Las clases habían iniciado, para ser exactos, tenía una
semana de que estas dieran su inicio definitivo. No fue nada fácil adaptarse el
nuevo estilo de maestros y a la actitud un tanto fría y gélida de los
compañeros de aula.
Definitivamente esto era muy distinto a
cuando uno iba al jardín de niños y de inmediato simpatizabas con la
gente, vaya que era muy diferente ya que, por más que uno lo intentase, siempre
recibía caras molestas e inclusive parecían extrañarse ,hasta podían comerte con la sola mirada.
Claro que no fue nada
sencillo soportar la presentación de los maestros y tras de ello la del rector
de la institución.
¿Qué era lo que iba a estudiar? Derecho. Siempre había
tenido un poco de inclinación por ese tipo de carrera. ¿Y que había de Mariel?
Ella había preferido el lado artístico y estaba muy lejos de mí, casi al otro
extremo de la facultad, ya que era en el lado opuesto donde se estudiaba todas
aquellas carreras referidas al arte.
Como sea que fuese, podía decir triunfante que salí viva de
mi primera semana, pero lo mejor era que aún me mantenía viva tras trabajar en
aquel restaurante de mala muerte y para
mi desgracia de cierta manera, al que me estaba encariñando.
El restaurante quedaba a pocas calles de donde vivía y eso
me facilitaba mi llegada tras terminar mis clases de la mañana. Firme la hoja
de puntualidad, tal y como venía haciendo desde tres semanas atrás, realmente
no sabía para que servía aquello si cada chica entraba y salía a lo que le
parecía su gana. Me vestí con mis patines, aun no terminaba de acostumbrarme a
ellos y una que otra cometía un traspié y evitaba caer de la peor manera frente
a la clientela. A pesar de que mi trabajo no me gustaba del todo, trataba de
ser lo más atenta y cordial con la gente y eso la gente me lo recompensaba.
-Por lo que veo hoy te han dado muchas propinas ¿Cierto?
-Eso parece Sr. Wells.-sonreí satisfactoriamente.
-Al parecer te has ganado el agrado de los clientes y eso me
gusta. Sigue así y te ira bien, aunque a tus compañeras eso no les guste tanto-
El Sr. Wells, quien era el dueño del restaurante, tomo mi hombro antes de
partir de mi vista y dirigirse a su oficina. Dejándome sola o al menos eso
creía.
-¡vaya, vaya! Mirad a la reina de las lame botas-dijo
aquella chica de ojos azules y cabello rubio.
-¿Disculpa?-fingí un poco de desinterés- ¿Acaso me hablas a
mi intento barato de…? Perdón ¿Qué es lo que intentas ser? –la chica me miro más
que molesta, casi podía jurar que se me abalanzaría.
-No te metas conmigo porque te pesara…
-A la que le pesara será a ti y déjame e paz, que no tengo
la culpa de que no te den importancia. –Tome mi uniforme, ya que mi turno había
terminado, y salí del lugar.
Sin duda mi suerte estaba cambiando y por tanto, la opinión
que tuvieras mis compañeras de mí, me venía dando igual.
Cuando regrese a casa, el Sr. Peterson, quien era el
encargado del edificio, me entrego la correspondencia del día. Curiosamente
subía las escaleras mientras pasaba entre mis manos cada uno de los sobre, los
cuales no eran más que cartas, para Mariel de su madre, de mis padres y la que
menos me esperaba. Me detuve en seco e intente abrir la puerta del apartamento
lo más rápido posible para cerciorarme de que no me estaba jugando una mala
jugada. Y no lo era. Su pulcra e intachable
caligrafía sería imposible de ignorar.
Me deja caer en el único sillón que teníamos, ya que
era el único que se necesitábamos y
utilizábamos, con la boca entreabierta de la sorpresa. No me esperaba recibir
una carta de Stuart y menos tan pronto, aunque no había sido la única, era la
número 4 del mes que había recibido de
su parte. Creo que la vida se empeñaba en seguir con estas sorpresas
intensivas.
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Había sido mi día de paga y deambulaba por Londres de media tarde, por un par de tiendas cercas del
lugar donde vivía, para ser más precisos. Quise dar la vuelta por ahí y además,
porque había prometido a mis padres enviarles un par de fotografías de los
lugares a los que iba y eso me era imposible al no contar con una cámara y
necesitaba comprar una.
Realmente no sabía nada de fotografía, y ni siquiera donde
podía hacerme de una cámara, pero para mí fortuna, durante mi camino encontré
una tienda que vendía lo que estaba buscando, para mi fortuna.
Me quede embelesada por unos minutos ene l aparador, mirando
la gran variedad de cámaras y accesorios de estas que simplemente me parecían,
hasta cierta manera, excitantes.
Suspire de alivio y comencé a caminar para adentrarme al
local, bueno, también iba revisando el dinero que tenía a la mano, quería
conseguir algo decente pero no tan costoso, no estaba para esas cosas.
Todas esas inquietudes se vieron ligeramente interrumpidas
cuando alguien, igual o peor de distraído que yo, choco contra, causándome un
poco de molestia y enojo.
-¡Mierda!
-Lo lamento- el chico se inclinó para ayudarme a coger las
monedas que había tirado por el accidente- No te vi y…
-No hay problema. Creo que también fue mi culpa.
-Fue de ambos- escuche una risita de su parte, alce mi vista
y el parecía hacer lo mismo y fue por ello que los dos nos quedamos pasmados y
asombrados.
-Tiene que ser una jodida broma.-dije casi a susurro.
-Las casualidades existe y la suerte esta de mi parte.-dijo
con bastante ego- Afortunadamente te encontré.
-Por desgracia, diría yo. Como sea, con permiso.- le hice a
un lado y continúe con mi camino, deseando que se fuera y me dejara.
-Ese no fue el acuerdo-sentí que tomo mi brazo.
-¿De qué hablas?-pregunte confundida.
-Bueno, tú me dijiste que si nos volvíamos a ver, tú me dirías
cuál es tu nombre. Venos aquí-señalo el lugar- Y espero que sepas cumplirlo.
-¡Vaya! Tienes buena memoria-reí a lo bajo- Bien soy una
chica de palabra y lo hare. Me llamo Brittany.
-Lindo nombre para lindo rostro- sentí que podría sonrójame,
pero lo esquive por completo- ¿Qué es lo que estás buscando?
-¿Qué no es lógico?
-¿Sarcástica?-sonrió- Me gusta… tu humor.-aclaro su
garganta.
-Creo que me sobrepase-mire avergonzada el piso- Es que, vine por cámara buena, bonita y
barata.
-Lo que es justo, pero este señor es un maldito en los
negocios. Creo que necesitaras ayuda.
-Yo puedo hacerlo por mí misma, así que con tu permiso o sin
él.
Lo deje a unos cuatro metros alejado de mí, por el rabillo
vi que aún estaba ahí y seguía observándome. Trate de ignorarlo y continuar con
mis actividades, las que pareció culminar al encontrar una cámara que me
parecía lo suficientemente bonita y de mi agrado.
-Disculpe ¿Podría mostrarme esa cámara de ahí?-el
dependiente se acercó y la llevo al
mostrador y yo fui detrás de él.
-Es una buena cámara. Nada más que 25 libras.
-¿Qué? Es….
-Mmm… me parece una buena cámara, pero no para que cueste
tanto Billy-gire a ver a aquel chico quien parecía sonriente- La resolución del
lente es demasiado pobre…
-Si Keane-dijo en un resoplido aquel hombre- Solo es bonita
por fuera, si quieres podría recomendarte una mejor- el hombre desapareció de
nuestra vista por unos segundo para volver con una cámara nueva en mano- Yo te
recomendaría esta, pero eso sí, es un poco más cara.
-¿De cuánto estamos hablando?-pregunte preocupada.
-35 libras-le mire casi espantada- Esta es mucho mejor y de
mayor calidad.
-Solo tengo 20.
-Que lastima-el hombre tomo la cámara y la guardo en un pequeño estuche- Vuelve hasta que la
puedas completar.
-Por favor Billy.-suplico
Keane- Esta chica es mi prima ¿No habrá un precio especial por un cliente que
te es frecuente?
-Vamos, las cosas no son tan sencillas. No puedo rebajar mercancía
cada que tu vengas a pedírmelo.
-Esta sería la última vez, te lo prometo.
-Bien, bien. Lo menos que puedo hacer por ti es 28 libras.
-Aun así no puedo-mire a Keane algo avergonzada.
-Dámela-dijo el chico sacando un par de billetes de su
cartera-Con los 20 de ella y estos 8 míos estamos a mano ¿Cierto?-el hombre
asintió sonriente y volvió a mostrarme
la cámara. Ahora esta tenía un estuche donde estaba guardada y el hombre me la
entrego
-Muchas gracias por su compra.
-Claro Billy, eres un vil usurero-dijo Keane quien me tomo
por los hombros y me obligo a caminar a su lado.
El chico y yo salimos del establecimiento, yo a un tanto
incrédula por lo que había sucedido y un tato atontada por la cámara que tenía
en manos. Me había hipnotizado y enamorado de ella, inclusive más de la que yo
misma había escogido minutos antes de la intervención de Keane.
-¿Linda?-me gire a verlo- La cámara, me refiero a la
cámara-dijo un tanto nervioso.
-Lo es, mil gracias.
-No hay de qué. Por lo que se el viejo ese regala dos rollos
por cada compra ¿Por qué no la estrenas de una buena vez?-sonreí y la saque de
inmediato, no tarde en encontrarle la forma a la cámara y lo primero que fotografié
fue a Keane.
-De verdad mil gracias- dije ante mi pequeño desliz, cosa
que al solo le dio gracia.- Tengo un poco de dinero en casa, necesito pagarte
ello para no estar en deuda contigo.
-Sabes, tengo una mejor idea, claro si es que a ti te
apetece.
-¿De qué se trata?
-Una salida. Sal conmigo este fin e semana y el dinero
quedara olvidado de antemano.
-¿Qué estás diciendo? Claro que no.
-¿No? –vi su cara desilusionada.
-Bueno… te pagare tu dinero y bueno- deje mi cámara por un
rato para notar que ya estábamos sufrientemente cercas de mi apartamento- Lo de
la cita.
-Entiendo…
-No lo tomes a mal, lo que pasa es que no te conozco y…
-Solo para que lo sepas, no mato, no secuestro y tampoco a
acoso, bueno, eso solo lo hago con las chicas que me gustan-sonrió. Le señale
el lugar por donde teníamos que ir, ya que se había empeñado a acompañarme
hasta mi casa.
-So buenos argumentos. Está bien. Este fin de semana- justo
nos paramos frente a mi edificio y él lo noto.
-¿Aquí es donde vives?-asentí- Entonces pasare por ti a las
7 de la noche, el sábado.
-De acuerdo.
-Bien…. Hasta luego.
-Hasta el sábado- sonreí.
Beso mi mejilla y tras lo cual, dio la espalda y continuo su
camino. Note que dio un extraño brinquito, cosa que me pareció graciosa.
El día había tenido sus pros y contras, entre ellas estaba
encontrarme aquel chico y aquella pequeña cosquilla que me daba el saber que lo
volvería a ver……
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Mi vestido era color
esmeralda y reposaba tranquilamente en mi closet mientras terminaba de peinarme para
ese fin de semana. La razón principal de tanto esmero, y que para ser
sinceros me pesaba, era por la cita que tendría con aquel chico.
Durante el tiempo en que me miraba en el espejo, muchas
preguntas pasaban por mi mente y la más persistente era ¿Cuál era la impresión
que quería dar a aquel chico?
No quería que pensara que era una altanera o presumida.
Esas dudas las deje al momento de tomar mi vestido, lo hice
con tanto cuidado, ya que quería evitar que este se arrugara.
Cuando por fin termine con todo, me mire al espejo por
séptima vez y vi que el resultado me favorecía, solo hacía falta que el chico
llegara a por mí y pensé que o faltaba tanto ya que falta realmente poco para
las 7 de la tarde aquel sábado.
Esperaba a que fuera puntual, como todo Ingles, ya que
odiaba las impuntualidades, las odiaba.
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8:30
En definitiva me habían dejaron plantada ¡Mierda! Era la
segunda cosa que más me enojaba.
Decidida a no volver a quedar en ridículo, no frente a
Mariel quien me veía con algo de pena, entre a mi cuarto hecha una furia. Todo
lo que se encontraba a la vista terminaba estampado en la pared o el piso
mientras yo me recostaba en la cama con unas lagrimillas que rogaban por salir desesperadamente de mis ojos. Tome mis sabanas y no fue hasta varios minutos
después que escuche el sonido del timbre
¿Quién diablos seria? supuse que sería
para Mariel y fue ella quien llego y atendió ya que no volví a escuchar ese sonido,
a excepción de la voz Mariel quien me llamaba un tanto apenada.
-Brittany… ¿Estas dormida?
-No Mariel. Solo estaba descansando, pasa-dije sentándome en
la cama.
-Hay un chico a fuera, quiere verte, creo que es el del
parque de la otra vez.
-¡¿Que?! Dile que estoy dormida, no espera… no se invéntale
algo-la chica me miro confundida- Sé que suena bastante mal pero él me ha
dejado como una imbécil.
-Creo que estas exagerando ¿Estas realmente segura? Yo
lo veo realmente guapo y arreglando, de
seguro tiene alguna explicación para su tardanza ¿Por qué no le das la
oportunidad a ver que te dice?
-No, claro que no y
por favor no insista.
- Sabes que lo hare-me miro risueña- Solo una.
-Está bien, ya lárgate de aquí. Vamos a ver que tanto tiene
que decir.
Me levante rápidamente y me vestí a jeans y una blusa
sencilla, poco quedaba el supuesto arreglo que había logrado, pero tampoco me importaba,
ya no.
Limpie un poco mi cara y el maquillaje que se había destrozado
por aquellas lágrimas que había derramado.
Cuando salí de mi habitación repare en las palabras de
Mariel y lo ciertas que era. Él chico lucia realmente atractivo... ¿Qué
demonios estaba pensando?
--Buenas noches. Dime ¿Que se te ofrece?-dije fríamente, me
miro con pena.
- Antes que nada quiero pedirte una disculpa. De verdad lo
lamento, es que surgió un imprevisto y...
-¡Vaya! Como sea, te disculpo pero ya es tarde. Tengo que descansar y si no te
molesta…. que tengas una bonita noche.
-Pensé que todavía tu y yo...
-La oportunidad se fue, ojala que sea lo que fuere que te
impidió venir haya sido mucho mejor-abrí la puerta- Adiós-sonrió forzadamente y
cabizbajo comenzó a caminar hacia la salida.
- Bien, bueno esto es para ti-vi como sujetaba unas flores,
unas margaritas para ser precisos, las
dejo en el pequeño sillón que teníamos- Fue un gusto verte y saber que estas
bien Brittany.
Apenas pude percibir cuando el chico pasó al lado y escuche
el crujir de las escaleras a causa del peso su peso.
Me sentí terriblemente mal, había sido lo suficientemente
grosera y él había portado totalmente amable
conmigo. Además, aquello se lo debía por lo bueno que había sido conmigo aquel
otro día.
¡¿Qué estás haciendo
Brittany?!
-Espera-grite tan fuerte que
inclusive yo me asuste. El chico se detuvo y giro a verme- Son bonitas,
las flores, muchas gracias.
-De nada.- cerré la puerta tras de mí y comencé alcanzarlo, bajando
unos cuantos escalones para estar a la altura de el
-Siento que fui muy grosera y ni siquiera te di la
oportunidad de que me dijeras el por qué
no pudiste llegar a tiempo y no hasta más de una hora después-trate de sonreír
y vi que Keane parecía algo afligido.
-Pues… un amigo se accidento en carretera y varios
compañeros junto conmigo le fuimos a visitar. El tiempo se fue tan rápido que
no note la hora y cuando lo hice ya era demasiado tarde.
-¿Y cómo está tu amigo? Ha de ser terrible lo que paso.
-Está mejor, gracias por preguntar. Solo tiene una pierna
rota pero eso le pasa por ir a gran velocidad en su motocicleta.
-Lo bueno es que ya está mejor.- El sitio y nos quedamos en
unos minutos de silencio hasta que decidí retomar la conversación.-Si me
esperas un par de minutos, tal vez podríamos…
-¿De verdad?-asentí- Por mi perfecto, tomate el tiempo que
necesites.
-Entonces pasa mientras tomo cualquier cosa mejor que
esto-señale mi ropa y subí hasta el apartamento.
Otra vez volví a mi habitación y lo más rápido que pude,
acomode mi cabello y retoque mi maquillaje y como último, mí vestido, que por
fortuna no se había desarrugado demasiado.
-Listo-sonreí. El chico me miro con sus ojos profundos y un
tanto embobados. -¿A dónde iremos?
-A donde quieras ir-le dedique una mirada significativa- Yo
no he probado bocado desde-miro su reloj- más de 6 horas.
-Creo que yo estoy igual, entonces vamos a un restaurante.
Sin demora y con el tiempo encima, llegamos a un
restaurante. Habíamos tomado un taxi y ese mismo nos dejó en un bonito y
elegante lugar el cual, yo me limite a mirar mientras caminaba hasta que el
mesero nos proporcionó una buena mesa.
-Pase usted- Keane me puso la silla para que pudiera
sentarme- Déjeme decirle que hoy se ve usted muy hermosa. -ignore su halago
respecto a mi físico
-Eres muy caballeroso, ya o quedan chicos como tú. Es un lugar
muy bonito.
-Lo sé, pero ¿Te parece si ordenamos de una vez?-asentí-
¡Joven!
Los platillos estaban deliciosos y la plática era amena, di
me lo hubiera dicho antes, seguro no me hubiera negado a la primera.
La conversación se tornó a los aspectos personales de casa
uno y más que incomodo, me sentía en la confianza de hablar con aquel chico.
-¿Y a qué se debe que un chico tan apuesto como tu esta ahora
soltero?-dije entre risas
-¡Oye!-fingió estar indignado- El de los halagos debería ser
yo-sonrió. Pero lo dejó de hacer de un momento a otro.
-¿Pasa algo? ¿He dicho algo impropio?
-No claro que no, solo que… termine con una relación
bastante largo y complicada…
-Perdona, no quise sonar imprudente.
-Por favor, solo es una pregunta, tranquila-sonrió de nuevo-
Siento que es mejor hablarlo, eso ayuda al alma- vi que tomaba un largo sorbo
de su bebida- Estuvimos a punto de casarnos pero… ella me dejo por mi mejor
amigo.
-Eso es una bajeza.
-Lo sé pero soy de los que piensan que por algo pasan las
cosas, ahora hablemos de ti.
-¿De mí?-asintió-¿Qué hay de mí?
-¿Tienes novio?
-Mi novio es la escuela y mi trabajo-sonreí.
-¿Cómo puedes decir eso?-soltó una carcajada- A alguien como
tú no debe faltarle uno o más pretendientes-vi su mirada penetrándome en el
momento y no sabía cómo reaccionar.
-Es… complicado.
-Soy todo oído.
Sonreí con ironía y como dije, me sentía en confianza y el
me presto su oído para el desahogo.
Fue mi turno de contarle mis penas y desdichas, y una que
otra cosa entre risas. Sin duda nos estábamos divirtiendo esa noche, que no
sería la primera ni la última que
disfrutaría con Keane.
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Octubre de 1961
Nunca había estado tan ansiosa de recibir correspondencia, más
cuando note que una carta era tenía como remitente ni más ni menos que a John.
En ella, la carta, él me contó que recorto su cabello de una manera más moderna
y que por ello, yo terminaría enamorada
de él inmediatamente. Este lo había conseguido tras un viaje de John y Paul a
Paris y del cual yo nunca me entere por haber estado ya en Londres. Además, me dijo que les habían ofrecido cantar junto a un Tony
Sheridan, también hablo de que llegarían a Liverpool en unos días y que deseaba verme. Lo que más me emociono de
la carta fue notar que adjunto a ella, puso una fotografía de los 4 y todos lucían
tan bien.
John: Con su típica
sonrisa burlona y su mirada profunda y casi vacía. Admito que me encantaba la forma de su boca y también su personalidad, está por demás decirlo.
George: El chico lleno de misterios y el más pequeño del grupo. Para muchos el más
callado y que era el único que permanecía oficialmente soltero.
Pete: Un chico responsable, bien parecido, un poco alejado del
resto, incluso ni siquiera traía el
corte que los demás tenían.
Paul: Bueno, mi problema empezaba en que no estaba
cumpliendo mi promesa, no del todo. Con la llegada de Keane había podido
olvidarlo un poco pero al volver a verlo en esa simple fotografía volvía a
enloquecer.
Los días posteriores
a la llegada de esa carta, nada nuevo ocurrió. Todo era ir y venir de la
universidad al trabajo, del trabajo a la escuela, comer dormir. ¡Oh! se me olvidaba, también respiraba y
salía con Keane, quien me mostraba un mundo diferente al que conocía. La
perspectiva que tenia de la vida me impresionaba, tenía unas ideas muy abiertas
que lo hacían interesante y más guapo.
Tomaba fotos de todos lugares a los que íbamos y eso me encantaba,
lo que realmente me avergonzaba era
cuando yo salía en estas por capricho, pero aun así, me encantaba que me
prestara atención. Él era todo un estuche de monerías.
En una salida con él me dijo que lo acompañara. Al parecer quería
comprar unos discos y yo le mencione que cercas de mi trabajo había una tienda que parecía muy buena y aceptando
mi sugerencia, ahí era a donde dirigíamos.
-Buenas días-saludo la dependienta.
-Hola buenos días-saludamos a unisonoro.
-¿Puedo ayudarles en algo?
-Pues, solo estábamos viendo que es lo que termina por
convencerme-dijo Keane con una sonrisa amable.
-Bueno… para lo que se les ofrezca Mi nombre es Rommy, Rommy
Miller-la chica se alejó con lentitud para posarse detrás del mostrador.
Estuvimos rebuscando en una fila de discos, claro, el que él
estaba buscando y yo mientras me entretenía viendo uno que otra caratula de los
álbumes.
Nuestra búsqueda se vio interrumpida por el sonidillo de una
campana que tenía la puerta en la entrada. VI como un hombre de no más de 30,
camina con algo de prisa y saludaba con familiaridad a la chica que minutos atrás había estado
atendiéndonos.
-Buenos días Sr. Epstein. ¿Cómo le va?-saludo efusiva la
chica.
-Ha sido un día muy ajetreado, y ya te he dicho que me
llamas por mi nombre, Brian.
-Es falta de costumbre, le prometo que lo intentare.-el
hombre asintió con una media sonrisa. Justo en el momento Keane sonrió
satisfecho por haber encontrado algo que le agradaba.
-¿Estás seguro que quieres comprar esto?-le señale el álbum.
-Claro. Es lo que estaba buscando-sonrió. Ambos caminamos
hasta la caja registradora donde aquel hombre y la chica estaban a nuestra
espera.
-¿Esto sería todo?-Keane asintió- Buena elección, es un buen
disco-sonrió la chica antes de sacar una pequeña envoltura para el vinilo. De
nuevo la campanilla sonó, impresionándonos
a todos y más al ver a un par de chicas
caminar hasta donde estábamos y sin siquiera importarles que estuviéramos ahí,
se metieron casi hasta el otro lado de
la vitrina.
-Buenos días.- saludaron y la chica las miro fijamente olvidando en el acto lo que estaba haciendo.
-Estoy atendiendo a los jóvenes, si me permiten… ¿Qué es lo
que se les ofrece?
-Perdón-se sonrojo una de ellas- Solo veníamos a pedir el
sencillo de Tony Sheridan y The Beat Brothers.- Todos ahí nos
habíamos quedado pasmados y confundidos, creo que Keane y yo sobrábamos en la conversación pero permanecimos
ahí por mera curiosidad.
-¡Oh!-sonrió aquella chica llamada Rommy.- No lo tenemos, no
por el momento.
-Que lastima-dijeron de nuevo las jovencitas- Muchas
gracias.
-¿Cuántas veces han venido a pedir aquello?-pregunto el
hombre.
-Más de 10 veces esta semana Brian… al parecer es muy bueno
porque vienen como hormigas a la miel por el.
-¿Cómo es que se llaman?
-El sencillo es My Bonnie y es de un tal Tony Sheridan y The
beat Brothers.
-Vaya-aquel hombre os observo por unos segundos antes de
alejarse de ahí y dirigirse a la parte trasera del lugar.
-Aquí lo tienen-la chica nos extendió el vinilo- lamento la
tardanza y gracias por su compra.
Keane y yo salimos riendo por lo imprudentes que habíamos
sido al escuchar una conversación ajena y así estuvimos hasta ya nos alejamos lo
suficiente del local aquel.
-No debimos quedarnos tanto tiempo-mire mi reloj- es ya muy
tarde.
-La plática era interesante-sonrió-Me alegra que me
acompañaras-sonreí- Sabes… estaba pensando… estos días han sido demasiado
apretados y quería ver si te gustaría ir a Un pub… conmigo.
¡Alto!
¿Qué era lo que me está proponiendo?
Bueno, a lo que me refería era que nuestras citas habían sido
más que amistosas, es decir, a lugares público como parques, cafeterías, museos,
pero era muy distinto ir a Pub y más con un chico como Keane lo cual implicaba
ya una cita romántica más que una paseo entre amigos.
-¿Un pub?-le mire contrariada.
-¿No te gusta la idea?
-No es eso, solo que me tomaste por sorpresa-sonreí- ¿Cuándo
seria?
-Este próximo fin de semana, si es que a ti te apetece.
-Pues, sería bueno. N conozco muchos lugares de estos aquí-me
quede en silencio por unos segundos- En Liverpool salía mucho con mis amigos a
Clubs y…
-Entiendo-mostró su dentadura blanca y perfecta, poco común entre
los ingleses- ¿A que hora pasaría por ti?
-Pues ¿Prometes ser puntal?-asintió con una sonrisa de por
medio- ¿Te parece a eso de las 8?
-Por supuesto, la impuntualidad es mi segundo apellido-le di
un leve empujoncillo.
-Te estaré esperando. Bueno. Creo que hemos llegado-señale
mi edificio y el cayo en cuenta de que también habíamos llegado.
-Está bien, entonces adiós y... nos vemos.
-Nos vemos Keane- estaba a punto de irme cuando el chico, en
un movimiento casi imperceptible para mí,
beso mi mejilla y tras de ellos sonrió apartándose rápidamente de mí.
-Pero quien te viera-escuche la voz de Mariel, quien permanecía
a unos metros lejos de mí con su mirada burlesca- Es buen mozo.
-Cállate Mariel- pase molesta por su costado.
-Por favor Gray…-sonrió- No lo niegues, el chico si no es que
te gusta, te agrada-le mire de manera mortal- Es normal y hasta bueno, así
dejas de pensar en... ya sabes-dijo en tono serio y hasta apenada.
-De verdad que estas mal Mariel. Aunque lo único bueno como
dices, seria por fin dejar de pensar en el.
-Ojala se te haga el milagro, sino… serás demasiado tonta.
Mariel me dejo a mitad de
la entrada del edificio con mis pensamientos.
No podía negar que había sentido un par de mariposillas
revolverse en mi estómago por el beso insignificante de Keane.
Además de que no se podía negar lo que era evidente, el
chico era lindo y no me era del todo indiferente.
------------------
YA SE HACEN FAMOSOSSSS, WUUUJUUUUU! Ok no. Pero disfruto mucho el momento en que la fama les llega en TODOS los fics que leo de Liverpool. Perfect ♥
ResponderBorrarEl chico Keane, hmm, me causa curiosidad... Supongo que tendrá algo con Brittany, pero luego volverá Paul y todo se va al garete, YES.
Bueeno Ary, estoy ansiosa por leer a mis Biruls, así que sube pronto. Besossss :*
¡Holi! UuU bueno uh.... creo que insiste con esto en la anterior version de la fic y lo seguire haciendo,Keane debe quedarse con Britanny,quiero decir,¿No podrian tener cuando mucho uno noche de pasion y copas? aqui nadie se enojaria,tu sabes, ¬u¬
ResponderBorrarRommy aparecio :v cabe decir que verdaderamente estaba confundida dije cosas como "¿Rommy? ¿Y que hace Rommy en la fic?" pensando en ti,hasta que recorde que yo habia elegido ese nombre jajajajaja ;-;
Keane deberia usar el latigo ¬u¬ jojoy,(Piensa en Mercury y su latigo plox)
Porcierto,Freddie deberia aparecer UnU ¿Sabes para que? uhmmm... ni siquiera yo lo se e_e es hermoso DDx
Ahora volviendo al tema de la fic,ame el capitulo :B
¿Comiste rosca de reyes?
preguntas 100% random :'v
No se que decir e_e me asustaron los truenos ;-; y sigue tronando,¡Eso es del diablo! el cielo se cae a pedazos DDx oh dios,porcierto creo que deberia escribir capitulo :3 pero nah,la flojera y falta de creatividad me lo impiden,mejor seguire leyendo lo tuyo mientras una barba enorme de vagabundo empieza a crecer en toda mi cara *O* empiezo a decir pendejadas asi que mejor ahi la dejamos.
Recuerda que siempre te observo y... Con mucho amor.
Adiosin UuU