Anonadada era poco. Por lo que yo veía se encontraban frente
a su casa. Todavía confusa me gire hacia Mariel quien observaba a Mike. La
percepción era mi fuerte y bueno, ella estaba nerviosa
-Así que ¿Aquí vive Mike y su
familia?-pregunte con algo de sarcasmo, me fue inevitable.
-¡¿Que?!...
debí olvidarlo-bajo su mirada.
-Sí y yo me chupo el dedo-sé que fui demasiado mordaz.
-Tú ganas, no quería venir sola sabiendo que él está aquí-Note su
tristeza, en esos pequeños instantes salió la amiga de la Sra. Blake.
-¡Hola Dalila, Mariel! que gusto-poso su mirada en mí, claro yo era una
extraña para ella.
-¡Eva! ya vez estamos aquí visitándote de nuevo-tomo mi hombro la Sra.
Blake- ella es amiga de Mariel se llama Brittany, Brittany ella es la Sra.
Taylor.
-Mucho
gusto soy Brittany Gray-sonreí lo más sincero posible.
-El gusto es mío, pero pasen -Contesto aquella señora que de hecho me
pareció bastante simpática.
Obedeciendo las atenciones de la Sra. Taylor,
estuvimos a punto de entrar, claro, fuimos detenidas por un momento por el saludo cortes que ella brindo a
sus adolescentes vecinos.
-Buenos días Mike y Paul.
Ambos saludaron y al escuchar a la
Sra. Taylor, sus expresiones faciales cambiaron radicalmente al ser
sorprendidos con nuestra presencia.
Mike sonrió abiertamente al ver a Mariel
pero como era de esperarse ella lo
ignoro entrando a la casa mientras yo me quede como idiota viendo a Paul.
No sé pero ese chico lograba que
dentro de mí hubiera una revolución en mis emociones. Nos vimos, si, él también
me miro por unos segundos aunque reaccione un poco de lo estúpida que me sentía al verlo, por lo que aparte mi
vista con algo de desprecio imitando a
Mariel en su antigua acción.
Paso media hora, una hora (siendo
de lo más exactos) en donde Mariel y yo nos encontrábamos totalmente aburridas
entre la plática de las “señoras". Con todo ahora entendía porque Mariel quería que la
acompañara, no era la razón principal pero si una de ellas.
Al percatarse de nuestro aburrimiento
la Sra. Taylor sugirió que fuéramos a echar un vistazo a su jardín. Obedecimos,
en especial yo ya que estaba demasiado contenta por la oferta pero a Mariel no le
agradaba, entendía que prefiriera estar
ahí sentada y aburrida que ir al patio trasero, pero aun así logre convencerla.
-Quita esa cara. ¿Acaso sucede
algo malo?
-Nada
solo que como ya viste es vecina de Mike ¿Y si está en el jardín y me ve? me
preguntara porque no le conteste ayer a su llamada y pues… ya sabes que no
quiero verlo, mucho menos escuchar su estúpida voz.
-Eso no lo sabía Mariel, aunque no creo que te lo encuentres tal vez salió,
salieron-dije mientras nos dirigíamos a una banca bajo un árbol en aquel jardín
el cual era realmente bonito.
-Ojala-hizo
una mueca bastante extraña debo admitir.
-Mejor pensemos en
que hacer mientras tu mama termina de hablar con la señora...-no termine mi
frase al ver como una cabeza se asomaba a través de la cerca que dividía la
casa de la Sra. Taylor con sus vecinos- ¡Mike?!
-¡Hola
Brit! ¡Hola Mariel!-nos saludo.
-Hola Mike ¿Cómo
estás?-conteste lo más amable que pude, de alguna manera me enojaba mucho el
hecho de que por su culpa Mariel estuviera triste.
-Bien, y ¿tu Mariel? ¿Cómo has
estado?-tenía esa sonrisa encantadora al ver a Mariel, pero ella lo ignoro,
tuve que darle un codazo y no queriendo
contesto de mala gana.
-Hola Mike, bien -cortante a mas no poder contesto Mariel.
-Que bien, eso es bueno. Pues… no sé si tu mama te dijo pero te llame el
día de ayer - Mike lo dijo un poco más triste.
-Mmm-
Mariel tocaba su cara como si estuviera recordando-Claro, lo olvide. Si me dijo
pero ya era tarde para regresarte la llamada.
-Oh- el rostro de Mike reflejaba decepción.
-Salí
con un amigo-dio énfasis en la palabra amigo, sabía que Mariel estaba
mintiendo. A veces creía que hacia mal en juntarse conmigo.
-No te
preocupes yo solo quería saludarte.
La tensión estaba en el aire, yo
lamentablemente estaba en medio de ella y no sabía cómo escapar o al menos
romper todo ello. Fue hasta una voz los interrumpió. Lo malo es que yo reconocía
esa voz.
-¿Con que aquí estas Mike? ¡Oh! lo
lamento no sabía que interrumpía, Buenos días Mariel- Paul se dio cuenta de lo
inoportuno que había sido, en aquella ocasión yo agradecía que metiera sus
narices.
-Hola
Paul ¿Cómo estás?- Si no me equivocaba Mariel estaba coqueteando libremente con
Paul.
-Muy bien gracias.-al terminar de decir esto, otra interrupción se hizo evidente.
-Cuanto te tardas Paul –sí, la chica de cabello rizado le beso
tiernamente los labios, eso provoco una sensación extraña, jamás la había
sentido.
-Claro que no, solo que......... olvídalo-le contesto Paul.
-Hola
Mike-dijo la chica llamada Lily.
-Hola Lily, ¿qué haces tú
aquí??-Mike solo esbozo una sonrisa forzada, creo que tampoco le agradaba la
chica.
-¿Que
no es obvio? Vengo a ver a mi dulce y
guapo novio-que voz tan chillona tenia ella. Se volvió a verme y al parecer me
reconoció.-¿Tú?-pregunto
sorprendida.
-¿Yo?-me
señale, todos me miraba excepto el tonto, él veía a su horrenda novia.
-Sí, tú ¿Quien más? eres la estúpida que le hizo daño a mí Paul
¡¿Estúpida?! Algo de lo poco que
permitiría es que alguien me hablara de esa manera, nadie me gritaba y mucho
menos me insultaba.
-Estúpida lo serás y sí, soy yo ¿Algún
jodido problema?-me puse de pie ya algo molesta.
-¿Tu qué crees
imbécil? ¿Te parece poco que lo golpearas?- de verdad la tal Lily era
horrenda.
-Se lo
merecía-me camine hasta donde estaba Paul y lo vi despectivamente-Y lo volvería
hacer si fuera necesario.
-Ni
se te ocurra, le llegas a tocar un pelo y te arrepentirás-me advirtió Lily.
-¿Crees que te tengo
miedo? yo lo golpeare cuando quiera y donde quiera-eso ultimo sonó raro, tanto
que todos me observaron, no preste mucha atención pero si vi por el rabillo que
Paul me miraba.
-Atrévete
y me conocerás-se acercaba peligrosamente a mí y yo no me quede atrás.
-¿Que
no eres la puta...?
-¡Brittany!-Mariel intervino antes de que se agrandara esta pelea, Paul
agarro a su novia para retirarse.
-Tranquila, no pasó nada. Olvídalo-le dijo Paul para tranquilizar a su
fierecilla.
-¿Olvidarlo? pero ella-comenzaba a hablar la chica, pero ahora era mi
turno.
-¿Qué? ¿Me tienes miedo?-me atreví gritarle.
-Ya
basta Gray-me miro Mariel, quien estaba enojándose.
-Ella empezó-me
excuse.
-Y tú que le sigues-dijo Mariel. La tal Lily iba siendo alejada por Paul a la fuerza.
-Deja que te encuentre y veras lo que tengo para ti-Dijo Lily alzando su
puño.
-Pues te puedo decir donde vivo, inepta.
Efectivamente, Paul y Lily se
retiraron del lugar mientras yo sonreía con autosuficiencia. Mas sin embargo no
era de estar orgullosa de aquellos dimes y diretes con la chica pero no había
tenido mas opción.
-¿Pero que pasa por tu cabeza? ¿Te
pelearías? ¿Aquí? ¿Con ella?...Es casa ajena Brittany-era Mariel y sus
reprimendas.
-Si me provoca, si-dije indignada.
-Eres una mala chica Brittany-Escuchamos
una carcajada proveniente del otro lado, era Mike quien no aguantaba la risa,
al parecer le pareció graciosa mi escenita con Lily- ¿Y tú? ¿De qué te
ríes?-pregunto Mariel a Mike.
-De nada, tienes carácter Brittany-dijo Mike más tranquilo.
-Me buscan me encuentran-le dije
sonriendo con malicia.
-Me hubiera gustado que la pusieras en su lugar-aclaro Mike.
-¿Disculpa?
¿Cómo se te ocurre alentar a Brit, Mike?-Mariel lo miraba indignada.
-Solo digo lo que pienso Pequeña-Mike se quedó en silencio algo
sonrojado-lo siento yo…
-No tienes por qué
disculparte, solo fue una palabra sin sentido-trato de explicar Mariel.
-Bueno,
sí. Espero te la hayas pasado muy bien
con tu "amigo" Mariel.
-G....gracias-Mariel no sabía
que decir y me apenaba bastante.
-Adiós Brit, Adiós Mariel te veo pronto-Mike se marchó a su casa, mi
amiga estaba con los ojos al borde del llanto.
-Fui una tonta-dijo Mariel, yo solo daba pequeños golpecitos en su
espalda en forma de consuelo.
-Todo se
solucionara, no veo la razón de tu mentira, estuvo mal. Solo confía, como dije
todo tiene solución menos la muerte- le dije de la manera más graciosa
posible.
-Qué
bonito consuelo ¿quieres que me muera?-ahora estaba más sonriente.
-Si tonta, por mentirosa.
Encontramos lo gracioso de todo
aquel día lleno de embrollos y así, nos adentramos a la casa de la Sra. Taylor.
Al menos nadie, a excepción de los presentes, vieron tremenda escena.
Lo único extraño fue aquella
sensación que empezaba a nacer en mi al ver a aquel chico tonto. Sensación que
no sabía que era pero que pronto descubriría.
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