jueves, 30 de octubre de 2014

Capítulo 32.

Cuando llegamos al  dichoso lugar, yo en lo personal, eche un último vistazo al lugar y simplemente no me terminaba de convencer por qué los chicos habían aceptado vivir ahí en tan míseras condiciones.
Mire a Mariel y estoy segura de que ella pensó de una manera similar a la mía.


-Cada vez que lo veo, me da escalofríos-dijo la rubiecilla mientras miraba a su alrededor.
-Lo sé, será mejor que entremos.



Estábamos a punto de entrar cuando, ambas, nos percatamos  de unos sonidos que provenían de adentro de aquel lugar.
La idea de que algún extraño estuviera ahí, me perturbo y me mantuvo quieta unos minutos.

-¿Has escuchado eso?-me pregunto Mariel.
-Claro que si boba.
-¿Crees que sean ello o…?
-No lo sé…- sentí miedo, mucho miedo
-¿Por qué no llamamos a la policía? 
- Porque, en primera no sabemos cómo hacerles entender que es lo que pasa adentro y segundo,  ¿Dónde los encontraríamos?
-Cierto. ¿Entonces?
- Tendremos que apañárnosla nosotras mismas- tome una piedra que se encontraba cercas mío y le di una a Mariel.-las  usaremos si es meramente necesario ¿Entendiste?-la chica asintió.



Me aferre a la piedra que tenía en mano y abrí de a poco  la puerta y Mariel  entro a la par mía.
Vaya sorpresa que nos llevamos, al ver quiénes eran, por cierto, no eran ningunos ladrones.
Al menos, no por el momento.

-Mira nada más que tenemos aquí- vi a Lennon quien tomaba algo de mi maleta, al parecer no se dieron cuenta de que Mariel y yo estábamos detrás de ellos- ¿Sera de mi talla? , Mira Paulie, creo que este te quedaría perfecto- John le extendió algo que  apenas reconocí, sentí como las mejilla me ardían.
-¿De quién es…?-no deje terminar  la pregunta que Paul estaba formulando ya que, le avente a John la piedra y esta le cayó en la espalda.
-¡Deja eso ahí Lennon!-grite a la desesperada. Ambos me miraron sorprendidos, en especial John, quien tenía una mueca de sorpresa y dolor- ¡Mierda!



Como pude y con la cara aun sonrojada, corrí hasta donde estaban John aun sujetando mí  sostén. Le quite la prenda y escuche a lo lejos una risa  ininterrumpida de Mariel.



-¡Brit!- John se  tocó los ojos aun incrédulo.
-Creo que tienes la especialidad de  golpear a la gente con piedras ¿Lo haces por diversión?- mire a Paul quien parecía divertido.
-Él se lo merecía-dije excusándome- y a ti también debería por seguirle la corriente-Paul alzo  las manos con gracia.
-basta de mierdas ¿Qué hacen ustedes aquí?
-¡Sorpresa!-grito Mariel.
-Vaya que lo es, no las esperábamos ver aquí-dijo Paul ahora sonriendo y dejándose caer en la cama.
-¿Por qué no me dijiste que vendrían?-pregunto John.
-Porque así ya no sería sorpresa tonto- mire alrededor con la intensión de buscar a los miembros faltantes- ¿Dónde están los demás?
-¡Y qué diablos me importa!- John  sonrió por primera vez y se acercó a mí y me abrazo en el acto- te he extrañado tanto, mi ángel- dijo dulcemente en mi oído.
-No seas ridículo John.- acaricie su mejilla.
-¿Dónde está George?-pregunto Mariel mientras yo me alejaba de John.
-El enano no está…. Y tampoco Stuart, fueron a dar una vuelta y regresan...- John toco mi mano y paso lentamente  su mano por las yemas de mis dedos- Podríamos aprovechar, Mariel vete con Paul y…
-Eres un cerdo-le espeto Mariel asqueada, John rio y pude ver a Paul quien estaba un tanto serio, más de lo normal.
-Bueno aquí nadie quiere con nadie-dije.
-Yo si-John me miro.
-¿No te han bastado las putas a las que te has tirado para “olvidarme?-dije en tono de burla- debería darte un poco de pena por Cynthia.
-Ni la menciónes -dijo algo fastidiado- ¿Cuándo llegaron?-se encendió un cigarrillo e imito la anterior acción de Paul.
- Este día, hace un par de horas-mire mi reloj- ¿Dónde se supone que están Stuart y George?
-No tardan en llegar, fueron a dar una vuelta, ya te lo dije- vi a Lennon algo raro había en sus palabras.
-¿Tardaran mucho? Me muero por ver a George.
- ¿Quieres darle una bienvenida como Dios manda?-Lennon levanto la ceja- Podemos irnos todos y dejarles su hermosa mansión.



Mariel no dijo nada  y John recibió una reprimiendo mía y por parte de Paul.
 Él solo se limitó a sonreír como siempre que lo hacía cada que lograba incomodar a alguien con sus comentarios de ese tipo.

La conversación giró en torno a otros temas, sobre nuestra llegada y también  en donde era que estábamos antes de encontrarnos con ellos.
No pasaron más de 20 minutos más, cuando escuchamos que la puerta se abría y delante de ella, nos mostraba a Stuart quien platicaba, animadamente, con George.

-¡Hemos llegado!-Grito Stuart sin siquiera notarme.
-¿Pero qué…? ¡¿Mariel?!- George corrió hasta donde la chica se encontraba y  la sumió en un grande abrazo.
-George… te he extrañado tanto…- sonreí al verles tan felices pero mi sonrisa cambio al ver a Stuart que estaba más que sorprendido.
-¿Brittany?....-asentí- ¿Qué haces aquí?-lanzo una sonrisa que me supo a amarga.
-Vine a verte, te lo prometí y veme aquí.
-Eso es tan grandioso, de verdad… ven aqui- estiro sus manos y   no repare en correr un poco y acercarme a él. Apenas sentí sus más sobre mi piel,  sonreí y le robe un beso.
-Qué asco, esto me está aburriendo ¿No tienen algo mejor que hacer?
- Eso lo dices porque Cynthia no está  aquí-dijo Mariel  quien estaba ya sentada  al lado de George.
-Afortunadamente. Macca y yo somos los solteros por aquí más cotizados-rio autosuficiente.
-Por mi puedes meterte eso por….
-¡Tranquila Gray!- me espeto Stuart y sentí un poco de vergüenza.
-Pero Paul no está soltero-dijo Mariel- ¿Qué hay de Grace?- pude ver a Paul quien se sobresaltó al escuchar el nombre de la chica.
-Paul se consiguió un nuevo modelo- John lanzo una carcajada.
-¿Por qué no te callas Lennon? A veces eres demasiado inoportuno- Paul salió de la habitación dejándonos boquiabiertos.
-¿Qué paso?-pregunte a Stuart mientras aún seguía viendo la puerta  por la que había salido Paul.
-Nada, olvídalo. ¿Cómo es que estas aquí? Pensé que tus padres jamás…
-¡Mis padres!-grite- Que bueno que lo mencionas, tengo que hablarles y decirles que estoy aquí.
-Bueno- gire a ver a George quien había comenzado a hablar- Mariel y yo daremos un paseo.
-Ni de joda enano… la función empieza en poco y no quiero que haya retardos…
-Paul ni está aquí, además, quiero llevar a Mariel a conocer un poco.
-Eso lo hubieras pensado antes de irte con Stuart y…
-¿Por qué no vamos a conseguir un teléfono para que hables a tus padres?-pregunto Stuart de repente e interrumpido  a John.
-Claro. Me gustaría.-conteste
-¡Hijos de puta!-grito John molesto.


Stuart pareció  ignorar a John y comenzamos a caminar calle arriba encontrándonos con una caseta telefónica, pero al parecer él quería encontrar otra, una más lejana tal vez.
Durante el camino no dijo nada y lo que me pareció peor, no mostraba ninguna emoción respecto a mi llegada, lo que es más, parecía incómodo y desconcertado ¡¿Qué estaba pasando?!


-Estoy muy contenta de estar aquí y de volver a verte-toque su mejilla cuando ya hubimos parado frente a una caseta telefónica, a unos 15  minutos de su departamento.
-Yo también Brittany.
-Pues, no lo parece-dije mientras comenzaba a rebuscar unas monedas en mi bolsa.
-Esas no te servirán- me quito las monedas y me entrego  unas de su bolsillo- No es que no lo este, solo que, tengo algo de sueño y aun no creo que estés aquí.
-Aquí estoy, por ti.-sonreí.
-Y eso a mí me alegra- beso mi boca, algo había  que me hacía sentirlo raro, tal vez  el tiempo que había pasado lejos de él.
- Después de que llame a mi padre podríamos ir a dar una vuelta ¿Te parece?
- ¿No escuchaste a Lennon? Me matara su no llegamos temprano, mejor lo dejamos para mañana.
-Que lastima- tomo mi mano y me indico a que siguiera.


La voz de papa era tranquila pero sabía que estaba intranquilo, de hecho tuvo que hablar con Stuart para que este le convenciera de que todo estaba bien. Con mi madre no hable porque ella no estaba en condiciones, aún estaba molesta y no quería empeorar las cosas y  sobre todo, no quería poner de malas el inicio de mi viaje.

De regreso al  lugar donde se quedaban los chicos, note que ya todos estaban ahí, un tanto arreglados y con sus instrumentos en manos.
Apenas entramos, recibimos una mirada glacial de John para mi incomodidad.



-¿Y que se supone que haremos mientras ustedes están trabajando?-pregunto Mariel.
-Venir con nosotros…
-no creo que sea buena idea, George- dijo Paul mirando  directamente al chico quien solo se limitó a asentir.
-Pero tampoco podemos dejarlas aquí-dijo Stuart mientras me lanzaba una sonrisa.
-No somos unas niñas, podemos cuidarnos solas.
-Tu no conoces este lugar Brit, así que cállate-dijo John –  No queda más que llevarlas… vámonos- John tomo mi mano y me jalo en dirección a la salida.
-Yo no pienso ir así-me solté de John- necesito tomar una ducha y cambiarme.
-Para ese lugar no lo necesitas-dijo John seriamente- entre menos ropa tengas las mujeres, es mucho mejor.-me lanzo una mirada morbosa.
-¡Que te jodan Lennon!-dije  algo molesta.
-No lo tomes a mal Brittany, pero John tiene razón, no notaran la diferencia si toman un baño, además aquí no pueden, el baño es horrible- dijo George.
-No me esperaba más de asqueroso lugar-dije mientras   examinaba una vez más la pequeña habitación.
-Entonces, al menos podemos cambiarnos ¿Cierto?-pregunto Mariel.
-pero tiene que ser rápido- espeto John.- Es tarde y no pienso perder tiempo con las novias  estorbosas…
-Gracias-dije sarcásticamente.
-Todos a fuera-grito Stuart.
-¡Lennon! No seas idiota- grite, Mariel y yo  habíamos comenzado a buscar un par de ropa limpia a la vez que escuchábamos los pasos de los chicos, quienes iban saliendo.
-¿Qué? Yo no tengo por qué salirme. Puedes hacer lo que quieras, yo no te veré- John rio con ironía y  se lanzó al piso tomando asiento ahí.
-¡Lárgate! Eres un maldito pervertido-le dijo Mariel.
-Te por seguro que no es por ti…

Estaba a punto de contestarle pero, fue Stuart quien entro y saco a rastras a John quien  no parecía muy contento.


El  Pub Kaiserkeller no era lo más decente que hubiera visto, según me decían los chicos. Y me lo imaginaba porque  de hecho, me había perturbado un tanto el tener que ver en cada esquina a una mujer que ofrecía sus servicios sexuales al ir camino a aquel club. Además, durante el camino nos topamos con varias de aquellas mujeres  y también con hombres ebrios que salían de esos lugares, especialmente los marineros que eran los que acudían con más frecuencia a esa zona tan peligrosa de Hamburgo.


 Entonces, al sentirme atemorizada, tome  el brazo de  Stuart quien parecía algo divertido por mis gestos y reacciones ante la “zona roja”  que, para ellos,  ya era muy normal.


-Ahora volvemos, quédate aquí y si necesitas...
-Déjala ya ¡Mierda!... mejor no hubieras venido Gray-dijo Lennon empujando a Stuart. Aquello me hizo sentir mal ¿Y si Lennon tenía razón?
-Lennon se está  comportando como un idiota-dijo Mariel al escuchar la primera canción de los chicos, la primera de la noche.
- Lo sé, de por si lo es- ambas reímos- pero algo anda mal, algo esta raro y no sé qué es.
-¿Crees? ¿A qué te refieres?
-No lo sé… Lennon no es así. Espero equivocarme


No dijimos nada y nos quedamos viéndolos, observándolos ahí mientras ellos se lucían con sus instrumentos, tocando o tratando de hacerlo.
Había mucha gente, una gran multitud a mi ver y entre ellas había una chicas alemanas que los miraban y que los chicos les sonreían.


Sentí un poco de celos al ver que Stuart le señalaba  a John  una de ellas y este sonreía babalónicamente, pero eso paso de repente cuando un grupo de 3 chicos me distrajo en el acto.
Gire a verlos, era imposible no notarlos ahí, de hecho, para ser más exacta, eran dos hombres y una mujer, una rubia y bien parecida mujer.

Eran tan notorio y tan llamativos, primero que nada por sus vestimentas, aquellas ropas negras en totalidad, como si estuvieran de luto y segundo porque el aire de bohemos que se cargaban aquel trio.


-Que gente tan rara viene aquí ¿Ya viste aquellos tres?-me dijo Mariel en un susurro
-Si
-Parecen algo excitantes-rio la chica- No pensé que esa gente vendría a este tipo de lugares.


No dije nada y centre mi atención en los chicos quienes ahora estaban cantando una canción por demás conocida,  Money (That’s what i want), sonreí al ver a Stuart mirarme pero en el acto y sin siquiera percibirlo, miro hacia donde estaban los chicos, me gire a verlos y vi como uno de ellos le saludaba y la chica, a su vez, le sonreía.


-Dame un trago de eso- John tomo mi vaso y bebió lo que tenía dentro- estoy agotado.
-Es algo cansado, tranquilo, ya pasaran las horas rápido-dijo Stuart detrás de él.
-¿Viste quien está aquí?-pregunto John a Stuart quien pareció no inmutarse.
-Sí, deberíamos ir a saludarles.
-¿Yo? O mejor dicho tú…
-Creo que todos, John-Dijo George quien se unió a la plática, Mariel y yo nos limitamos a oírlos, claro antes de que Mariel se decidiera hablar.
-¿Ustedes los conocen?

-Sí y vaya que los conocemos, sobre todo Stuart-dijo John.
-Todos los conocemos-dijo Paul- Miren, ahí vienen…



Y en efecto, los tres chicos caminaron hasta donde estábamos. Uno de ellos llevaba la delantera y camino rápidamente hasta donde estábamos sentados.


-Hola, han estado demasiado genial esta noche, chicos-dijo uno de ellos, escuche su forzado ingles opacado por el fuerte acento  alemán que tenía.
-Gracias-dijo John secamente- Veo que ahora han venido especialmente para esta noche. Quiero presentarles a unas amigas, ella es Mariel novia de George y ella es la maravillosa Brittany Gray… la novia de Stuart…-pude  notar algo diferente en la manera en que John me presento a los chicos quienes parecían un tanto sorprendidos.
-Mucho gusto, yo soy Klaus, el Jürgen y ella es Astrid.
-mucho gusto- Dijo Mariel con una sonrisa mientras se tomaba de la mano de George quien estaba con sonrisa en boca.
-Hola… yo soy Brittany, Brittany Gray….
-Como ya dijeron, yo soy Astrid-la chica me miro y me mantuvo la mirada por unos segundos- Astrid Kirchhrerr.



Ambas extendimos nuestras manos y nos saludamos de manera cordial.
Aquella chica tenía algo que no podía dejar de mirarla.
¿Qué era? ¿Qué demonios era?





Continuara.....
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viernes, 24 de octubre de 2014

Capítulo 31

Era lunes por la mañana y después de ir a la estación y comprar los boletos, regresamos a casa con toda la intensión de preparar todo para el viaje, antes de partir quedamos de vernos con Cynthia en una cafetería.
Cuando la chica se enteró de nuestra partida,  su voz que  helada y pude notar que estaba algo resentida, tal vez no con  nosotras pero si con la ida que tendríamos.

-No me dijeron que se irían, tal vez si lo hubieran hecho yo también…
-Perdónanos- dije-  Yo realmente no sabía que me dejarían ir, estaba en incógnita.
-Tranquila Cynthia, tal vez tú puedas ir después- Mariel tomo la mano de la chica quien nos regaló la primera sonrisa desde que estábamos sentadas en aquel lugar.
-Por favor, apenas lleguen denle esto a John.- nos entregó una carta.- sé que llegara más rápido de sus manos que del correo.
-Seguro y de nuevo lamento todo esto.
-No importa, Mariel tiene razón, puede que yo más tarde pueda ir. ¿Cuándo salen?
- En un par de horas, por cierto, tengo que ir a con la Sra. Best, me pidió de favor que le entregara algo a su hijo-dije con una sonrisa.
-Bueno chicas, cuídense mucho, será mejor que se vayan y hagan todo para que…. el viaje salga bien.


Ambas asentimos y le dimos un abrazo a la chica, Cynthia estaba al  borde de las lágrimas.
Sin esperar tanto, me dirigí hasta el Casbah Coffe, donde ya la Sra. Best me estaba esperando con sus encargos, junto a ellos, me dio un par de instrucciones y también pidió que me cuidara mucho de aquel lugar lleno de lujuria y perdición. No entendí nada.


A pocos minutos de llegar a la estación de tren, sentí un hueco infinito en el estómago, mire a mi padre quien conducía tranquilamente por las calles semi concurridas y también, divise a Mariel por el retrovisor, la chica estaba igual o peor que en cuestión de nervios.

-Prometan que se portaran bien.- Papá me entrego la última maleta, no llevaba más de una pero, siendo esa la única era demasiado pesada.
-Así será Sr. Gray-dijo Mariel con una sonrisa- Y gracias por calmar un poco a mi madre, a veces es demasiado histérica.
-Y la entiendo- dijo mi padre riendo- Yo tampoco estoy muy convencido de si este bien que vayan ustedes solas, pero supongo que ya las estarán esperando allá sus amigos ¿Verdad?-ambas asentimos- Apenas lleguen me hablas Brittany…
-Por supuesto Papá-me acerque a él y bese su mejilla, el anuncio de abordar  había llegado y era tiempo de subir al tren- Por favor, dile a mamá que la quiero y que no pasara nada-  Tome a Mariel y caminamos directo hasta el tren.



Fue ahí donde me despedí de mi padre con un ligero saludo y justo,  el tren se echó en marcha.
Puedo decir que en general estaba contenta, entusiasmada, si, entusiasmada de volverlos a ver, de volverlo a ver…


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Hamburgo, Alemania.

El viaje había sido un tanto pesado pero aproveche un poco del tiempo aquel para poder  dormir, no sabía exactamente cuánto tardaríamos en llegar a la dichosa ciudad del pecado.
El tren hizo varias paradas antes de llegar a Hamburgo y fue justo cuando se anunció el nombre de la ciudad  que Mariel y yo miramos por la ventanilla del tren, estábamos curiosas y expectantes.



-¿Dónde se supone que iremos?-pregunto Mariel mientras daba una miradita  a la estación de trenes de Hamburgo.
-A la dirección que está aquí-le mostré a Mariel una de las primeras cartas de Stuart.
-Perdona pero ¿Tú crees que ellos hablen nuestro idioma?
-Pues si no lo hacen, nos haremos entender, anda vamos y no me pongas nerviosa.



Sonreí y ella  fue mi cómplice en ello, debo decir que no fue tarea fácil, primero que nada, encontrar un taxi libre y  segundo, hacerle entender al hombre  del auto  lo que realmente queríamos era que nos llevara a la dirección aquella y no unas míseras monedas de su país.



-Gracias- dije antes de bajar con algo de dificultad mi maleta y  ver a aquel hombre que me hacia una seña  que entendí como un “de nada”.
-¿Crees que ellos estén trabajando?-pregunto Mariel.
- No lo sé- mire mi reloj de pulso- Probablemente lo estén.
-¿Y qué haremos si ellos no están?
-Supongo que tendremos que esperarlos, Mariel.  ¡Dios! ¿Qué es este lugar? –dije analizando mejor el lugar, no era un bonito lugar que digamos.
-No lo sé, eso mismo me pregunto yo.



Nos quedamos quietas e inmóviles a la vez que observábamos a nuestro alrededor. Había un poco de gente rodando por ahí y alguna que otra, no estaba en buen estado.
Gracias a la  comidilla que teníamos al estar viendo por ahí, encontramos caminando vagamente a un chico que conocíamos ¡Por fin alguien conocido!


-¡Pete!-Gritamos ambas causando el asombro del chico quien parecía un tanto asombrado.
-¡¿Brit?! ¡¿Mariel?!- el chico se froto los ojos- ¿Qué hacen ustedes aquí?
-Es una larga historia Pete…
-De hecho, venimos a visitarlos ¿Dónde están los demás? ¿Y George?-pregunto Mariel mirando de nuevo calle arriba pero sin éxito.
-Bueno, George esta junto al resto… ellos están en el pub trabajando, supongo.
-¿Supones? ¿No deberías estar con ellos?-pregunte algo sarcástica.
-Me he dada un descanso, no he dormido bien y preferí dar una vuelta por aquí.-Nos quedamos unos minutos en silencio, el chico nos miraba extrañado y hasta con una media sonrisa y nosotras, pues, estábamos algo nerviosas.
-Bien… sería mucho pedir si… tu sabes, nos llevas a donde ustedes se están quedando-dije tratando de ser lo más suave posible.
-¿De verdad quieren ir?-ambas nos miramos y asentimos-  NO creo que sea un lugar tan adecuado para ustedes chicas.
-¿Por qué? –Pregunto Mariel- No creo que sea peor que este lugar, por cierto ¿Dónde estamos?
-En la zona mi peligrosa de Hamburgo.- dijo Pete algo serio y seguramente no debía ser broma- Sera mejor que nos vayamos.


Pete me tomo del brazo y Mariel del mío, juntos caminamos no mucho, unos cuantos metros antes de parar a un lugar igual o hasta peor, de desagradable que aquel otro lugar lleno de Pubs y de gente que nos observaba raramente.

-Bienvenidas-dijo algo sarcástico antes de abrir completamente la puerta y yo, si yo, quería llorar.
-¿Aquí es donde viven?-señale el lugar y el evidente diminuto lugar.
-Efectivamente, tranquilas, con el tiempo uno se acostumbra a estas cosas.
-Seguro, es como algo de supervivencia... ¿Solo duermen en esas camas?-Mariel se quedó boquiabierta.
-Nos turnamos,  cuatro dormimos ahí-señalo una litera- y uno aquí.
-Ya veo, estos son los sacrificios de la fama según Lennon-mire a Mariel y ella estaba a una impresionada por el hecho de estar en un lugar tan terrible como ese en el que estábamos.
-Supongo- Pete se encogió de hombros.- Además, casi nunca estamos aquí o estamos en el pub o en la calle o alguna otra actividad.
-Los entiendo, yo tampoco pasaría mi tiempo en este lugar.
-Bueno, yo me tengo que ir-dijo Pete  mientras  se miraba en un pedazo de espejo, a la vez que acomodaba su cabello- Pueden dejar sus maletas por ahí, si así lo quieren.
-¿Saldrás?-el chico asintió- ¿Y que se supone que haremos nosotras?
-Pues… pueden esperar a que los chicos lleguen.
-No, definitivamente no. Tengo hambre y  este lugar no ha hecho más que empeorar mi nerviosismo y mis ansias de comer...- comente.
-¿Quieren que las lleve a un restaurante?
-SI nos haces el favor, Pete. Mariel y yo no podríamos salir solas….
-Y tampoco es recomendable, la gente es recelosa con la gente desconocida y más para quien  tiene finta de críos.-rio- NO se ofendan, pero les digo que no debían salir solas.
-Entonces, vamos-dijo Mariel cogiendo un pequeño bolso, de hecho era el bolso que tenía todos nuestros ahorros.


Comenzamos a caminar en dirección al oeste y sentí el frio de Hamburgo en mi piel pero, afortunadamente no tardamos demasiado en encontrar una cafetería cercas.

-Aquí sirven un café delicioso, vengan- Pete nos abrió la puerta y Mariel y yo entramos. Vaya que era mucho más cálido y  agradable que el clima natural.
-¿Qué tipo de comida servirán? No será extraña ¿Verdad?-Mariel pregunto preocupada.
-Claro que no-rio Pete- Pidan lo que sea, es realmente bueno el lugar.
-¿Tu no quieres algo?-pregunte.
-No, de hecho… tengo que irme-dijo algo apenado.
-¡¿Cómo?! ¡¿Nos dejaras solas?!
-Tranquila Mariel ¿De verdad tienes que irte?
-Sí, pero… no tengan cuidado, como vieron, no queda muy lejos el lugar donde estamos y…
-Eres un insensible-le grito Mariel a Pete- Mejor nos hubiéremos quedado allá.
-¡Ya basta!... ve a lo que te  parezca mejor… trataremos de regresar como podamos.
-¿Estas segura Brit?
-Si-dije ahora no tan convencida como al principio- Venimos aquí a divertirnos y eso haremos. Muchas gracias Pete.-tome el hombro del chico.
-Si quieren, puedo venir por ustedes más tarde y…
-Ya vete-le espeto Mariel algo molesta- Sera mejor que nos sentemos y pidamos algo- Pete entendió que lo mejor era irse y así lo hizo.


Mariel y yo escogimos una mese cercas de la ventas de la cafetería, para ver algo de lo mucho que pasaba en las calles del lugar mientras comíamos algo.


-Bienvenidas ¿Desean ordenar?-pregunto una joven, su acento era en un perfecto inglés que no podíamos creerlo.
-Mira Brit, por fin alguien que hable lo mismo que nosotros y no esa cosa que no entiendo- reí ante la ocurrencia de la chica.
-Claro que si- trate de sonreí- podría traernos un par de… pastas y  zumo de naranja…
-Y un pastel de chocolate, para mí.
-Que sean dos, por favor.
-¿Seria todo?- asentí- Enseguida se los traigo.



La chica desapareció y Mariel y yo nos quedamos mirando, no era necesario que dijéramos lo que pensábamos, sabía que estábamos en sintonía.

                                                                                                                                     
-¡Es horrible! Lo más horrible que he visto en mi vida, Brittany-dijo Mariel poniendo sus manos en su cara.
-Dímelo a mí, no creí que la cosa fuera tan mala. Si hubiera sabido que esto estaba si de mal, no hubiera venido- Cruce mis manos algo irritada, lo estaba. ¿Cómo era posible que estuviera yo ahí?
-No exageres Brit, si es feo pero...
-Pero nada, de hecho, ahora que lo pienso ¿Dónde se supone que dormiremos? Tendremos que buscar algo, una especie de hotel o…
-Calma Brit… No se tu pero, yo no tengo mucho dinero.
-¡Mierda!- deje caer mi cabeza en la mesa.
-Disculpen, aquí está su orden.
-Muchas gracias-dije algo apenada por mi acción un tanto infantil.
-Por nada, veo que no son de por aquí cercas.-dijo la mesera algo sonriente.
-Ni tu tampoco.- dijo Mariel algo risueña- Tu acento te delata.
- Mis padres son estadunidenses   y hace unos 10 años nos mudamos aquí. Así que prácticamente soy de aquí.
-Interesante, mi amiga y yo somos de Liverpool, Inglaterra.
-Vaya, veo que muchos vienen de allá últimamente. Que interesante. Pero bueno, espero disfruten su estancia en esta ciudad.
-Muchas gracias- dije algo desconfiada.
-Regreso cuanto estén listas- aquella chica me miro tímidamente antes de irse.



Mariel me miro algo rara  pero al poco rato se le paso, seguimos comiendo  conversando de lo que era el tema hasta que finalmente terminamos, pedimos la cuenta y aquella chica nos  brindó una sonrisa sincera y además,  parecía simpática.

Le entregue el dinero y la sonrisa que le correspondí  se me borro al saber que teníamos que regresar a aquel detestable lugar.


-Es hora-dijo Mariel.
-Sí, eso creo.-gire a verla, ambas tratamos de poner nuestras mejores caras-



De regreso al lugar donde vivían los chicos, pensamos en la posibilidad de regresarnos a Liverpool, pero luego la desechamos.
Estábamos ahí y teníamos que divertirnos o al menos hacer el intento. Aun  así, no dejaba pensar en los pobres chicos, que cosa tan desagradable debería ser para ellos todo eso, para mí ya lo era.
Ahora entendía por qué era el lugar, no del pecado, si no de perdición.
¡¡ ¿A dónde viniste a parar Brittany, Brittany Gray?!!




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domingo, 19 de octubre de 2014

Capítulo 30.

Vi el reloj y supe que era momento de correr, correr para que el jodido autobús no me dejara por que se me había hecho tarde.
Baje corriendo las escaleras con mi objetivo en vista, no tenía muchos minutos si quería alcanzar al último autobús que me llevaría al colegio, si lo perdía, tendría que irme   caminando y esa idea simplemente la detestaba.


-¿A dónde vas tan aprisa, cariño?-escuche la voz de mi padre llamarme desde la cocina.
-Me es tarde, tengo que coger el autobús, nos vemos más…
-¡alto ahí! Tú no te iras de esta casa sino tomas algo-me espeto mi madre.
-Ya he dicho que me  ha cogido el día, por favor –rogué con la mirada a mi padre.
-Ese es tu problema,  deberías levantarte más temprano, apóyame Ryan-  papá sonrió y giro a verme.
-Ven siéntate, yo te llevo… ¿No queremos hacer enojar a mama, o si?
-Supongo que no- me encogí de hombros- Aun así no puedo demorarme mucho…
-Lo sé, solo toma algo mientras  voy por las llaves.


Le obedecí y aun a pesar de que mi madre no estaba muy convencida, salimos juntos de casa.


-Ponte el cinturón- Con esas palabras papá arranco el auto y comenzó a conducir para salir del vecindario.- Toma, antes de que se me olvide, ha llegado esta mañana y no creo que a tu madre le haga mucha gracia saber que aún se escriben.
-¿Qué es?- lo tome en mis manos y por el remitente, supe inmediatamente quien era.
-¿Por qué no la abres?-mi padre me vio de  reojo y yo solo solté una risita.
-Creo que será mejor si lo hago en tierra firme.
-Como quieras.

No dijimos nada más hasta que él se despidió de mi con un beso y se perdió entre el tráfico de la mañana.
Con justas llegue antes de que cerraran la puerta de entrada y ahí, como siempre, estaba Mariel esperándome


-¡Adivina!-Mariel se abalanzó sobre mí y sonreí.
-¿No me digas que también te llego una carta?-ella asintió-  Entonces vamos.



Ambas acordamos que leeríamos las respectivas cartas en la hora del almuerzo y sentí que  la hora no llegaba.
Afortunadamente lo hice y devore la carta como si fuera un trozo de carne para un pobre y desamparado  hombre hambriento.


-George me dice que está bien- comento Mariel al ya salir definitivamente de clases, justo  caminábamos a casa.
-Pero…-le mire intrigada.
-No lo sé, hay algo que me dice que no está bien, se lo he preguntado pero no dice nada. Nunca contesta mis preguntas que le hago en las cartas que le envió.
-Sabes,  pienso igual que tu… hay algo que no me gusta y Stuart me dijo que…-Mariel se detuvo y me miro atenta- Están tomando anfetaminas para poder mantenerse activos durante el trabajo, eso no está bien Mariel, no lo está.
-¿Qué será lo que está pasando con ellos?
- No lo se



Aun pensando en todo lo que probablemente estuviera ocurriendo con los chicos, me dirigí a casa con la intensión de descansar un poco antes de ir a tomar turno en mi trabajo, estaba exhausta  y un poco preocupada por los chicos.
El teléfono sonó desviando mis estúpidos pensamientos y sin más remedio que contestar, era la única en casa además, levante el teléfono con toda la pesadez del mundo.

-¿Diga?
-Hallo meine liebe….
- ¿Disculpe?-tras de ello escuche la risa, la particular risa de John Lennon.- Eres un cabron de mierda-reí.
-A tu servicio ¿Qué tal van las cosas por allá, cariño?
-Bien, muy bien… lástima que no pueda decir lo mismo para con ustedes ¿Cómo es que les va haya?
-Bien- pude  notar un cambio radical en su voz.-  Como la fama lo amerita.
-No me mientas John Winston…
-No me llames así-dijo algo picado por mencionar su segundo nombre.
-Dime entonces que es lo que está pasando, algo me huele mal y…
-Deberías de tomar un baño-soltó una carcajada- Todo está bien, solo las horas son largas y digamos que el lugar no es muy adecuado para un digno descanso, pero todo va de maravilla…
-Si seguro…
-Como sea, mi bella dama, el señor Sutcliffle la requiere al teléfono- escuche un par de malas palabras y risas.
-¡Brittany! Joder, este idiota no quería soltar el teléfono, no quise marcar yo porque...
-Te entiendo ¿Cómo estás?
-B…bien, un poco cansado pero a pocos minutos de- escuche el sonido que seguramente provenía del teléfono público- ¡Me lleva! John se ha acabado los minutos.
-Eso es lo que noto ¿Por qué no depositas otra moneda?
-No tengo… solo quiero…. Decirte-se escuchaba bastante lejos  ya su voz- Te  amo Brit, espero verte  pronto….
-¡¿Stuart?!... ¿Sigues ahí?...


Supe que no al escuchar el timbre característico de la línea desocupada, suspire y colgué el teléfono.
Aquello y  la plática que había tenido con Mariel de regreso a casa me hizo pensar en algo que yo misma habían pensado antes.
Viajar a Hamburgo, si,  tenía que hacerlo.




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Eran finales de Octubre y la idea no dejaba de rondarme, lo que es más, se la había comentado a Mariel y ella estuvo de acuerdo en que lo hiciera e inclusive ella misma  también quería ir al lugar para poder ver a los chicos.


Desde el día que había hecho aquellos planes, comencé a juntar y lo logre, ya tenía una cantidad considerable, tal vez no mucho pero si lo suficiente como para sobrevivir.
Lo más difícil en todo caso era exponerles el caso a mis padres, no sería tarea fácil convencerlos de  que  yo y Mariel queríamos ir solas a tierras alemanas, sumándole que iríamos solas.



-Buenos días papá, mamá- abrace a cada uno, recibiendo una mirada contrariada de ellos.
-Te veo de tan buen humor cariño, eso me agrada…
-Pareciera que no conoces a tu hija Ryan ¿Qué es lo que nos vas a pedir Brittany?
-¿Yo?...nada mamá, me ofendes-dije algo indignada.
-Esta vez estoy de acuerdo con tu madre-papá sonrió y tomo la mano de mi mamá- Dinos de que se trata de una vez.
-Bien- no pude evitar soltar un bufido- No sé cómo lo tomaran, pero quiero que sean considerados y…
-No le des tantas vueltas…
-Mamá… Papá… me gustaría tomar un viaje…
-¿viaje?.. Nuestra economía ahorita no está para pagar un viaje-se apresuró a decir mi madre.
-Tranquila Dot ¿A dónde querías ir Brit?
-Bueno, no es un viaje largo y tampoco es tan lejano…. Quería ir a Hamburgo- cerré los ojos evitando sus miradas, seguramente confusas.
-¿Hamburgo? ¿A qué quisieras ir tú a Hamburgo….? Ya se…-mamá se tocó la frente- Quieres ir a ver a esos vagos ¿Me equivoco?
-No son unos vagos, ellos solo están siguiendo sus sueños.
-¿Sueños? Lo que deberían  hacer es trabajar… no, definitivamente no iras-
-Papá… por favor. No iré sola, Mariel vendría conmigo.
-¿Dos chicas solas en aquel lugar de perdición? No creo que Dalila  le guste mucho la idea.
-No exageres Doroty.-papá sonrió- Ya veremos Brit.  Recuerda que estas en época escolar y…
-Seria cuando tengamos vacaciones, no interferiría con mis estudios-sonreí.
-Déjanos pensarlo- papa miro a mi mama con cautela- y te tendremos una respuesta.
-Gracias.


Corrí hacia mi habitación sin nada más que decir, algo me decía que probablemente, si tuviera la oportunidad de ir, y si no, tal vez me escaparía…




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Diciembre 1960


Era el final del semestre escolar y estaba demasiado contenta por ello. La emoción no se debía únicamente a que las clases habían concluido, no, sino que con ello estaba la respuesta o mejor dicho, dependía de ahí mi permiso para salir de Liverpool.


Mi esfuerzo por conseguir excelentes notas fue  en exceso frustrante pero confiaba en que tendría éxito, por ello fue que  camine más aprisa para el Colegio con la esperanza de encontrarme con Mariel, quien en efecto estaba ahí esperando por mí.



-Hasta que llegas ¿Estas lista?
-Supongo… estoy muy nerviosa Mariel ¿Qué te ha dicho tu madre?-pregunte  algo preocupada.
-Bueno, si tú vas… yo voy-sonrió- pensé que se pondría pesada como tus padres, pero no lo fue así.
-Gracias- gire mis ojos algo cansada.



Caminamos hasta la dirección y fui ahí donde visualice al encargado de entregar calificaciones finales. Pudiera asegurar que tenía una sonrisa burlesca por tantas caras largas que seguro, tendrían que tomar clases de recuperación en ese  mes.


Di mi nombre a asesor académico el cual  me entrego un sobre, como si mis calificaciones fueran una clase de   secreto gubernamental, que pesadez.

Una vez en mano, me olvide de todo y me despedí de Mariel, quien también estaba un poco nerviosa por todo aquello.
Tome un autobús para llegar a casa más rápidamente y cuando al fin lo hice busque a mis padres, quienes estaban en la sala, cómodamente esperándome.


-te ves algo agitada –dijo mi papa a la vez que  sonreía.
-Toma- le entregue el sobre- No quise verlo hasta estar aquí con ustedes.


Mi padre abrió el sobre con una paciencia, sabía que lo hacía para molestarme y lo estaba logrando, pero en eso se detuvo.

-Sabes que si las notas no son buenas…
-Sé que no me dejara ir. Lo sé.
-Bien, veamos que tal te fue.


Mi madre se acercó  a mi papa y juntos miraron el papel aquel. No entendía muy bien la expresión en sus caras y eso me estaba molestando.

-¿Y bien?
-Tus calificaciones… son excelente Brittany-dijo mi madre sin más.
-Muchas felicidades, cariño.
-Entonces, respecto a Hamburgo…
-Bueno hija, nosotros no tenemos como sustentar aquel viaje que quieres hacer…
-Yo he ahorrado todo este tiempo, así que por eso no se preocupen.
-Pues- mis padres se miraron- ¿Cómo puedo negarte algo que te has ganado?
-¿No bromeas verdad?-pregunte en un grito.
-Pero dijiste que también ira  Mariel ¿Cierto?
-Sí, de hecho si… -corrí y los abrace- Muchas, muchas gracias.
-Anda, supongo que aun tienes mucho que arreglar para tu viaje.
-Sí y lo primero que haré será llamar a Mariel.


Corrí  hasta el teléfono y después de marcar rápido y de memoria el número de Mariel, espere pacientemente a que la madre de la chica me comunicara con Mariel  y así poder contarle las buenas nuevas.


-Hola Brit ¿Qué ha pasado?
-¿Adivina quienes irán pronto a Hamburgo?
-¿Estás hablando enserio?
-Muy enserio Blake, tengo autorización y todo.
-¿Cuándo saldremos? –dijo en un gritillo ahogado.
-Mmm hoy ya es tarde para conseguir los tickets así que... el lunes a primera hora los compramos y en pocas horas estaremos con ellos.
-No poder dormir Brittany.
-Yo tampoco.


Después de ello nos envolvimos en una plática llena de detalles y planes sin sentido. Sin duda era algo que ambas deseábamos y que estaba a poco de suceder.

A partir de ese momento comencé a contar las horas, minutos y segundos que faltarían para el lunes, quería verlos, quería verlo y pronto….

sábado, 18 de octubre de 2014

Capítulo 29.

Habían pasado 2 semanas de la partida de los chicos hacia Hamburgo  y era evidente lo mucho que me hacía falta.
Durante ese tiempo, había recibido 6 cartas de Stuart, cosa que me tenía de mal humor ya que él había mencionado en la primera de ellas, que me enviaría una por cada día que pasara. El enojo no me duro mucho al recibir la última, donde me contaba detalles de su trabajo y el pesado turno que tenían entra cada una de las presentaciones.
Aun  así, Stuart no era el único que se había comunicado conmigo por este medio, también John  me había hecho llegar  cuatro cartas y  solo recibí una de George y Paul, siendo esta de autoría compartida.

Hablando de cosas relacionadas con Paul, la novia de él, Grace, había viajado 3 días después de que estos partieran y ahora estaba junto a ellos en aquel lugar de Alemania.
La envía de mataba  de apoco, al saber que ella podía estar con ello y yo mientras tanto estaba en Liverpool, intentando no morir lentamente y ocupando mi tiempo en la escuela y el trabajo.
Justo lo que hacía en ese momento, tenía poco que había iniciado mi turno en el Casbah y estaba un tanto distraída al ver al  Barman jugar con unos vasos.


-¡Brit!-al escuchar la voz familiar de Mariel, gire a verla, la chica no venía sola.
-¡Hola chicas! ¿Cómo están?-mire a Cynthia quien estaba un tanto distraída mirando  la imagen que tiempo atrás había pintado en una pared del lugar, aun cuando los chicos  tocaban en ese lugar.
-Pues… -Mariel tomo asiento, cercas de la barra- Un poco aburridas,  de camino aquí me encontré con Cynthia y le invite a venir aquí.
-¡vaya!- Sonreí- Veo que no tenías nada mejor que hacer-mire a Mariel divertida.
-La vida sin ellos es demasiada aburrida.
-Seguro ¿Qué hay de ti, Cynthia?
-Pues… en realidad, recibí una carta de John hoy y…
-¿De verdad?-pregunto Mariel boquiabierta- George tiene un día sin escribirme.
-Yo tengo 4 días sin saber de Stuart y no me quejo, Mariel.
-Lo lamento- dijo algo avergonzada- Pero estoy harta de estar así ¿Qué les parece si hacemos algo?
-¿Algo? ¿A qué te refieres?-pregunto Cynthia.
-No sé, salir a un lugar, divertirnos. ¿Qué dicen?
-No suena mal-dije  no muy convencida - ¿Qué planes tienen?
-Bueno. ¿Y si vamos de compras?-sugirió Cynthia
-No, eso no suena muy  divertido. Además no tengo dinero.
-¿Qué dicen si vamos a un pub?-pregunte mirando a ambas.
-¿Un pub? ¿No es un tanto peligroso ir nosotras solas?
-¡vamos Cynthia! Es lo mejor que podemos hacer… yo estoy totalmente de acuerdo.-dijo Mariel
-Eso sí, será mañana, hoy estoy muy cansada para salir y mañana tengo el día libre.
-Genial-sonrió Mariel.- Entonces nos vemos mañana. Sera una noche de chicas



El tiempo me ayudo a que el día llegara rápido, tome una ropa ligera y  poco después de las 6, camine hasta el lugar donde las tres nos reuniríamos; la casa de Mariel.
Después de nuestra primera parada, caminamos hasta el otro club del cual era dueño Allan, el representante de los chicos.
El ambiente te invitaba a quedarte en el lugar, no parecía problemático y había un público considerable esa noche de sábado.
Camine tranquilamente por el lugar, ya lo conocía con anterioridad gracias a Stuart quien era el que frecuentaba esos lugares junto a John y el resto de los chicos.


-Aún sigo pensando que es mala idea estar aquí- pude ver a Cynthia que miraba algo nerviosa el lugar.
-Solo vamos a divertirnos- Mariel toco el hombro de  Cyn-  Podremos portarnos mal  y los chicos nunca se enteraran- Mariel me lanzo un guiño y le correspondí, pero Cynthia no  hizo lo mismo.
-¿Qué cosas dices Mariel? Yo jamás le haría algo así a John, el me ama y sé que sería incapaz de lastimarme.

Justo en ese momento  pase amargamente  el trago de cerveza que tenía poco en beberlo, me sentí mal por Cynthia y no era para menos, John era un completo cabrán con ella y ella, simplemente estaba ciegamente enamorada de él.
¿Por qué digo ello?
John en una de sus primeras cartas, me había mencionado  lo divertido que le estaba resultando Hamburgo y no era precisamente por el trabajo, sino por la oportunidad que tenia de estar con muchas chicas por aquellos lugares y ni siquiera les entendía, según me dijo él.


-Ya te he dicho que es solo broma  Cyn, relájate. Estamos aquí para divertirnos, no para espantarnos. Solo pasaremos un buen raro y listo.
-Brit  tiene razón.


No dijimos nada  durante un par de minutos, donde nos dedicamos a mirar a nuestro alrededor y escuchar la música que sonaba en aquel lugar, cortesía de un grupo que  tocaba en vivo.


-Pero mira a quien tenemos aquí- escuche esto antes de sentir  que alguien tocaba mi hombro- Brittany Gray, el amor prohibido de John.
-¿Iván?-mire al chico quien tenía una sonrisa babalónica y estaba un poco ebrio- ¿Qué haces tú aquí?
-Supongo que lo mismo que tu- sonrió-Vine aquí con mi novia  Izzy y con unos amigos, no esperaba verte aquí… ¿Quieres venir con nosotros?
-O no, claro que no, nosotras solo vinimos a tomar algo y nos retiramos.- pude ver como Cynthia me  miraba de una manera persistente.
-Vamos, no se quedaran tú y tus amigas toda la noche sentadas- Iván tomo mi mano y suplique con la mirada a Mariel y Cynthia a que me acompañaran.- He traído compañía.


No conocía mucho a Iván, pero había convivido un poco con él por las veces que él iba a los eventos de los chicos, a los que definitivamente no conocía era a los amigos a los que ahora estaban con él.

-Buenas noches-salude escuetamente.
-¡Hey Cynthia! ¿Cómo esta John?- un chico rubio y delgado  se acercó a Cynthia  y la chica  no pudo más que sonreír.
-Bueno, está bien, disfrutando su trabajo Pete.
-¿Quién diablos son estos?-susurro Mariel a mi oído y yo solo me encogí de  hombros.
-Bueno, a ti te conozco, pero a ellas no- vi al  rubiecillo mirarme y después a Mariel.
-¡Joder! ¿Eres tu Cyn?- Iván soltó una carcajada- No te reconocí, la última vez que te vi tenía el cabello castaño.
-Lo sé-mire a Cynthia y la chica solo me  dedico una sonrisa- A John le gusta el cabello rubio.
-No solo a John, a todos los chicos les gusta-  vi a una chica, la que supuse que era Izzy- Mucho gusto ¿Tu eres la novia de George, no?- Mariel se sonrojo y asintió.
-¿El enano? Que putas…. Aun así queda una- el rubiecillo seguía viéndome y me intimido bastante- Soy Pete…
-Él es gilipollas de Shotton, Brit…- Iván me   dijo en una carcajada, no sin antes  recibir un golpe de aquel chico.
-No le hagas caso… ¿Gustas sentarte?
-No, de hecho ya… nos vamos
- Oh por favor… aunque sea, antes de irte déjame bailar contigo…-dijo el chico, algo no me gustaba además del chico.
-No insistas Shotton, la chica no quiere, creo que no le gustas.-comento uno de los que estaba ahí presentes.
-No lo malentiendas pero… ya teníamos que irnos ¿No es así?-mire a las chicas  buscando su ayuda.
-Claro que si, tal vez otro día y queden para poder bailar ¿No es así Brit? -Mariel me miro burlesca.
-NO deberías meterte con ella, tendrás problemas con Stuart, pero principalmente con John-dijo Iván mirándome y lanzando un guiño.
-  John me la suda-dijo Shotton con una sonrisa.- Entonces te veré pronto-se acercó a mí para abrazarme y no pude evitarlo- Fue un gusto conocerte, Brittany.
-Sí, si… vámonos.


Caminamos tan rápido que no gire  de nuevo a ver la cara de nadie, solo hasta que salimos del establecimiento.

-Shotton suele ser un pesado, discúlpalo Brittany, generalmente es un buen chico.
-Sí, el que si no es buen chico es John. -Dijo Mariel riendo
-¿Por qué dices eso?-pregunto Cynthia.
-Bueno, solo es  como una forma de excusar a Pete, una vez Mike me dijo que eran unos…-pise el pie de Mariel para que se callara.
-Yo sé que John no es un santo pero  sé que es un buen chico-dijo Cynthia.
-Si claro… ¿Y ahora que haremos?
-Podríamos ir a mi casa, mis padres no estarán ahí-dijo Cynthia.
-Me parece buena idea, vamos.


Como nuestra salida había sido interrumpida y hasta cierto grado,  arruinada, decidimos que la “noche de chicas” continuaría  en casa de Cynthia. Fue por ello que con paso ágil llegamos a la residencia de Cyn.
La mire y vi lo bonita y acogedora que era, especialmente su sala, que era el lugar donde estábamos  esperando a que Cynthia trajera unas bebidas.


-Solo tenía esto para tomar, no es tan pesado, pero tiene algo de alcohol-sonrió la chica dejando una botella de vino.
-Jamás he probado algo que no sea una cerveza-Mariel tomo la botella y la observo- Quiero probarla.
-¿A qué hora  llegaran tus padres?-pregunte.
-Fueron a visitar a unos familiares fuera de Liverpool, esta noche estare  sola.
-¿Y no te da miedo?-pregunto Mariel ya con un vaso de vino a medio beber.
-No realmente, la vecina de al lado está siempre al pendiente-sonrió la chica.
-entonces… ¿Qué quieren hacer?-pregunte mirando a Mariel reprobatoriamente por estar bebiendo en demasía.
-Pues platiquemos.
-Eso es lo que hacemos…
-No así, Brit, no seas tonta. Sera preguntas y respuestas
-Suena tan tonto… hagámoslo- sonreí  y Cynthia me imito al escuchar la propuesta de Mariel.
-Yo empiezo, la pregunta es para Cynthia-la chica se sobresaltó al escuchar su nombre- ¿Tu y John ya han tenido relaciones?
-No contestare eso-dijo Cynthia riendo algo nerviosa.
-Vamos, de aquí no saldrá-dije a Cynthia.
-Bien…. ¿Lo juran?- asentimos- Si,  hace unos meses atrás.-la chica se sonrojo y evito nuestras miradas.
-¿Quieres darnos detalles?-golpee a Mariel y la chica solo sonrió torpemente.
-Bien, ahora me toca a mí preguntar-dijo Cynthia- mi pregunta es para Brittany… ¿Cómo es Stuart cuando estas a solas con él?
-¿Cómo es?-la chica asintió- Pues es… tierno, supongo… es apasionado…
-¿Ya lo hicieron?-pregunto Mariel.
-¿Sexo?
-Obvio.
-No, claro que no. Jamás sucederá eso-tome de mi vaso y vi que ambas me miraban sorprendidas.- ¿Qué?... ¡¿Qué?!
-Bueno, tienen  como un año, creo y nada de nada. Es raro.
-No es raro Mariel,  antes de que se fueran estuvo a punto de… pero no pude.
-¿Cómo no pudiste?-me miro Cynthia- Digo, estas con quien amas, eso es natural.
-No lo sé Cynthia, simplemente no pude…



El juego siguió su curso con preguntas  de esa clase y una que otra tontería más.
Debo decir que  junto con el juego, el licor no e hizo esperar y ya las tres estábamos algo pasadas de copas, no ebrias, pero si lo suficiente como para que nuestra boca soltara muchas estupideces al mismo tiempo.


-Quisiera verlo ahora, lo extraño jodidamente-dije mientras soltaba una carcajada sin sentido.
-Te entiendo, debes extrañar mucho a Stuart, igual que yo extraño a John.
-¿Stuart?... ¿Quién habla de Stuart?-pregunte algo confundida.
-¿Tu? Supongo. ¿A quién más extrañarías?-pregunto Cynthia.
-Ella habla de  Paul-dijo Mariel- está enamorada de él desde hace… 2 años ¿No es así Brit?
-Cállate Mariel-dije algo enojada.
-¿De verdad te gusta Paul?-pregunto Cynthia con los ojos abiertos, yo solo asentí- ¿Y qué haces con Stuart?
-Porque Paul jamás se fijaría en mi.-dije algo ya triste y sin el frenesís inicial.
-Supongo que Stuart no sabe  nada de esto ¿Verdad?
-Por favor Cynthia, que tontería, si fuera eso no dejaría estar a Brit tan cercas de Paul.
-Pues…una vez estuvo sospechando-dije  mirando a Mariel- pero después y afortunadamente lo olvido.
-Stuart es un chico genial, pero debo admitir que Paul tiene  su encanto, es un… niño bonito-dijo Cynthia mientras Mariel y yo reíamos.
-Lamentablemente Stuart cada vez esta pareciéndose un poco John-dije a bocajarro-  Antes no era tan celoso como lo es últimamente.
-John no es celoso… es un poco mal encarado pero… ustedes aun no lo conocen…
-Claro que lo conocemos, Brit mas que yo. ¿Sabías que John  estaba detrás de Brittany? ¿Te acuerdas Brit?-Mariel me miro y sentí que los colores se me escapaban, estaba ebria pero no era estúpida al notar el cambio de humor de Cynthia.
-Tú me dijiste que  John y tu jamás...
- Nunca ha pasado nada, eso fue antes de ser amigos Cyn, fue una estupidez. Tú mejor que nadie debes saber que John es muy bromista.
-Pero John quería contigo…
-No, en realidad… solo me molestaba porque  un amigo de él le pidió que le ayudara a tener una cita conmigo-sabía que era una mentira, pero no tenía cara para Cynthia.
-Creo que nos vayamos, es tarde y nos estarán esperando-dijo Mariel.
-¿Por qué no se quedan?-Cynthia no quitaba su mirada de mi- Es demasiado tarde para que anden afuera.
-Entonces, tendré que llamar a casa ¿Puedo?-pregunte algo tímida.
-Por supuesto, ambas pueden hacerlo. Iré arriba a conseguir unas almohadas para que estemos más cómodas- Cynthia se levantó del sillón y desapareció de nuestras vistas.
-La has cagado Mariel.
-El alcohol me ha abierto la boca, pero tranquila, que mañana se le olvida.
-Eso espero Mariel….




Ambas subimos al llamado que Cynthia nos hizo desde el segundo piso, iríamos a dormir y quería que la  última parte de toda aquella platica quedara en el olvido, no por mí, sino por la pobre Cynthia…

lunes, 13 de octubre de 2014

Capítulo 28.

El día siguiente fue uno de los peores para mí ese año, sentía un hueco sin fondo al saber que los chicos se irían por tiempo indefinido a un lugar desconocido.
Ese día falte al colegio, quería dedicar el día entero a pasarlo con Stuart y así lo hice.
Desde muy temprano quedamos de vernos en el parque cercas de mi casa y ahí fue donde inicio el gran recorrido  aquella mañana fresca de Liverpool.

Nunca había caminado tanto como lo hice y lo sorprendente es que no había queja alguna de mi parte. Habíamos ido a comer un helado, al cine, todo lo que yo hubiera querido hacer, Stuart me complació haciéndolo para mí.
Inclusive caminamos por lugares que nos gustaban de Liverpool mientras amenizábamos el momento con una anécdota  o cualquier cosa que nos recordar aquellos lugares.
Finalmente, paramos nuestro recorrido  en  un lugar cercas de la casa de George, donde por cierto, todos habían quedado de verse.
Además de los chicos, vi también que hacían acto de presencia Cynthia y Mariel,  esta última  parecía una pobre magdalena de tanto que lloraba. Stuart y yo  nos dedicamos  una mirada graciosa al ver tan dramático momento, aunque yo admiraba a Mariel, ya que yo también quería hacer lo mismo.


-¡Hola chicos! ¿Cómo están?-sonreí a la vez que me acercaba a Mariel y le besaba la mejilla.
-¿Para mí no hay beso?-pregunto John con algo de mofa.
-Claro que sí, Johnny- me acerque a él y note que se tensaba, respire cercas de su boca  y bese su mejilla.
-Si Cynthia no estuviera aquí…-susurro a mi oído y me aleje rápidamente.
-¡Hola Brittany!- Vi a Cynthia quien me miraba con una sonrisa y al parecer, algo divertida por mi reacción.
-Todos creímos que no iban a llegar- dijo Paul quien por cierto, venía a acompañado de Grace.
-Pues ya nos tiene así-dijo Stuart sin mucho entusiasmo.
-Bueno, espero que todos estén listo, no quiero que mañana salgan con que se les olvida algo.
-Así es mi querido Paulie- dijo John con su voz afeminada- Allan ya tiene todo listo para nuestra llegada, el hospedaje y el lugar donde trabajaremos.
-Eso es muy bueno-dijo Mariel- ¿Dónde dicen que estarán trabajando?
-No recuerdo el nombre ahora-dijo George algo avergonzado- Pero apenas llegue te mandare una linda postal con su nombre.
-Pero mira que linda parejita tenemos  ¿No les parece?-pregunto John con burla.
-Voy a extrañarte-tome de la mejilla a Stuart, pero para mí desgracia todos ahí estaban observándonos- Y a ustedes también.
-Seguro-John  encendió un cigarrillo y se ciñó de Cynthia quien estaba algo sonrojada por la acción de John.
-Creo que todos lo haremos-dijo Cynthia mientras besaba la mejilla de John- ¿No es así Mariel y Grace?-Mariel asintió ante la pregunta, pero Grace solo mostro una amplia sonrisa.
-Pues, en realidad… voy a ir con ellos. Iré a Hamburgo.
-¿Cómo? No me lo habías dicho Grace- Pregunto Mariel.
-Me ofrecieron una beca para estudiar fuera y tome la decisión de irme a ese lugar.-Grace se sonrojo y pude sentir como me drenaban la sangre, si, envidia.
-Veo que Paul cargara con niñera, es una lástima-dijo John riendo.
-¿Qué hay de ti Pete? ¿Ya hablaste con tu mama?-vi la cara de pocos amigos que Stuart me lanzo cuando termine mi pregunta.
-Sinceramente, al principio no parecía muy convencida pero, tengo mis poderes de convencimiento-dijo riendo y le correspondí- Además, le dije que tú eras la culpable de mi decisión.
-¡¿Qué le has dicho que?!-pregunte riendo y algo escandalizada.
-Es broma Brittany. Ya no soy un niño para pedir permiso-dijo Pete.
-Como sea. Brittany, Cyn y yo estaremos esperando noticias de ustedes…  y también sus familias-se apresuró a decir Mariel.
-Por mi Mimí se puede ir a la mierda…
-John, no seas insensible-le reprendió Cynthia, John solo se limitó a encoger los hombros.
-De verdad que no sé qué hare sin ti-le comente a Stuart, para mi des fortuna John estaba demasiado cercas escuchando.
-Deberías ver lo bueno del asunto- le mire sin entender muy bien a lo que se refería- Tendrás tiempo para reflexionar.
-¿Qué tiene que reflexionar ella, Lennon?-pregunto Stuart.
-Pues, tiene que pensar qué demonios hace contigo y no conmigo….

Justo en eso Cynthia  caminaba de regreso a John, la chica había estada platicando con Grace y por suerte, había estado ausente en esa parte de la conversación.

-Envidio mucho a Grace, es tan afortunada de poder estar allá, donde usted irán-comento Cynthia, provocándome una gran incomodidad.
-Lo sé, solo Grace puede hacer algo como es… pero apenas pueda, tenlo por seguro que iré a donde ustedes-sonreí y bese a Stuart quien estaba escuchándome atentamente.
-Mientras pasa eso… espero te portes bien John…
-Claro que si Srita. Powell, pensare día y noche en usted y  todos los días  recibirás una postal mía.
-No exageres, con una de vez en cuando me conformo.
-Vaya que eres una negociadora dura…



Me quede boquiabierta al ver tal escena frente a mis ojos. Siempre me había preguntado qué era lo que Cynthia, una chica con clase, educada y bien portada, había visto en John y justo frente a mis narices vi aquello especial que tenía el chico.
Tal vez no fuera el más romántico de Liverpool, tal vez no fuera el más apuesto pero tenía la habilidad de hacerte sentir especial, única…


-Creo que será mejor que todos fuéramos a revisar pendientes, para que todo este sin errores para mañana.
-¿Por qué siempre tienes que arruinarlo todo Paul?-John  tomo a Cynthia de la mano-  Yo y Cynthia iremos por ahí. Nos vemos.- John me dedico una mirada y partió de ahí junto a la rubia.
-A mí también me gustaría ir con Mariel a una parte… ¿No les importa?
-Claro que no George, anda ve-le sonreí al pequeño quien siguió los pasos de John.
-Bueno… como cada quien hace lo que quiere… vamos Grace. Nos vemos Stuart, Brit.-le correspondí a Paul con un escueto movimiento de mano, gire a ver a Stuart  y este me sonrio.
-Yo aún no hago mis maletas-rio Stuart- ¿Quieres ayudarme a terminar de hacerlas?
-No hay problema.



Juntos retomamos el camino a su departamento, preferimos caminar a tomar un autobús, eso nos daba más tiempo para platicar y pasar nuestro tiempo juntos.


No sabía que haría sin él.
No sabía que haría sin ellos.
Y no sabía que haría sin ver a Paul.


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El tiempo se nos fue entre risas y un par de maletas que ahora contenían la ropa de Stu.
Justo cuando terminamos, tome asiento en lo que era su estudio, mire a mí alrededor notando que muchas de las pinturas de Stuart ya no estaba exhibidas en la pared, como comúnmente estaban y como anteriormente lo había visto con mis propios ojos.


-¿Crees que estás haciendo lo correcto?-pregunte al chico mientras este seguía guardando unos cuantos cuadros.
-No lo sé –me miro- Pero todo esto me da un aire mucho más bohemio ¿No lo crees?-toco mis mejillas y no ver ni una reacción en mí, se inclinó para estar a mi altura- Por favor Brittany.
-Siento que estas echando tu vida por la borda Stuart. Lo comprendo de John, ese es el sueño de él  pero ¿tu?
-No comiences, no quiero escuchar  lo mismo que ya otros me han dicho, tu no por favor.
-Lo lamento, lo que menos quiero es desanimarte. Si tú crees que esto te ayudara en algo, te apoyo-le di un beso en la boca, uno tenue y dulce.
-Así me gusta, tú me gustas.


Stuart me tomo y me recostó en cama, sabía a donde iba esto pero no detuve nada, al contrario, me gustaba sentir como Stuart acariciaba mi cara, como recorría sus dedos  por  mi cabello y como su lengua se abría paso en mi boca.
Sentía el éxtasis en mi cuerpo pero este término cuando supe que Stuart ya no solo le bastaban mis besos.
Fue ahí cuando me tense y los nervios se apoderaron de mí. Mis manos temblaban intentando de apartar al chico con delicadeza pero él no lo percibió de esta manera. Sus manos recorrían  mis piernas y subió hasta mis caderas, lugar donde se alejó un poco y  vio, vio aquel miedo que se reflejaba en mis ojos.


-Si fuera por mí…. Te haría mía en este instante.
-Stuart…
-No lo digas-se  incorporó y me tendió la mano.- Supongo que aún no es tiempo.
-Te quiero, pero lo hare cuando estés aquí conmigo, no sabiendo que te iras por la noche-toque su rostro y sonrió.
-¿Solo me quieres?
-Te amo-le sonreí.
-Por cierto ¿Qué tan cierto es  eso de que iras a verme? ¿De verdad viajaras a Hamburgo?
-Claro que lo dije enserio Stu.-sonreí.
-Te estaré esperando.




Di por terminada nuestra conversación en el momento en que se ofreció a llevarme a casa.
Realmente no quería irme, no quería despedirme pero era lo mejor. Stuart necesitaba descansar y yo debía hacerme a la idea de que no lo vería por un tiempo, un largo tiempo.


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Era de Madrugada,  y no había podido pegar el ojo.
Eso me era bastante malo, ya que  me ponía de mal humor cuando no conciliaba el sueño, pero esta vez era diferente.
Estaba triste y sin saber que más hacer, mire el reloj, notando que eran apenas las 5 am.
No faltaban más de 2  horas para que los chicos partieran desde la costa de Liverpool hacia Hamburgo.
Me golpee la cabeza mientras pensaba que lo mejor era ir a verlos ahí, tome una ducha rápida para terminar de despertarme y luego de ello me puse algo confortable. ¡Que tonta podría ser!

Me cerciore de que mis padres aún seguían durmiendo y con ellos salte desde mi ventana y de ahí corrí hasta  la casa de John, donde todos se encontrarían para que Allan pasara por ellos y de ahí, ellos irían al puerto en la camioneta de Allan.

-¡Cariño!- a las afueras se encontraban John, Paul y Stuart, el resto iría por su propia cuenta.
-¡Stuart!- me abalance para abrazarlo y me correspondió.
-¿Qué demonios haces aquí Gray?-pregunto John algo contrariado.
-Vine a verlos, a despedirme- deje a Stuart y fue el turno de ir tras John, quien contrario a lo que pensé, me recibió  con los brazos abiertos.
-Te voy a extrañar, eres lo que más voy a extrañar de este puto lugar-dijo en un susurro.
-Aunque no lo creas, yo también te voy a echar de menos.-toque su rostro y pase mi mano por su cara, como acto reflejo el chico cerro los ojos y me sonrió.
-No quiero que te vayas- me aferre a Stuart- Quédate.
-Brittany, ya hablamos de esto ayer-sentí que acariciaba mi cabello.- Lo mejor será que regreses a casa.
-No, no quiero irme, quiero estar contigo hasta que te vayas.
-¿Por qué no viene con nosotros hasta  que  parta el Ferry?-pregunto Allan quien estaba observando todo con una media sonrisa, acompañado de su esposa.



Asentí de inmediato y me monte a la camioneta, a la parte trasera de esta en realidad.
Junto a mi venían, además de Stuart, John y Paul, quien por cierto me miraba con una sonrisa y  con un escueto “hola”  me saludo en esa ocasión.

Llegamos al puerto donde visualizamos a Pete Best, quien estaba algo impaciente, minutos después, llego George y junto a él, su madre le hacía compañía.
Pude ver que el chico estaba un poco avergonzado por la actitud  protectora de madre, tanto  así  que, se sonrojaba cada que Lennon hacia evidencia de que su madre estaba presente.


-Es hora-dijo Stuart mientras ambos observamos como  subían la camioneta de Allan al ferry.
-Lo que más me temí.- se acercó a besarme y acto seguido tomo su equipaje de mano y me dedico una sonrisa inolvidable.- Adiós.
-Adiós  Brittany- Paul se acercó e inesperadamente me beso la mejilla.- Tranquila.-se alejó de mí.
-¡A la mierda!- sin apenas  poder reaccionar, sentí la boca de Lennon en la mía- Se lo das a Cynthia por mi.-rio y vi como Stuart le golpeaba al ir subiendo.


El ferry  partió y con unas lágrimas  me despedí de ellos, quienes continuaban parados sobre la rejilla del barco haciendo el típico movimiento de manos como despedida.

Me deje caer y  los vi hasta que se perdieron de mi vista, de lo lejos que ya estaban.
Había algo que me decía que las cosas iban a cambiar, pero no sabía si era para bien o para mal.


domingo, 12 de octubre de 2014

Capítulo 27.

Era una costumbre entre John y los demás festejar cada logro o indicio de ello, que los chicos consiguieran.
En esta ocasión no hacia menos que esperarlo.
El Pub Jacaranda los había contratado y después del primer viernes de actuación, nos encontrábamos en la casa Paul, quien nos había invitado a festejar aquel logro.


Era sábado por la mañana y después de pedir permiso a mis padres, cruce la calle con toda la intención de tocar la puerta pero justo en ese momento, el papá de Paul la abrió, algo sorprendido de verme ahí.



-¡Brittany! Que gusto verte-me brindo una sonrisa el Sr. McCartney.
-A mí también-sonreí.
-¿Vienes a buscar a…?
-No, de hecho vine  porque Paul me invito.
- Ya veo, pasa Brittany, siéntete como un en tu casa.


Deje al Sr. Jim quien siguió con lo suyo, tímidamente camine hasta la sala donde vi como Paul estaba riendo y junto a él, estaba Mike, su hermano.


-¡¿Brittany?! –Mike se levantó y  camino hacia mí.
-Hola Mike.

Antes de continuar con mi relato, debo  aclarar algo. Mike y yo nos habíamos distanciados por el problema con Mariel, pero con el tiempo, Mariel había perdonado al chico y tenían una relación cordial, como dos buenos amigos, así que  si ellos se habían perdonado ¿Quién era yo para no hacerlo?


-¿Qué haces aquí? No te ofendas- se apresuró a decir el chico con una sonrisa.
-Bueno… Stuart me dijo que...
-Ya veo- Mike miro a Paul quien  se acomodaba su cabello mientras me brindaba una sonrisa.- Paul no puede dejar de ser tan vanidoso, ve a una chica y tiene que peinarse-dijo Mike riendo.
-Cállate Mike- Paul le miro reprobatoriamente- Pasa Brit, aun no llega nadie y no creo que lleguen hasta más al rato.
-¿De verdad?-ambos asintieron- Entonces será mejor que regrese después, con permiso.
-No, no. Quédate- Paul paro al instante mientras Mike y yo lo mirábamos algo contrariados.- Bueno si quieres. Realmente no creo que tarden en llegar los demás.
-Bien- dije algo incomoda mientras Mike se acercaba a mí.
-Siéntate- sentí como el chico me empujaba y caí en el sillón más cercano- ¿Vendrá Mariel?-pregunto el chico quien decidió sentarse al lado mío.
-No, de hecho ella salió a Blackpool a visitar a sus familiares-mire mis zapatos, me sentía algo incomoda.
-Que mal, esperaba verla. Vaya ¿Te pasa algo? Te veo algo inquieta-Mike  me miro a los ojos y sonrio.
-No, solo que  siento mucha pena, no me gusta llegar tan temprano y además ¿Qué va a pensar su padre de mí?
-Por él no te preocupes, seguro ya se fue con sus amigos al club de jazz que queda cercas de aquí-dijo Paul con una media sonrisa mientras bajaba un poco el volumen del radio.
-Y por tu pregunta, pensaría que alguno de nosotros está congeniando con la “chica idea”- gire a ver a Mike quien no podía contener una sonrisa.
-¿Chica ideal? ¿De qué hablas Mike?- No puede evitar soltar una risa ante aquellas palabras.
-Bueno querida Brittany, mi padre piensa que alguno de los aquí presentes debería intentar salir con una chica como tú-giro a ver a Paul y después a mí- no, no alguien como tú, mejor dicho, contigo.
-No veo porque tu padre deba pensar así…-me sonroje.
-Pues así lo hace, le simpatizas mucho-sonrio Mike. Me quede en silencio, no tenía que decir y Paul estaba en las mismas que yo, de hecho, sentí que esquivaba mi mirada.- ¿Quieres algo de tomar?  Tenemos algo de jugo o cualquier otra cosa que quieras.
-Con agua está bien.



El momento incomodo término cuando comenzaron a llegar los chicos, Stuart llego junto a John  y por último,  unos cuantos más que no los conocía a fondo pero sabía quiénes eran.
En todo momento  estuve con Stuart, trataba de no separarme de él y al parecía gustarle aquello.
Aún seguía un tanto incomoda por lo que Mike había dicho, aunque había una rara sensación que había producido aquella revelación.
¿Y que era? Bueno, con Mike nunca me vería, y él también estaba de acuerdo conmigo, y con respecto a Paul, vaya que eso era mucho más complicado.


-Serias tan amable de pasarme un vaso-gire a  donde la dulce vocecilla provenía.
-¡Cynthia! 
-¡Brittany!-la chica se lanzó a abrazarme- ¿Cómo estás?
-Muy bien ¿Qué hay de tu? No te vi llegar con Lennon.
-Es que tuve cosas que hacer en casa de mi tía, pero de ahí me vine directo hasta aquí.
-Qué bueno, ya contigo aquí, creo que John podría controlarse, le has hecho bien-le brinde una sonrisa.
-Bueno…-vi su rostro cabizbajo- En realidad estamos algo distanciados, la semana pasada  tuvimos un altercado. Me entere que salió con una chica, y aunque al principio me lo negó, al final termino aceptándolo.-trague saliva-  No sé qué le pasa, a veces se comporta conmigo como si fuera lo más importante para él, pero después…
-¡Oh Cynthia!  No le des tanta importancia, John es muy afortunado de tenerte. Y créeme que la chica aquella no significa nada para él.
-¿Cómo lo sabes?-me miro intrigada- ¿Sabes algo de ella verdad?- aquellas palabras le salieron como un reclamo.
-¡No, no!  Bueno es que…. 
-De que tanto hablan- sentí la mano de John rodearme los hombros  a la vez que hacía lo mismo con Cynthia quien parecía algo  mal humorada.- ¿Interrumpo algo?
-No, claro que no.-se apresuró a decir Cynthia.
-¿Tu mama esta en casa?-la chica negó- larguémonos de aquí entonces…


Vi como la chica se ceñía de la mano de John a la vez que me dedicaba una mirada “extraña” antes de irse con él.


-¿Por qué tan sola?- Stuart me tomo de la cintura y beso mi mejilla.
-Nada, solo que, hay veces en las que es preferible no saber las cosas-le tome del cuello.
-¿Qué clase de cosas?
-Te he dicho que es preferible no saberlas- le robe un beso y me correspondió.


Prometí no abrir la boca de más, no otra vez. Y también no volver a quedar con John, lo que menos quería era alentarlo a él y más aún, lastimar con ello a la pobre de Cynthia, quien por cierto, cada vez me simpatizaba más.



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Después de unos días y con una cuantas presentaciones en el Jacaranda, el  dueño de dicho pub, se convirtió en  el representante de los chicos o algo similar a ello.
Su nombre era Allan, Allan Williams, quien por cierto tenía otro Pub al que también los chicos asistían de vez en cuando.


Hasta el momento, pude  escuchar como su música mejoraba y ellos lo sabían pero ellos deseaban algo más que tocar en  un simple Pub en Liverpool.
La oportunidad les cayó como anillo al dedo cuando se enteraron de que Allan se llevaría a unos grupos con él a Hamburgo, Alemania. Claro, ellos querían ser uno de los elegidos  pero no fue así, no al inicio ya que en la primera banda pensada para ello fue  Rory Storm and The Hurracanes.  Para desventaja de  Allan y alegría de los chicos, estos declinaron el viaje ya que tenían un compromiso en Butlins, que era una especie de campamento muy conocido, por cierto.

Ahí fue cuando comenzó la alegría de  los chicos, ya que la oportunidad estaba encima  de ellos. Allan al no tener a nadie más a quien enviar, los eligió a ellos.
Por ello estábamos ahí, en una cafetería cercas de mi trabajo, todos reunidos, los chicos y yo. ¿Por qué yo? Bueno yo había quedado con Stuart, quien insistió en que lo acompañara a esa reunión antes de comenzar con nuestra cita.
Todo comenzó con entusiasmo hasta que olvidaron de algo importante y  del único problema: necesitaban un batería y urgente.



-¿Y ahora que haremos?-John toco su cabeza con algo de desesperación.
-Bueno, primero tenemos que saber si iremos…
-Claro que iremos George-John dijo a secas.- Paul y yo ya estamos apuntados.
-En realidad, tengo que hablar con mi padre, John.
-Por favor, no me salgan con esas estupideces-dijo algo molesto John.
-Cuenta conmigo John.- Stuart sonrio y volvió a dar una calada a su cigarrillo.
-¿Qué?-gire a verle confundida.
-¡Cállate Gray! Al menos sé que tengo un aliado de mi parte-John lanzo una sonrisilla burlona.
-Lo lamento, Cariño- Stuart tomo mi mejilla- Esta es una gran oportunidad para nosotros-sonrio a John.
-¿Pero qué hay del colegio? Todavía no terminas y….
-¿Alguien puede recordarme porque esta ella aquí?-John estaba fastidiado de mí.
-Bueno Brit, por ahora quiero intentar esto, tranquila.
-Aun así, si todos fuéramos,  ¿Qué hay con el baterista?-pregunto George.
-Ahí está el problema, no encontraremos uno por lo menos decente de la noche a la mañana.-comento Paul
-¿Cuándo se supone que se irán?-pregunte mirando a Stuart.
-Hay otro problema- Stuart ignoro mi pregunta, sabía que la estaba evadiendo- George es menor de edad.
-Pues, si le pintamos un poco de vello facial, no se le notara tanto- John tomo un lápiz y fingió pintar a George, el cual no estaba muy contento.
-Déjate de bromas John, Necesitamos un batería-dijo Paul. ¿Batería? Esos eran los chicos que tocaban la batería y recordé que yo conocía a uno, aunque no sabía que pensaran ellos de eso.
-¡Chicos!.... ¡chicos!- insistí al  ver que nadie me prestaba atención.
-¿Ahora que putas quieres?-grito John.
-Pues… iba a comentarles que yo conozco a alguien, pero si no quieres,  vete por culo John- me levante molesta con toda la intención de irme.
-¿Cómo?, Espera- John me tomo del brazo, demasiado fuerte para mi gusto- ¿Qué dijiste?
-Primero que nada, suéltame…   y bueno, yo conozco a alguien que toca la batería.
-¿Quién es?-pregunto Stuart.
-Es... Pete-todos me miraron confundidos- Pete Best, el hijo de la señora con la que trabajo.
-¿Estas bromeando? Él jamás entrara en esto.
-No  vengas con tus estupideces Stuart. ¿Cuándo podemos verle?
-Bueno, en unos minutos tengo que ir a trabajar y seguro lo veré ahí. Si quieren puedo hablar con él y después presentárselos.
-¡De puta madre!-John sonrio y planto un sonoro beso en mi mejilla- ¿Qué esperas? Lárgate a buscarlo.
-Mira John….



Fue lo último que escuche, prácticamente obedecí a John sin chistear y era por ello que salí con prisa de aquella cafetería  directo a Casbah  Coffe.
Las últimas palabras fueron pronunciadas por Stuart  y sabía que tal vez  eso traería problemas en mi relación, pero no me importo, todo estaba involucrado el sueño de John, de Paul y George.
Respire profundo y tranquilamente cuando casi al entrar al negocio, vi a Peter que justo  estaba por entrar al mismo.


-¡hey! ¿Cuál es la prisa?-pete esta sonriente, observándome.
-Verte, esa es mi prisa-sonreí tratando de tranquilizar mi agitada respiración-¿Puedo robarte unos minutos?
-Debe ser muy urgente para que vengas  corriendo ¿En qué puedo ayudarte?
-Sé que te sonara extraño pero, recuerdo que una vez me dijiste que tu sabias tocar la batería ¿Me equivoco?
-Claro que no, y lo recuerdo perfectamente-sonrio- ¿Qué hay con ello?
-Bien, tengo unos amigos que en este momento están buscando a un batería y cañudo hablaron de ello, me acorde de ti.
-¿Amigos? ¿No serán los mismos que trabajaban aquí?
-Si- vi que sonreía algo divertido- Sabes ellos necesitan a un batería urgentemente, tienen compromisos como banda e inclusive, viajaran a Hamburgo.
-¡¿Alemania?!-asentí- ¿Qué tengo que hacer para estar con ellos?
-Bueno ¿Qué te parece si saliendo  de mi turno vamos a donde ellos?
-Me parece muy bien, Brittany.
-Entonces ¿Nos vemos?- el chico asentido y  corrí entusiasmada adentro.



Las horas me parecían eternas, estaba tan desesperada y ansiosa de salir, tanto que  la Sra. Best lo noto. Sí, me dejo salir más temprano  de lo común  cuando supo que saldría con su hijo, vaya que estaba lejos de la realidad.

Junto a Pete, camine hasta llegar al Jacaranda, donde los chicos estaban esperándonos y no me equivocaba.
Cuando entramos al local, pude ver que John y más específicamente Stuart, se nos quedaron viendo. Encamine a Pete hasta donde estaban los chicos ya esperándolo con una batería de prueba. Algo que me extraño, fue la naturalidad de Best al tocar, era como si no estuviera nervioso, aunque minutos atrás me había asegurado que lo estaba.


-¿Qué tal lo hice?-pregunto el chico mirándome. Paul hizo una mueca que John capto, Stuart no estaba muy contento y George no emitía ninguna palabra.
-Estas dentro-dijo John  antes de alejarse. Pete me miro y le correspondí con una sonrisa
-¿Así de fácil? Apenas estoy calentando y...
-Que importa, eres el único….-pise el pie de George quien estaba molesto por mi acción.
-Eres uno de los mejores que he escuchado.
-Si tú lo dices, Brittany.
-Bueno, entonces estamos listos para irnos mañana pasado, Allan estará esperándonos para partir.-Dijo John quien ya había regresado.
-¡¿En dos dias?!-preguntamos Pete y yo sorprendidos.
-¿hay algún inconveniente? Te dije que iríamos  a Hamburgo.
-Pero, Brittany no me dijo que sería de un día a otro-Pete me miro.
-Ni yo lo sabía. Gire a ver a Stuart.
-Lo lamento, no quise decírtelo porque no quería que te preocuparas.
-Sí, ya veo-dije molesta.
-¿Contamos contigo?-Paul le pregunto a Best quien me miro primero y después asintió.



 Todos sonreían complacidos con la respuesta de Pete, pero yo no.
Estaba molesta y algo dentro de mí sentí que se rompía.

No estaba conforme y sinceramente, no quería que se fueran.