Cuando llegamos al
dichoso lugar, yo en lo personal, eche un último vistazo al lugar y simplemente
no me terminaba de convencer por qué los chicos habían aceptado vivir ahí en
tan míseras condiciones.
Mire a Mariel y estoy segura de que ella pensó de una manera
similar a la mía.
-Cada vez que lo veo, me da escalofríos-dijo la rubiecilla
mientras miraba a su alrededor.
-Lo sé, será mejor que entremos.
Estábamos a punto de entrar cuando, ambas, nos percatamos de unos sonidos que provenían de adentro de
aquel lugar.
La idea de que algún extraño estuviera ahí, me perturbo y me
mantuvo quieta unos minutos.
-¿Has escuchado eso?-me pregunto Mariel.
-Claro que si boba.
-¿Crees que sean ello o…?
-No lo sé…- sentí miedo, mucho miedo
-¿Por qué no llamamos a la policía?
- Porque, en primera no sabemos cómo hacerles entender que
es lo que pasa adentro y segundo, ¿Dónde
los encontraríamos?
-Cierto. ¿Entonces?
- Tendremos que apañárnosla nosotras mismas- tome una piedra
que se encontraba cercas mío y le di una a Mariel.-las usaremos si es meramente necesario
¿Entendiste?-la chica asintió.
Me aferre a la piedra que tenía en mano y abrí de a
poco la puerta y Mariel entro a la par mía.
Vaya sorpresa que nos llevamos, al ver quiénes eran, por
cierto, no eran ningunos ladrones.
Al menos, no por el momento.
-Mira nada más que tenemos aquí- vi a Lennon quien tomaba
algo de mi maleta, al parecer no se dieron cuenta de que Mariel y yo estábamos
detrás de ellos- ¿Sera de mi talla? , Mira Paulie, creo que este te quedaría
perfecto- John le extendió algo que
apenas reconocí, sentí como las mejilla me ardían.
-¿De quién es…?-no deje terminar la pregunta que Paul estaba formulando ya
que, le avente a John la piedra y esta le cayó en la espalda.
-¡Deja eso ahí Lennon!-grite a la desesperada. Ambos me
miraron sorprendidos, en especial John, quien tenía una mueca de sorpresa y
dolor- ¡Mierda!
Como pude y con la cara aun sonrojada, corrí hasta donde
estaban John aun sujetando mí sostén. Le
quite la prenda y escuche a lo lejos una risa
ininterrumpida de Mariel.
-¡Brit!- John se tocó
los ojos aun incrédulo.
-Creo que tienes la especialidad de golpear a la gente con piedras ¿Lo haces por
diversión?- mire a Paul quien parecía divertido.
-Él se lo merecía-dije excusándome- y a ti también debería
por seguirle la corriente-Paul alzo las
manos con gracia.
-basta de mierdas ¿Qué hacen ustedes aquí?
-¡Sorpresa!-grito Mariel.
-Vaya que lo es, no las esperábamos ver aquí-dijo Paul ahora
sonriendo y dejándose caer en la cama.
-¿Por qué no me dijiste que vendrían?-pregunto John.
-Porque así ya no sería sorpresa tonto- mire alrededor con
la intensión de buscar a los miembros faltantes- ¿Dónde están los demás?
-¡Y qué diablos me importa!- John sonrió por primera vez y se acercó a mí y me
abrazo en el acto- te he extrañado tanto, mi ángel- dijo dulcemente en mi oído.
-No seas ridículo John.- acaricie su mejilla.
-¿Dónde está George?-pregunto Mariel mientras yo me alejaba
de John.
-El enano no está…. Y tampoco Stuart, fueron a dar una
vuelta y regresan...- John toco mi mano y paso lentamente su mano por las yemas de mis dedos- Podríamos
aprovechar, Mariel vete con Paul y…
-Eres un cerdo-le espeto Mariel asqueada, John rio y pude
ver a Paul quien estaba un tanto serio, más de lo normal.
-Bueno aquí nadie quiere con nadie-dije.
-Yo si-John me miro.
-¿No te han bastado las putas a las que te has tirado para
“olvidarme?-dije en tono de burla- debería darte un poco de pena por Cynthia.
-Ni la menciónes -dijo algo fastidiado- ¿Cuándo llegaron?-se
encendió un cigarrillo e imito la anterior acción de Paul.
- Este día, hace un par de horas-mire mi reloj- ¿Dónde se
supone que están Stuart y George?
-No tardan en llegar, fueron a dar una vuelta, ya te lo
dije- vi a Lennon algo raro había en sus palabras.
-¿Tardaran mucho? Me muero por ver a George.
- ¿Quieres darle una bienvenida como Dios manda?-Lennon
levanto la ceja- Podemos irnos todos y dejarles su hermosa mansión.
Mariel no dijo nada y John
recibió una reprimiendo mía y por parte de Paul.
Él solo se limitó a
sonreír como siempre que lo hacía cada que lograba incomodar a alguien con sus
comentarios de ese tipo.
La conversación giró en torno a otros temas, sobre nuestra
llegada y también en donde era que
estábamos antes de encontrarnos con ellos.
No pasaron más de 20 minutos más, cuando escuchamos que la
puerta se abría y delante de ella, nos mostraba a Stuart quien platicaba,
animadamente, con George.
-¡Hemos llegado!-Grito Stuart sin siquiera notarme.
-¿Pero qué…? ¡¿Mariel?!- George corrió hasta donde la chica
se encontraba y la sumió en un grande
abrazo.
-George… te he extrañado tanto…- sonreí al verles tan
felices pero mi sonrisa cambio al ver a Stuart que estaba más que sorprendido.
-¿Brittany?....-asentí- ¿Qué haces aquí?-lanzo una sonrisa
que me supo a amarga.
-Vine a verte, te lo prometí y veme aquí.
-Eso es tan grandioso, de verdad… ven aqui- estiro sus manos
y no repare en correr un poco y
acercarme a él. Apenas sentí sus más sobre mi piel, sonreí y le robe un beso.
-Qué asco, esto me está aburriendo ¿No tienen algo mejor que
hacer?
- Eso lo dices porque Cynthia no está aquí-dijo Mariel quien estaba ya sentada al lado de George.
-Afortunadamente. Macca y yo somos los solteros por aquí más
cotizados-rio autosuficiente.
-Por mi puedes meterte eso por….
-¡Tranquila Gray!- me espeto Stuart y sentí un poco de vergüenza.
-Pero Paul no está soltero-dijo Mariel- ¿Qué hay de Grace?-
pude ver a Paul quien se sobresaltó al escuchar el nombre de la chica.
-Paul se consiguió un nuevo modelo- John lanzo una
carcajada.
-¿Por qué no te callas Lennon? A veces eres demasiado
inoportuno- Paul salió de la habitación dejándonos boquiabiertos.
-¿Qué paso?-pregunte a Stuart mientras aún seguía viendo la
puerta por la que había salido Paul.
-Nada, olvídalo. ¿Cómo es que estas aquí? Pensé que tus
padres jamás…
-¡Mis padres!-grite- Que bueno que lo mencionas, tengo que
hablarles y decirles que estoy aquí.
-Bueno- gire a ver a George quien había comenzado a hablar-
Mariel y yo daremos un paseo.
-Ni de joda enano… la función empieza en poco y no quiero
que haya retardos…
-Paul ni está aquí, además, quiero llevar a Mariel a conocer
un poco.
-Eso lo hubieras pensado antes de irte con Stuart y…
-¿Por qué no vamos a conseguir un teléfono para que hables a
tus padres?-pregunto Stuart de repente e interrumpido a John.
-Claro. Me gustaría.-conteste
-¡Hijos de puta!-grito John molesto.
Stuart pareció ignorar a John y comenzamos a caminar calle
arriba encontrándonos con una caseta telefónica, pero al parecer él quería encontrar
otra, una más lejana tal vez.
Durante el camino no dijo nada y lo que me pareció peor, no mostraba
ninguna emoción respecto a mi llegada, lo que es más, parecía incómodo y
desconcertado ¡¿Qué estaba pasando?!
-Estoy muy contenta de estar aquí y de volver a verte-toque
su mejilla cuando ya hubimos parado frente a una caseta telefónica, a unos
15 minutos de su departamento.
-Yo también Brittany.
-Pues, no lo parece-dije mientras comenzaba a rebuscar unas
monedas en mi bolsa.
-Esas no te servirán- me quito las monedas y me entrego unas de su bolsillo- No es que no lo este,
solo que, tengo algo de sueño y aun no creo que estés aquí.
-Aquí estoy, por ti.-sonreí.
-Y eso a mí me alegra- beso mi boca, algo había que me hacía sentirlo raro, tal vez el tiempo que había pasado lejos de él.
- Después de que llame a mi padre podríamos ir a dar una
vuelta ¿Te parece?
- ¿No escuchaste a Lennon? Me matara su no llegamos
temprano, mejor lo dejamos para mañana.
-Que lastima- tomo mi mano y me indico a que siguiera.
La voz de papa era tranquila pero sabía que estaba
intranquilo, de hecho tuvo que hablar con Stuart para que este le convenciera
de que todo estaba bien. Con mi madre no hable porque ella no estaba en
condiciones, aún estaba molesta y no quería empeorar las cosas y sobre todo, no quería poner de malas el
inicio de mi viaje.
De regreso al lugar
donde se quedaban los chicos, note que ya todos estaban ahí, un tanto
arreglados y con sus instrumentos en manos.
Apenas entramos, recibimos una mirada glacial de John para
mi incomodidad.
-¿Y que se supone que haremos mientras ustedes están trabajando?-pregunto
Mariel.
-Venir con nosotros…
-no creo que sea buena idea, George- dijo Paul mirando directamente al chico quien solo se limitó a asentir.
-Pero tampoco podemos dejarlas aquí-dijo Stuart mientras me
lanzaba una sonrisa.
-No somos unas niñas, podemos cuidarnos solas.
-Tu no conoces este lugar Brit, así que cállate-dijo John – No queda más que llevarlas… vámonos- John
tomo mi mano y me jalo en dirección a la salida.
-Yo no pienso ir así-me solté de John- necesito tomar una
ducha y cambiarme.
-Para ese lugar no lo necesitas-dijo John seriamente- entre
menos ropa tengas las mujeres, es mucho mejor.-me lanzo una mirada morbosa.
-¡Que te jodan Lennon!-dije
algo molesta.
-No lo tomes a mal Brittany, pero John tiene razón, no
notaran la diferencia si toman un baño, además aquí no pueden, el baño es
horrible- dijo George.
-No me esperaba más de asqueroso lugar-dije mientras examinaba una vez más la pequeña habitación.
-Entonces, al menos podemos cambiarnos ¿Cierto?-pregunto
Mariel.
-pero tiene que ser rápido- espeto John.- Es tarde y no pienso
perder tiempo con las novias estorbosas…
-Gracias-dije sarcásticamente.
-Todos a fuera-grito Stuart.
-¡Lennon! No seas idiota- grite, Mariel y yo habíamos comenzado a buscar un par de ropa
limpia a la vez que escuchábamos los pasos de los chicos, quienes iban
saliendo.
-¿Qué? Yo no tengo por qué salirme. Puedes hacer lo que
quieras, yo no te veré- John rio con ironía y
se lanzó al piso tomando asiento ahí.
-¡Lárgate! Eres un maldito pervertido-le dijo Mariel.
-Te por seguro que no es por ti…
Estaba a punto de contestarle pero, fue Stuart quien entro y
saco a rastras a John quien no parecía muy
contento.
El Pub Kaiserkeller no era
lo más decente que hubiera visto, según me decían los chicos. Y me lo imaginaba
porque de hecho, me había perturbado un
tanto el tener que ver en cada esquina a una mujer que ofrecía sus servicios
sexuales al ir camino a aquel club. Además, durante el camino nos topamos con
varias de aquellas mujeres y también con
hombres ebrios que salían de esos lugares, especialmente los marineros que eran
los que acudían con más frecuencia a esa zona tan peligrosa de Hamburgo.
Entonces, al sentirme
atemorizada, tome el brazo de Stuart quien parecía algo divertido por mis
gestos y reacciones ante la “zona roja” que,
para ellos, ya era muy normal.
-Ahora volvemos, quédate aquí y si necesitas...
-Déjala ya ¡Mierda!... mejor no hubieras venido Gray-dijo
Lennon empujando a Stuart. Aquello me hizo sentir mal ¿Y si Lennon tenía razón?
-Lennon se está
comportando como un idiota-dijo Mariel al escuchar la primera canción de
los chicos, la primera de la noche.
- Lo sé, de por si lo es- ambas reímos- pero algo anda mal,
algo esta raro y no sé qué es.
-¿Crees? ¿A qué te refieres?
-No lo sé… Lennon no es así. Espero equivocarme
No dijimos nada y nos quedamos viéndolos, observándolos ahí mientras
ellos se lucían con sus instrumentos, tocando o tratando de hacerlo.
Había mucha gente, una gran multitud a mi ver y entre ellas había
una chicas alemanas que los miraban y que los chicos les sonreían.
Sentí un poco de celos al ver que Stuart le señalaba a John
una de ellas y este sonreía babalónicamente, pero eso paso de repente
cuando un grupo de 3 chicos me distrajo en el acto.
Gire a verlos, era imposible no notarlos ahí, de hecho, para
ser más exacta, eran dos hombres y una mujer, una rubia y bien parecida mujer.
Eran tan notorio y tan llamativos, primero que nada por sus
vestimentas, aquellas ropas negras en totalidad, como si estuvieran de luto y
segundo porque el aire de bohemos que se cargaban aquel trio.
-Que gente tan rara viene aquí ¿Ya viste aquellos tres?-me
dijo Mariel en un susurro
-Si
-Parecen algo excitantes-rio la chica- No pensé que esa
gente vendría a este tipo de lugares.
No dije nada y centre mi atención en los chicos quienes
ahora estaban cantando una canción por demás conocida, Money (That’s what i want), sonreí al ver a
Stuart mirarme pero en el acto y sin siquiera percibirlo, miro hacia donde
estaban los chicos, me gire a verlos y vi como uno de ellos le saludaba y la
chica, a su vez, le sonreía.
-Dame un trago de eso- John tomo mi vaso y bebió lo que tenía
dentro- estoy agotado.
-Es algo cansado, tranquilo, ya pasaran las horas rápido-dijo
Stuart detrás de él.
-¿Viste quien está aquí?-pregunto John a Stuart quien pareció
no inmutarse.
-Sí, deberíamos ir a saludarles.
-¿Yo? O mejor dicho tú…
-Creo que todos, John-Dijo George quien se unió a la plática,
Mariel y yo nos limitamos a oírlos, claro antes de que Mariel se decidiera
hablar.
-¿Ustedes los conocen?
-Sí y vaya que los conocemos, sobre todo Stuart-dijo John.
-Todos los conocemos-dijo Paul- Miren, ahí vienen…
Y en efecto, los tres chicos caminaron hasta donde estábamos.
Uno de ellos llevaba la delantera y camino rápidamente hasta donde estábamos sentados.
-Hola, han estado demasiado genial esta noche, chicos-dijo
uno de ellos, escuche su forzado ingles opacado por el fuerte acento alemán que tenía.
-Gracias-dijo John secamente- Veo que ahora han venido
especialmente para esta noche. Quiero presentarles a unas amigas, ella es
Mariel novia de George y ella es la maravillosa Brittany Gray… la novia de
Stuart…-pude notar algo diferente en la
manera en que John me presento a los chicos quienes parecían un tanto
sorprendidos.
-Mucho gusto, yo soy Klaus, el Jürgen y ella es Astrid.
-mucho gusto- Dijo Mariel con una sonrisa mientras se tomaba
de la mano de George quien estaba con sonrisa en boca.
-Hola… yo soy Brittany, Brittany Gray….
-Como ya dijeron, yo soy Astrid-la chica me miro y me
mantuvo la mirada por unos segundos- Astrid Kirchhrerr.
Ambas extendimos nuestras manos y nos saludamos de manera cordial.
Aquella chica tenía algo que no podía dejar de mirarla.
¿Qué era? ¿Qué demonios era?