viernes, 9 de enero de 2015

Capítulo 48.

26 de octubre de 1961


Había pasado una semana de mi cita con Keane y confieso que no fue lo que yo esperaba.
Keane era un chico extraordinario y a diferencia de la primera salida que tuve con él, fuimos en su auto que, la primera vez no había tenido por cuestiones mecánicas, es decir, el auto estaba descompuesto o eso es lo que me dio a entender.

Como fuera que fuese, este día en particular estaba tomando un ligero descanso de todas las actividades de la semana y para colmo, no estaba del todo cómoda sabiendo todos los quehaceres que tenía, no solo del departamento, si no dé por parte de la Universidad. Comenzaba a conseguir un poco de tranquilidad cuando escuche  la puerta retumbar de tal manera que tuve que levantarme inmediatamente.


-¡¡¡Brittany!!!-grito Mariel de manera desesperante.
-¿Por qué esos gritos?  Me has despertado-dije entre molesta y angustiada.
- Lo lamento. Es que no podía, yo debía…- pude notar lo acalorada y agitada que se encontraba.
-¿De qué demonios hablas?
-Los chicos, Brittany. De los chicos…
-¿Qué hay con ellos? Vamos dime algo que me estas asustando.-dije en un hilo de voz.
-Acabo de escucharlos-le mire confundida- tienen una canción y se escucha increíble….
-¡¿Qué?!
-Ellos serán famosos…. ¡F-A-M-O-S-O-S!


La noticia que Mariel me era casi impactante y difícil de creer. Finalmente no entendía de lo que me estaba hablando, por lo que  me rogo que la acompañara a la tienda de disco de donde ella había podido lograr escucharlos.
Más que  voluntariamente, me vi obligada a seguirla y justo cuando llegamos, corriendo, a aquel lugar; pude notar a la chica que nos había atendido a mí y a Keane hace un par de semanas atrás.


-Buenas tardas-dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
-¡Rommy! ¡Rommy! Ella es mi amiga-la chica asintió y yo le dedique una media sonrisa- Por favor Rommy, te lo imploro…
-¿Quieres escucharlo de nuevo?-Mariel asintió- No creí que volverías tan pronto. Vengan.


La chica nos adentró a un lugar un tanto alejado y donde pude alcanzar a ver un tocadiscos. Rommy, el cual era el nombre de la chica, tomo el single y coloco el vinilo en el tocadiscos al mismo momento en que bajaba la aguja con una sonrisa enmarcada en la cara.


-Lo habían estado pidiendo por días y por fin lo tenemos.

Sonreí a la chica y después de la música inicial pude distinguir las voces de ellos en el coro, Mariel tenía razón, eran ellos.


-Pero… ¡Mariel! –Sonreí.
-¿A que es fantástico?-asentí- Te dije que serán famosos.



Tal vez Mariel no se equivocase, tal vez y ella tenía toda la razón.


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Días, semanas pasan ante mis ojos y sin resistirse a detener por un poco de compasión.
Aun así me alegra pro que todo ello anunciaba el fin del primer semestre de aquella difícil carrera que bien se me había ocurrido elegir. Las materias parecían tener el sello de intangible por lo cual había sido necesario  centrar toda mi atención y sentidos en ellas, no quería desilusionar a mis padres que tantas ilusiones y esperanzas habían colocado en mí, ya que, no era muy común que una mujer continuara estudiando por esa época.

Como último día, tuve que recoger mis calificaciones y fue ahí cuando, una vieja regordeta reía con algo de sorna, supongo que se debía a la mala racha que muchos habíamos tenido durante los exámenes finales. Sin más ni menos, se dispuso a colgar la hoja de resultados en la pared y justo alcanzo a retirarse cuando  todos se abalanzaron contra aquella pobre pizarra.


Caras tristes, de dolor y una que otra de alivio se encontraba entre toda la multitud y fue cuando me peso al saber que era una de las ultimas en tener que ver mis resultados. Con los ojos entrecerrados busque mi nombre y me sorprendí al ver que no me había ido tan mal y la felicidad me inundo tanto que, termine haciendo un ridículo bailecito frente a muchos compañeros y Profesores que pasaban por el lugar.
Con algo de pena me aleje del lugar y corrí hasta el lugar al cual, de vez en cuando, Mariel y yo solíamos reunirnos cuando teníamos ratos libres.


-¿Y cómo te fue?-pregunte.
-Pues…-sonrió.- Me fue muy bien.
-Claro- me mofe- Me olvidaba que hablaba con la nerd de literatura-sonreí.
-Calla- me lanzo un empujón-Al menos no tendremos que venir aqui en vacaciones.
-Tienes razón.
-Inclusive, hasta deberíamos  ir a festejar ¿Qué dices?
-¿Festejar?-asintió- Ser muy aburrido, solo somos nosotras dos y no conocemos muchos lugares.
-Podemos ir al lugar a donde te llevo tu noviecillo.
-Mariel- la reprendí- No es mi novio, aun así… solo seriamos tu y yo...
-No precisamente-sonrió- Podemos invitar a una amiga que tengo.
-¿Amiga? ¿Quién?
-Mmm… ¿Recuerdas a la chica de la tienda de discos que esta cercas de nuestra casa?-asentí- Ella. Es mi amiga.
-Cierto-sonreí- Iba a preguntarte  cómo es que la conocías pero ese día de la emoción, lo olvide por completo.
-Pues… un día fue a la tienda en la que trabajo y las cosas se fueron dando.
-Parece simpática.
-Y lo es, el antier  volvió a ir a  donde trabajo y me dijo que ya te conocía ¿De dónde?
-Keane y yo habíamos ido días atrás a comprar un vinilo.
-Vaya… entonces ¿Puedo invitarla?
-Hazlo si te apetece, entre más, supongo que la diversión aumenta.




Por la noche Mariel y Yo salimos en taxi y fue Mariel quien le dio una dirección al taxista para que fuéramos a casa de aquella chica, cuyo nombre era Rommy.
Cuando estuvimos las tres dentro del vehículo, fui yo la que le indique al lugar al que debíamos ir y no era más que al Pub al que Keane y yo habíamos.


-¿Les parece si nos sentamos cercas de la pista?-pregunto Mariel.
-Yo preferiría aquella esquina-señale  unos asientos algo solitarios en la esquina del lugar.
-A mi también me gustaría ese lugar-dijo Rommy.
-Bien… mayoría gana-dijo Mariel algo irritada, pero divertida.
-Creo que hasta el momento no hemos sido correctamente presentadas-dijo Rommy.
-Pues yo te conozco y se cómo te llamas-sonreí- Solo falto yo de presentarme.
-Supongo ¿Cuál es tu nombre?
-Mi nombre es Brittany, Brittany Gray.
-¿También eres de Liverpool?-pregunto la chica después de que nuestras bebidas habían sido traídas. Aquel lugar era un tanto elegante, tal vez hasta los Pubs era mucho más sofisticados en Londres que en Liverpool pero al fin y al cabo servían para lo mismo.
-Bueno… soy oriunda de Londres, mis padres desde que  era una pequeña se mudaron a Liverpool
-Y afortunadamente lo hizo-Sonrió Mariel- Si no, ella no tendría el honor de conocerme- las tres soltamos una carcajada por lo dicho por Mariel.
-¿Y qué hay de ti Rommy?  ¿De dónde eres?- Yo también soy de aquí, mi Madre es londinense  y mi padre Neoyorkino-Mariel y yo abrimos los ojos de par en par.
-¿Del otro lado del mar?-la chica asintió- Muero de envidia-dijo Mariel con una sonrisilla.
-Hace tres año lo acompañe a visitar a mis abuelos-se sonrojo la chica- Es un lugar grandioso.
-Seguro muy diferente a todo esto-señale el lugar, no refiriéndome a él, sino al ambiente general de Londres.
-Vaya que lo es, los americanos son otra cosa.-la chica rio mientras Mariel y yo reíamos.



Era de la misma edad de Mariel, 17 años y por el momento no estudiaba una carrera o algo en particular, alegaba que no había algo que por el momento le interesara y era por ese motivo que estaba trabajando para el Sr. Epstein, el dueño de aquel lugar, quien por cierto era amigo de su padre.

La noche paso de lo más agradable y mucho se alegaba que se debía a la falta de supervisión de un adulto.
La diversión alcanzo hasta un poco pasado el amanecer que fue cuando volvimos a casa un poco pasadas de copas sin siquiera  pensar  en las consecuencias del exceso del alcohol.


Era un día nuevo y pasaba del medio día y por mi parte sentía un inmenso dolor de cabeza que me era meramente insoportable, claro, efectos de la noche anterior.
Decidí que lo mejor era tranquilizarme y tomar una ducha para relajarme y fue lo que hice, hasta que fui interrumpida en mi descanso por la voz de Mariel, que en esos momentos, me era un martirio.


-Ya te has tardo mucho.
-¡Mariel! ¿Qué acaso no te han enseñado a tocarla puerta?-pregunte algo molesta.
-Deberías agradecer que me preocupo por ti y vine a ver si seguías con vida-rio.
-Pues lo estoy, así que lárgate.
-Bien-rodo los ojos con fastidio- Espera… sería bueno que te apures rápido y salgas de ahí.
-¿así? ¿Por qué debería escucharte?
-No lo hagas por mí, lo que sucede es que tenemos visitas…
-Atiéndelas tu-sonreí con sorna y trate de ignorarla.
-Lamentablemente la visita no es para mí, si no tuya.
-¿Qué? ¿Quién es?
-Pues… tu novio. Así que apúrate.


Tras lanzarle una mirada asesina, e determine que lo mejor era salir y lo hice de tal manera que casi caía al entrar a mi habitación y toar un par de ropa limpia y cómoda para ese día.
Antes de salir eche un último vistazo en el espejo y sonreí de satisfacción, esa misma que me daba al ver a Keane algo distraído mirando alrededor de la habitación  de una manera distraída.


-¡Hola Keane! que sorpresa ¿Que te trae a estas horas estar por aqui?
- Bueno- sonrió de una manera tan tierna que sentí un  leve sonrojamiento- me entere de las buenas calificaciones que tuviste y vine apremiar tu esfuerzo. Espero no te moleste que te haya interrumpido.
-No seas tonto-sonreí- Veamos qué tan grande es tu gratificación.


En el momento me percaté de que el chico sostenía una caja grande y forrada de un papel decorativo plateado y un moño rojo que hace juego con el empaque.
Con algo de entusiasmo y desesperación, rompí la envoltura de una manera poco tradicional y salvaje.


-No sabía que regalarte exactamente y quise que fuera algo poco común. Pasaba por una tienda y lo vi. Me pareció una buena idea- Asentí y cuando por fin logre abrir la caja, vi  un lindo estuche para cámara, uno elegante y bastante femenino.
-Es hermoso Keane-sonreí- Mil gracias.
-¿De verdad te gusto?-asentí- Me alegra. Espero que con esto puedas cuidar tu cámara y no la traigas rodando por ahí.
-No soy tan descuidada- admite algo avergonzada- Pero aun así, creo que sería bueno estrenarla ahora mismo-el chico sonrió y corrí por mi cámara, volviendo de inmediato.
-Si tú quieres yo...-al ver mis manos torpes y como estas intentaban guardar inútilmente la cámara, el chico se ofreció a ayudarme- ¿Ya has pensado que es lo que harás para vacaciones?
-No en  particular. Supongo que iré de visita con mis padres, hace mucho que no los veo y me encantaría ir.
-¿Iras a Liverpool?-asentí- ¿Cuándo?
- Primero, pediré permiso a mi jefe y si me lo da, seguro la próxima semana.
-¡Vaya! Es demasiado pronto- me devolvió mi cámara- Me gustaría algún día conocer Liverpool, de tanto que me platicas de ese lugar- ambos sonreímos
-Oye-le mire dudativa- ¿Qué te parece si cuando vayamos Mariel y yo, vienes con nosotras?
-¿También ira Mariel?-Asentí- Pues… no lo sé- agacho su mirada algo intrigado- No quiero que lo hagas obligada por lo que acabo de decir. Además, es un tiempo de ustedes y su familia…
-No seas ridículo Keane-le empuje divertidamente- recuerda que ya habíamos hablado de esto e inclusive te lo había prometido. Así que… este es un buen momento para cumplírtelo.
-Tienes razón. Entonces... ¿La próxima semana?


Asentí.
Solo faltaba lo más importante, una autorización para poderme ir.

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Permisos.

Algo difícil de entender para muchos jefes y ese era  mi caso. Rogué, implore, suplique  para que pudiera darme permiso. Claro, todo fue un sacrificio de mi parte ya que tuve  que portarme bien y todo eso, tal como hace un niño al querer obtener algo de sus padres, así lo hice.

Mi estancia en Liverpool seria por 10 días. Sí, no más, no menos.
El Sr. Wells me advirtió que si me pasaba tan siquiera  un día, él  me despediría y obvio que para evitar problemas yo  le obedecería.

Aliste una pequeña maleta en la cual metí  unos cambios ya que ropa me sobraba en  mi casa y  bueno, aparte de todo ello decidí llevar unos modestos presentes para mis padres.


Mariel y yo nos encontraríamos con Keane en la estación de trenes un poco después del mediodía. Cuando lo vimos, le sonreí amablemente y recibí unos codeos por parte de Mariel, creo que aún no le entraba la idea de que él y yo éramos simplemente amigos,  ¡amigos!


-Por fin iremos a nuestro origen-dijo Mariel emocionada.
- Lo dirás por ti, porque Keane y yo somos de aquí ¿No es así?-el chico me siguió la corriente.


Sin decir ni una palabra más, los tres nos montamos al tren cuando este anuncio que era momento de ello.
Los 3 íbamos un tanto emocionados y dispuestos a divertirnos, uno por primera vez y Mariel y yo, con la esperanza de encontrar de nuevo a todos aquellos viejos conocidos.


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Liverpool, un lugar misterioso y lleno de muchos secretos, bueno, mis secretos.
Éramos 3 los que bajamos con un rumbo específico y  no fue hasta que mi padre llego por nosotros que nos percatábamos de nuestra llegada definitiva al lugar.
Durante el trayecto, quedamos de acuerdo en que Keane se quedaría en mi casa, el insistió en que podía quedarse en un hotel pero por lógica yo me negué, y mi padre estuvo de acuerdo con ello.


Nuestra primera parada fue la casa de Mariel,  a la cual su madre ya esperaba de manera impaciente y desesperada. Tras un saludo cordial y fugaz, decidimos retomar nuestro camino a casa.
Justo en el camino a casa, pude notar que Keane y mi padre había tenía una clase rara de conexión, era como si ambos se conocieran desde años y eso me hacía sentir mucho más cómoda. Cuando llegamos a casa, fue el turno de mi madre recibir al invitado y lo  hizo de manera cortés y mirándome de una manera pilla, como insinuando cosas que no era. ¡Qué problema!


No pasaron muchas horas, en las cuales me la había pasado descansando, para que medio Liverpool se enterara de mi llegada y fue mi madre quien me hizo notar.


-¡Brit! Tus amigos han llegado a visitarte…-¿Amigos?  A  la mente solo se me pudo ocurrir aquel grupo al que tanto había extrañado.
-Gracias mama, bajo en un momento.-sin demorar mucho, baje las escaleras apenas notando lo muy arreglado que estaba John- ¡Johnny!-me abalance a abrazarlo.
-Mi ángel-me correspondió- Te has puesto más buena en Londres-dijo a mi oído, ganándose un golpe de mi parte por su atrevimiento. Pero aun a pesar, le di un beso en la mejilla.
-Hola-salude mirando que John no venía solo.-Que gusto verlos.
-Pues…supimos de su llegada y decidimos visitarte-dijo Paul con una cara sonriente.
-Qué tal si vamos a la sala y nos sentamos un rato para platicar.
-No cariño-dijo John-Solo venimos a invitarte a ti y a tu amiga a irnos a ver este viernes a The Cavern.
¿Ustedes tocaran ahí?-Paul asintió, parecía muy contento- Me alegro por ustedes y claro que iremos.
-Bueno, entonces será mejor que nos vayamos y dejemos descansar a Brittany-sugirió Paul.
-Pues vete. Yo por mi parte me quedare con ella  ¿Tú tienes tu propia habitación?-asentí sin entenderle muy bien-¿Qué tal si te doy la bienvenida como es debido?
-¡Lennon!-rodé los ojos fastidiada-Eres un tonto pero de verdad te agradecería si me dejaras descansar.
-Ya la oíste John, anda vamos…-Paul tomo a John de mano, pero este se zafo unos segundos en los cuales e acerco y beso mis labios de manera rápida, alejándose con una sonrisa pícara.
-Bien cara de bebe- Paul le miro fastidiado-vamos, adiós.-hizo una reverencia casi ridícula- Mi bella damita.
-Largo John

Sonreí.
De verdad que no sabía cómo había sobrevivido tanto tiempo sin verlos.
Ellos me eran tan necesario como el mismo aire.


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Al día siguiente por la  mañana, mamá nos había preparado el desayuno demasiado temprano para mi gusto.
En la mesa había podido ver como Keane parecía algo incómodo y eso me avergonzaba en gran manera.

-¿Qué es lo que te pasa? No tienes buena cara-pregunte.
-Lo que pasa es que…-observo que mi madre se encontraba un tanto distraída.- seguro les doy muchas molestias, sería mucho mejor si me voy a…
-Me ofendes Keane-le reprendí.-Mientras estés aquí te quedaras en mi casa, así que no te preocupes. Además, les has simpatizado mucho a mis padres…-justo en eso mama entro a la cocina de nuevo interrumpiéndonos en el acto.
-El desayuno esta por fin terminado-sonrió- Brittany…
-¿Si mama?
-¿Puedes venir un momento? Quiero que me ayudes con algo-asentí y me disculpe con Keane quien tranquilamente continuo desayunando. Mire a mi madre quien estaba un tanto seria y extraña.
-Ese chico, Keane-asentí- es muy guapo… ¿Es tu novio?
-No, claro que no Mamá
-Tranquilízate- sonrió- Solo quería decirte que el chico es  muy agradable e inteligente. Sin duda un buen partido Brittany...
-Ya te he dicho que no hay nada entre  nosotros.
-¡vale! Ya se-bufo- seguro es por el hijo del vecino… McCartney-sentí que empalidecía- Me lo imaginaba. Es lindo y caballeroso pero es un vago…
-¿De qué hablas mamá?-pregunte escandalizada- No sé porque estamos hablando de esto.
-Por favor Brittany, a mí no me engañas. Soy tu madre y te conozco perfectamente- con su mano tomo mi mejilla.
-Mamá… aun si eso fuera cierto, él nunca se fijaría en mi-sonríe con parsimonia.
-Jamás digas nunca. Todo llega a su tiempo y ya verás que llegara a ser el quien ruegue por una miseria de tu cariño…
-No lo creo-la vi sonreír.
-Yo sé lo que te digo. Ahora ve a desayunar.


Ese mismo día, pero por la tarde, Keane y yo decidimos dar una vuelta por Liverpool. Keane de antemano llevaba su cámara en mano con la intensión de fotografía lo que hubiese en su camino.


-Tenías razón-me miro- esta ciudad es muy singular.
-Si tú lo dices… ¿Te parece si tomamos un descanso en una cafetería?
-Me parece una buena idea ¿Dónde tomamos el autobús?
-Lamento decirte que aquí comúnmente caminamos, eso nos ayuda a ejercitarnos.


Pude ver que el chico sonrió y al mismo tiempo se encogía de hombros.
Aprovecho nuestra continua caminata para seguir fotografiando a personas y cosas a las que él podía encontrar una Angulo diferente a la óptica humana, sin duda me encantaba todo eso de él.


-¡Brittany!-por casualidad en la cafetería a la cual habíamos llegado, nos encontramos  a Mariel quien parecía muy divertida.
-¡Mariel! ¿Qué haces aquí?
-Fui a dar un paseo y decidí comer algo por aquí. ¿Y ustedes?
-Igual que tú-sonreí.
-Casualidades del destino-dijo Keane por demás divertido. ¿Podemos?
-claro, eso ni se pregunta.


Tanto Keane como yo habíamos pedido una bebida refrescante y un par de bocadillos. Cuando bien acabamos con todo lo de la mesa, las risas entre pláticas no se hicieron esperar.


-Y luego, Mariel…
-¡Cállate Brit!-dijo molesta la chica.
-Pero Mariel, es la parte más gracioso y fue hace mucho que sucedió….
-No me interesa, si sigues veras que me la puedo cobrar….
-Que infantil eres-dije dando el ultimo sorbo a mi refresco.
-¡George!-grito Mariel sorprendiéndome en el acto.
-¡Hey, Hola!-se acercó el chico- Me entere que habían llegado.
-Hola.-salude con una sonrisa de por medio.
-Apúrate ñango, aprovecha que el tío Paulie está de buenas y nos invitara el almuerzo- John había estado unos pasos atrás de George y pasó inadvertido nuestro saludo, ignorando que Mariel y yo estábamos ahí.- ¿Pero por qué….? ¡¿Brittany?!-John me miro sorprendido.
-Yo no he dicho que comprare sus almuerzos…. ¡Hola chicas! –sonrió Paul pero aquella se esfumo cuando se quedó mirando a Keane quien estaba sentado junto a mí.
-Hola-sonrió Mariel.- Que gusto verlos de nuevo- Mariel se abalanzo hacia Paul quien le correspondió mientras yo me deshacía por dentro ¿Celos? Ella era mi amiga…
-¿Y este quién es?-pregunto John de manera despectiva.
-¡John!-Mariel se lanzó también a aquel chico- No te pongas celoso, él es una amigo de Londres.
-¿Y que es tuyo Gray?-John no parecía muy contento y su actitud me estaba exasperando.
-Como Mariel acaba de decir, solo soy un amigo de ellas…
-¿Acaso eres un maldito marica?
-¡John!-grite molesta, Paul tomo a John para alejarlo un poco.
-¿Qué hombre tiene como amiga a alguien como tú?
-¿Alguien como yo…?-pregunte molesta.
-Uno muy inteligente e igual que nosotros, que también somos sus amigos, John. Tranquilízate-contesto Paul.
-Aun así… es evidente que…
-Sera mejor que nos vayamos-se levantó Keane, quien ya no tenía muy buena cara, inclusive parecía hasta molesto.
-Sí, será mejor que nos vayamos ¿Vienes Mariel?-la chica asintió.
-Vámonos que John la ha jodido.


Los tres tomamos nuestras cosas, no sin antes pagar nuestra deuda. Ya afuera, pudimos respirar un poco más tranquilos, sin tanta tensión en el aire.


-Bueno Brit, yo me voy a casa.
-Si quieres nosotros podemos acompañarte…
-Por supuesto que no- beso mi mejilla- Nos vemos.
-Claro, cuídate.-ambos vimos como la chica se perdía entre la gente y la calle.- ¡Oh Keane! Lamento lo de hace un momento, John suele ser un gran tonto.
- No te preocupes, lo entiendo. Le gustas es notorio ¿O me equivoco?-pregunto Keane despreocupado.
-¿Tanto se nota?-asintió- Pue si-conteste y el rio.
-Sera mejor que nos vayamos, se hace tarde y no quiero que tus padres piensen mal de mí.
-Bien-reímos

Mire por la ventana y note que John aún  tenía su mirada penetrante en mí pero no le preste la más mínima intención.
Él no era el indicado para mostrarme celos y conductas  porque no tenía derecho a eso, ni a nada.


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Era viernes e iríamos a la cita acordada con los chicos. Me emocionaba el ir a verlos, ya que sabía que habían mejorado, ellos eran excelentes.
Decidí ponerme un vestido de tirantes morado con un suéter para el frio, deje mi cabello lacio y suelto. Cuando salí de mi habitación me encontré con Keane quien no reparo en verme y haciendo que los colores subieran a mi cara.


-Te quiero temprano Brittany, estas oyéndome -advertía mi madre.
-Si mamá lo prometo, vamos Keane que se nos hace tarde.
-Hasta luego Sra. Gray y prometo que llegaremos temprano-dijo  Keane cortésmente.
- Al menos alguien tiene compromiso-me miro mi madre-Cuídala por favor, a veces puede ser muy imprudente.
- Claro-sonrió el chico.- yo se la cuido.



The Cavern era un lugar sofocante pero de un ambiente divertido, muchos deseaban pasar por ahí y esta era la oportunidad para The Beatles, si, tras varios intentos  de nombres fallidos, habían optado por ese nombre que al parecer habían nacido de la nada.

En fin, Mariel también estaba invitada y nosotros habíamos pasado por ella. Los tres escogimos un lugar cerca de la barra de bebidas  pero no demasiado lejos del escenario el cual era pequeño.


-Qué lugar tan… peculiar-dijo Keane.
-¿Cuándo saldrán los chicos?-pregunto Mariel entusiasmada.
-No lo sé, supongo que no han de tardar.

Dicho y hecho, pocos minutos después se pudo  escuchar a John vociferar unas palabras de bienvenida,  ya que sería su segunda vez ahí.  Después de su típico conteo regresivo, la música retumbo por aquella cueva, no era una ofensa, en realidad lo era.


Mientras Mariel y yo mirábamos embelesadas a los chicos, Keane decidió ir por una bebidas para nosotras y justo un par de canciones mas, los chicos terminaron su primer intervención y en eso vimos cómo se acercaban a nosotros, pero, siempre había un pero y ese se debía a que una chica a lo lejos había logrado capturar mi atención y la de Mariel también y no era por cualquier cosa. ¿Entonces? Bueno, aquella chica tenía un diminuto vestido rojo el cual dejaba ver sus largas y delgadas piernas, el vestido dejaba poco a la imaginación.



-Es Dorothy-dijo en un susurro Mariel.
-No me jodas ¿La novia de Paul?-Mariel asintió- Es no puede ser.


En efecto, ella era la novia de Paul y  traía ese vestido cardiaco. Todos los presentes la miraban con morbo y deseo y mientras los chicos caminaban hacia donde estábamos Mariel y yo, se toparon con el mini vestido de Dot, cabe decir que su novio estaba anonadado y hasta  sonrió al ver al mujeron que tenía.
John, con aquel  humor que se cargaba, le señalo algo a George y ambos rieron y tirando al suelo una moneda, John se agacho para descubrir algo más de aquel diminuto vestido de la chica y lamentablemente George le seguía el juego. Ni Mariel y yo estábamos muy contentas con todo ello.


-Hombres son unos….-comenzaba a decir enfurruñada.
-Busca sexo-dijo Mariel. Paul ignoraba todo a su alrededor y tomo de la cintura a su novia y al vernos vinieron a nuestra mesa.
-Hola chicas-dijo Dot- Cuanto sin verlas ¿Cómo están?
-Hola Dorothy, estamos bien, pero no más que  tu vestido el cual te sienta bien-dijo Mariel  con algo de sarcasmo que la chica no percibió.
-Es un regalo de mi hermana que vive en Londres, estuvo unos días por aquí y decidí usarlo para esta noche especial.
- Vaya que si es especial y créeme que todos lo ven-dije

Paul nos sonrió a forma de saludo y John no dejaba de verle el trasero a Dorothy, algo que me molestaba es más Mariel y yo estábamos molestas.
¿Por qué tenían que ser tan…“hombres”


(Continuara)








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Gracias a ambas por comentarme las amo :3


  






1 comentario:

  1. Hola! la verdad es que la ultima parte la recorde perfectamente de la anterior fic :v ¿Puedes creerlo? ese vestido cardiaco rawr.
    ¿Que? yo no soy arruina cosas,bueno la verdad si y es que soy muy bocona y curiosa,jamas mezcles eso con internet a las 3 de la mañana... suelen suceder cosas muuuy bizarras.
    Todos los hombres son tan "hombres" incluso Freddie era tan "hombre" y mira que si no leyera cosas traumantes en tumblr no te lo diria 7u7
    Paul no es sensual... El es... zensual.... No se que digo.
    Sigo amando el nombre ese de la noviecilla de Pol...
    Todo capitulo necesita una pizca de Rommy :'C ¡Todo!
    Ñah... creo que me gusto el nombre de Pitty :c y mira que lo saque de una cancion :v (Cofcof39cofcof) en realidad la palabra era Pity me... termino siendo Pitty Met UuU ¡Soy una genia!
    Ahora volviendo al tema :v escribire capiitulo luego UuU (Huele a ajo D: )
    No tengo mucho que decir asi que me despido no sin antes recordarte que yo soy.... Ok olvidalo :v adiosito.

    PD:Soy una ranita sexi...

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