viernes, 26 de diciembre de 2014

Capítulo 45.

Las preinscripciones para el examen y entrevista ante la universidad estaban lo bastante próximas, casi podría decir que eran a la vuelta de la esquina.
Era por ello que, apresuradamente me encamine a la estación de trenes para conseguir los boletos  para mi próxima partida.
¿A que me refería?
Bueno, a simplemente que mis planes no eran estar en Liverpool no  para esa época. Fue por eso que, con mérito y mucho esfuerzo, convencí a mis padres de que lo mejor era partir de esa gran ciudad y mudarme a mi natal Londres.
Afortunadamente pude hacerlo y eso fue a la colaboración de Mariel, quien por cierto también vendría a estudiar a Londres junto conmigo.
Admito que no fue tarea fácil convencer tanto a mis padres como a la madre de Mariel pero supongo que ellos mismos sabían que mejores oportunidades se nos presentarían al estar en  un lugar más sofisticado, más libre, más modernizado que lo que era Liverpool en ese entonces.


-Muchas gracias-dije apenas recibí los boletos, la señorita había sido lo bastante amable y cordial conmigo y supongo que se debía a mi buena disposición y la emoción que me daba ir a aquella gran ciudad.

Con los boletos en manos me decidí a dar un paseo por las calles de Liverpool, más que paseo fue el camino que tome para ir con Mariel, tenía que avisarle que  los planes estaban listos y que saldríamos en una semana. ¡Cuánta ilusión me hacia todo ello!
Pero como todo en la vida, sentí que las felicidad se iba de mis manos cuando mis ojos me jugaban una mala broma, tanto, que inclusive casi perdí el aliento.


-¿Te ha gustado?
-Es diferente a lo que me platicaste pero… es buen lugar-dijo con su acento alemán, algo que jamás olvidaría de aquella chica.
-Ya casi llegamos a…-el chico me miro algo aturdido y yo tampoco creí que estuviera frente a mí.
-¿Brittany?-Astrid me miro con sus ojos llenos de tranquilidad y seguridad, cosa que no pasaba conmigo.
-Lo siento… creo que se te han caído esto-dijo un señor, realmente era un joven mayor quien me dio aquellos boletos que habían logrado resbalarse de mis manos.
-G…gracias, es usted muy amable-le  brinde una sonrisa.
-No esperaba verte-dijo Stuart con voz llena de alegría, parecía que le agradaba encontrarme.
-Yo…-les mire sin saber que decir, la chica tenia sujeta su mano al chico, era verano de Liverpool, en efecto, apenas era mediados de Julio.- Tengo que irme.


Esquive sus miradas e inclusive, sus mismos cuerpos.
¿Qué era lo que debía decirle? Todo me parecía tan tonto e  imprudente.
Me detuve  a respirar un poco, esperando a que el agrio momento pasara de mi mente. Sabía que en algún momento tendría que volverme a encontrar con él, pero nunca pensé que serían tan rápido y era por eso que me asustaba.


-Creo que necesitamos hablar-escuche su voz que me sobresalto
-Stuart… pero…
-Astrid aprovechara para dar una vuelta. Tu y yo tenemos un pendiente, yo dirá que varios-vi una sonrisa en su boca, o tal vez era una media sonrisa.
-Este no es el momento.
-¿Y cuándo lo seria? No respondiste mi última carta-me miro inquisitivo.
-Te la envié... con John-dije apresuradamente- Y te envié aquello que me pediste.
-¿John?-golpeo su cabeza- Cierto. Olvide que irían a Hamburgo de nuevo, pero él sabía que vendría-me miro confundido.
-Pues no me lo dijo-dije a forma de reproche.
-Apenas lo vea le reclamare.-sonrió.
-¿Qué haces aquí?
-Bueno-dejo una pausa que me pareció eterna- Astrid quería conocer a mi familia y fue buen tiempo para venir.
-Supongo que querían ver a tu novia.
-Prometida-dijo a bocajarro y mirando atentamente mi expresión.
-¡oh! Felicidades…
-gracias.
-Pues… entonces, sería bueno que me fuera, tengo que irme y…
-Ni siquiera me has dejado invitarte un café o el almuerzo.
-Tal vez otro día-comente.
-Parto en 3 días ¿Podríamos vernos antes de eso?
-tengo que pensarlo, estoy algo ocupada y...
-Entiendo, toma-me extendió un papel y en el venia un numero- Es el número del lugar donde nos estamos quedando.
-Bien.
-Si… entonces nos vemos-asentí- Fue un gusto verte de nuevo.


Sin siquiera poder reaccionar, el chico me dio un ligero beso en la mejilla y camino hacia donde ahora estaba Astrid quien, tenía en sus manos una orquídea que seguramente había comprado en la florería que estaba en esa calle.
Ahora conocía el gran trecho que existían entre entablar una conversación por medio de cartas y una cara a cara.
Definitivamente no era lo mío y no era el momento.
Ahora entendía mejor las palabras de John, cuando volviera a verlo lo mataría, juro que lo matare.



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-¿Tienes todo listo? ¿Papeles? ¿Certificado del colegio?
-Sí, sí, si Marie-reí- Tranquilízate, lo prepare todo ayer.
-Eso es bueno. Recuerda que tenemos que hacer lo posible para quedarnos en una universidad de allá.
-No pases por alto el examen…
-Claro que no Gray-dijo escandalizada- Afortunadamente estudiamos ¿lo hiciste? ¿Verdad?-asentí- ¿Crees que nos vaya bien?
-Con tu positivismo, seguro si.-la chica murmuro un par de palabras antisonantes para mí.


Las pequeñas maletas estaban sobre el coche que nos llevaría hasta la estación de trenes, justo donde mis padres y la mamá de Mariel  estaban citados para acompañarnos hasta que el tren partiera, la situación era similar a la que vivimos la ir a Hamburgo solo que esta ocasión seria como destino, nuestro destino, Londres.
Londres una ciudad grande, un monopolio con diferentes costumbres e ideas que aquel pequeño Liverpool, eso parecía irónico ya que era el mismo país.


Como fuese, creo que estaba hecha un manojo  de nervios y no era la única, ya que Mariel también lo estaba. Durante nuestra estancia nos hospedaríamos en un hotel cercano a la universidad, afortunadamente tenían buenos preciosos y parecía un lugar decente.

Mientras el taxi que nos haba acogido desde la estación de trenes al hotel y del hotel a la universidad, que era hacia dónde íbamos, pudimos ver  a los jóvenes que circundaban cercas de aquellos edificios. Eran tan distintos en todos los sentidos que, estaba casi boquiabierta.
Hasta la ropa era distinta, chicas con blusas reveladoras y minúsculas faldas, pero por poro lado también existían los hombres y mujeres que tenían glamour y caminaban tranquilamente por las calles londinenses. Sin duda era el lugar de la revolución de ideas y de una mente mas abierta.


-Es aquí, señoritas-dijo el hombre que conducía el taxi.
-Muchas gracias-le di el pago por su servicio.
-Disfruten su estancia.


Cuando bajamos del auto, creo que comencé a temblar y no a causa de los fríos vientos que daba el clima, no, si no por la mezcla de emociones que tenía en el momento.

Al llegar al edificio y oficina de información, donde previamente concertamos una cita por teléfono, nos pasaron a una sala de espera donde, después de unos minutos hicieron pasar a cada una a diferentes habitaciones.



-Buenos días señorita-leyó el papel en su mano-Gray. Tome asiento.
-Gracias-era un viejo gordo y con mala cara.
-¿Por qué escogió  esta universidad y no una  de Liverpool? Tengo entendido que es de ahí de donde usted viene.
-Efectivamente pero, antes que nada quiero aclarar que yo soy de Londres, pero por diferentes motivos nos  vimos en la necesidad de mudamos a Liverpool-tome aire- Londres es un sueño para muchos, incluso para mí y el poder estudiar en esta ciudad y esta universidad es motivo de orgullo. Sé que esta institución me forjara aptitudes y cualidades adecuadas para afrontar el mundo real, además de que, sé que esta ciudad puede ofrecerme  un poco más de lo que en Liverpool pueda pasar.


Vi como aquel hombre sonreía ¿Era eso un buen signo?
No lo sabía y por eso me inquietaba. Pero en fin,  pasaron un par de preguntas más y con un limitado “la espero mañana a temprana hora”  se despido de mí.
Salí de la sala y note que Mariel ya estaba a mi espera, la chica poseía una sonrisa de satisfacción que no podía con ella sola.
-¿Qué paso? ¿Qué te dijo?
-Que mañana pasara a… -mire un papel que me había entregado- La aula 129 edifico D.
-¡eso es magnífico!
-¿Lo es?
-Claro, has pasado la entrevista ahora solo falta conseguir un buen puntaje.
-Eso espero, deseo tanto estar aquí-mire el lugar.
-Yo también



.
Al día siguiente estábamos al mismo lugar y a la hora acordada para el examen, nuevamente fuimos separadas y terminado el examen, continuamos con las ansias que se verían terminadas el día que enviaran los resultados y seria por medio del correo.
Pero, algo me decía que tenía que estar ahí y que estaba en mi destino, era una corazonada y quería que así fuera ¿Qué podría salir mal?


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Los días pasaron lentos, simplemente eran una tortura, parecía que se empeñaba en hacerme sufrir de la angustia, pero afortunadamente  y sin remedio, día tan inesperado llego y con ellos el rumbo de mi destino.
Mariel había hablado conmigo para informarme que también ella había recibido la correspondencia y fue por ello que acordarnos de vernos en un lugar para ver los dichosos resultados de los cuales pendían, de cierta manera, nuestro futuro.


Camines hasta el Casbah club, si, lugar donde aún trabaja y donde Mariel me esperaría para saber que tal nos había ido y si habíamos tenido éxito en Londres.
Al entrar pude ver un par de clientes por ahí y a lo lejos y un tanto apartada, estaba Mariel quien tenía su sobre en mano y su cara denotaba nerviosismo puro y seguramente yo estaba igual que ella.


-Por fin llegaste-dijo apenas me vio.
-Perdón, mis padres, el camino es un tanto largo…
-Deja de hablar y siéntate-dijo en una sonrisa.
-Buenos días querida-me miro la Sra. Best quien se acercó a donde estamos nosotras- ¿Qué las trae por aquí?
-Venimos a despejarnos un raro-dije con una sonrisa fingida.
-Eso es bueno ¿les ofrezco algo?
-agua para las dos estaría bien.
-Como ustedes gusten y suerte-salió del lugar dejándonos a Mariel y a mi solas y con el alma colgando de un hilo.
-¿Y si la respuesta es no? ¿Qué haremos?
-No lo sé, pero encontraremos algo.
-Tengo miedo de que todo esto haya sido en vano.
-No lo será y deja de ser una histérica-puse una mano en su hombro- ¿Te parece si lo abrimos de una buena vez y dejamos esta paranoia?
-Bien, pero al mismo tiempo
-¿Cuenta regresiva?-dije en forma burlona.
-Si eso es lo que quieres.


Esperamos a que la Sra. Best trajera el agua y cuando lo hizo nos miramos con intensidad.
Como si una cuenta regresiva nos comunicara, lo abrimos con rapidez.
La carta tenía un saludo cordial que pase por alto y me dirigí a lo que realmente me importaba. Mire a Mariel y ella me miro a mi sin expresión alguna.
-Brit…
-¿Mariel?-ambas sonreímos de oreja a oreja.
-¡iremos a Londres!- Gritamos a unisonoro.


Al parecer la suerte estaba de nuestro lado.

Una tapa se abría ante nuestros ojos y Londres era la expectativa más alta.




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 ¡HOLA!




jueves, 25 de diciembre de 2014

Capítulo 44.

Fúnebre. Esa palabra describía con exactitud lo que era un Hospital. Personas gimiendo y gritando de dolor mientras, una que otra enfermera malhumorada y cansada atendía a los pacientes quienes no eran pacientes a la espera de la cura de sus  malestares.
El ambiente en vez de mejorar el ánimo terminaba por derrumbarlo y no soportaba el olor a cloro excesivo en un espacio encerrado como lo era el lugar en donde me encontraba.


-¿Qué es lo que tengo?-dije entre un quejido al intentar levantarme.
-Bueno, no es tan grave...-dijo el doctor con una sonrisa tranquilizadora- Aunque pudo ser peor.  Solo fueron unos cuantos golpes debido a la caída y alcanzo a lastimar un poco el brazo, fue muy leve.
-¿Cuándo podrá salir de aquí?-pregunto mi padre, quien no sabía cómo había llegado hasta el lugar.
-En este mismo instante si ustedes así lo desea. Solo necesitaría que llenen unos papeles de rutina y podrán ir a casa.
-Me alegro bastante- Mi madre se acercó y toco mi cabeza suavemente.
-Más yo al no tener que quedarme en este horrible lugar…- vi que mis padres me miraba de manera desaprobatoria. Agradecida debería estar que estaba viva tras que un carro me hubiese empujado, claro, mi culpa.
-Por cierto… el Sr. Griffin se ofreció a pagar los gastos.
-No, por supuesto que no. Como nos han contado las cosas, fue mi hija la impertinente. Agradezca de todas maneras al  buen  hombre y también ofrézcale una disculpa de nuestra parte por tanta molesta.-dijo mi padre.
-Está bien, entonces, me retiro y tu Brittany-me miro le doctor- Procura tener más cuidado.
-Eso hare, gracias.
-Me alegro. Entonces ¿me acompañan?-mis padres asintieron y salieron tras el doctor.



Tome mi ropa y me vestí con ella a la espera de que mis padres terminaran con todos aquellos pendientes en el hospital y cuando lo hubieron hecho, nos dirigimos de regreso a casa.
El doctor había recomendado  guardar reposo y justo eso hacia al permanecer dentro de mi habitación por el resto del día. Recuerdo haber tomado unas píldoras para el dolor y seguro dormí por el resto del día.
No era tan grave, como había dicho el doctor, solo tenía que  mantenerme quieta e ir por revisiones por una férula que  conseguí en mi brazo izquierdo.

Ahora era lunes por la mañana, no sobrepasaban las 10 am y ahí estaba yo  a la espera  de que mi madre me informara  que le habían dicho en colegio por el accidente que había tenido y  de igual manera haría con la Sra. Mona.


-La directora espera que te recuperes pronto-dijo mi madre mientras dejaba un par de tostadas y jugo.
-¿Puedo pasar?-era mi padre quien apenas se asomaba en la puerta.
-Claro que si-dije en una risilla.
-¿Cómo te sientes mi pequeña hija?-dijo mi padre quien estaba  de buen humor a diferencia del día anterior.
-Pues esto-señale mi brazo- es muy incómodo pero  nada fuera de lo normal.
-¿Hay algo que te gustaría que hiciéramos por ti?
-Con el hecho de que me trajeran el desayuno a la cama me doy  por demás servida.- sonreí- muchas gracias.
-Solo no vuelvas a pegarnos un susto como este de nuevo Brittany-dijo esta vez mi madre.
-Lo lamento, no volverá a pasar algo semejante.
-Eso espero Brittany, tienes que ser más prudente- asentí- tomo aquí están tus medicamentos. Tómatelos.
-gracias de nuevo.


Mi madre me abandono junto con mi padre quien iba justo al trabajo. Por mi parte, me quede recostada en mi cama mientras devoraba mi desayuno y no  fue hasta pocos minutos después que fui interrumpida abruptamente por mi madre.

-Cariño, Mike está aquí ¿Quieres que lo haga pasar o le digo que venga en otro momento?
-¿Mike?-pregunte confundida-¿El vecino?-asintió.
-Sí, el hermano del chico ese que tanto te…
- Ya entendí mama- dije algo picada- Hazlo pasar mamá, por favor.
-Está bien… dejare la puerta abierta para que él pueda pasar-asentí. No pasaron ni diez segundo cuando vi a Mike quien entraba a la habitación con una sonrisa.
-Hola ¿Cómo estás?-parecía un tanto apenado y  preocupado a la vez.
-Hola Mike, estoy bien o al menos eso dicen, júzgalo tú mismo- sonreí y le vi que el chico me imitaba y se acercaba un poco más a donde yo estaba.
-Eso me alera, ayer supe del percance que habías tenido y me preocupe, nos preocupamos-hizo una ligera pausa- Pero vimos inapropiado venir inmediatamente, tu sabes, necesitabas descansar y todo eso. No queríamos incomodar
-¿Por qué hablas en plural?- sonríe forzadamente- Solo te veo a ti… y más que incomodarme me hubiera encantado verte por aquí, pero ven.  Si quiere tomar asiento, hay una silla por ahí.
-Así estoy bien. Te he traído un pequeño presente- vi que  me extendía una caja y era más ni me nos que chocolates.- Traje esto porque se no sabía que traerte y porque si hablamos de féminas, a ellas les encanta el chocolate.
- Pues a mí no-vi su cara de preocupación- Es broma-reí- Muchas gracias Mike, es un lindo detalle de la primera persona que viene a verme.
-Seguro no han podido venir…
-Supongo.
-Bueno, si te refieres a los chicos. -Vi como tomaba su nuca con algo de nerviosismo- Han estado ocupados con cosas de la banda… Paul lo ha estado.
-Eso de cierta manera es bueno- justo en el momento escuche unos toquidos ligero pero insistentes en la puerta de mi habitación.- ¿Quién?
-Soy yo boba- escuche la voz de Marie y tras de ello la vi asomar su cabeza por un pequeño espacio que ella misma había hecho entre la puerta.- ¿Puedo pasar o estas muy cansada?
-Pasa, no serias la única que está aquí, también está aquí Mike- Mike se  incorporó un poco  cuando Mariel entro por completo.
-Mariel-saludo el chico con una sonrisa.
-¡Hey Mike!



Bien, haciendo una pequeña pausa, la relación de ellos aun seguía siendo cordial, al parecer ambos habían superado ya completamente lo hechos del pasado e inclusive el pasado parecía algo lejano a la realidad.
Mariel se encontraba estable emocionalmente y sin pareja, mientras que Mike estaba ahora en una relación con Ashley Flint, una chica que conoció en el colegio al que ibas Mariel y yo, pero de un grado inferior, calculaba que unos dos años menor que Mariel.
No es porque Mariel fuera mi amiga pero sin lugar a dudas, ninguna chica podría asemejarse a ella, Mike había tenido mucha suerte pero está siempre termina rompiéndose.



-No esperaba verte por aquí-dijo Mariel finalmente sentándose al lado mío- Creí que estaría…-Mariel me miro y sonrió con ironía.
-Lo sé-rio Mike- Pero le he dicho a Brittany que...
-¿Podríamos hablar de otra cosa? Esto me aburre y ustedes deberías estar aquí para entretenerme.
-Bien. Pues yo solo venia de visita rápida y para que no fuera a tentar los chocolates- Mike soltó una carcajada- Tengo que ir a con mi papa a unos deberes, por cierto-me miró fijamente- Te ha mandado saludos y deseos de que tu recuperación sea pronta.
-Tu padre es excepciona.
-Te lo regalo entonces-Mariel y yo reímos- En fin, las dejos chicas, que tengan un buen día-se acercó a mí y beso mi mejilla y lo mismo hizo con Mariel.
-Un gusto-dije a modo de despidida definitiva.


Tras la partida de Mike, Mariel y yo nos quedamos completamente solas y el cotilleo, entre otras cosas, volvió amena mi distracción. Mariel sabía cómo  conseguir que sonriera y lo hacía bastante bien.

-Entonces…. Al entrar al bosque, caperucita sorprendió al lobo y se lo termino comiendo.
-¿De qué demonios estás hablando?-dije con una lágrima de risa en mis ojos.
-Esa es la verdadera historia-negué efusivamente- A veces es bueno cambiar, cambiar todo y no seguir los estándares que tanto nos marcan cosas como  ese absurdo cuento.
-¡vaya! Creo que estoy totalmente de acuerdo contigo.


Soltamos una carcajada que penas se nos hizo audible el llamado de mi puerta, por segunda ocasión. Sentí que mi estómago se revolvía de tan solo pensar quien podría ser el que estaba detrás de la puerta, odiaba ese sentimiento de incertidumbre, lo odiaba.


-¿Se puede?- vi la cabellera rubia de Cynthia quien parecía algo sonrojada y detrás de ella venia un John bastante incómodo.
-Claro que si- Pasen.


Debo decir que la conversación no tuvo nada de interesante, solo fueron preguntas de cortesía y una expresiva preocupación de parte de Cynthia hacia mí, realmente eso me sorprendía. Así que, relativamente fueron pocos los minutos en los que ellos permanecieron, fue Cynthia la que hablo mientras que John se limitaba a mirarme con el rabillo porque su vista la tenía enfocada en la ventana que tenía en la habitación y daba a la calle, justo a la casa de Paul.
Pero aun de la repentina y efímera visita de esos dos, Mariel y yo nos quedamos sola nuevamente y por poco tiempo ya que las visitas estaban a la orden de ese día, no sabía que yo podía llegar a preocupar a tanta gente.


-¡hola, Hola!-dijo casi en un grito el pequeño George quien tenía una sonrisa en cara y  no venía solo...
-¿Qué tal?-pregunto Mariel con una sonrisa de oreja a oreja. Brittany estaba angustiada por el brillo de su ausencia.
-¿Cómo estás?-pregunte a George quien ya estaba lo suficientemente cercas de mí.
-La pregunta sería para ti ¿No lo crees?... ¿Te encuentras bien?
-Pues-levante mi brazo- esto me estorba demasiado. Lamentablemente tendré que tenerlo por más tiempo.
-Lo bueno es que no paso algo más grave, por que como  lo han contado medio Liverpool… tuviste suerte-Mire al chico de  los ojos color hazel- Por cierto, hola.
-En eso estoy de acuerdo, al parecer Brit tiene más vidas que un gato-la chica sonrió- ¡mierda! Sabes… olvide mi regalo abajo en la sala y...-vi que miro a Paul y después me miro a mi- Y es de muy mala educación venir sin un presente.
-Eso es cierto-dijo George con una sonrisa pícara-  ¿Puedo acompañarte?
-Por supuesto...-asesine con la mirada a Mariel quien ni siquiera reparo en ello- Volvemos en unos minutos ¿Te importaría quedarte con ella mientras regreso?
-No, claro que no Mariel-contento Paul.


Ambos pillos salieron de la habitación con una sonrisa de autosuficiencia y de maldad pura. Suspire muy a mi pesar y con ganas de que pasara de todo, menos estar ahí a solas con Paul, ya que la incomodidad parecía ser el regalo de su visita.


-Bien-dije con la voz algo entrecortada- P… James-sonreí lo más natural que pude- Puedes sentarte si quieres o si tienes algo mejor que hacer, no te apures…
-Claro que no-sonrió- y gracias por la silla-la señalo- Creo que no creceré más y me duelen un poco las piernas.
-¿De verdad? ¿A qué se debe?
-He estado haciendo unas cosas y… traje esto-  saco de su espalda una media docena de rosas blancas, mis favoritas.
-No debiste-las acerque para olerlas un poco- Son hermosas, hermosas-sonreí-Muchas gracias, no pensé que tendrías ese detalle conmigo.
-¿Por qué no lo haría?-me miro intrigado- Somos amigos, o eso creo ya que últimamente has adoptado una actitud bastante rara- ¿Cómo podía negárselo si él tenía razón?
-Ya te he dicho imaginaciones tuyas, yo siego comportándome igual que siempre-hice una pausa lo suficientemente correcta-Son mis favoritas.
-Lo sé-le mire confundida- Aunque no lo creas presto atención a los detalles, tú me lo mencionaste en una de nuestras platicas...
-¿En verdad? No lo recuerdo-me sonroje- Muchas gracias, otra vez.
-Bueno, las traje con la intención de que adornaran tu habitación- vi que daba una vistazo a mi habitación- Y como una ofrenda de paz.
-¿Paz? Ya te dije que…-tomo mi mano.
-Brit…-vi que sus ojos se aclarecían con la poca luz que entraba de mi ventana- Extraño a esa chica que tanto me simpatiza, aquella que tanto me impresiona y aquella que tanto…-la puerta se abrió abruptamente y vi como Paul se separaba de mí, sentí como mis manos temblaban. ¡Putas interrupciones!
-¿Qué haces tú aquí?-pregunte
-Decidí volver, la otra visita fue una peste. Cynthia ni siquiera me dejo hablar…
-Fue porque tu no quisiste-mire algo molesta a John.
-¿Eso importa?- al parecer John haba ignorado completamente la presencia de Paul, quien solo se limitaba a vernos.- Lo importante es que ahora estamos tu y yo solos…-le indique con mi mirada que no era el mejor momento pero hizo caso omiso- Realmente me asustaste ¿En qué mierda estabas pensando?-esto último lo dijo más calmado y cercas de mí, sentado en mi cama y tan cercas que casi escuchaba su corazón latir.
-Creo que será mejor que me vaya…-John al escuchar la voz de Paul se giró a verle para después verme a mí.
-¡Macca!... No pensé que estuvieses aquí…
-Pues vine  por el mismo motivo que tú, a visitar a Brittany pero veo que debería dejarlos hablar a solas.
-¡claro que no!-dije en un grito- John es un estúpido e inconsciente-dije algo divertida pero para mí sorpresa Paul parecí bastante molesto.
-Así es-dijo John mientras me daba unos golpecitos en la pierna, claro que no solo fueron golpes. Ya que pude sentir como acariciaba mi pierna—Además de que Brittany debe aprovechar para vernos ya que pronto no estaremos aquí.
-¿Cómo que no estarán aquí? ¿A dónde irán?
-No pensaste que nos quedaríamos aquí para siempre o ¿sí?-le mire contrariada
-Iremos a Hamburgo-me miro Paul.
-Regresaremos al Top ten pero con mejor paga- John hizo una seña referente a la última palabra, cosa que me hizo reír.
-¿Y cuánto estarán allá? ¿Cuándo se van?
-Aun no lo sabemos Brittany, pero aprovecharemos ahora que George ya consiguió la mayoría de edad y legalmente podemos estar ahí.
-Llegaremos a lo alto de lo más alto-dijo John con un tono bastante ridículo-¿Por qué esa cara?-John me miro profundamente.
-Pues... porque no me hago a la sola idea de que volverán a irse. No de nuevo. Qué tal si… les ocurre lo mismo que-hice una pause y ellos entendieron- Se enamoraran de alguna alemana bonita y se quedaran allá.
-Eso es imposible-John rio a carcajadas-  Las alemanas son solo para pasar el rato… tu eres la definitiva cariño- John se levantó de la cama donde había permanecido por unos minutos.
-Sera mejor que nos vayamos John, Brit necesita descansar.
-Si… eso creo-John me lanzo una mirada inconfundible y que hizo que le apartara la vista de inmediato.
-Esperen… pero ni siquiera me han dicho cuando se van.
-¿Cuál es tu urgencia?- John me pregunto sarcásticamente.
-Porque… quiero pedirte un favor.
-¿De qué se trata?
-No seas curioso, solo por favor-mire  a Paul de manera suplicante- solo avísenme cuando se irán ¿sí?
-Lo hare-sonrió Paul antes de abrir la puerta- Nos vemos, un gusto verte. Después seguiremos hablando.
-Claro que sí, cuídense- John se acercó a mí y me robo un beso, casi cercas de la boca.



Lennon era profundamente molesto y lo necesitaba, los necesitaba en mi vida pero ahora los necesitaba para otro asunto.
¿Qué tan malo sería?
No hay nada malo que por bien no venga.



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Los chicos tuvieron una participación en la fiesta de un conocido, donde les pagarían, sería su última antes de partir de nuevo a Hamburgo, sin nada más llego la hora de partir


                                                              22 de junio de 1961.



Era demasiado temprano ese día para que un grupo de personas nos encontráramos en la estación de trenes en Liverpool pero era válido y necesario estarlo.
Había llegado la fecha de partida y ese el motivo de que estuviésemos ahí.
 No cabía duda de que sería una despedida dura, al menos para mí que ya estaba recuperada de mi accidente y el único accidente, si es que podría llamarse así, es que Cynthia y John habían terminado y ella había estado saliendo con un chico.
Aclarando aquello, ahí estábamos  Mariel, Dorothy y yo, además de los chicos pero ellos no contaban en realidad ya que ellos eran justo los que iban a partir. Abrace y me despedí de cada uno de los chicos, bueno excepto a uno…


-Prometieron que volverían pronto-comente.- Espero ahora si no tengan ningún problema.
-Eso es imposible, ya no hay ningún impedimento, ya George es mayor de edad-me contesto Paul con una sonrisa.
-Eso me alegra…-estaba a punto de  darle un abrazo cuando vi que Dorothy, quien había estado despidiendo al resto, regreso a donde Paul y se abalanzo, técnicamente, hacia él.
-Te extrañare- la chica seguía abrazándolo y vi que él le correspondía. Algo de amor sincero y puro pude ver en los ojos de ambos que se hablaban a susurros.
-Y sabes lo mucho que te amo Dot, lo hago y lo hare con todo mi amor- el chico le beso de manera melancólica y triste.


El corazón me dio una fuerte punzada, ese hombre estaba lejos de mi alcance, comprendí que no sería para mí, no ahora y lo más sabio sería dejarlo, olvidarlo, arrancarlo de mi ser. Fue por ello que me aleje lentamente de ellos, con el corazón roto otra vez,  me gire y me encontré con John quien estaba a un metro de mí. EL chico pareció entender que no estaba del todo bien y para congraciarse un poco,  exagero la escena y  corrió a abrazarme y me cargo, logrando darme un par de vueltas en el aire.


-¡joder! ¿Cuánto pesas?-le tire un golpe- Te ves demasiado flaca para lo que en realidad pesas-dijo John con una sonrisa.
-Eres un estúpido-pase una mano por su mejilla-¿me harías un favor?
-Sería algo rápido porque el tren no tarda en salir y…-le Volvi a golpear.
-Hablo de otra clase de favores-sonreí- toma-le entregue una carta y un paquete.- Entrégalo a la dirección que está ahí.
-¿Qué?-vi que miro con algo de atención antes de ponerse brevemente sus gafas y quíteselas al terminar de examinar lo que le había entregado- ¿Esta segura?
-¿Por qué no?...- hizo una mueca que casi no le conocía- vaya que aprendes rápido Johnny. Se lo das y también esto- bese su mejilla.
-¿Yo besarlo? Jamás. No soy un puñetero maricon.
-Vamos John, pensé que ya lo había hecho. Su cara se vio molesta y le di un empujón para que olvidara aquella mala broma.
-¿E iras con ellos Dorothy?-pregunto demasiado fuerte Mariel,  tanto que le prestamos todos atención. Aunque no fue Dot quien respondió
-Ella se quedara aquí, no cometeré el error de llevar a mi chica y se termine enamorando de... George-dijo en forma de risa Paul
-¡oye!-contesto ofendido el chico.

La voz de una mujer anunciaba la partida del tren en pocos minutos, la partida a una nueve y tal vez, emocionante aventura a la que ellos se embarcarían.
John se volvió  mi justo antes de subir al tren y se atrevió a darme un beso en  la boca y le correspondí.


-Te amo Brittany.
-Yo también te quiero John-el chico sonrió con algo de burla.- ¿Prometes entregarlo?
-La carta si… el beso puedes dárselo tú misma.
-¿Qué? ¿Qué dices?
-Ya  tengo que irme y luego sabrás porque lo digo….

Volvió a besarme y corrió hacia el tren al mismo tiempo que yo me alejaba.
Un hasta pronto que me sabía a un adiós amargo mientras me rondaban las palabras de John en la mente.
¿Qué era lo que me quiso decir?

No tenía idea.






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Un saludo y les dejo la cancion del capitulo.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Capitulo 43.

A diferencia de los días anteriores, hoy parecía ser un muy bueno y con un clima estupendo para tener una partida de póker en mi patio mientras Mariel y yo disfrutábamos de ese soleado día en Liverpool.
Debo de admitir, respecto al póker, que no era una muy buena contrincante, sinceramente creo que no lo entendía y nunca le entendí.


-¡Te gane!-grito Mariel de manera victoriosa por tercera ocasión.
-Pero… ¡maldita! ¿Cómo es que lo logras si pareces una tonta?-le dije entre enojada y en broma.
-No me ofendas y la tonta por lo que parece eres tú. Mis primos me enseñaron a jugar y bueno, he aquí el resultado.
-¿Alex?-asintió- Lo maldigo mil veces, creo que tendré que ir con él a Blackpool para que también me enseñe.- comencé a repartir las  cartas de nuevo, iniciando un nuevo juego.
-Le diré que no te reciba, no quiero que me quite la alegría de verte perder ante mis habilidades.-dijo sonriente y con autosuficiencia.- Además, no ha sido solo él, también sus hermanos…
-¿Pero que no tienen ellos entre 10 o menos?
-Si… uno de ellos, Thomas, dice que será sicario cuando sea grande-rio- pobre diablo.
-Pues si cuando sea legalmente mayor y tiene mucho dinero, me caso con uno de tu familia-dije con burla.
-Ni te atrevas- hizo cara de asco-  ¡te gane de nuevo!
-¡Hola!- ambas nos giramos a ver  de quien provenía la voz y era nada más que mi muy querido vecino, Paul y junto a él, una chica quien estaba por demás sonriente- ¿Qué hacen?
-Trágatelas- le avente las cartas a Mariel en la cara, vaya que había terminado enfadada por la partida.-Puerca.
- No sabes perder Gray- Mariel comenzó a recoger las cartas con una sonrisa- eres una caprichosa pero para tu desavenencia, nunca me vencerás.
-Te tragaras tus palabras Blake, algún día te derrotare y ya verás- alce mi puño divertida, había logrado ignorar a Paul y eso de cierta manera me alegraba.
-¿Póker? ¡Vaya! Podrías ir a con John, él es bueno en eso… bueno, al menos te enseñara uno que otro truco tramposo de su parte- sonrió-es un sucio- dijo Paul.
- Gracias por la sugerencia Paul- me levante y sacudí mi falta, fue ahí cuando se cruzaron su mirada y la mía, para después concentrarte en la mano que ambos parecían compartir, sentí como mi cuerpo se estremecía. Sentía asco.
-Mmm… tengo hambre Brit ¿Has preparado algo de comer?
-Si, por supuesto. Como soy una experta en el tema no te importare si se me quema un poco  el aperitivo.- Mariel soltó una risa y también el resto de los presentes.
-No eres la única, mi mama también se queja de lo horrible que soy en la cocina-dijo aquella chica, a la cual mire en el momento que escuche su voz- Tal vez deberías tomar unas clases de cocina o algo así.
-Si Brit… deberías.-me empujo Mariel.
-bueno… chicas, antes de que se vayan a comer y  no sé- Paul rasco su cabeza- Quiero presentarles a mi…
-Mariel te espero haya adentro.-la chica me miro de manera significativa y entendió.



Entre a casa corriendo y tras de mí, la mirada de aquellos dos quienes estaban un tanto extrañados ante mi actitud por demás agria y áspera que tenía.
¿Qué más me daba lo que fuera a pensar la nueva conquista de McCartney?
Me daba por culo.


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Tiempo después…


Era mi último año en  el colegio y aún estaba pensando que sería de mi vida futura, mis metas iban más allá de quedarme en Liverpool a vivir para siempre, no porque Liverpool fuera malo, no. Sino porque quería saber que más ofrecía el mundo de afuera antes de que pudiera envejecer más de lo que ya estaba, técnicamente no era una anciana, pero los años pasaban y no quería quedarme estancada.
Por eso, analizaba en el momento cuales eran todas mis opciones y al parecer solo había muy pocas.

1.       Podría ser el momento idóneo para sentar cabeza y formar una familia y probablemente, tener hijos. No estaba muy convencida de ello.
2.       Trabajar arduamente y si algún día  tenía suerte, conseguiría ganarme la lotería y mágicamente saldría de la pobreza. Poco realista. Y….
3.       Seguir cursando estudios superiores.

Para mí la  mejor de las tres era sin duda la tercera, así que deseche las 2 primeras de inmediato, no estaba lista para casarme y segundo, no tenía tan buena suerte  para nada, literalmente hablando.
Lo complicado era decidir qué era lo que realmente quería ser, mi padre al saber que quería seguir estudiando me recomendó   seguir por carreras rentables, pero aún no tenía nada seguro y tenía tiempo para pensarlo.

Otra cosa que me causaba pendiente era el mismísimo John, a quien por cierto, había visto una par de veces después de lo ocurrido y eso  se debía a la apretada agende que había tenido junto al grupo y que al parecer, estaba teniendo mucho trabajo y eso a mí me alegraba.
Me había enterado por terceros que los chicos  tuvieron una presentación, la primera, en The cavern, un lugar muy conocido y famoso por ser un lugar donde  tocaban blues ¿Qué harían ellos ahí? No tenía idea pero sabía que era un gran paso en su carrera.
En cuanto a la relación con el chico aun no mejoraba, vaya que no. Para mi gusto, era demasiado formal y cordial, ahí era cuando deseaba que todo volviera a la normalidad pero parecía imposible. Sin duda lo había lastimado y mucho.

Para mi desgracia, mis encuentros con el no iban a disminuirse, ese día tenían una presentación y había sido el mismo George quien me había invitado a ir, pero decline. Lo malo fue que el hablo con Mariel y esta accedió y ella fue la que termino convenciéndome…



-¿Y se supone que estas lista?-asentí- vas demasiado cómoda para ir a un pub.
-Tampoco es que vayamos a una fiesta ¿O sí?
- Yo sé que no pero ¿No tienes algo mejor? Espantaras a tus pretendientes.
-¿Pretendientes? No seas boba-le empuje, además de que, sabes que voy por compromiso y porque tú me obligas. John estará ahí y lo que menos quiero es toparme con él.
-No empieces Brittany. Si no quieres entonces será mejor que así nos vayamos.


Para ese entonces, afortunadamente el castigo de mis padres había terminado y solo con la condición de llegar a una hora acordada, fue que me dejaron salir con Mariel.
No tardamos mucho en  llegar  al lugar, el cual estaba  abarrotado,  donde los chicos tocarían esa noche. Mientras buscábamos un lugar cómodo desde donde observarlos nos encontramos con una muy conocida chica: Cynthia Powell.


-Hola chicas-grito con entusiasmo.
-¡¿Cyn?! ¿Qué haces por aquí?-pregunto confundida Mariel.
-Vine a ver a los chicos… a John.-la mire confundida- Pero vengan que hace mucho que no las veo.
-Lo sé, es un gusto verte de nuevo Cynthia- le dije mientras la chica se lanzaba  a darme un abrazo.
-¿Adivina?... John y yo hemos vuelto-dijo con alegría cercas de mi oído, dejándome aún más perturbada.
-¡¿Enserio?!
-¿Por qué te mentiría? Hace unos días fue a mi casa y me pidió perdón por ser un tonto, llevo su guitarra y dimos una vuelta cercas de mi casa y ahí me canto una canción. Fue tan romántico.- Su plática fue interrumpida por unos golpecillos que se escucharon el en micrófono, logrando captar nuestra atención y la del resto de los presentes.
-Bueno... bueno… buenas noches- era John-  Gracias por venir esta noche, tenía cosas mejores que hacer pero como me dijeron que habría cervezas gratis… decidí dejar a una tía plantada… espero la cerveza valga la pena Iván.- señalo al chico que estaba  riendo  abajo en el escenario- Como compensación... tengo que dedicar mi primero número a esa chica, mi chica, ella sabe quién es…- comenzó a sonar “Words of love”  de  Budy Holly en voz de John y acompañado de George. Sin parecer egocentrista, pero el chico me miraba a mí y no a Cynthia, la cual estaba demasiado sonriente y feliz de estar ahí con John.
-¿No es lindo?-asentí- Pensé en no perdonarlo pero supongo que todos merecen una segunda oportunidad.
-Él ya lleva tres ¿no?- golpee a Mariel por lo que dijo.
-Claro que si Cynthia… y que te dedique una canción significa mucho-de de ver al escenario para verla a ella.
-Prometió portarse bien y hasta ahora lo ha hecho.
-Ojala así siga- dijo Mariel antes de irse con una sonrisa de burla en cara.



El espectáculo dio un descanso de unos cuantos minutos, lo chicos había ya tocado un par de canciones y era turno de otro grupo, por lo que bajaron un momento, sin duda ellos ya estaban teniendo un poco más de reconocimiento en estos lugares de Liverpool.


-¿Te ha gusta la canción?-pregunto John quien estaba abrazando por detrás a Cynthia.
-Por supuesto que si- la chica le beso tiernamente.
-Es para la chica más linda del jodido Liverpool… ¡Hey! Que sorpresa tenerlas por aquí-dijo John con sorna- un gusto gray- hizo una reverencia por demás ridícula.
-Déjenme felicitarlos, la presentación estuvo increíble.-dijo Mariel.
-La enana es sabia y tiene buen gusto, te daré un autógrafo para cuando seamos famosos seas la primera con uno- Mariel le mostro su dedo de en medio y John soltó una carcajada por ello- Bien… Cynthia y yo iremos por ahí, vuelvo antes de que estos terminen.
-¿A dónde iremos Johnny?-pregunto Cynthia.
-Ya verás- John el tomo del brazo y juntos salieron del lugar. No hacía falta imaginar a donde irían.
-Creo que la convenciste-dijo George quien se acercó a mí y se sentó a mi lado.
-Tengo un poder increíble George…
-Mariel es una pesada cuando se lo propone y… para la próxima no la invites, por favor-reí.
-Esta vez no te obedeceré.-golpe al chico- Miren, ahí vienen Paul y Dot.
-Al parecer Paul está disfrutando de su nuevo noviazgo-dijo Mariel risueña.
-¿Quién es….? ¡Oh vaya! –murmure justo antes de que estuvieran demasiado cercas.
- Hola chicas-saludo Paul mientras la chica  tímidamente nos observaba.
-McCartney cambia de novias como de calcetines.- Mariel soltó una carcajada por lo dicho por George. Yo por mi parte observe de reojo a la chica.
-Perdón, hola. Disculpa  la risa pero ha sido demasiado incoherente lo que dijiste-Mariel señalo a George.
-Veo que  tienen una  vieja amistada-sonrió la chica- no te preocupes Mariel, se cómo son los chicos para molestar a sus amigos.
-No solo es amistad-dijo Mariel mientras tomaba de su cerveza- Por si no te lo dije, fui novia de este-señalo a George- y de la hermano de Paul
-Eso no lo sabía-sonrió la chica-Pero, a la que no tengo el gusto de conocer es a la castañita.-la chica me dedico una sonrisa mientras yo trataba de pasar desapercibida.
-Brit... Brittany, te hablan.
-Perdón George -dije contrariada-  Hola-fingí una sonrisa.
-Hola, Mi nombre es Dorothy –me extendió su mano- ¿Cuál es tu nombre?
-Pues…. Como ya escuchaste, me llamo Brittany- ignore su mano, vaya que sabía cómo ser una chica cortante- Y me disculpan, tengo que ir al tocador-le di un golpecito a George para que se quitara.


Me levante de ahí lo más rápido que pude y tome  mi bolso tratando de huir de ahí, del lugar. Sabía que no había sido buena idea venir y esa situación, por demás incomoda, me lo confirmaba.
Había podido alejarme lo suficiente pero mi camino se vio obstruido cuando sentí que sujetaban mi mano, creyendo que era Mariel intente zafarme pero era imposible que aquella chica tuviera tanta fuerza.

-Mariel, suéltame por favor… ¿James?-mire a Paul quien me miraba no muy contento.
-Necesitamos hablar- sin que hubiera respuesta de mi parte, cogió con más fuerza mi brazo y me dirigió a un lugar más apartado, donde no había tanta aglomeración.- ¿Qué es lo que te sucede? Sabes… he estado pensando todos estos días que es lo que he hecho mal y no logro comprender que fue lo que hice mal para que te portes así conmigo.
-¿De qué hablas James?-pregunte tratando de ocultar mi sorpresa.
-De eso precisamente ¿Desde cuándo soy James para ti?-soltó mi mano la cual había tenido sujeta – Antes me decías Paul o Maca pero desde dais atrás te has comportado muy extraña conmigo y quiero saber porque.
-Me gustaría hablar de esto- intente tomar mi camino-pero de verdad tengo que ir al tocador…
-No hasta que me contestes Brittany…- solté un bufido de exasperación, al parecer no había otra opción.
-Es que no me pasa nada… además, ya deberías saber que  soy de temperamento extraño y las hormonas no ayudan-dije excusándome.
-Eso es ridículo, sé que hay algo mas- bajo su tono de voz y pude notar como sus ojos penetraban mi más oscuro pensamiento- Vamos Brit… dime que es lo que está pasando.
-Pues es que.... yo
-Brittany te buscan- ambos giramos a ver a Mariel quien me hablaba.
-¿Qué? ¿Quién?
-ven y lo sabrás. Paul te la robare por unos minutos ¿Te importa?-el chico negó, pero no estaba nada contento.
-Está bien Mariel, vamos-dije-Nos vemos Paul.
-Esto no ha acabado. Esto continuara-dijo Paul antes de irse y dejarnos a solas.
-¿Qué es lo que sucede? ¿Quién me busca?
-Nadie tonta-dijo Mariel-Solo que los vi y te vi algo incomoda. Tenía que salvarte ¿no?
-Gracias-le abrace- mil gracias Mariel, por eso te amo.
-No hay de que tonta.-sonrió- ¿Y qué era lo que él quería?
-Boberías… quería saber porque estaba tan rara.
-¿Qué le dijiste?
-Nada, no me dio tiempo, afortunadamente llegaste tú-le lance un golpecito de juego.
-Tal vez si lo arruine, hubiera sido bueno que le dijeras.
-¡¿Qué?! ¡¿Estás loca?! Ni de  broma lo digas Mariel. No tendría nada que decirle, sería ridículo. ¿Qué le diría?  Hey Paul… sabes estoy tan rara porque me gustas…
-¿Paul te gusta?- Mariel y yo os percatamos de la cara estupefacta que tenía George, casi burlona.
-¿Qué demonios haces aquí George?
-Nada Mariel, solo quería invitarlas a tomar algo pero… ¿De verdad te gusta...?
-¡Cállate! Sera mejor que nos vayamos Mariel…
-Hice una pregunta y quiero una respuesta…
-Mira George, este es un tema que no te incumbe-le señalo Mariel- Sera mejor que hablemos en otro momento.
-¿Qué es lo que sucede aquí?-pregunto John quien iba entrando junto con Cynthia- ¿no deberían estar sentados?
-Si ahí vamos John, las chicas y yo queríamos dar una vuelta por ahí antes de que iniciará el show.
-Ya es muy noche y falta poco para eso.
-Estaré puntal…
-George no insistas, Brit y yo tenemos que irnos ya y…
-Por favor…-George me miro- Confía en mí, seré una tumba.
-Vale está bien. Demos una vuelta por ahí.-dije al fin
-¿Qué es lo que sucede?-Paul se había unido a la conversación.
-¿Están locos?
-Solo será un rondín John- el chico me miro y asintió.
-Está bien, vuelve pronto-señalo a George y Paul y sus respectivas parejas siguieron a Lennon.



Parecía que las cosas se iban complicando y todo era sobre mí.



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Caminamos unos metros alejándonos del pub y encontrándonos con un parque en aquella noche de Liverpool iluminada por una luna maravillosamente esplendorosa.
Si, en efecto ahí estábamos Mariel George y yo, por cierto, el chico estaba sentado mientras Mariel y yo nos observábamos algo inquietas, sin saber muy bien como comenzar aquella larga conversación llena de explicaciones.


-Hace frio esta noche-dije casualmente.
-Tienes razón y seguro ya es hora de que vayamos a tu casa o tus padres te mataran…
-¿Podrían por favor hablar acerca de la verdadera razón por la que estamos aquí? Si no me dice yo mismo divulgare lo que he escuchado de su propia voz.
-Mira George tu no dirás nada o te quitare la razón por la cual dices ser hombre.
-¡Mariel!-reprendí a la chica- Acabemos con toda esta mierda de una vez-resople-¿Quieres saber si el chico me gusta?
-Por eso estoy aquí.
-Pues no sé qué hacemos aquí, si ya escuchaste todo no tienen lógica que estemos aquí.-dijo enojada Mariel.
-En eso tiene razón Mariel…
-Quiero escucharlo de ti.
-Bien… si, Paul me gusta mucho-George sonio- ¿Contento?
-Vaya, no me gusta el chisme pero este es realmente bueno y antes de esto, ya lo sospechaba.
-¿Qué?-preguntamos Mariel y yo sorprendidas.
-McCartney es un estúpido. Se puede ver la atracción que sientes por el a kilómetros-sonrió el chico.
-Estoy de acuerdo con George, solo un ciego no podría verlo.
-Creo que los hombres suelen ser estúpidos-dije mientras tomaba asiento al lado de George
-¡Oye! Por si no lo recuerdas, yo soy uno de ellos-dijo ofendido.
-Si no lo dices ni cuenta-dijo Mariel cansada de todo ello.
-Sera mejor que nos vayamos, y tú, ve con John.
-Seguro Gray-el chico sonrió- espero que Paul se dé cuenta de la gran chica que tiene frente a él, será un idiota si no lo hace.
-Eso fue lindo-dijo Mariel.
-Nos vemos chicas, cuídense mucho.
-Claro.


Quisiera que las palabras de ese chico junto a mis suplicas se hicieran realidad, pero a veces parecía más imposible que cualquier milagro que pudiera efectuarse en todo el mundo.
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Paseos en bicicleta eran de las cosas que  más me gustaba hacer. Era fin de semana y  era una buena opción para relajarse en aquellas calles vacías de Liverpool en aquel domingo por la mañana.
Movía mis piernas tan rápido como podía, los pedales daban mil vueltas por segundo o eso me lo parecía, sentía el fresco aire tocar cada fibra de mi piel al mismo tiempo que el viento despeinaba mi cabello, eso me hacía tener un sentimiento de libertad. Di un vistazo a la calle y me asegure que aún seguía sola, fue por ello que solté el manubrio y hasta me atreví a cerrar los ojos.  Era libre…. Libre….

-¡Cuidado!-al parecer mi idea no fue la mejor, ya que el grito desesperado de un ajeno me lo hizo saber.


Sin siquiera abrir los ojos, sentí un fuerte golpe que termino  empujándome a mí y a mi bicicleta y de ahí no supe nada. Nada.















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Aqui esforzandome lo mejor que pude para subir esta cosa, espero sea de su agrado y puedan comentarme.

Sin mas que decir..  me despido, no sin antes dejarles esta canción.  bye bye :3




martes, 16 de diciembre de 2014

Capítulo 42.

La luz entraba terriblemente por la ventana dirigiéndose directamente en mi cara, cosa que termino molestándome y a la par, hizo que me despertara y  me revolviera un poco evitando aquella luz casi irritante.

Me detuve un instante, me vi ligeramente sorprendida cuando sentí que algo rodeaba mi cintura y no quedo más opción que abrir mis ojos completamente, debajo de las sabanas, para notar que un brazo recorría  mi cintura.
Alce un poco la vista para también percatarme de que no estaba en mi habitación y tampoco era mi cama. Temía lo peor y lo supe cuando  sentí “su” respiración, tranquila,  sobre mi cuello. Un tanto espantada, alce un poco las sabanas para confirmar mis terribles sospechas.


-Deja de moverte- beso mi cuello y  se giró dándome la espalda de inmediato.


Esa voz era de John  y lo sabía. Gire mi rostro un poco y con el rabillo, alcance a verlo. Quería morirme, quería que la tierra me tragara en ese momento. ¡¿Qué había hecho?!

Me quede estática e inmóvil por unos minutos hasta que me arme de valor, con el mínimo ruido y sin movimientos bruscos, logre salir de la cama.
Cogí mi ropa y me vestí a la velocidad de la luz, note que John había pasado desapercibido que yo le había abandonado y ahí aproveche para  definitivamente dejar la habitación y la casa.
Afortunadamente no había estado Mimí ¿Qué le hubiera dicho si me la hubiera topado?
Solo de pensarlo se me cae la cara de vergüenza.


Pero lo peor no era aquello, no, vaya que no lo era. El problema iniciaba  cuando aún, siendo aproximadamente las 6 de la mañana, corría por todas las calles para llegar a casa, mi casa.
¿Qué les diría a mis padres?
Resople de cansancio y por lo abrumada que me sentía de tan solo pensar.
Seguí con mi camino, el cual estaba un tanto vacío, bueno no tanto cuando vi que alguien, venia en dirección opuesta a la mía, al estar ya en la cera de mi casa.


-¡¿Brittany?!- vi como Paul me miraba confundido y según parecía, también iba llegando a su casa.


Solo le mire y termine ignorándolo.
No me equivocaba al decir que lo peor estaba por avecinarse.


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Había pasado un fin de semana de asco, primero, porque por el hecho de que lidie con mis padres los cuales estaban demasiado enfadados conmigo por no avisarles que me quede ese día con Mariel… ¿Mariel? Vaya que yo era una pilla de  primera, pero entiendan ¿Cómo les dirá a mis padres que me había quedado a dormir con Lennon? Y vaya que dormir no fue lo único que hicimos, pero bueno, la segunda razón tenía que ver con un remordimiento de conciencia que no podía con él.

La culpa  rondaba mi mente al igual que una que otra imagen un tanto lejana de lo que había pasado entre John y yo aquella noche anterior.
Observe mi reflejo en el espejo que se posaba frente a mí, no sé como pero  notaba algo distinto, tal vez no era algo que se notara a simple vista pero, yo podía sentirlo.
Además, tenía la necesidad de sacar a flote todos los sentimientos que tenía en el momento y, agradecía que fuera inicio de semana y de colegio, el momento perfecto para hablar con mi mejor amiga; Mariel. Ella había dicho que pasaría por mí y yo me encontraba a su espera ya que,  nos iríamos juntas  a aquel infierno viviente.


-¿Puedo pasar?-pregunto la rubiecilla antes de golpear un par de veces la puerta de mi habitación.
-Por supuesto Mariel, ya no estoy desnuda-dije en una risa.
-Afortunadamente, nadie quiere ver tus miserias.-sonrió ante el  ligero golpe que le provoque al lanzarle una almohada.
-Algún día moriré a causa del coraje que me provocan tus bromitas.
-¡Eres una exagerada!... ¿Ya estas lista?- tomo asiento en mi cama y husmeo un raro en las cosas que tenía.
-Algo así. No del todo.
-Mmm… ¡Oye! Qué lindo moño ¿Puedo llevarlo hoy?- vi como tomaba uno color azul rey.
-Claro, tómalo-vi como la chica acomodaba su cabello- Mariel… quisiera pedirte un favor.
-Esto de los accesorios no son lo mi- dijo enfurruñada- ¿De qué se trata?
-Necesito que hablemos, hay varias cosas que no te he dicho y necesito decírtelas.
-Vale, me parece bien- se levantó de donde había permanecido- Pero que sea camino a la escuela porque es tardísimo.
-No Mariel, para lo que te voy a decir, necesito toda tu atención y eso implica que el colegio debe quedar en segundo término.
-¿Qué quieres decir? Vamos ya dímelo de una vez.
-Aquí no puedo decírtelo. Será mejor que dejes tus libros y cuadernos sobre mi cama y demos una vuelta por ahí.
-Pero… nuestros padres nos mataran si nos llegan  descubrir.
- No lo harán. Por favor Mariel- suplique.
-Está bien, supongo que ha de ser muy  urgente.


Sonreí y ella me correspondió.
La necesitaba y sabía que ella era la única en quien podría confiar mis más grandes secretos.



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Había un quiosco cerca de la zona centro de Liverpool, el lugar estaba un  poco transitado  y eso era buen para ambas, creo que  la poca gente que deambulaba por ahí no nos conocía ya que la mayoría, estaba en el colegio o el trabajo, así que, no había mucho problema en ello.


-Creo que estamos lo suficientemente lejos de cualquier oído ajeno ¿No lo crees?-asentí- ¿Ya me dirás que es lo que tenías que decirme? No era necesario venir hasta acá ¿O sí?
-No lo sé, será mejor que te sientes, esto que te diré es serio y necesito que estés cómoda.
-Por la cara que te cargas me lo supongo ¿Y bien? Vamos Brittany, sabes que puedes contar conmigo.
-Bueno-me detuve a suspirar profundamente, sentí como la chica tomaba mis manos- ¿Recuerdas que el fin de semana decline tu invitación de ir de compras?
-Si- alejo sus manos- Me dijiste que estarías ocupada- parecía indignada- Saldrías con…. ¿Paul?-asentí- ¿Qué hay con eso? ¿Paso algo malo?
-¡No! No pasó nada. Bueno no con él, tiene relación con ello- me miro confundida- Paul me llevo a un restaurante lujoso y bonito y después ahí nos encontramos con John, pasamos un buen raro y después fuimos a un pub.
-¿Qué no es que estabas molesta con John?-me miro intrigada.
-Hicimos  las paces- sonreí con sorna- Pero ese no es el caso, no directamente… en el Pub, Paul se topó con... su nueva conquista y me dolió tanto.
-Brittany-dijo Mariel con algo de lastima- Lo mejor sería que dejaras pasar eso. Él te ve solo como una amiga y tú lo has visto, debes entenderlo, no te lastimes más-  aparte mi vista de ella porque sabía que tenía la razón, todos la tenían menos yo.
-Lo sé, pero ¡joder! Eso no es lo peor Mariel, eso sigue después de eso. Me fue furiosa y dolida de ese lugar y… John  parecía preocupado por mí, lo estaba. Él me dijo que me amaba…
-Brit…
-Me beso y me sentí bien, no sé si fue la situación o la copa que había bebido antes. Tuve relaciones con él, con John,  en su casa.
-¡¿Qué joda estas diciendo?! ¡¿Lennon?!-asentí- Maldito- frunció el ceño- Fue un maldito aprovechado, no debió.
-No fue solo su culpa, yo también lo provoque
-No lo excuses, él sabía de tu estado, que por cierto no era el indicado. Estabas dolida y lógico buscabas consuelo.
-Tal vez tengas razón pero estoy preocupada, apenas nos reconciliamos como amigos y pasa esto- golpe mi cabeza con mi mano.- No tengo ni cara para verlo ¿Qué le diría?
-Te metiste en un gran lio Brittany- mire a Mariel- Aunque insisto en que el abuso de ti. Aun así, no puedes cambiar lo que ocurrió, yo sugiero que continúes normal y actúa natural con él. Tal vez también para él fue solo un acosten.
-¿Lo crees?
-Probablemente. Además, si estas preocupada por ti misma, no deberías estarlo, todas las chicas lo hacen.
-No es mi mayor preocupación Mariel y espero que él tome las cosas así a la ligera como dices que las tomara.
- Ya verás que sí, él lo entenderá.


Después de tomar unos minutos de aire fresco, decidimos que lo mejor era volver a casa, lamentablemente las preocupaciones de   mi cabeza no se iban tan fácilmente.



-¡¿Chicas?!- para mi infortunio, nos encontramos con dos personas de la cual una, era a la que menos quería encontrarme.- ¿Que hacen por aquí?-termino de preguntar George.
-Que tal George, Paul- saludo Mariel de lo más cortés. Mariel y George quedaron en buenos términos, no era lo mismo pero suponía que el tiempo terminaría de cerrar esa brecha que se abrió- Brit y yo decidimos que era una buena idea dar una vuelta por ahí.
-Claro, hace un día estupendo, como pocos aquí. Es lo mejor que se puede hacer…. ¿Estás bien Brittany?
-Si George, solo que necesito irme, no me ha sentado bien tanto sol ¿Nos vamos Mariel?
- Por supuesto, fue un gusto en verlos, adiós Paul- Mariel beso la mejilla del chico y este le sonrió, pero fue rápidamente para después dirigirse a mí.
-¿Qué te sucede? ¿Te sientes muy mal?- Paul parecía angustiado.
-Después hablamos, ahora tengo que irme- soné de lo más pesada y antipática que alguien pudiera parecer.


El chico parecía confundido y no era para menos pero, aún seguía enojada con él ¿Por qué yo no era la chica de sus sueños? Otras parecían serlo y yo era una persona ajena para él y a mi pesar, lo culpaba por lo que había pasado con John.
 Definitivamente todo me pintaba injusto y era demasiado incómodo. ¿Por qué Brittany? ¿Por qué?


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Faltar a mi trabajo no era una opción, a diferencia de la escuela, necesitaba ir si quería conseguir mi sueldo completo  y era por eso que me veía en la obligación de estar ahí, en el Casba, con pocos ánimos y la moral baja.


-Buenas tardes Sr. Mona.
-¡Brittany! Has llegado un poco tarde- agache un poco la cabeza por la vergüenza que me causaba.- Mira… ten, es un pedido para la mesa que esta por aquel lado, anda cariño, apúrate.
-Aquí está su orden…. No puede ser...- dije sorprendida al ver quien estaba  en esa mesa.
-¡Hola! ¿Cómo estás?-dijo con una sonrisa en la cara- Tu no te ves muy bien.
-Es porque no lo estoy…. John-me miro fijo a los ojos- Quiero hablar contigo.
-¿Sobre qué?-  le mire- ¡ah! ¿Eso?-asentí-  Primera vez que estamos de acuerdo en algo. ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿A qué hora?-pregunto  mientras tomaba  el vaso de cerveza que le había llevado.
-Hoy, No sé, tal vez ahí afuera y cuando salga del trabajo.
-Estaré esperándote- dejo el dinero  que pagaba su cuenta y  en un acto casi  inesperado para mí, toco mi mejilla- Tranquila.
-Nos vemos.



Nunca la hora de salida me había parecido tan lejana y larga. El día había sido cansado, justo para ir a descansar, pero no era así.
Me sentía  tan insufrible pero ese momento era el adecuado para hablar con John y terminar de aclarar todo.
Camine unos cuantos metros, alejándome del Casbah y encontrándome con un callejón de donde salía un  poco de humo de cigarrillo.  Ahí estaban John quien  fumaba y  junto a él, estaban George y Paul, quienes se vieron un tanto sorprendidos  ante  mi presencia ahí en lugar a esas horas.


-¡John!-grite para llamar su atención.
-Pero mira nada más que es lo que trajo el viento frio de este atardecer… Gray, cariño, ven y dame un duce beso en los labios.
-Déjate de boberías- George se limitó a sonreír y Paul no parecía muy contento con la situación- Ya es hora- le hice una señal que él entendió. Tiro su cigarrillo al piso y lo apago con su zapato.
-Con permiso queridos jóvenes, tengo que hablar con la señorita- me miro de arriba  abajo, cosa que me incómodo.




Unos pasos nos alejaban del lugar donde habíamos estado minutos atrás, John tenía sus manos en el pantalón, espere por un tiempo razonable a que el iniciará con la conversación pero no sucedió, así que, tuve que hacerlo yo ante  su poco interés y falta de iniciativa.


-John… sobre el otro día, yo…
-También he pensado en ello Brittany- se detuvo y me miro de frente-fue mágico… lo mejor que he hecho en vida- tomo mis manos- Aun recuerdo tu cuerpo  junto a el mío y tus besos…
-¡para por favor!-le grite.- John…-dije en un tono más calmado- tu sabes bien cómo es que sucedió todo, el motivo que nos llevó y sin duda todo fue un…- el chico me soltó la mano que tenía sujeta a la de él y me miro con enfado.
-Ni siquiera te atrevas a decir que fue un “error”-me señalo- Jamás lo digas Gray, óyelo bien.- su respiración se entrecorto, parecía y estaba molesto- Te entregue mi alma esa noche y el mas puro amor que he sentido ha sido para ti, así que por favor, no me vengas con mierdas de ese tipo.
-Yo lo lamento mucho John, sabes que no puedo corresponderte porque yo amo  a Paul…
-¡cállate!-elevo la voz- No quiero ni escucharte.- encendió un cigarrillo y aspiro un par de veces – Supongo que pensabas en él mientras estabas conmigo ¿No es así?- me limite a desviar la mirada.


Ambos nos quedamos en silencio mientras examinábamos individualmente la situación, además de que no había nada que decir que no hubiésemos dicho ya, solo éramos John, yo y la oscura noche que nos había acogido en aquella calle vacía y hasta melancólica.

-Sera mejor si olvidamos lo que paso- logre capturar su atención, pero solo recibí una sonrisa burlona.
-¿Así de fácil y frió lo dices?... yo no lo haré, hazlo tu si quieres. Desearía que me dieras la oportunidad de…
-Eres como un hermano para mí...
-¡¿Un hermano?! No creo que fueras capaz de acostarte con alguien que es como un “hermano”.
-Perdóname- dije con la voz entrecortada- No pensé en las consecuencias de mi estupidez.
- Por favor…y creo que sí, debemos olvidarlo, solo dame…. Tiempo- tiro su cigarrillo.
-Te quiero John, te quiero mucho.-le abrace pero él me evito
-Adiós Gray- se acercó y beso fugazmente mi frente, tras lo cual lo vi partir calle abajo.


¿Cómo mi amistad con John se vio truncada?

Por simples tonterías, mis tonterías….
























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Aqui una nueva entrega para ver que les parece este capitulo, 
Agradezco a Luu que me comenta hermosamente y bueno espero este te guste como el anterior, supongo que desde aqui empieza el verdadero drama de la fic. :3


La canción la escogí porque tal vez  va un poquitin de acuerdo al capi :3

Buena noches y  espero subir mañana :3

domingo, 14 de diciembre de 2014

Capítulo 41.

 Iba por aquellas calles vacías de un Liverpool semi habitado en aquel domingo, aquel domingo que en que contaba unas pocas monedas pero que parecían suficientes para cumplir su propósito.
Todas las había colectado de las propinas, a veces generosas, de los hombres que llegaban a la Casbah por un buen servicio y al parecer, yo se los daba.

¿Cuál era el propósito de aquel dinero?
Bueno, había visto un lindo sombrero que moría por comprarlo y era bueno para la época en la que estábamos, tuve que ahorrar mucho para poder conseguirlo y apenas un día antes, me había cerciorado de que aún seguía ahí.
Sonreí con autosuficiencia al verlo en el aparador, como si este estuviera a la espera de mí y por obviedad, no quise esperar más, por lo que me apresure a entrar mientras seguía sonriendo de manera estúpida y psicótica.



-¡Brit!- me detuve al instante, no solo por escuchar mi nombre, no, sino por reconocer la voz de aquella persona que bien conocía.
-¡¿John?!- mi expresión facial cambio radicalmente- Aun no creo que tengas el descaro de hablarme, pero sabes, vete a la mierda…
-¡oye! Tranquila- su rostro tampoco parecía muy feliz, pero había algo distinto- Venia hablar contigo en son de paz.
-Mmm… mira que interesante pero no me importa- le mire  con desdén- No me apetece en lo más mínimo.
-Pues como quieras… me vale una puta mierda…
-¿Sabes John?-le señale con mi dedo índice- Hay veces que me sorprende el nivel de estupidez que tienes-  me acerque un poco y empuje su cuerpo levemente- No me busques y no me hables… y si algún día te encuentras conmigo, evítame la pena de ignorarte.



Me di la media vuelta y continúe con lo mío, había logrado salir de la tienda y comencé a alejarme de la misma ya que quería alejarme de John, aunque me detuve unos metros después, estuve a la espera  de que John se alejara del lugar. No había contado el tiempo, pero supongo que eran entre 15 minutos en los que tome mi camino de regreso a la tienda y entre sin ningún tipo de obstáculos.


-Hola-sonreí- buenas tardes.
-Dígame ¿Qué se le ofrece?-me pregunto la dependienta.
-Bueno, quería llevarme el sombrero que está en el aparador, aquel color lila que esta….
-¡Oh ya!- la chic sonrió pero después  lo dejo de hacer y me miro con algo de pena- Lo lamento… se lo han llevado.
-¿Qué?-pregunte escandalizada, mire hacia donde había estado minutos y confirme lo que ella misma me había dicho- Pero… hace unos minutos estaba ahí…
-Lo sé, pero hace un momento se lo llevaron, no ha de tener mucho tiempo.
-¡Maldita sea!
-Tienes mala suerte.- la chica me dedico una media sonrisa antes de marcharse para atender a una nueva y potencial clienta que había llegado en el momento.


Seguro la chica tenía toda la razón al decir que  ese día no era mi mejor día.
Salí del establecimiento con el rostro cabizbajo ante mi derrota, aunque esta desapareció al sentí que alguien me seguía y cuando gire pude ver a John quien estaba detrás mío, con una sonrisa y un cigarrillo en la boca.



-Es una lástima…- vi que tomaba algo de una bolsa que tenía en sus manos y  quede impresionada al ver lo que era.- Me queda bien ¿no?- era aquel sombrero que tanto había querido.
- Eres un….


El chico  sonrió con sorna y salió corriendo.
Vaya que era un maldito.

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Ese día por la tarde había sido completamente placentero, había descansado, no había ido a trabajar, y ahora reposaba en mi cama mientras escuchaba un par de canciones en la radio, aunque  toda aquella relajación se esfumo al escuchar el timbre de la puerta el cual anunciaba la llegada de una visita, debo admitir que al principio me molesto pero, ante la insistencia del sonido no tuve más remedio que atender.



-Ya voy, por un carajo, parece que no pueden esperar- abrí apresuradamente la puerta.- ¡¿Paul?!- trate de acomodar mi cabello de manera disimulada, si es que hubiera una manera de hacerlo.
-Lamento haberte molestado-sonrió.
-Claro que no es que…
-Me mandaste al carajo- levanto la ceja y sentí que mis mejillas ardían- Creo que fui inoportuno.
-Ya te he dicho que no…-sonreí- ¿Quieres pasa?
-¿Se puede?-asentí- Entonces si-beso mi mejilla y abrí paso para que se adentrara- ¿Estás sola?
-Algo... Bonnie está conmigo- señale el patio trasero y él sonrió- Ya sabes por si un intruso quiere atacarme o algo así.
-Vaya… espero no me confunda con un intruso.
-Ya te conoce-sonreí- eres un vecino ¿lo recuerdas?-asintió-Y bien ¿Qué te trae por aquí?
-Bueno, me atreví a venir hasta aquí para invitarte a salir- al escúchalo decir eso abrí los ojos como plato- Ya sabes... necesito compañía de una buena amiga y esa eres tu- vaya que sabia como tirarme del cielo.
-Pero… es algo tarde para salir y además, mis padres no están para avisarles.
-Podemos salir hasta que ellos lleguen- sonrió con autosuficiencia.
-Claro... pero ni siquiera estoy arreglada para salir.
-Entonces te espero hasta que lo estés…- intentaba decir algo, pero el negó repentinamente- No hay excusas… ¿O no quieres salir conmigo?
-No es eso, es que…-mire sus ojos examinarme y caí, vaya que sabía controlarme- Si quieres pasa por mi dentro de media hora.
-Media hora más media hora más que las mujeres tardan…-sonrió- vengo por ti en una hora.-asentí.- Entonces nos vemos.


Salió y apenas vi cruzar la calle  y como este caminaba hacia su casa, subí de nuevo a mi habitación y directo al tocador donde me apresure a tomar una ducha.
Cuando termine, busque en mi armario lo indicado  para salir esa noche con Paul, quería lucir lo mejor y opte por un vestido color salmón que había tenido guardado para una ocasión especial y esa lo parecía, tal vez él podría proponerme ser la próxima señora McCartney, de las amistades siempre salen las relaciones.

Un par de horas después, el timbre sonó por segunda ocasión, para ese entonces ya mis padres habían llegado y yo había terminado de alistarme, así que solo me apure a salir pero mi madre, según parecía, se adelantó para poder atender la puerta, le mire y vi su sonrisa fijos en mi ¿Cómo podría  resistirme a sus encantos? Era imposible.

-¿Estas lista?
-Eso creo-dije casi a susurro pero lo suficientemente alto como para que él pudiera escucharme.
-Pues has tardado horas Brittany, supongo que ya lo estas-dijo mi madre con una sonrisa maliciosa que hizo que me sonrojara.
-Si usted me lo  permite-Paul miro a mi madre y ella asintió- Entonces podemos irnos.
-Solo por favor... tráela temprano, no me gusta que este tanto tiempo fuera de casa.
-Mamá…
-Tiene razón tu madre, llegaremos lo más temprano que podamos-Paul sonrió y mi madre le correspondió.
-Adiós mama- Paul me tendió su mano y algo titubeante la tome, mis mejillas ardía y apenas nos alejamos de la puerta escuche  una risa de Paul- ¿Que te causa tanta gracia?
-Nada...-fijo sus ojos hazel en mí.
-Seguro-dije no muy convencida- ¿Cuáles son los planes para hoy?
-Mmm… ya los descubrirás- le mire algo molesta- Es una sorpresa…
-Odio las sorpresas.
-¿De verdad?-asentí- Creo que lo desfrutaré más de lo que creí, entonces.
-Si tú lo dices- solté una risita.
-Por cierto, luces bien con ese color- pude ver como el chico me miraba de reojo.
-¿Crees?-asintió- Yo pienso que no debí usarlo, digo, soy un poco pálida y con este color pudiera parecerlo más…
-Claro que no-sonrió- Mujeres y vanidades… ¿Quién las entenderá?- negó con la cabeza divertido-  Será mejor que nos vayamos


Sentí como él tomaba con mucha más fuerza mi mano y corría para poder llegar a tan misterioso y desconocido lugar, al menos para mí.
Justo cuando paro pude ver que era un lugar bastante diferente a los que ambos acostumbrábamos.
Tenía una fachada antigua pero parecía algo divertido por dentro y no tardamos mucho entrar, no, no con la prisa que el parecía tener.


-¿Este es  el lugar tan secreto?
-Me parece un buen lugar ¿No lo crees?
-Eso parece-dije dando una ligero vistazo alrededor del lugar.
-Ya verás que si- me volvió a coger de la mano y me dirigió por el lugar mientras yo baboseaba y escuchaba una musiquilla de fondo en aquel lugar.
-  Y entones ¿Qué es lo que comeremos?-pregunte mientras buscaba un par de sillas libres.
-No, nosotros no vinimos aquí, vamos al bar que hay por ahí- lo señalo y pude notarlo.
-Pero...
-Vamos…-después de unos minutos y un poco más cerca de la barra, paramos y  Paul no dudo en pedir algo de beber, para cada uno de nosotros mientras yo aún seguía viendo el lugar.
-Ahora sí... ¿Qué te parece?
-Tenías razón-sonreí- es lindo pero ¿A qué se supone que vimos?
-Pues… a –le vi titubear, estaba punto de cuestionar cuando sentí una mano en mi hombro y tras de ello un saludo casi casual.
-Hola.- Gire a para cerciorarme  de que mi mente no estuviera jugándome una mala jugada.
-¡¿Tu?!
-Bueno, si me disculpan, tengo que ir por ahí-dijo Paul rápidamente.
-¡Paul!-grite algo molesta pero de nada sirvió ya que le chico ya se había alejado lo suficiente.- Seguro todo esto es por ti, tú le dijiste a él que me trajera aquí.
-Creo que si yo te hubiera invitado no hubieras venido- John tomo asiento y dejo a un lado un cigarrillo que tenía en su mano.
-No pensé que fueras tan inteligente… me voy- me levante con la intensión de irme pero le me detuvo con su mano sosteniendo gran parte de mi brazo.
-Espera…. luces hermosa ¿Cómo haces para enloquecerme cada que te veo?
-Eres tan patético Lennon…-le sonreí con sorna- deberías cerrar tu boca y callarte.
-Mira, quiero terminar con esta mierda y por eso te traje un presente- saco una bolso y la puso frente a mi.- Vamos ábrala.
-¿Crees que con un estúpido regalito quedara todo olvidado?
-lo estoy intentando ¿no?- mire sus ojos casi suplicantes y no me quedo más que abrir aquella bolsa de la cual me lleve mi segunda sorpresa en esa noche- Lo vi y pensé en ti…
-Eres un maldito cabrón…
-Póntelo-me ordeno.
-Claro que no, primero porque no es mío y segundo porque no me combina- ignorando lo que le decía lo tomo y lo puso sobre mi cabeza.
-Boberías…-me miro por unos segundos- Hace falto algo…
-¡¿Qué?!
-No lo sé-se encogió de hombros-  Tu eres la mujer y deberías saberlo- paso su mano delicadamente sobre mi mejilla, la misma que días atrás había golpeado con una bofetada.
-Te odio John…
-Y lo merezco, pero necesito que me perdones porque sé que estuvo mal lo que hice- agacho la cabeza- Esto no lo hago muy a menudo.
-¿Golpear mujeres?-dije despectivamente.
-Pedir disculpas- se dirigió a mí con una mirada glacial para después relajar un poco su expresión.
-Que sincero, mereces una medalla.
-Favor que me haces- sonrió, de una manera casi tierna y adorable.
-SI me volvieses a tocar… te juro Lennon que te matare.
-Yo mismo lo hare-beso mi mejilla.
-Eso quiero verlo-sonreí.- Pero aun así, quiero que lo jures
-Lo juro. Y bien, ya que estoy perdonado… ¿te arreglaste tanto para venir con McCartney?
-¿Arreglarme? Claro que no, cogí lo primero que vi.
-Por favor, no seas ridícula, seguro es nuevo- dijo lanzando un bufido.
-¿Y cuál es tu problema?
-Nada, solo que te vistes muy bien para él.
-¿Crees que lo haya notado?-dije sonriendo como estúpida y acomodando mi cabello.
-Pues, no lo sé-dijo seriamente-Pero si fuera para mí, ahora te tendría  entre mis brazos y…
-¡Oye!-me queje.
-Por lo que veo las cosas ya van bien ¿No?
-Mejor que nunca ¿No es así cariño?-Lennon me tomo por los hombros y me acerco a él.
-Aléjate.
-Prometiste portarte bien con Ella John. Dijo Paul algo cansado.
-¿Y que no es  lo que estoy haciendo? ... ¿Qué les parece si vamos a un mejor lugar?  En este me aburro.-murmuro John.
-Algo decente como esto no es de tu clase Johnny-Dijo entre risas Paul
-Eres un vulgar John-conteste con burla
-¿Que dicen? Conozco un pub buenísimo, esto es de ancianos, como para Paul.
-Ya que insistes- dijo Paul y  ambos  reímos.



Justo y sin perder mucho tiempo, encontramos el lugar al que tanto John quería ir, digo encontramos por que John era un ciego miope de día y de noche, la cosa empeoraba, pero afortunadamente Paul sabia a donde quería ir John y no tardamos mucho en llegar al lugar.
Durante el trayecto, contamos con la plática y chistes malos por partida de Lennon, aun así nos divertimos mucho, pero apenas entramos a el segundo lugar, un pub,  John corrió  hacia la barra dejándonos solos y varados a mitad del lugar a Paul y  a mí.



-Aprovechando que John no está- Paul dirigió su mirada  a la mía- necesito hablar contigo.
-¿Conmigo?-asintió-¿De qué?
-Mmm… ven, necesito un poco de silencio.


Por tercera vez en la noche sujeto mi brazo y me encamino hasta una mesa, algo alejada del barullo que había en el lugar, en el pub.


-Y bien...
-Sabes, esto me da pena decírtelo- toco su boca y alrededores con su mano izquierda, específicamente con su dedo  medio- pero eres la única con la que puedo hablar de ello.
-Esto me está asustando-sonreí- Dime lo que tengas que decírmelo. Vamos, con confianza.
-Bien- sonrió- Hay… alguien, una chica y ella…
-¿Qué?
-Me gusta, me gusta mucho, Brittany.-me quede helada
-¿Si? ¿Y que hay con ello?
-No sé cómo decírselo- se acercó un tanto a mí que casi podía sentir su respiración sobre mi cara- y lo que más temo es lo que ella pueda sentir.



¡¿SE ME ESTABA DECLARANDO?! Eran tan imposible pero tan cierto  a la ve, todo era lógico y parecía tener  un poco de coherencia, sentí  mis manos sudar y también, como mi respiración se entrecortaba, sin saber  que responder.

-Bueno, yo…-tome un respiro- Creo que deberías decirle lo que sientes. Probablemente ella sienta lo mismo que tu desde hace tiempo.
-¿Lo crees? No estoy muy seguro.
-Si no lo intentas, nunca lo sabrás.
-Tienes razón…-tomo mis manos que estaban reposando en la mesa.
-¿Por qué demonios se esconden de mí?-dijo Lennon quien llegaba con un par de bebidas.
-Nadie se esconde-quite mis manos de  donde las tenía-  Solo que tu tardaste mucho y te largaste por bebidas.
-Porque alguien tenía que hacerlo ¿No?
-Sí, si  John- rio Paul- Regreso en un momento.
-¿A quién te iras a tirar en el baño?-pregunto John de forma burlesca.
-Vete al demonio Lennon.-vi como Paul me sonreía y se alejaba de nosotros
-y…. ¿de que hablaban?
-Que te importa-dije un tanto molesta.
-¡Huyy! Que carácter señorita.
-¿Cómo querías que reaccionara ante tu inoportuna aparición?- me miro confundido- Paul estaba a  punto de declarárseme y tú me interrumpiste, lo interrumpiste.
-¡¿Qué dijiste?!
-Como escuchaste, idiota.
-Estás loca-negó rápidamente- Eso es imposible.
-Aunque te cueste creer, me estaba contando de sus sentimientos-sonreí-  Si lo hubieras escuchado, me platico de una chica que le gustaba y mientras tanto, el me miraba con ternura, ¡obviamente esa chica era yo!-dije en un gritillo
- Detente Gray, será mejor que no sigas ilusionándote.
-Eres un amargado envidioso, estoy segura que si tu no hubieras llegado, él me lo hubiera pedido….
-Él esta haya con la chica de la que te estaba contando.
-¿Qué?
-Míralo por ti misma.


John me señalo a una parte en la cual tuve que abrir bien los ojos, ya que una multitud se  interponía para ver con claridad, aunque no necesitaba mucho de ella para entender lo que era lógico.
John había tenido razón por segunda ocasión, Paul estaba  en la pista intentando bailar con una chica, ambos lucían muy alegres y a penas  mire bien a la chica, pude notar que era la misma que estuvo en la fiesta de George por el cumpleaños del chico.
Casi pude escuchar como mi corazón se partía en un millón de pedazos y casi en lágrimas al ver como el chico se acercaba a ella y la besaba, se besaban.


-Te lo dije-me levante sin siquiera ver a John quien había pronunciado esas palabras.
-Creo que… debo irme.
-espera, yo te acompaño, solo iré a….


No espere a que terminara porque no tenía deseos de continuar en ese lugar, en esos momentos. Tome mi bolso y apresuramente, salí de lugar sin dejar ni un rastro y con el corazón destrozado.
Iba sola y eso me ayudaba a derramar unas cuantas lagrimas sin que nadie me viera, pero eso se terminó cuando John me sostuvo del hombro y me giro hasta donde estaba el.



-¿Por qué no se da cuenta de  que yo lo amo?-dije entre sollozos
-La cara la tiene de tonto ¿no?-a ver que su chiste no hizo efecto se quedó en silencio.
-Yo soy lo que él necesita, además ¿viste a la chica?-asintió- Es muy fea y engreída…
-No te engañes Gray… solo lo dices porque te gustaría ser ella.
-¿Y eso es algo malo?-grite-¿Qué tiene ella que yo no? Vamos, dímelo John-le empuje-¿Acaso tengo que teñirme el cabello? ¿Qué debo hacer? ¿Qué necesito?
-Nada de eso- toco mi cabello- eres la mujer perfecta…
-No es cierto John.  Si eso fuera cierto, él estaría conmigo…
-Lo eres para mí-dijo mientras me tomaba en un abrazo y yo comenzaba a llorar en su pecho.- Yo te amo.
-¿Es enserio?-me aleje un tanto para poder verlo.
-¿Por qué te mentiría? No te imaginas cuanto…



En sus ojos vi sinceridad y cariño sincero. Además, yo había constatado que cuando John se lo proponía, podría ser el hombre más tierno que pudiera existir y ahí, lo estaba comprobando.
Él se acercó a mí rozando su nariz con la mía para después,  tocar leventemente mi boca con sus labios, casi con un roce imperceptible, al ver que no me alejaba  ni lo detenía, me beso completamente y sin remordimientos.
Yo me atreví a seguirle porque, era lo que necesitaba en ese momento, tal vez era una decisión errónea pero no media mis consecuencias porque, también disfrutaba de lo que estaba pasando.


-Hace un poco de frio- dijo apenas dejo de besarme.
-Sí, creo que…
-Podríamos ir a un lugar más tranquilo y donde podamos hablar a solas.
-no lo sé- acaricio mi mejilla y deposito un beso ligero sobre mis labios.


No dije nada pero accedí al comenzar a caminar a la par de él. Tan pronto  tomamos un autobús que nos llevó cercas de  Mendips.
John me dejo unos minutos esperando hasta que  regreso por mí y entramos a su casa y subimos rápidamente las escaleras que llevaban a su habitación.


-¿Y tú tía?-pregunte en un susurro.
-No esta-sonrió-¿Quieres… algo de tomar?-negué - ¿Te parece si escuchamos un poco de música?
-Me parece bien



 Mire como revoloteaba un poco su pequeña y desordenada habitación, que en otro momento me parecería gracioso, pero ahora estaba nerviosa.
La melodía  de “blue Moon” comenzó a sonar nítidamente  en la habitación mientras John se sentaba a mi lado y vi, como también estaba nervioso.

-Esa canción… es bonita-dije sin saber muy bien que decir.
-No más que tú.
-Por favor John.-sentí que mis mejillas ardían, él se acercó a mí y sentí sus labios en mi mejilla y después  cercas de mis labios.


Sus besos me supieron a gloria y lo deseaba en ese momento.  Los besos subieron de intensidad y ahí  me tenía recostada en su pequeña cama mientras respiraba algo agitado, le mire y él supo de inmediato que aceptaba los términos de lo que fuera a pasar y sonrió, de una manera diferente a la que acostumbraba.
No tardó mucho en deshacerse de mi ropa y yo torpemente intentaba desabrochar su pantalón, lanzo una sonrisa de satisfacción cuando lo logre. Quedamos en paños menores pero no fue por mucho, ya que John se deshizo de mis pantaletas y fue ahí cuando comencé a temblar, con su mano derecha separo un poco mis piernas y acaricio mi  entrepierna, cosa que me hizo estremecer, pero era poco comparado  a cuando se me erizo la piel al sentir su miembro erecto, el cual, iba  rozando por el mismo lugar que sus manos habían pasado segundos atrás.  Estuvo un rato observándome hasta que, con  un movimiento lento pero contundente, el chico entro en mí y lo supe porque sentí un dolor punzante en el momento.


-¿Estas bien?-pregunto en mi oído,  asentí y pude verle con la ayuda de la luz de la luna. John sonrió satisfactoriamente y comenzó a moverse de adentro hacia fuera e hizo que el dolor  se  convirtiera en una oleada de placer.



Una cosa había llevado a la otra y el resultado había sido irremediable.

¡¿Qué había hecho?!























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