Mayo de 1962
Había pasado ya un mes y desde aquella fecha en particular
comencé a utilizar aquel collar que Stuart me había regalado durante nuestro
aniversario. Podría parecer algo patético, pero sin embargo, a mí me hacía sentir mucho mejor.
Aunque el dolor seguía dentro de los afectados, contándome a
John y a mí como los que aún no lo
asimilaban, la vida tenía que continuar muy a nuestro pesar.
Tal y como ese día en el que salía del trabajo como era
normalmente. Emocional y más laboralmente hablando, me encontraba cansada, exhausta e irritada de todo lo que ocurría a mí
alrededor, inclusive, llegue a pensar que lo mejor sería dejar de trabajar en aquel restaurante tan agobiante.
Fue por ello que mi regreso a casa fue tan refréscate y
ligero que no dilate en recostarme en aquel viejo sillón que teníamos en la sala, o como sea que llamase el lugar
donde recibíamos a nuestras visitas.
La campanilla de la puerta sonó unas cuantas veces antes de convencerme que
lo adecuado era atender y menos mal que lo hice que si no, no habría manera de
callar aquel espantoso ruido.
-¡Hola Brit!-el chico parecía algo avergonzado- Al parecer
te he interrumpido y si a eso sumas lo terriblemente cansada que luces, no es algo bueno.
-Tienes algo de razón en lo último, pero pasa, anda. ¿Que te
trae por aquí? No te esperaba.
-En realidad tenia ganas de verte-sonrió- Pero creo que será
mejor si vuelvo otro día.-agacho su cabeza algo incómodo.
-No seas tonto-trate de mostrar mi mejor cara.- Mejor dime
que es lo que pasa ¿Es algo malo?-lamentablemente para él, yo había logrado
conocerlo lo suficiente para saber que algo le ocurría.
-Para nada-negó rápidamente- Creo que al contario…
¿Recuerdas que te mencione que realice unas pruebas para ver si obtenía una
beca?
-Mmm… algo me comentaste ¿Que hay con eso?
-Pues… me la he ganado-le mire de manera que el no hizo más
que reír- ¡Me aceptaron!-sonreí- Según me cuentan les ha gustado mi trabajo por
innovador. Realmente no pensé que yo pudiese…
-Lo hiciste y eso es lo importante. Estoy orgullosa de ti.-
sin pensármelo dos veces, le abrace. Pero algo no cuadraba y era como la
sonrisa que apenas segundos atrás deslumbraba en su cara, ahora la cosa más careciente en su rostro.- ¿Porque la
cara? Deberías estar feliz. Lo
conseguiste.
-Porque ahí está lo malo.
-¿Malo? ¿Qué hay de malo en ello, Keane?
-Es respecto a la ello, la beca no es para estudiar aquí
Brittany-le mire confundida- Tendría que mudarme a París.
-¡¿Francia?!-asintió-
Eso queda demasiado lejos.
-Estoy totalmente de acuerdo, no sé si pueda aceptarla. Sería
mejor si la rechazo.-en ese momento el chico dejo caer su cuerpo en el sillón
donde yo había estado mucho antes.
-¡No seas tonto!- le dije en un grito.- ¿Cuál sería la razón?
-Tu Brit-lanzo una largo y cansado suspiro-Sinceramente una
relación a larga distancia no funcionaría.
-Pero no puedes
desaprovechar esto ¿me entiendes?
Oportunidades como esta solo suben una vez en la vida.- debo confesar que la
idea de que se fuera no me agrava lo suficiente, pero no podía detenerlo porque
eso sería un acto de mero egoísmo.
-Brit…-gire a verle después de varios minutos en los que habíamos
permanecido en silencio- ¿Por qué no me acompañas?... Ya sabes, vente conmigo. Vamos a París, los dos.
-¡¿Qué?! Keane…
-Por tu cara sé que dirás que no. También sé que es difícil
tomar una decisión como está pero piénsalo. Tengo un par de semanas para mandar
mi papelería y confirmar mi partida.-Su mirada se clavó en la mía de tal manera que me era incomodo
mirarme continuamente- Algo si te digo, si tu no vienes conmigo, yo tampoco iré.
-No condiciones tus
decisiones-le reprendí- No me gustaría que desaprovecharas tu talento por una
estupidez. Así que, si mi respuesta fuera un no, prométeme que tu iras. Prométemelo.
-Te lo prometo Brittany-sonrió.
¿Ir o quedarme? ¿Por qué todo tenía que ser tan difícil de
elegir?
Los pro y contra giraban en mi cerebro a tal manera que mi
cerebro podría estallar de pura angustia. La idea de ir a Paris no era despreciable
y mucho menos la compañía, pero la
balanza se no parecía favorecer la idea
cuando recordaba todo y a todos los que dejaría atrás si yo acepta dicha
propuesta.
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Er domingo por la tarde, tal y como eran los domingos o
comúnmente, no había nada en especial por hacer.
Keane justo había ido ese fin de semana a casa de su
madre a las afueras de Londres. Antes de
seguir con mi narrativa, quisiera explicar un poco de la vida de quien es mi
novio y que pocos conocen, Keane era un chico de 20 años que estudiaba arte y
provenia de una familia adinerada.
¿Adinerada? Se preguntaran por qué un
chico de familia acomodada y pomposa pedía una beca a una academia, fácil, el padre de Keane-el Sr. Anthony Hotchner-
deseaba que el único hijo estudiar por tradición lo que todos los hombres de la
familia acostumbraban; derecho.
Desafortunadamente, los deseos de Keane eran muy diferentes
y se negó completamente y eligiendo lo que a él más le apetecía, eso provoco la
desaprobación rotunda de su padre.
Aun con ello, su
madre Annie, le apoyaba de cuando en cuando con
el poco dinero dinero que podía,
ya que esta demás decir que los padres de Keane eran divorciados.
Como fuese, lo único que salvaba ese domingo era que Rommy
nos haría compañía en el departamento y de cierta manera nos alegraba.
-¿Crees que tarde mucho en llegar?
-No lo creo, ella es
muy puntal, seguro se le atravesó
algo-sonrió Mariel mientras acomodaba su cabello un tanto desalineado.
-¿Sabes?... Rommy es una buena chica ¿Sabes si tiene novio?-Mariel me miro sorprendida.
-¡Vaya! No pensé que tú Brit tuvieras esos gustos…
-Si serás tonta-golpee su hombro algo enfadada- Lo que pasa
es que…
-¿Qué? Vamos…
-Bien, te lo diré pero promete que no lo comentaras ni en
broma.
-Lo intentare.-rodé los ojos.- ¿Me vas a decir?
-Bien. Parece ser que Rommy ha llamado la atención de
George.
-¿George?... ¿Nuestro George?-asentí- ¿Cómo lo sabes?
-Pues, n soy una adivina. Él me pregunto por ella la última vez que estuvieron aquí…
-¿Tan directamente?
-Claro que no boba-sonreí- Él muy estúpido se excusó
diciéndome que esa información era para
Pete.
-George es un idiota-soltó una carcajada- Pero bueno… yo que
esté enterada, es libre.
-¿Tú crees que…?
-¿Por qué no lo averiguamos?-ambas nos miramos con malicia
Llamaron a la puerta y ambas sonreímos.
Supongo que algo
de curiosidad nos invadía en el momento.
No pueden culpar a una mujer de ello.
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El verano llegaba en Londres y el calendario marcaba que era
junio del año en curso y nada se podía hacer. El tiempo corría y detenerlo era
imposible.
Aquel mes abría nuevas oportunidades y con esto me refería a
que, según me había contado John, los chicos tendrían una nueva audición pero esta, a diferencia de la
primera, seria con la discográfica Parlophone. En boca del mismo Lennon, me
dijo asegurándome que si en esta lo aceptaban, con ellos firmarían de inmediato
y algo me decía que esta sería la buena.
Con respecto a mí, también había nuevas. ¿De qué? bueno, en
todo aquel tiempo había tomado la decisión de ir a Francia con Keane y al
parecer era la decisión más indicada.
Todo parecía ir bien respecto a ello a excepción de que nadie sabía de
mis planes y me daba terror exponerlo y es que no sabía cómo reaccionarían.
Sin querer seguir remordiendo mi agitado corazón, preferí salir con Keane
que soportar la indecisión de mis pensamientos, además a él no le había
aclarado complétame mi resolución.
-¡Hey!-Keane abrió la puerta que segundos atrás yo había
estado golpeando con un poco de insistencia.- No te esperaba tan temprano.
-¿Llegue en mal momento entonces? Si quieres puedo venir más
tarde- hice ademan de irme.
-Por supuesto, solo que…
-Es hora de que me vaya-
sonreí a Aarón quien era el compañero de cuarto de Keane. Aquel chico
era el mismo que había llamado a Keane
el día en que nos conocimos en el parque.
-De verdad lo lamento, yo creo que sería mejor si regreso
más tarde.
-¡No!-grito Aaron entre risas- No lo hagas, no quiero
soportar a Keane recriminándome tu partida y lo que es más, no creo aguantar
sus suplicas por ti. Creo que te alucina.
-Ya vete Aaron.-Keane parecía algo molesto por las palabras
del chico.
-¿Lo ves?... es insoportable. Fue un gusto verte Brittany-el
chico beso mi mano y tras unas señas obscenas dirigidas para Keane, el chico
desapareció del lugar rápidamente.
El departamento de Keane era lo suficientemente cómodo para
que dos chicos completamente desorganizados vivirían sin la necesidad de
sentirse ahogados entre ellos.
Compartir aquella tarde con el chico no era un error y había
logrado tranquilizarme del todo y apaciguar algunas dudas que aun flotaban el
aire.
-¿Y esta foto?
-Es mi prima, ella es bastante fotogénica, le encanta la
cámara y esta la ama.- sujete la foto de aquella niña de no más de 3 años con
unos rulos rubicundos que le sentaban bastante bien.
-Se nota-sonreí- Que bueno que disfrutaste de un buen fin de
semana con tu familia. Por cierto ¿Le has dicho a tu madre de la beca?
-No directamente pero se lo di a entender.
-¿Y cómo reacciono?
-Ella esta cómoda si yo hago lo que me gusta y ella sabe
que…
-Te entiendo. Keane- el chico me dedico la mirada más atenta
que pudo haberme dado en todo el tiempo que
habíamos estado juntos- Hablando de ello… he decidido ir contigo.
-¿Hablas en serio?-más que feliz le veía sorprendido.
-Si… pero si has cambiado de opinión o…
-No-me mostro sus dientes blancos que adornaban su
rostro.-Es que… ¡vaya! No me lo esperaba.
-Pero no pareces muy feliz, así que has de cuenta que no he
dicho nada.
-Por favor Gray… ¿Qué te parece si mejor dejamos esta
bobería y brindamos por tu decisión?-asentí.
El chico había vertido un lico rojizo en un par de
copas de la cual, una había colocado
frente a mí.
Yo no era muy dada al licor, de hecho prefería tomar otro
tipo de bebidas que todo aquello que tuviera algo de alcohol, pero esa ocasión
era diferente, era una especie de celebración.
A causa de la mala costumbre de tomar, comencé a marearme y
a que el etílico se subiera a mi cabeza causando sonrisitas estúpidas y
acciones atrevidas que en mis cinco sentidos no realizaría.
¿Qué es lo que quiero decir?
Keane comenzó a besar dulcemente mi rostro y a tratarme suavemente y ello
hacia que yo pudiera corresponderle.
-Déjame demostrarte lo mucho que te quiero- escuche decirme
aquellas palabras cercas del oído.
-¿Cómo?
La respuesta que recibí no fue la que esperaba y tampoco la más
lógica. El chico comenzó a acariciarme de manera atrevida y sugestiva y con
ello supe lo que estaba a punto de suceder.
No puse objeciones porque, también quería hacerlo. Sonreí y
comencé a desvestirlo mientras él hacía lo mismo conmigo. Mi
experiencia-sexualmente hablando-no era demasiada y probablemente por ello era que me sentía demasiado nerviosa
al sentir su cuerpo semidesnudo rozando
el mío.
Era excitante sentir su boca besar mi vientre. La satisfacción
se evidenciaba por los gemidos que lanzaba al sentir como bajaba con lentitud
hasta el punto de llegar a mi feminidad, donde fue el verdadero inicio del
éxtasis.
Mis contracciones
eran sinónimo del placer que me causaba el sentir su lengua húmeda
explorar mi intimidad. No pudiendo
soportar la idea de aquello fuera tan
injusto, cerré mis piernas causando que él me mirara y entendiera que era
suficiente. Rogué con la mirada lo que era evidente y con una sonrisa se puso
encima de mí. Me deshice de su ropa interior y tras acariciar mis caderas,
sentí su miembro dentro. Sus movimientos eran suaves y pausados. Un sensación
exagerada de placer me invadió y sin siquiera poder reprimir un pequeño grito
de satisfacción.
Abrí mis ojos y pude ver que me sonreía. No pensándolo ni
dos veces, se acercó a mí y beso mi boca.
-Eres fantástica….
Me recosté en su pecho dejando que la noche se consumiera
completamente.
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Junio de 1962
Miedo. Miedo, miedo y un poco más de ello era lo que me
estaba consumiendo.
Después de haber estado con Keane y de contarle mi decisión,
me había mantenido un poco distraída con la situación, pero sobre todo, porque
hasta el momento no había mencionado palabra alguna sobre mi repentino traslado
a la ciudad de Paris, Francia.
El momento se sentía mucho más incómodo al tener presentes a
Mariel y a los chicos en la sala mientras platicaban y reían por cualquier
estupidez que entre ellos decían. Esta de más decir que yo no ponía ni un poco
de atención a su conversación. No ha toda, ya que cuando el grupo había llegado
a casa, soltaron a bocajarro que habían conseguido un contrato discográfico con
Parlophone, cosa que les tenia por demás contentos.
-Brit… ¡Brit! ¿Estas escuchándome?-mire a Mariel quien
parecía molesta.
-Y…yo... lo lamento ¿Qué decías?
-Estas muy distraída, más|- que de costumbre ¿Qué te pasa?-pregunto
George.
-Lo que pasa es que… necesito hablar con ustedes.- como por
arte de magia, todos giraron a verme.
-Pues dinos de una vez… ¿Qué es lo que quieres?- sentí la
mirada de John penetrarme y eso me incomodaba.
-Es en no sé cómo
empezar…
-¡Vamos Brittany! ¿Qué no somos amigos? Ten un poco de confianza- dijo Paul.
-¿No me digas que?-Mariel lucia casi espantada-¿Estas
embarazada?-le mire contrariada, pero el resto no parecía entender y John no
estaba muy contento- Ya decía yo que estabas aumentando mucho de peso. ¿Le has
dicho a Keane?
-¿Es cierto lo que dice la enana esta?-John tenia cara de
pocos amigos y podría jurar que de apoco
le saltaba las venas de su frente. Trate de responderle pero las
palabras no salían de mi boca, además de que el timbre del departamento sonó y
en pocos segundos Keane está al lado mío.
-¡Hey! Hola a todos.-hizo el típico gesto de un cordial
saludo- No me habías dicho que ya habían llegado ¿Cómo les fue?- tras las
palabras del chico, John se levantó de
su asiento y era lógico que no eran buenas sus intenciones.
-¡Detente Lennon! ¿Qué es lo que piensas hacer? ¿Golpearle?
-¿Me quiere…?-interrumpí al chico.
- No Mariel. No estoy embarazada ¿Cómo se te ocurren esas
cosas?-mire a la chica.
-¡¿Embarazada?! ¿Pero qué mierda…?-Keane me dedico una
mirada significativa.
-¿Saben qué? Olvídenlo. Continúen con su interesante platica- gire hacia donde estaba
Keane un tanto atónito y desconcertado.
-¿Me puedes explicar que fue eso?
-Demos una vuelta y te lo cuento en el camino-tome mi abrigo
y vi como todos seguían platicando animadamente, como si lo anterior no hubiese
ocurrido.
El valor se me había esfumado de las manos y el tiempo seguía
pasando. No, de hecho iba corriendo o tal vez hasta volaba.
¿Cuándo se los diría?
¡¿Cuándo?!
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Un día más y la situación aún rondaba por mi cabeza. No había
podido conciliar el sueño y por ello era que estaba despierta a tan temprana
hora, tratando de desayunar algo decente antes de irme a la Universidad.
Los chicos habían estado hospedándose con nosotras, es
decir, Mariel y yo compartíamos una habitación juntas mientras el resto se disputaban
la habitación, la cual por cierto era mía.
En fin, creí que era lo suficientemente temprano que daba
por sentado que todos dormían cómodamente, pero no.
-Buenos días Brittany.- saludo Paul quien todavía bostezaba.
-¡Paul!-sonreí- Pensé que todos aun dormían-negó rápidamente-
Entonces… ¿Quieres que te prepare algo para el
desayuno? Un cereal, tal vez una taza de té o…
-No, gracias-soltó una risita, seguro lo había abrumado- Así
estoy bien. Por cierto, ayer me dejaste un tanto intrigado.
-¿Yo?-le mire
confundida- ¿Por qué?
-Por lo que ibas a decir antes de que… tú sabes.-asentí- Y
bien… ¿Qué era lo que ibas a decirnos?
-No creí que lo recordaras-le vi de reojo- Era algo sin
importancia. No te preocupes-Le reste seriedad al asunto.
-Si fuera de esa manera no lo hubieras querido decir cuando
estábamos todos. Vamos Brit, soy tu
amigo ¿Acaso no me tienes confianza?-Me sonrió. Paul podía llegar a ser tan tierno
y amable. ¿Y si se lo decía a él? Lo haría.
-Sí, claro que sí. A ti más que a nadie-sonreí-Lo que sucede
es que…- respire hondo- Paul… yo voy a….
-¿Que hacen par de tortolitos?-entro John a la cocina. Interrumpiendo
aquella conversación- Pórtense bien-me dedico una mirada picara- Aquí todos los estamos observando, además de
que sus voces son un tanto irritantes- cogió
mi taza de té y sorbió un poco- ¡Puaj!..
A esto le falta azúcar.
-Me decías Brittany- Paul ignoro en el momento aquella estúpida
entrada de Lennon.
-Estaba diciéndote que
en un par de días yo me voy…
-¿Por qué no me levantaste?- Por el tono de voz, Mariel
estaba cabreada, lo suficiente como para ni siquiera saludar- Me es bastante
tarde y aún tengo que pasar con Rommy.
-¿Rommy es la chica de grandes caderas que conocía a
Brian?-pregunto John mientras mordisqueaba un pan tostado.
-Si ¿Por qué?-Mariel le miro intrigada.
-Curiosidad…-John sonrió con parsimonia y salió de la cocina
dejándonos un poco contrariados.
-John es un maldito cabrón-comento Paul entre risas.
-Que ni lo piense, aquí hay otros planes-Mariel y yo sonreíos
con complicidad.
-¿Qué planes?
-Ya lo sabrás Macca, ya lo averiguaras… ¿Y te vendrás conmigo
o te quedaras aquí?
-Eh… voy, nos veos Paul-sonreí al chico.
-Pero aún no hemos terminado de hablar.
-Sera en otro momento.
Supongo que lo mejor era esperar.
La oportunidad saldría en su momento o al menos eso quería creer.
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Por fin la cuenta regresiva se vislumbraba frente a mí. Si, en 3 días tenía que partir y ¿Qué creen?
Exacto, no había dicho
nada a nadie, ni siquiera a mis padres y eso me dolía.
Por otra parte, los
chicos se quedado 5 días más con nosotras y pasado ello, se despidieron
para volver a Liverpool pero con la certeza de que regresarían pronto,
inclusive más de lo que nos imaginábamos. En lo personal me alegraba profundamente
que tuvieran la oportunidad que se merecían, ya que ellos se habían esforzado y
trabajado tato para lograrlo y lo consiguieron. Su contrato con Parlophone encendía
el principio de una larga historia o al menos así lo veía yo.
Con respecto a Mariel
y conmigo, las cosas iban cambiando, para bien, debo aclarar. Aunque no había tenido
la confianza de exponerle lo que pasaba por mi cabeza, nuestra relación iba
bien y más con las visitas constantes que
recibíamos de Rommy, quien ya era parte de nuestro vivir cotidiano y eso
me gustaba. La chica era muy agradable y simpática, un poco tímida al principio
pero de un genio bastante fuerte
-¿Cómo estas hoy?
-Bien, muy bien ¿Y tú?-respondió la chica con una gran
sonrisa.
-Lo suficientemente bien. Por cierto Rommy ¿Tu estas
saliendo con alguien?-pude ver la cara de sorpresa de la chica, seguro no se
esperaba una pregunta de esa clase aquel miércoles por la mañana.
-¿Te refieres a una relación?-asentí- No, no por el momento.
-Y... ¿Por qué no? Digo, eres una chica joven y atractiva. Supongo
que más de un joven Londinense pudo haberte propuesto tener una relación- vi
que la chica sonreía.
-No tantos, han sido relativamente pocos, pero no me
interesa-le mire confundida- Digamos que no he tenido buenas experiencias y sería
una pena volver a pasar por ellas.
-Con eso me imagino que querrás decir ¿Desamores?
-Algo así.
-Pero muchas los han sufrido y continúan saliendo con
chicos.-le mire a la cara y la chica me correspondió- ¿Qué fue lo que paso?
Claro si no quieres decírmelo…
-No, no es eso. Creo que es bueno que lo preguntes-sonrió-
Lo que sucede es que, el ultimo chico con el que estaba saliendo me engaño con
quien se supone era mi mejor amiga y te imaginaras. Estuve muy mal por ello y
es algo que no quiero volver a pasar en mucho tiempo.
-Quiero creer que no todos los hombres son así.
-Tal vez no-respondió.
-¿Recuerdas a mis amigos que conociste hace tiempo?-pregunte mientras sorbía un poco
de mi taza de té
-¿Los que venían con mi jefe?-asentí.
-¿No te parecieron simpáticos?-la chica me miro algo
impresionada.
-En realidad no tuve mucha oportunidad de conocerlos.
-Cierto-golpe mi cabeza fingiendo olvidar ese hecho- Pues, acaban de conseguir un contrato con una disquera gracias a tu
jefe-sonreí.
-¿De verdad? Brian no me lo había dicho. Ha estado tan
ocupado.
-Sí, supongo que entre el trabajo y su familia, esposa…
-Brian no está casado-dijo rápidamente.
-¿No? Creí que un hombre de su edad tendría a una familia
estable.
-Pues no…-justo en eso Mariel, quien había estado vistiéndose
para ir la universidad ya que yo no iba a asistir, llego a donde Rommy y yo habíamos
estado esperándola.
-Listo… ¿Interrumpo?-gire a mirar a la chica quien nunca
terminaba de sorprenderme. La mire un par de veces antes de verla a los ojos.
-¿Qué es eso que traes puesto?-la chica usaba una falda por demás
corta, poco habitual en su manera de vestir.
-Es lo que se está usando Gray ¿No te gusta?
-Pues….-mire a Rommy quien parecía divertida con la situación.
-Se ve bien-dijo Rommy- Aunque no creí que te gustara usar
ropa de esa.-Mariel solo se encogió de hombros.
-Bueno, entonces nos vamos ¿Qué harás hoy Brittany?-pregunto
Mariel a la vez que se colgaba su bolso.
-Iré a ver a Keane y arreglar unos papeles
-¿Papeles? ¿De qué?
-Es mi pasaporte- Mariel me miro algo aturdida- Hay algo que
tengo que decirte Mariel y quiero aprovechar que también esta Rommy.
-Dinos que pasa.
-Hace un mes tome una decisión y fue muy difícil para mí,
por ello quiero que me comprendan.-Mariel hizo seña de que continuara – Me iré
a Francia…. Viviré en parís.- al decir eso ultimo cerré mis ojos deseando no
ver la primera reacción de ambas pero para mi sorpresa no escuche nada respecto
a ello.
-¡Joder Brittany! Deja de decir estupideces, tengo que
irme la universidad- soltó una carcajada
y comenzó a caminar hacia la puerta- Vámonos Rommy.
-¿Es todo lo que dirás Mariel?-pregunte.
-No me gusto tu broma ¿Qué quieres que te diga?-tras de eso
ambas salieron, Mariel con una risa y Rommy un tanto anonadada.
No podía creer que no me creyeran y ni quería imaginarme
como lo tomarían mis padres.
Pero tenía que hacerlo y solo por casualidad, deseaba que no
salieran tan mal como esta vez.
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Contrario a lo que pensaba, mis padres habían reaccionada
mejor de lo que pensaba. Claro, al principio objetaron por tan repentina y
apresurada decisión pero terminaron aceptando que el lugar era una buena
oportunidad.
Ese mismo día en el que hable con mis padres, conté a las
chicas y después de ver a Keane, decidí que lo mejor era comenzar a tomar mis
cosas y empacarlas en una maleta.
Tal y como ocurrió cuando salí de Liverpool, un mar de emociones
se vieron aglomerados a la vez que tomaba mi ropa y la acomodaba en la maleta.
Fue por ello que, lo hice de la manera más rápida para así evitar algún tipo de
melancolía innecesaria y buena, justo cuando estaba cerrándola, entro
Mariel quien se notaba desorientada.
-Brittany la cena esta lista... ¿Qué haces?-Pregunto al verme bajar la maleta de mi
cama.
-Guardando las cosas que me llevare a París. Creo que ha
aumentado de peso esta cosa-Sonreí con los ojos empañados.
-¿Paris?
-Sí, te lo dije en la
mañana. Me voy mañana por la
tarde.
-Pero tus padres…
-Ya lo saben-Volvi a sonreír.
-No puede ser… ¡Mierda!.... ¡Rommy!- la chica de cabellos
negros no tardó mucho en aparecer por mi habitación y al entrar y ver m cuarto
completamente vacío, obtuvo un reacción similar a la de Mariel.
- ¿Qué ocurre?… ¿Por qué la maleta?
-Se va a
París-Contesto Mariel.
-¿Que no era una
broma?
-No, Rommy. Iré con Keane a Francia, él gano una beca para
estudiar por esos rumbos y bueno, me ofreció a ir con él y acepte.
-¿Y la escuela? ¿Tu trabajo?
-He pedido una trasferencia a una escuela en Paris y con
respecto al trabajo, he hablado con el Sr. Wells.
-¡Cabrona! ¿Por qué no nos dijiste antes?-Dijo Mariel
irritada.
-Quería pero simplemente no pude. Lo lamento.-trate de sonar
lo más serena posible.
-¿Les has dicho a los chicos? ¿A Paul? ¿Qué hay de John?-Pregunto
Mariel.- John no lo tomara bien.
-Ahora es cuando necesito oírte decir lo mucho que me
quieren y me apoyas-comencé a llorar- ¿Podrías? Esto no me es fácil.
-No te vayas ¿Qué hare si ti?
-Creo que no deberías desalentarla Mariel. Deberías
apoyarla-dijo Rommy quien me brindo un abrazo.
-Cuando pueda vendré a visitarte y además tienes a
Rommy.-mire a la chica- Por favor Rommy, cuida mucho a Mariel.
-No necesito que nadie me cuide-Mariel limpio unas
lagrimillas que habían logrado escapársele.
-¿Lo harás?-Rommy asintió- No la dejes mucho tiempo sola, es
una loca- las tres reímos.- Mariel… ¿Puedes dale esto a los chicos?-le entre tres cartas. Una
era para el grupo, y las restantes eran para John y Paul, individualmente.
-¿Solo eso?
-Eso creo.
Otra etapa de mi vida estaba a punto de cerrarse.
Las mejores decisiones eran las más difíciles de tomar….
¿No?
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