lunes, 3 de febrero de 2014

Capítulo 8.


Ese día transcurrió sin nada nuevo. Al llegar a mi casa mi sorpresa seria, más bien la costumbre, de que mis padres no estaban.
 Mi madre estaba seguramente en alguna reunión o con alguna de sus amigas y bueno, Papá, lógico trabajando.
La semana paso volando sin ninguna preocupación más, escolarmente hablando.
 Mas sin embargo, no era lo mismo para Mariel, ya que era una tortura tener que esperar más de un día para que llegara el tan anhelado sábado y así paso.



 Ahora era el dichoso sábado.
Me levante temprano por culpa de Mariel que todo el viernes se la pasó rogándome para que fuéramos a comprar algo lindo para su cita. Esa mañana  estaban mis padres por lo cual antes de salir me despedí de ellos y le dije a Dave que me llevara a casa de Mariel.

¿Dave? se preguntara como es que sigue ahí. Bueno, es que con toda la ira dirigida a ese muchacho "tonto" se me olvido por completo lo de Dave y ya cuando lo recordé no tenia caso, era ya cosa del pasado.
 Al estar justo en la casa de Mariel, vi  como la chica salía corriendo.
Inclusive salto su cerca  para poder llegar hasta donde yo me encontraba.


-¡Hola! Mariel buen día, se ve que tienes prisa-sonreí divertida al ver su expresión que reflejaba preocupación, alegría y no sé qué más.
-¡Hola Brit! menos platica, ya vámonos que es tarde- beso mi mejilla, algo brusco y apresurado.
-Pero si apenas son las 8:00 -Mire mi reloj.
-Por eso mismo ya es  demasiado tarde-dijo desesperada Mariel.
-¿A qué hora vendrá por ti?-pregunte mientras caminábamos al auto.
-Después del mediodía, así que vámonos ¡ya!-me tomo de la mano para que me diera prisa.
-Esta bien, Dave llévanos a la plaza comercial más cercana por favor-dije mientras Dave daba marcha al auto.
-Claro señorita Gray-me contesto con una sonrisa aquel amable hombre.


Invertimos dos largas horas en la búsqueda del atuendo adecuado para Mariel. Fue un ir y venir; salir, colocarse y sacarse uno montón de vestidos. Puedo decir que fue un milagro el que ella se decidiera por un vestido, más sin embargo creo que fue el adecuado. Diciéndolo en otras palabras, el esfuerzo valió la pena. Aunque en ese poco espacio de tiempo me di cuenta de lo insegura que podría ser mi amiga Mariel, pero a la misma vez agradecía que ese tormento terminara.



-Hasta que te decidiste Mariel-estaba viendo la bolsa que ella cargaba en su mano, justo en eso caminábamos de vuelta al auto.
-No exageres Brit, no fue tanto, apresúrate que tenemos que ir a mi casa para que me arregles-dijo más tranquila que por la mañana.
-Bueno, ya vamonos-no me quedo más que contestar


Dentro de poco llegamos a su casa, le ayude a peinarse y en su maquillaje, después se vistió con el hermoso vestido color jade que había comprado con una zapatillas negras.
A penas tuvimos el tiempo justo ya que no tardó mucho  en que Mike llegara.

 Los nervios de la primera cita no se hicieron esperar, yo solo me reía al ver las caras de susto que ella pegaba al estar a punto de bajar las escaleras  para encontrarse con él.  Debo admitir lo caballeroso que Mike era, saludo de manera cordial a la madre de Mariel y claro a ella misma dejándome a mí por ultimo
No duraron mucho tiempo en casa ya  que después de la típica presentación y cordialidades, ambos se retiraron a su cita, aquella que era anhelada, estoy segura que por ambos.



-Adiós Señora Blake-le dije por ultimo a la mama de Mariel.
-Adiós Brittany, que tengas un lindo día-sonrió cálidamente.


Está de  más aclarar que cuando llegamos, si Mariel y yo a casa de la primera, pedí a Dave que se fuera a casa, digamos que le di el día libre o al menos lo que quedaba de dicho, fue por eso que al salir de casa de Mariel  tuve que caminar hasta la parada del autobús, esto lo hacía de manera tranquila, si , no había prisas ni nada.
 En realidad estaba más que contenta por Mariel y lo  bien que le iba, de hecho el pensar en cómo la estaría pasando mi amiga en esos instantes hicieron que me distrajera en gran manera, tanto que no me percaté de que alguien venia en mi misma dirección   igual de distraído que yo, seguramente. Mi sorpresa fue al reconocer quien fue el culpable de tirarme, si, aquel simple tope tuvo tal fuerza que me caí al piso.



-¡Oye baboso! ¿Que no te fijas por donde vas inepto?-sacudía mi vestido empolvado.
-Enserio discúlpame no fue mi intención-Fue ahí cuando nuestras miradas se cruzaron-Oh eres la amiga de Mariel. Lo lamento-el chico utilizo un tono bastante cortante y con cierto toque de desilusión, hasta disgusto podría decirse.
-Pues a ver si te fijas  para la próxima, no creo que seas ciego ¿verdad?-lo mire de una manera altanera lo cual  al parecer le molesto.
-Para tu información-elevo su voz- si veo, gracias por tu interés, además yo no tengo la culpa de que tú vayas embobada en las nubes, por cierto bájate ya de ellas niñita mimada y consentida-al parecer no le caí bien y a mí tampoco.
-¡¿Disculpa?! ¿Que acabas de decir grandísimo idiota?-lo mire indignada.


 Nuestra pequeña charla insultante se vio ligeramente interrumpida. La interrupción fue causa por una chica de cabello rizado color negro, ojos color miel, nada bonita por cierto. Deduje que eran algo por la manera en que la chica se abalanzo a Paul.


-¡Hola guapo!-dentro de mí me pregunte si la chica tenía algún tipo de problema visual, aunque si se veía guapo con esos pantalones ajustados y su chaqueta de cuero lo hacía lucir cómo un chico malo.
-Hola cariño ¿Qué haces por aquí?-al parecer desapareció su enojo ya que le dio un beso en los labios, que tonto y feos gustos tenia Paul sinceramente.
-Vine por un encargo y bueno… tuve la fortuna de encontrarme contigo-sonrió coquetamente ella. Yo claro tenía que hacerme notar, para que este grandísimo idiota se disculpara como debía.
-Lo siento por interrumpir tan adorable momento-dije sarcástica-pero ¡tú! me debes una disculpa ¿no lo crees?-señale a Paul quien al parecer había olvidado que yo estaba ahí.
-Ya lo hice si no más recuerdo y si no te importa, mi novia y yo tenemos  que irnos… vamos Lily-si las miradas mataran yo estuviera muerta en ese momento por la mirada glacial de la tal Lily.

Por un momento me quede estática, sin poder moverme, pero al final reaccione viendo como la linda parejita se iba alejando. Paul tenia a la chica sujeta de la cintura y ella risueña se recargaba en el hombro de este. Pude haberlos dejado ir, pero no, no iba a quedarme como una tonto delante de nadie.


-Eres un Idiota.-grite de manera desesperada.


Mi vista se encontraba en una pequeña cosa que estaba en el suelo, una idea cruzo mi mente de manera fugas pero con fuerza y convicción. Mi objetivo: Paul. Mi arma: una piedra.
La ira nublo mi raciocinio, debo admitirlo, pero estaba tan  enojada con todo el asunto que no pude resistirme a realizar aquellos malévolos pensamientos. La tome con fuerza y divise a Paul quien no iba tan lejos de mí. Por fortuna o desgracia  le di en la cabeza.  No creí tener tan buen tino para aquello, lo único que escuche fue un grito de dolor por parte de Paul, fue ahí cuando supe que lo que tenía que hacer era echarme a correr.                                                                                                                                                                                           
Corrí como nunca antes, a lo lejos escuche como gritaban.

-Cuando te vera me las pagaras.

Gracias a lo ágil que fui, llegue a la siguiente parada del bus y hasta me sorprendió lo rápido que llego el transporte.  Con nerviosismo subí y me dispuse ir a casa, nada saldría peor ese día.              Después del tremendo papelón que realice en los siguientes minutos pase del enojo, al nerviosismo y por ultimo a la risa, si, risa el solo imaginarme su cabeza golpeada y la tonta que se vería su novia esa consolándolo, ambos  se lo tenía bien merecido. Nadie y menos él me tratarían así.



 Sus palabras me calaron hondo, había recibido uno que otro insulto por parte de chicas tontas llenas de envidia hacia mí pero de un chico jamás. Trate de olvidar todo eso y pasar bien el fin de semana.

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