martes, 20 de enero de 2015

Capítulo 51.

Abril de 1962

El mes pintaba muy bien y la primavera  deslumbraba por Londres. Por  mi parte, continuaba con mis estudios universitarios. A veces me costaba entender unas cosas pero como bien dicen la mente se adiestra si lees y era lo que yo hacía, quebraba mi cabeza para poder captar un poco de lo mucho y aunque no tenia mucho tiempo para divertirme  no podía quejarme. Respecto a mi trabajo, debo decir que hacia 2 semanas atrás me ascendieron, si, ahora era la jefa de  meseras y aquello  no hizo más que causar más enemistad con las compañeras y eso no era tan bueno. Mi relación con Keane iba viento en popa, no tenía quejas contra él quien era muy lindo, detallista y caballeroso  pero había un problema; él no era Paul. El chico se había convertido en mi obsesión secreta y reprimida y aun con mis sentimientos, Keane y yo teníamos 4 meses de relación.


 Acerca de los chicos, ellos habían regresado a Liverpool el mismo día que los rechazaron.  Unas cosas habían cambiado y  la primera era que Brian era ya su representante oficial. De hecho fue un trato bastante raro y  hasta divertido; Allan había “vendido” a los chicos con Brian por una mísera cantidad que le fue dada por Brian y con ello, se ganó un poco el respeto de John y el resto. El no firmo ningún tipo de contrato, ya que, los dejaría libres de cualquier tipo de obligación legal. Por su parte, los chicos estaban más que contentos y hasta se vieron un tanto obligados a cambiar ¿Qué tenían que cambiar? Se preguntaran. Bueno, los pantalones,  chaquetas de cuero  salieron de su armario y ahora su vestimenta era más  formal, alineada y con buen porte. Técnicamente el cambio solo fue  en apariencia ya que  todos sus allegados sabíamos lo que verdaderamente eran, unos completos  pillos. Un logro en su carrera fue su aparición  para una estación de radio de la BBC llamado Teenager Turn,  con esto lograron te mas reconocimiento  en el país  y eso me  alegraba, por ellos, claro está.



Lo único que entorpeció nuestras vidas fue lo sucedido aquel 10 de abril del año en curso, día que maldigo por  ser el más desastroso y catastrófico, no solo para mi sino también para unos cuantos.

Londres parecía llevar el estado de ánimo que momentos después yo misma adoptaría.
 ¿Quién se imaginaria la noticia que llegaría ese día a mis oídos? Supongo que nadie.
 Después de un largo día de trabajo, decidí ir a casa  a esperar a que Mariel regresara de con Rommy, las chicas me habían invitado pero yo decline totalmente ya que por alguna extraña razón no estaba de ánimos para ello.
Trataba de tomar una leve descanso que se vio interrumpido por el sonido del teléfono-servicio que habíamos contratado Mariel y yo hacía un mes para facilitar nuestra comunicación con nuestros respectivos padres- que me obligo a caminar hasta el para silenciar el ruido excesivo que salía de este.



-¿Bueno?
-Buenas tardes… ¿Podría comunicarme con  Brittany Gray?-Era una voz femenina.
-Ella habla. ¿Quién es?
-No sé cómo decirlo-escuche un bufido del otro lado de la bocina-Yo…
-Dígame que se le ofrece o me veré obligada a colgar.
-Por favor  no lo hagas, soy Astrid, Astrid Kirchherr- al escuchar aquello sentí como una bofetada me despertaba.
 -¡¿Astrid?!
-Soy yo Brittany. Lamento molestarte…
-¿Quién te dio mi numero?
-John se lo dio a Stuart. La verdad es que eso no tiene mucha importancia.
-Tal vez tengas razón pero ahora no puedo atenderte, justo estoy por salir....-Ella me interrumpió.
-Stuart ha muerto…-tras de eso escuche unos sollozos que me parecían irreales.




La bocina del teléfono resbalo de entre  mis manos. No era posible, seguramente  era una broma de mal gusto pero era lógico ¿cuál sería el fin de jugar con un tema tan delicado? Ninguno.
Incrédula y nerviosa, termine  alejándome del teléfono y  en el momento me vinieron miles de recuerdos que había compartido con el chico de las gafas oscuras.
Las lágrimas comenzaron a recorrer mis mejillas y no soportando la debilidad de mis piernas, deje caer mi pesado cuerpo por la pared hasta quedar al ras de suelo.
No sé por cuanto tiempo permanecí llorando y temblando en esa posición, pero no fue hasta que escuche la voz de Mariel que reaccione.

--Brit ha venido conmigo Rommy-mire a la chica y ella hizo lo mismo-¿Brittany? ¿Qué pasa?
-¿Estas bien?- Escuche la voz de Rommy quien parecía preocupada
-¡Brittany!- me levante con las pocas fuerzas que me quedaban y corrí a los brazos de Mariel.
-No puede ser cierto… no, Stu no.
 -¿Que hay con él? ¿Qué ha pasado? Dime Brittany, me estas asustando.
 - Acabo de recibir una llamada de Astrid-la chica me miro confundida.-Me dijo que  Stuart murió.
-Pero... ¿Qué demonios está diciendo esa chica? eso no tiene ni puta gracia.
-¿Por qué bromearía con eso? -Me separe de Mariel- Astrid no jugaría con algo así Mariel.
-¿Cómo sucedió? ¿Qué fue lo que le paso?
-No tengo idea...-toque mi cabeza, simplemente no lo toleraba- Él me había dicho que  no se sentía bien pero...-mire a Mariel y a Rommy quien estaba confundida y apenada. Sin importarme que estuviera ahí esperando una respuesta mía, corrí a mi habitación y comencé a tomar unos  cambios de ropa.
-¿A dónde vas?- por los hombros pude ver que Mariel estaba recargada en la puerta de mi habitación.
-¿Como que a dónde voy? Iré a Hamburgo ¿A dónde más?
-¿Y la escuela? ¿Qué hay de tu  trabajo? No puedes irte a la ligera.
-¡Joder Mariel!...Lo siento… pero tengo que ir, ahora no me importa nada. Iré.
-Tal vez nosotras podemos avisar por ti el motivo de tu ausencia-vi a Rommy quien parecía comprender un poco más mi desesperación.
-Lo haremos.-Mariel tomo  una maleta y comenzó a ayudarme.


Todo parecía menos importante y lo era.
Estaba sufriendo la perdida de quien hubo sido  mi amigo, mi novio y en su momento, mi amante Stuart Sutcliffe.


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Al día siguiente el tren arribo  a su destino, Hamburgo. Pise tierra alemana con mi maleta y una hoja en mano la  cual tenía inscrita la  dirección que semanas atrás el mismo Stuart me había enviado. La relación entre ambos era casi como en los viejos tiempos, tanto que habíamos planificado mi próxima visita a esa misma ciudad y a  lo que él me había prometido ir por mí, cosa que  ya no sería posible.
Camine unos pasos fuera de la estación con toda la intención de tomar un taxi pero una voz que me llama me distrajo del estado de shock en el que continuaba, una parte de mí se negaba a aceptar lo que estaba sucediendo



-¡Brittany! ¿Qué mierda haces aqui?-vi a John quien me miraba con una sonrisilla de satisfacción.
-No sabía que vendrías Brittany- gire a ver a Astrid quien a parecer estaba esperando a los chicos.
-Pensé que era lo mejor.
-Ayer no volviste a contestarme y creí que había colgado.
-No fue eso, te pido una disculpa por no responderte.
-¿Hablaste con ella ayer? -John se dirigió a Astrid-¿Alguien puede explicarme qué diablos ocurre?- Astrid y yo nos miramos y  no pude contener más mis lágrimas que pedían salir a gritos. Astrid abrió sus brazos y me acogió en ellos.
-¡Mierda! Dime que lo que me has dicho es mentira, por favor, te lo ruego.
-Qué más quisiera yo, Pero........ -Dijo Astrid quien ya también lloraba,
-¡Mierda! El cabrón me prometió venir a recogerme  cuando viniera  y no esta.
-Tranquilízate Brittany.
-¡No!-le dije en un grito-Él me dijo que vendría ¿Dónde está? seguro se entretuvo con algún cuadro. Iré a verle-Tome mi maleta.
-Cierto ¿Y Stuart?-Pregunto John, Astrid, al igual que hizo conmigo, les dio  la  mala noticia. Cabe destacar que el más afectado era John. Yo sin siquiera detenerme a ver la reaccione del resto  pero que me imaginaba, comencé a buscar un taxi que me llevara hasta donde Vivian Stuart.
-Detente Brittany  ¿A dónde se supone que iras?-me pregunto Paul.
-¡Suéltame!-avente su mano que sujetaba mi brazo- Tengo que ir a verle- un taxi hizo la parada y  me subí  junto a mi maleta.
-Espera, yo te acompaño.- Paul se subió a mi lado.

El silencio fue nuestro principal acompañante y eso termino cuando llegamos a la casa de Astrid, en  la cual me detuve a ver unos minutos antes de acercarme a la puerta. Paul bajo junto conmigo y me seguía sin siquiera decir una palabra, tal vez porque mis acciones eran un tanto irracionales y con acciones me refiero al acto de tocar el timbre a sabiendas de que nadie me abriría.


-Su pongo que saldría a comprar más pintura. Si, seguro, le esperare un poco más-Dije sentándome en un escalón en la entrada.
-Brit, me temo que...-Paul se puso de cunclillas y me miro directamente a los ojos.
-Él no volverá ¿verdad?
-Me temo que no Brit-Me recosté en su pecho llorando, empape su camisa  y a cambio recibí un cálido abrazo. Pocos minutos después, el resto ya hacia presencia en el lugar
-Brittany ¿Quieres pasar?-Pregunto Astrid, tenía un tono maternal. No sé de donde tenía el coraje para mantener esa cordura, yo por un momento me perdí.
-Sí, gracias.



Los chicos y yo estábamos en la sal mientras John, ustedes mismos  se lo podrán imaginar. No tardó mucho  en salir furioso de la casa, entendía su frustración pero no comprendía sus arrebatos de humor.
Astrid amablemente nos ofreció algo de tomar y comer, pero el apetito era nulo y aún estaba el impacto de la noticia. ¿Cómo se supone que deberíamos reacciona?

-Brittany-dirigí mi vista  a Astrid quien era la que me había llamado- ¿Puedes venir un segundo?
-¿Si?- la chica sonrió y de entre su bolsillo  saco una carta que puso en mis manos.
-Stuart te la enviaría-señalo la carta-pero por obvias razones ya no pudo. Creo que le gustaría que estuviera en tus manos.-Sufrí una guerra interior ¿Abrirla seria lo correcto? Las ansias me comían pero no quería pecar de indiscreta-Puedes subir arriba y leerla en mi habitación para que estés en privacidad-Asentí y le obedecí.


Lamentablemente al hacerlo me vi en una habitación que supuse que era el estudio de Stuart y eso me hizo sentir de alguna manera cómoda y cercas de él. Tome asiento en una silla cercana a unos cuadros que reposaban en la pared y con sumo cuidado, abrí el sobre.




  Querida Brittany

Mis más cordiales y sinceros saludos, lamento haberme convertido  en alguien tan formal pero es una rara costumbre que he estado adoptando, también siento mucho no haber podido responder cuanto antes la misiva que me enviaste pero ya sabes, no me he encontrado bien de salud y los dolores de cabeza son terribles. No te lo imaginas pero los doctores no han dicho nada, lo que más me preocupa es Astrid, se ve mal cada que tengo uno de ellos, no me gusta que se preocupe tanto, me han dicho que lo único que necesito es reposo y tranquilidad. Pero en fin, dejemos de quejas y pasemos a lo realmente importante.

Adjunto a esta carta te puse el dibujo que realice cuando fuimos a Blackpool, aun lo recuerdo como si hubiera sido ayer, aunque en realidad fue hace mas de un año. Se que lo cuidaras mejor que yo, de hecho hice una replica para mi ya que  esos momentos se quedaran atesorados dentro de mi. No me cansare de decírtelo pero me alegra el haberte conocido, en su momento fuiste  uno de mis grandes amores y te pido mil perdones por el daño que pude haberte causado y que hasta  el día hoy me arrepiente, no lo merecías pero como dijiste en una ocasión, eso es cosa del pasado.

Por cierto, Astrid te manda saludos, hemos  hablado tanto de ti que en una ocasión mostró celos, pero ha entendido que tú y yo solo somos amigos. Ella  ahora es muy especial, es el amor de mi vida y lo digo  sin exagerar y me encantaría que se dieran la oportunidad de conocerse mejor.
 El día que  puedas venir, házmelo saber y yo mismo iré a recogerte, de hecho  quiero ser el primero en decirte que planeo  casarme con ella y seria bueno que viniera para ella ¿Qué te parece?

 Respecto a tu asunto… ¿Así que tienes novio?  Crei que estaba enamorada de Paul y buen, es una lástima que no se haya dado algo entre ustedes pero aun así  deseo que ese tal Keane te trate como te lo mereces y en cuanto a Paul, él un jodido cabrón ¿Como no darse cuenta de la bella mujer que tiene al lado? Un día abrirá los ojos y  espero no sea demasiado tarde o te perderá. En definitiva es igual a John pero más guapo, al menos eso solíamos decirlo tiempo atrás.

Espero tu respuesta pronto y deseo te encuentres bien. Te quiero Brit no lo olvides, cuídate y  saludame a los chicos, sé que pronto vendrán pero uno nunca sabe.
                                                                                                  Con cariño Stuart.



  Saque con sumo cuidado aquel dibujo  y después de observarlo un par de minutos, lo devolvi a su lugar. Había sido un golpe duro. Mi amigo, mi todo  Stuart Sutcliffe había muerto.







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1 comentario:

  1. Algún día esto tenía que pasar, ¿no? :( Pobre Stu, no me gusta leerlo muerto, en ningún, pero en ningún fic. Creo que él tenía potencial y una vida que debería haber durado más...
    Fue un capítulo muy triste, ojalá Brit pueda recuperarse de este golpe emocional, que sin duda fue muy fuerte.
    Y a vos Ary, gracias por comentarme y por escribir este cap tan bueno. Cuídate <3 :*

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