miércoles, 7 de enero de 2015

Capítulo 47.

Las clases habían iniciado, para ser exactos, tenía una semana de que estas dieran su inicio definitivo. No fue nada fácil adaptarse el nuevo estilo de maestros y a la actitud un tanto fría y gélida de los compañeros de aula.
Definitivamente esto era muy distinto  a  cuando uno iba al jardín de niños y de inmediato simpatizabas con la gente, vaya que era muy diferente ya que, por más que uno lo intentase, siempre recibía caras molestas e inclusive parecían extrañarse ,hasta  podían comerte con la sola mirada.
 Claro que no fue nada sencillo soportar la presentación de los maestros y tras de ello la del rector de la institución.
¿Qué era lo que iba a estudiar? Derecho. Siempre había tenido un poco de inclinación por ese tipo de carrera. ¿Y que había de Mariel? Ella había preferido el lado artístico y estaba muy lejos de mí, casi al otro extremo de la facultad, ya que era en el lado opuesto donde se estudiaba todas aquellas carreras referidas al arte.

Como sea que fuese, podía decir triunfante que salí viva de mi primera semana, pero lo mejor era que aún me mantenía viva tras trabajar en aquel restaurante de mala muerte  y para mi desgracia de cierta manera, al que me estaba encariñando.

El restaurante quedaba a pocas calles de donde vivía y eso me facilitaba mi llegada tras terminar mis clases de la mañana. Firme la hoja de puntualidad, tal y como venía haciendo desde tres semanas atrás, realmente no sabía para que servía aquello si cada chica entraba y salía a lo que le parecía su gana. Me vestí con mis patines, aun no terminaba de acostumbrarme a ellos y una que otra cometía un traspié y evitaba caer de la peor manera frente a la clientela. A pesar de que mi trabajo no me gustaba del todo, trataba de ser lo más atenta y cordial con la gente y eso la gente  me lo recompensaba.


-Por lo que veo hoy te han dado muchas propinas ¿Cierto?
-Eso parece Sr. Wells.-sonreí satisfactoriamente.
-Al parecer te has ganado el agrado de los clientes y eso me gusta. Sigue así y te ira bien, aunque a tus compañeras eso no les guste tanto- El Sr. Wells, quien era el dueño del restaurante, tomo mi hombro antes de partir de mi vista y dirigirse a su oficina. Dejándome sola o al menos eso creía.
-¡vaya, vaya! Mirad a la reina de las lame botas-dijo aquella chica de ojos azules y cabello rubio.
-¿Disculpa?-fingí un poco de desinterés- ¿Acaso me hablas a mi intento barato de…? Perdón ¿Qué es lo que intentas ser? –la chica me miro más que molesta, casi podía jurar que se me abalanzaría.
-No te metas conmigo porque te pesara…
-A la que le pesara será a ti y déjame e paz, que no tengo la culpa de que no te den importancia. –Tome mi uniforme, ya que mi turno había terminado, y salí del lugar.


Sin duda mi suerte estaba cambiando y por tanto, la opinión que tuvieras mis compañeras de mí, me venía dando igual.

Cuando regrese a casa, el Sr. Peterson, quien era el encargado del edificio, me entrego la correspondencia del día. Curiosamente subía las escaleras mientras pasaba entre mis manos cada uno de los sobre, los cuales no eran más que cartas, para Mariel de su madre, de mis padres y la que menos me esperaba. Me detuve en seco e intente abrir la puerta del apartamento lo más rápido posible para cerciorarme de que no me estaba jugando una mala jugada.  Y no lo era. Su pulcra e intachable caligrafía sería imposible de ignorar.
Me deja caer en el único sillón que teníamos, ya que era  el único que se necesitábamos y utilizábamos, con la boca entreabierta de la sorpresa. No me esperaba recibir una carta de Stuart y menos tan pronto, aunque no había sido la única, era la número  4 del mes que había recibido de su parte. Creo que la vida se empeñaba en seguir con estas sorpresas intensivas.


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Había sido mi día de paga y deambulaba por Londres de  media tarde, por un par de tiendas cercas del lugar donde vivía, para ser más precisos. Quise dar la vuelta por ahí y además, porque había prometido a mis padres enviarles un par de fotografías de los lugares a los que iba y eso me era imposible al no contar con una cámara y necesitaba comprar una.
Realmente no sabía nada de fotografía, y ni siquiera donde podía hacerme de una cámara, pero para mí fortuna, durante mi camino encontré una tienda que vendía lo que estaba buscando, para mi fortuna.
Me quede embelesada por unos minutos ene l aparador, mirando la gran variedad de cámaras y accesorios de estas que simplemente me parecían, hasta cierta manera, excitantes.

Suspire de alivio y comencé a caminar para adentrarme al local, bueno, también iba revisando el dinero que tenía a la mano, quería conseguir algo decente pero no tan costoso, no estaba para esas cosas.
Todas esas inquietudes se vieron ligeramente interrumpidas cuando alguien, igual o peor de distraído que yo, choco contra, causándome un poco de molestia y enojo.


-¡Mierda!
-Lo lamento- el chico se inclinó para ayudarme a coger las monedas que había tirado por el accidente- No te vi y…
-No hay problema. Creo que también fue mi culpa.
-Fue de ambos- escuche una risita de su parte, alce mi vista y el parecía hacer lo mismo y fue por ello que los dos nos quedamos pasmados y asombrados.
-Tiene que ser una jodida broma.-dije casi a susurro.
-Las casualidades existe y la suerte esta de mi parte.-dijo con bastante ego- Afortunadamente te encontré.
-Por desgracia, diría yo. Como sea, con permiso.- le hice a un lado y continúe con mi camino, deseando que se fuera y me dejara.
-Ese no fue el acuerdo-sentí que tomo mi brazo.
-¿De qué hablas?-pregunte confundida.
-Bueno, tú me dijiste que si nos volvíamos a ver, tú me dirías cuál es tu nombre. Venos aquí-señalo el lugar- Y espero que sepas cumplirlo.
-¡Vaya! Tienes buena memoria-reí a lo bajo- Bien soy una chica de palabra y lo hare. Me llamo Brittany.
-Lindo nombre para lindo rostro- sentí que podría sonrójame, pero lo esquive por completo- ¿Qué es lo que estás buscando?
-¿Qué no es lógico?
-¿Sarcástica?-sonrió- Me gusta… tu humor.-aclaro su garganta.
-Creo que me sobrepase-mire avergonzada el piso-  Es que, vine por cámara buena, bonita y barata.
-Lo que es justo, pero este señor es un maldito en los negocios. Creo que necesitaras ayuda.
-Yo puedo hacerlo por mí misma, así que con tu permiso o sin él.


Lo deje a unos cuatro metros alejado de mí, por el rabillo vi que aún estaba ahí y seguía observándome. Trate de ignorarlo y continuar con mis actividades, las que pareció culminar al encontrar una cámara que me parecía lo suficientemente bonita y de mi agrado.


-Disculpe ¿Podría mostrarme esa cámara de ahí?-el dependiente se acercó y la llevo al  mostrador y yo fui detrás de él.
-Es una buena cámara. Nada más que 25 libras.
-¿Qué? Es….
-Mmm… me parece una buena cámara, pero no para que cueste tanto Billy-gire a ver a aquel chico quien parecía sonriente- La resolución del lente es demasiado pobre…
-Si Keane-dijo en un resoplido aquel hombre- Solo es bonita por fuera, si quieres podría recomendarte una mejor- el hombre desapareció de nuestra vista por unos segundo para volver con una cámara nueva en mano- Yo te recomendaría esta, pero eso sí, es un poco más cara.
-¿De cuánto estamos hablando?-pregunte preocupada.
-35 libras-le mire casi espantada- Esta es mucho mejor y de mayor calidad.
-Solo tengo 20.
-Que lastima-el hombre tomo la cámara y la guardo  en un pequeño estuche- Vuelve hasta que la puedas completar.
-Por favor  Billy.-suplico Keane- Esta chica es mi prima ¿No habrá un precio especial por un cliente que te es frecuente?
-Vamos, las cosas no son tan sencillas. No puedo rebajar mercancía cada que tu vengas a pedírmelo.
-Esta sería la última vez, te lo prometo.
-Bien, bien. Lo menos que puedo hacer por ti es 28 libras.
-Aun así no puedo-mire a Keane algo avergonzada.
-Dámela-dijo el chico sacando un par de billetes de su cartera-Con los 20 de ella y estos 8 míos estamos a mano ¿Cierto?-el hombre asintió  sonriente y volvió a mostrarme la cámara. Ahora esta tenía un estuche donde estaba guardada y el hombre me la entrego
-Muchas gracias por su compra.
-Claro Billy, eres un vil usurero-dijo Keane quien me tomo por los hombros y me obligo a caminar a su lado.


El chico y yo salimos del establecimiento, yo a un tanto incrédula por lo que había sucedido y un tato atontada por la cámara que tenía en manos. Me había hipnotizado y enamorado de ella, inclusive más de la que yo misma había escogido minutos antes de la intervención de Keane.

-¿Linda?-me gire a verlo- La cámara, me refiero a la cámara-dijo un tanto nervioso.
-Lo es, mil gracias.
-No hay de qué. Por lo que se el viejo ese regala dos rollos por cada compra ¿Por qué no la estrenas de una buena vez?-sonreí y la saque de inmediato, no tarde en encontrarle la forma a la cámara y lo primero que fotografié fue a Keane.
-De verdad mil gracias- dije ante mi pequeño desliz, cosa que al solo le dio gracia.- Tengo un poco de dinero en casa, necesito pagarte ello para no estar en deuda contigo.
-Sabes, tengo una mejor idea, claro si es que a ti te apetece.
-¿De qué se trata?
-Una salida. Sal conmigo este fin e semana y el dinero quedara olvidado de antemano.
-¿Qué estás diciendo? Claro que no.
-¿No? –vi su cara desilusionada.
-Bueno… te pagare tu dinero y bueno- deje mi cámara por un rato para notar que ya estábamos sufrientemente cercas de mi apartamento- Lo de la cita.
-Entiendo…
-No lo tomes a mal, lo que pasa es que no te conozco y…
-Solo para que lo sepas, no mato, no secuestro y tampoco a acoso, bueno, eso solo lo hago con las chicas que me gustan-sonrió. Le señale el lugar por donde teníamos que ir, ya que se había empeñado a acompañarme hasta mi casa.
-So buenos argumentos. Está bien. Este fin de semana- justo nos paramos frente a mi edificio y él lo noto.
-¿Aquí es donde vives?-asentí- Entonces pasare por ti a las 7 de la noche, el sábado.
-De acuerdo.
-Bien…. Hasta luego.
-Hasta el sábado- sonreí.


Beso mi mejilla y tras lo cual, dio la espalda y continuo su camino. Note que dio un extraño brinquito, cosa que me pareció graciosa.
El día había tenido sus pros y contras, entre ellas estaba encontrarme aquel chico y aquella pequeña cosquilla que me daba el saber que lo volvería a ver……

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 Mi vestido era color esmeralda y reposaba tranquilamente en mi closet mientras terminaba de  peinarme para  ese fin de semana. La razón principal de tanto esmero, y que para ser sinceros me pesaba, era por la cita que tendría con aquel chico.
Durante el tiempo en que me miraba en el espejo, muchas preguntas pasaban por mi mente y la más persistente era ¿Cuál era la impresión que quería dar a aquel chico?
No quería que pensara que era una altanera o presumida.

Esas dudas las deje al momento de tomar mi vestido, lo hice con tanto cuidado, ya que quería evitar que este se arrugara.
Cuando por fin termine con todo, me mire al espejo por séptima vez y vi que el resultado me favorecía, solo hacía falta que el chico llegara a por mí y pensé que o faltaba tanto ya que falta realmente poco para las 7 de la tarde aquel sábado.
Esperaba a que fuera puntual, como todo Ingles, ya que odiaba las impuntualidades, las odiaba.

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8:30

En definitiva me habían dejaron plantada ¡Mierda! Era la segunda cosa  que más me enojaba.
Decidida a no volver a quedar en ridículo, no frente a Mariel quien me veía con algo de pena, entre a mi cuarto hecha una furia. Todo lo que se encontraba a la vista terminaba estampado en la pared o el piso mientras yo  me recostaba  en la cama con  unas lagrimillas que rogaban  por salir desesperadamente de mis ojos.  Tome mis sabanas y no fue hasta varios minutos después que escuche el sonido del  timbre  ¿Quién diablos seria? supuse que sería para Mariel y fue ella quien llego y atendió ya que no volví a escuchar ese sonido, a excepción de la voz Mariel quien me llamaba un tanto apenada.


-Brittany… ¿Estas dormida?
-No Mariel. Solo estaba descansando, pasa-dije sentándome en la cama.
-Hay un chico a fuera, quiere verte, creo que es el del parque de la otra vez.
-¡¿Que?! Dile que estoy dormida, no espera… no se invéntale algo-la chica me miro confundida- Sé que suena bastante mal pero él me ha dejado como una imbécil.
-Creo que estas exagerando ¿Estas realmente segura? Yo lo  veo realmente guapo y arreglando, de seguro tiene alguna explicación para su tardanza ¿Por qué no le das la oportunidad a ver que te dice?
-No, claro que no  y por favor no insista.
- Sabes que lo hare-me miro risueña- Solo una.
-Está bien, ya lárgate de aquí. Vamos a ver que tanto tiene que decir.


Me levante rápidamente y me vestí a jeans y una blusa sencilla, poco quedaba el supuesto arreglo que había logrado, pero tampoco me importaba, ya no.
Limpie un poco mi cara y el maquillaje que se había destrozado por aquellas lágrimas que había derramado.
Cuando salí de mi habitación repare en las palabras de Mariel y lo ciertas que era. Él chico lucia realmente atractivo... ¿Qué demonios estaba pensando?



--Buenas noches. Dime ¿Que se te ofrece?-dije fríamente, me miro con pena.
- Antes que nada quiero pedirte una disculpa. De verdad lo lamento, es que surgió un imprevisto y...
-¡Vaya! Como sea, te disculpo pero  ya es tarde. Tengo que descansar y si no te molesta…. que tengas una bonita noche.
-Pensé que todavía tu y yo...
-La oportunidad se fue, ojala que sea lo que fuere que te impidió venir haya sido mucho mejor-abrí la puerta- Adiós-sonrió forzadamente y cabizbajo comenzó a caminar hacia la salida.
- Bien, bueno esto es para ti-vi como sujetaba unas flores, unas  margaritas para ser precisos, las dejo en el pequeño sillón que teníamos- Fue un gusto verte y saber que estas bien Brittany.



Apenas pude percibir cuando el chico pasó al lado y escuche el crujir de las escaleras a causa del peso su peso.
Me sentí terriblemente mal, había sido lo suficientemente grosera y él había portado  totalmente amable conmigo. Además, aquello se lo debía por lo bueno que había sido conmigo aquel otro día.
 ¡¿Qué estás haciendo Brittany?!


-Espera-grite tan fuerte que  inclusive yo me asuste. El chico se detuvo y giro a verme- Son bonitas, las flores, muchas gracias.
-De nada.- cerré la puerta tras de mí y comencé alcanzarlo, bajando unos cuantos escalones para estar a la altura de el
-Siento que fui muy grosera y ni siquiera te di la oportunidad de que me dijeras  el por qué no pudiste llegar a tiempo y no hasta más de una hora después-trate de sonreír y vi que Keane parecía algo afligido.
-Pues… un amigo se accidento en carretera y varios compañeros junto conmigo le fuimos a visitar. El tiempo se fue tan rápido que no note la hora y cuando lo hice ya era demasiado tarde.
-¿Y cómo está tu amigo? Ha de ser terrible lo que paso.
-Está mejor, gracias por preguntar. Solo tiene una pierna rota pero eso le pasa por ir a gran velocidad en su motocicleta.
-Lo bueno es que ya está mejor.- El sitio y nos quedamos en unos minutos de silencio hasta que decidí retomar la conversación.-Si me esperas un par de minutos, tal vez podríamos…
-¿De verdad?-asentí- Por mi perfecto, tomate el tiempo que necesites.
-Entonces pasa mientras tomo cualquier cosa mejor que esto-señale mi ropa y subí hasta el apartamento.



Otra vez volví a mi habitación y lo más rápido que pude, acomode mi cabello y retoque mi maquillaje y como último, mí vestido, que por fortuna no se había desarrugado demasiado.


-Listo-sonreí. El chico me miro con sus ojos profundos y un tanto embobados. -¿A dónde iremos?
-A donde quieras ir-le dedique una mirada significativa- Yo no he probado bocado desde-miro su reloj- más de 6 horas.
-Creo que yo estoy igual, entonces vamos a un restaurante.


Sin demora y con el tiempo encima, llegamos a un restaurante. Habíamos tomado un taxi y ese mismo nos dejó en un bonito y elegante lugar el cual, yo me limite a mirar mientras caminaba hasta que el mesero nos proporcionó una buena mesa.


-Pase usted- Keane me puso la silla para que pudiera sentarme- Déjeme decirle que hoy se ve usted muy hermosa. -ignore su halago respecto a mi físico
-Eres muy caballeroso, ya o quedan chicos como tú. Es un lugar muy bonito.
-Lo sé, pero ¿Te parece si ordenamos de una vez?-asentí- ¡Joven!


Los platillos estaban deliciosos y la plática era amena, di me lo hubiera dicho antes, seguro no me hubiera negado a la primera.
La conversación se tornó a los aspectos personales de casa uno y más que incomodo, me sentía en la confianza de hablar con aquel chico.

-¿Y a qué se debe que un chico tan apuesto como tu esta ahora soltero?-dije entre risas
-¡Oye!-fingió estar indignado- El de los halagos debería ser yo-sonrió. Pero lo dejó de hacer de un momento a otro.
-¿Pasa algo? ¿He dicho algo impropio?
-No claro que no, solo que… termine con una relación bastante largo y complicada…
-Perdona, no quise sonar imprudente.
-Por favor, solo es una pregunta, tranquila-sonrió de nuevo- Siento que es mejor hablarlo, eso ayuda al alma- vi que tomaba un largo sorbo de su bebida- Estuvimos a punto de casarnos pero… ella me dejo por mi mejor amigo.
-Eso es una bajeza.
-Lo sé pero soy de los que piensan que por algo pasan las cosas, ahora hablemos de ti.
-¿De mí?-asintió-¿Qué hay de mí?
-¿Tienes novio?
-Mi novio es la escuela y mi trabajo-sonreí.
-¿Cómo puedes decir eso?-soltó una carcajada- A alguien como tú no debe faltarle uno o más pretendientes-vi su mirada penetrándome en el momento y no sabía cómo reaccionar.
-Es… complicado.
-Soy todo oído.


Sonreí con ironía y como dije, me sentía en confianza y el me presto su oído para el desahogo.
Fue mi turno de contarle mis penas y desdichas, y una que otra cosa entre risas. Sin duda nos estábamos divirtiendo esa noche, que no sería la primera ni la última  que disfrutaría con Keane.

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Octubre de 1961

Nunca había estado tan ansiosa de recibir correspondencia, más cuando note que una carta era tenía como remitente ni más ni menos que a John. En ella, la carta, él me contó que recorto su cabello de una manera más moderna y que por ello, yo terminaría  enamorada de él inmediatamente. Este lo había conseguido tras un viaje de John y Paul a Paris y del cual yo nunca me entere por haber estado ya en Londres.  Además, me dijo que les  habían ofrecido cantar junto a un Tony Sheridan, también hablo de que llegarían a Liverpool en unos días  y que deseaba verme. Lo que más me emociono de la carta fue notar que adjunto a ella, puso una fotografía de los 4 y  todos lucían  tan bien.

John: Con su  típica sonrisa burlona y su mirada profunda y casi vacía. Admito que me encantaba  la forma de su boca y también  su personalidad, está por demás decirlo.
George: El chico lleno de misterios y  el más pequeño del grupo. Para muchos el más callado y que era el único que permanecía oficialmente soltero.
Pete: Un chico responsable, bien parecido, un poco alejado del resto, incluso ni  siquiera traía el corte que los demás  tenían.
Paul: Bueno, mi problema empezaba en que no estaba cumpliendo mi promesa, no del todo. Con la llegada de Keane había podido olvidarlo un poco pero al volver a verlo en esa simple fotografía volvía a enloquecer.




Los días posteriores  a la llegada de esa carta, nada nuevo ocurrió. Todo era ir y venir de la universidad al trabajo, del trabajo a la escuela, comer dormir.  ¡Oh! se me olvidaba, también respiraba y salía con Keane, quien me mostraba un mundo diferente al que conocía. La perspectiva que tenia de la vida me impresionaba, tenía unas ideas muy abiertas que lo hacían interesante y más guapo.
Tomaba fotos de todos lugares a los que íbamos y eso me encantaba, lo que realmente me avergonzaba era  cuando yo salía en estas por capricho, pero aun así, me encantaba que me prestara atención. Él era todo un estuche de monerías.

En una salida con él me dijo que lo acompañara. Al parecer quería comprar unos discos y yo le mencione que cercas de mi trabajo había  una tienda que parecía muy buena y aceptando mi sugerencia, ahí era a donde dirigíamos.



-Buenas días-saludo la dependienta.
-Hola buenos días-saludamos a unisonoro.
-¿Puedo ayudarles en algo?
-Pues, solo estábamos viendo que es lo que termina por convencerme-dijo Keane con una sonrisa amable.
-Bueno… para lo que se les ofrezca Mi nombre es Rommy, Rommy Miller-la chica se alejó con lentitud para posarse detrás del mostrador.


Estuvimos rebuscando en una fila de discos, claro, el que él estaba buscando y yo mientras me entretenía viendo uno que otra caratula de los álbumes.
Nuestra búsqueda se vio interrumpida por el sonidillo de una campana que tenía la puerta en la entrada. VI como un hombre de no más de 30, camina con algo de prisa y saludaba con familiaridad  a la chica que minutos atrás había estado atendiéndonos.

-Buenos días Sr. Epstein. ¿Cómo le va?-saludo efusiva la chica.
-Ha sido un día muy ajetreado, y ya te he dicho que me llamas por mi nombre, Brian.
-Es falta de costumbre, le prometo que lo intentare.-el hombre asintió con una media sonrisa. Justo en el momento Keane sonrió satisfecho por haber encontrado algo que le agradaba.
-¿Estás seguro que quieres comprar esto?-le señale el álbum.
-Claro. Es lo que estaba buscando-sonrió. Ambos caminamos hasta la caja registradora donde aquel hombre y la chica estaban a nuestra espera.
-¿Esto sería todo?-Keane asintió- Buena elección, es un buen disco-sonrió la chica antes de sacar una pequeña envoltura para el vinilo. De nuevo la campanilla  sonó, impresionándonos a todos  y más al ver a un par de chicas caminar hasta donde estábamos y sin siquiera importarles que estuviéramos ahí, se metieron  casi hasta el otro lado de la vitrina.
-Buenos días.- saludaron y la chica las miro fijamente  olvidando en el acto lo que estaba haciendo.
-Estoy atendiendo a los jóvenes, si me permiten… ¿Qué es lo que se les ofrece?
-Perdón-se sonrojo una de ellas- Solo veníamos a pedir el sencillo  de  Tony Sheridan y The Beat Brothers.- Todos ahí nos habíamos quedado pasmados y confundidos, creo que  Keane y yo sobrábamos en la conversación pero permanecimos ahí por mera curiosidad.
-¡Oh!-sonrió aquella chica llamada Rommy.- No lo tenemos, no por el momento.
-Que lastima-dijeron de nuevo las jovencitas- Muchas gracias.
-¿Cuántas veces han venido a pedir aquello?-pregunto el hombre.
-Más de 10 veces esta semana Brian… al parecer es muy bueno porque vienen como hormigas a la miel por el.
-¿Cómo es que se llaman?
-El sencillo es My Bonnie y es de un tal Tony Sheridan y The beat Brothers.
-Vaya-aquel hombre os observo por unos segundos antes de alejarse de ahí y dirigirse a la parte trasera del lugar.
-Aquí lo tienen-la chica nos extendió el vinilo- lamento la tardanza y gracias por su compra.


Keane y yo salimos riendo por lo imprudentes que habíamos sido al escuchar una conversación ajena y así estuvimos hasta ya nos alejamos lo suficiente del local aquel.


-No debimos quedarnos tanto tiempo-mire mi reloj- es ya muy tarde.
-La plática era interesante-sonrió-Me alegra que me acompañaras-sonreí- Sabes… estaba pensando… estos días han sido demasiado apretados y quería ver si te gustaría ir a Un pub… conmigo.

¡Alto!
¿Qué era lo que me está proponiendo?
Bueno, a lo que me refería era que nuestras citas habían sido más que amistosas, es decir, a lugares público como parques, cafeterías, museos, pero era muy distinto ir a Pub y más con un chico como Keane lo cual implicaba ya una cita romántica más que una paseo entre amigos.


-¿Un pub?-le mire contrariada.
-¿No te gusta la idea?
-No es eso, solo que me tomaste por sorpresa-sonreí- ¿Cuándo seria?
-Este próximo fin de semana, si es que a ti te apetece.
-Pues, sería bueno. N conozco muchos lugares de estos aquí-me quede en silencio por unos segundos- En Liverpool salía mucho con mis amigos a Clubs y…
-Entiendo-mostró su dentadura blanca y perfecta, poco común entre los ingleses- ¿A que hora pasaría por ti?
-Pues ¿Prometes ser puntal?-asintió con una sonrisa de por medio- ¿Te parece a eso de las 8?
-Por supuesto, la impuntualidad es mi segundo apellido-le di un leve empujoncillo.
-Te estaré esperando. Bueno. Creo que hemos llegado-señale mi edificio y el cayo en cuenta de que también habíamos llegado.
-Está bien, entonces adiós y... nos vemos.
-Nos vemos Keane- estaba a punto de irme cuando el chico, en un movimiento  casi imperceptible para mí, beso mi mejilla y tras de ellos sonrió apartándose rápidamente de mí.
-Pero quien te viera-escuche la voz de Mariel, quien permanecía a unos metros lejos de mí con su mirada burlesca- Es buen mozo.
-Cállate Mariel- pase molesta por su costado.
-Por favor Gray…-sonrió- No lo niegues, el chico si no es que te gusta, te agrada-le mire de manera mortal- Es normal y hasta bueno, así dejas de pensar en... ya sabes-dijo en tono serio y hasta apenada.
-De verdad que estas mal Mariel. Aunque lo único bueno como dices, seria por fin dejar de pensar en el.
-Ojala se te haga el milagro, sino… serás demasiado tonta.



Mariel me dejo a mitad de  la entrada del edificio con mis pensamientos.
No podía negar que había sentido un par de mariposillas revolverse en mi estómago por el beso insignificante de Keane.
Además de que no se podía negar lo que era evidente, el chico era lindo y no me era del todo indiferente.




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2 comentarios:

  1. YA SE HACEN FAMOSOSSSS, WUUUJUUUUU! Ok no. Pero disfruto mucho el momento en que la fama les llega en TODOS los fics que leo de Liverpool. Perfect ♥

    El chico Keane, hmm, me causa curiosidad... Supongo que tendrá algo con Brittany, pero luego volverá Paul y todo se va al garete, YES.

    Bueeno Ary, estoy ansiosa por leer a mis Biruls, así que sube pronto. Besossss :*

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  2. ¡Holi! UuU bueno uh.... creo que insiste con esto en la anterior version de la fic y lo seguire haciendo,Keane debe quedarse con Britanny,quiero decir,¿No podrian tener cuando mucho uno noche de pasion y copas? aqui nadie se enojaria,tu sabes, ¬u¬
    Rommy aparecio :v cabe decir que verdaderamente estaba confundida dije cosas como "¿Rommy? ¿Y que hace Rommy en la fic?" pensando en ti,hasta que recorde que yo habia elegido ese nombre jajajajaja ;-;
    Keane deberia usar el latigo ¬u¬ jojoy,(Piensa en Mercury y su latigo plox)
    Porcierto,Freddie deberia aparecer UnU ¿Sabes para que? uhmmm... ni siquiera yo lo se e_e es hermoso DDx
    Ahora volviendo al tema de la fic,ame el capitulo :B
    ¿Comiste rosca de reyes?
    preguntas 100% random :'v
    No se que decir e_e me asustaron los truenos ;-; y sigue tronando,¡Eso es del diablo! el cielo se cae a pedazos DDx oh dios,porcierto creo que deberia escribir capitulo :3 pero nah,la flojera y falta de creatividad me lo impiden,mejor seguire leyendo lo tuyo mientras una barba enorme de vagabundo empieza a crecer en toda mi cara *O* empiezo a decir pendejadas asi que mejor ahi la dejamos.
    Recuerda que siempre te observo y... Con mucho amor.
    Adiosin UuU

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