Supongo que ese día era
mi día de suerte. Casualmente mientras mi mente ideaba un plan con
respecto al problema y la inquietud, sobre
todo, que me causaba mi pequeña mentira me topé con él. Sí, me encontré con
John Lennon, aquel chico que era mi salvación en esos instantes.
No pude evitar lanzar una sonrisilla de satisfacción,
realmente era la primera vez que me ponía contenta de verlo.
Él me vio fijo a los ojos, parecía no reconocerme o algo
parecido porque no fue hasta que
estuvimos a unos cuantos pasos que abrió sus ojos de manera grande y cambio se
expresión de asombro por una de morbo.
-¡Woow mi ángel! siempre apareces cuando más te
necesito-dijo John de lo más coqueto.
Cuando escuche su tono de voz recordé lo mal que me caía, pero no tenía
otra opción más que tragarme mi
sentimientos y seguirle el juego.
-Hola Johnny, que gusto verte-simplemente me di asco, que
bajo había caído.
-A mí más lindura-cada vez se acercaba más, ya casi podía
oler su aliento a cigarro barato.
-¿Enserio? Que coincidencia
¿No lo crees?- me acerque a él acomodando su cuello algo arrugado, pude
ver como miraba mi mano con detenimiento.
-Sí que lo es, pero dime… ¿Porque tan sola cuando puedes
estar conmigo?-lo dijo susurrando a mi oído.
Me trague el orgullo, las ganas de correr, de maldecir y lo
demás. Inclusive quería llorar de pura frustración, creo que a veces exageraba.
-Pues ya sabes, quise salir y despejar mi mente- trate de
alejarme un poco ya que lo tenía muy cercas de mí, pero fue en vano ya que el adelantaba los pasos que yo retrocedía.
-¡Oh! Claro que te entiendo, pero hay mejores formas de
despejar la mente- John me miro de una manera picara.
-¿Así?.. Pues las desconozco, perdona mi gran ignorancia-
Tome mi cabello de manera coqueta.
-Yo te puedo enseñar-sabia a lo que se refería. Claro que no
aceptaría su asquerosa propuesta. Al
menos no la de ese tipo.
- Dímelo entonces-trate de sonar lo más inocente posible
-Cariño… esto no puede ser aquí es más… privado
-¿Privado? Que lastima que sea así, pensé que podríamos, no
se platicarlo en otro lugar, en un café o algo así.
-¡¿Quieres platicarlo?!-pregunto asombrado
-¿Por qué no? A menos que tu no quieras…-Me detuvo antes de
que pudiera yo decir algo más.
-Claro que quiero… ¿A dónde quieres ir?-me pregunto mientras
comenzaba yo a caminar.
- No lo sé, pero esto es como una cita ¿No? Tú me estas
invitando a salir ¿Verdad?- dije algo preocupada.
-Si-me miro algo consternado.
-Entonces… si alguien te preguntara ¿tú dirías que tuviste
una cita conmigo? o ¿me equivoco?
Se quedó pensativo, antes de parar y yo volver a verle un
tanto preocupada. Tal vez ya le tenía tan aturdida de tanta palabrería. Me equivoque, él solo soltó una risadota.
-¿Y a quién demonios le interesa con quien salgo o no?
-Solo es curiosidad John-dije entre dientes, a él parecía
divertirle todo aquello que a mí me
incomodaba.
No dije nada más, solo camine a la par de él quien tampoco
decía nada. Bueno, de hecho solo mencione que quería ir a comer y el acepto.
Creo que está de más decir a la clase de
lugar que me llevo, aquel lugar donde abundaba jóvenes de mi edad y
claro que era barato.
Estaba a punto de entrar cuando note que John se había quedado detrás de mí. Extrañada por
su acción le espere.
-¿Sucede algo?-le pregunte.
-Nada… vamos- me tomo de la mano, no pude evitar aquella
acción, solo quedo resignarme a permanecer con el así hasta que llegáramos a la
mesa.- ¿Y qué pedirás? –Dijo John revisando la carta.
-Todo aquí se ve tan… ¿sabes si son higiénicos aquí?
-Se lavan las manos con
mierda de caballo cariño, supongo que sí lo son.-le mire algo molesta por su comentario
sarcástico.-Luces linda enojada, me gustas-dijo acercando su cara a mi rostro.
-Gracias por el cumplido, pero tengo hambre-coloque el menú frente a mí evitando tener demasiado contacto visual con él.
El hambre era nula, ya que poco antes habia comido en casa de Mariel, pero tuve que fingir y para ser sinceros , la comida no estaba tal mal. El lugar tal vez no fuera lo más elegante o a lo que yo estaba
acostumbrada pero al menos los alimentos eran buenos. Cada vez que John quería
conversar me atragantaba de comida para
evitar responder. No sé qué hacía ahí con él, de verdad no lo sabía. Lo unico qu deseaban era no indigestarme de tanta comid consumida en un solo dia.
-Creo que ya es tarde, deberíamos irnos-le dije casi a punto
de levantarme.
-¡Espera!- su grito me sorprendió y me quede estática- Deja
que nos traigan la cuenta.-dijo serio.
-Puedes pedirla haya, anda vamos que...
-Que no, he dicho. Esperemos a que la mesera venga y nos de
la cuenta.
Refunfuñando espere a que la mesera llegara hasta nuestra
mesa. Debo decir que la chica estaba algo ocupada, tanto que venía cargada de unos refrescos. Me daba un poco de lastima
ya que a esto se le sumaba que la gente era demasiada. No le faltaba mucho para llegar cuando vi como John le
ponía el pie a un chico que pasaba por nuestra mesa haciendo que este empujara
a la mesera y los refrescos cayeran sobre nosotros dos, si sobre mí y John
dejando nuestras ropas un tanto mojadas.
-¡Oh Dios! Discúlpenme.-dijo la chica apenada, por demás
diría yo.
-Mira cómo has dejado a mi novia- dijo John, pude ver una
mueca rara de parte de él. Actuaba enojado. Yo misma lo creería si no hubiera
visto que él lo había provocado.
-De verdad yo… él tuvo la culpa- la chica comenzó una pelea
verbal con el chico.
-Vámonos-dijo recogiendo
su chaqueta.
-¿Cómo?
-Que nos vamos,
-Pero…
Las objeciones se acabaron cuando me tomo de la mano,
nuevamente, revisando que la mesera no
nos estuviera prestando atención.
Fui consciente de lo que hacíamos cuando cruzábamos la puerta y la mesera nos
miraba mientras maldecía.
John corría rápidamente, algo asustada miraba hacia atrás
vigilando que alguien de aquel restaurante no nos estuviera siguiendo, cosa que no
paso.
No sé cuánto tiempo estuvimos corriendo, solo sé que
terminamos jadeando y ya muy lejos de aquel establecimiento.
-¡¿Pero qué es lo que te pasa?! ¿Acaso estas idiota? Mira mi
ropa-le dije muy molesta.
-No soy idiota-dijo riendo descaradamente.
-¿Por qué no me dijiste que
no tenías dinero? Me has hecho pasar una vergüenza, la más grande de
hecho-toque mi rostro avergonzada por
todo.
-¡Hey! Tranquila… comiste que fue lo impórtate.- Sonrió con
morbo antes de que yo le propinara un
golpe
-Definitivamente eres un idiota, me voy.
Comencé a caminar en dirección contraria a la que íbamos. Iba
tan molesta que no me percate hasta un poco después que el me seguía, estaba a
mi lado.
-Perdóname, yo solo quería una cita contigo. Y tu también la
querías-dijo mirándome de reojo.
-¿Yo? A parte de todo loco.
-Claro que sí, tu fuiste la que me dijiste…-estaba a punto
de decirme eso cuando le tape la boca
-¡Cállate! No quiero discutir esta tontería, ya es tarde
mejor me voy a casa.
-Está bien… Yo te llevo- dijo John.
-No, No. Yo me voy sola.
-Claro que no mi ángel, puedes encontrarte a cualquier
depravado, inclusive puede ser aquí-señalo el lugar donde estábamos- Y quien
sabe lo que pueda hacer con alguien tan linda como tú.
-No te molestes Johnny-dije irónicamente- tú también tienes que ir hacer tus cosas y no quiero
distraerte. Y tampoco quiero que me dejes en ridículo de nuevo.
-Pues no lo hare-sonrió- y respecto a lo otro, para mi eres
una dulce distracción querida, anda no aceptare un no por respuesta- debo
reconocer que al menos era caballeroso.
-Ya que insistes...-me encogí de hombros viendo mi vestido
sucio.
Fuimos a la parada
del bus. Observe de reojo como él me
miraba. Al momento en que llego el bus, ambos subimos. Esta vez John pago, al
parecer para eso si tenía dinero.
Por más que lo anterior fuera un estilo de cita con John, yo
no quería que el supiera donde vivía. Eso me preocupaba, tenía miedo de que
terminara acosándome y cosas por el estilo. Quería evitar eso, por lo cual se
me ocurrió la idea de ir a casa de Mariel, pero luego deseche la idea al pensar
que ella aun no volvería de su cita con Mike. Buscando una solución a aquel
embrollo fue que se me cruzo una gran
idea, si, una de esas que eran tan grandes que a la vez podía ser una locura.
-Aquí es –dije repentinamente despertando a John de sus
pensamientos.
Bajamos ante la parada del Autobús, le di las gracias al chófer,
algo raro debo admitir. Me dispuse a caminar sin contar que John aun me seguía,
deseaba que no estuviera detrás de mí
-Espera no tan aprisa mi ángel-dijo alcanzándome.
-De aquí me voy sola John, no te preocupes -le dije para que
me dejara en paz.
-Claro que no, ya estamos aquí, entonces hasta tu casa-dijo
autoritario, lo cual me sorprendió.
-Está bien-dije sin más.
Conforme íbamos acercándonos a nuestro destino, John parecía
observar el lugar con detenimiento. Ignore aquello hasta que el mismo hizo un
comentario respecto a su extraña manera de poner atención a su alrededor.
-Oye este lugar me es conocido-John seguía mirando por todas
partes.
-¿Enserio? ¿Por qué
lo dices?-Un rayo de iluminación cayo en mi al recordar por qué reconocía el
vecindario.
-¡Ya sé! por aquí
cercas vive un amigo mío-dijo de repente chasqueando los dedos.
Agradecía que fuera de noche y que John no supiera exactamente donde estábamos. Solo
para que lo sepan yo me dirigía a la casa de la Sra. Taylor. ¿Cómo le haría
para entrar? No lo sabía, pero tenía que ingeniármelas. De alguna manera tenía
que deshacerme de John.
-Esta es mi casa, muchas gracias John.-dije como despedida tratando de fingir adentrarme
al patio de la que se suponía era mi casa.
- y… ¿Que esperamos? hasta la puerta –Sus palabras me
sacaron de contexto. Solo atine a mandarlo… lejos de mí, como fuera.
-¡Johnny! eres un amor.-Lo bese. Si, fue uno corto pero lo
hice para que se largara, al parecer él quería algo más pero me aleje.-Mis
padres pueden verme y regañarme si estás aquí John, tal vez otro día te invite
a casa-lo mire traviesa y lo tomo por el lado más sucio... Para ser sinceras, lo que yo esperaba.
-Claro mi ángel no quiero problemas con mis suegros, entonces
nos vemos-beso mi mano-Cuídate y sueña conmigo.
Dio la media vuelta alejándose y desapareciendo de mi vista.
Mire la casa de la Sra. Taylor y pensé en mi nuevo problema ¿Cómo regresaría a
casa? Ya era de noche, estaba oscuro y la verdad tenía miedo.
Voltee a los lados para encontrar una solución. Mi grata
sorpresa fue encontrarme con el chico de los ojos color avellana, quien por
cierto venia del otro lado de la cera,
tal vez venia de dejar a la tal Lily. Vi como a la luz de la luna lucia más que
guapo, porque en realidad él lo era. Aun no podía creer como él podía despertar
en mí tantos sentimientos, desde el odio más grande hasta la cosa más dulce.
Estaba a punto de cruzar la calle cuando
se percató de que alguien, ósea yo, lo veía. Al ir acercándose abrió más los
ojos, me reconoció, bueno eso creo. En fin, ignorándome siguió su camino a casa.
Me atonte un rato hasta que recordé el gran problema en que
me había metido. Mi idea fue llamar a
Dave para que me recogiera pero siempre había algo malo y la cosa era que no había teléfonos públicos.
Sin tener más opciones me acerque a la puerta llamando varias veces hasta que
me atendieron. No piensen mal. Fue la casa de la Sra. Taylor a la cual yo fui.
Ella se sorprendió al verme parada justo
frente a ella.
-Buenas noches… ¿Brit? ¿Cierto?-Asentí- Dime que se te
ofrece.
- Antes que nada disculpe la hora, en verdad me da mucha
vergüenza pero es que andaba realizando algunos pendientes y la noche me tomo
por sorpresa. Yo solo quería pedirle un favor, un gran favor.
-Dime querida ¿Qué puedo hacer por ti?-dijo en tono maternal.
-Podría prestarme su teléfono, solo llamare a mis padres
para que puedan venir por mí.
-Cariño, me encantaría ayudarte pero hay un inconveniente,
yo no tengo teléfono, lo lamento.
-Claro que no señora Taylor, no se apure. Gracias por su
tiempo-no sabía que hacer o decir. Estaba preocupada y como dije tenía miedo
-Mira… se me acaba de ocurrir algo, un vecino me hace el
favor de prestarme su teléfono cuando lo necesito ¿Qué tal cariño si vamos y se
lo pedimos? Tú no puedes estar a esta hora sola por la calle.
-¿No cree que sería mucho abusar?-pregunte algo sonrojada.
-No cariño, ven anda antes que se haga más tarde. Tus padres
han de estar preocupados por ti.
La señora Taylor tomo su abrigo del perchero y ambas
caminamos a la casa del susodicho vecino. Mis ojos no cabían de la impresión.
Cuál iba siendo mi sorpresa al saber que vecino era, si, la del tonto y Mike.
-Aquí es cariño-toco la puerta y no tardo en salir un señor entrado en años.
-¡¿Eva?! Que sorpresa ¿Te puedo ayudar en algo?-Ahora veía
de donde Mike había sacado lo caballeroso.
-Buenas noches James, disculpa la hora pero si me puedes
ayudar-Dijo la Sra. Taylor.
-Dime Eva ¿Qué puedo hacer por ti?-se percató de mi
presencia y quedo un poco confundido.
-Bueno James antes que nada ella es Brittany Gray es una
"amiguita"-me lanzo un guiño encantador.
-Mucho gusto-dije apenada al saber que, lo más probable en
realidad, era el papa de Mike y Paul.
-Buenas noches señorita Gray, mi nombre es James McCartney-lindo
el señor, la Sra. Taylor sonrió.
-El favor que quiero pedirte es respecto a Brittany. Ella
necesita hacer una llamada y quería pedirte por favor si tu pudieras prestarle
tu teléfono-dijo la Sra. Taylor sujetándome del hombro
-Pero claro que sí, anda, pasen.-Dijo el Sr. McCartney
-Muchas gracias James-la Sra. Taylor me dio un leve
empujoncito para que le siguiera.
-De verdad se lo agradezco, será rápido Sr. McCartney y no
me tomara más de 5 minutos-Aclare.
-No te apures hija. Tomate tu tiempo, mira ahí está el
teléfono-señalo un repisa donde se encontraba el aparato parlanchín.
-Enserio muchas gracias-estaba algo apenada por la
interrupción que tal vez hice
No pude echar un vistazo a lo que había en la casa, que por
cierto era muy acogedora. Deje de ver por ahí y me dirigí a la repisa donde
estaba el teléfono. Al lado del teléfono estaban unas fotografías. La que más
llamo mi atención y porque no decirlo me causo ternura, era aquella que
tenía a dos pequeños niños demasiado
adorables.
-Que no te de pena hija, tómalo-El señor James dijo con voz
fuerte. Al verle, vi una sonrisa pintada en su cara, sentí mis mejillas arder
al ver que vio mi desliz. Solo asentí y me dedique a hacer lo que debía. Marque
el número y espere hasta que alguien levanto la bocina.
-Buenas noches casa de la familia Gray-solté un bufido. Algo
dentro de mí deseaba que mis padres contestaran pero la realidad era otra,
nunca estaban en casa. Eso era siempre… yo y mi soledad-¿Hay alguien ahí?-dijo
Sarah quien era la ama de llaves, cocinera y multiusos
-Disculpa Sarah, soy yo Brittany.-conteste con desanimo.
-¡Señorita Gray! Qué
alivio que es usted, ya me tenía preocupada ¿Está bien? ¿Dónde está?-Sara era
una de las personas más especiales que tenía a mi lado. Ella era sincera y había
estado más presente en mi vida que mis
propios padres, triste ¿no?
-Tranquila Sara estoy bien, estoy en casa de unos amigos.
Sarah ¿Se encuentra Dave por ahí?
-Si señorita Gray ¿Quiere que le diga que vaya por usted?-Pregunto
Sarah.
-Por favor Sarah, te lo agradecería eternamente.
-¿Qué cosas dice? solo dígame la dirección e inmediatamente
lo mando
Le di la dirección a Sarah, claro con anticipación se la
pedí a la Sra. Taylor. Escuche como Sarah anotaba y al poco tiempo colgué. Me
dirigí a la sala donde la señora Taylor
me saco de mis pensamientos.
-¿Listo cariño?-pregunto amable la señora Eva.
-Listo señora Taylor, muchas gracias Sr. McCartney. No sé cómo
pagárselo.-dije sin mas.
-No te apures era una urgencia, pero dime James por favor y
ya sabes cuándo se te ofrezca
-Muy amable sr Mc... James.....-corregí mi palabra al ver
que me reprendió con la mirada.
-Así está mejor-sonrió tenía la misma sonrisa que el tonto
de su hijo.
-Bueno James, ya no
te quitamos más tu tiempo. Muchas gracias, nosotras nos retiramos -dijo la Sra.
Taylor.
-¿Como? ¿Tan rápido?... ¿qué tal si mientras esperamos a que
vengan por la joven Brittany nos tomamos un te?- El Sr. James miro a la Sra.
Taylor quien pareció pensar un poco la proposición.
-Suena buena idea. ¿Tú que dices Brittany?- me pregunto la
Sra. Taylor, yo solo sonreí como respuesta afirmativa.
Estábamos a punto de levantarnos cuando oí su voz claro era
su casa.
-Papá ¿Sabes dónde deje mi plumilla?-empezaba a balbucear el
tonto
-Paul no grites –le reprendió el Sr. McCartney.-Baja para
que saludes, tenemos visitas
- Lo lamento, ahora
bajo-fue la respuesta del tonto de Paul.
El ruido de las madera de las escaleras denotaba que alguien
bajaba por ellas. Mi corazón se aceleró. “Tranquila es solo el tonto” pensé. No
tardo tanto en aparecer como por arte de magia. Él bien podría ser el hombre
idea, bueno para algunas, claro que para mi no.
-Buenas noches Sra. Taylor-dijo Paul cortésmente
-Hola Paul ¿Cómo estás?-pregunto la Sra. Eva
-Bien gracias-dijo Paul, estaba tan enfocado en su otra
visita que parecía ignorarme, bueno eso duro poco al evidenciar mi presencia.
Claro, estaba a lado de su padre.
-Brittany-atino a decir Paul un tanto sorprendido.
-Hola, buenas noches – dije ¿Que más podía decir yo?
-¿Se conocen?- preguntaron ambos adultos.
-En realidad al que más conozco es a su hijo Mike. Aunque
también he tenido la oportunidad de platicar con Paul-conteste
-Que pequeño es el mundo-dijo la Sra. Taylor. Yo solo sonreí
mientras la Sra. Taylor nos veía tiernamente a Paul y a mi.
-Aquí no está Mariel, Brittany-grosero a más no poder dijo
Paul.
-No vine por ella Paul-mis palabras aunque no quisiera
salieron un poco golpeadas.
-Ella vino a pedir si le prestaba el teléfono para que
pudieran venir por ella y ahora solo esperamos a que vengan -Paul solo
escuchaba atento a su padre.
-Entonces… con permiso- Paul disponía a irse cuando su padre
le detuvo.
-No seas grosero Paul -el chico se detuvo a seco, al parecer
sabía lo que su padre le pediría, por eso la cara que puso-ven, ¿Por qué no
platicas con Brittany mientras nosotros vamos por té? ¿Te parece Eva?-miro a la Sra. Taylor de
manera cómplice.
-Está bien James, vamos-contesto la Sra. Eva y ambos
desaparecieron.
Aquella sala estaba llena de incomodidad y muchas cosas más.
Ninguno decía absolutamente nada. Por unos minutos nos mantuvimos así hasta, al
parecer, él termino desesperándose y hablo.
-¿Por qué no te sientas Brittany?-dijo de manera amable.
-Gracias Paul- le obedecí.
-¿Qué? ¿Les mordieron la lengua los ratones?-dijo divertido
el Sr. James desde la cocina
-Eso parece James-le siguió la Sra. Taylor. Ambos rieron y
nosotros igual o más incómodos que antes.
Quise deshacer lo incomodo del momento. Ahora era mi turno de hablar, no
quería verme como una descortés ante su padre.
-¿Y Mike? –no había sido mi mejor pregunta.
-Todavía no regresa-me contesto mientras veía entretenido
sus manos.
-Ojala se la pasen bien-me limite a decir al ver que él no
proseguía con la plática.
-De eso ni lo dudes-rio de una manera traviesa-¿Y a ti como
te fue con la tuya?-pregunto Paul.
-¿Disculpa?-Pregunte confundida.
-Tú cita, dijiste que tendrías una con Lennon ¿Cómo te fue?
Al parecer fue algo salvaje-sonrió pícaramente al ver mi vestido un tanto
manchando de aquella bebida.
-¡Ah! Esa cita. - me entro un ataque de risa, mientras el
solo se confundía.
-¿De qué te ríes?-estaba confundido por mi reacción.
-De nada
-¿Y entonces?-insistió
-¿Qué?
-Nada, olvídalo-dijo con fastidio
-Ni siquiera te conozco y quieres que te hable de mi vida
privada- cruce mis brazos indignada.
-Ni que fueras famosa o importante, solo quise ser amable-enserio
me estaba enfadando
- Pues no lo intentes, te sale pésimo-le dije con frialdad, fingió
una risa.
- Que graciosa. Es por eso que me caes tan mal-Cuando le
escuche tuve unas ganas de levantarme y darle
una buena bofetada Casi lo hice cuando se escuchó el sonido de un claxon,
seguramente era de Dave.
-Cariño creo que llegaron-Comento la Sra. Taylor.
-Si Sra. Taylor, muchas gracias por todo Sr. James-me
levante del sillón
-Dime solo James, me haces sentir viejo. Además si eres
amiga de mis hijos, háblame con confianza-Si supiera que con Paul ni a conocido
llegábamos
-Bueno de nuevo gracias. Disculpen las molestias y que pasen
buenas noches.
Mire a la Sra. Eva, al Sr. James y por ultimo a Paul, a
quien le desvié la vista rápidamente. Salí de esa casa corriendo hasta el vehículo,
en el cual le di prisa a Dave para llegar a casa.
Al parquear, me baje subiendo a mi cuarto donde me esperaba
Bonnie. Caí en mi cama llorando. Sinceramente las palabras de Paul me habían lastimado,
me habían dolido en lo más profundo. No sabía porque me interesaba tanto su opinión,
en pocas palabras lo que él pensara de mi me preocupaba. Bonnie subió y como si
comprendiera la situación solo se recostó a mi lado y continué llorando hasta
cansarme y quedarme dormida.
Esperaba que el siguiente día fuera mejor… Mucho mejor.
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Para quienes habia leido la anterior version XD podran notar aqui un cambio, espero lo noten y me lo hagan saber en comentarios.
Mil gracias a Sofia( de nuevo me seguis :v) y a Ximm mil gracias por sus comentarios :3
Como ya te dije tengo una memoria que me falla mucho jaja pero el cambio es en la cita(?) me refiero a que, la cita fue diferente a la otra. Porque lo demás si lo recuerdo bien :3.
ResponderBorrarQue cita tan genial para mí, mala para Brit pero como sea siento que se divirtió un poco y, omg, ¡lo beso! No recordé eso y me sorprendióoo
Ame mucho el capítulo. Te mando un gran beso. Cuídate. <3