lunes, 5 de enero de 2015

Capítulo 46.

Mi ropa, mi almohada y todas aquellas que fueran mis pertenencias hacían una montaña sobre mi cama, haciendo una especie de fila para ser acomodadas entre las maletas, mis maletas.
Todo parecía guardar una especie de sentimentalismo absurdo e innecesario, en especial, aquellas rosas blancas que estaban sobre mi mesita de noche,  aquellas en particular guardaban un sentimiento marchito al igual que ellas. Además, en ellas estaba encerrada mi promesa de olvidar y dar pase a la página que tanto me lastimaba y poco me ayudaba.
Todo mi dolor y frustración la di por terminada cuando arroje en ese mismo ínstate, aquellas rosas al cesto de basura, tal vez respirar, respirar nuevos aires  ayudarían a curar mi lastimado y desesperanzado corazón.

Con nostalgia, no solo por dejar mi habitación, mi casa, sino dejar a Liverpool. Creo que hasta inclusive pensé en dejar todo y quedarme en Liverpool y no era la única ya que Mariel estaba igual o peor de indecisa que yo. Pero no haba marcha atrás, quería experimentar cosas nuevas y estaba segura que esas cosas estaban en Londres, a la espera de mí.

Cuando por fin salí de mi casa, sentí el fresco aire de Liverpool en mi cara, tal vez era una clase de despedida de su parte, no lo sabría con exactitud. Mi padre llevo mis maletas hasta el automóvil donde ya también estaba Mariel acomodando lo suyo con ayuda de mi padre, solo para aclarar, mi padre nos llevaría hasta el gran Londres.
Fue duro despedirse, sobretodo de mi madre quien estaba hecha un mar de lágrimas, tal y como nunca la había visto, y termino con un abrazo casi asfixiante de su parte.
¿Quién dijo que la situación seria fácil?
Al final me despedí de ella con un tierno beso  y el sonido del claxon de mi padre que indicaba que era el momento de irse, y  hasta cierto grado accedí.
Algo bueno tenía que brindarme ese  esplendido Londres… algo.




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Espectaculares y uno que otro gran anuncio daba la bienvenida a la gran ciudad de Londres, Mariel y yo mirábamos por la ventanilla del automóvil el cual atravesaba las calles libres de aquella nueva ciudad.

¿Qué cosas emocionantes nos esperarían en ese lugar?
Solo el trascurso del tiempo daría contestación a aquella interrogante que, más que pregunta era una expectativa.

No pasaron más de 20 minutos en los que mi papa manejo  tranquilamente, por un camino que parecía conocer a al perfección, para terminar estacionándose en un edificio, uno no muy moderno y hasta  algo desagradable para la vista que habíamos tenido minutos atrás.
En realidad, aquel edificio era donde se encontraba el departamento en el que viviríamos Mariel y yo. Fue un regalo de parte de mis padres y la madre de Mariel, bueno, en realidad fueron 3 meses de rente el regalo y a partir de ese día dependía de nosotras poder continuar sufragando el gasto. Si, aunado a las preocupaciones de la universidad, ahora tenía que pensar que tendría que buscar trabajo, eso era agobiante.

Como sea, mi padre nos ayudó con las maletas, aquellas que subió con algo de cansancio hasta el tercer  piso de aquel edificio ¡Odiaba las escaleras!
Casi en el acto vimos al encargado que nos recibía con una sonrisa amable pero carente de aquellos blancos dientes los cuales ya le eran escasos. Aquel señor le extendió las llaves del departamento y Mariel las tomo con entusiasmo al mismo tiempo en que abría definitivamente la puerta, definitivamente aquel no era el mejor lugar de la región.


A causa del cansancio que nos daba el tenido que haber viajo por horas, decidimos que lo mejor era probar un bocadillo.


-Supongo que habrá un buen lugar cercas de aquí-dijo mi padre con una media sonrisa.
-Pues lo dirás por ti, porque relativamente nosotras no sabemos nada-dije mientras caminaba al lado de mi padre y Mariel quien parecía risueña y divertida.
-Aunque no lo creas, hace mucho que no venía por estos lugares-sonrió- Me recuerda muchas cosas… tal vez algún día convenza a tu madre de acompañarme.
-Puede ser.


El restaurante, el más cercano, donde vendían comida rápida a la cual no dudamos tanto al entrar. Ahí, había una gran variedad de gente y  un par de meseras apuradas por atender a sus clientes
Al  entrar al lugar me di cuenta de que tenía que buscar trabajo en poco y lo único que podía dedicarme era a ser mesera. Definitivamente extrañaría Liverpool y extrañaría trabajar con Mona, la Sra. Best a la cual vi llorar cuando le comunique de mi partida de la ciudad y mi traslado indefinido a Londres, bueno, yo también llore.


-Bien… supongo que es hora de que me vaya-papa miro su reloj de pulso- No quiero que me tome la noche y que tu madre se preocupe.
-Lo se…
-Muchas gracias Sr. Gray-dijo Mariel con una sonrisa.
-No hay de qué. Miren… ya sé que se lo hemos dicho un par de veces, más de las necesarias pero…
-Tengan cuidado y si necesitan algo llamen de enseguida ¿Es eso?-mi padre sonrió y asintió- Supongo que podremos cuidarnos solas o lo intentaremos ¿No es así Mariel?
-Sobreviviremos.
-Pues, entonces.-No espere a que dijera más y me abalance hacia él.


La despedida fue mucho más dura que la de mi madre y es que mi relación con papá era mucho más estrecha, más fuerte y me dolía tener que dejar de verlo.
Pero supongo que así era la vida. Etapas vienen y otras se dejan y todo era parte de aquella bendita madurez…………..


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Pasaron dos días en los cuales Mariel y yo estuvimos a la espera del camión de mudanzas ¿Para qué?, bueno, nos traería los muebles o los pocos muebles que adornarían aquel pequen y angosto lugar que ahora era nuestra casa. No habían sido los dos días más cómodos pero tampoco eran tan malos como cuando estuvimos en Hamburgo con los chicos, por cierto, no habíamos recibido nada de parte de ellos y tenía un par de semanas que yo había enviado una carta a Lennon y este no había enviado de regreso respuesta alguna, supongo que se debía a la gran discusión que le arme en ella o la carta pudo no haber llegado a sus manos ¡Maldita incertidumbre!


-¿Has pensado que haremos?
-¿A qué te refieres?- dije mientras acomodaba  mi ropa en el closet.
-Para sobrevivir Brit-dijo algo molesta- Tendremos que trabajar y… yo nunca he trabajado.
-No te preocupes, uno se acostumbra a ello-dije con una sonrisa tratando de tranquilizar a la angustiada Mariel.
-¿Cuándo buscaremos empleos?
-Mañana por la mañana ¿De acuerdo?-asintió- ¿Te ha gustado tu habitación?
-Pues… prefería la que tenía en mi casa, esta es demasiado pequeña.-bufo de desesperación.
-Supongo que también uno termina adaptándose, además es temporal, tal vez más adelante consigamos algo más… digno.
-Eso espero. ¡Hey! ¿Qué tal si damos una paseo por ahí?
-Pero, casi no tenemos dinero Mariel…
-¿Quién dijo que gastaríamos? Solo caminamos un rato y…-vio mi cara de desaprobación, más que nada de poco convencimiento- Por favor… otro día más aquí y me volveré loca.
-¡¿Mas?! Eso es imposible-reí y ella me lanzo un golpecillo- Bien, solo un momento.



Las calles parecían un tanto tristes y desoladas, con unos cuantos que caminaban vagamente al igual que lo hacíamos Mariel y yo.
Llegamos a una zona llena de comercios y tiendas departamentales con ropa linda y era una lástima que no tuviéramos ni un centavo.
Creyendo que Mariel seguía junto a mí, continúe caminando un par de pasos adelante hasta que me percaté de que la chica había quedo embobada  viendo uno de los aparadores de esas tiendas.


-¿Qué haces como tonta parada ahí?
-Pues…-se quedó pensativa un momento- Mira-me señalo con su dedo el aparador.
-Si Mariel, ese vestido es muy bonito pero te dije que no teníamos dinero…
-Lo es tonta, pero no me refiero a eso, si no a lo otro.-Deje de centrarme en los bonitos vestidos para notar un anuncio que ofrecía trabajo o mejor dicho, necesitaban una empleado- Sería interesante trabajar aquí.
-Me lo supongo, tal vez podría tratar de…-vi la cara de Mariel, parecía como si fuera su  ilusión hecha realidad.- O tu….
-¿Yo? Pero...
-¡Oh Vamos Mariel! ¿Qué esperas? Se ve que te emocionaría... aunque si no lo quieres yo lo hare…
-No, no. Yo puedo. Deséame suerte.


Vi como la chica desaparecía de mi vista y tardo unos minutos en salir. Afortunadamente su cara lucia radiante y eso auguraba buenas noticias.

-¿Y qué ha pasado?
-Necesito traer unos papeles y una solicitud de empleo. Supongo que es mío.
-¿Es seguro?
-Yo creo que sí, tiene que serlo. ¿Quién diría que lo haría a la primera?-sonrió con autosatisfacción y después giro a verme. -¿Qué hay de ti?
-Bueno, esperare a que salga una oportunidad. Puede que también sea mi día de suerte.


Para cómo iba el trascurso de nuestra caminata, no era mi día de suerte. Estaba casi segura de ello cuando, a pocas cuadras de llegar al departamento, nos encontramos  un pequeño restaurante con un anuncio que me dio escalofríos. “Se solicita mesera” Vaya que ese puesto me seguiría hasta la muerte, Mariel me miro de reojo y me temía que esa, era una especie de señal puesta ante mis ojos.



-Parece que ahí hay na vacante- refunfuñe en mis adentros.-Pero si quieres podemos seguir buscando algo y…
-Ya hemos visto lo suficiente, buscar otro trabajo no será fácil Mariel. ¡Mierda!


Quería deshacerme de mis prejuicios, ya que el lugar no tenía buena pinta y no era muy bonito, ni por dentro ni por fuera. Pensé en retirarme y seguir tratando, tal y como dijo Mariel pero no quería engañarme y de cierta manera tenía que aceptar la triste realidad del asunto y de mi mala suerte hasta para esas cosas.


-Buenas tardas ¿Qué desea?-vi a una mesera sonreírme en un intento de ser amable.
-Pues… en realidad venía a ver lo del empleo.
-No eres de por aquí ¿cierto?
-Vengo de Liverpool.
-Bien- vi como sonreía ahora de manera irónica- Pasa a ese pasillo-me señalo el dichoso- Tocas la segunda puerta a mano izquierda, ahí te atenderá el jefe del lugar.
-Gracias.


Sin siquiera dilatarme, camine nerviosamente hasta el lugar y tras de tocar unas tres veces aquella puerta de madera carcomida, escuche un “¿Quién es? No me moleste”, intente de nuevo y para ello sentí el frio aire que se sentía al abrirse la puerta tan repentinamente.

-¿Tu qué quieres?
-Bueno…-tartamudeé al principio- Buenas tardes, vine por el letrero que tiene allá fuera, una chica me dijo que viniera aquí…
-Ya veo, pasa- el hombre se abrió paso y tras de ello dejo la puerta abierta mientras veía como él se sentaba en su escritorio, igual o peor de viejo que su puerta.- ¿Cuántos años tienes?
-Soy mayor de edad- el hombre me miro confundido- 18 para ser exactos.
-¿Tienes algo que lo compruebe?-asentí y saca mi carnet- Aparentas menos-me devolvió  mi identificación-¿Tienes experiencia en esto de atender a los clientes?
-Bueno, estuve trabajando de mesera por un año aproximadamente.
-¿Dónde?
-Pues… en el Casbah Coffe club...-parecía como si estuviera intentando recordar el lugar- NO aquí, en Liverpool.
-Mmm… ¿Sabes patinar?
-¿Patinar?-asintió- Pues, realmente muy poco.
-Esas cosas con el tiempo se aprenden- tomo unos papeles entre sus manos- Pareces una buena muchacha, no como las de aquí. Así que te daré una oportunidad, eso sí… aquí no se viene  a ligar o te despido, no se besuquea a los clientes o te despido,  no se…
-Creo que entiendo lo que trata de decirme.
-Me gusta que así sea y que continúe así.
-¿Cuándo comenzaría? Bueno es que… en pocos días entro a la universidad y no me gustaría perder clases.
-Para eso falta unas semanas mas ¿Me equivoco?-negué- Trabajaras de tiempo completo y ya veremos que sucede cuando llegue el momento- se levantó de su asiento y camino hasta unos casilleros de donde saco un uniforme y un par de patines.- Ven iniciando la próxima semana a las 7.
-Muy bien, muchas gracias.
-Sí, sí. Como sea, ahora déjame que estoy muy ocupado.



Más que feliz, salí resignada del lugar. LA verdad es que no me daba nada de gracia trabajar en un lugar como ese y menos con un señor como el que acababa de ver pero ya con que tuviera un sustento y dinero en el bolsillo lo demás salía sobrando o al menos eso esperaba.


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Inscripciones, estas  serían el viernes de la semana en curso. Tras de ir a la universidad y cumplir con aquel requerimiento, Mariel y yo  decidimos dar una vuelta por Londres.
Nuestros pasos fueron rápidos y llegamos a un parque hermoso que daba vista  al rio Támesis, aquel que dividía el lado norte y sir de la gran Londres.
Mariel ese día estaba encantada con el lugar y más que infantilizada, suplico poder disfrutar de un helado el cual yo me rehusé a compartir su mismo gusto, al menos no en momento.
Mientras ella se dedicaba a ir en busca de uno, yo  me quede ahí en el lugar, lugar que por cierto me relajaba lo suficiente y fue tanto así que decidí que era un buen momento para leer al mismo tiempo que esperaba a que Mariel regresara. Busque una banca cercana y centre toda mi atención en el libro, que era de  Jane Austen por cierto, de trama interesante que me llevo a un estado de concentración que solo el clic de una cámara y el despampanante flash, fue lo único que logro distraerme, causándome un ruido molesto y una interrupción casi invaluable.
Levante mi viste, ya enfadada, y me encontré  a un chico, bastante bien aparecido quien parecía estar demasiado apenado mientras sostenía al mismo tiempo con sus manos su cámara.



- Lo siento, olvide quitar el flash a esta cosa-rio-Que torpe soy, estoy tan apenado. Sé que querrás matarme y estas en lo justo hacerlo.-dijo con una sonrisa casi coqueta.
-Debería hacerlo, pero no lo hare  hasta que me contestes una pregunta-dije seria.
-Por supuesto ¿Cuál?
-¿Por qué me tomas fotos sin mi consentimiento? ¿Quién te lo ha permitido?  Eso es acoso y puedo decirle a un policía. Podrían arrestarte te arrestarían Mas que preocupado parecía divertido.
 -Por favor no lo hagas, solo que te vi ahí tan concentrada y… la vista del atardecer es hermosa,  así que no dude que sería una excelente fotografía. Nuevamente te pido una disculpa  por mi intromisión-vi sus ojos, eran exquisitamente  bellos y de un azul que podía hipnotizar
-Tus razones no me son suficientes pero está bien, solo no lo vuelvas a hacer-simule volver a mi lectura pero el chico seguía viéndome.
-No prometo nada, bellezas como la tuya es imposible no querer capturar en el momento en que las ves-Sentí un ligero sonrojo en mi mejilla y otra vez lo vi dudosa- Antes de continuar con esta maravillosa y espontanea charla quisiera presentarme, Yo me llamo…-el chico se vio interrumpido por un grito casi ensordecedor.
-¡¡¡Hotchner!!!  ¿Qué demonios está haciendo? ¡Apúrate! O  nos perderemos y por favor, deja de coquetear-dijo un chico el cual parecía bastante impaciente e irritado.
-5 minutos- contesto aquel chico quien aún tenía una sonrisa-¿Tú no eres de aquí o sí?
-Eres muy entrometido y solo para satisfacer tu curiosidad no, no soy de aqui-Su compañero aún estaba esperándolo y eso me causaba gracia
-Tu acento solo lo he escuchado en pocas personas ¿Eres de Liverpool?
-Creo que deberías dejar de preguntar, tu compañero te espera.
-Solo dime tu nombre y me iré-sonrió-Ignore sus suplicas y tome mi libro en mi brazo, dirigí mi vista a su cara la cual aún estaba radiante-Tal vez si otro día nos encontramos te lo pueda decir-dije con una sonrisilla maliciosa
-¿Me estas bromeando?-al no haber respuesta de mi parte continuo-Al parecer Juegas con mi mente-rio-Esta bien, te encontrare, ya verás. Solo para que lo sepas, mi nombre es  Keane Hotchner-beso mi mano, con delicadeza. La aparte con tanta rapidez como él la tomo.-hasta pronto bella señorita.


El chico se alejó con paso torpe y evitando una posible caída ante el tropezón que se jugó al intentar alcanzar a su compañero, no pude reír ante tan cómica escena. Ahí me percaté de que Mariel me miraba de manera picara y tratando de persuadirla de que estaba equivocada, pero de poco me sirvió ya que durante el camino de regreso al departamento no dejo de echarme en cara todo aquello que había visto en el parque.
Olvide sus burlas y rei al pensar lo iluso que aquel chico había sido ¿Volvernos a ver? ¡Ja! Como si de verdad fuera a suceder.
Londres era un lugar grande y… peligrosamente existían las casualidades….







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Perdon por el retraso, aqui es tarde y solo quiero agradecerles por seguir aqui. UN abrazo y espeor este año sea mucho mejor que el anterior y que las cosas que hagan sea para su disfrute y beneficio. 





1 comentario:

  1. ¡Hola! ¡Volvi! uh... Holi holi,jaja... (¿Que mierda?)
    Hmmm bueno,no se como comenzar realmente,me perdi el anterior capitulo,bueno,no lo comente,de leerlo si lo lei :v
    Ahora a comentar partes del capitulo,la verdad es que no recordaba que el fotografo ese se llamara Keane,ya te digo,mi memoria apesta,por un momento me habia sentido orgullosa de saber que habia encontrado un cambio en tu fic (Toda mi vida es una mentira...)
    Vaya,una cancion de los ju,que interesante UnU Nah en serio :v considero a las meseras en patines la cosa mas sensual del universo UuU a quien engaño :v tu sabes lo que considero realmente hermoso :'v como sea,siempre he querido ver a una de esas meseras :C me gustaria saber patinar ;-;
    Tu fondo es tremendamente... Raro,siempre he considerado esa foto rara :v
    ¿Que puedo decir? esta vez no ando con "inspiracion" para hacer comentarios.
    Oh bueno,te veo luego,nena,quiza en otra vida...
    PD:Siento que mi comentario es basura.Lo lamento.
    PD2:Blowjobs...

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