Abril de 1962
El mes pintaba muy bien y la primavera deslumbraba por Londres. Por mi parte, continuaba con mis estudios
universitarios. A veces me costaba entender unas cosas pero como bien dicen la mente se adiestra
si lees y era lo que yo hacía, quebraba mi cabeza para poder captar un poco de lo
mucho y aunque no tenia mucho tiempo para divertirme no podía quejarme. Respecto a mi trabajo, debo decir que hacia 2
semanas atrás me ascendieron, si, ahora era la jefa de meseras y aquello no hizo más que causar más enemistad con las
compañeras y eso no era tan bueno. Mi relación con Keane iba viento en popa, no
tenía quejas contra él quien era muy lindo, detallista y caballeroso pero había un problema; él no era Paul. El chico se
había convertido en mi obsesión secreta y reprimida y aun con mis sentimientos,
Keane y yo teníamos 4 meses de relación.
Acerca de los chicos,
ellos habían regresado a Liverpool el mismo día que los rechazaron. Unas cosas habían cambiado y la primera era que Brian era ya su
representante oficial. De hecho fue un trato bastante raro y hasta divertido; Allan había “vendido” a los
chicos con Brian por una mísera cantidad que le fue dada por Brian y con ello,
se ganó un poco el respeto de John y el resto. El no firmo ningún tipo de
contrato, ya que, los dejaría libres de cualquier tipo de obligación legal. Por su
parte, los chicos estaban más que contentos y hasta se vieron un tanto obligados
a cambiar ¿Qué tenían que cambiar? Se preguntaran. Bueno, los pantalones, chaquetas de cuero salieron de su armario y ahora su vestimenta
era más formal, alineada y con buen
porte. Técnicamente el cambio solo fue en apariencia ya
que todos sus allegados sabíamos lo que
verdaderamente eran, unos completos
pillos. Un logro en su carrera fue su aparición para una estación de radio de la BBC llamado
Teenager Turn, con esto lograron te mas
reconocimiento en el país y eso me
alegraba, por ellos, claro está.
Lo único que entorpeció nuestras vidas fue lo sucedido aquel
10 de abril del año en curso, día que maldigo por ser el más desastroso y catastrófico, no solo
para mi sino también para unos cuantos.
Londres parecía llevar el estado de ánimo que momentos
después yo misma adoptaría.
¿Quién se imaginaria
la noticia que llegaría ese día a mis oídos? Supongo que nadie.
Después de un largo
día de trabajo, decidí ir a casa a esperar a que Mariel regresara de con Rommy,
las chicas me habían invitado pero yo decline totalmente ya que por alguna extraña
razón no estaba de ánimos para ello.
Trataba de tomar una leve descanso que se vio interrumpido
por el sonido del teléfono-servicio que habíamos contratado Mariel y yo hacía
un mes para facilitar nuestra comunicación con nuestros respectivos padres- que
me obligo a caminar hasta el para silenciar el ruido excesivo que salía de
este.
-¿Bueno?
-Buenas tardes… ¿Podría comunicarme con Brittany Gray?-Era una voz femenina.
-Ella habla. ¿Quién es?
-No sé cómo decirlo-escuche un bufido del otro lado de la
bocina-Yo…
-Dígame que se le ofrece o me veré obligada a colgar.
-Por favor no lo hagas,
soy Astrid, Astrid Kirchherr- al escuchar aquello sentí como una bofetada me
despertaba.
-¡¿Astrid?!
-Soy yo Brittany. Lamento molestarte…
-¿Quién te dio mi numero?
-John se lo dio a Stuart. La verdad es que eso no tiene mucha
importancia.
-Tal vez tengas razón pero ahora no puedo atenderte, justo
estoy por salir....-Ella me interrumpió.
-Stuart ha muerto…-tras de eso escuche unos sollozos que me
parecían irreales.
La bocina del teléfono resbalo de entre mis manos. No era posible, seguramente era una broma de mal gusto pero era lógico ¿cuál
sería el fin de jugar con un tema tan delicado? Ninguno.
Incrédula y nerviosa, termine alejándome del teléfono y en el momento me vinieron miles de recuerdos
que había compartido con el chico de las gafas oscuras.
Las lágrimas comenzaron a recorrer mis mejillas y no
soportando la debilidad de mis piernas, deje caer mi pesado cuerpo por la pared
hasta quedar al ras de suelo.
No sé por cuanto tiempo permanecí llorando y temblando en esa
posición, pero no fue hasta que escuche la voz de Mariel que reaccione.
--Brit ha venido conmigo Rommy-mire a la chica y ella hizo
lo mismo-¿Brittany? ¿Qué pasa?
-¿Estas bien?- Escuche la voz de Rommy quien parecía
preocupada
-¡Brittany!- me levante con las pocas fuerzas que me
quedaban y corrí a los brazos de Mariel.
-No puede ser cierto… no, Stu no.
-¿Que hay con él?
¿Qué ha pasado? Dime Brittany, me estas asustando.
- Acabo de recibir
una llamada de Astrid-la chica me miro confundida.-Me dijo que Stuart murió.
-Pero... ¿Qué demonios está diciendo esa chica? eso no tiene
ni puta gracia.
-¿Por qué bromearía con eso? -Me separe de Mariel- Astrid no
jugaría con algo así Mariel.
-¿Cómo sucedió? ¿Qué fue lo que le paso?
-No tengo idea...-toque mi cabeza, simplemente no lo
toleraba- Él me había dicho que no se
sentía bien pero...-mire a Mariel y a Rommy quien estaba confundida y apenada.
Sin importarme que estuviera ahí esperando una respuesta mía, corrí a mi
habitación y comencé a tomar unos
cambios de ropa.
-¿A dónde vas?- por los hombros pude ver que Mariel estaba
recargada en la puerta de mi habitación.
-¿Como que a dónde voy? Iré a Hamburgo ¿A dónde más?
-¿Y la escuela? ¿Qué hay de tu trabajo? No puedes irte a la ligera.
-¡Joder Mariel!...Lo siento… pero tengo que ir, ahora no me
importa nada. Iré.
-Tal vez nosotras podemos avisar por ti el motivo de tu
ausencia-vi a Rommy quien parecía comprender un poco más mi desesperación.
-Lo haremos.-Mariel tomo
una maleta y comenzó a ayudarme.
Todo parecía menos importante y lo era.
Estaba sufriendo la perdida de quien hubo sido mi amigo, mi novio y en su momento, mi amante
Stuart Sutcliffe.
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Al día siguiente el tren arribo a su destino, Hamburgo. Pise tierra alemana
con mi maleta y una hoja en mano la cual
tenía inscrita la dirección que semanas
atrás el mismo Stuart me había enviado. La relación entre ambos era casi como
en los viejos tiempos, tanto que habíamos planificado mi próxima visita a esa
misma ciudad y a lo que él me había
prometido ir por mí, cosa que ya no
sería posible.
Camine unos pasos fuera de la estación con toda la intención
de tomar un taxi pero una voz que me llama me distrajo del estado de shock en
el que continuaba, una parte de mí se negaba a aceptar lo que estaba sucediendo
-¡Brittany! ¿Qué mierda haces aqui?-vi a John quien me
miraba con una sonrisilla de satisfacción.
-No sabía que vendrías Brittany- gire a ver a Astrid quien a
parecer estaba esperando a los chicos.
-Pensé que era lo mejor.
-Ayer no volviste a contestarme y creí que había colgado.
-No fue eso, te pido una disculpa por no responderte.
-¿Hablaste con ella ayer? -John se dirigió a Astrid-¿Alguien
puede explicarme qué diablos ocurre?- Astrid y yo nos miramos y no pude contener más mis lágrimas que pedían
salir a gritos. Astrid abrió sus brazos y me acogió en ellos.
-¡Mierda! Dime que lo que me has dicho es mentira, por favor,
te lo ruego.
-Qué más quisiera yo, Pero........ -Dijo Astrid quien ya
también lloraba,
-¡Mierda! El cabrón me prometió venir a recogerme cuando viniera y no esta.
-Tranquilízate Brittany.
-¡No!-le dije en un grito-Él me dijo que vendría ¿Dónde está?
seguro se entretuvo con algún cuadro. Iré a verle-Tome mi maleta.
-Cierto ¿Y Stuart?-Pregunto John, Astrid, al igual que hizo
conmigo, les dio la mala noticia. Cabe destacar que el más
afectado era John. Yo sin siquiera detenerme a ver la reaccione del resto pero que me imaginaba, comencé a buscar un
taxi que me llevara hasta donde Vivian Stuart.
-Detente Brittany ¿A
dónde se supone que iras?-me pregunto Paul.
-¡Suéltame!-avente su mano que sujetaba mi brazo- Tengo que
ir a verle- un taxi hizo la parada y me
subí junto a mi maleta.
-Espera, yo te acompaño.- Paul se subió a mi lado.
El silencio fue nuestro principal acompañante y eso termino
cuando llegamos a la casa de Astrid, en
la cual me detuve a ver unos minutos antes de acercarme a la puerta.
Paul bajo junto conmigo y me seguía sin siquiera decir una palabra, tal vez
porque mis acciones eran un tanto irracionales y con acciones me refiero al
acto de tocar el timbre a sabiendas de que nadie me abriría.
-Su pongo que saldría a comprar más pintura. Si, seguro, le
esperare un poco más-Dije sentándome en un escalón en la entrada.
-Brit, me temo que...-Paul se puso de cunclillas y me miro
directamente a los ojos.
-Él no volverá ¿verdad?
-Me temo que no Brit-Me recosté en su pecho llorando, empape
su camisa y a cambio recibí un cálido abrazo.
Pocos minutos después, el resto ya hacia presencia en el lugar
-Brittany ¿Quieres pasar?-Pregunto Astrid, tenía un tono maternal.
No sé de donde tenía el coraje para mantener esa cordura, yo por un momento me
perdí.
-Sí, gracias.
Los chicos y yo estábamos en la sal mientras John, ustedes
mismos se lo podrán imaginar. No tardó
mucho en salir furioso de la casa, entendía
su frustración pero no comprendía sus arrebatos de humor.
Astrid amablemente nos ofreció algo de tomar y comer, pero
el apetito era nulo y aún estaba el impacto de la noticia. ¿Cómo se supone que deberíamos
reacciona?
-Brittany-dirigí mi vista
a Astrid quien era la que me había llamado- ¿Puedes venir un segundo?
-¿Si?- la chica sonrió y de entre su bolsillo saco una carta que puso en mis manos.
-Stuart te la enviaría-señalo la carta-pero por obvias
razones ya no pudo. Creo que le gustaría que estuviera en tus manos.-Sufrí una
guerra interior ¿Abrirla seria lo correcto? Las ansias me comían pero no quería
pecar de indiscreta-Puedes subir arriba y leerla en mi habitación para que
estés en privacidad-Asentí y le obedecí.
Lamentablemente al hacerlo me vi en una habitación que
supuse que era el estudio de Stuart y eso me hizo sentir de alguna manera cómoda
y cercas de él. Tome asiento en una silla cercana a unos cuadros que reposaban
en la pared y con sumo cuidado, abrí el sobre.
Querida Brittany
Mis más cordiales y sinceros saludos, lamento haberme
convertido en alguien tan formal pero es
una rara costumbre que he estado adoptando, también siento mucho no haber
podido responder cuanto antes la misiva que me enviaste pero ya sabes, no me he
encontrado bien de salud y los dolores de cabeza son terribles. No te lo
imaginas pero los doctores no han dicho nada, lo que más me preocupa es Astrid,
se ve mal cada que tengo uno de ellos, no me gusta que se preocupe tanto, me
han dicho que lo único que necesito es reposo y tranquilidad. Pero en fin,
dejemos de quejas y pasemos a lo realmente importante.
Adjunto a esta carta te puse el dibujo que realice cuando
fuimos a Blackpool, aun lo recuerdo como si hubiera sido ayer, aunque en
realidad fue hace mas de un año. Se que lo cuidaras mejor que yo, de hecho hice
una replica para mi ya que esos momentos
se quedaran atesorados dentro de mi. No me cansare de decírtelo pero me alegra
el haberte conocido, en su momento fuiste
uno de mis grandes amores y te pido mil perdones por el daño que pude
haberte causado y que hasta el día hoy
me arrepiente, no lo merecías pero como dijiste en una ocasión, eso es cosa del
pasado.
Por cierto, Astrid te manda saludos, hemos hablado tanto de ti que en una ocasión mostró
celos, pero ha entendido que tú y yo solo somos amigos. Ella ahora es muy especial, es el amor de mi vida y
lo digo sin exagerar y me encantaría que
se dieran la oportunidad de conocerse mejor.
El día que puedas venir, házmelo saber y yo mismo iré a
recogerte, de hecho quiero ser el
primero en decirte que planeo casarme
con ella y seria bueno que viniera para ella ¿Qué te parece?
Respecto a tu asunto…
¿Así que tienes novio? Crei que estaba
enamorada de Paul y buen, es una lástima que no se haya dado algo entre ustedes
pero aun así deseo que ese tal Keane te
trate como te lo mereces y en cuanto a Paul, él un jodido cabrón ¿Como no darse
cuenta de la bella mujer que tiene al lado? Un día abrirá los ojos y espero no sea demasiado tarde o te perderá. En
definitiva es igual a John pero más guapo, al menos eso solíamos decirlo tiempo
atrás.
Espero tu respuesta pronto y deseo te encuentres bien. Te
quiero Brit no lo olvides, cuídate y saludame a los chicos, sé que pronto vendrán
pero uno nunca sabe.
Con cariño Stuart.
Saque con
sumo cuidado aquel dibujo y después de
observarlo un par de minutos, lo devolvi a su lugar. Había sido un golpe duro.
Mi amigo, mi todo Stuart Sutcliffe había
muerto.
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Algún día esto tenía que pasar, ¿no? :( Pobre Stu, no me gusta leerlo muerto, en ningún, pero en ningún fic. Creo que él tenía potencial y una vida que debería haber durado más...
ResponderBorrarFue un capítulo muy triste, ojalá Brit pueda recuperarse de este golpe emocional, que sin duda fue muy fuerte.
Y a vos Ary, gracias por comentarme y por escribir este cap tan bueno. Cuídate <3 :*