Las horas de escuela habían pasado de
manera lenta y dolorosa. Lo bueno es que todo eso no era eterno, si no que tuvo
su final, uno muy esperado por toda la clase que deseaba salir de aquellas
aulas. Al salir me encontré con Mariel quien me esperaba tranquilamente en la
entrada de la escuela.
-Por fin libres-exclame, era una liberación total salir de
un estresante día de escuela.
-Lo sé-rió Mariel- Bueno
Brit, me tengo que ir a tomar el bus, ¿te llamo en la tarde?-pregunto
Mariel.
-Si Mariel,
cuídate que te vaya bien.
Aquel día pintaba
para ir bien, pero no lo fue tanto en el
momento en que vi como Dave no llega "otra vez". Yo sabía que el
atendía otros asuntos en mí casa, pero en verdad esto era algo que me enfurecía.
Gracias a la falta de paciencia y al ver que no llegaría, hice uno de mis
típicos berrinches y me dirigí a la parada de autobús.
-Cuando llegue y le diga a papa, vera quien soy yo-pensé dentro de mí.
Iba tan enojada que no me percaté de que Mariel aún seguía
esperando el autobús, hasta que ella me saco de mis pensamientos de una manera
un tanto brusca.
-¡¿Brit?! ¿Qué haces aquí?-me pregunto la rubiecilla.
-Dave otra vez no llego, en cuando vea a mi papa le diré que lo despida
para que de una buena vez deje de hacer sus estupideces. ¡Mira que dejarme
plantada! empleado incompetente-Mariel puso su mano sobre mi hombro.
-Tranquila,
de seguro se le atravesó algo, recuerda que no todos están las 24 horas a tu
disposición, también tiene una vida y…-la interrumpí.
-¡Basta!.......no
quiero uno de tus "sermones "y para serte sincera no quiero tocar más
el tema al menos no por el momento, estoy tan molesta-Mariel solo sonrió al ver
mi cara que reflejaba mi estado emocional.
-Es lo que veo querida amiga, pero que te parece si vamos a comer un
helado, mama dice que las penas son buenas con pan o algo así ¿vamos?-hizo una señal para que la
siguiera.
-No lo sé Mariel-me quede pensando en que decir tras su propuesta.
-Anda ya es hora de comer y que mejor que empezar con algo delicioso y
poco nutritivo y después a casa ¿sí? comeremos tu favorito vainilla-puso su
cara de perrito a la cual sabía que no podía negarme.
-Está
bien, pero solo porque será de vainilla, anda vamos que se hace tarde.
Mientras nos dirigíamos a la heladería más cercana, vi a un muchacho que desde hace tiempo me
pedía una cita. Él iba al instituto Quarry Bank y era unos años mayor, yo
calculaba unos dos años a lo mucho.
A pesar de su gran insistencia, yo siempre me negaba al considerarlo poca cosa para mí,
según yo merecía algo mejor y él no lo era. Para mi desgracia iba precisamente
con sus amigos a donde Mariel y yo: La heladería.
-Hola mi ángel...-dijo este chico llamado John.
-Hola John-lo dije de la manera más fría y cortante que pude.
-¿Pero que he hecho yo cariño para que me trates así? anda dime, yo que
sepa no merezco tu indiferencia sino todo lo contrario-me miro de una manera
rara más de la que solía tener.
-Nada, solo no me agradas y punto.
Mientras yo tenía este pequeño intercambio de palabras con
el chico, Mariel había ido a comprar los helados de los que tanto hacia alboroto. Justo cuando
se los habían entregado, la chica se acercó a mí junto con nuestros helados.
Eso era indicio de que debíamos partir y estaba totalmente agradecida de ello
ya que no soportaba estar un poco más de tiempo con John. Di la media vuelta ante la mirada contrariada
de Mariel. No dije nada más y comencé a caminar con mi amiga a la par. Ya había
avanzado unos cuantos pasos cuando alcance a escuchar unas palabras procedentes
de John.
-Espero verte pronto preciosura.
Pobre diablo, creía que caería en su mediocre forma de
coquetear a las chicas. Ya antes había escuchado hablar de él por algunas
compañeras de aula y colegio acerca de la fama de seductor que tenía. Yo no era
de esas chicas que al parecer morían por él, ni pensarlo.
Me reía irónicamente en mis adentros de aquella situación cuando Mariel me interrumpió.
-No sé por qué lo tratas así… Se ve que te quiere, ya
quisiera yo que alguien me tratara de conquistar y se desvivieran por mí como
lo hacen contigo-lo dijo algo seria.
-¡Bah! Mariel, el solo es un estúpido engreído que busca la manera fácil
para.......tu sabes a lo que me refiero y yo no seré una más de sus chicas que
solo utiliza y después tira como simple basura, además tú también tienes
admiradores-le di un codazo haciendo que ella riera y se sonrojara.
-Eso no es cierto-miro a su
alrededor-¿Ves? nadie.
-¿Y el chico ese? .... ¿Mike?-reí pícaramente -seguro muere por volver a
verte-volví a comer de mi helado.
-No creo, tienes razón al decir que jamás lo volveré a....-No término de
decir su frase cuando vi que paro repentinamente y miro fijo hacia
enfrente.
- ¡Mariel! ¿Estás bien?-pase una mano sobre su cara.
Me confundió la reacción y sobre todo la cara de impresión y
quien sabe que más que Mariel tenía en ese momento.
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