Iba por aquellas
calles vacías de un Liverpool semi habitado en aquel domingo, aquel domingo que
en que contaba unas pocas monedas pero que parecían suficientes para cumplir su propósito.
Todas las había colectado de las propinas, a veces
generosas, de los hombres que llegaban a la Casbah por un buen servicio y al
parecer, yo se los daba.
¿Cuál era el propósito de aquel dinero?
Bueno, había visto un lindo sombrero que moría por comprarlo
y era bueno para la época en la que estábamos, tuve que ahorrar mucho para
poder conseguirlo y apenas un día antes, me había cerciorado de que aún seguía
ahí.
Sonreí con autosuficiencia al verlo en el aparador, como si
este estuviera a la espera de mí y por obviedad, no quise esperar más, por lo
que me apresure a entrar mientras seguía sonriendo de manera estúpida y
psicótica.
-¡Brit!- me detuve al instante, no solo por escuchar mi
nombre, no, sino por reconocer la voz de aquella persona que bien conocía.
-¡¿John?!- mi expresión facial cambio radicalmente- Aun no
creo que tengas el descaro de hablarme, pero sabes, vete a la mierda…
-¡oye! Tranquila- su rostro tampoco parecía muy feliz, pero había
algo distinto- Venia hablar contigo en son de paz.
-Mmm… mira que interesante pero no me importa- le mire con desdén- No me apetece en lo más mínimo.
-Pues como quieras… me vale una puta mierda…
-¿Sabes John?-le señale con mi dedo índice- Hay veces que me
sorprende el nivel de estupidez que tienes-
me acerque un poco y empuje su cuerpo levemente- No me busques y no me
hables… y si algún día te encuentras conmigo, evítame la pena de ignorarte.
Me di la media vuelta y continúe con lo mío, había logrado
salir de la tienda y comencé a alejarme de la misma ya que quería alejarme de
John, aunque me detuve unos metros después, estuve a la espera de que John se alejara del lugar. No había
contado el tiempo, pero supongo que eran entre 15 minutos en los que tome mi camino
de regreso a la tienda y entre sin ningún tipo de obstáculos.
-Hola-sonreí- buenas tardes.
-Dígame ¿Qué se le ofrece?-me pregunto la dependienta.
-Bueno, quería llevarme el sombrero que está en el aparador,
aquel color lila que esta….
-¡Oh ya!- la chic sonrió pero después lo dejo de hacer y me miro con algo de pena-
Lo lamento… se lo han llevado.
-¿Qué?-pregunte escandalizada, mire hacia donde había estado
minutos y confirme lo que ella misma me había dicho- Pero… hace unos minutos
estaba ahí…
-Lo sé, pero hace un momento se lo llevaron, no ha de tener
mucho tiempo.
-¡Maldita sea!
-Tienes mala suerte.- la chica me dedico una media sonrisa
antes de marcharse para atender a una nueva y potencial clienta que había
llegado en el momento.
Seguro la chica tenía toda la razón al decir que ese día no era mi mejor día.
Salí del establecimiento con el rostro cabizbajo ante mi
derrota, aunque esta desapareció al sentí que alguien me seguía y cuando gire
pude ver a John quien estaba detrás mío, con una sonrisa y un cigarrillo en la
boca.
-Es una lástima…- vi que tomaba algo de una bolsa que tenía
en sus manos y quede impresionada al ver
lo que era.- Me queda bien ¿no?- era aquel sombrero que tanto había querido.
- Eres un….
El chico sonrió con
sorna y salió corriendo.
Vaya que era un maldito.
-----------------
Ese día por la tarde había sido completamente placentero,
había descansado, no había ido a trabajar, y ahora reposaba en mi cama mientras
escuchaba un par de canciones en la radio, aunque toda aquella relajación se esfumo al escuchar
el timbre de la puerta el cual anunciaba la llegada de una visita, debo admitir
que al principio me molesto pero, ante la insistencia del sonido no tuve más
remedio que atender.
-Ya voy, por un carajo, parece que no pueden esperar- abrí
apresuradamente la puerta.- ¡¿Paul?!- trate de acomodar mi cabello de manera
disimulada, si es que hubiera una manera de hacerlo.
-Lamento haberte molestado-sonrió.
-Claro que no es que…
-Me mandaste al carajo- levanto la ceja y sentí que mis
mejillas ardían- Creo que fui inoportuno.
-Ya te he dicho que no…-sonreí- ¿Quieres pasa?
-¿Se puede?-asentí- Entonces si-beso mi mejilla y abrí paso
para que se adentrara- ¿Estás sola?
-Algo... Bonnie está conmigo- señale el patio trasero y él sonrió-
Ya sabes por si un intruso quiere atacarme o algo así.
-Vaya… espero no me confunda con un intruso.
-Ya te conoce-sonreí- eres un vecino ¿lo recuerdas?-asintió-Y
bien ¿Qué te trae por aquí?
-Bueno, me atreví a venir hasta aquí para invitarte a salir-
al escúchalo decir eso abrí los ojos como plato- Ya sabes... necesito compañía
de una buena amiga y esa eres tu- vaya que sabia como tirarme del cielo.
-Pero… es algo tarde para salir y además, mis padres no
están para avisarles.
-Podemos salir hasta que ellos lleguen- sonrió con
autosuficiencia.
-Claro... pero ni siquiera estoy arreglada para salir.
-Entonces te espero hasta que lo estés…- intentaba decir algo,
pero el negó repentinamente- No hay excusas… ¿O no quieres salir conmigo?
-No es eso, es que…-mire sus ojos examinarme y caí, vaya que
sabía controlarme- Si quieres pasa por mi dentro de media hora.
-Media hora más media hora más que las mujeres tardan…-sonrió-
vengo por ti en una hora.-asentí.- Entonces nos vemos.
Salió y apenas vi cruzar la calle y como este caminaba hacia su casa, subí de
nuevo a mi habitación y directo al tocador donde me apresure a tomar una ducha.
Cuando termine, busque en mi armario lo indicado para salir esa noche con Paul, quería lucir
lo mejor y opte por un vestido color salmón que había tenido guardado para una
ocasión especial y esa lo parecía, tal vez él podría proponerme ser la próxima
señora McCartney, de las amistades siempre salen las relaciones.
Un par de horas después, el timbre sonó por segunda ocasión,
para ese entonces ya mis padres habían llegado y yo había terminado de
alistarme, así que solo me apure a salir pero mi madre, según parecía, se
adelantó para poder atender la puerta, le mire y vi su sonrisa fijos en mi
¿Cómo podría resistirme a sus encantos? Era
imposible.
-¿Estas lista?
-Eso creo-dije casi a susurro pero lo suficientemente alto
como para que él pudiera escucharme.
-Pues has tardado horas Brittany, supongo que ya lo
estas-dijo mi madre con una sonrisa maliciosa que hizo que me sonrojara.
-Si usted me lo permite-Paul
miro a mi madre y ella asintió- Entonces podemos irnos.
-Solo por favor... tráela temprano, no me gusta que este
tanto tiempo fuera de casa.
-Mamá…
-Tiene razón tu madre, llegaremos lo más temprano que
podamos-Paul sonrió y mi madre le correspondió.
-Adiós mama- Paul me tendió su mano y algo titubeante la
tome, mis mejillas ardía y apenas nos alejamos de la puerta escuche una risa de Paul- ¿Que te causa tanta gracia?
-Nada...-fijo sus ojos hazel en mí.
-Seguro-dije no muy convencida- ¿Cuáles son los planes para
hoy?
-Mmm… ya los descubrirás- le mire algo molesta- Es una
sorpresa…
-Odio las sorpresas.
-¿De verdad?-asentí- Creo que lo desfrutaré más de lo que creí,
entonces.
-Si tú lo dices- solté una risita.
-Por cierto, luces bien con ese color- pude ver como el
chico me miraba de reojo.
-¿Crees?-asintió- Yo pienso que no debí usarlo, digo, soy un
poco pálida y con este color pudiera parecerlo más…
-Claro que no-sonrió- Mujeres y vanidades… ¿Quién las
entenderá?- negó con la cabeza divertido-
Será mejor que nos vayamos
Sentí como él tomaba con mucha más fuerza mi mano y corría
para poder llegar a tan misterioso y desconocido lugar, al menos para mí.
Justo cuando paro pude ver que era un lugar bastante
diferente a los que ambos acostumbrábamos.
Tenía una fachada antigua pero parecía algo divertido por
dentro y no tardamos mucho entrar, no, no con la prisa que el parecía tener.
-¿Este es el lugar
tan secreto?
-Me parece un buen lugar ¿No lo crees?
-Eso parece-dije dando una ligero vistazo alrededor del
lugar.
-Ya verás que si- me volvió a coger de la mano y me dirigió
por el lugar mientras yo baboseaba y escuchaba una musiquilla de fondo en aquel
lugar.
- Y entones ¿Qué es
lo que comeremos?-pregunte mientras buscaba un par de sillas libres.
-No, nosotros no vinimos aquí, vamos al bar que hay por ahí-
lo señalo y pude notarlo.
-Pero...
-Vamos…-después de unos minutos y un poco más cerca de la
barra, paramos y Paul no dudo en pedir
algo de beber, para cada uno de nosotros mientras yo aún seguía viendo el
lugar.
-Ahora sí... ¿Qué te parece?
-Tenías razón-sonreí- es lindo pero ¿A qué se supone que vimos?
-Pues… a –le vi titubear, estaba punto de cuestionar cuando
sentí una mano en mi hombro y tras de ello un saludo casi casual.
-Hola.- Gire a para cerciorarme de que mi mente no estuviera jugándome una
mala jugada.
-¡¿Tu?!
-Bueno, si me disculpan, tengo que ir por ahí-dijo Paul rápidamente.
-¡Paul!-grite algo molesta pero de nada sirvió ya que le
chico ya se había alejado lo suficiente.- Seguro todo esto es por ti, tú le dijiste
a él que me trajera aquí.
-Creo que si yo te hubiera invitado no hubieras venido- John
tomo asiento y dejo a un lado un cigarrillo que tenía en su mano.
-No pensé que fueras tan inteligente… me voy- me levante con
la intensión de irme pero le me detuvo con su mano sosteniendo gran parte de mi
brazo.
-Espera…. luces hermosa ¿Cómo haces para enloquecerme cada
que te veo?
-Eres tan patético Lennon…-le sonreí con sorna- deberías
cerrar tu boca y callarte.
-Mira, quiero terminar con esta mierda y por eso te traje un
presente- saco una bolso y la puso frente a mi.- Vamos ábrala.
-¿Crees que con un estúpido regalito quedara todo olvidado?
-lo estoy intentando ¿no?- mire sus ojos casi suplicantes y
no me quedo más que abrir aquella bolsa de la cual me lleve mi segunda sorpresa
en esa noche- Lo vi y pensé en ti…
-Eres un maldito cabrón…
-Póntelo-me ordeno.
-Claro que no, primero porque no es mío y segundo porque no
me combina- ignorando lo que le decía lo tomo y lo puso sobre mi cabeza.
-Boberías…-me miro por unos segundos- Hace falto algo…
-¡¿Qué?!
-No lo sé-se encogió de hombros- Tu eres la mujer y deberías saberlo- paso su
mano delicadamente sobre mi mejilla, la misma que días atrás había golpeado con
una bofetada.
-Te odio John…
-Y lo merezco, pero necesito que me perdones porque sé que
estuvo mal lo que hice- agacho la cabeza- Esto no lo hago muy a menudo.
-¿Golpear mujeres?-dije despectivamente.
-Pedir disculpas- se dirigió a mí con una mirada glacial
para después relajar un poco su expresión.
-Que sincero, mereces una medalla.
-Favor que me haces- sonrió, de una manera casi tierna y
adorable.
-SI me volvieses a tocar… te juro Lennon que te matare.
-Yo mismo lo hare-beso mi mejilla.
-Eso quiero verlo-sonreí.- Pero aun así, quiero que lo jures
-Lo juro. Y bien, ya que estoy perdonado… ¿te arreglaste
tanto para venir con McCartney?
-¿Arreglarme? Claro que no, cogí lo primero que vi.
-Por favor, no seas ridícula, seguro es nuevo- dijo lanzando
un bufido.
-¿Y cuál es tu problema?
-Nada, solo que te vistes muy bien para él.
-¿Crees que lo haya notado?-dije sonriendo como estúpida y acomodando
mi cabello.
-Pues, no lo sé-dijo seriamente-Pero si fuera para mí, ahora
te tendría entre mis brazos y…
-¡Oye!-me queje.
-Por lo que veo las cosas ya van bien ¿No?
-Mejor que nunca ¿No es así cariño?-Lennon me tomo por los
hombros y me acerco a él.
-Aléjate.
-Prometiste portarte bien con Ella John. Dijo Paul algo
cansado.
-¿Y que no es lo que
estoy haciendo? ... ¿Qué les parece si vamos a un mejor lugar? En este me aburro.-murmuro John.
-Algo decente como esto no es de tu clase Johnny-Dijo entre
risas Paul
-Eres un vulgar John-conteste con burla
-¿Que dicen? Conozco un pub buenísimo, esto es de ancianos,
como para Paul.
-Ya que insistes- dijo Paul y ambos
reímos.
Justo y sin perder mucho tiempo, encontramos el lugar al que
tanto John quería ir, digo encontramos por que John era un ciego miope de día y
de noche, la cosa empeoraba, pero afortunadamente Paul sabia a donde quería ir
John y no tardamos mucho en llegar al lugar.
Durante el trayecto, contamos con la plática y chistes malos
por partida de Lennon, aun así nos divertimos mucho, pero apenas entramos a el
segundo lugar, un pub, John corrió hacia la barra dejándonos solos y varados a
mitad del lugar a Paul y a mí.
-Aprovechando que John no está- Paul dirigió su mirada a la mía- necesito hablar contigo.
-¿Conmigo?-asintió-¿De qué?
-Mmm… ven, necesito un poco de silencio.
Por tercera vez en la noche sujeto mi brazo y me encamino
hasta una mesa, algo alejada del barullo que había en el lugar, en el pub.
-Y bien...
-Sabes, esto me da pena decírtelo- toco su boca y
alrededores con su mano izquierda, específicamente con su dedo medio- pero eres la única con la que puedo
hablar de ello.
-Esto me está asustando-sonreí- Dime lo que tengas que decírmelo.
Vamos, con confianza.
-Bien- sonrió- Hay… alguien, una chica y ella…
-¿Qué?
-Me gusta, me gusta mucho, Brittany.-me quede helada
-¿Si? ¿Y que hay con ello?
-No sé cómo decírselo- se acercó un tanto a mí que casi podía
sentir su respiración sobre mi cara- y lo que más temo es lo que ella pueda sentir.
¡¿SE ME ESTABA DECLARANDO?! Eran tan imposible pero tan cierto a la ve, todo era lógico y parecía tener un poco de coherencia, sentí mis manos sudar y también, como mi respiración
se entrecortaba, sin saber que
responder.
-Bueno, yo…-tome un respiro- Creo que deberías decirle lo
que sientes. Probablemente ella sienta lo mismo que tu desde hace tiempo.
-¿Lo crees? No estoy muy seguro.
-Si no lo intentas, nunca lo sabrás.
-Tienes razón…-tomo mis manos que estaban reposando en la
mesa.
-¿Por qué demonios se esconden de mí?-dijo Lennon quien
llegaba con un par de bebidas.
-Nadie se esconde-quite mis manos de donde las tenía- Solo que tu tardaste mucho y te largaste por
bebidas.
-Porque alguien tenía que hacerlo ¿No?
-Sí, si John- rio
Paul- Regreso en un momento.
-¿A quién te iras a tirar en el baño?-pregunto John de forma
burlesca.
-Vete al demonio Lennon.-vi como Paul me sonreía y se alejaba
de nosotros
-y…. ¿de que hablaban?
-Que te importa-dije un tanto molesta.
-¡Huyy! Que carácter señorita.
-¿Cómo querías que reaccionara ante tu inoportuna aparición?-
me miro confundido- Paul estaba a punto
de declarárseme y tú me interrumpiste, lo interrumpiste.
-¡¿Qué dijiste?!
-Como escuchaste, idiota.
-Estás loca-negó rápidamente- Eso es imposible.
-Aunque te cueste creer, me estaba contando de sus
sentimientos-sonreí- Si lo hubieras
escuchado, me platico de una chica que le gustaba y mientras tanto, el me miraba
con ternura, ¡obviamente esa chica era yo!-dije en un gritillo
- Detente Gray, será mejor que no sigas ilusionándote.
-Eres un amargado envidioso, estoy segura que si tu no hubieras
llegado, él me lo hubiera pedido….
-Él esta haya con la chica de la que te estaba contando.
-¿Qué?
-Míralo por ti misma.
John me señalo a una parte en la cual tuve que abrir bien
los ojos, ya que una multitud se interponía
para ver con claridad, aunque no necesitaba mucho de ella para entender lo que
era lógico.
John había tenido razón por segunda ocasión, Paul
estaba en la pista intentando bailar con
una chica, ambos lucían muy alegres y a penas
mire bien a la chica, pude notar que era la misma que estuvo en la
fiesta de George por el cumpleaños del chico.
Casi pude escuchar como mi corazón se partía en un millón de
pedazos y casi en lágrimas al ver como el chico se acercaba a ella y la besaba,
se besaban.
-Te lo dije-me levante sin siquiera ver a John quien había pronunciado
esas palabras.
-Creo que… debo irme.
-espera, yo te acompaño, solo iré a….
No espere a que terminara porque no tenía deseos de
continuar en ese lugar, en esos momentos. Tome mi bolso y apresuramente, salí
de lugar sin dejar ni un rastro y con el corazón destrozado.
Iba sola y eso me ayudaba a derramar unas cuantas lagrimas
sin que nadie me viera, pero eso se terminó cuando John me sostuvo del hombro y
me giro hasta donde estaba el.
-¿Por qué no se da cuenta de
que yo lo amo?-dije entre sollozos
-La cara la tiene de tonto ¿no?-a ver que su chiste no hizo
efecto se quedó en silencio.
-Yo soy lo que él necesita, además ¿viste a la chica?-asintió-
Es muy fea y engreída…
-No te engañes Gray… solo lo dices porque te gustaría ser
ella.
-¿Y eso es algo malo?-grite-¿Qué tiene ella que yo no? Vamos,
dímelo John-le empuje-¿Acaso tengo que teñirme el cabello? ¿Qué debo hacer? ¿Qué
necesito?
-Nada de eso- toco mi cabello- eres la mujer perfecta…
-No es cierto John.
Si eso fuera cierto, él estaría conmigo…
-Lo eres para mí-dijo mientras me tomaba en un abrazo y yo
comenzaba a llorar en su pecho.- Yo te amo.
-¿Es enserio?-me aleje un tanto para poder verlo.
-¿Por qué te mentiría? No te imaginas cuanto…
En sus ojos vi sinceridad y cariño sincero. Además, yo había
constatado que cuando John se lo proponía, podría ser el hombre más tierno que
pudiera existir y ahí, lo estaba comprobando.
Él se acercó a mí rozando su nariz con la mía para después, tocar leventemente mi boca con sus labios,
casi con un roce imperceptible, al ver que no me alejaba ni lo detenía, me beso completamente y sin
remordimientos.
Yo me atreví a seguirle porque, era lo que necesitaba en ese
momento, tal vez era una decisión errónea pero no media mis consecuencias
porque, también disfrutaba de lo que estaba pasando.
-Hace un poco de frio- dijo apenas dejo de besarme.
-Sí, creo que…
-Podríamos ir a un lugar más tranquilo y donde podamos hablar
a solas.
-no lo sé- acaricio mi mejilla y deposito un beso ligero
sobre mis labios.
No dije nada pero accedí al comenzar a caminar a la par de él.
Tan pronto tomamos un autobús que nos llevó
cercas de Mendips.
John me dejo unos minutos esperando hasta que regreso por mí y entramos a su casa y subimos
rápidamente las escaleras que llevaban a su habitación.
-¿Y tú tía?-pregunte en un susurro.
-No esta-sonrió-¿Quieres… algo de tomar?-negué - ¿Te parece
si escuchamos un poco de música?
-Me parece bien
Mire como revoloteaba
un poco su pequeña y desordenada habitación, que en otro momento me parecería gracioso,
pero ahora estaba nerviosa.
La melodía de “blue Moon”
comenzó a sonar nítidamente en la habitación
mientras John se sentaba a mi lado y vi, como también estaba nervioso.
-Esa canción… es bonita-dije sin saber muy bien que decir.
-No más que tú.
-Por favor John.-sentí que mis mejillas ardían, él se acercó
a mí y sentí sus labios en mi mejilla y después cercas de mis labios.
Sus besos me supieron a gloria y lo deseaba en ese
momento. Los besos subieron de
intensidad y ahí me tenía recostada en
su pequeña cama mientras respiraba algo agitado, le mire y él supo de inmediato
que aceptaba los términos de lo que fuera a pasar y sonrió, de una manera diferente
a la que acostumbraba.
No tardó mucho en deshacerse de mi ropa y yo torpemente
intentaba desabrochar su pantalón, lanzo una sonrisa de satisfacción cuando lo
logre. Quedamos en paños menores pero no fue por mucho, ya que John se deshizo
de mis pantaletas y fue ahí cuando comencé a temblar, con su mano derecha
separo un poco mis piernas y acaricio mi
entrepierna, cosa que me hizo estremecer, pero era poco comparado a cuando se me erizo la piel al sentir su
miembro erecto, el cual, iba rozando por
el mismo lugar que sus manos habían pasado segundos atrás. Estuvo un rato observándome hasta que,
con un movimiento lento pero
contundente, el chico entro en mí y lo supe porque sentí un dolor punzante en
el momento.
-¿Estas bien?-pregunto en mi oído, asentí y pude verle con la ayuda de la luz de la luna. John sonrió satisfactoriamente y comenzó
a moverse de adentro hacia fuera e hizo que el dolor se convirtiera
en una oleada de placer.
Una cosa había llevado a la otra y el resultado había sido
irremediable.
¡¿Qué había hecho?!
-----------------------------
JODER, JODER, JODERRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR ARY, QUÉ MARAVILLOSO CAPÍTULO. QUÉ JODIDA CALIDAD TUVO ESTO. Uh loco, me emocioné.
ResponderBorrarMuy bueno, para nada mediocre. Lo amé, lo amé in-fi-ni-ta-men-te. Mi favorito desde que empezaste el fic (o desde que empecé yo a leerlo). Mestría total. Lennon hermoso, yo sabía que no me defraudaría ♥♥♥♥ Y Paul, debo admitir que sentí un feo cosquilleo cuando leí que se besaba con otra chica.
Me dejaste súper en shock, gracias por este capítulazo totalmente perfecto jajajajjajaj me encantó! Un beeeso cuídate :*