viernes, 26 de diciembre de 2014

Capítulo 45.

Las preinscripciones para el examen y entrevista ante la universidad estaban lo bastante próximas, casi podría decir que eran a la vuelta de la esquina.
Era por ello que, apresuradamente me encamine a la estación de trenes para conseguir los boletos  para mi próxima partida.
¿A que me refería?
Bueno, a simplemente que mis planes no eran estar en Liverpool no  para esa época. Fue por eso que, con mérito y mucho esfuerzo, convencí a mis padres de que lo mejor era partir de esa gran ciudad y mudarme a mi natal Londres.
Afortunadamente pude hacerlo y eso fue a la colaboración de Mariel, quien por cierto también vendría a estudiar a Londres junto conmigo.
Admito que no fue tarea fácil convencer tanto a mis padres como a la madre de Mariel pero supongo que ellos mismos sabían que mejores oportunidades se nos presentarían al estar en  un lugar más sofisticado, más libre, más modernizado que lo que era Liverpool en ese entonces.


-Muchas gracias-dije apenas recibí los boletos, la señorita había sido lo bastante amable y cordial conmigo y supongo que se debía a mi buena disposición y la emoción que me daba ir a aquella gran ciudad.

Con los boletos en manos me decidí a dar un paseo por las calles de Liverpool, más que paseo fue el camino que tome para ir con Mariel, tenía que avisarle que  los planes estaban listos y que saldríamos en una semana. ¡Cuánta ilusión me hacia todo ello!
Pero como todo en la vida, sentí que las felicidad se iba de mis manos cuando mis ojos me jugaban una mala broma, tanto, que inclusive casi perdí el aliento.


-¿Te ha gustado?
-Es diferente a lo que me platicaste pero… es buen lugar-dijo con su acento alemán, algo que jamás olvidaría de aquella chica.
-Ya casi llegamos a…-el chico me miro algo aturdido y yo tampoco creí que estuviera frente a mí.
-¿Brittany?-Astrid me miro con sus ojos llenos de tranquilidad y seguridad, cosa que no pasaba conmigo.
-Lo siento… creo que se te han caído esto-dijo un señor, realmente era un joven mayor quien me dio aquellos boletos que habían logrado resbalarse de mis manos.
-G…gracias, es usted muy amable-le  brinde una sonrisa.
-No esperaba verte-dijo Stuart con voz llena de alegría, parecía que le agradaba encontrarme.
-Yo…-les mire sin saber que decir, la chica tenia sujeta su mano al chico, era verano de Liverpool, en efecto, apenas era mediados de Julio.- Tengo que irme.


Esquive sus miradas e inclusive, sus mismos cuerpos.
¿Qué era lo que debía decirle? Todo me parecía tan tonto e  imprudente.
Me detuve  a respirar un poco, esperando a que el agrio momento pasara de mi mente. Sabía que en algún momento tendría que volverme a encontrar con él, pero nunca pensé que serían tan rápido y era por eso que me asustaba.


-Creo que necesitamos hablar-escuche su voz que me sobresalto
-Stuart… pero…
-Astrid aprovechara para dar una vuelta. Tu y yo tenemos un pendiente, yo dirá que varios-vi una sonrisa en su boca, o tal vez era una media sonrisa.
-Este no es el momento.
-¿Y cuándo lo seria? No respondiste mi última carta-me miro inquisitivo.
-Te la envié... con John-dije apresuradamente- Y te envié aquello que me pediste.
-¿John?-golpeo su cabeza- Cierto. Olvide que irían a Hamburgo de nuevo, pero él sabía que vendría-me miro confundido.
-Pues no me lo dijo-dije a forma de reproche.
-Apenas lo vea le reclamare.-sonrió.
-¿Qué haces aquí?
-Bueno-dejo una pausa que me pareció eterna- Astrid quería conocer a mi familia y fue buen tiempo para venir.
-Supongo que querían ver a tu novia.
-Prometida-dijo a bocajarro y mirando atentamente mi expresión.
-¡oh! Felicidades…
-gracias.
-Pues… entonces, sería bueno que me fuera, tengo que irme y…
-Ni siquiera me has dejado invitarte un café o el almuerzo.
-Tal vez otro día-comente.
-Parto en 3 días ¿Podríamos vernos antes de eso?
-tengo que pensarlo, estoy algo ocupada y...
-Entiendo, toma-me extendió un papel y en el venia un numero- Es el número del lugar donde nos estamos quedando.
-Bien.
-Si… entonces nos vemos-asentí- Fue un gusto verte de nuevo.


Sin siquiera poder reaccionar, el chico me dio un ligero beso en la mejilla y camino hacia donde ahora estaba Astrid quien, tenía en sus manos una orquídea que seguramente había comprado en la florería que estaba en esa calle.
Ahora conocía el gran trecho que existían entre entablar una conversación por medio de cartas y una cara a cara.
Definitivamente no era lo mío y no era el momento.
Ahora entendía mejor las palabras de John, cuando volviera a verlo lo mataría, juro que lo matare.



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-¿Tienes todo listo? ¿Papeles? ¿Certificado del colegio?
-Sí, sí, si Marie-reí- Tranquilízate, lo prepare todo ayer.
-Eso es bueno. Recuerda que tenemos que hacer lo posible para quedarnos en una universidad de allá.
-No pases por alto el examen…
-Claro que no Gray-dijo escandalizada- Afortunadamente estudiamos ¿lo hiciste? ¿Verdad?-asentí- ¿Crees que nos vaya bien?
-Con tu positivismo, seguro si.-la chica murmuro un par de palabras antisonantes para mí.


Las pequeñas maletas estaban sobre el coche que nos llevaría hasta la estación de trenes, justo donde mis padres y la mamá de Mariel  estaban citados para acompañarnos hasta que el tren partiera, la situación era similar a la que vivimos la ir a Hamburgo solo que esta ocasión seria como destino, nuestro destino, Londres.
Londres una ciudad grande, un monopolio con diferentes costumbres e ideas que aquel pequeño Liverpool, eso parecía irónico ya que era el mismo país.


Como fuese, creo que estaba hecha un manojo  de nervios y no era la única, ya que Mariel también lo estaba. Durante nuestra estancia nos hospedaríamos en un hotel cercano a la universidad, afortunadamente tenían buenos preciosos y parecía un lugar decente.

Mientras el taxi que nos haba acogido desde la estación de trenes al hotel y del hotel a la universidad, que era hacia dónde íbamos, pudimos ver  a los jóvenes que circundaban cercas de aquellos edificios. Eran tan distintos en todos los sentidos que, estaba casi boquiabierta.
Hasta la ropa era distinta, chicas con blusas reveladoras y minúsculas faldas, pero por poro lado también existían los hombres y mujeres que tenían glamour y caminaban tranquilamente por las calles londinenses. Sin duda era el lugar de la revolución de ideas y de una mente mas abierta.


-Es aquí, señoritas-dijo el hombre que conducía el taxi.
-Muchas gracias-le di el pago por su servicio.
-Disfruten su estancia.


Cuando bajamos del auto, creo que comencé a temblar y no a causa de los fríos vientos que daba el clima, no, si no por la mezcla de emociones que tenía en el momento.

Al llegar al edificio y oficina de información, donde previamente concertamos una cita por teléfono, nos pasaron a una sala de espera donde, después de unos minutos hicieron pasar a cada una a diferentes habitaciones.



-Buenos días señorita-leyó el papel en su mano-Gray. Tome asiento.
-Gracias-era un viejo gordo y con mala cara.
-¿Por qué escogió  esta universidad y no una  de Liverpool? Tengo entendido que es de ahí de donde usted viene.
-Efectivamente pero, antes que nada quiero aclarar que yo soy de Londres, pero por diferentes motivos nos  vimos en la necesidad de mudamos a Liverpool-tome aire- Londres es un sueño para muchos, incluso para mí y el poder estudiar en esta ciudad y esta universidad es motivo de orgullo. Sé que esta institución me forjara aptitudes y cualidades adecuadas para afrontar el mundo real, además de que, sé que esta ciudad puede ofrecerme  un poco más de lo que en Liverpool pueda pasar.


Vi como aquel hombre sonreía ¿Era eso un buen signo?
No lo sabía y por eso me inquietaba. Pero en fin,  pasaron un par de preguntas más y con un limitado “la espero mañana a temprana hora”  se despido de mí.
Salí de la sala y note que Mariel ya estaba a mi espera, la chica poseía una sonrisa de satisfacción que no podía con ella sola.
-¿Qué paso? ¿Qué te dijo?
-Que mañana pasara a… -mire un papel que me había entregado- La aula 129 edifico D.
-¡eso es magnífico!
-¿Lo es?
-Claro, has pasado la entrevista ahora solo falta conseguir un buen puntaje.
-Eso espero, deseo tanto estar aquí-mire el lugar.
-Yo también



.
Al día siguiente estábamos al mismo lugar y a la hora acordada para el examen, nuevamente fuimos separadas y terminado el examen, continuamos con las ansias que se verían terminadas el día que enviaran los resultados y seria por medio del correo.
Pero, algo me decía que tenía que estar ahí y que estaba en mi destino, era una corazonada y quería que así fuera ¿Qué podría salir mal?


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Los días pasaron lentos, simplemente eran una tortura, parecía que se empeñaba en hacerme sufrir de la angustia, pero afortunadamente  y sin remedio, día tan inesperado llego y con ellos el rumbo de mi destino.
Mariel había hablado conmigo para informarme que también ella había recibido la correspondencia y fue por ello que acordarnos de vernos en un lugar para ver los dichosos resultados de los cuales pendían, de cierta manera, nuestro futuro.


Camines hasta el Casbah club, si, lugar donde aún trabaja y donde Mariel me esperaría para saber que tal nos había ido y si habíamos tenido éxito en Londres.
Al entrar pude ver un par de clientes por ahí y a lo lejos y un tanto apartada, estaba Mariel quien tenía su sobre en mano y su cara denotaba nerviosismo puro y seguramente yo estaba igual que ella.


-Por fin llegaste-dijo apenas me vio.
-Perdón, mis padres, el camino es un tanto largo…
-Deja de hablar y siéntate-dijo en una sonrisa.
-Buenos días querida-me miro la Sra. Best quien se acercó a donde estamos nosotras- ¿Qué las trae por aquí?
-Venimos a despejarnos un raro-dije con una sonrisa fingida.
-Eso es bueno ¿les ofrezco algo?
-agua para las dos estaría bien.
-Como ustedes gusten y suerte-salió del lugar dejándonos a Mariel y a mi solas y con el alma colgando de un hilo.
-¿Y si la respuesta es no? ¿Qué haremos?
-No lo sé, pero encontraremos algo.
-Tengo miedo de que todo esto haya sido en vano.
-No lo será y deja de ser una histérica-puse una mano en su hombro- ¿Te parece si lo abrimos de una buena vez y dejamos esta paranoia?
-Bien, pero al mismo tiempo
-¿Cuenta regresiva?-dije en forma burlona.
-Si eso es lo que quieres.


Esperamos a que la Sra. Best trajera el agua y cuando lo hizo nos miramos con intensidad.
Como si una cuenta regresiva nos comunicara, lo abrimos con rapidez.
La carta tenía un saludo cordial que pase por alto y me dirigí a lo que realmente me importaba. Mire a Mariel y ella me miro a mi sin expresión alguna.
-Brit…
-¿Mariel?-ambas sonreímos de oreja a oreja.
-¡iremos a Londres!- Gritamos a unisonoro.


Al parecer la suerte estaba de nuestro lado.

Una tapa se abría ante nuestros ojos y Londres era la expectativa más alta.




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 ¡HOLA!




1 comentario:

  1. Me alegro que Brit y Mariel hayan sido admitidas en la uni ♥ Pero... Pero... estoy IMPAKTADA con la aparición repentina de Stuart :O Quiero saber que va a pasar, ya ya yaaa!

    Siento no haber comentado el anterior, es que estaba de vacaciones y pues... No tenía internet. Feliz navidad! Espero lo hayas pasado de pelos. Un besooo! :*

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