sábado, 4 de octubre de 2014

Capítulo 25.

Mayo 1960.

Justo había salido de un día largo y duro de escuela pero, mi recompensa estaba al salir. Me habían encontrado con Stuart quien había dicho un día anterior que pasaría por mí para ir a su departamento, quería mostrarme una de sus pinturas e insistió tanto que no me pude negar.

Íbamos tomado de la mano mientras caminábamos, así lo decidí yo ya que él quería tomar un bus.
En ese momento fue cuando hice un pequeño esquema mental de lo que venía ocurriendo en los últimos. Vaya, no se alarmen, ustedes también sabrán.
Lo primero que debo comenzar diciendo es de la nueva relación que se formó entre Mariel y George. Al principio George estaba un tanto incomodo con Paul, ya saben, por la relación que Mariel había tenido con el hermano de este pero, con el tiempo se fue olvidando y las cosas iban bien.

Segundo, John había formalizado su relación con aquella chica rubia, Cynthia Powell. No tenía mucho contacto con ella pero parecía una buna chica y se notaba que amaba profundamente a John, aunque pareciera que no era tan correspondida. Aun a pesar de ello hacían una linda pareja.

Tercero era referente a la relación de Paul con Grace, las cosas iban igual de bien que antes, su relación parecía impecable a pesar del tiempo y todo lo demás que pasase a su alrededor ¡Bien por ellos!....

¿Y qué iba conmigo? Yo estaba bien, estable y feliz de con Stuart, las cosas parecían ir bien y eso me alegraba.
Era por eso que  aunque al principio me opuse, ahora estaba más que contenta al estar al lado de el en su departamento, viendo a este trabajar un rato.

-¿Qué te parece?-se alejó un poco- ¿Crees que le falte un poco de color?
-No soy muy buena con eso Stu, pero me gusta la combinación de colores.-se acercó a mí y beso mi boca- Basta me ensuciaras.
-¿Qué has dicho?- sujeto en su mano un pincel y me lo mostro con una mirada maliciosa.
-¡No te atrevas!
-Pruébame- me levante corriendo, mejor dicho escapando de él- No huyas cobarde-dijo mientras estábamos en lo que era la sala del apartamento.
-No puedo dejar que manches mi uniforme-reí pero, lamentablemente tropecé a causa de una alfombra mal acomodada.
-¡Gray! ¿Estás bien?
-Creo-toque mi cabeza, mire que su mano aún estaba sujetando aquel pincel y se lo arrebate- ¡Ja! Toma-le pinte la cara y comenzamos a reír.


Habíamos dejado aquello y ahora estábamos los dos en la alfombra, a la vez que mirábamos el techo como si esto fuera lo más interesante del mundo.
Ambos nos sobresaltamos cuando escuchamos abrirse la puerta y con ello vimos a John  entrar con Cynthia.


-¡¿Pero qué diablos?!-John se mostró algo molesto al vernos a mí y a Stuart.
-Al menos podrías saludar John-me levante sacudiendo mi falda- Hola Cynthia.
-Hola Brittany, John no me dijo que ustedes estarían aquí…
-Ni yo lo sabía-dijo entre dientes John- Dijiste que saldrías Stuart…
-Eso pensé, pero después se me ocurrió que Brittany podía ver mis pinturas ¿Hay algún problema?
-Ninguno-John soltó la mano de Cynthia, estaba enfadado- Siéntate donde quepas Cyn.-la chica le obedeció sin siquiera chistear.


Hubo un silencio que permaneció entre los cuatro por unos minutos y que fue roto por el timbre del apartamento.
Stuart  se levantó de su asiento para abrir. Abrí los ojos impresionada al ver a Paul y George entrar  junto con Stuart.


-No sabía que podríamos traer a nuestras chicas-Paul sonrió primero a Cynthia y después a mí- ¡Hola Brittany!
-Hola Brittany- George corrió un poco para poder sentarse al lado mío, justo antes de que Stuart lo hiciera.
-¡Georgie! ¿Cómo estás?-el chico hizo un asentimiento con su cabeza lo cual entendí a la perfección.
-Bueno, entonces será mejor que te vayas Gray-escuche a Lennon decirme.
-¿Cómo? ¿Por qué?-dije algo molesta- Stuart…
-¿No se puede quedar?-Stuart miro a John y luego a Paul quien se encogió de hombros.
-Solo estorbaran, descuida gray. Solo hablare con tu novio-John puso su mano en el hombro de Stuart.
-Pensé que querías algo a con el.- todos rieron- pero no encuentro una razón para que me vaya.
-Porque tenemos que hablar- vi mi expresión confusa y continuo- Son cosas que  solo tenemos que tratar entre nosotros. Ya pronto sabrás.
-¿Sera como aquella vez que te lo llevaste a un pub?-dije algo molesta.
-No, claro que no.-me clavo su mirada- Ahora iremos a un burdel-le mire  impresionada.
-No le hagas caso a John, Brittany.- Paul soltó una carcajada- Solo hablaremos.
-¿Estás seguro?-mire a Stuart.
-Tranquila, estamos en mi apartamento.-sonrió.
-Pero podríamos llamar a unas mujerzuelas- John encendió  un cigarrillo para después dedicarme una mirada cálida, sabía que estaba bromeando.
-Vale, si es para que hablen de cosas de hombres, me iré.
-Espera Gray- me detuve ante el llamado de John- Cynthia, deberías ir  con ella-la chica abrió los ojos algo confundida.
-Pero John….
-¡Vete con ella!-dijo casi en un grito.
-Está bien.-la chica estaba algo sonrojada- Espero no te moleste mi compañía-me dijo Cynthia comenzado a alcanzarme.
-No te preocupes,  al contrario ¿Vamos?-ella asintió.
-¡Brit! Espera….
-Por lo que veo no querrán que me vaya-dije entre risas.
-Perdón- George agacho su mirada antes de volver a atreverse a verme.- Solo quería pedirte un favor.
-B-bueno… quería regalarle algo a Mariel y…
-¿Querías mi ayuda?-el asintió levemente- Supongo que estarán muy ocupado hoy. Sera mejor que hablemos de esto mañana ¿Te parece?
-Perfecto… gracias- se lanzó contra mí y e cubrió en un afectivo abrazo.
-Déjate  de cursilerías. Nos vemos.-bese su mejilla y comencé a salir de departamento, ya que las miradas de John se estaban volviendo más mortíferas para mí.



Al comienzo a mi retorno a casa fue un tanto incomodo por el silencio abrazador que la rubia cargaba durante el trayecto.
Sabía que la situación no podía continuar así, por lo cual comencé a hablar de cualquier cosa.
Con esto, ella perdió la timidez y comenzó a hablar y note lo agradable que era.
No supe cómo era posible que una chica tan amable y bien portada como ella se fijara en alguien como Lennon, realmente el mundo era muy raro en ello.


-¿Tienes mucho conociendo a John?-me pregunto la chica.
-No tanto en realidad. Tres años de haberlo visto por primera vez, pero dos años de mantener una relación, digamos cordial con el-sonreí.
-Él me ha hablado mucho de ti-dijo Cynthia.
-¿De verdad?  No sé porque lo haría.
-Perdón por lo que te preguntare pero… ¿El y tu tuvieron algo?-la chica se detuvo y yo pare en seco.
-¿Algo? ¿Quieres decir que si fuimos novios?-ella asintió y yo solté una carcajada
-Perdón si dije algo que no debía…
-No claro que no, sabes, no malinterpretes a John por lo que cuenta de mí. Lo que pasa es que yo he estado con él en etapas duras de su vida y es por eso que me tiene ese cariño, es como mi hermano mayor. Tranquila.
-Soy una tonta por preguntarte aquello, me siento realmente idiota. No le digas a John que te he dicho esto.
-Claro que no- me apresure a decir- Esto se quedara entre nosotras-le lance un guiño y ella sonrió.
-Bueno, aquí tengo que tomar un autobús para ir a casa ¿Tú también?
-No, yo prefiero caminar. Además no queda tan lejos mi casa.
-¡Oh! ¿Dónde vives?
-Pues… ¿Sabes dónde vive Paul?-asintió de nuevo- Pues vivo enfrente, soy su vecina.
-¿De verdad?-rio la chica- Seguro ha de ser muy placentero tener un vecino como Paul.
-Realmente no hay nada especial con ello.
-Seguro-sonrió, pero esta vez era diferente- Entonces me voy, un gusto en conocer por fin a la Brittany Gray de la que tanto me hablaba John.
-Igualmente.

Me  despedí de ella y corrió directo a mi casa.
¿Qué había de especial en tener a alguien como Paul de vecino?
Vaya que sabía a lo que se refería Cynthia.

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Habían pasado 3 días exactamente desde aquel encuentro con los chicos y desde entonces no había tenido la oportunidad de verlos, ni siquiera  a Stuart.
Por esa razón me encontraba tan aburrida al solo dedicarme a la escuela y al trabajo pero, afortunadamente tuve la genial idea de ir a casa de Mariel, ya saben, para hacer cosas de chicas.
De hecho, me encontraba ya cerca de su casa (no más de unas cuantas casas para llegar a la de ella) cuando me  topé con la misma Mariel, la cual parecía que justo estaba saliendo de su casa.

-¡Mariel! ¿A dónde tan guapa?-le mire con una sonrisa pícara y ella se limitó a abrazarme.
-Pues... no estas para saberlo ni yo para contarlo.
-Tonta ¿Una cita con George, puede ser?
-Exacto-sonrió- quedamos de vernos en el parque que esta cercas de su casa.
-¿Y por qué no vino por ti?
-Según entendí, está castigado y esto será como una escapada-se encogió de hombros pero aun lucia radiante.
-Que tonto, quien sabe que haría para que sus padres castigaran al buen George-sonreí.
-No me quiero ni imaginar, pero ¿Tu qué haces aquí?
-Venía a decirte que saliéramos a algún lado… obviamente esa posibilidad queda descartada.
-¡Oh lo lamento tanto!-negué con la cabeza- Tal vez otro día podamos hacerlo.
-No te preocupes, mejor anda y ve con tu chico, que si  fuera él ya estaría preocupado por ti-mire mi reloj y sonreí.
-Exageras. ¿Entonces nos vemos más tarde?
-Otro día Marie, ve tranquila y con cuidado.
-Seguro-beso mi mejilla- Te quiero Brittany.

Acto seguido, corrí para poder alcanzar el autobús que la llevara a la residencia de los Harrison, donde el Pequeño del grupo la estaría esperando.
Sin nada más que resignación, comencé a caminar de regreso a mi casa ya que eso parecía ser la mejor opción hasta el momento.
La calle estaba tan silenciosa que te invitaba a permanecer de la misma manera y así lo hacía mientras mis pensamientos navegaban por una y mil cosas  a la vez.
Aquellos pensamientos inquietos me despistaron de tal manera que termine estrellándome con alguien.

-¡Oye! ¿Qué diablos te…? ¿Paul?-me sonroje al verlo ahí parado justo frente a mí.
-lo lamento Brittany, no te vi.
-No te preocupes, yo también iba distraída.
-Eso es lo que veo-sonrió. Espero esto no termine como aquella vez...-levanto la ceja y clavo sus ojos hazel en los míos.
-No veo piedras lo suficientemente cercas-mire a mi alrededor.- Que bueno que siempre cargo con una en mi bolso.
-¿Estas bromeando verdad?-asentí y el soltó una risa por demás adorable- De la que me he salvado. ¿Qué haces tú por estos rumbos? Si se puede saber….
-Es tan secreto que te lo diré, vine a ver a Mariel pero… ya tenía planes con tu amigo el señorito Harrison. ¿Y tú? ¿Qué haces aquí?
-Algo parecido a lo tuyo, solo que yo venía de ver a Grace. Tiene gripa y no ha podido salir de casa- sentí una incomodidad al escuchar el nombre de su novia y de inmediato recordé  el incidente que había tenido con aquella chica aquel día el Casbah.
-hablando de Grace… Paul, quiero pedirte una disculpa por lo que dije el otro día. Sabes, a veces puedo ser muy idiota y no medir lo que digo…
-Tranquila-me tomo del hombro causando un escalofrió en mi piel.-Aunque no pensé que pensaras eso de ella.
-Lo dije en un acto de estupidez, en realidad no creo nada. Ni siquiera tengo una opinión de ella, no la conozco lo suficiente.- mentí y me sentía mal por hacerlo, pero eso era mejor a quedar mal frente a Paul.
-Déjalo, está bien, Grace ni siquiera ha tocado el tema.
-Bueno,  creo que tengo que irme...
-¿Tan rápido?-sonrió.- ¿Tienes algo que hacer?
-En realidad no, nada interesante que no involucre mi cama y un buen disco.
-Suena interesante pero te propongo algo mejor. ¿Qué tal si vamos por ahí y comemos algo?
-¿Me estas invitando a salir?
-No,  no me malinterpretes.  Esto más bien es como una salida de amigos ¿Qué dices?
-Me encantaría- me detuve al ver la efusividad con la que había dicho aquellas palabras
-Bien, te invito a que vayamos a…
-¿Comer un helado?-el chico me miro confuso y a la vez sorprendido- Lo digo porque todos los chicos te invitan a comer un helado.
-Vaya,  supongo que tengo que ser más original- se rasco al cabeza mientras  yo me limitaba a observarlo.
-Vamos, no ha de ser tan difícil pensar en algo mejor-le sonreí y el me correspondió.
-Creo que deberíamos ir caminando mientras se me ocurre algo- asentí y le seguí el paso, me sentía nerviosa y desconfiada, además mi corazón latía demasiado rápido que podía sentirlo en mi garganta.- ¿Y cómo vas con Stuart?-me pregunto de repente.
-Bien, muy bien.-respondí algo tambaleante.
-¿Lo has visto? ¿Has hablado con él?
-En realidad no lo he visto ¿Por qué?
-Por nada, solo es curiosidad-vi que  me observaba y eso me estaba incomodando ¿Qué me veía?
-¿Y a dónde vamos?-pregunte para iniciar una conversación.
-por lo pronto-sonrió- comeremos un helado ¿te gustaría?
-Solo si es de vainilla-el sonrió y toco mi  brazo guiándome hasta donde  compraríamos el helado.

No había conocido a alguien que me hiciera sentir todas esas cosas y me maldije por no poder evitar sentir algo por él.
Aun a pesar de aquella incomodidad en mí por el hecho  de mi incapacidad, seguí caminando al lado de Paul, quien parecía disfrutar del momento y de su helado.
No dijimos nada porque no hacia faltaba decir nada.

-Es delicioso. Hace mucho que no comía uno.
-Pensé que a todas las chicas las llevabas a comer helado-reí.
-Realmente-se quedó pensando unos segundos- No, eres la primera-sonrio- Mi primera cita con Grace fue en  un Pub. ¿Cómo fue tu primera cita con Stuart?-me miro curioso.
-Bueno, fue una visita a un parque, fue linda esa tarde-sonreí.
-Seguro- note una seriedad en su voz.
-Pero supongo que será mas linda la tarde de Mariel y George-solte una risa.- Nunca me los imagine en ese plan pero sinceramente  me gustan.
-George está muy ilusionado, no le digas que te lo dije-asentí- Al aparecer está muy enamorado de Mariel.
-Se lo merecen. No te ofendas, pero después de lo que paso con tu estúpido hermano, ella merecía encontrar alguien con George.
-Créeme cuando te digo que mi hermano está muy arrepentido por lo que paso-me miro  seriamente.- A veces no medimos las consecuencias de nuestros actos.
-Aun así, fue muy estúpido.
-Lo sé, cuando se enteró de que Mariel y George estaban saliendo se golpeó, literalmente, la cabeza-soltó una carcajada.
-Ojala le haya dolido mucho.-En ese momento me di cuenta de que habíamos llegado a mi casa y por ende, a la casa de Paul.
-Tenlo por seguro, mi querida Brittany… Mira quien viene ahí-Paul me señaló a lo lejos la figura tan reconocible de Stuart, quien no tardo ni dos minutos en encontrarse con nosotros.
-¡Hey! Vine a buscarte en la tarde y no estabas-Stuart beso mi mejilla y le correspondí.
-Salí a casa de Mariel-Stuart me miro para después ver a Paul- Pero ella salió con George y… me tuve que regresar y en eso me encontré con Paul quien me invito un helado.
-¡Oh! Eso veo, gracias Paul-Stuart le sonrió al chico.
-¿De qué? Bueno, yo les dejo, por lo que se aún tienen mucho de que platicar- Paul miro a Stuart y ambos se miraron de una manera tan extraña.- Nos vemos Brittany, te prometo que para la próxima será una salida mucho más creativa.
-Adiós Paul- le brinde un saludo escueto-¿Qué fue eso?-pregunte apenas vi que Paul se había ido.
-Bueno… ¿Quieres ir a un lugar a platicar?
-No, aquí estoy bien.-le insistí con la mirada.
-Tenemos que hablar.-lo dijo tan serio que me sorprendió.- Sentemos aquí.-me señalo la baqueta.
-Por favor, no lo hagas más tardío y dime.
- Tengo una noticia que contarte… ¿Recuerdas que hace poco vendí otra de mis pinturas? -asentí- Pues el otro día que me quede hablando con Paul y John me aconsejaron que debería invertir mi dinero.
-¿De qué manera? No me digas que compraste alcohol o algo así.
-No-rió- Algo mejor, eso creo.
-¡Dime!
-Compre un bajo y ahora soy miembro del grupo de John-dijo con algo de orgullo.
-¡¿Qué?! Pero tú no sabes tocar ningún instrumento Stu.
-Lo sé, pero funcionara. Con el tiempo aprenderé. ¿No estás contenta?
-¿Debería? Quiero decir ¿Tu lo estás?
-Pues… realmente John me insistió mucho. No quería desilusionarlo.
-Veo que John tiene un poder de convencimiento sobre ti, increíble.
-Y también Paul, no pensé que le interesara que yo estuviera dentro, podía creer que no le simpatizaba-dijo casualmente Stuart.
-Pues ya ves que no-sonreí- ¿Y cuando empiezas?
-Aun no lo sé, John quedo de avisarme pero por lo mientras tendré que ir a los ensayos, mañana es el primero.
-Me gustaría acompañarte-le dije mientras le tomaba la mano.
-No lo creo-saco un cigarrillo y lo encendió- Es cosa de chicos Brittany.
-Yo no diré nada, solo iré a verte y ver como ensañan. Tengo mucha curiosidad.
-Definitivamente no, no Brittany.
-¿Por qué?
-Hablaremos mal de ti y de las novias en general.
-¿En serio?
-No, pero no puedo decirte que sí, sin consultarte a John.
-De él me encargo yo- me miro de manera reprobatoria- Solo di que sí y ya me las ingeniare para convencer a John de quedarme.
-¡Mierda! Bien, solo porque eres tu Brittany.
-¡Muchas gracias!-me abalance sobre él y le bese.



Había logrado convencerle y ahora me tocaría el turno con John.


Sabía que John no me negaría algo tan insignificante como eso.

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