Mi ropa, mi almohada y todas aquellas que fueran mis pertenencias
hacían una montaña sobre mi cama, haciendo una especie de fila para ser
acomodadas entre las maletas, mis maletas.
Todo parecía guardar una especie de sentimentalismo absurdo
e innecesario, en especial, aquellas rosas blancas que estaban sobre mi mesita
de noche, aquellas en particular
guardaban un sentimiento marchito al igual que ellas. Además, en ellas estaba
encerrada mi promesa de olvidar y dar pase a la página que tanto me lastimaba y
poco me ayudaba.
Todo mi dolor y frustración la di por terminada cuando
arroje en ese mismo ínstate, aquellas rosas al cesto de basura, tal vez
respirar, respirar nuevos aires
ayudarían a curar mi lastimado y desesperanzado corazón.
Con nostalgia, no solo por dejar mi habitación, mi casa,
sino dejar a Liverpool. Creo que hasta inclusive pensé en dejar todo y quedarme
en Liverpool y no era la única ya que Mariel estaba igual o peor de indecisa
que yo. Pero no haba marcha atrás, quería experimentar cosas nuevas y estaba
segura que esas cosas estaban en Londres, a la espera de mí.
Cuando por fin salí de mi casa, sentí el fresco aire de
Liverpool en mi cara, tal vez era una clase de despedida de su parte, no lo
sabría con exactitud. Mi padre llevo mis maletas hasta el automóvil donde ya
también estaba Mariel acomodando lo suyo con ayuda de mi padre, solo para
aclarar, mi padre nos llevaría hasta el gran Londres.
Fue duro despedirse, sobretodo de mi madre quien estaba
hecha un mar de lágrimas, tal y como nunca la había visto, y termino con un
abrazo casi asfixiante de su parte.
¿Quién dijo que la situación seria fácil?
Al final me despedí de ella con un tierno beso y el sonido del claxon de mi padre que
indicaba que era el momento de irse, y
hasta cierto grado accedí.
Algo bueno tenía que brindarme ese esplendido Londres… algo.
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Espectaculares y uno que otro gran anuncio daba la
bienvenida a la gran ciudad de Londres, Mariel y yo mirábamos por la ventanilla
del automóvil el cual atravesaba las calles libres de aquella nueva ciudad.
¿Qué cosas emocionantes nos esperarían en ese lugar?
Solo el trascurso del tiempo daría contestación a aquella
interrogante que, más que pregunta era una expectativa.
No pasaron más de 20 minutos en los que mi papa manejo tranquilamente, por un camino que parecía
conocer a al perfección, para terminar estacionándose en un edificio, uno no
muy moderno y hasta algo desagradable
para la vista que habíamos tenido minutos atrás.
En realidad, aquel edificio era donde se encontraba el
departamento en el que viviríamos Mariel y yo. Fue un regalo de parte de mis
padres y la madre de Mariel, bueno, en realidad fueron 3 meses de rente el
regalo y a partir de ese día dependía de nosotras poder continuar sufragando el
gasto. Si, aunado a las preocupaciones de la universidad, ahora tenía que
pensar que tendría que buscar trabajo, eso era agobiante.
Como sea, mi padre nos ayudó con las maletas, aquellas que
subió con algo de cansancio hasta el tercer
piso de aquel edificio ¡Odiaba las escaleras!
Casi en el acto vimos al encargado que nos recibía con una
sonrisa amable pero carente de aquellos blancos dientes los cuales ya le eran
escasos. Aquel señor le extendió las llaves del departamento y Mariel las tomo
con entusiasmo al mismo tiempo en que abría definitivamente la puerta,
definitivamente aquel no era el mejor lugar de la región.
A causa del cansancio que nos daba el tenido que haber viajo
por horas, decidimos que lo mejor era probar un bocadillo.
-Supongo que habrá un buen lugar cercas de aquí-dijo mi
padre con una media sonrisa.
-Pues lo dirás por ti, porque relativamente nosotras no
sabemos nada-dije mientras caminaba al lado de mi padre y Mariel quien parecía
risueña y divertida.
-Aunque no lo creas, hace mucho que no venía por estos
lugares-sonrió- Me recuerda muchas cosas… tal vez algún día convenza a tu madre
de acompañarme.
-Puede ser.
El restaurante, el más cercano, donde vendían comida rápida
a la cual no dudamos tanto al entrar. Ahí, había una gran variedad de gente
y un par de meseras apuradas por atender
a sus clientes
Al entrar al lugar me
di cuenta de que tenía que buscar trabajo en poco y lo único que podía
dedicarme era a ser mesera. Definitivamente extrañaría Liverpool y extrañaría trabajar
con Mona, la Sra. Best a la cual vi llorar cuando le comunique de mi partida de
la ciudad y mi traslado indefinido a Londres, bueno, yo también llore.
-Bien… supongo que es hora de que me vaya-papa miro su reloj
de pulso- No quiero que me tome la noche y que tu madre se preocupe.
-Lo se…
-Muchas gracias Sr. Gray-dijo Mariel con una sonrisa.
-No hay de qué. Miren… ya sé que se lo hemos dicho un par de
veces, más de las necesarias pero…
-Tengan cuidado y si necesitan algo llamen de enseguida ¿Es
eso?-mi padre sonrió y asintió- Supongo que podremos cuidarnos solas o lo
intentaremos ¿No es así Mariel?
-Sobreviviremos.
-Pues, entonces.-No espere a que dijera más y me abalance
hacia él.
La despedida fue mucho más dura que la de mi madre y es que
mi relación con papá era mucho más estrecha, más fuerte y me dolía tener que
dejar de verlo.
Pero supongo que así era la vida. Etapas vienen y otras se
dejan y todo era parte de aquella bendita madurez…………..
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Pasaron dos días en los cuales Mariel y yo estuvimos a la
espera del camión de mudanzas ¿Para qué?, bueno, nos traería los muebles o los
pocos muebles que adornarían aquel pequen y angosto lugar que ahora era nuestra
casa. No habían sido los dos días más cómodos pero tampoco eran tan malos como
cuando estuvimos en Hamburgo con los chicos, por cierto, no habíamos recibido
nada de parte de ellos y tenía un par de semanas que yo había enviado una carta
a Lennon y este no había enviado de regreso respuesta alguna, supongo que se
debía a la gran discusión que le arme en ella o la carta pudo no haber llegado
a sus manos ¡Maldita incertidumbre!
-¿Has pensado que haremos?
-¿A qué te refieres?- dije mientras acomodaba mi ropa en el closet.
-Para sobrevivir Brit-dijo algo molesta- Tendremos que
trabajar y… yo nunca he trabajado.
-No te preocupes, uno se acostumbra a ello-dije con una
sonrisa tratando de tranquilizar a la angustiada Mariel.
-¿Cuándo buscaremos empleos?
-Mañana por la mañana ¿De acuerdo?-asintió- ¿Te ha gustado
tu habitación?
-Pues… prefería la que tenía en mi casa, esta es demasiado
pequeña.-bufo de desesperación.
-Supongo que también uno termina adaptándose, además es temporal,
tal vez más adelante consigamos algo más… digno.
-Eso espero. ¡Hey! ¿Qué tal si damos una paseo por ahí?
-Pero, casi no tenemos dinero Mariel…
-¿Quién dijo que gastaríamos? Solo caminamos un rato y…-vio
mi cara de desaprobación, más que nada de poco convencimiento- Por favor… otro día
más aquí y me volveré loca.
-¡¿Mas?! Eso es imposible-reí y ella me lanzo un golpecillo-
Bien, solo un momento.
Las calles parecían un tanto tristes y desoladas, con unos
cuantos que caminaban vagamente al igual que lo hacíamos Mariel y yo.
Llegamos a una zona llena de comercios y tiendas
departamentales con ropa linda y era una lástima que no tuviéramos ni un centavo.
Creyendo que Mariel seguía junto a mí, continúe caminando un
par de pasos adelante hasta que me percaté de que la chica había quedo
embobada viendo uno de los aparadores de
esas tiendas.
-¿Qué haces como tonta parada ahí?
-Pues…-se quedó pensativa un momento- Mira-me señalo con su
dedo el aparador.
-Si Mariel, ese vestido es muy bonito pero te dije que no teníamos
dinero…
-Lo es tonta, pero no me refiero a eso, si no a lo
otro.-Deje de centrarme en los bonitos vestidos para notar un anuncio que ofrecía
trabajo o mejor dicho, necesitaban una empleado- Sería interesante trabajar aquí.
-Me lo supongo, tal vez podría tratar de…-vi la cara de
Mariel, parecía como si fuera su ilusión
hecha realidad.- O tu….
-¿Yo? Pero...
-¡Oh Vamos Mariel! ¿Qué esperas? Se ve que te emocionaría...
aunque si no lo quieres yo lo hare…
-No, no. Yo puedo. Deséame suerte.
Vi como la chica desaparecía de mi vista y tardo unos
minutos en salir. Afortunadamente su cara lucia radiante y eso auguraba buenas
noticias.
-¿Y qué ha pasado?
-Necesito traer unos papeles y una solicitud de empleo.
Supongo que es mío.
-¿Es seguro?
-Yo creo que sí, tiene que serlo. ¿Quién diría que lo haría a
la primera?-sonrió con autosatisfacción y después giro a verme. -¿Qué hay de
ti?
-Bueno, esperare a que salga una oportunidad. Puede que también
sea mi día de suerte.
Para cómo iba el trascurso de nuestra caminata, no era mi día
de suerte. Estaba casi segura de ello cuando, a pocas cuadras de llegar al departamento,
nos encontramos un pequeño restaurante
con un anuncio que me dio escalofríos. “Se solicita mesera” Vaya que ese puesto
me seguiría hasta la muerte, Mariel me miro de reojo y me temía que esa, era
una especie de señal puesta ante mis ojos.
-Parece que ahí hay na vacante- refunfuñe en mis
adentros.-Pero si quieres podemos seguir buscando algo y…
-Ya hemos visto lo suficiente, buscar otro trabajo no será fácil
Mariel. ¡Mierda!
Quería deshacerme de mis prejuicios, ya que el lugar no tenía
buena pinta y no era muy bonito, ni por dentro ni por fuera. Pensé en retirarme
y seguir tratando, tal y como dijo Mariel pero no quería engañarme y de cierta
manera tenía que aceptar la triste realidad del asunto y de mi mala suerte
hasta para esas cosas.
-Buenas tardas ¿Qué desea?-vi a una mesera sonreírme en un
intento de ser amable.
-Pues… en realidad venía a ver lo del empleo.
-No eres de por aquí ¿cierto?
-Vengo de Liverpool.
-Bien- vi como sonreía ahora de manera irónica- Pasa a ese
pasillo-me señalo el dichoso- Tocas la segunda puerta a mano izquierda, ahí te atenderá
el jefe del lugar.
-Gracias.
Sin siquiera dilatarme, camine nerviosamente hasta el lugar
y tras de tocar unas tres veces aquella puerta de madera carcomida, escuche un “¿Quién
es? No me moleste”, intente de nuevo y para ello sentí el frio aire que se sentía
al abrirse la puerta tan repentinamente.
-¿Tu qué quieres?
-Bueno…-tartamudeé al principio- Buenas tardes, vine por el
letrero que tiene allá fuera, una chica me dijo que viniera aquí…
-Ya veo, pasa- el hombre se abrió paso y tras de ello dejo
la puerta abierta mientras veía como él se sentaba en su escritorio, igual o
peor de viejo que su puerta.- ¿Cuántos años tienes?
-Soy mayor de edad- el hombre me miro confundido- 18 para
ser exactos.
-¿Tienes algo que lo compruebe?-asentí y saca mi carnet- Aparentas
menos-me devolvió mi identificación-¿Tienes
experiencia en esto de atender a los clientes?
-Bueno, estuve trabajando de mesera por un año
aproximadamente.
-¿Dónde?
-Pues… en el Casbah Coffe club...-parecía como si estuviera
intentando recordar el lugar- NO aquí, en Liverpool.
-Mmm… ¿Sabes patinar?
-¿Patinar?-asintió- Pues, realmente muy poco.
-Esas cosas con el tiempo se aprenden- tomo unos papeles
entre sus manos- Pareces una buena muchacha, no como las de aquí. Así que te daré
una oportunidad, eso sí… aquí no se viene
a ligar o te despido, no se besuquea a los clientes o te despido, no se…
-Creo que entiendo lo que trata de decirme.
-Me gusta que así sea y que continúe así.
-¿Cuándo comenzaría? Bueno es que… en pocos días entro a la
universidad y no me gustaría perder clases.
-Para eso falta unas semanas mas ¿Me equivoco?-negué-
Trabajaras de tiempo completo y ya veremos que sucede cuando llegue el momento-
se levantó de su asiento y camino hasta unos casilleros de donde saco un
uniforme y un par de patines.- Ven iniciando la próxima semana a las 7.
-Muy bien, muchas gracias.
-Sí, sí. Como sea, ahora déjame que estoy muy ocupado.
Más que feliz, salí resignada del lugar. LA verdad es que no
me daba nada de gracia trabajar en un lugar como ese y menos con un señor como
el que acababa de ver pero ya con que tuviera un sustento y dinero en el
bolsillo lo demás salía sobrando o al menos eso esperaba.
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Inscripciones, estas serían
el viernes de la semana en curso. Tras de ir a la universidad y cumplir con
aquel requerimiento, Mariel y yo
decidimos dar una vuelta por Londres.
Nuestros pasos fueron rápidos y llegamos a un parque hermoso
que daba vista al rio Támesis, aquel que
dividía el lado norte y sir de la gran Londres.
Mariel ese día estaba encantada con el lugar y más que
infantilizada, suplico poder disfrutar de un helado el cual yo me rehusé a
compartir su mismo gusto, al menos no en momento.
Mientras ella se dedicaba a ir en busca de uno, yo me quede ahí en el lugar, lugar que por cierto
me relajaba lo suficiente y fue tanto así que decidí que era un buen momento
para leer al mismo tiempo que esperaba a que Mariel regresara. Busque una banca
cercana y centre toda mi atención en el libro, que era de Jane Austen por cierto, de trama interesante
que me llevo a un estado de concentración que solo el clic de una cámara y el
despampanante flash, fue lo único que logro distraerme, causándome un ruido
molesto y una interrupción casi invaluable.
Levante mi viste, ya enfadada, y me encontré a un chico, bastante bien aparecido quien parecía
estar demasiado apenado mientras sostenía al mismo tiempo con sus manos su cámara.
- Lo siento, olvide quitar el flash a esta cosa-rio-Que
torpe soy, estoy tan apenado. Sé que querrás matarme y estas en lo justo
hacerlo.-dijo con una sonrisa casi coqueta.
-Debería hacerlo, pero no lo hare hasta que me contestes una pregunta-dije seria.
-Por supuesto ¿Cuál?
-¿Por qué me tomas fotos sin mi consentimiento? ¿Quién te lo
ha permitido? Eso es acoso y puedo
decirle a un policía. Podrían arrestarte te arrestarían Mas que preocupado parecía
divertido.
-Por favor no lo
hagas, solo que te vi ahí tan concentrada y… la vista del atardecer es hermosa,
así que no dude que sería una excelente
fotografía. Nuevamente te pido una disculpa por mi intromisión-vi sus ojos, eran exquisitamente bellos y de un azul que podía hipnotizar
-Tus razones no me son suficientes pero está bien, solo no
lo vuelvas a hacer-simule volver a mi lectura pero el chico seguía viéndome.
-No prometo nada, bellezas como la tuya es imposible no
querer capturar en el momento en que las ves-Sentí un ligero sonrojo en mi
mejilla y otra vez lo vi dudosa- Antes de continuar con esta maravillosa y
espontanea charla quisiera presentarme, Yo me llamo…-el chico se vio
interrumpido por un grito casi ensordecedor.
-¡¡¡Hotchner!!! ¿Qué demonios
está haciendo? ¡Apúrate! O nos
perderemos y por favor, deja de coquetear-dijo un chico el cual parecía
bastante impaciente e irritado.
-5 minutos- contesto aquel chico quien aún tenía una sonrisa-¿Tú
no eres de aquí o sí?
-Eres muy entrometido y solo para satisfacer tu curiosidad
no, no soy de aqui-Su compañero aún estaba esperándolo y eso me causaba gracia
-Tu acento solo lo he escuchado en pocas personas ¿Eres de
Liverpool?
-Creo que deberías dejar de preguntar, tu compañero te
espera.
-Solo dime tu nombre y me iré-sonrió-Ignore sus suplicas y
tome mi libro en mi brazo, dirigí mi vista a su cara la cual aún estaba
radiante-Tal vez si otro día nos encontramos te lo pueda decir-dije con una
sonrisilla maliciosa
-¿Me estas bromeando?-al no haber respuesta de mi parte
continuo-Al parecer Juegas con mi mente-rio-Esta bien, te encontrare, ya verás.
Solo para que lo sepas, mi nombre es
Keane Hotchner-beso mi mano, con delicadeza. La aparte con tanta rapidez
como él la tomo.-hasta pronto bella señorita.
El chico se alejó con paso torpe y evitando una posible caída
ante el tropezón que se jugó al intentar alcanzar a su compañero, no pude reír
ante tan cómica escena. Ahí me percaté de que Mariel me miraba de manera picara
y tratando de persuadirla de que estaba equivocada, pero de poco me sirvió ya
que durante el camino de regreso al departamento no dejo de echarme en cara
todo aquello que había visto en el parque.
Olvide sus burlas y rei al pensar lo iluso que aquel chico había
sido ¿Volvernos a ver? ¡Ja! Como si de verdad fuera a suceder.
Londres era un lugar grande y… peligrosamente existían las
casualidades….
¡Hola! ¡Volvi! uh... Holi holi,jaja... (¿Que mierda?)
ResponderBorrarHmmm bueno,no se como comenzar realmente,me perdi el anterior capitulo,bueno,no lo comente,de leerlo si lo lei :v
Ahora a comentar partes del capitulo,la verdad es que no recordaba que el fotografo ese se llamara Keane,ya te digo,mi memoria apesta,por un momento me habia sentido orgullosa de saber que habia encontrado un cambio en tu fic (Toda mi vida es una mentira...)
Vaya,una cancion de los ju,que interesante UnU Nah en serio :v considero a las meseras en patines la cosa mas sensual del universo UuU a quien engaño :v tu sabes lo que considero realmente hermoso :'v como sea,siempre he querido ver a una de esas meseras :C me gustaria saber patinar ;-;
Tu fondo es tremendamente... Raro,siempre he considerado esa foto rara :v
¿Que puedo decir? esta vez no ando con "inspiracion" para hacer comentarios.
Oh bueno,te veo luego,nena,quiza en otra vida...
PD:Siento que mi comentario es basura.Lo lamento.
PD2:Blowjobs...