Las vacaciones casi llegaban a su fin y con casi me refería
a que solo le restaban 4 días a mis largas y a la vez cortas vacaciones, pronto
regresaría a la cotidianidad y las labores que me esperaban en la gran Londres.
Desafortunadamente,
Keane se iría el día siguiente así que este sería su último día en Liverpool.
Debo admitir que mis padres le habían tomado cierto cariño y aprecio y era algo
que me asustaba.
Como sea que fuese, ese día decidí levantarme un poco más
tarde y cuando lo hice pude bajar al primer piso y fue ahí cuando me encontré a
Keane quien se encontraba desayunando.
-¡Buenos días dormilona!-saludo Keane.
-El beneficio de no tener que trabajar-reí- ¿Te has
preparado tú el desayuno?-lance un bostezo.
-Por supuesto que no. Alcance a tu mamá y ella ya tenía todo
listo, solo le ayude a acomodar la mesa y esperar a que te levantaras-Se
levantó y puso frente a mi frutilla picada.
-Gracias… Por cierto, que bien sirves la fruta- vi como
negaba divertido.
-Es un don natural-asentí mientras picoteaba mi plato-¿Que
planes tienes para hoy?-Pregunto Keane.
-Mmm…Nada especifico ¿Por?
-Bueno, había estado pensando que podemos ir a cenar. Claro,
si tú quieres-pude notar que el chico estaba nervioso y eso provoco que
sonriera.
-Es una buena idea,
le diré a Mariel que….- Me interrumpió
-Preferiría que fuéramos solo tú y yo- se sonrojo. Realmente
lucia lindo cuando lo hacía.
-¡Oh!... está bien. Entonces iré a arreglarme.
-No exageres-vi como observaba su reloj- Aún es temprano.
-Lo dices porque tú no conoces la mentalidad de una chica.
Ante todo una siempre debe estar presentable, más cuando es una persona
especial.- me detuve en el instante, cayendo en cuenta de lo que había dicho.
-¿Te parece bien a las 8?-asentí- Quisiera regresar temprano ya que tengo que alistar mi maleta y los boletos los
iré a comprar en unos minutos.-recogió nuestros platos y los llevo a la cocina,
al parecer tenía la intención de lavarlos.
-Espera ¿Qué haces? eso me toca a mí-le empuje un poco para
que dejara espacio- Ve antes que nada y yo acomodare aquí.
-¿Segura?-asentí-Ahora vuelvo-salió de casa
Alrededor de las 7:30 de la tarde noche de ese día, yo vestía de color negro, un vestido de encaje
con un fondo en color gris un poco más arriba de las rodillas, probablemente lo
más cortó que yo hubiese usado en toda mi vida.
Al bajar a mi encuentro con Keane, mamá me dijo que este se encontraba platicando con Paul afuera
de la casa, cosa que me pareció extraña
y que pronto se me olvido al tan solo advertirme que no quería nada parecido a
lo de la noche aquella donde Keane había
llegado a casa con unos golpes.
Sin protestar y aceptando sus condiciones salí de mi casa
encontrándome con Keane en el instante, con sus ojos azules penetrándome pero
no solo sus ojos estaban sobre mí, sino también los de Paul y John quienes le
hacían compañía.
-¡Hola! ¿Cómo les va chicos?
-No mejor que tu
Brittany, luces muy guapa. -Dijo Paul.
Por el rabillo pude ver que John ni siquiera se movía, inclusive hasta se
apartó de los chicos y tomándome de una manera brusca, me alejo de
Paul y Keane.
-Te ves preciosa…lástima que sea para ese idiota. ¿De verdad
te arreglaste tanto para ese cara de culo?
-John…
-Creo que sería bueno que nos fuéramos a menos que…-Vi que
Keane no estaba muy contento con la actitud que John había adoptado.
-No, ya es hora de irnos- empuje la mano de John- Nos vemos
John. Hasta luego Paul.
El restaurante al que
Keane, por sugerencia mía, me había llevado era
sencillo pero lindo. Durante la
cena pude notar a Keane un tanto
inquieto pero pronto se me olvido al momento en que dejaron nuestros platillos
sobre la mesa. Realmente la velada había sido bastante agradable. Al terminar
la cena, decidimos que lo mejor era volver a casa y para ello volvimos en taxi,
no era demasiado noche ya que, no pasaban de las 9 de la noche, pero aun así
Keane fue el que insistió en aquello.
La luna, especialmente esa noche, lucia en todo su esplendor
y hasta daba un aire romántico. Había sido una lástima que lo haya tenido que
ver desde el vehículo el cual, apenas llego a su destino, tras bajarme pude
observar con más detenimiento aquel panorama casi para una escena de una
película romántica.
Espere a que Keane pagara los servicios del taxista y cuando
volvió, intente correr a casa debido a
lo fresca que se había tornado la noche pero él me lo impidió con un leve jalón
que me dio al sostener mi brazo con su mano.
- Espera un momento Brit, hay algo que quiero decirte antes de pasar a
tu casa-dijo Keane
-Bien, solo rápido hace frio-tirite un poco.
-¿Sabes?... hace tiempo tengo un sensacional extraña cada
vez que te veo-le mire intrigada.- Me gusta como ríes, además de que tus ojos
son dos grandes misterios -rio ante lo último- Lo que quiero decir es que tú me gustas-le mire espantada- Sé que sonara
estúpido pero he soñado con besar tus labios-simulo tocar mis labios pero solo
acariciaba el viento-Y es algo que no
puedo dejar de pensar.
-No sé qué decir Keane.
-No tienes nada que decir, solo piensa en lo que te he dicho y tal vez, cuando
llegues a Londres tú sabrás decirme-Tomo mi mano y permanecí en silencio mientras caminábamos
hacia la puerta principal de mi casa. En un acto en el que no lo pensé ni dos veces, me acerque a él y
bese su mejilla, casi cercas de su boca.
Por toda la noche pensé en la proposición que me había hecho, sin ser una proposición
debida, aunque no se necesitaba ser un genio para saber qué era lo que
intentaba decirme Keane.
A la mañana siguiente, al levantarme, pude ver la pequeña
maleta de Keane reposaba en la sala mientras se despedía de mis padres. A mi
aun me restaban 2 días más en el lugar, suficiente para pensar en lo que Keane
me había dicho.
Convencimos a mi
padre de que iríamos en taxi a la estación de tren y termino aceptando no muy
convencido.
Estando ahí, me despedí de Keane con una sonrisa y un
“hasta pronto”. Keane beso mi mejilla y justo era el momento de abordar y entregar su ticket.
-¡Keane!-Grite eufórica al ver como el chico estaba a punto
de entrar a los vagones.
-¿Qué sucede?
Corriendo como si el
alma se me fuera en ello, me abalance contra el chico y le bese.
Admito que era algo
que ambos deseábamos y que yo me negaba a aceptar. Fue lo suficientemente tierno y lleno de amor. Si, tal vez era él el indicado para olvidar las malas experiencias
amorosas, tal vez era mi vuelta de
página.
Ambos nos separamos y nos sonreímos como unos viles estúpidos. El chico entendió lo que aquel
beso había significado.
Intento retenerme por un más tiempo pero fue imposible y se
vio obligado a abordar y desde la ventanilla se despidió con un ligero
movimiento de manos.
Era un adiós con sabor a un nuevo amor.
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Nuestro último día de estancia en Liverpool decidimos tener una pequeña reunión en casa de George y
eso se debió a que sus padres viajaban ese día por la tarde y esa reunioncilla
seria por la noche, además de que sus hermanos tendrían planes ajenos y de esa
manera no interferían con nuestros planes.
Cuando Mariel y yo arribamos a la casa de Harrison, nos
encontramos con el típico Lennon quien fumaba despreocupadamente.
-Qué bueno que llegas Gray. El cuarto de George está solo,
ven, vamos a despedirnos cariño-Dijo riendo. No pude evitar hace una mala cara
por su comentario e ignorándolo me decidí entrar a casa se George pero justo en
eso me topé con Paul.
-Has chocado contra el musculoso cuerpo de Paul-escuche
decir a Mariel y tras de eso unas risitas de ella y de John.
-Hola Paul-Dije avergonzada
por lo que había escuchado de John y claro, también lo de Mariel.
- Hola-sonrió-¿Por qué esa cara?
-John es un idiota y…
-Entiendo-rio- Por cierto-rasco su cabeza un tanto incomodo-Quiero
pedirte una disculpa por lo del otro día. No debí meterme en algo que no era de
mi incumbencia, lo que sucede es se me hizo raro que mis dos mejores amigos
intimaran.
-Estábamos borrachos…-trata de excusarme- No sabíamos lo que
hacíamos y además fue hace mucho, tanto
que ni siquiera lo recordaba- aquello era una mentira. De cuando en cuando
pensaba en lo que había ocurrido con John y con el mismo John aquella noche.
-No me debes explicaciones-sonrió- ¿A qué hora sale el tren?
pregunto Paul
-A Las 10. Al menos no tengo que madrugar mucho-reímos.
-Pues en unos días las alcanzamos- le mire confundida- Iremos
a Londres con nuestro nuevo representante.
-¿Tienen un nuevo representante? ¿Qué paso con Allan?
-Es una larga historia-sonrió- Hubo unos desacuerdos y… en
fin, este nos ha conseguido una
audición.
-¿Qué?-pregunte.
-Lamento tener que ponerte al tanto de esto apenas hoy pero
antes no se pudo porque, bueno ya sabes- sentí que desviaba su mirada.- Pero realmente tenemos grandes expectativas. Esta
puede ser nuestra oportunidad Brittany-me tomo por los hombros, estrujándome.-
Ser lo que queríamos, que el mundo escuche nuestra música y que les guste-dijo entusiasmado Paul
-¡Joder! Me alegro por ustedes – en el acto lo abrace y
fue su fragancia la que me enloqueció y no pude evitar impregnarme de
ella, tanto que decidí respirar hondo al estar sobre su pecho. Supongo que lo
hice demasiado a fondo que le causo gracia.- Sera mejor que entre-sonreí y el
me imito.
Durante el rato que estuvimos con los chicos tomamos un poco
de alcohol, no quería tener una resaca en mi viaje y llegar medio ebria a mí
casa.
La hora de ir a casa
llego y Mariel y yo, nos fuimos igual que
como llegamos, ya que los chicos se quedaría con George por lo que tuvimos que regresamos caminando.
Realmente aquella tarde había valido la pena.
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Con la cabeza aun pegada a mi almohada, gire a ver mi reloj
y vi que eran las 4 am. Era demasiado temprano para que alguien estuviera
tocando con desesperación mi ventana, al principio creí que era parte de un
sueño pero esa idea se desvaneció cuando escuche que eran mucho más continuas
que al principio y más insistentes.
Más dormida que despierta, abrí un poco las cortinas para
ver qué era lo que provocaba aquel
sonido molesto y perturbarte y
boquiabierta mire a John quien en cunclillas
intentaba tomar algo del piso. El chico
estaba a punto de lanzar una piedrecilla
a mi ventana pero se detuvo al notar que estaba ahí, observándole.
-¡John!-grite de la manera más silenciosa que pude- ¿qué
diablos haces aquí? ¿Que no has visto la hora?
-Serán las 4 y solo quería verte antes de que te fueras. Pasar
tiempo de caridad contigo-dijo sonriente y hasta de manera sínica.
-Pudiste venir más tarde-le dije con obviedad- el tren sale
a las 10-se encogió de hombros- Sera mejor que te vayas.-Cerraba la ventana
pero John parecía que no quería irse.
-Hace frio, déjame entrar-le mire molesta- Anda, solo un rato y me iré-dijo abrasándose
-¿estás loco?... si mis padres te llegaran a ver aquí me
matan.
-Ellos no lo sabrán, así como vine así me saldré por la
ventana. Rápido que me congelo.
Baje cuidadosamente las escaleras y abrí a John quien me esperaba impaciente. No muy convencida,
hice un espacio para que entrara y tras
de él, llegamos a mi habitación, la cual cerré con llave, cosa que no suelo
hacer pero por John tenía que. No quería ni pensar que harían
mis papás si lo veían. Solo a mí
se me ocurría solapar las genialidades de John.
-Ten-le extendí una almohada y un par de sabanas- Dormirás
en el suelo y por favor ya déjame en paz- Me recosté de nuevo con la intensión de descansar al menos
unas cuantas horas más pero con John eso parecía imposible.
-¡Brit! ¡Brit!-grito a cuchicheos.
-¿No entiendes que debes callarte?
- Es que acá hace frio ¿podría dormir junto a ti?-negué
inmediatamente- Prometo portarme bien. No habrá
nada de obscenidades-Puso cara de niño bueno y lo que quería era dormir
por lo que accedí. De nuevo le hice un espacio y en medio de los dos coloque
una almohada.
-¿No me crees cuando digo que no te tocare?-Alcance a notar
su tono indignado.
-John… ¡cállate por
favor y duérmete! o ¿te duermo de un golpe? ¡Mierda! de saber que estarías así,
te dejo afuera-estaba enfadándome.
-Bien, bien. La bella
durmiente se ha puesto sus moños, muchas
desearían tener la oportunidad que hoy tu desaprovechas y que...-Le tape
la boca con la mano, ya no aguantaba. Él solo sonrió y entendió que debía
callarse.
No tardó mucho en aparecer el sol por mi ventana y yo dormía
profundamente, aunque después de caer en cuenta de que mi almohada no se movía,
fue que abrí los ojos y note a John quien también dormía profundamente.
Sonreí y vi que lo mejor era que empezara a alistarme y para
ello primero debía tomar una ducha.
Cuando regrese a mi recámara, la cortina se movía por la
brisa que se colaba por la ventana abierta. John se había ido.
Una hoja se encontraba en mi cama, mal arreglada por John,
al menos eso supuse. Sonreí mientras leía la nota aquella.
Dos horas y otra vez regresaría a Londres. Mi Londres.
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31 de diciembre de 1961.
Un año más llegaba a su fin.
Ese día John, Paul, George y Pete llegarían a Londres a tan
solo 4 días de que nosotras nos estableciéramos en Londres.
Según me informaron en una carta, la audición seria con la discográfica Decca, cosa
que les emocionaba y a nosotras también.
A ciencia cierta no sabíamos
a qué hora llegaría, ni como, ni en qué estado. Eso sí, nos presentarían a lo que era su
nuevo representante, un hombre llamado Brian.
Como era 31, decidimos que lo mejor era recibirlos con una cena a modo de bienvenida
y claro, para despedir al año viejo y recibir el siguiente de una manera
diferente.
Para esta ocasión decidí también invitar a mi Novio, sonaba raro
decirlo de mi propia boca pero me
satisfacía a más no poder. Ya era oficial que éramos pareja, así que no había
problema o al menos eso creía. No fui la única que invito gente, Mariel también
lo hizo al pedirle a Rommy que viniera y ella parecía que le agradaba la idea.
Junto a Mariel hice
el intento de cocinar, tratando que nada ni nadie ni nadie se quemara. Mariel al final
se dedicó a acomodar la mesa adornándola para tal ocasión, hasta que sonó el
timbre que anunciaba la llegada de nuestros invitados.
-Hola-salude- Pasa, te estábamos esperando-dije mientras
acomodaba un poco mi vestimenta.
-Hola-beso mi mejilla- Mariel. Antes de entrar, creo que me
encontré con alguien-Keane sonrió y tras de él se observaba a una tímida e
insegura Rommy quien nos brindó una sonrisa.
-Creí que no vendrías-dijo Mariel- Adelante, pasa y demos a
este par un poco de privacidad- vi como Mariel tomaba a Rommy y se la llevaba a
la cocina.
-¿Cómo estás?-pregunto Keane.
-Bien, intentando cocinar algo decente para ti-le di un
empujoncillo.
-Traje esto para ti-me entrego una botella de vino- Espero
no te molestes-negué rápidamente-¿Qué hay con tus amigos? No los veo por
ninguna parte.
-Es que aún no hay llegado. Seguro no tardan.
-Si tú lo dices. ¿Les puedo ayudar en algo?-pregunto Keane
al ver a Mariel y Rommy entrar a área del comedor.
-Si estarás como Brit, será mejor que te quedes donde estas.
Más ayuda el que no estorba-dijo Mariel entre risas.
-¿Cómo puedes decir eso? Yo te ayude a hacer la ensalada y
creo que no me la salió tan mal.
Tras discutir unos
minutos, nos dispusimos a acomodar la mesa y cosas que eran parecidas.
Keane se disculpó con Rommy por no haberle saludado desde el
inicio pero ella parecía no haberle importado aquel hecho.
Como fuera, pocos minutos después, escuchamos como el timbre
volvía a sonar de manera desesperada y fue Mariel la primera en reaccionar, ya
que corrió literalmente hacia la puerta para poder atender a la persona, un
tanto impaciente por ser atendía.
-¡Chicos! ¿Qué tal? Pensamos que no llegarían.
-Sí, si hazte a un lado que estamos un poco cansados y queremos
reposar nuestros traseros .Así que quítate- John de una manera poco cortes e
inclusive grosera, empujo a Mariel.
-¡John! No seas imbécil-le reprendí inmediatamente.
-Creo que no tenemos ni 5 minutos aquí y ya comenzamos con
las peleas-dijo Paul un tanto risueño.- ¿Podemos pasar?-Paul me miro y tras de
que asentí, el chico se adentró y junto a él, George, Pete y un señor que me
parecía conocido.
-Buenas tardes-saludo aquel hombre- Creo que John ha sido un
tanto grosero-vi como el hombre le mira de manera desaprobatoria- Y un poco descortés.
- No se preocupe, aquí ya
todos sabemos que John es una especie de simio.-escuche como todos reían
por mi comentario.
-Bueno chicas-sonrió Paul- Queremos presentarles a…
-¿Señor Brian?-todos giramos a ver Rommy, quien parecía
estar sorprendida.
-¿Rommy?- Brian parecía mostrar un poco sus dientes en una
sonrisa.- Que casualidad encontrarte por aquí.
-Bueno es que...-giro a vernos, me refiero a Mariel y a mi.-
Son mis amigas y me han invitado.
-¿Lo conoces?-pregunto Mariel.
-Sí, es mi jefe-dijo Rommy algo avergonzada. Creo que hablo
por todos al decir que nos encontrábamos algo sorprendidos.
- Bien basta de absurdas presentaciones que son un asco.
-Deberías comportarte John. Aun cuando sean tus amigas…
-No comiences con clases de moral estúpidas Brian. Bien… él
es George, Pete, Paul y yo soy John- el chico iba señalando a cada uno conforme
los iba mencionando- Y ella es ¿Cuál es tu nombre?
-Rommy Mulle…
-Un gusto conocerte-Paul tomo la mano de la chica y le beso
¿por qué parecía que con todas hacia lo mismo?- Como ya dijo John, él es George
y Pete.
-Hola-se limitó a decir George mientras que Pete solo
asintió.
-Creo que llego la hora de irme. Mañana vengo temprano por
ustedes, he dicho temprano Lennon-el hombre miro a John quien solo mostraba
cara de fastidio- Así que estén listos por favor.
-¡Ya lárgate! SI hubiera
sabido que te pondrías de esta
manera no te contrataría como nuestro manager-Dijo John mientras se sentaba
bruscamente en el sofá.
-¡Lennon!-Brian le reprendió con la mirada- Fue un gusto conocerlos
y a ti Rommy, por cierto, nos vemos la
semana entrante. Con permiso-con un ligero movimiento de cabeza, el hombre
Yéndose ese hombre,
la cordura y normalidad subjetiva
volvieron a nosotros.
Todo giraba en un entorno bastante, básico, por así decirlo.
-¿Qué comeremos?-pregunto John mientras se colocaba al lado mío.
-Lo que tengamos que comer y aléjate que….
-¿Tú que haces aquí?-las miradas entre John y Keane no eran las
más amables que digamos.- Debería irse.
-Él es mi novio y tiene derecho a estar aquí. Cállate o él
que se ira serás tú.- Los presentes me miraban con asombro e incredulidad, inclusive yo también
me sentía así en mis adentros pero ¿Qué podía hacer?
-La cena esta lista-se limitó a decir Mariel.
Junto a las palabras de Mariel, comenzamos a tomar asiento
alrededor de la mesa.
En ese instante fue cuando comenzó el verdadero martirio, al
menos así lo veía yo.
-¿Qué haces?-pregunte algo moleste al ver que John había
tomado asiento junto a mí y Keane estaba lo suficientemente lejos y no mostraba
buena cara.
-Lo que todos están haciendo, sentándose ¿No es obvio?-su ironía
era imposible de razonar por lo cual lo mejor era tranquilizarse.
-¿Así que ese hombre es su… representante?
-Acertaste enana-respondió John con algo de comida en la
boca.
-Parece un buen tipo y
es una gran coincidencia que fuera tu jefe Rommy-cometen.
-Lo sé-se sonrojo-Me dijo que iría a hacer un viaje de
negocios pero jamás me imagine que sería para ser manager de una banda.
-Seremos unos jodidos bastardos de la fama. Debes sentirte afortunada de
conocernos antes de que esta llegue-John soltó una carcajada ante lo dicho.
-¿Por qué no te callas?-gire mi vista hacia mi derecha,
lugar donde pude ver como George miraba de una manera “indiscreta e insistente”
a Rommy.- ¿Cómo van las cosas por Liverpool? ¿George?
-¿Qué?.. Pues normal, como ya sabes-se limitó a decir.
Pase de ello, de la actitud tan extraña que todos se
cargaban y la noche no se hizo esperar por mucho.
Las campanas que anunciaban la media noche resonaron por el
apartamento, para esto Rommy tenía poco de haberse ido a su departamento,
supongo que no le hacía mucha gracia ver las obscenidades que John soltaba de
cuando en cuando por lo que ni Mariel o yo pudimos hacer mucho para que se
quedara.
-Es una lástima que por culpa de algunos, la mayoría se
sienta tan incómoda.
-Hablare con John.-trate de secar los platos que Mariel me estaba,
habíamos estado dedicándonos hacer exactamente eso.
-Dejen eso y vengan. Haremos un brindis-apareció Paul en la
cocina con una sonrisilla divertida.
-¿Y eso para qué? ¿Desearemos que John se largue?- Mariel
comenzó a caminar mientras ambas reíamos por su comentario un tanto
inapropiado.
-Ya que todos estamos aquí y que
esto es una jodida…mierda.
-¿Por qué no brindamos por un buen año?-pregunto Keane,
lamentaba haberlo dejado con los chicos
pero sabía que, a excepción de John, el resto sabía comportarse de manera
decente.
-Eso es una mariconada. Por Decca-levanto John su copa.
-Por una buena audición-le siguió Paul.
-Yo pido un álbum-sonrió George.
-Eso pasara muy pronto, lo sé. Tienen un gran talento y eso los llevara muy lejos
chicos-Dijo Mariel.
Las palabras de Mariel parecían ciertas pero ¿Qué tan
ciertas serian?
Aun no estaba totalmente convencida.
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Al día siguiente, por la mañana, desperté algo lo
suficientemente temprano para mí.
Los chicos se irían dentro de unas horas, así que tenía
tiempo para arreglarme y sin tener que preocuparme en quien tomaría el baño
después. Parecía algo exagerado pero no lo era, lo último que quería hacer era
pelearme por un poco de agua en la regadera o tina, por ello cuando termine,
fisgonee por la puerta del baño, para cerciorarme si no había alguien y no lo
había por lo que seguí aprovechando el espacio y continúe cepillando mi
cabello.
Pero me había equivocado al escuchar como la puerta se abría
estrepitosamente
- Brittany-vi su sonrisa pícara.- No sabía que te
encontrabas aquí. Por cierto, que bien luces
en ropa interior.
-¡John! ¡Joder! Pensé que aun dormías -Cubrí mi cuerpo
rápidamente.
-Pues debo confesar que te estoy vigilando cariño-le mire
molesta- es broma…yo también tengo necesidades.
-Bien, dame unos minutos y salgo.
-¿Para qué?-pregunto despreocupado- Como si no te hubiera
visto desnuda.
-Aun así. Sera mejor si salgo.-estaba un poco nerviosa y eso
incremento al ver como John se acercaba a mí y podía sentir su respiración en
mi cara.
-Deberías ver tu cara -Rio, intentaba cerrar la puerta pero él
me lo impidió. Tantas fueron as fuerzas con las que empujo la puerta para
mantenerla abierta que yo camine unos pasos atrás punto de resbalar y caer, pero John intento
evitarlo y por ello me tomo de la cintura. Eso solo hizo que ambos cayéramos en
la tina, John arriba de mí y yo aún estaba en paños menores. Al parecer el
ruido de nuestro incidente fue tan
fuerte que inmediatamente apareció Paul,
un tanto adormilado
-¡¿John?! ¡¿Brittany?!
-¡Mierda!... Brit ¿Qué haces ahí?-Mariel también había
aparecido detrás de Paul mientras yo sentía la mayor vergüenza del mundo. No sabía que
decir y sinceramente, la escena era demasiado comprometedora.
-Nada fuera de lo normal. Solo que Brit casi se cae y al
intentar ayudarla caí también-explico John
-Es verdad-dije en un grito ante la mirada incrédula de
Mariel-Juro que es cierto –en esa ocasión fue a Paul a quien mire.
-Entonces ¿Por qué Lennon no se levanta de una buena
vez?-John obedeció a Mariel con algo de ironía- Lárgate-Mariel lo empujo y John
salió riendo y cuchichiando con Paul.
Al menos se aclaró ese malentendido o eso esperaba.
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The Beatles
Era el nombre definitivo del grupo al cual los chicos permanecían
y que por cierto, con el nombre con el
cual se presentarían para su anhelada audición.
Tanto Mariel y yo habíamos permanecido lo suficientemente
nerviosas e intrigadas a la espera de los resultado de los chicos, que casi podíamos
jurar que conseguirían la gran oportunidad.
Puedo decir que estábamos con panderetas y cualquier cosa
que fuera ruidosa, para poder celebrar con los chicos uno de sus triunfos.
Como dije, dábamos por hecho su contrato con la disquera,
ellos habían mejorado notablemente y eso se debía a su pasión por la música.
Pero las caras de ellos al entrar al apartamento no eran muy buenas, al
contrario, la de John mostraba enojo, Paul estaba decepcionado y nada daba buen
indicio de que fuera una gran noticia.
-¿Que paso? ¿Por qué esas caras?-Pregunte
-El estúpido ese, nos rechazó.-Comento John.
-No veo por qué los rechazaría.
-EI dijo que las guitarras llegaran a desaparecer. Es un
idiota-Renegaba John
-Abra más oportunidades, quien sepa aprovechar nuestro
talento. Brian nos promocionara y ya verán, no se desanimen-Paul parecía un
poco más optimista.
-Si chicos, intentaremos en otro lado, una nueva oportunidad por lo
mientras descansen, fue un día duro -Brian salió del departamento dejando a los
chicos un tanto tristes.
-Iré a la cocina, tengo hambre- seguí a George que se
encontraba comiendo lo primero que encontró en la cocina.
-Lamento que no les haya ido tan bien.
-No hay problema, solo que... John se ha puesto un tanto histérico.
-Me lo supongo.- al ver que no habia una tema de conversación entre el y yo, decidí que lo mejor era retirarme- Bien iré con los chicos.
-Espera Brit...-me detuve y gire a verlo- Quería preguntarte
algo.
-Dime ¿Qué es ese algo?
-Pues… Nada-
introdujo unas galletas a su boca.
-¡vamos! ¿Qué no soy tu amiga?
-Eres mi mejor amiga...
-¿Entonces?
-Solo es curiosidad… -asentí-¿De dónde conoces a la chica
que estuvo el otro día aquí?
-¿La chica? ¿Rommy?-asintió- Yo la conocí en la disquera de
su manager, pero es más amiga de Mariel que mía.
-¿De Mariel?-abrió los ojos de par en par.
-¿Por qué no se lo preguntas a ella?
-¡jamás! Y ni siquiera se te ocurra…
-Está bien-sonreí- Así que... ¿te simpatiza la chica?
-Solo quería saberlo.
-¿yo tengo que creérmelo?
-Dijiste que no molestarías- solté una risa- Además no es
para mí, Pete me pidió que averiguara con ustedes.
-¿Best?-asintió- ¿Qué no está saliendo con Louise?
- Y yo que se….
Le vi salir bastante molesto de la cocina.
Sabía que estaba mintiendo y sabía que lo preguntaba por él.
A un a pesar de la mala noticia, lo de George me había enternecido.
Su oportunidad llegaría pronto, muy pronto.
Qué bueno, qué bueno ^^ la fama, la famaaaaaaaaaaa -nótese que ando repetitiva-. Jajajajja, no sé, pero me causa mucha gracia el comportamiento de John, en todos los fics es así...
ResponderBorrarEscúchame Ary -léeme-, no te preocupes por eso, con que lo leas y me digas que va bien es más que suficiente. Gracias por tomarte el tiempo en leerlo, de verdad significa mucho para mí.
Nuevamente te agradezco, y te digo que subas pronto porque se pone bueno ♥ Cuídate mucho :*