viernes, 30 de enero de 2015

Capítulo 52.

Mayo de 1962


Había pasado ya un mes y desde aquella fecha en particular comencé a utilizar aquel collar que Stuart me había regalado durante nuestro aniversario. Podría parecer algo patético, pero sin embargo,  a mí me hacía sentir mucho mejor.

Aunque el dolor seguía dentro de los afectados, contándome a John y  a mí como los que aún no lo asimilaban, la vida tenía que continuar muy a nuestro pesar.
Tal y como ese día en el que salía del trabajo como era normalmente. Emocional y más laboralmente hablando, me encontraba cansada, exhausta  e irritada de todo lo que ocurría a mí alrededor, inclusive, llegue a pensar que lo mejor sería  dejar de trabajar en aquel restaurante tan agobiante.
Fue por ello que mi regreso a casa fue tan refréscate y ligero que no dilate en recostarme en aquel viejo sillón que teníamos  en la sala, o como sea que llamase el lugar donde recibíamos a nuestras visitas.
La campanilla de la puerta sonó  unas cuantas veces antes de convencerme que lo adecuado era atender y menos mal que lo hice que si no, no habría manera de callar aquel espantoso ruido.






-¡Hola Brit!-el chico parecía algo avergonzado- Al parecer te he interrumpido y si a eso sumas lo terriblemente  cansada que luces, no es algo bueno.
-Tienes algo de razón en lo último, pero pasa, anda. ¿Que te trae por aquí? No te esperaba.
-En realidad tenia ganas de verte-sonrió- Pero creo que será mejor si vuelvo otro día.-agacho su cabeza algo incómodo.
-No seas tonto-trate de mostrar mi mejor cara.- Mejor dime que es lo que pasa ¿Es algo malo?-lamentablemente para él, yo había logrado conocerlo lo suficiente para saber que algo le ocurría.
-Para nada-negó rápidamente- Creo que al contario… ¿Recuerdas que te mencione que realice unas pruebas para ver si obtenía una beca?
-Mmm… algo me comentaste  ¿Que hay con eso?
-Pues… me la he ganado-le mire de manera que el no hizo más que reír- ¡Me aceptaron!-sonreí- Según me cuentan les ha gustado mi trabajo por innovador. Realmente no pensé que yo pudiese…
-Lo hiciste y eso es lo importante. Estoy orgullosa de ti.- sin pensármelo dos veces, le abrace. Pero algo no cuadraba y era como la sonrisa que apenas segundos atrás deslumbraba en su cara, ahora la cosa más  careciente en su rostro.- ¿Porque la cara?  Deberías estar feliz. Lo conseguiste.
-Porque ahí está lo malo.
-¿Malo? ¿Qué hay de malo en ello, Keane?
-Es respecto a la ello, la beca no es para estudiar aquí Brittany-le mire confundida- Tendría que mudarme a  París.
-¡¿Francia?!-asintió-  Eso queda demasiado lejos.
-Estoy totalmente de acuerdo, no sé si pueda aceptarla. Sería mejor si la rechazo.-en ese momento el chico dejo caer su cuerpo en el sillón donde yo había estado mucho antes.
-¡No seas tonto!- le dije en un grito.- ¿Cuál sería la razón?
-Tu Brit-lanzo una largo y cansado suspiro-Sinceramente una relación a larga distancia no funcionaría.
-Pero no puedes  desaprovechar esto  ¿me entiendes? Oportunidades como esta solo suben una vez en la vida.- debo confesar que la idea de que se fuera no me agrava lo suficiente, pero no podía detenerlo porque eso sería un acto de mero egoísmo.
-Brit…-gire a verle después de varios minutos en los que habíamos permanecido en silencio- ¿Por qué no me acompañas?...  Ya sabes, vente conmigo.  Vamos a París, los dos.
-¡¿Qué?!  Keane…
-Por tu cara sé que dirás que no. También sé que es difícil tomar una decisión como está pero piénsalo. Tengo un par de semanas para mandar mi papelería y confirmar mi partida.-Su mirada se clavó en  la mía de tal manera que me era incomodo mirarme continuamente- Algo si te digo, si tu no vienes conmigo, yo tampoco iré.
 -No condiciones tus decisiones-le reprendí- No me gustaría que desaprovecharas tu talento por una estupidez. Así que, si mi respuesta fuera un no, prométeme que tu iras. Prométemelo.
-Te lo prometo Brittany-sonrió.

¿Ir o quedarme? ¿Por qué todo tenía que ser tan difícil de elegir?
Los pro y contra giraban en mi cerebro a tal manera que mi cerebro podría estallar de pura angustia. La idea de ir a Paris no era despreciable y mucho menos la compañía, pero  la balanza se   no parecía favorecer la idea cuando recordaba todo y a todos los que dejaría atrás si yo acepta dicha propuesta.

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Er domingo por la tarde, tal y como eran los domingos o comúnmente, no había nada en especial por hacer.
Keane justo había ido ese fin de semana a casa de su madre  a las afueras de Londres. Antes de seguir con mi narrativa, quisiera explicar un poco de la vida de quien es mi novio y que pocos conocen, Keane era un chico de 20 años que estudiaba arte y provenia de  una familia adinerada. ¿Adinerada? Se preguntaran  por qué un chico de familia acomodada y pomposa pedía una beca a una academia, fácil,  el padre de Keane-el Sr. Anthony Hotchner- deseaba que el único hijo estudiar por tradición lo que todos los hombres de la familia acostumbraban; derecho.
Desafortunadamente, los deseos de Keane eran muy diferentes y se negó completamente y eligiendo lo que a él más le apetecía, eso provoco la desaprobación rotunda  de  su padre.
Aun  con ello, su madre Annie, le apoyaba de cuando en cuando con  el poco  dinero dinero que podía, ya que esta demás decir que los padres de Keane eran divorciados.


Como fuese, lo único que salvaba ese domingo era que Rommy nos haría compañía en el departamento y de cierta manera nos alegraba.


-¿Crees que tarde mucho en llegar?
-No lo creo, ella es  muy puntal, seguro  se le atravesó algo-sonrió Mariel mientras acomodaba su cabello un tanto desalineado.
-¿Sabes?... Rommy es una buena chica  ¿Sabes si tiene novio?-Mariel me miro sorprendida.
-¡Vaya! No pensé que tú Brit tuvieras esos gustos…
-Si serás tonta-golpee su hombro algo enfadada- Lo que pasa es que…
-¿Qué? Vamos…
-Bien, te lo diré pero promete que no lo comentaras ni en broma.
-Lo intentare.-rodé los ojos.- ¿Me vas a decir?
-Bien. Parece ser que Rommy ha llamado la atención de George.
-¿George?... ¿Nuestro George?-asentí- ¿Cómo lo sabes?
-Pues, n soy una adivina. Él me pregunto por ella la última  vez que estuvieron aquí…
-¿Tan directamente?
-Claro que no boba-sonreí- Él muy estúpido se excusó diciéndome que  esa información era para Pete.
-George es un idiota-soltó una carcajada- Pero bueno… yo que esté enterada, es libre.
-¿Tú crees que…?
-¿Por qué no lo averiguamos?-ambas nos miramos con malicia



Llamaron a la puerta y ambas sonreímos.
Supongo que  algo de  curiosidad nos invadía en el momento.
No pueden culpar a una mujer de ello.


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El verano llegaba en Londres y el calendario marcaba que era junio del año en curso y nada se podía hacer. El tiempo corría y detenerlo era imposible.
Aquel mes abría nuevas oportunidades y con esto me refería a que, según me había contado John, los chicos tendrían una nueva  audición pero esta, a diferencia de la primera, seria con la discográfica Parlophone. En boca del mismo Lennon, me dijo asegurándome que si en esta lo aceptaban, con ellos firmarían de inmediato y algo me decía que esta sería  la buena.
Con respecto a mí, también había nuevas. ¿De qué? bueno, en todo aquel tiempo había tomado la decisión de ir a Francia con Keane y al parecer era la decisión más indicada.  Todo parecía ir bien respecto a ello a excepción de que nadie sabía de mis planes y me daba terror exponerlo y es que no sabía cómo reaccionarían.
Sin querer seguir remordiendo  mi agitado corazón, preferí salir con Keane que soportar la indecisión de mis pensamientos, además a él no le había aclarado complétame mi resolución.


-¡Hey!-Keane abrió la puerta que segundos atrás yo había estado golpeando con un poco de insistencia.- No te esperaba tan temprano.
-¿Llegue en mal momento entonces? Si quieres puedo venir más tarde- hice ademan de irme.
-Por supuesto, solo que…
-Es hora de que me vaya-  sonreí a Aarón quien era el compañero de cuarto de Keane. Aquel chico era el mismo que había  llamado a Keane el día en que nos conocimos en el parque.
-De verdad lo lamento, yo creo que sería mejor si regreso más tarde.
-¡No!-grito Aaron entre risas- No lo hagas, no quiero soportar a Keane recriminándome tu partida y lo que es más, no creo aguantar sus suplicas por ti. Creo que te alucina.
-Ya vete Aaron.-Keane parecía algo molesto por las palabras del chico.
-¿Lo ves?... es insoportable. Fue un gusto verte Brittany-el chico beso mi mano y tras unas señas obscenas dirigidas para Keane, el chico desapareció del lugar rápidamente.


El departamento de Keane era lo suficientemente cómodo para que dos chicos completamente desorganizados vivirían sin la necesidad de sentirse ahogados entre ellos.
Compartir aquella tarde con el chico no era un error y había logrado tranquilizarme del todo y apaciguar algunas dudas que aun flotaban el aire.


-¿Y esta foto?
-Es mi prima, ella es bastante fotogénica, le encanta la cámara y esta la ama.- sujete la foto de aquella niña de no más de 3 años con unos rulos rubicundos que le sentaban bastante bien.
-Se nota-sonreí- Que bueno que disfrutaste de un buen fin de semana con tu familia. Por cierto ¿Le has dicho a tu madre de la beca?
-No directamente pero se lo di a entender.
-¿Y cómo reacciono?
-Ella esta cómoda si yo hago lo que me gusta y ella sabe que…
-Te entiendo. Keane- el chico me dedico la mirada más atenta que pudo haberme dado en todo el tiempo que  habíamos estado juntos- Hablando de ello… he decidido ir contigo.
-¿Hablas en serio?-más que feliz le veía sorprendido.
-Si… pero si has cambiado de opinión o…
-No-me mostro sus dientes blancos que adornaban su rostro.-Es que… ¡vaya! No me lo esperaba.
-Pero no pareces muy feliz, así que has de cuenta que no he dicho nada.
-Por favor Gray… ¿Qué te parece si mejor dejamos esta bobería y brindamos por tu decisión?-asentí.


El chico había vertido un lico rojizo en un par de copas  de la cual, una había colocado frente  a mí.
Yo no era muy dada al licor, de hecho prefería tomar otro tipo de bebidas que todo aquello que tuviera algo de alcohol, pero esa ocasión era diferente, era una especie de celebración.
A causa de la mala costumbre de tomar, comencé a marearme y a que el etílico se subiera a mi cabeza causando sonrisitas estúpidas y acciones atrevidas que en mis cinco sentidos no realizaría.
¿Qué es lo que quiero decir?
Keane comenzó a besar dulcemente  mi rostro y a tratarme suavemente y ello hacia que yo pudiera corresponderle.


-Déjame demostrarte lo mucho que te quiero- escuche decirme aquellas palabras cercas del oído.
-¿Cómo?


La respuesta que recibí no fue la que esperaba y tampoco la más lógica. El chico comenzó a acariciarme de manera atrevida y sugestiva y con ello supe lo que estaba a punto de suceder.
No puse objeciones porque, también quería hacerlo. Sonreí y comencé a desvestirlo mientras él hacía lo mismo conmigo. Mi experiencia-sexualmente hablando-no era demasiada  y probablemente  por ello era que me sentía demasiado nerviosa al sentir  su cuerpo semidesnudo rozando el mío.
Era excitante sentir su boca besar mi vientre. La satisfacción se evidenciaba por los gemidos que lanzaba al sentir como bajaba con lentitud hasta el punto de llegar a mi feminidad, donde fue el verdadero inicio del éxtasis.
Mis contracciones  eran sinónimo del placer que me causaba el sentir su lengua húmeda explorar mi intimidad.  No pudiendo soportar la idea de  aquello fuera tan injusto, cerré mis piernas causando que él me mirara y entendiera que era suficiente. Rogué con la mirada lo que era evidente y con una sonrisa se puso encima de mí. Me deshice de su ropa interior y tras acariciar mis caderas, sentí su miembro dentro. Sus movimientos eran suaves y pausados. Un sensación exagerada de placer me invadió y sin siquiera poder reprimir un pequeño grito de satisfacción.
Abrí mis ojos y pude ver que me sonreía. No pensándolo ni dos veces, se acercó a mí y beso mi boca.


-Eres fantástica….

Me recosté en su pecho dejando que la noche se consumiera completamente.


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Junio de 1962


Miedo. Miedo, miedo y un poco más de ello era lo que me estaba consumiendo.
Después de haber estado con Keane y de contarle mi decisión, me había mantenido un poco distraída con la situación, pero sobre todo, porque hasta el momento no había mencionado palabra alguna sobre mi repentino traslado a la ciudad de Paris, Francia.

El momento se sentía mucho más incómodo al tener presentes a Mariel y a los chicos en la sala mientras platicaban y reían por cualquier estupidez que entre ellos decían. Esta de más decir que yo no ponía ni un poco de atención a su conversación. No ha toda, ya que cuando el grupo había llegado a casa, soltaron a bocajarro que habían conseguido un contrato discográfico con Parlophone, cosa que les tenia por demás contentos.


-Brit… ¡Brit! ¿Estas escuchándome?-mire a Mariel quien parecía molesta.
-Y…yo... lo lamento ¿Qué decías?
-Estas muy distraída, más|-  que de costumbre ¿Qué te pasa?-pregunto George.
-Lo que pasa es que… necesito hablar con ustedes.- como por arte de magia, todos giraron a verme.
-Pues dinos de una vez… ¿Qué es lo que quieres?- sentí la mirada de John penetrarme y eso me incomodaba.
-Es en no sé cómo  empezar…
-¡Vamos Brittany! ¿Qué no somos amigos?  Ten un poco de confianza- dijo Paul.
-¿No me digas que?-Mariel lucia casi espantada-¿Estas embarazada?-le mire contrariada, pero el resto no parecía entender y John no estaba muy contento- Ya decía yo que estabas aumentando mucho de peso. ¿Le has dicho a Keane?
-¿Es cierto lo que dice la enana esta?-John tenia cara de pocos amigos y podría jurar que de apoco  le saltaba las venas de su frente. Trate de responderle pero las palabras no salían de mi boca, además de que el timbre del departamento sonó y en pocos segundos Keane está al lado mío.
-¡Hey! Hola a todos.-hizo el típico gesto de un cordial saludo- No me habías dicho que ya habían llegado ¿Cómo les fue?- tras las palabras del chico,  John se levantó de su asiento y era lógico que no eran buenas sus intenciones.
-¡Detente Lennon! ¿Qué es lo que piensas hacer? ¿Golpearle?
-¿Me quiere…?-interrumpí al chico.
- No Mariel. No estoy embarazada ¿Cómo se te ocurren esas cosas?-mire a la chica.
-¡¿Embarazada?! ¿Pero qué mierda…?-Keane me dedico una mirada significativa.
-¿Saben qué? Olvídenlo. Continúen con su  interesante platica- gire hacia donde estaba Keane  un tanto atónito y desconcertado.
-¿Me puedes explicar que fue eso?
-Demos una vuelta y te lo cuento en el camino-tome mi abrigo y vi como todos seguían platicando animadamente, como si lo anterior no hubiese ocurrido.

El valor se me había esfumado de las manos y el tiempo seguía pasando. No, de hecho iba corriendo o tal vez hasta volaba.
¿Cuándo se los diría?
¡¿Cuándo?!


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Un día más y la situación aún rondaba por mi cabeza. No había podido conciliar el sueño y por ello era que estaba despierta a tan temprana hora, tratando de desayunar algo decente antes de irme a la Universidad.
Los chicos habían estado hospedándose con nosotras, es decir, Mariel y yo compartíamos una habitación juntas mientras el resto se disputaban la habitación, la cual por cierto era mía.

En fin, creí que era lo suficientemente temprano que daba por sentado que todos dormían cómodamente, pero no.


-Buenos días Brittany.- saludo Paul quien todavía bostezaba.
-¡Paul!-sonreí- Pensé que todos aun dormían-negó rápidamente- Entonces… ¿Quieres que te prepare algo para el  desayuno? Un cereal, tal vez una taza de té o…
-No, gracias-soltó una risita, seguro lo había abrumado- Así estoy bien. Por cierto, ayer me dejaste un tanto intrigado.
-¿Yo?-le mire  confundida- ¿Por qué?
-Por lo que ibas a decir antes de que… tú sabes.-asentí- Y bien… ¿Qué era lo que ibas a  decirnos?
-No creí que lo recordaras-le vi de reojo- Era algo sin importancia. No te preocupes-Le reste seriedad al asunto.
-Si fuera de esa manera no lo hubieras querido decir cuando estábamos todos.  Vamos Brit, soy tu amigo ¿Acaso no me tienes confianza?-Me sonrió. Paul podía llegar a ser tan tierno y amable. ¿Y si se lo decía a él? Lo haría.
-Sí, claro que sí. A ti más que a nadie-sonreí-Lo que sucede es que…- respire hondo- Paul… yo voy a….
-¿Que hacen par de tortolitos?-entro John a la cocina. Interrumpiendo aquella conversación- Pórtense bien-me dedico una mirada picara-  Aquí todos los estamos observando, además de que sus voces son  un tanto irritantes- cogió mi taza de té  y sorbió un poco- ¡Puaj!.. A esto le falta azúcar.
-Me decías Brittany- Paul ignoro en el momento aquella estúpida entrada de Lennon.
-Estaba diciéndote que  en un par de días yo me voy…
-¿Por qué no me levantaste?- Por el tono de voz, Mariel estaba cabreada, lo suficiente como para ni siquiera saludar- Me es bastante tarde y aún tengo que pasar con Rommy.
-¿Rommy es la chica de grandes caderas que conocía a Brian?-pregunto John mientras mordisqueaba un pan tostado.
-Si ¿Por qué?-Mariel le miro intrigada.
-Curiosidad…-John sonrió con parsimonia y salió de la cocina dejándonos un poco contrariados.
-John es un maldito cabrón-comento Paul entre risas.
-Que ni lo piense, aquí hay otros planes-Mariel y yo sonreíos con complicidad.
-¿Qué planes?
-Ya lo sabrás Macca, ya lo averiguaras… ¿Y te vendrás conmigo o te quedaras aquí?
-Eh… voy, nos veos Paul-sonreí al chico.
-Pero aún no hemos terminado de hablar.
-Sera en otro momento.





Supongo que lo mejor era esperar.
La oportunidad saldría en su momento o al menos eso quería creer.

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Por fin la cuenta regresiva se vislumbraba frente a mí. Si,  en 3 días tenía que partir y ¿Qué creen?
 Exacto, no había dicho nada a nadie, ni siquiera a mis padres y eso me dolía.
 Por otra parte, los chicos se quedado 5 días  más  con nosotras y pasado ello, se despidieron para volver a Liverpool pero con la certeza de que regresarían pronto, inclusive más de lo que nos imaginábamos. En lo personal me alegraba profundamente que tuvieran la oportunidad que se merecían, ya que ellos se habían esforzado y trabajado tato para lograrlo y lo consiguieron. Su contrato con Parlophone encendía el principio de una larga historia o al menos así lo veía yo.
 Con respecto a Mariel y conmigo, las cosas iban cambiando, para bien, debo aclarar. Aunque no había tenido la confianza de exponerle lo que pasaba por mi cabeza, nuestra relación iba bien y más con las visitas constantes que  recibíamos de Rommy, quien ya era parte de nuestro vivir cotidiano y eso me gustaba. La chica era muy agradable y simpática, un poco tímida al principio pero de un genio bastante fuerte


-¿Cómo estas hoy?
-Bien, muy bien ¿Y tú?-respondió la chica con una gran sonrisa.
-Lo suficientemente bien. Por cierto Rommy ¿Tu estas saliendo con alguien?-pude ver la cara de sorpresa de la chica, seguro no se esperaba una pregunta de esa clase aquel miércoles  por la mañana.
-¿Te refieres a una relación?-asentí- No, no por el momento.
-Y... ¿Por qué no? Digo, eres una chica joven y atractiva. Supongo que más de un joven Londinense pudo haberte propuesto tener una relación- vi que la chica sonreía.
-No tantos, han sido relativamente pocos, pero no me interesa-le mire confundida- Digamos que no he tenido buenas experiencias y sería una pena volver a pasar por ellas.
-Con eso me imagino que querrás decir ¿Desamores?
-Algo así.
-Pero muchas los han sufrido y continúan saliendo con chicos.-le mire a la cara y la chica me correspondió- ¿Qué fue lo que paso? Claro si no quieres decírmelo…
-No, no es eso. Creo que es bueno que lo preguntes-sonrió- Lo que sucede es que, el ultimo chico con el que estaba saliendo me engaño con quien se supone era mi mejor amiga y te imaginaras. Estuve muy mal por ello y es algo que no quiero volver a pasar en mucho tiempo.
-Quiero creer que no todos los hombres son así.
-Tal vez no-respondió.
-¿Recuerdas a mis amigos que conociste  hace tiempo?-pregunte mientras sorbía un poco de mi taza de té
-¿Los que venían con mi jefe?-asentí.
-¿No te parecieron simpáticos?-la chica me miro algo impresionada.
-En realidad no tuve mucha oportunidad de conocerlos.
-Cierto-golpe mi cabeza fingiendo olvidar ese hecho-  Pues, acaban de conseguir  un contrato con una disquera gracias a tu jefe-sonreí.
-¿De verdad? Brian no me lo había dicho. Ha estado tan ocupado.
-Sí, supongo que entre el trabajo y su familia, esposa…
-Brian no está casado-dijo rápidamente.
-¿No? Creí que un hombre de su edad tendría a una familia estable.
-Pues no…-justo en eso Mariel, quien había estado vistiéndose para ir la universidad ya que yo no iba a asistir, llego a donde Rommy y yo habíamos estado esperándola.
-Listo… ¿Interrumpo?-gire a mirar a la chica quien nunca terminaba de sorprenderme. La mire un par de veces antes de verla a los ojos.
-¿Qué es eso que traes puesto?-la chica usaba una falda por demás corta, poco habitual en su manera de vestir.
-Es lo que se está usando Gray ¿No te gusta?
-Pues….-mire a Rommy quien parecía divertida con la situación.
-Se ve bien-dijo Rommy- Aunque no creí que te gustara usar ropa de esa.-Mariel solo se encogió de hombros.
-Bueno, entonces nos vamos ¿Qué harás hoy Brittany?-pregunto Mariel a la vez que se colgaba su bolso.
-Iré a ver a Keane y arreglar unos papeles
-¿Papeles? ¿De qué?
-Es mi pasaporte- Mariel me miro algo aturdida- Hay algo que tengo que decirte Mariel y quiero aprovechar que también esta Rommy.
-Dinos que pasa.
-Hace un mes tome una decisión y fue muy difícil para mí, por ello quiero que me comprendan.-Mariel hizo seña de que continuara – Me iré a Francia…. Viviré en parís.- al decir eso ultimo cerré mis ojos deseando no ver la primera reacción de ambas pero para mi sorpresa no escuche nada respecto a ello.
-¡Joder Brittany! Deja de decir estupideces, tengo que irme  la universidad- soltó una carcajada y comenzó a caminar hacia la puerta- Vámonos Rommy.
-¿Es todo lo que dirás Mariel?-pregunte.
-No me gusto tu broma ¿Qué quieres que te diga?-tras de eso ambas salieron, Mariel con una risa y Rommy un tanto anonadada.

No podía creer que no me creyeran y ni quería imaginarme como lo tomarían mis padres.
Pero tenía que hacerlo y solo por casualidad, deseaba que no salieran tan mal como esta vez.



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Contrario a lo que pensaba, mis padres habían reaccionada mejor de lo que pensaba. Claro, al principio objetaron por tan repentina y apresurada decisión pero terminaron aceptando que el lugar era una buena oportunidad.

Ese mismo día en el que hable con mis padres, conté a las chicas y después de ver a Keane, decidí que lo mejor era comenzar a tomar mis cosas y empacarlas en una maleta.



Tal y como ocurrió cuando salí de Liverpool, un mar de emociones se vieron aglomerados a la vez que tomaba mi ropa y la acomodaba en la maleta. Fue por ello que, lo hice de la manera más rápida para así evitar algún tipo de melancolía innecesaria y buena, justo cuando estaba cerrándola, entro Mariel  quien  se notaba desorientada.


-Brittany la cena esta lista... ¿Qué  haces?-Pregunto al verme bajar la maleta de mi cama.
-Guardando las cosas que me llevare a París. Creo que ha aumentado de peso esta cosa-Sonreí con los ojos empañados.
-¿Paris?
-Sí, te lo dije en la  mañana.  Me voy mañana por la tarde.
-Pero tus padres…
-Ya lo saben-Volvi a sonreír.
-No puede ser… ¡Mierda!.... ¡Rommy!- la chica de cabellos negros no tardó mucho en aparecer por mi habitación y al entrar y ver m cuarto completamente vacío, obtuvo un reacción similar a la de Mariel.
- ¿Qué ocurre?… ¿Por qué la maleta?
 -Se va a París-Contesto Mariel.
-¿Que  no era una broma?
-No, Rommy. Iré con Keane a Francia, él gano una beca para estudiar por esos rumbos y bueno, me ofreció a ir con él y acepte.
-¿Y la escuela? ¿Tu trabajo?
-He pedido una trasferencia a una escuela en Paris y con respecto al trabajo, he hablado con el Sr. Wells.
-¡Cabrona! ¿Por qué no nos dijiste antes?-Dijo Mariel irritada.
-Quería pero simplemente no pude. Lo lamento.-trate de sonar lo más serena posible.
-¿Les has dicho a los chicos? ¿A Paul? ¿Qué hay de John?-Pregunto Mariel.- John no lo tomara bien.
-Ahora es cuando necesito oírte decir lo mucho que me quieren y me apoyas-comencé a llorar- ¿Podrías? Esto no me es fácil.
-No te vayas ¿Qué hare si ti?
-Creo que no deberías desalentarla Mariel. Deberías apoyarla-dijo Rommy quien me brindo un abrazo.
-Cuando pueda vendré a visitarte y además tienes a Rommy.-mire a la chica- Por favor Rommy, cuida mucho a Mariel.
-No necesito que nadie me cuide-Mariel limpio unas lagrimillas que habían logrado escapársele.
-¿Lo harás?-Rommy asintió- No la dejes mucho tiempo sola, es una loca- las tres reímos.- Mariel… ¿Puedes dale  esto a los chicos?-le entre tres cartas. Una era para el grupo, y las restantes eran para John y Paul, individualmente.
-¿Solo eso?
-Eso creo.

Otra etapa de mi vida estaba a punto de cerrarse.

Las mejores decisiones eran las más difíciles de tomar…. ¿No?



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