sábado, 31 de enero de 2015

Capítulo 53.

El día por fin había llegado. Keane paso por mí  a las 10 de la mañana y  después de media hora de lloriqueos, promesas y unos cuantos “te quiero” me despedí finalmente de Mariel para poder  salí de aquel edificio; Aquel que de buenas a primeras era feo pero que ahora lo extrañaría por lo mismo.

Cogimos un taxi  y  Keane me ayudo a subir la maleta para después ambos ingresar a la parte trasera del vehículo de 4 ruedas.
 Mientras el auto recorría las frías calles de Londres, yo aproveche el tiempo para dar un último vistazo. No repare en el tiempo que tardamos en llegar al aeropuerto hasta que el auto paro e indico la llegada al susodicho lugar.
Ahora era yo quien ayudaba a Keane a cargar mis maletas y un de él,  de quien por cierto eran, llevaba muchas más que yo.


-Mira Brittany, iré a realizar unos papeleos. Espérame aquí no tardo.-asentí

Mire el gran reloj que adornaba una de las paredes del gran aeropuerto y me percate que no era tan temprano como pensaba, aun así decidí que lo mejor era sentarme a esperar a Keane. No pasaron ni 5 minutos cuando vi que Keane venia corriendo hacia mí.

-Vamos Brit, ya es tarde  y aún tenemos que registrar las maletas.-Keane tomo mi mano y juntos empezamos a caminar. A cada paso que daba sentía que la adrenalina recorrer mi cuerpo y no me gustaba esa sensación por lo que me detuve.- ¿Que pasa Brit? –Me miro y parecía un poco preocupado- ¿A caso tienes miedo?-sonrió tiernamente- No debes preocuparte, no pasara nada.-el chico acaricio mi mejilla y  sujeto mi mano pero esta vez me resistí.
-No es eso Keane. Es que no puedo…
-¿A qué te refieres? -dijo evidentemente confundido. Respire profundo.
-Keane no puedo. No debo irme.-Articule en un hilillo de voz.
-¿Por qué dices esto? Tengo tu boleto-saco de su bolsillo los tickets- No eres la que no puedes hacerme esto. ¡No!-el chico estaba de nervios y eso no me ayudaba.
-Lo que sucede es que imagino mi vida en un futuro y no es París. Lo lamento-unas lagrimillas comenzaron a recorrer mi rostro.
-Y yo no me imagino sin ti-soltó una maleta que tenía colgada al hombro izquierdo-¡Joder Gray!
-Perdóname. Por favor, perdóname.-le vi quedarse en silencio unos minutos antes de siquiera volver a verme a los ojos.
-Supongo que no puedo obligarte  a irte conmigo ¿Verdad?-negué- ¿Y ahora?
-No sé en qué estaba pensando, creí que podía hacerlo y mira nada más lo que te he hecho perder… -Me interrumpió.
-Nada, no tienes que decir nada.-escuchamos la voz de una mujer que anunciaba la salida de los vuelos – Yo…
-Entiendo-asentí rápidamente- Es hora de que te vayas. Te quiero Keane-toque su rostro el cual desvió al apenas sentir el contacto de mis manos.
-Antes de irme me gustaría darte algo.-vi cómo se inclinaba a tomar una de sus maletas y de ella tomaba algo.-Se suponía que sería  una sorpresa que te daría en algún momento, en París- rodo los ojos- Pero ya no se podrá, así que…-me puso una pequeña caja en mi mano.
-¿Qué? No debiste-le reprendí antes de abrirlo.
-Deja de quejarte y ábrelo-sonrió- Hace  juego con ese collar tan bonito que tienes en tu cuello. Lo mande hacer para ti-aquel presente era un anillo réplica del collar que Stuart me había regalado.
-Es hermoso Keane. Me apena tanto esta situación.
-Yo no. Fuiste sincera y prefiero mil veces esto que haberte visto viviendo de manera infeliz en Paris.-suspiro profundamente-te daré mi dirección para si algún día gustas ir a la ciudad y visitarme ¿te parece?
-Estoy de acuerdo-me entrego un papelillo con sus datos.
-Bien… te deseo lo mejor a donde quiera que vayas y en lo que hagas, también puedes escribirme si deseas y si no te molesta te escribiré.
-Estaré esperando tus cartas-me acerque a él- Gracias por todo
-Soy yo el que debería agradecerte, fue grato encontrarme contigo y no cambiaría todo lo que vivimos.
-Yo tampoco.-me lance a abrazarlo.
-Entonces… este es un adiós-Soltó un bufido-  Te amo Brittany y quiero que lo recuerdes siempre-Me dio un delicado y tierno beso que duro unos minutos.
-También te amo. Cuídate mucho por favor.-asintió.


Con aquello el chico tomo sus maletas en mano y tras un leve movimiento de manos, el chico desapareció de mi vista.
Sin demorarme mucho, decidí que lo mejor era volver a casa y fue por ello que pedí un taxi para poder regresar al departamento.
Alrededor de unos 30 minutos, el taxi se sitio frente  al edificio departamental y literalmente, corrí hasta el que minutos atrás había estado viviendo. Utilice la copia que por suerte conserve  y abrí  la puerta con el deseo de no encontrar a nadie para no dar explicación pero no, en el lugar estaba Mariel en el sillón y Rommy le hacía compañía.
Tratando de  no hacer ruido, cerré la puerta  pero de nuevo me equivoque, el sonido fue tan escandaloso que capture la atención de ambas chicas.


-¡¿Brittany?!-pregunto Mariel sorprendida.
-Hola-sonreí.
-Pero ¿Qué haces aquí? ¿Qué no deberías estar ya en Paris?
-Pues… siempre no.-Mariel sonrió y corrió a abrazarme.


Realmente en el momento me pregunte por qué había siquiera pensado en dejar aquella gran parte de mi vida y llegue a la conclusión de que había perdido la cordura.
Tras unos minutos de asimilar mi nueva decisión y de contar a Mariel lo ocurrido con Keane, pude sentarme tranquilamente mientras ambas chicas me sonreían de oreja  a oreja.

-Me alegro que te hayas quedado-sonreí- ¿Pero que fue l que te hizo quedarte definitivamente?-pregunto Rommy- Lo digo porque te veías muy decidida a irte y de pronto te veo aquí…
-Porque las extrañaría. Mi vida en París o en cualquier parte del  mundo no sería igual sin ustedes-Respondí.
-Casi te creería sino te conociera realmente-dijo Mariel mientras reía sin razón aparente.-Pero creo que quien realmente te lo impidió fue Paul.
-¿Paul?-Rommy giro a verme confundida- ¿Quién es Paul?
-Claro que no fue por él. No seas ridícula Mariel-ignore a Rommy y mostré un poco de enfado por lo que dijo Mariel.
-Sabes que es cierto. Mira… hasta te has molestado. Y contestando a tu pregunta Rommy, es uno de los chicos que conociste hace tiempo ¿Recuerdas aquel que tiene ciertos rasgos femeninos y hasta  cara de bebe?-Mariel miro a Rommy quien trataba de recordar, o al menos eso parecía.
-Pues… no realmente-soltó una risita.
-Cuando vengas te lo mostrare-dijo Mariel para molestarme aún más.
-Déjalo ya, por favor Mariel. Ya te he dicho que fue por ustedes, mis amigas.
-Júralo-la chica me miro retadoramente.
-No tengo porque jurar nada-vi que ambas chicas se miraban de manera cómplice- Además, no deberías de juzgarme, lo importante es que estoy aquí ¿no?
-Claro que sí, solamente que es lógico porque te quedaste. Es una lástima que se te complique eso de aceptar las cosas-tomo un poco de su taza de té- Se me ha ocurrido algo ¿Qué te parece si vamos a Liverpool para celebrar tu estancia aquí?
-Me suena bastante bien pero… no tengo dinero-comente.
-¿Y por qué no consiguen que alguien las lleve?
-Tú también vendrías con nosotros Rommy-contesto Mariel.
-¿Yo?  Pero yo no conozco a nadie y…
-Pues sirve que así conoces a los chicos y a Paul, el enamorado de Brit…-Rommy sonrió.
-Entonces permítanme conseguir quien pueda llevarnos. Tengo un amigo que tal vez podría convencer.
-¿De verdad?-grito Mariel emocionada- ¿Es tu amigo o tu novio?
-¡Mariel!...-reprendí a la chica.
-Es mi amigo-sonrió- ¿Que dicen?
-Todo está bien pero ¿Y sus trabajos?
-La Sra. Bennett no tiene reparo en ello. Solo le diré que visitare a mis padres y no tendré problema.
-Brian saldrá de viaje así que cerrara el negocio.
-Entonces si no hay ningún otro impedimento ¿Por qué estamos aún aquí?



Una nueva aventura siempre estaba a la merced de las posibilidades y esta parecía una buena.
Una muy buena.



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Afortunadamente el amigo de Rommy accedió a llevarnos a Liverpool con la única condición de que pagáramos un poco de la gasolina que se necesitara durante el camino y nos pareció lo más justo y aceptable.
Mariel había simpatizado con aquel chico, cuyo nombre era John Hurley. Durante todo el trayecto no habían parado de platicar y reírse mutuamente, cosa que tanto a mí y a Rommy nos había extrañado bastante.
Debo admitir que el chico era bien parecido y con un profundo color miel en sus ojos que lo hacía un  buen mozo.

Mucho había ayudado el poco tráfico que había por las calles y a ello le debíamos nuestra llegada a Liverpool sin tanta demora y eso me alegraba bastante. Cuando visualice la entrada de la ciudad no pude evitar sonreír  y al parecer no era la única, ya que Rommy, quien estaba a mi costado, miraba anonadada la ciudad por la ventanilla del auto.
Por acuerdo mutuo, al arribar a la ciudad por completo, nos quedaríamos en mi casa, todo con el objeto de pasar tiempo juntas a nuestra llegada.

No tengo palabras para describir la reacción de mis padres verme frente a la puerta de la casa, ya que para, mi madre se abalanzo sobre mí y llenándome de fastidios besos la cara pero que en el momento me supieron a gloria.


-Creo que llamare a mi madre para decirle que estoy aquí ¿Me prestas tu teléfono?-asentí.
-Es un lugar muy bonito. Jamás había visitado Liverpool.-Rommy dejo su pequeña maleta reposar en mi cama.
-Te gustara, yo sé lo que te digo.- justo en el momento Mariel regresaba a mi habitación con una sonrisa.
-¿Están listas para salir esta noche?
-¿Ahora? ¿No deberíamos descansar?
-¿Bromeas?-mire a Rommy quien parecía sorprendida- Aquí tienes que salir desde el primer día en que llegar. Además, cuando estemos en el Pub, se te olvidara el cansancio.
-Si ustedes dicen…
-Pues yo usare esto-Mariel saco de su maleta una mini falda  bastante coqueta.- ¿Qué les parece?
- Que deberías ejercitar más las piernas, están demasiado flácidas-Dijo Rommy mientras me miraba y soltábamos una carcajada.
-Se te vera bien  Mariel. Aunque  jamás pensé que tú te atreverías a usar algo como eso.
-Déjame decirte que no solo lo usare yo sino también ustedes.
-¿Qué dices?-pregunto Rommy.
 - Que les he comprado  una a cada quien-Mariel nos entregó a Rommy una prenda similar a la suya- Pueden usarlo hoy si lo desean.
-Esto jamás… no quiero ponerme algo que solo he visto que usan personas  con no muy buena reputación.
-¡Oh vamos! ¿Ahora resulta que son una puritanas? Me dan asco- Mariel rodo los ojos.
-Bueno es que…nosotras no…
-Como quieran.  Yo pienso que la ropa no te hace puta, una falda no les quitara la dignidad que tienen.



Rommy y yo nos miramos tratando de asimilar lo que la chica acababa de decirnos y en cierta parte tenía razón.
Mariel casi siempre tenía la razón…


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Llegamos a un pub bastante bueno y donde una banda tocaba y debía reconocer que lo hacía bien. La música sonaba  con mucha fuerza a cada que nos acercamos a la barra, donde por cierto  pedimos unas bebidas para después acércanos un poco al escenario y así, poder ver más de cercas a la agrupación.

Creo que como dato extra, debo mencionar que muchos de los jóvenes  masculinos no paraban de vernos. ¿Por qué os miraban?  Simple, las tres teníamos las faldas más cortas del recinto y seguro aquello era el centro de atención, lo malo fue cuando recordé haber destrozado a Dorothy, la novia de Paul, por vestir de esa misma manera y ahora era yo quien lo hacía.

AL estar cercas del escenario, pude notar que aparte de robar la atención de público, también lo logramos con los integrantes del grupo en turno quien no devana de vernos. Para evitar cualquier cosa, fingí no prestarles atención personal y me centre únicamente en su música, que era la verdadera razón de que estuviese esa  noche allí y no era la única que se sentía incomoda por el interés obsesivo hacia nuestra persona, también lo estaba Rommy pero quien realmente me haya sorprendido era Mariel, quien sonreía y hasta coqueteaba con el guitarrista del grupo y claro, a este no le pasaba desapercibido.

-¿Qué haces Mariel?
-Nada-giro a verme.- Él chico es agradable, solo eso.
-¿Y si nos alejamos un poco? Es demasiado sofocante aquí…
-Claro que si Rommy, vamos Mariel-tome a la chica de la mano y la jale alejándonos  considerablemente de ese lugar.

Entre empujones y  gritos de la audiencia que pedía otra canción, logramos  apartarnos y salir de aquel gran tumulto sin siquiera imaginar con quien nos encontraríamos en ese mismo establecimiento, para nuestra fortuna o mala suerte.


-Creo que el alcohol me está cayendo mal-George  se  paró frente a nosotras y era evidente que el chico estaba ebrio.- Esa chica se parece tanto a Brittany-vi como Paul reía por las ocurrencia de Harrison.
-Soy yo, tonto-le di una pequeña bofetada a modo de broma.
-Yo también llegue a creer que era una alucinación…-dijo John.
-¡Hola Brit! ¿Qué hay Mariel? ¿Qué hace por acá? –pregunto Paul.
-Sabemos que se alegran mucho de vernos Macca.-Mariel sonrió- Quiero presentarle a alguien que ya conocían pero que pueden volver a conocer-Mariel empujo un poco a Rommy quien parecía un tanto intimidada- Chicos ella es Rommy, Rommy, él es Paul- Rommy giro a verme y sentí que los colores subían a mi mejilla, la chica sonrió y extendió la mano.
-Un gusto Paul.
-El gusto es mío- tomo la mano de la chica e hizo lo que tanto odiaba, besar su mano.
-¿Y no me la vas a presentar a mí?-pregunto John- A mi también me gusta conocer gente…
-Mira él es John, Rommy-la chica se limitó a asentir- Y este chico que está aquí es George.
-¡H—hola!-ambos estrecharon la mano y pude notar que Rommy desviaba la mirada del chico.
-¿Eres la chica que trabaja con Brian?-Rommy asintió- Un gusto… ¿Por qué no nos sentamos para estar más cómodo?
-Si George, seguro quieres comer lo que ponen en las mesitas como tentempié-Mariel sonrió y caminamos justo a una mesa que para nuestra suerte estaba vacía.
-¿Y bien? No esperábamos verlas aquí.
-Bueno Paulie, estamos aquí más que nada para agradecer al cielo que Brit recapacitara y siempre no se fuera a Paris junto con Keane. Ese es un buen motivo para venir aquí.- tras lo dicho por Mariel, sentí la mirada asesina de John quien en ese momento estaba de todo, menos feliz.
-Gracias Mariel ¿podrías tener más delicadeza para la próxima?
-¿Cómo que te irías a París? ¡Mierda Gray! ¿Con ese imbécil? – John me tomo fuerte del brazo casi obligándome a levantarme del lugar en el que había permanecido sentada pocos segundos atrás.  Su enojo fue en aumento cuando al parecer noto la forma en que vestía y de la cual no se había  tenido cuidado.- ¡Joder! ¿Qué  mierda llevas encima?... pareces una puta.
-Tranquilízate Lennon, no la ofendas.
-¡No te metas!
-Mariel tiene razón, John. No hay porque exaltarnos.
-¿Pero te has fijado como jodidos viene vestida?-Paul me dedico unos segundos de su atención- Mejor dicho, ni siquiera viene vestida.
-¡Cállate John!  ¡Ya basta! Al menos podrías tratar de respetarme y lo que es más Winston, yo no tengo porque darte explicaciones de que  es lo que me pongo y dejo de ponerme.


Los ojos de Lennon no mostraban un convencimiento total de lo que le decía y por lo mismo se apartó de mi más que molesto e indignado.



-Le hagas caso Brit. Te ves genial ¿No es así Rommy?
-Claro, luces bien. Pero lo que no entiendo es porque se pone así ¿Fue tu novio?
-No, por supuesto que no. Cree que tiene derechos sobre mí porque…-mire que tanto George y Paul me miraban- Ciertas cosas que pasaron...-desvié la mirada.
-Bien… ¿Por qué no vamos por una bebidas y animamos el día?-todos asintieron- ¿Me acompañan  George y Rommy?-Mariel me sonrió con complicidad.
-¡Sí!-se apresuró a decir George, causando que todos ahí nos sorprendiéramos de su efusividad.



Una batalla interna se realizaba en mis adentros. ¿Por qué?  Bueno, sabía que Mariel había invitado a aquel par para dejarme a solas con Paul pero también sabía que se los llevaba para que se fueran conociendo.
Era un arma de doble filo que no me hacía sentir muy cómoda, mucho menos.



-¿Así que te ibas a Paris?-Paul me miro con curiosidad. Asentí- ¿Por cuánto tiempo?
-Me iría a vivir ahí, Paul.
-¿De verdad?-vi su cara de asombro- Lo bueno es que no te fuiste.
-¿Crees que fue bueno?
-Si… -sonrió- Te extrañaría… todos te extrañaríamos.
-Claro, todos.-fingí una mueca.


El chico estaba a punto de decirme algo y lo supe por que pude ver como se movían sus labios pero me fue imposible escucharle ya que una chica gritaba su nombre de manera desenfrenada y muy entusiasta. Era bastante irritable.



-¡¡Paulie!!-
-¡Mierda!- Paul parecía irritado.
-¿Que sucede? ¿Quién es ella?-pregunte. Al tenerla un poco cercas pude saber lo resbalosa que era, una típica chica rubia.
-Brittany, por favor-tomo mis manos- Te agradecería mucho si me permites-bajo la mirada. Justo en eso la chica llego sentándose encima de él.
-¿Por qué no me has saludado?... No sabes cuánto te he recordado últimamente, en especial  después de lo sucedido-La chica acomodaba su vestido corto, Paul aprovecho su distracción para verme.
-¿Podrías ayudarme?-susurro y yo acepte-Solo sígueme el juego ¿Bien?-Asentí.
-¿Me estas escuchando Paul?
-SI, te he escuchado-dijo fastidiado.
-¿Por qué  no me contestas? ¿Acaso tú no me has extrañado?
-Eres una buena amiga Carol, es imposible olvidarte-sonrió con ironía y la chica le correspondió. Desafortunadamente la chica noto mi presencia que por lo que vi, no le agradaba mucho.
-¿Tu quién eres?-pregunto la chica, Carol.
-Soy su una a…- Paul interfirió.
-Ella Brit. Brittany, ella es Carol. Carol, ella es Brittany, mi novia.-con los ojos entre abierto iré a Paul quien me sonreía a mas no poder mientras yo me limitaba a no parecer una boba frente a la chica aquella.
-¿Tú novia? ¿Bromeas? ¿Qué hay de Dot?-no obtuvo respuesta del chico- ¿Y desde cuando comenzaron su relación?-la chica me miro- Antes o después de que te acostaras conmigo.- Carol sabía lo que hacía y claro, si fuera la novia de Paul me incomodaría pero no, aunque si me incomodaba.
-Es algo que no es de tu incumbencia y a ella no le importa-Le espeto Paul.
-Pues no parece. ¿Verdad que te importa?-me miro desafiante-  Paul folla muy bien... pero eso tu ya deberías saberlo ¿No?
-Eh….-mire a Paul.
-Deja eso Carol. No causa ninguna broma.
-Pues es que esto parece una vil broma de mal gusto. Si n quieres que este aquí, solo dilo, no tienes que poner excusas por demás ridículas.
-No tengo razones para decirte excusas y menos para mentirte. Deberías olvidar lo que paso- Sabia que Paul no era un santo pero definitivamente  no me imaginaba que fuera tan mujeriego, tal y como se estaba mostrando.
-Ya lo sé James.-de nuevo capture la atención de la chica- Entonces ¿Por qué no la besas? Demuéstrenle al mundo entero el amor mutuo que se tienen-dijo riendo.
-No tenemos porque demostrarle nada a nadie- era la primera vez que hablaba.- Si no quieres créele es tu problema.
-Vaya, creí que no podías hablar. Iré con Dorothy y…
-Ella no querrá tus explicaciones Carol. Y si eso es lo que quieres…-

Sentí las manos de Paul quien me sonreía con ternura mientras yo me tensaba un poco. ¿Qué iba hacer? Su mirada se posó en mis ojos para después mirar mis labios los que temblaban un poco por la cercanía que había tomado el chico para conmigo. Con algo de lentitud. Sentí su respiración en mi boca y ras acariciar mi mejilla,  pude experimentar la sensación tener sus labios junto a los míos.

¡Me besaba!
El chico me estaba besando y no podía creerlo. Al principio fue algo frio y monótono pero con el paso de las milésimas de segundo percibí  como él se relajaba y tomaba aquel beso con una pizca de  dulzura que encerraba  algún sentimiento.
Justo en eso, tomo mi cintura con delicadeza y me pego más a su cuerpo mientras sus manos  tomaban mi cuello.
Alrededor de 3 minutos  pasaron antes de que él se alejara de mí y me mirara algo conmocionado


- ¡Vaya!..... Quiero decir-paso su dedo de en medio para rascar su frente- Al parecer ya se ha ido, pensé que jamás lo haría.
-Sí, yo también lo creí- yo continuaba en un estado de shock. Aquel momento que tanto había anhelado en mis sueños más profundos había ocurrido. Seguro podía morir en paz.
-Lamento lo de hace un momento, no debí hacerlo.
-No te preocupes  Paul, para eso estamos los amigos- Ni yo sabía qué diablos hacía.
- Bien…T-tengo que…. irme-hizo una seña con su mano izquierda- Muchas gracias por… todo-asentí- ¿N-nos vemos  mañana? Porqué aun estará aquí ¿Verdad?
-Eso creo.
-Entonces… nos vemos Brittany-  camino un par de pasos hacia la salida del recinto pero después se regresó por su chaqueta que había dejado en su anterior asiento. Me dedico una media sonrisa y tras un casi imperceptible beso en la mejilla, salió corriendo del lugar.




¡Qué bueno había sido no haber viajado a Paris!






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Espero lo disfruten.

Les deseo un hermoso fin de semana :D





viernes, 30 de enero de 2015

Capítulo 52.

Mayo de 1962


Había pasado ya un mes y desde aquella fecha en particular comencé a utilizar aquel collar que Stuart me había regalado durante nuestro aniversario. Podría parecer algo patético, pero sin embargo,  a mí me hacía sentir mucho mejor.

Aunque el dolor seguía dentro de los afectados, contándome a John y  a mí como los que aún no lo asimilaban, la vida tenía que continuar muy a nuestro pesar.
Tal y como ese día en el que salía del trabajo como era normalmente. Emocional y más laboralmente hablando, me encontraba cansada, exhausta  e irritada de todo lo que ocurría a mí alrededor, inclusive, llegue a pensar que lo mejor sería  dejar de trabajar en aquel restaurante tan agobiante.
Fue por ello que mi regreso a casa fue tan refréscate y ligero que no dilate en recostarme en aquel viejo sillón que teníamos  en la sala, o como sea que llamase el lugar donde recibíamos a nuestras visitas.
La campanilla de la puerta sonó  unas cuantas veces antes de convencerme que lo adecuado era atender y menos mal que lo hice que si no, no habría manera de callar aquel espantoso ruido.






-¡Hola Brit!-el chico parecía algo avergonzado- Al parecer te he interrumpido y si a eso sumas lo terriblemente  cansada que luces, no es algo bueno.
-Tienes algo de razón en lo último, pero pasa, anda. ¿Que te trae por aquí? No te esperaba.
-En realidad tenia ganas de verte-sonrió- Pero creo que será mejor si vuelvo otro día.-agacho su cabeza algo incómodo.
-No seas tonto-trate de mostrar mi mejor cara.- Mejor dime que es lo que pasa ¿Es algo malo?-lamentablemente para él, yo había logrado conocerlo lo suficiente para saber que algo le ocurría.
-Para nada-negó rápidamente- Creo que al contario… ¿Recuerdas que te mencione que realice unas pruebas para ver si obtenía una beca?
-Mmm… algo me comentaste  ¿Que hay con eso?
-Pues… me la he ganado-le mire de manera que el no hizo más que reír- ¡Me aceptaron!-sonreí- Según me cuentan les ha gustado mi trabajo por innovador. Realmente no pensé que yo pudiese…
-Lo hiciste y eso es lo importante. Estoy orgullosa de ti.- sin pensármelo dos veces, le abrace. Pero algo no cuadraba y era como la sonrisa que apenas segundos atrás deslumbraba en su cara, ahora la cosa más  careciente en su rostro.- ¿Porque la cara?  Deberías estar feliz. Lo conseguiste.
-Porque ahí está lo malo.
-¿Malo? ¿Qué hay de malo en ello, Keane?
-Es respecto a la ello, la beca no es para estudiar aquí Brittany-le mire confundida- Tendría que mudarme a  París.
-¡¿Francia?!-asintió-  Eso queda demasiado lejos.
-Estoy totalmente de acuerdo, no sé si pueda aceptarla. Sería mejor si la rechazo.-en ese momento el chico dejo caer su cuerpo en el sillón donde yo había estado mucho antes.
-¡No seas tonto!- le dije en un grito.- ¿Cuál sería la razón?
-Tu Brit-lanzo una largo y cansado suspiro-Sinceramente una relación a larga distancia no funcionaría.
-Pero no puedes  desaprovechar esto  ¿me entiendes? Oportunidades como esta solo suben una vez en la vida.- debo confesar que la idea de que se fuera no me agrava lo suficiente, pero no podía detenerlo porque eso sería un acto de mero egoísmo.
-Brit…-gire a verle después de varios minutos en los que habíamos permanecido en silencio- ¿Por qué no me acompañas?...  Ya sabes, vente conmigo.  Vamos a París, los dos.
-¡¿Qué?!  Keane…
-Por tu cara sé que dirás que no. También sé que es difícil tomar una decisión como está pero piénsalo. Tengo un par de semanas para mandar mi papelería y confirmar mi partida.-Su mirada se clavó en  la mía de tal manera que me era incomodo mirarme continuamente- Algo si te digo, si tu no vienes conmigo, yo tampoco iré.
 -No condiciones tus decisiones-le reprendí- No me gustaría que desaprovecharas tu talento por una estupidez. Así que, si mi respuesta fuera un no, prométeme que tu iras. Prométemelo.
-Te lo prometo Brittany-sonrió.

¿Ir o quedarme? ¿Por qué todo tenía que ser tan difícil de elegir?
Los pro y contra giraban en mi cerebro a tal manera que mi cerebro podría estallar de pura angustia. La idea de ir a Paris no era despreciable y mucho menos la compañía, pero  la balanza se   no parecía favorecer la idea cuando recordaba todo y a todos los que dejaría atrás si yo acepta dicha propuesta.

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Er domingo por la tarde, tal y como eran los domingos o comúnmente, no había nada en especial por hacer.
Keane justo había ido ese fin de semana a casa de su madre  a las afueras de Londres. Antes de seguir con mi narrativa, quisiera explicar un poco de la vida de quien es mi novio y que pocos conocen, Keane era un chico de 20 años que estudiaba arte y provenia de  una familia adinerada. ¿Adinerada? Se preguntaran  por qué un chico de familia acomodada y pomposa pedía una beca a una academia, fácil,  el padre de Keane-el Sr. Anthony Hotchner- deseaba que el único hijo estudiar por tradición lo que todos los hombres de la familia acostumbraban; derecho.
Desafortunadamente, los deseos de Keane eran muy diferentes y se negó completamente y eligiendo lo que a él más le apetecía, eso provoco la desaprobación rotunda  de  su padre.
Aun  con ello, su madre Annie, le apoyaba de cuando en cuando con  el poco  dinero dinero que podía, ya que esta demás decir que los padres de Keane eran divorciados.


Como fuese, lo único que salvaba ese domingo era que Rommy nos haría compañía en el departamento y de cierta manera nos alegraba.


-¿Crees que tarde mucho en llegar?
-No lo creo, ella es  muy puntal, seguro  se le atravesó algo-sonrió Mariel mientras acomodaba su cabello un tanto desalineado.
-¿Sabes?... Rommy es una buena chica  ¿Sabes si tiene novio?-Mariel me miro sorprendida.
-¡Vaya! No pensé que tú Brit tuvieras esos gustos…
-Si serás tonta-golpee su hombro algo enfadada- Lo que pasa es que…
-¿Qué? Vamos…
-Bien, te lo diré pero promete que no lo comentaras ni en broma.
-Lo intentare.-rodé los ojos.- ¿Me vas a decir?
-Bien. Parece ser que Rommy ha llamado la atención de George.
-¿George?... ¿Nuestro George?-asentí- ¿Cómo lo sabes?
-Pues, n soy una adivina. Él me pregunto por ella la última  vez que estuvieron aquí…
-¿Tan directamente?
-Claro que no boba-sonreí- Él muy estúpido se excusó diciéndome que  esa información era para Pete.
-George es un idiota-soltó una carcajada- Pero bueno… yo que esté enterada, es libre.
-¿Tú crees que…?
-¿Por qué no lo averiguamos?-ambas nos miramos con malicia



Llamaron a la puerta y ambas sonreímos.
Supongo que  algo de  curiosidad nos invadía en el momento.
No pueden culpar a una mujer de ello.


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El verano llegaba en Londres y el calendario marcaba que era junio del año en curso y nada se podía hacer. El tiempo corría y detenerlo era imposible.
Aquel mes abría nuevas oportunidades y con esto me refería a que, según me había contado John, los chicos tendrían una nueva  audición pero esta, a diferencia de la primera, seria con la discográfica Parlophone. En boca del mismo Lennon, me dijo asegurándome que si en esta lo aceptaban, con ellos firmarían de inmediato y algo me decía que esta sería  la buena.
Con respecto a mí, también había nuevas. ¿De qué? bueno, en todo aquel tiempo había tomado la decisión de ir a Francia con Keane y al parecer era la decisión más indicada.  Todo parecía ir bien respecto a ello a excepción de que nadie sabía de mis planes y me daba terror exponerlo y es que no sabía cómo reaccionarían.
Sin querer seguir remordiendo  mi agitado corazón, preferí salir con Keane que soportar la indecisión de mis pensamientos, además a él no le había aclarado complétame mi resolución.


-¡Hey!-Keane abrió la puerta que segundos atrás yo había estado golpeando con un poco de insistencia.- No te esperaba tan temprano.
-¿Llegue en mal momento entonces? Si quieres puedo venir más tarde- hice ademan de irme.
-Por supuesto, solo que…
-Es hora de que me vaya-  sonreí a Aarón quien era el compañero de cuarto de Keane. Aquel chico era el mismo que había  llamado a Keane el día en que nos conocimos en el parque.
-De verdad lo lamento, yo creo que sería mejor si regreso más tarde.
-¡No!-grito Aaron entre risas- No lo hagas, no quiero soportar a Keane recriminándome tu partida y lo que es más, no creo aguantar sus suplicas por ti. Creo que te alucina.
-Ya vete Aaron.-Keane parecía algo molesto por las palabras del chico.
-¿Lo ves?... es insoportable. Fue un gusto verte Brittany-el chico beso mi mano y tras unas señas obscenas dirigidas para Keane, el chico desapareció del lugar rápidamente.


El departamento de Keane era lo suficientemente cómodo para que dos chicos completamente desorganizados vivirían sin la necesidad de sentirse ahogados entre ellos.
Compartir aquella tarde con el chico no era un error y había logrado tranquilizarme del todo y apaciguar algunas dudas que aun flotaban el aire.


-¿Y esta foto?
-Es mi prima, ella es bastante fotogénica, le encanta la cámara y esta la ama.- sujete la foto de aquella niña de no más de 3 años con unos rulos rubicundos que le sentaban bastante bien.
-Se nota-sonreí- Que bueno que disfrutaste de un buen fin de semana con tu familia. Por cierto ¿Le has dicho a tu madre de la beca?
-No directamente pero se lo di a entender.
-¿Y cómo reacciono?
-Ella esta cómoda si yo hago lo que me gusta y ella sabe que…
-Te entiendo. Keane- el chico me dedico la mirada más atenta que pudo haberme dado en todo el tiempo que  habíamos estado juntos- Hablando de ello… he decidido ir contigo.
-¿Hablas en serio?-más que feliz le veía sorprendido.
-Si… pero si has cambiado de opinión o…
-No-me mostro sus dientes blancos que adornaban su rostro.-Es que… ¡vaya! No me lo esperaba.
-Pero no pareces muy feliz, así que has de cuenta que no he dicho nada.
-Por favor Gray… ¿Qué te parece si mejor dejamos esta bobería y brindamos por tu decisión?-asentí.


El chico había vertido un lico rojizo en un par de copas  de la cual, una había colocado frente  a mí.
Yo no era muy dada al licor, de hecho prefería tomar otro tipo de bebidas que todo aquello que tuviera algo de alcohol, pero esa ocasión era diferente, era una especie de celebración.
A causa de la mala costumbre de tomar, comencé a marearme y a que el etílico se subiera a mi cabeza causando sonrisitas estúpidas y acciones atrevidas que en mis cinco sentidos no realizaría.
¿Qué es lo que quiero decir?
Keane comenzó a besar dulcemente  mi rostro y a tratarme suavemente y ello hacia que yo pudiera corresponderle.


-Déjame demostrarte lo mucho que te quiero- escuche decirme aquellas palabras cercas del oído.
-¿Cómo?


La respuesta que recibí no fue la que esperaba y tampoco la más lógica. El chico comenzó a acariciarme de manera atrevida y sugestiva y con ello supe lo que estaba a punto de suceder.
No puse objeciones porque, también quería hacerlo. Sonreí y comencé a desvestirlo mientras él hacía lo mismo conmigo. Mi experiencia-sexualmente hablando-no era demasiada  y probablemente  por ello era que me sentía demasiado nerviosa al sentir  su cuerpo semidesnudo rozando el mío.
Era excitante sentir su boca besar mi vientre. La satisfacción se evidenciaba por los gemidos que lanzaba al sentir como bajaba con lentitud hasta el punto de llegar a mi feminidad, donde fue el verdadero inicio del éxtasis.
Mis contracciones  eran sinónimo del placer que me causaba el sentir su lengua húmeda explorar mi intimidad.  No pudiendo soportar la idea de  aquello fuera tan injusto, cerré mis piernas causando que él me mirara y entendiera que era suficiente. Rogué con la mirada lo que era evidente y con una sonrisa se puso encima de mí. Me deshice de su ropa interior y tras acariciar mis caderas, sentí su miembro dentro. Sus movimientos eran suaves y pausados. Un sensación exagerada de placer me invadió y sin siquiera poder reprimir un pequeño grito de satisfacción.
Abrí mis ojos y pude ver que me sonreía. No pensándolo ni dos veces, se acercó a mí y beso mi boca.


-Eres fantástica….

Me recosté en su pecho dejando que la noche se consumiera completamente.


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Junio de 1962


Miedo. Miedo, miedo y un poco más de ello era lo que me estaba consumiendo.
Después de haber estado con Keane y de contarle mi decisión, me había mantenido un poco distraída con la situación, pero sobre todo, porque hasta el momento no había mencionado palabra alguna sobre mi repentino traslado a la ciudad de Paris, Francia.

El momento se sentía mucho más incómodo al tener presentes a Mariel y a los chicos en la sala mientras platicaban y reían por cualquier estupidez que entre ellos decían. Esta de más decir que yo no ponía ni un poco de atención a su conversación. No ha toda, ya que cuando el grupo había llegado a casa, soltaron a bocajarro que habían conseguido un contrato discográfico con Parlophone, cosa que les tenia por demás contentos.


-Brit… ¡Brit! ¿Estas escuchándome?-mire a Mariel quien parecía molesta.
-Y…yo... lo lamento ¿Qué decías?
-Estas muy distraída, más|-  que de costumbre ¿Qué te pasa?-pregunto George.
-Lo que pasa es que… necesito hablar con ustedes.- como por arte de magia, todos giraron a verme.
-Pues dinos de una vez… ¿Qué es lo que quieres?- sentí la mirada de John penetrarme y eso me incomodaba.
-Es en no sé cómo  empezar…
-¡Vamos Brittany! ¿Qué no somos amigos?  Ten un poco de confianza- dijo Paul.
-¿No me digas que?-Mariel lucia casi espantada-¿Estas embarazada?-le mire contrariada, pero el resto no parecía entender y John no estaba muy contento- Ya decía yo que estabas aumentando mucho de peso. ¿Le has dicho a Keane?
-¿Es cierto lo que dice la enana esta?-John tenia cara de pocos amigos y podría jurar que de apoco  le saltaba las venas de su frente. Trate de responderle pero las palabras no salían de mi boca, además de que el timbre del departamento sonó y en pocos segundos Keane está al lado mío.
-¡Hey! Hola a todos.-hizo el típico gesto de un cordial saludo- No me habías dicho que ya habían llegado ¿Cómo les fue?- tras las palabras del chico,  John se levantó de su asiento y era lógico que no eran buenas sus intenciones.
-¡Detente Lennon! ¿Qué es lo que piensas hacer? ¿Golpearle?
-¿Me quiere…?-interrumpí al chico.
- No Mariel. No estoy embarazada ¿Cómo se te ocurren esas cosas?-mire a la chica.
-¡¿Embarazada?! ¿Pero qué mierda…?-Keane me dedico una mirada significativa.
-¿Saben qué? Olvídenlo. Continúen con su  interesante platica- gire hacia donde estaba Keane  un tanto atónito y desconcertado.
-¿Me puedes explicar que fue eso?
-Demos una vuelta y te lo cuento en el camino-tome mi abrigo y vi como todos seguían platicando animadamente, como si lo anterior no hubiese ocurrido.

El valor se me había esfumado de las manos y el tiempo seguía pasando. No, de hecho iba corriendo o tal vez hasta volaba.
¿Cuándo se los diría?
¡¿Cuándo?!


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Un día más y la situación aún rondaba por mi cabeza. No había podido conciliar el sueño y por ello era que estaba despierta a tan temprana hora, tratando de desayunar algo decente antes de irme a la Universidad.
Los chicos habían estado hospedándose con nosotras, es decir, Mariel y yo compartíamos una habitación juntas mientras el resto se disputaban la habitación, la cual por cierto era mía.

En fin, creí que era lo suficientemente temprano que daba por sentado que todos dormían cómodamente, pero no.


-Buenos días Brittany.- saludo Paul quien todavía bostezaba.
-¡Paul!-sonreí- Pensé que todos aun dormían-negó rápidamente- Entonces… ¿Quieres que te prepare algo para el  desayuno? Un cereal, tal vez una taza de té o…
-No, gracias-soltó una risita, seguro lo había abrumado- Así estoy bien. Por cierto, ayer me dejaste un tanto intrigado.
-¿Yo?-le mire  confundida- ¿Por qué?
-Por lo que ibas a decir antes de que… tú sabes.-asentí- Y bien… ¿Qué era lo que ibas a  decirnos?
-No creí que lo recordaras-le vi de reojo- Era algo sin importancia. No te preocupes-Le reste seriedad al asunto.
-Si fuera de esa manera no lo hubieras querido decir cuando estábamos todos.  Vamos Brit, soy tu amigo ¿Acaso no me tienes confianza?-Me sonrió. Paul podía llegar a ser tan tierno y amable. ¿Y si se lo decía a él? Lo haría.
-Sí, claro que sí. A ti más que a nadie-sonreí-Lo que sucede es que…- respire hondo- Paul… yo voy a….
-¿Que hacen par de tortolitos?-entro John a la cocina. Interrumpiendo aquella conversación- Pórtense bien-me dedico una mirada picara-  Aquí todos los estamos observando, además de que sus voces son  un tanto irritantes- cogió mi taza de té  y sorbió un poco- ¡Puaj!.. A esto le falta azúcar.
-Me decías Brittany- Paul ignoro en el momento aquella estúpida entrada de Lennon.
-Estaba diciéndote que  en un par de días yo me voy…
-¿Por qué no me levantaste?- Por el tono de voz, Mariel estaba cabreada, lo suficiente como para ni siquiera saludar- Me es bastante tarde y aún tengo que pasar con Rommy.
-¿Rommy es la chica de grandes caderas que conocía a Brian?-pregunto John mientras mordisqueaba un pan tostado.
-Si ¿Por qué?-Mariel le miro intrigada.
-Curiosidad…-John sonrió con parsimonia y salió de la cocina dejándonos un poco contrariados.
-John es un maldito cabrón-comento Paul entre risas.
-Que ni lo piense, aquí hay otros planes-Mariel y yo sonreíos con complicidad.
-¿Qué planes?
-Ya lo sabrás Macca, ya lo averiguaras… ¿Y te vendrás conmigo o te quedaras aquí?
-Eh… voy, nos veos Paul-sonreí al chico.
-Pero aún no hemos terminado de hablar.
-Sera en otro momento.





Supongo que lo mejor era esperar.
La oportunidad saldría en su momento o al menos eso quería creer.

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Por fin la cuenta regresiva se vislumbraba frente a mí. Si,  en 3 días tenía que partir y ¿Qué creen?
 Exacto, no había dicho nada a nadie, ni siquiera a mis padres y eso me dolía.
 Por otra parte, los chicos se quedado 5 días  más  con nosotras y pasado ello, se despidieron para volver a Liverpool pero con la certeza de que regresarían pronto, inclusive más de lo que nos imaginábamos. En lo personal me alegraba profundamente que tuvieran la oportunidad que se merecían, ya que ellos se habían esforzado y trabajado tato para lograrlo y lo consiguieron. Su contrato con Parlophone encendía el principio de una larga historia o al menos así lo veía yo.
 Con respecto a Mariel y conmigo, las cosas iban cambiando, para bien, debo aclarar. Aunque no había tenido la confianza de exponerle lo que pasaba por mi cabeza, nuestra relación iba bien y más con las visitas constantes que  recibíamos de Rommy, quien ya era parte de nuestro vivir cotidiano y eso me gustaba. La chica era muy agradable y simpática, un poco tímida al principio pero de un genio bastante fuerte


-¿Cómo estas hoy?
-Bien, muy bien ¿Y tú?-respondió la chica con una gran sonrisa.
-Lo suficientemente bien. Por cierto Rommy ¿Tu estas saliendo con alguien?-pude ver la cara de sorpresa de la chica, seguro no se esperaba una pregunta de esa clase aquel miércoles  por la mañana.
-¿Te refieres a una relación?-asentí- No, no por el momento.
-Y... ¿Por qué no? Digo, eres una chica joven y atractiva. Supongo que más de un joven Londinense pudo haberte propuesto tener una relación- vi que la chica sonreía.
-No tantos, han sido relativamente pocos, pero no me interesa-le mire confundida- Digamos que no he tenido buenas experiencias y sería una pena volver a pasar por ellas.
-Con eso me imagino que querrás decir ¿Desamores?
-Algo así.
-Pero muchas los han sufrido y continúan saliendo con chicos.-le mire a la cara y la chica me correspondió- ¿Qué fue lo que paso? Claro si no quieres decírmelo…
-No, no es eso. Creo que es bueno que lo preguntes-sonrió- Lo que sucede es que, el ultimo chico con el que estaba saliendo me engaño con quien se supone era mi mejor amiga y te imaginaras. Estuve muy mal por ello y es algo que no quiero volver a pasar en mucho tiempo.
-Quiero creer que no todos los hombres son así.
-Tal vez no-respondió.
-¿Recuerdas a mis amigos que conociste  hace tiempo?-pregunte mientras sorbía un poco de mi taza de té
-¿Los que venían con mi jefe?-asentí.
-¿No te parecieron simpáticos?-la chica me miro algo impresionada.
-En realidad no tuve mucha oportunidad de conocerlos.
-Cierto-golpe mi cabeza fingiendo olvidar ese hecho-  Pues, acaban de conseguir  un contrato con una disquera gracias a tu jefe-sonreí.
-¿De verdad? Brian no me lo había dicho. Ha estado tan ocupado.
-Sí, supongo que entre el trabajo y su familia, esposa…
-Brian no está casado-dijo rápidamente.
-¿No? Creí que un hombre de su edad tendría a una familia estable.
-Pues no…-justo en eso Mariel, quien había estado vistiéndose para ir la universidad ya que yo no iba a asistir, llego a donde Rommy y yo habíamos estado esperándola.
-Listo… ¿Interrumpo?-gire a mirar a la chica quien nunca terminaba de sorprenderme. La mire un par de veces antes de verla a los ojos.
-¿Qué es eso que traes puesto?-la chica usaba una falda por demás corta, poco habitual en su manera de vestir.
-Es lo que se está usando Gray ¿No te gusta?
-Pues….-mire a Rommy quien parecía divertida con la situación.
-Se ve bien-dijo Rommy- Aunque no creí que te gustara usar ropa de esa.-Mariel solo se encogió de hombros.
-Bueno, entonces nos vamos ¿Qué harás hoy Brittany?-pregunto Mariel a la vez que se colgaba su bolso.
-Iré a ver a Keane y arreglar unos papeles
-¿Papeles? ¿De qué?
-Es mi pasaporte- Mariel me miro algo aturdida- Hay algo que tengo que decirte Mariel y quiero aprovechar que también esta Rommy.
-Dinos que pasa.
-Hace un mes tome una decisión y fue muy difícil para mí, por ello quiero que me comprendan.-Mariel hizo seña de que continuara – Me iré a Francia…. Viviré en parís.- al decir eso ultimo cerré mis ojos deseando no ver la primera reacción de ambas pero para mi sorpresa no escuche nada respecto a ello.
-¡Joder Brittany! Deja de decir estupideces, tengo que irme  la universidad- soltó una carcajada y comenzó a caminar hacia la puerta- Vámonos Rommy.
-¿Es todo lo que dirás Mariel?-pregunte.
-No me gusto tu broma ¿Qué quieres que te diga?-tras de eso ambas salieron, Mariel con una risa y Rommy un tanto anonadada.

No podía creer que no me creyeran y ni quería imaginarme como lo tomarían mis padres.
Pero tenía que hacerlo y solo por casualidad, deseaba que no salieran tan mal como esta vez.



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Contrario a lo que pensaba, mis padres habían reaccionada mejor de lo que pensaba. Claro, al principio objetaron por tan repentina y apresurada decisión pero terminaron aceptando que el lugar era una buena oportunidad.

Ese mismo día en el que hable con mis padres, conté a las chicas y después de ver a Keane, decidí que lo mejor era comenzar a tomar mis cosas y empacarlas en una maleta.



Tal y como ocurrió cuando salí de Liverpool, un mar de emociones se vieron aglomerados a la vez que tomaba mi ropa y la acomodaba en la maleta. Fue por ello que, lo hice de la manera más rápida para así evitar algún tipo de melancolía innecesaria y buena, justo cuando estaba cerrándola, entro Mariel  quien  se notaba desorientada.


-Brittany la cena esta lista... ¿Qué  haces?-Pregunto al verme bajar la maleta de mi cama.
-Guardando las cosas que me llevare a París. Creo que ha aumentado de peso esta cosa-Sonreí con los ojos empañados.
-¿Paris?
-Sí, te lo dije en la  mañana.  Me voy mañana por la tarde.
-Pero tus padres…
-Ya lo saben-Volvi a sonreír.
-No puede ser… ¡Mierda!.... ¡Rommy!- la chica de cabellos negros no tardó mucho en aparecer por mi habitación y al entrar y ver m cuarto completamente vacío, obtuvo un reacción similar a la de Mariel.
- ¿Qué ocurre?… ¿Por qué la maleta?
 -Se va a París-Contesto Mariel.
-¿Que  no era una broma?
-No, Rommy. Iré con Keane a Francia, él gano una beca para estudiar por esos rumbos y bueno, me ofreció a ir con él y acepte.
-¿Y la escuela? ¿Tu trabajo?
-He pedido una trasferencia a una escuela en Paris y con respecto al trabajo, he hablado con el Sr. Wells.
-¡Cabrona! ¿Por qué no nos dijiste antes?-Dijo Mariel irritada.
-Quería pero simplemente no pude. Lo lamento.-trate de sonar lo más serena posible.
-¿Les has dicho a los chicos? ¿A Paul? ¿Qué hay de John?-Pregunto Mariel.- John no lo tomara bien.
-Ahora es cuando necesito oírte decir lo mucho que me quieren y me apoyas-comencé a llorar- ¿Podrías? Esto no me es fácil.
-No te vayas ¿Qué hare si ti?
-Creo que no deberías desalentarla Mariel. Deberías apoyarla-dijo Rommy quien me brindo un abrazo.
-Cuando pueda vendré a visitarte y además tienes a Rommy.-mire a la chica- Por favor Rommy, cuida mucho a Mariel.
-No necesito que nadie me cuide-Mariel limpio unas lagrimillas que habían logrado escapársele.
-¿Lo harás?-Rommy asintió- No la dejes mucho tiempo sola, es una loca- las tres reímos.- Mariel… ¿Puedes dale  esto a los chicos?-le entre tres cartas. Una era para el grupo, y las restantes eran para John y Paul, individualmente.
-¿Solo eso?
-Eso creo.

Otra etapa de mi vida estaba a punto de cerrarse.

Las mejores decisiones eran las más difíciles de tomar…. ¿No?



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martes, 20 de enero de 2015

Capítulo 51.

Abril de 1962

El mes pintaba muy bien y la primavera  deslumbraba por Londres. Por  mi parte, continuaba con mis estudios universitarios. A veces me costaba entender unas cosas pero como bien dicen la mente se adiestra si lees y era lo que yo hacía, quebraba mi cabeza para poder captar un poco de lo mucho y aunque no tenia mucho tiempo para divertirme  no podía quejarme. Respecto a mi trabajo, debo decir que hacia 2 semanas atrás me ascendieron, si, ahora era la jefa de  meseras y aquello  no hizo más que causar más enemistad con las compañeras y eso no era tan bueno. Mi relación con Keane iba viento en popa, no tenía quejas contra él quien era muy lindo, detallista y caballeroso  pero había un problema; él no era Paul. El chico se había convertido en mi obsesión secreta y reprimida y aun con mis sentimientos, Keane y yo teníamos 4 meses de relación.


 Acerca de los chicos, ellos habían regresado a Liverpool el mismo día que los rechazaron.  Unas cosas habían cambiado y  la primera era que Brian era ya su representante oficial. De hecho fue un trato bastante raro y  hasta divertido; Allan había “vendido” a los chicos con Brian por una mísera cantidad que le fue dada por Brian y con ello, se ganó un poco el respeto de John y el resto. El no firmo ningún tipo de contrato, ya que, los dejaría libres de cualquier tipo de obligación legal. Por su parte, los chicos estaban más que contentos y hasta se vieron un tanto obligados a cambiar ¿Qué tenían que cambiar? Se preguntaran. Bueno, los pantalones,  chaquetas de cuero  salieron de su armario y ahora su vestimenta era más  formal, alineada y con buen porte. Técnicamente el cambio solo fue  en apariencia ya que  todos sus allegados sabíamos lo que verdaderamente eran, unos completos  pillos. Un logro en su carrera fue su aparición  para una estación de radio de la BBC llamado Teenager Turn,  con esto lograron te mas reconocimiento  en el país  y eso me  alegraba, por ellos, claro está.



Lo único que entorpeció nuestras vidas fue lo sucedido aquel 10 de abril del año en curso, día que maldigo por  ser el más desastroso y catastrófico, no solo para mi sino también para unos cuantos.

Londres parecía llevar el estado de ánimo que momentos después yo misma adoptaría.
 ¿Quién se imaginaria la noticia que llegaría ese día a mis oídos? Supongo que nadie.
 Después de un largo día de trabajo, decidí ir a casa  a esperar a que Mariel regresara de con Rommy, las chicas me habían invitado pero yo decline totalmente ya que por alguna extraña razón no estaba de ánimos para ello.
Trataba de tomar una leve descanso que se vio interrumpido por el sonido del teléfono-servicio que habíamos contratado Mariel y yo hacía un mes para facilitar nuestra comunicación con nuestros respectivos padres- que me obligo a caminar hasta el para silenciar el ruido excesivo que salía de este.



-¿Bueno?
-Buenas tardes… ¿Podría comunicarme con  Brittany Gray?-Era una voz femenina.
-Ella habla. ¿Quién es?
-No sé cómo decirlo-escuche un bufido del otro lado de la bocina-Yo…
-Dígame que se le ofrece o me veré obligada a colgar.
-Por favor  no lo hagas, soy Astrid, Astrid Kirchherr- al escuchar aquello sentí como una bofetada me despertaba.
 -¡¿Astrid?!
-Soy yo Brittany. Lamento molestarte…
-¿Quién te dio mi numero?
-John se lo dio a Stuart. La verdad es que eso no tiene mucha importancia.
-Tal vez tengas razón pero ahora no puedo atenderte, justo estoy por salir....-Ella me interrumpió.
-Stuart ha muerto…-tras de eso escuche unos sollozos que me parecían irreales.




La bocina del teléfono resbalo de entre  mis manos. No era posible, seguramente  era una broma de mal gusto pero era lógico ¿cuál sería el fin de jugar con un tema tan delicado? Ninguno.
Incrédula y nerviosa, termine  alejándome del teléfono y  en el momento me vinieron miles de recuerdos que había compartido con el chico de las gafas oscuras.
Las lágrimas comenzaron a recorrer mis mejillas y no soportando la debilidad de mis piernas, deje caer mi pesado cuerpo por la pared hasta quedar al ras de suelo.
No sé por cuanto tiempo permanecí llorando y temblando en esa posición, pero no fue hasta que escuche la voz de Mariel que reaccione.

--Brit ha venido conmigo Rommy-mire a la chica y ella hizo lo mismo-¿Brittany? ¿Qué pasa?
-¿Estas bien?- Escuche la voz de Rommy quien parecía preocupada
-¡Brittany!- me levante con las pocas fuerzas que me quedaban y corrí a los brazos de Mariel.
-No puede ser cierto… no, Stu no.
 -¿Que hay con él? ¿Qué ha pasado? Dime Brittany, me estas asustando.
 - Acabo de recibir una llamada de Astrid-la chica me miro confundida.-Me dijo que  Stuart murió.
-Pero... ¿Qué demonios está diciendo esa chica? eso no tiene ni puta gracia.
-¿Por qué bromearía con eso? -Me separe de Mariel- Astrid no jugaría con algo así Mariel.
-¿Cómo sucedió? ¿Qué fue lo que le paso?
-No tengo idea...-toque mi cabeza, simplemente no lo toleraba- Él me había dicho que  no se sentía bien pero...-mire a Mariel y a Rommy quien estaba confundida y apenada. Sin importarme que estuviera ahí esperando una respuesta mía, corrí a mi habitación y comencé a tomar unos  cambios de ropa.
-¿A dónde vas?- por los hombros pude ver que Mariel estaba recargada en la puerta de mi habitación.
-¿Como que a dónde voy? Iré a Hamburgo ¿A dónde más?
-¿Y la escuela? ¿Qué hay de tu  trabajo? No puedes irte a la ligera.
-¡Joder Mariel!...Lo siento… pero tengo que ir, ahora no me importa nada. Iré.
-Tal vez nosotras podemos avisar por ti el motivo de tu ausencia-vi a Rommy quien parecía comprender un poco más mi desesperación.
-Lo haremos.-Mariel tomo  una maleta y comenzó a ayudarme.


Todo parecía menos importante y lo era.
Estaba sufriendo la perdida de quien hubo sido  mi amigo, mi novio y en su momento, mi amante Stuart Sutcliffe.


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Al día siguiente el tren arribo  a su destino, Hamburgo. Pise tierra alemana con mi maleta y una hoja en mano la  cual tenía inscrita la  dirección que semanas atrás el mismo Stuart me había enviado. La relación entre ambos era casi como en los viejos tiempos, tanto que habíamos planificado mi próxima visita a esa misma ciudad y a  lo que él me había prometido ir por mí, cosa que  ya no sería posible.
Camine unos pasos fuera de la estación con toda la intención de tomar un taxi pero una voz que me llama me distrajo del estado de shock en el que continuaba, una parte de mí se negaba a aceptar lo que estaba sucediendo



-¡Brittany! ¿Qué mierda haces aqui?-vi a John quien me miraba con una sonrisilla de satisfacción.
-No sabía que vendrías Brittany- gire a ver a Astrid quien a parecer estaba esperando a los chicos.
-Pensé que era lo mejor.
-Ayer no volviste a contestarme y creí que había colgado.
-No fue eso, te pido una disculpa por no responderte.
-¿Hablaste con ella ayer? -John se dirigió a Astrid-¿Alguien puede explicarme qué diablos ocurre?- Astrid y yo nos miramos y  no pude contener más mis lágrimas que pedían salir a gritos. Astrid abrió sus brazos y me acogió en ellos.
-¡Mierda! Dime que lo que me has dicho es mentira, por favor, te lo ruego.
-Qué más quisiera yo, Pero........ -Dijo Astrid quien ya también lloraba,
-¡Mierda! El cabrón me prometió venir a recogerme  cuando viniera  y no esta.
-Tranquilízate Brittany.
-¡No!-le dije en un grito-Él me dijo que vendría ¿Dónde está? seguro se entretuvo con algún cuadro. Iré a verle-Tome mi maleta.
-Cierto ¿Y Stuart?-Pregunto John, Astrid, al igual que hizo conmigo, les dio  la  mala noticia. Cabe destacar que el más afectado era John. Yo sin siquiera detenerme a ver la reaccione del resto  pero que me imaginaba, comencé a buscar un taxi que me llevara hasta donde Vivian Stuart.
-Detente Brittany  ¿A dónde se supone que iras?-me pregunto Paul.
-¡Suéltame!-avente su mano que sujetaba mi brazo- Tengo que ir a verle- un taxi hizo la parada y  me subí  junto a mi maleta.
-Espera, yo te acompaño.- Paul se subió a mi lado.

El silencio fue nuestro principal acompañante y eso termino cuando llegamos a la casa de Astrid, en  la cual me detuve a ver unos minutos antes de acercarme a la puerta. Paul bajo junto conmigo y me seguía sin siquiera decir una palabra, tal vez porque mis acciones eran un tanto irracionales y con acciones me refiero al acto de tocar el timbre a sabiendas de que nadie me abriría.


-Su pongo que saldría a comprar más pintura. Si, seguro, le esperare un poco más-Dije sentándome en un escalón en la entrada.
-Brit, me temo que...-Paul se puso de cunclillas y me miro directamente a los ojos.
-Él no volverá ¿verdad?
-Me temo que no Brit-Me recosté en su pecho llorando, empape su camisa  y a cambio recibí un cálido abrazo. Pocos minutos después, el resto ya hacia presencia en el lugar
-Brittany ¿Quieres pasar?-Pregunto Astrid, tenía un tono maternal. No sé de donde tenía el coraje para mantener esa cordura, yo por un momento me perdí.
-Sí, gracias.



Los chicos y yo estábamos en la sal mientras John, ustedes mismos  se lo podrán imaginar. No tardó mucho  en salir furioso de la casa, entendía su frustración pero no comprendía sus arrebatos de humor.
Astrid amablemente nos ofreció algo de tomar y comer, pero el apetito era nulo y aún estaba el impacto de la noticia. ¿Cómo se supone que deberíamos reacciona?

-Brittany-dirigí mi vista  a Astrid quien era la que me había llamado- ¿Puedes venir un segundo?
-¿Si?- la chica sonrió y de entre su bolsillo  saco una carta que puso en mis manos.
-Stuart te la enviaría-señalo la carta-pero por obvias razones ya no pudo. Creo que le gustaría que estuviera en tus manos.-Sufrí una guerra interior ¿Abrirla seria lo correcto? Las ansias me comían pero no quería pecar de indiscreta-Puedes subir arriba y leerla en mi habitación para que estés en privacidad-Asentí y le obedecí.


Lamentablemente al hacerlo me vi en una habitación que supuse que era el estudio de Stuart y eso me hizo sentir de alguna manera cómoda y cercas de él. Tome asiento en una silla cercana a unos cuadros que reposaban en la pared y con sumo cuidado, abrí el sobre.




  Querida Brittany

Mis más cordiales y sinceros saludos, lamento haberme convertido  en alguien tan formal pero es una rara costumbre que he estado adoptando, también siento mucho no haber podido responder cuanto antes la misiva que me enviaste pero ya sabes, no me he encontrado bien de salud y los dolores de cabeza son terribles. No te lo imaginas pero los doctores no han dicho nada, lo que más me preocupa es Astrid, se ve mal cada que tengo uno de ellos, no me gusta que se preocupe tanto, me han dicho que lo único que necesito es reposo y tranquilidad. Pero en fin, dejemos de quejas y pasemos a lo realmente importante.

Adjunto a esta carta te puse el dibujo que realice cuando fuimos a Blackpool, aun lo recuerdo como si hubiera sido ayer, aunque en realidad fue hace mas de un año. Se que lo cuidaras mejor que yo, de hecho hice una replica para mi ya que  esos momentos se quedaran atesorados dentro de mi. No me cansare de decírtelo pero me alegra el haberte conocido, en su momento fuiste  uno de mis grandes amores y te pido mil perdones por el daño que pude haberte causado y que hasta  el día hoy me arrepiente, no lo merecías pero como dijiste en una ocasión, eso es cosa del pasado.

Por cierto, Astrid te manda saludos, hemos  hablado tanto de ti que en una ocasión mostró celos, pero ha entendido que tú y yo solo somos amigos. Ella  ahora es muy especial, es el amor de mi vida y lo digo  sin exagerar y me encantaría que se dieran la oportunidad de conocerse mejor.
 El día que  puedas venir, házmelo saber y yo mismo iré a recogerte, de hecho  quiero ser el primero en decirte que planeo  casarme con ella y seria bueno que viniera para ella ¿Qué te parece?

 Respecto a tu asunto… ¿Así que tienes novio?  Crei que estaba enamorada de Paul y buen, es una lástima que no se haya dado algo entre ustedes pero aun así  deseo que ese tal Keane te trate como te lo mereces y en cuanto a Paul, él un jodido cabrón ¿Como no darse cuenta de la bella mujer que tiene al lado? Un día abrirá los ojos y  espero no sea demasiado tarde o te perderá. En definitiva es igual a John pero más guapo, al menos eso solíamos decirlo tiempo atrás.

Espero tu respuesta pronto y deseo te encuentres bien. Te quiero Brit no lo olvides, cuídate y  saludame a los chicos, sé que pronto vendrán pero uno nunca sabe.
                                                                                                  Con cariño Stuart.



  Saque con sumo cuidado aquel dibujo  y después de observarlo un par de minutos, lo devolvi a su lugar. Había sido un golpe duro. Mi amigo, mi todo  Stuart Sutcliffe había muerto.







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domingo, 18 de enero de 2015

Capítulo 50.

Las vacaciones casi llegaban a su fin y con casi me refería a que solo le restaban 4 días a mis largas y a la vez cortas vacaciones, pronto regresaría a la cotidianidad y las labores que me esperaban en la gran Londres.
 Desafortunadamente, Keane se iría el día siguiente así que este sería su último día en Liverpool. Debo admitir que mis padres le habían tomado cierto cariño y aprecio y era algo que me asustaba.
Como sea que fuese, ese día decidí levantarme un poco más tarde y cuando lo hice pude bajar al primer piso y fue ahí cuando me encontré a Keane quien se encontraba desayunando.

-¡Buenos días dormilona!-saludo Keane.
-El beneficio de no tener que trabajar-reí- ¿Te has preparado tú el desayuno?-lance un bostezo.
-Por supuesto que no. Alcance a tu mamá y ella ya tenía todo listo, solo le ayude a acomodar la mesa y esperar a que te levantaras-Se levantó y puso frente a mi frutilla picada.
-Gracias… Por cierto, que bien sirves la fruta- vi como negaba divertido.
-Es un don natural-asentí mientras picoteaba mi plato-¿Que planes tienes para hoy?-Pregunto Keane.
-Mmm…Nada especifico ¿Por?
-Bueno, había estado pensando que podemos ir a cenar. Claro, si tú quieres-pude notar que el chico estaba nervioso y eso provoco que sonriera.
 -Es una buena idea, le diré a Mariel que….- Me interrumpió
-Preferiría que fuéramos solo tú y yo- se sonrojo. Realmente lucia lindo cuando lo hacía.
-¡Oh!... está bien. Entonces iré a arreglarme.
-No exageres-vi como observaba su reloj- Aún es temprano.
-Lo dices porque tú no conoces la mentalidad de una chica. Ante todo una siempre debe estar presentable, más cuando es una persona especial.- me detuve en el instante, cayendo en cuenta de lo que había dicho.
-¿Te parece bien a las 8?-asentí- Quisiera  regresar temprano ya que  tengo que alistar mi maleta y los boletos los iré a comprar en unos minutos.-recogió nuestros platos y los llevo a la cocina, al parecer tenía la intención de lavarlos.
-Espera ¿Qué haces? eso me toca a mí-le empuje un poco para que dejara espacio- Ve antes que nada y  yo acomodare aquí.
-¿Segura?-asentí-Ahora vuelvo-salió de casa


Alrededor de las 7:30 de la tarde noche de ese día,  yo vestía de color negro, un vestido de encaje con un fondo en color gris un poco más arriba de las rodillas, probablemente lo más cortó que yo hubiese usado en toda mi vida.

Al bajar a mi encuentro con Keane, mamá me dijo que  este se encontraba platicando con Paul afuera de la casa, cosa que me pareció  extraña y que pronto se me olvido al tan solo advertirme que no quería nada parecido a lo de la noche aquella donde Keane  había llegado a casa con unos golpes.
Sin protestar y aceptando sus condiciones salí de mi casa encontrándome con Keane en el instante, con sus ojos azules penetrándome pero no solo sus ojos estaban sobre mí, sino también los de Paul y John quienes le hacían compañía.


-¡Hola! ¿Cómo les va chicos?
-No mejor que  tu Brittany,  luces muy guapa. -Dijo Paul. Por el rabillo pude ver que John ni siquiera se movía, inclusive hasta se apartó de  los chicos y  tomándome de una manera brusca, me alejo de Paul y Keane.
-Te ves preciosa…lástima que sea para ese idiota. ¿De verdad te arreglaste tanto para ese cara de culo?
-John…
-Creo que sería bueno que nos fuéramos a menos que…-Vi que Keane no estaba muy contento con la actitud que John había adoptado.
-No, ya es hora de irnos- empuje la mano de John- Nos vemos John. Hasta luego Paul.


El restaurante  al que Keane, por sugerencia mía, me había llevado era  sencillo pero lindo. Durante  la cena pude notar  a Keane un tanto inquieto pero pronto se me olvido al momento en que dejaron nuestros platillos sobre la mesa. Realmente la velada había sido bastante agradable. Al terminar la cena, decidimos que lo mejor era volver a casa y para ello volvimos en taxi, no era demasiado noche ya que, no pasaban de las 9 de la noche, pero aun así Keane fue el que insistió en aquello.

La luna, especialmente esa noche, lucia en todo su esplendor y hasta daba un aire romántico. Había sido una lástima que lo haya tenido que ver desde el vehículo el cual, apenas llego a su destino, tras bajarme pude observar con más detenimiento aquel panorama casi para una escena de una película romántica.


Espere a que Keane pagara los servicios del taxista y cuando volvió, intente  correr a casa debido a lo fresca que se había tornado la noche pero él me lo impidió con un leve jalón que me dio al sostener mi brazo con su mano.


- Espera un momento Brit,  hay algo que quiero decirte antes de pasar a tu casa-dijo Keane
-Bien, solo rápido hace frio-tirite un poco.
-¿Sabes?... hace tiempo tengo un sensacional extraña cada vez que te veo-le mire intrigada.- Me gusta como ríes, además de que tus ojos son dos grandes misterios -rio ante lo último- Lo que quiero decir es que  tú me gustas-le mire espantada- Sé que sonara estúpido pero he soñado con besar tus labios-simulo tocar mis labios pero solo acariciaba el viento-Y  es algo que no puedo dejar de pensar.
-No sé qué decir Keane.
-No tienes nada que decir, solo  piensa en lo que te he dicho y tal vez, cuando llegues a Londres tú sabrás decirme-Tomo mi mano y  permanecí en silencio mientras caminábamos hacia la puerta principal de mi casa. En un acto  en el que  no lo pensé ni dos veces, me acerque a él y bese su mejilla, casi cercas de su  boca.





Por toda la noche pensé en la proposición que  me había hecho, sin ser una proposición debida, aunque no se necesitaba ser un genio para saber qué era lo que intentaba decirme Keane.
A la mañana siguiente, al levantarme, pude ver la pequeña maleta de Keane reposaba en la sala mientras se despedía de mis padres. A mi aun me restaban 2 días más en el lugar, suficiente para pensar en lo que Keane me había dicho.


Convencimos a  mi padre de que iríamos en taxi a la estación de tren y termino aceptando no muy convencido.
 Estando  ahí, me despedí de Keane con una sonrisa y un “hasta pronto”. Keane beso mi mejilla y justo era el  momento de abordar y entregar su ticket.



-¡Keane!-Grite eufórica al ver como el chico estaba a punto de entrar a los vagones.
-¿Qué sucede?

 Corriendo como si el alma se me fuera en ello, me abalance contra el chico y le bese.
Admito que  era algo que ambos deseábamos y que yo me negaba a aceptar.  Fue lo suficientemente  tierno y lleno de amor.  Si, tal vez era él el  indicado para olvidar las malas experiencias amorosas, tal vez  era mi vuelta de página.
Ambos nos separamos y nos sonreímos como unos viles  estúpidos. El chico entendió lo que aquel beso había significado.
Intento retenerme por un más tiempo pero fue imposible y se vio obligado a abordar y desde la ventanilla se despidió con un ligero movimiento de manos.
Era un adiós con sabor a un nuevo amor.



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Nuestro último día de estancia en Liverpool decidimos  tener una pequeña reunión en casa de George y eso se debió a que sus padres viajaban ese día por la tarde y esa reunioncilla seria por la noche, además de que sus hermanos tendrían planes ajenos y de esa manera no interferían con nuestros planes.


Cuando Mariel y yo arribamos a la casa de Harrison, nos encontramos con el típico Lennon quien fumaba despreocupadamente.


-Qué bueno que llegas Gray. El cuarto de George está solo, ven, vamos a despedirnos cariño-Dijo riendo. No pude evitar hace una mala cara por su comentario e ignorándolo me decidí entrar a casa se George pero justo en eso me  topé con Paul.
-Has chocado contra el musculoso cuerpo de Paul-escuche decir a Mariel y tras de eso unas risitas de ella y de John.
-Hola Paul-Dije avergonzada  por lo que había escuchado de John y claro, también lo de Mariel.
- Hola-sonrió-¿Por qué esa cara?
-John es un idiota y…
-Entiendo-rio- Por cierto-rasco su cabeza un tanto incomodo-Quiero pedirte una disculpa por lo del otro día. No debí meterme en algo que no era de mi incumbencia, lo que sucede es se me hizo raro que mis dos mejores amigos intimaran.
-Estábamos borrachos…-trata de excusarme- No sabíamos lo que hacíamos y además  fue hace mucho, tanto que ni siquiera lo recordaba- aquello era una mentira. De cuando en cuando pensaba en lo que había ocurrido con John y con el mismo John aquella noche.
-No me debes explicaciones-sonrió- ¿A qué hora sale el tren? pregunto Paul
-A Las 10. Al menos no tengo que madrugar mucho-reímos.
-Pues en unos días las alcanzamos- le mire confundida- Iremos a Londres con nuestro nuevo representante.
-¿Tienen un nuevo representante? ¿Qué paso con Allan?
-Es una larga historia-sonrió- Hubo unos desacuerdos y… en fin, este  nos ha conseguido una audición.
-¿Qué?-pregunte.
-Lamento tener que ponerte al tanto de esto apenas hoy pero antes no se pudo porque, bueno ya sabes- sentí que desviaba su mirada.- Pero  realmente tenemos grandes expectativas. Esta puede ser nuestra oportunidad Brittany-me tomo por los hombros, estrujándome.- Ser lo que queríamos, que el mundo escuche nuestra música y que  les guste-dijo entusiasmado Paul
-¡Joder! Me alegro por ustedes – en el acto  lo abrace y  fue su  fragancia la que  me enloqueció y no pude evitar impregnarme de ella, tanto que decidí respirar hondo al estar sobre su pecho. Supongo que lo hice demasiado a fondo que le causo gracia.- Sera mejor que entre-sonreí y el me imito.


Durante el rato que estuvimos con los chicos tomamos un poco de alcohol, no quería tener una resaca en mi viaje y llegar medio ebria a mí casa.
 La hora de ir a casa llego y Mariel y yo, nos fuimos igual que  como llegamos, ya que los chicos se quedaría con George  por lo que tuvimos que regresamos caminando.
Realmente aquella tarde había valido la pena.



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Con la cabeza aun pegada a mi almohada, gire a ver mi reloj y vi que eran las 4 am. Era demasiado temprano para que alguien estuviera tocando con desesperación mi ventana, al principio creí que era parte de un sueño pero esa idea se desvaneció cuando escuche que eran mucho más continuas que al principio y más insistentes.
Más dormida que despierta, abrí un poco las cortinas para ver  qué era lo que provocaba aquel sonido molesto y perturbarte  y boquiabierta  mire a John quien en cunclillas intentaba tomar  algo del piso. El chico estaba  a punto de lanzar una piedrecilla a mi ventana pero se detuvo al notar que estaba ahí, observándole.


-¡John!-grite de la manera más silenciosa que pude- ¿qué diablos haces aquí? ¿Que no has visto la hora?
-Serán las 4 y solo quería verte antes de que te fueras. Pasar tiempo de caridad contigo-dijo sonriente y hasta de manera sínica.
-Pudiste venir más tarde-le dije con obviedad- el tren sale a las 10-se encogió de hombros- Sera mejor que te vayas.-Cerraba la ventana pero John parecía que no quería irse.
-Hace frio, déjame entrar-le mire molesta-  Anda, solo un rato y me iré-dijo abrasándose
-¿estás loco?... si mis padres te llegaran a ver aquí me matan.
-Ellos no lo sabrán, así como vine así me saldré por la ventana. Rápido que me congelo.

Baje cuidadosamente las escaleras y abrí a John quien  me esperaba impaciente. No muy convencida, hice un espacio  para que entrara y tras de él, llegamos a mi habitación, la cual cerré con llave, cosa que no suelo hacer pero por John tenía que. No quería ni pensar  que harían  mis papás  si lo veían. Solo a mí se me ocurría solapar las genialidades de John.

-Ten-le extendí una almohada y un par de sabanas- Dormirás en el suelo y por favor ya déjame en paz- Me recosté  de nuevo con la intensión de descansar al menos unas cuantas horas más pero con John eso parecía imposible.
-¡Brit! ¡Brit!-grito a cuchicheos.
-¿No entiendes que debes callarte?
- Es que acá hace frio ¿podría dormir junto a ti?-negué inmediatamente- Prometo portarme bien. No habrá  nada de obscenidades-Puso cara de niño bueno y lo que quería era dormir por lo que accedí. De nuevo le hice un espacio y en medio de los dos coloque una almohada.
-¿No me crees cuando digo que no te tocare?-Alcance a notar su tono indignado.
 -John… ¡cállate por favor y duérmete! o ¿te duermo de un golpe? ¡Mierda! de saber que estarías así, te dejo afuera-estaba enfadándome.
-Bien, bien.  La bella durmiente se ha puesto sus moños, muchas  desearían tener la oportunidad que hoy tu desaprovechas y que...-Le tape la boca con la mano, ya no aguantaba. Él solo sonrió y entendió que debía callarse.




No tardó mucho en aparecer el sol por mi ventana y yo dormía profundamente, aunque después de caer en cuenta de que mi almohada no se movía, fue que abrí los ojos y note a John quien también dormía profundamente.
Sonreí y vi que lo mejor era que empezara a alistarme y para ello primero debía tomar una ducha.

Cuando regrese a mi recámara, la cortina se movía por la brisa que se colaba por la ventana abierta. John se había ido.
Una hoja se encontraba en mi cama, mal arreglada por John, al menos eso supuse. Sonreí mientras leía la nota aquella.

Dos horas y otra vez regresaría a  Londres. Mi Londres.
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31 de diciembre de 1961.


Un año más llegaba a su fin.
Ese día John, Paul, George y Pete llegarían a Londres a tan solo 4 días de que nosotras nos estableciéramos en Londres.
Según me informaron en una carta, la  audición seria con la discográfica Decca, cosa que les emocionaba y a nosotras también.
A ciencia cierta no sabíamos  a qué hora llegaría, ni como, ni en qué estado.  Eso sí, nos presentarían a lo que era su nuevo representante, un hombre llamado Brian.


Como era 31, decidimos que lo mejor era  recibirlos con una cena a modo de bienvenida y claro, para despedir al año viejo y recibir el siguiente de una manera diferente.
Para esta ocasión decidí  también invitar a mi Novio, sonaba raro decirlo de mi propia boca  pero me satisfacía a más no poder. Ya era oficial que éramos pareja, así que no había problema o al menos eso creía. No fui la única que invito gente, Mariel también lo hizo al pedirle a Rommy que viniera y ella parecía que le agradaba la idea.

 Junto a Mariel hice el intento de cocinar, tratando que nada  ni nadie ni nadie se quemara. Mariel al final se dedicó a acomodar la mesa adornándola para tal ocasión, hasta que sonó el timbre que anunciaba la llegada de nuestros invitados.


-Hola-salude- Pasa, te estábamos esperando-dije mientras acomodaba un poco mi vestimenta.
-Hola-beso mi mejilla- Mariel. Antes de entrar, creo que me encontré con alguien-Keane sonrió y tras de él se observaba a una tímida e insegura Rommy quien nos brindó una sonrisa.
-Creí que no vendrías-dijo Mariel- Adelante, pasa y demos a este par un poco de privacidad- vi como Mariel tomaba a Rommy y se la llevaba a la cocina.
-¿Cómo estás?-pregunto Keane.
-Bien, intentando cocinar algo decente para ti-le di un empujoncillo.
-Traje esto para ti-me entrego una botella de vino- Espero no te molestes-negué rápidamente-¿Qué hay con tus amigos? No los veo por ninguna parte.
-Es que aún no hay llegado. Seguro no tardan.
-Si tú lo dices. ¿Les puedo ayudar en algo?-pregunto Keane al ver a Mariel y Rommy entrar a área del comedor.
-Si estarás como Brit, será mejor que te quedes donde estas. Más ayuda el que no estorba-dijo Mariel entre risas.
-¿Cómo puedes decir eso? Yo te ayude a hacer la ensalada y creo que no me la salió tan mal.


Tras discutir  unos minutos, nos dispusimos a acomodar la mesa y cosas que eran parecidas.
Keane se disculpó con Rommy por no haberle saludado desde el inicio pero ella parecía no haberle importado aquel hecho.
Como fuera, pocos minutos después, escuchamos como el timbre volvía a sonar de manera desesperada y fue Mariel la primera en reaccionar, ya que corrió literalmente hacia la puerta para poder atender a la persona, un tanto impaciente por ser atendía.

-¡Chicos! ¿Qué tal? Pensamos que no llegarían.
-Sí, si hazte a un lado que estamos un poco cansados y queremos reposar nuestros traseros .Así que quítate- John de una manera poco cortes e inclusive grosera, empujo a Mariel.
-¡John! No seas imbécil-le reprendí inmediatamente.
-Creo que no tenemos ni 5 minutos aquí y ya comenzamos con las peleas-dijo Paul un tanto risueño.- ¿Podemos pasar?-Paul me miro y tras de que asentí, el chico se adentró y junto a él, George, Pete y un señor que me parecía conocido.
-Buenas tardes-saludo aquel hombre- Creo que John ha sido un tanto grosero-vi como el hombre le mira de manera desaprobatoria- Y un poco descortés.
- No se preocupe, aquí ya  todos sabemos que John es una especie de simio.-escuche como todos reían por mi comentario.
-Bueno chicas-sonrió Paul- Queremos presentarles a…
-¿Señor Brian?-todos giramos a ver Rommy, quien parecía estar sorprendida.
-¿Rommy?- Brian parecía mostrar un poco sus dientes en una sonrisa.- Que casualidad encontrarte por aquí.
-Bueno es que...-giro a vernos, me refiero a Mariel y a mi.- Son mis amigas y me han invitado.
-¿Lo conoces?-pregunto Mariel.
-Sí, es mi jefe-dijo Rommy algo avergonzada. Creo que hablo por todos al decir que nos encontrábamos algo sorprendidos.
- Bien basta de absurdas presentaciones que son un asco.
-Deberías comportarte John. Aun cuando sean tus amigas…
-No comiences con clases de moral estúpidas Brian. Bien… él es George, Pete, Paul y yo soy John- el chico iba señalando a cada uno conforme los iba mencionando- Y ella es ¿Cuál es tu nombre?
-Rommy Mulle…
-Un gusto conocerte-Paul tomo la mano de la chica y le beso ¿por qué parecía que con todas hacia lo mismo?- Como ya dijo John, él es George y Pete.
-Hola-se limitó a decir George mientras que Pete solo asintió.
-Creo que llego la hora de irme. Mañana vengo temprano por ustedes, he dicho temprano Lennon-el hombre miro a John quien solo mostraba cara de fastidio- Así que estén listos por favor.
-¡Ya lárgate! SI hubiera  sabido que te pondrías  de esta manera no te contrataría como nuestro manager-Dijo John mientras se sentaba bruscamente en el sofá.
-¡Lennon!-Brian le reprendió con la mirada- Fue un gusto conocerlos y a ti  Rommy, por cierto, nos vemos la semana entrante. Con permiso-con un ligero movimiento de cabeza, el hombre

 Yéndose ese hombre, la cordura y normalidad subjetiva  volvieron a nosotros.
Todo giraba en un entorno bastante, básico, por así decirlo.


-¿Qué comeremos?-pregunto John mientras se colocaba al lado mío.
-Lo que tengamos que comer y aléjate que….
-¿Tú que haces aquí?-las miradas entre John y Keane no eran las más amables que digamos.- Debería irse.
-Él es mi novio y tiene derecho a estar aquí. Cállate o él que se ira serás tú.- Los presentes me miraban con  asombro e incredulidad, inclusive yo también me sentía así en mis adentros pero ¿Qué podía hacer?
-La cena esta lista-se limitó a decir Mariel.


Junto a las palabras de Mariel, comenzamos a tomar asiento alrededor de la mesa.
En ese instante fue cuando comenzó el verdadero martirio, al menos así lo veía yo.


-¿Qué haces?-pregunte algo moleste al ver que John había tomado asiento junto a mí y Keane estaba lo suficientemente lejos y no mostraba buena cara.
-Lo que todos están haciendo, sentándose ¿No es obvio?-su ironía era imposible de razonar por lo cual lo mejor era tranquilizarse.
-¿Así que ese hombre es su… representante?
-Acertaste  enana-respondió John con algo de comida en la boca.
-Parece un buen tipo y  es una gran coincidencia que fuera tu jefe Rommy-cometen.
-Lo sé-se sonrojo-Me dijo que iría a hacer un viaje de negocios pero jamás me imagine que sería para ser manager de una banda.
-Seremos unos jodidos bastardos de  la fama. Debes sentirte afortunada de conocernos antes de que esta llegue-John soltó una carcajada  ante lo dicho.
-¿Por qué no te callas?-gire mi vista hacia mi derecha, lugar donde pude ver como George miraba de una manera “indiscreta e insistente” a Rommy.- ¿Cómo van las cosas por Liverpool? ¿George?
-¿Qué?.. Pues normal, como ya sabes-se limitó a decir.



Pase de ello, de la actitud tan extraña que todos se cargaban y la noche no se hizo esperar por mucho.
Las campanas que anunciaban la media noche resonaron por el apartamento, para esto Rommy tenía poco de haberse ido a su departamento, supongo que no le hacía mucha gracia ver las obscenidades que John soltaba de cuando en cuando por lo que ni Mariel o yo pudimos hacer mucho para que se quedara.


-Es una lástima que por culpa de algunos, la mayoría se sienta tan incómoda.
-Hablare con John.-trate de secar los platos que Mariel me estaba, habíamos estado dedicándonos hacer exactamente eso.
-Dejen eso y vengan. Haremos un brindis-apareció Paul en la cocina con una sonrisilla divertida.
-¿Y eso para qué? ¿Desearemos que John se largue?- Mariel comenzó a caminar mientras ambas reíamos por su comentario un tanto inapropiado.
-Ya que todos estamos aquí y que esto es una jodida…mierda.           
-¿Por qué no brindamos por un buen año?-pregunto Keane, lamentaba haberlo dejado con  los chicos pero sabía que, a excepción de John, el resto sabía comportarse de manera decente.
-Eso es una mariconada. Por Decca-levanto John su copa.
-Por una buena audición-le siguió Paul.
-Yo pido un álbum-sonrió George.
-Eso pasara muy pronto, lo sé. Tienen un  gran talento y eso los llevara muy lejos chicos-Dijo Mariel.


Las palabras de Mariel parecían ciertas pero ¿Qué tan ciertas serian?
Aun no estaba totalmente convencida.

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Al día siguiente, por la mañana, desperté algo lo suficientemente temprano para mí.
Los chicos se irían dentro de unas horas, así que tenía tiempo para arreglarme y sin tener que preocuparme en quien tomaría el baño después. Parecía algo exagerado pero no lo era, lo último que quería hacer era pelearme por un poco de agua en la regadera o tina, por ello cuando termine, fisgonee por la puerta del baño, para cerciorarme si no había alguien y no lo había por lo que seguí aprovechando el espacio y continúe cepillando mi cabello.
Pero me había equivocado al escuchar como la puerta se abría estrepitosamente


- Brittany-vi su sonrisa pícara.- No sabía que te encontrabas aquí. Por cierto,  que bien luces en ropa interior.
-¡John!  ¡Joder!  Pensé que aun dormías -Cubrí mi cuerpo rápidamente.
-Pues debo confesar que te estoy vigilando cariño-le mire molesta- es broma…yo también tengo necesidades.
-Bien, dame unos minutos y salgo.
-¿Para qué?-pregunto despreocupado- Como si no te hubiera visto desnuda.
-Aun así. Sera mejor si salgo.-estaba un poco nerviosa y eso incremento al ver como John se acercaba a mí y podía sentir su respiración en mi cara.
-Deberías ver tu cara -Rio, intentaba cerrar la puerta pero él me lo impidió. Tantas fueron as fuerzas con las que empujo la puerta para mantenerla abierta que yo camine unos pasos atrás  punto de resbalar y caer, pero John intento evitarlo y por ello me tomo de la cintura. Eso solo hizo que ambos cayéramos en la tina, John arriba de mí y yo aún estaba en paños menores. Al parecer el ruido de nuestro incidente  fue tan fuerte que inmediatamente apareció  Paul, un tanto adormilado


-¡¿John?! ¡¿Brittany?!
-¡Mierda!... Brit ¿Qué haces ahí?-Mariel también había aparecido detrás de Paul mientras  yo sentía  la mayor vergüenza del mundo. No sabía que decir y sinceramente, la escena era demasiado comprometedora.
-Nada fuera de lo normal. Solo que Brit casi se cae y al intentar ayudarla caí también-explico John
-Es verdad-dije en un grito ante la mirada incrédula de Mariel-Juro que es cierto –en esa ocasión fue a Paul a quien mire.
-Entonces ¿Por qué Lennon no se levanta de una buena vez?-John obedeció a Mariel con algo de ironía- Lárgate-Mariel lo empujo y John salió riendo y cuchichiando con Paul.

Al menos se aclaró ese malentendido  o eso esperaba.



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The Beatles

Era el nombre definitivo del grupo al cual los chicos permanecían y que por cierto, con el nombre  con el cual se presentarían para su anhelada audición.

Tanto Mariel y yo habíamos permanecido lo suficientemente nerviosas e intrigadas a la espera de los resultado de los chicos, que casi podíamos jurar que conseguirían la gran oportunidad.
Puedo decir que estábamos con panderetas y cualquier cosa que fuera ruidosa, para poder celebrar con los chicos uno de sus triunfos.
Como dije, dábamos por hecho su contrato con la disquera, ellos habían mejorado notablemente y eso se debía a su pasión por la música. Pero las caras de ellos al entrar al apartamento no eran muy buenas, al contrario, la de John mostraba enojo, Paul estaba decepcionado y nada daba buen indicio de que fuera una gran noticia.


-¿Que paso? ¿Por qué esas caras?-Pregunte
-El estúpido ese, nos rechazó.-Comento John.
-No veo por qué los rechazaría.
-EI dijo  que  las guitarras llegaran a desaparecer. Es un idiota-Renegaba John
-Abra más oportunidades, quien sepa aprovechar nuestro talento. Brian nos promocionara y ya verán, no se desanimen-Paul parecía un poco más optimista.
-Si chicos, intentaremos en otro lado, una nueva oportunidad por lo mientras descansen, fue un día duro -Brian salió del departamento dejando a los chicos un tanto tristes.
-Iré a la cocina, tengo hambre- seguí a George que se encontraba comiendo lo primero que encontró en la cocina.
-Lamento que no les haya ido tan bien.
-No hay problema, solo que... John se ha puesto un tanto histérico.
-Me lo supongo.- al ver que no habia una tema de conversación entre el y yo, decidí que lo mejor era retirarme- Bien iré con los chicos.
-Espera Brit...-me detuve y gire a verlo- Quería preguntarte algo.
-Dime ¿Qué es ese algo?
-Pues… Nada-  introdujo unas galletas a su boca.
-¡vamos! ¿Qué no soy tu amiga?
-Eres mi mejor amiga...
-¿Entonces?
-Solo es curiosidad… -asentí-¿De dónde conoces a la chica que estuvo el otro día aquí?
-¿La chica? ¿Rommy?-asintió- Yo la conocí en la disquera de su manager, pero es más amiga de Mariel que mía.
-¿De Mariel?-abrió los ojos de par en par.
-¿Por qué no se lo preguntas a ella?
-¡jamás! Y ni siquiera se te ocurra…
-Está bien-sonreí- Así que... ¿te simpatiza la chica?
-Solo quería saberlo.
-¿yo tengo que creérmelo?
-Dijiste que no molestarías- solté una risa- Además no es para mí, Pete me pidió que averiguara con ustedes.
-¿Best?-asintió- ¿Qué no está saliendo con Louise?
- Y yo que se….


Le vi salir bastante molesto de la cocina.
Sabía que estaba mintiendo y sabía que lo preguntaba por él.
A un a pesar de la mala noticia, lo de George me había enternecido.
Su oportunidad llegaría pronto, muy pronto.



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