Era Viernes y estaba en casa de Mike, no estaba sola con el
aclaro. Mariel me dijo que le acompañara a visitar al chico. Al principio no
quise, pero Mariel tenía un poder de convencimiento que era imposible negarle
algo. Ahí estábamos los tres mirando el
tocadiscos que pertenecía a Paul.
Mike se encogió de hombros y Mariel le dio un leve
empujoncito para que este se animara. Lucille en la voz de Little Richard
retumbaba en el living a todo volumen. El ritmo te provocaba a bailar inconscientemente
a diferencia de Mike quien estaba bastante renuente a hacerlo. Esa era la razón
de que yo estuviera ahí, si, tenía que enseñar a Mike a bailar para la fiesta
que se efectuaría el día siguiente. Lo sé, sonaba una tarea bastante fácil y en
verdad lo era pero Mariel creyó que tal vez yo podría ayudar un poco más a
Mike.
Realmente no tenía muchos ánimos de salir de casa, en
especial desde mi pelea con John. Había permanecido dentro de mi habitación y
solo salía a clases y de nuevo regresaba
a mi encierro total algo que no me hacía ningún bien, otra razón por la
que también acepte la petición de Mariel.
-No podre. No me siento con ganas de ponerme a bailar aquí y
menos frente a Brit-dijo Mike sentándose en el sillón más próximo a nosotras.
-Por favor, No seas ridículo Mike. Ayer te dije que traería
a Brit para ayudarnos y accediste así que por favor mueve tu asqueroso trasero
y ven-Mariel le jalaba algo irritado y yo con algo de gracia les pare a su
pequeña discusión.
-Tranquilo Mike… A ver, ven Mariel bailemos tu y yo y
después si Mike quiere y se anima lo hará si no, no es bueno obligarlo.
-Ella si me entiende-dijo Mike cruzado de manos, Mariel
lanzo un bufido y yo le lance un guiño.
-Bien, recuerda que debes dejarte llevar por la música y
también por tu pareja.- Tome a Mariel de
la mano derecha y comenzamos a bailar.
El disco tocaba una
tras una, canciones que en lo personal me encantaba. Deduje que Mike no
tardaría en querer también compartir pista con nosotras y así fue, no fueron
más de dos canciones en las que el chico se levantó y comenzó a bailar. Primero
de manera algo torpe pero después tomo el ritmo. Claro, Mariel y yo
payaseábamos al inicio para que él se sintiera cómodo hasta que por fin se soltó,
ya saben a lo que me refiero.
-¿Y cómo lo he hecho? –pregunto Mike mientras tomábamos un descanso.
-Muy bien, lo haces bien. No sé porque no querías
hacerlo-Dije mientras tomaba un poco de agua.
-Es que no se-dijo Mike tomando su nuca algo avergonzado.
-Eres un tonto Mike, el tontito al que más quiero.
-¡Qué asco!-todos volteamos a ver por donde procedía aquella
voz. Era Paul quien reía y ponía cara de desagrado ante los arrumacos de Mariel
y Mike.- No veas eso Brittany es horrible.
-Cállate Paul-Dijo Mike
molesto por las palabras de su hermano- Gracias Brittany por todo.
-esto todavía no acaba-dije levantándome del piso de un
brinco.
-¿Cómo? No entiendo.-Dijo Mike.
-Bueno, es que en las fiestas siempre habrá una… digamos
canción romántica, melosa que tendrás que bailar.
-¿De verdad? Las odio-dijo el chico.
-A Mariel le encantan-le dije al ver que la chica un tanto entretenida con Paul quien sonreía
al estar platicando con ella.-Además, ve lo bueno, puedes estar… muy junto a
ella con el pretexto de que bailas-dije riendo.
-Tienes razón, podre agasajarme.-le mire reprobatoriamente-
Es broma.
-Entonces levántate e intentémoslo una vez ¿Qué discos
tienes de música romántica?-dije espiando un poco entre su vinilos.
-En realidad… ninguno.-dijo
Mike algo distraído.
-¿Edith Piaf?-pregunte algo divertida.
-Seguro es de Papa-dijo Mike.
-O tal vez de mama-dijo Paul con la voz algo distinta a lo
común. Gire a verlo y le mire con algo de atención, su semblante había
cambiado.
-Es bonito, también a mi mama le gusta mucho. Vamos a poner algo de esto, de seguro servirá.
Saque con cuidado el vinilo y lo coloque en el tocadiscos.
Apenas baje la aguja, pude escuchar la particular voz de aquella francesa.
-Ven Mike, anda.- extendí mi mano frente a él y el soltó una
carcajada junto a Mariel y Paul, quienes por cierto nos observaban.
-Pero así no aprenderé. Necesito verte en acción querida-me
dijo Mike- Mejor que… Paul baile contigo y así tomo datos de cómo hacerlo.
-A mí ni me metas.-dijo Paul algo divertido por todo aquellos.
-Por favor Paul, No lo hagas por el sino por mí- Mariel puso
sus ojos claros en Paul, creo que tenía un corazón fácil de convencer al igual
que yo.
-Está bien, pero si Mike es malo, creo que soy peor.
Paul se levantó y se puso frente a mí, tomo mi mano derecha
y su mano izquierda la coloco en mi cintura. Apenas sentí el contacto de su
mano en mi cuerpo me estremecí y sentí mis mejillas sonrojarse.
-¿Así estoy bien?-Pregunto.
-Si…
La Vie En Rose ahora sonaba en aquel lugar, en aquellas 4
paredes. Lo poco que duraba sentí como
mi corazón palpitaba a toda velocidad de los nervios. Deje de pensar en ello y
me concentre en lo que hacía.
-¿Iras al baile?-pregunto Paul.
-No, estará John y quiero evitarle.
-Sabes… me quede muy confundido con todo lo que paso aquel
día. Digo él me dijo que tu querías decirme algo y...
-Olvídalo Paul, John
está mal de la cabeza ¿No te habías dado cuenta?-le dije fingiendo una
sonrisa.
-Fue extraño, mucho. Lamento que las cosas con John no vayan
bien.
-No quiero ser grosera pero… no quiero hablar del tema Paul.
-Te entiendo. ¿Entonces iras?-dijo riendo, se había
equivocado al bailar y estaba un poco sonrojado. Sin duda tenía razón al decir
que no era muy bueno.
-Ya te dije que no.
-No le des el gusto.-dijo Paul mientras se separaba de
mi ya que la canción había terminado.
-¿Cómo?... ¿Tú dices que..?
-Exacto.
No dije nada más. Había entendido ahora a lo que Paul se
refería y tenía razón. Mucha razón nadie y menos John me quitaran mis alegrías,
aunque en el trasfondo fuera Paul quien lo hiciera.
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Llego el día de la fiesta, Mariel pasaría por mí y juntas
iríamos hasta donde dicha reunión se llevaría a cabo. Estaba un tanto nerviosa.
Las fiestas en Liverpool eran de aquellas a las que nadie podía faltar, con
ello me refiero a todo el público joven y bueno si Paul iría era obvio que John
también. Yo quería evitarlo más que nada para no pelear con él.
A insistencia de Mariel olvide el tema por completo al
llegar a la casa de Ivan Vaughan. Según me platico Mariel a la quien le platico
Mike, aquel chico era quien había presentado a Paul y a John el año pasado
apenas en la Fiesta de Woolton. Sea como fuese el ambiente pintaba para bien.
Había diversidad de chicos y chicas en la casa del tal Ivan.
Algunas y algunos yo los conocía, en
específico a las chicas que iban en mi instituto y que como dato extra la
mayoría moría por estar con John Lennon, cosa que yo en verdad no entendía.
-Si viniste-dijo Paul sonriente de la mano de Grace quien
solo se limitó a sonreírnos a Mariel y a mí.
-Eso parece, un pajarito me convenció con sus palabras tan
sabias-dije a forma de chiste cosa que le causo gracia.
-Qué bueno, esto te caerá bien.- estaba a punto de decir
algo pero fue interrumpido por Mariel de manera algo brusca.
-¿Dónde esta Mike?-pregunto Mariel desesperada.
-Creo que te espera en la pista de baile-contesto Grace.
-No le veo-dijo Mariel- además no sé dónde está.
-Si quieres te llevo-Mariel asintió-Ahora vuelvo Paul, no te
vayas a ir que si no te me pierdes-dijo la chica antes de ser arrastrada por
Mariel.
-¿Quieres algo de tomar?-pregunto Paul.
-No gracias.-me quede así en silencio por unos minutos- Sera
mejor que vaya y de una vuelta por ahí.
-Claro Brit. Yo le dijo a Mariel que estar por ahí.
-No creo que ella le interese. Odio que se ponga tan melosa y boba cuando esta
con Mike pero bueno, supongo que el amor nos idiotiza.
- De hecho. Los problemas parecen desaparecer al igual que
las personas.
-Ojala nunca me enamore-dije riendo a lo que él me dedico
una mirada algo rara que después desvió al ver que Grace venia de regreso.
-¡Listo! Ya están bailando-dijo Grace risueña.
-Es hora de hacer que estos cabrones se diviertan
Paulie-dijo Lennon quien ni cuenta se había dado de que estaba ahí.
-Pensé que sería más tarde-dijo Paul
-Nah, el gilipollas de Vaughan ya quiere abrir la cerveza y
yo estoy de… acuerdo- John me miro con algo de desprecio.
-Entonces vamos. George esta por ahí.
-Lástima que estas fiestas inviten a gente indeseada…-Me
quede callada mientras el me miraba con desdén.
-Supongo que Ivan sabía que la banda no podía tocar sin
ti-Paul le golpeo el hombro mientras Grace intentaba no reírse y yo lanzaba una
sonrisilla victoriosa.
-Vámonos ya.
Debo admitir que disfrute demasiado la presentación del
grupo The Quarrymen. Escuche que John
cantaba To Know her is to Love her. Sentí que me miraba mientras la cantaba, lo
hacía con algo de pasión lo que le daba
un toque especial a la canción.
La verdad es que me canse de estar sola y decidí que era
hora de ampliar mis círculos. El grupo había terminado de dar su presentación y
estaban conviviendo, mejor dicho, tomando unas cervezas y diciendo estupideces
como la mayoría de los presentes. ¿Por qué no estuve con Mariel? Porque ella
estaba demasiado entretenida con Mike y las amistades que el chico le
presentaba. Yo por mi parte quería hacerlas propias, pero fue en vano ya que
todos estaban en parejitas y demasiado borrachos. La única opción ante un
agotamiento más que físico si no también mental fue ir por un vaso de agua.
Estaba a punto de regresar a donde los demás pero los
acordes de una guitarra me distrajeron y llamo mi atención. Camine hasta donde
el ruido sonaba y pude ver a Paul y a
John, este ultimo con una guitarra la cual
tocaba con algo de delicadeza podría decirse.
“When i see you every day, I say, mmm-mmm, hello, little
girl.When you're passing on your way, I say, mmm-mmm, hello, little girl.”
Las palabras me sonaron dulces y encantadoras y más con la
voz de Lennon. Seguí escuchándolos sin ser siquiera invitada, inclusive me
recargue en lo que era una mesita para estar más cómoda. Para mi desgracia mi
movimiento hizo que cayeran unos portarretratos
de aquella mesita, claro, eso produjo que ambos me miraran con sorpresa.
-Lo siento...
Con ellos supe que
era hora de irme de casa. No me despedí de nadie solo partí del lugar.
La calle estaba un poco vacía aunque era demasiado temprano.
Estaba un poco avergonzada por la interrupción que había hecho a John y Paul y
precisamente eso iba pensando en todo mi transcurso a mi casa.
Por estar demasiado pensativa tire mi bolso y me di cuenta
de que alguien me seguía. No, no vi a la persona pero pude ver de reojo como el
susodicho se escondía en un callejón cuando gire a ver hacia tras mío y me cerciore cuando sentí que
me seguía de nuevo. Comencé a correr y a esconderme en una tienda de telas, por fortuna estaba
abierta aun.
-Disculpa hija, ya hemos cerrado-dijo una señora joven mirándome
algo contrariada.
-Lo lamento, no me di cuenta, lo que sucede es que alguien
me está persiguiendo y…
-¡Oh! Entiendo… no deberías estar sola a estas horas.-solo
me sonroje un poco.
Estuve a punto de salir pero fue ahí cuando vi que era
Lennon quien rondaba por ahí.
Miraba confundido a su alrededor lanzo una maldición y desapareció de la calle.
Respire un poco más tranquila. No sabía que era peor, no
saber quién era o en efecto conocer que era Lennon, aquel chico tan raro. ¿Qué es lo querría?
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15 de Julio del 1958
Esa fecha es de las pocas que recuerdo con gran nostalgia. Las
clases del colegio habían terminado una semana antes y justo ahora tenia que
recoger los resultados para matricularme el próximo ciclo. Mariel fue de vacaciones con su madre a
Londres, visitaría a su abuelo Thomas, así que no tenía compañía durante esa
semana. Lennon, después de nuestra pelea y de lo ocurrido en la fiesta no le volvi a
ver y mucho menos a hablar.
La verdad es que no me había ido tan mal en el colegio por
lo cual tenía una sonrisa de oreja a oreja, digo estaba orgullosa de mi propio
esfuerzo, algo natural. De regreso a casa me encontré con Mike quien venía un
poco cabizbajo, supe de inmediato que era por la ausencia de la rubiecilla y es
que si hacia demasiada falta al menos a mí sí.
-¡Hola Brit! ¿Cómo estás?-me pregunto Mike.
-¡ Hola Mike! Estoy
bien y eso que vengo del colegio.-dije con una sonrisa.
-¿Notas?-asentí-y ¿Qué tal te fue?
-Mmm… poder matricularme es siguiente semestre sin problema
alguno.
-Inteligente la chica rica-Le lance un golpecito a juego a
lo que él se quejó-Mariel me hablo y dijo que llegaría a más tardar en 3 días.
-Lo sé. La extraño, creo que debería ampliar mis amistades.-dije
mientras ambos comenzábamos a caminar.
-Tal vez y ¿Vas a
casa?-sonrió
-Sí, me encerrare en mi cuarto a escuchar música
plácidamente ¿Qué más puedo hacer?
- Pues si no hay problema… yo te acompaño.
Acepte de inmediato,
los dos seguimos caminando. Nos dimos el tiempo de conocernos mas a fondo, por
ejemplo: su escuela, su gusto también por la música y relación con Mariel. Platicábamos de manera amena hasta que un
Paul algo exhausto nos interrumpía de manera brusca.
-¡¡¡Mike!!!-ambos miramos
a Paul algo.
-¡¿Paul?! ¿Qué pasa? Te
veo preocupado-dijo Mike mirando a su hermano.
-Qué bueno que te encuentro-dijo Paul-John eso pasa.
-¡¿John?! ¿Le sucede algo?-interrumpí
-¡¿Brit?! No te había visto. A él no, su madre...
lamentablemente murió-se le formo un nudo en la garganta.
-¡¡¿¿Qué??!!-pregunte angustiada.
-Sí, estábamos en mi casa él y yo ensayando, cuando llamo
Mimí y le dio la trágica noticia.
-No puede ser-dije impresionada.
Había escuchado por boca de Lennon acerca de Julia, su madre,
aunque lo había abandonado él la quería mucho; la necesitaba ya que fue ella
quien lo inicio en la música. Por lo que
supe su relación iba mejorando, se frecuentaban más seguido y ahora ella había
fallecido, por lo que dijo Paul.
-¿Cómo sucedió?-pregunte.
-La atropello un policía que, al parecer estaba ebrio. El
escapo fue una persona la que vio todo y llamo una ambulancia.-dijo Paul.
-¿Y John?-me preocupaba el chico
-Fue con Mimí, solo vine a buscar a George y pues… que bueno
que los encuentro a ambos-dijo Paul algo preocupado.
-Pobre John no me lo imagino como estará-dijo Mike
-Lo se, iré avisar a los demás chicos. Mike, por favor ¿Podrías
ir con George?
-Claro Paul… Brit discúlpame-dijo Mike
-No te preocupes, vayan. Solo te pido que me avises que
paso-le dije.
No quería imaginarme como se encontraba John, no sabía qué hacer,
solo fui a mi casa pensando en él. Aun a pesar de nuestro desacuerdo, jamás le
desearía algo semejante, a lo que estaba pasando.
Me recosté en mi cama y el asunto no dejaba de rondar sobre
mi cabeza, así que tome mi bolso e hice lo que me parecía más correcto.
Camine hasta la calle conocida como Mendips donde vivía John.
Yo estaba frente a su casa, toque y
nadie abrió por lo que tome camino para regresare a casa. Estaba a punto de
hacerlo cuando me topé con la Sra. Smith (quien era la tía de John) y a Lennon, al parecer le era increíble verme frente a su hogar. Después
de unos minutos cambio radicalmente su cara y me miro con desdén.
-Buenos días ¿se te ofrece algo jovencita?-dijo Mimí.
-Buenas tardes Sra. Smith.....-comenzaba a decir pero fui
interrumpida por John.
-¿Qué es lo que quieres?-John se portó muy grosero, al ver
que no contestaba insistió.-¿Qué haces aquí?
-¡John! No seas grosero-le reprendió Mimí.-No te he educado
así John, pídele una disculpa a la señorita.
-No es necesario.-dije.
-Lo siento-dijo a regañadientes John.
-Veo que ambos se conocen así que los dejare solos y tu
comporta te Lennon-dijo por último la Sra. Smith antes de marcharse. Vi a un
John hecho una furia, aunque sus ojos denotaba la más profunda tristeza.
-Lo lamento John-comencé a decir.
-Si vienes por lastima, mejor lárgate-se disponía a ir
cuando lo tome de la mano.
-¿Lastima? ¿A ti? Por favor Lennon-Se quedó intrigado,
viéndome, mientras mis ojos se llenaban de lágrimas-No es lastima es empatía ¿jamás
lo has escuchado?-creo que era lo mismo pero más elegante.
-Por favor Brit de una buena vez vete.....-Lo abrace lo más
fuerte que pude, al principio no hizo nada pero me lo correspondió, pude sentir
sus lágrimas caer por mi cuello hasta el hombro, llore junto con el por unos
minutos.- ¿Por qué Brittany?... la vida es una mierda, te quita a quien más
quieres sin razón alguna
-Así pasa John.
En realidad ¿Que palabras puedes decir es estos momentos?
¿Qué lo comprendes?
Claro que no, cada dolor es distinto e imposible de
entender.
-La vida me jode, si eso es, mejor me hubiera muerto yo así
no tendría que pasar toda esto.-dijo John.
-No digas eso, jamás lo piense-me separe de él.
-¿Me quieres Brit? ¿Tú me quieres?
-Claro John, te quiero por eso estoy aquí para ti y lo sabes.
-No me refiero a ese querer, me refiero a la otra forma de
hacerlo-tomo mi cara mientras intentaba no volver a llorar
-John... Yo…
-¡John!-escuche que gritaba alguien ajeno. Me encontraba
salvada, si eso paso. No quería lastimarlo más de lo que ya estaba y tampoco
quería mentirle.
Eran los chicos y uno nuevo Peter Shotton, había oído que
era o es el mejor amigo de John, pero jamás lo había visto , dejo la banda
según me entere desde alguno meses, además de que se fue a no sé dónde por
cuestiones personales
John lanzo una sonrisa forzada y comenzó a recibir el pésame
de todos los que estaban ahí. Por mi parte me despedí de John y Volvi a casa. Sí
que la vida era injusta muchas veces.
A la mañana siguiente me levante a las 7, me vestí con un
traje color negro y sombreo del mismo color, iba directo al entierro de Julia,
la mama se John. Llegue al cementerio y divise a un grupo de personas reunidas
para tal ocasión.
Terminando, nos dirigimos a lo que fuera la casa de Julia,
donde amigos y familiares se reunirían. Yo estaba ahí sin decir nada,
acompañando a John, aunque fui ignorada por el la mayor parte del tiempo,
platique con una que otra persona mientras comíamos un refrigerio. La familia
estaba consternada y a mi ver, John estaba más.
Estaba en la cocina tomando un poco de agua cuando
escuche como aventaban algo al piso y el
ruido asustaba a unos cuantos que estábamos cercas. Salí corriendo tan solo
imaginarme lo que había ocurrido. Tal vez era una forma de descargar su ira, la
ira de John. Para cuando llegue me
encontré con John abrazando a Paul mientras este sangraba por la boca. Ellos se
separaron al verme y John seguía llorando, le extendí un Pañuelo a Paul, para
que se limpiar y así lo hizo.
John me abrazo al mismo tiempo que a Paul. Nos quedamos por
un tiempo así, hasta que sugerí ir a curar la herida de Paul, él chico acepto y
lo demás es historia.