El día por fin había llegado. Keane paso por mí a las 10 de la mañana y después de media hora de lloriqueos, promesas
y unos cuantos “te quiero” me despedí finalmente de Mariel para poder salí de aquel edificio; Aquel que de buenas a
primeras era feo pero que ahora lo extrañaría por lo mismo.
Cogimos un taxi y Keane me ayudo a subir la maleta para después ambos
ingresar a la parte trasera del vehículo de 4 ruedas.
Mientras el auto recorría las frías calles de Londres, yo aproveche el tiempo para dar un último vistazo. No repare en el tiempo que tardamos en llegar al aeropuerto hasta que el auto paro e indico la llegada al susodicho lugar.
Mientras el auto recorría las frías calles de Londres, yo aproveche el tiempo para dar un último vistazo. No repare en el tiempo que tardamos en llegar al aeropuerto hasta que el auto paro e indico la llegada al susodicho lugar.
Ahora era yo quien ayudaba a Keane a cargar mis maletas y un
de él, de quien por cierto eran, llevaba
muchas más que yo.
-Mira Brittany, iré a realizar unos papeleos. Espérame aquí
no tardo.-asentí
Mire el gran reloj que adornaba una de las paredes del gran
aeropuerto y me percate que no era tan temprano como pensaba, aun así decidí
que lo mejor era sentarme a esperar a Keane. No pasaron ni 5 minutos cuando vi
que Keane venia corriendo hacia mí.
-Vamos Brit, ya es tarde
y aún tenemos que registrar las maletas.-Keane tomo mi mano y juntos
empezamos a caminar. A cada paso que daba sentía que la adrenalina recorrer mi
cuerpo y no me gustaba esa sensación por lo que me detuve.- ¿Que pasa Brit? –Me
miro y parecía un poco preocupado- ¿A caso tienes miedo?-sonrió tiernamente- No
debes preocuparte, no pasara nada.-el chico acaricio mi mejilla y sujeto mi mano pero esta vez me resistí.
-No es eso Keane. Es que no puedo…
-¿A qué te refieres? -dijo evidentemente confundido. Respire
profundo.
-Keane no puedo. No debo irme.-Articule en un hilillo de voz.
-¿Por qué dices esto? Tengo tu boleto-saco de su bolsillo
los tickets- No eres la que no puedes hacerme esto. ¡No!-el chico estaba de
nervios y eso no me ayudaba.
-Lo que sucede es que imagino mi vida en un futuro y no es París.
Lo lamento-unas lagrimillas comenzaron a recorrer mi rostro.
-Y yo no me imagino sin ti-soltó una maleta que tenía
colgada al hombro izquierdo-¡Joder Gray!
-Perdóname. Por favor, perdóname.-le vi quedarse en silencio
unos minutos antes de siquiera volver a verme a los ojos.
-Supongo que no puedo obligarte a irte conmigo ¿Verdad?-negué- ¿Y ahora?
-No sé en qué estaba pensando, creí que podía hacerlo y mira
nada más lo que te he hecho perder… -Me interrumpió.
-Nada, no tienes que decir nada.-escuchamos la voz de una
mujer que anunciaba la salida de los vuelos – Yo…
-Entiendo-asentí rápidamente- Es hora de que te vayas. Te
quiero Keane-toque su rostro el cual desvió al apenas sentir el contacto de mis
manos.
-Antes de irme me gustaría darte algo.-vi cómo se inclinaba
a tomar una de sus maletas y de ella tomaba algo.-Se suponía que sería una sorpresa que te daría en algún momento, en
París- rodo los ojos- Pero ya no se podrá, así que…-me puso una pequeña caja en
mi mano.
-¿Qué? No debiste-le reprendí antes de abrirlo.
-Deja de quejarte y ábrelo-sonrió- Hace juego con ese collar tan bonito que tienes en
tu cuello. Lo mande hacer para ti-aquel presente era un anillo réplica del
collar que Stuart me había regalado.
-Es hermoso Keane. Me apena tanto esta situación.
-Yo no. Fuiste sincera y prefiero mil veces esto que haberte
visto viviendo de manera infeliz en Paris.-suspiro profundamente-te daré mi dirección
para si algún día gustas ir a la ciudad y visitarme ¿te parece?
-Estoy de acuerdo-me entrego un papelillo con sus datos.
-Bien… te deseo lo mejor a donde quiera que vayas y en lo
que hagas, también puedes escribirme si deseas y si no te molesta te escribiré.
-Estaré esperando tus cartas-me acerque a él- Gracias por
todo
-Soy yo el que debería agradecerte, fue grato encontrarme
contigo y no cambiaría todo lo que vivimos.
-Yo tampoco.-me lance a abrazarlo.
-Entonces… este es un adiós-Soltó un bufido- Te amo Brittany y quiero que lo recuerdes
siempre-Me dio un delicado y tierno beso que duro unos minutos.
-También te amo. Cuídate mucho por favor.-asintió.
Con aquello el chico tomo sus maletas en mano y tras un leve
movimiento de manos, el chico desapareció de mi vista.
Sin demorarme mucho, decidí que lo mejor era volver a casa y
fue por ello que pedí un taxi para poder regresar al departamento.
Alrededor de unos 30 minutos, el taxi se sitio frente al edificio departamental y literalmente,
corrí hasta el que minutos atrás había estado viviendo. Utilice la copia que
por suerte conserve y abrí la puerta con el deseo de no encontrar a
nadie para no dar explicación pero no, en el lugar estaba Mariel en el sillón y
Rommy le hacía compañía.
Tratando de no hacer
ruido, cerré la puerta pero de nuevo me
equivoque, el sonido fue tan escandaloso que capture la atención de ambas
chicas.
-¡¿Brittany?!-pregunto Mariel sorprendida.
-Hola-sonreí.
-Pero ¿Qué haces aquí? ¿Qué no deberías estar ya en Paris?
-Pues… siempre no.-Mariel sonrió y corrió a abrazarme.
Realmente en el momento me pregunte por qué había siquiera
pensado en dejar aquella gran parte de mi vida y llegue a la conclusión de que
había perdido la cordura.
Tras unos minutos de asimilar mi nueva decisión y de contar
a Mariel lo ocurrido con Keane, pude sentarme tranquilamente mientras ambas
chicas me sonreían de oreja a oreja.
-Me alegro que te hayas quedado-sonreí- ¿Pero que fue l que
te hizo quedarte definitivamente?-pregunto Rommy- Lo digo porque te veías muy
decidida a irte y de pronto te veo aquí…
-Porque las extrañaría. Mi vida en París o en cualquier
parte del mundo no sería igual sin
ustedes-Respondí.
-Casi te creería sino te conociera realmente-dijo Mariel
mientras reía sin razón aparente.-Pero creo que quien realmente te lo impidió
fue Paul.
-¿Paul?-Rommy giro a verme confundida- ¿Quién es Paul?
-Claro que no fue por él. No seas ridícula Mariel-ignore a
Rommy y mostré un poco de enfado por lo que dijo Mariel.
-Sabes que es cierto. Mira… hasta te has molestado. Y contestando
a tu pregunta Rommy, es uno de los chicos que conociste hace tiempo ¿Recuerdas
aquel que tiene ciertos rasgos femeninos y hasta cara de bebe?-Mariel miro a Rommy quien
trataba de recordar, o al menos eso parecía.
-Pues… no realmente-soltó una risita.
-Cuando vengas te lo mostrare-dijo Mariel para molestarme aún
más.
-Déjalo ya, por favor Mariel. Ya te he dicho que fue por
ustedes, mis amigas.
-Júralo-la chica me miro retadoramente.
-No tengo porque jurar nada-vi que ambas chicas se miraban
de manera cómplice- Además, no deberías de juzgarme, lo importante es que estoy
aquí ¿no?
-Claro que sí, solamente que es lógico porque te quedaste.
Es una lástima que se te complique eso de aceptar las cosas-tomo un poco de su
taza de té- Se me ha ocurrido algo ¿Qué te parece si vamos a Liverpool para
celebrar tu estancia aquí?
-Me suena bastante bien pero… no tengo dinero-comente.
-¿Y por qué no consiguen que alguien las lleve?
-Tú también vendrías con nosotros Rommy-contesto Mariel.
-¿Yo? Pero yo no
conozco a nadie y…
-Pues sirve que así conoces a los chicos y a Paul, el
enamorado de Brit…-Rommy sonrió.
-Entonces permítanme conseguir quien pueda llevarnos. Tengo
un amigo que tal vez podría convencer.
-¿De verdad?-grito Mariel emocionada- ¿Es tu amigo o tu
novio?
-¡Mariel!...-reprendí a la chica.
-Es mi amigo-sonrió- ¿Que dicen?
-Todo está bien pero ¿Y sus trabajos?
-La Sra. Bennett no tiene reparo en ello. Solo le diré que
visitare a mis padres y no tendré problema.
-Brian saldrá de viaje así que cerrara el negocio.
-Entonces si no hay ningún otro impedimento ¿Por qué estamos
aún aquí?
Una nueva aventura siempre estaba a la merced de las
posibilidades y esta parecía una buena.
Una muy buena.
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Afortunadamente el amigo de Rommy accedió a llevarnos a
Liverpool con la única condición de que pagáramos un poco de la gasolina que se
necesitara durante el camino y nos pareció lo más justo y aceptable.
Mariel había simpatizado con aquel chico, cuyo nombre era
John Hurley. Durante todo el trayecto no habían parado de platicar y reírse
mutuamente, cosa que tanto a mí y a Rommy nos había extrañado bastante.
Debo admitir que el chico era bien parecido y con un
profundo color miel en sus ojos que lo hacía un
buen mozo.
Mucho había ayudado el poco tráfico que había por las calles
y a ello le debíamos nuestra llegada a Liverpool sin tanta demora y eso me alegraba
bastante. Cuando visualice la entrada de la ciudad no pude evitar sonreír y al parecer no era la única, ya que Rommy,
quien estaba a mi costado, miraba anonadada la ciudad por la ventanilla del
auto.
Por acuerdo mutuo, al arribar a la ciudad por completo, nos quedaríamos
en mi casa, todo con el objeto de pasar tiempo juntas a nuestra llegada.
No tengo palabras para describir la reacción de mis padres
verme frente a la puerta de la casa, ya que para, mi madre se abalanzo sobre mí
y llenándome de fastidios besos la cara pero que en el momento me supieron a
gloria.
-Creo que llamare a mi madre para decirle que estoy aquí ¿Me
prestas tu teléfono?-asentí.
-Es un lugar muy bonito. Jamás había visitado Liverpool.-Rommy
dejo su pequeña maleta reposar en mi cama.
-Te gustara, yo sé lo que te digo.- justo en el momento
Mariel regresaba a mi habitación con una sonrisa.
-¿Están listas para salir esta noche?
-¿Ahora? ¿No deberíamos descansar?
-¿Bromeas?-mire a Rommy quien parecía sorprendida- Aquí
tienes que salir desde el primer día en que llegar. Además, cuando estemos en
el Pub, se te olvidara el cansancio.
-Si ustedes dicen…
-Pues yo usare esto-Mariel saco de su maleta una mini
falda bastante coqueta.- ¿Qué les parece?
- Que deberías ejercitar más las piernas, están demasiado
flácidas-Dijo Rommy mientras me miraba y soltábamos una carcajada.
-Se te vera bien
Mariel. Aunque jamás pensé que tú
te atreverías a usar algo como eso.
-Déjame decirte que no solo lo usare yo sino también
ustedes.
-¿Qué dices?-pregunto Rommy.
- Que les he
comprado una a cada quien-Mariel nos entregó
a Rommy una prenda similar a la suya- Pueden usarlo hoy si lo desean.
-Esto jamás… no quiero ponerme algo que solo he visto que
usan personas con no muy buena
reputación.
-¡Oh vamos! ¿Ahora resulta que son una puritanas? Me dan
asco- Mariel rodo los ojos.
-Bueno es que…nosotras no…
-Como quieran. Yo
pienso que la ropa no te hace puta, una falda no les quitara la dignidad que
tienen.
Rommy y yo nos miramos tratando de asimilar lo que la chica
acababa de decirnos y en cierta parte tenía razón.
Mariel casi siempre tenía la razón…
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Llegamos a un pub bastante bueno y donde una banda tocaba y
debía reconocer que lo hacía bien. La música sonaba con mucha fuerza a cada que nos acercamos a
la barra, donde por cierto pedimos unas
bebidas para después acércanos un poco al escenario y así, poder ver más de
cercas a la agrupación.
Creo que como dato extra, debo mencionar que muchos de los jóvenes masculinos no paraban de vernos. ¿Por qué os
miraban? Simple, las tres teníamos las
faldas más cortas del recinto y seguro aquello era el centro de atención, lo
malo fue cuando recordé haber destrozado a Dorothy, la novia de Paul, por
vestir de esa misma manera y ahora era yo quien lo hacía.
AL estar cercas del escenario, pude notar que aparte de
robar la atención de público, también lo logramos con los integrantes del grupo
en turno quien no devana de vernos. Para evitar cualquier cosa, fingí no
prestarles atención personal y me centre únicamente en su música, que era la
verdadera razón de que estuviese esa
noche allí y no era la única que se sentía incomoda por el interés
obsesivo hacia nuestra persona, también lo estaba Rommy pero quien realmente me
haya sorprendido era Mariel, quien sonreía y hasta coqueteaba con el
guitarrista del grupo y claro, a este no le pasaba desapercibido.
-¿Qué haces Mariel?
-Nada-giro a verme.- Él chico es agradable, solo eso.
-¿Y si nos alejamos un poco? Es demasiado sofocante aquí…
-Claro que si Rommy, vamos Mariel-tome a la chica de la mano
y la jale alejándonos considerablemente
de ese lugar.
Entre empujones y
gritos de la audiencia que pedía otra canción, logramos apartarnos y salir de aquel gran tumulto sin
siquiera imaginar con quien nos encontraríamos en ese mismo establecimiento,
para nuestra fortuna o mala suerte.
-Creo que el alcohol me está cayendo mal-George se paró
frente a nosotras y era evidente que el chico estaba ebrio.- Esa chica se
parece tanto a Brittany-vi como Paul reía por las ocurrencia de Harrison.
-Soy yo, tonto-le di una pequeña bofetada a modo de broma.
-Yo también llegue a creer que era una alucinación…-dijo
John.
-¡Hola Brit! ¿Qué hay Mariel? ¿Qué hace por acá? –pregunto Paul.
-Sabemos que se alegran mucho de vernos Macca.-Mariel sonrió-
Quiero presentarle a alguien que ya conocían pero que pueden volver a
conocer-Mariel empujo un poco a Rommy quien parecía un tanto intimidada- Chicos
ella es Rommy, Rommy, él es Paul- Rommy giro a verme y sentí que los colores
subían a mi mejilla, la chica sonrió y extendió la mano.
-Un gusto Paul.
-El gusto es mío- tomo la mano de la chica e hizo lo que
tanto odiaba, besar su mano.
-¿Y no me la vas a presentar a mí?-pregunto John- A mi también
me gusta conocer gente…
-Mira él es John, Rommy-la chica se limitó a asentir- Y este
chico que está aquí es George.
-¡H—hola!-ambos estrecharon la mano y pude notar que Rommy
desviaba la mirada del chico.
-¿Eres la chica que trabaja con Brian?-Rommy asintió- Un
gusto… ¿Por qué no nos sentamos para estar más cómodo?
-Si George, seguro quieres comer lo que ponen en las mesitas
como tentempié-Mariel sonrió y caminamos justo a una mesa que para nuestra
suerte estaba vacía.
-¿Y bien? No esperábamos verlas aquí.
-Bueno Paulie, estamos aquí más que nada para agradecer al
cielo que Brit recapacitara y siempre no se fuera a Paris junto con Keane. Ese
es un buen motivo para venir aquí.- tras lo dicho por Mariel, sentí la mirada
asesina de John quien en ese momento estaba de todo, menos feliz.
-Gracias Mariel ¿podrías tener más delicadeza para la
próxima?
-¿Cómo que te irías a París? ¡Mierda Gray! ¿Con ese imbécil?
– John me tomo fuerte del brazo casi obligándome a levantarme del lugar en el
que había permanecido sentada pocos segundos atrás. Su enojo fue en aumento cuando al parecer noto
la forma en que vestía y de la cual no se había
tenido cuidado.- ¡Joder! ¿Qué
mierda llevas encima?... pareces una puta.
-Tranquilízate Lennon, no la ofendas.
-¡No te metas!
-Mariel tiene razón, John. No hay porque exaltarnos.
-¿Pero te has fijado como jodidos viene vestida?-Paul me
dedico unos segundos de su atención- Mejor dicho, ni siquiera viene vestida.
-¡Cállate John! ¡Ya
basta! Al menos podrías tratar de respetarme y lo que es más Winston, yo no
tengo porque darte explicaciones de que
es lo que me pongo y dejo de ponerme.
Los ojos de Lennon no mostraban un convencimiento total de
lo que le decía y por lo mismo se apartó de mi más que molesto e indignado.
-Le hagas caso Brit. Te ves genial ¿No es así Rommy?
-Claro, luces bien. Pero lo que no entiendo es porque se
pone así ¿Fue tu novio?
-No, por supuesto que no. Cree que tiene derechos sobre mí
porque…-mire que tanto George y Paul me miraban- Ciertas cosas que pasaron...-desvié
la mirada.
-Bien… ¿Por qué no vamos por una bebidas y animamos el día?-todos
asintieron- ¿Me acompañan George y
Rommy?-Mariel me sonrió con complicidad.
-¡Sí!-se apresuró a decir George, causando que todos ahí nos
sorprendiéramos de su efusividad.
Una batalla interna se realizaba en mis adentros. ¿Por
qué? Bueno, sabía que Mariel había
invitado a aquel par para dejarme a solas con Paul pero también sabía que se
los llevaba para que se fueran conociendo.
Era un arma de doble filo que no me hacía sentir muy cómoda,
mucho menos.
-¿Así que te ibas a Paris?-Paul me miro con curiosidad.
Asentí- ¿Por cuánto tiempo?
-Me iría a vivir ahí, Paul.
-¿De verdad?-vi su cara de asombro- Lo bueno es que no te
fuiste.
-¿Crees que fue bueno?
-Si… -sonrió- Te extrañaría… todos te extrañaríamos.
-Claro, todos.-fingí una mueca.
El chico estaba a punto de decirme algo y lo supe por que
pude ver como se movían sus labios pero me fue imposible escucharle ya que una
chica gritaba su nombre de manera desenfrenada y muy entusiasta. Era bastante
irritable.
-¡¡Paulie!!-
-¡Mierda!- Paul parecía irritado.
-¿Que sucede? ¿Quién es ella?-pregunte. Al tenerla un poco
cercas pude saber lo resbalosa que era, una típica chica rubia.
-Brittany, por favor-tomo mis manos- Te agradecería mucho si
me permites-bajo la mirada. Justo en eso la chica llego sentándose encima de
él.
-¿Por qué no me has saludado?... No sabes cuánto te he
recordado últimamente, en especial
después de lo sucedido-La chica acomodaba su vestido corto, Paul
aprovecho su distracción para verme.
-¿Podrías ayudarme?-susurro y yo acepte-Solo sígueme el
juego ¿Bien?-Asentí.
-¿Me estas escuchando Paul?
-SI, te he escuchado-dijo fastidiado.
-¿Por qué no me
contestas? ¿Acaso tú no me has extrañado?
-Eres una buena amiga Carol, es imposible olvidarte-sonrió
con ironía y la chica le correspondió. Desafortunadamente la chica noto mi
presencia que por lo que vi, no le agradaba mucho.
-¿Tu quién eres?-pregunto la chica, Carol.
-Soy su una a…- Paul interfirió.
-Ella Brit. Brittany, ella es Carol. Carol, ella es Brittany,
mi novia.-con los ojos entre abierto iré a Paul quien me sonreía a mas no poder
mientras yo me limitaba a no parecer una boba frente a la chica aquella.
-¿Tú novia? ¿Bromeas? ¿Qué hay de Dot?-no obtuvo respuesta
del chico- ¿Y desde cuando comenzaron su relación?-la chica me miro- Antes o después
de que te acostaras conmigo.- Carol sabía lo que hacía y claro, si fuera la
novia de Paul me incomodaría pero no, aunque si me incomodaba.
-Es algo que no es de tu incumbencia y a ella no le
importa-Le espeto Paul.
-Pues no parece. ¿Verdad que te importa?-me miro
desafiante- Paul folla muy bien... pero
eso tu ya deberías saberlo ¿No?
-Eh….-mire a Paul.
-Deja eso Carol. No causa ninguna broma.
-Pues es que esto parece una vil broma de mal gusto. Si n
quieres que este aquí, solo dilo, no tienes que poner excusas por demás ridículas.
-No tengo razones para decirte excusas y menos para mentirte.
Deberías olvidar lo que paso- Sabia que Paul no era un santo pero definitivamente
no me imaginaba que fuera tan mujeriego,
tal y como se estaba mostrando.
-Ya lo sé James.-de nuevo capture la atención de la chica-
Entonces ¿Por qué no la besas? Demuéstrenle al mundo entero el amor mutuo que
se tienen-dijo riendo.
-No tenemos porque demostrarle nada a nadie- era la primera
vez que hablaba.- Si no quieres créele es tu problema.
-Vaya, creí que no podías hablar. Iré con Dorothy y…
-Ella no querrá tus explicaciones Carol. Y si eso es lo que
quieres…-
Sentí las manos de Paul quien me sonreía con ternura
mientras yo me tensaba un poco. ¿Qué iba hacer? Su mirada se posó en mis ojos
para después mirar mis labios los que temblaban un poco por la cercanía que había
tomado el chico para conmigo. Con algo de lentitud. Sentí su respiración en mi
boca y ras acariciar mi mejilla, pude
experimentar la sensación tener sus labios junto a los míos.
¡Me besaba!
El chico me estaba besando y no podía creerlo. Al principio
fue algo frio y monótono pero con el paso de las milésimas de segundo percibí como él se relajaba y tomaba aquel beso con
una pizca de dulzura que encerraba algún sentimiento.
Justo en eso, tomo mi cintura con delicadeza y me pego más a
su cuerpo mientras sus manos tomaban mi
cuello.
Alrededor de 3 minutos
pasaron antes de que él se alejara de mí y me mirara algo conmocionado
- ¡Vaya!..... Quiero decir-paso su dedo de en medio para
rascar su frente- Al parecer ya se ha ido, pensé que jamás lo haría.
-Sí, yo también lo creí- yo continuaba en un estado de
shock. Aquel momento que tanto había anhelado en mis sueños más profundos había
ocurrido. Seguro podía morir en paz.
-Lamento lo de hace un momento, no debí hacerlo.
-No te preocupes Paul, para eso estamos los amigos- Ni yo sabía
qué diablos hacía.
- Bien…T-tengo que…. irme-hizo una seña con su mano
izquierda- Muchas gracias por… todo-asentí- ¿N-nos vemos mañana? Porqué aun estará aquí ¿Verdad?
-Eso creo.
-Entonces… nos vemos Brittany- camino un par de pasos hacia la salida del
recinto pero después se regresó por su chaqueta que había dejado en su anterior
asiento. Me dedico una media sonrisa y tras un casi imperceptible beso en la
mejilla, salió corriendo del lugar.
¡Qué bueno había sido no haber viajado a Paris!
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Espero lo disfruten.
Les deseo un hermoso fin de semana :D