Después de las presentaciones no se hizo más que platicar
con el trio de chicos que se nos había unido en la mesa. Debo confesar que
estaba un tanto incomoda y hasta fastidiada al ver que ellos habían robado la atención que merecíamos Mariel y yo.
Bueno, no eran ellos, mejor dicho, que ella nos había
arrebatado sin previo aviso.
Desde John, George, Paul y sobre todo, Stuart, estaban
embobados con aquella chica llamada Astrid, supongo que al ser alemán
llamaba sobre excesivamente de los
chicos.
Gire a ver a Mariel y vi que no estaba tampoco muy contenta,
al contario, estaba un tanto molesta al
ver que George apenas le había prestado atención desde que Astrid había estado
comenzando a platicar con ellos.
-¿Quieres algo de tomar?- pregunte a Mariel quien, al
escuchar mi voz se giró con una sonrisa fingida.
-¿Se puede?-asentí- Vayámonos, detesto estar de estorbosa.
-Tonta.- reí y junto a ella y nos levantamos sin siquiera
llamar la atención y caminamos hasta la barra- Disculpe… oiga….- grite un par
de veces al barman.
-Creo que no te entiende-dijo Mariel aburrida- En todos lugares somos ignoradas.
-¡Hola!- ambas giramos y nos encontramos con uno de los chicos
que estaba junto a nosotros.- Si ustedes quieren puedo pedirles unas bebidas…
-No, gracias. Nosotras podemos-dijo Mariel de inmediato.
-Vaya, creo que... ¿Estas molesta? Lo pareces…
-No, claro que no. Si me encanta como…
-Basta Mariel-dije de repente mientras Mariel cruzaba los
brazos enfurruñada- Si no me equivoco, nosotras podemos hacerlo.
- Lo hare- el chico
hablo en alemán y para el asombro
de nosotras, el barman lo atendió con rapidez.- Tomen, espero no haberme
equivocado, por cierto. Es un placer conocer a las amigas de ellos- señalo a
los chicos- son realmente buenos.
-Creo- dije sin saber que decir- ¿Eres Klaus? ¿Cierto?-el
asintió- ¿Desde cuándo conocen a los
chicos?
-Realmente no hace mucho….-pude ver que se quedó pensando
unos minutos- yo fui quien los vio
por primera vez y después traje conmigo
a Jürgen y a Astrid, mi novia.
-¿Ella es tu novia?-pregunto Mariel asombrada.
-Si ¿Por qué?
-Por nada, solo curiosidad-dije mientras le mostraba una
sonrisa sincera, creo que me sentía un tanto aliviada de saber que la chica
estaba en una relación.
- ¿Qué hacen aquí?- oí la voz de John y de Stuart quienes
estaban detrás de Klaus – Son mudas o tontas, se les dijo que
no se apartaran de donde estábamos…-finalizo John
-Claro que no John, pero al ver que ninguno de ustedes
estaba disponible para traernos una bebida- señale mi vaso- decidimos venir nosotras
mismas por ella. ¿Algún problema con ello?
-Yo las acompañe, no se preocupen-Klaus sonrió amablemente.
-Como sea, vengan de vuelta
a la mesa.-ordeno John, Stuart solo me dedico una mirada sebera pero la desvié.
-La estamos pasando también con Klaus… que no, no lo
haremos…
-¿Qué pasa aquí?-pregunto George algo ya tomado y junto a él
venía Astrid.
-Nada.- contesto Mariel- Deberíamos irnos a sentar Brit.
-¿Por qué? Aquí
estamos bien, tranquilas hablando con este chico…
-Perdón que los interrumpa, pero… creo que es hora de irnos
Klaus, ya van a ser las 10…
-¿De verdad?-pregunto Mariel mientras tomaba inconscientemente
la mano de aquel chico llamado Jürgen, quien sonrió ante la acción de la chica- que tarde es, esto del cambio de horario de
aquí y Liverpool me tiene mal.
-seguro- dije sin mucho entusiasmo- ¿Por qué es que se
tienen que ir? Aún es temprano’ ¿no?
-De hecho no- contesto Jürgen, quien por cierto no había
hablando mucho durante la noche- Es hora de que nos vayamos, pediré un taxi. –
el chico se alejó y camino hasta una cabina que había ahí mismo en el
establecimiento.
-Son reglas que hay aquí- dijo Klaus- No podemos estar más allá de las 10 de la noche.
-Que lastima, la estábamos pasando tan bien-dije.
-Igual yo, son chicas muy agradables. Pero bueno, vámonos
Astrid- gire a ver a la chica quien veía a Stuart y no dudo que Stuart también
la viera.
-Antes de que se vayan-dijo Stuart interrumpiendo a los
chicos.- me parece recordad que Astrid dijo que estaba rentando una habitación
en su departamento.
-Sí, lo recuerdo bien ¿Qué hay con ello?-pregunto Astrid
algo extrañada.
- Bueno, Brit y Mariel no tienen donde quedarse y tal vez…
-Claro que tenemos en donde quedarnos… con ustedes-dije con
obviedad.
-Ahí sería muy incómodo- dijo John- No hay espacio para
tantos… a menos que quieras recostarte conmigo- vi a Lennon mirarme con morbo
y le mire indignada por ello.
-John tiene razón Brit…-comenzaba a decirme Stuart.
-Pues si no me quieres en su lugar, nos iremos a un hotel….
-Brit, no exageres-dijo Mariel.
-Cállate Mariel.
-Bueno, que tal si lo piensan, la habitación está disponible
para ustedes… entonces nosotros nos vamos-Astrid sonrió.
-Eso es lo mejor de las visitas, cuando se van-John soltó el humo de su cigarrillo y pude ver la
sonrisa de Astrid, quien en vez de molestarse parecía divertirse.
Algo no estaba agradándome y era la manera en que ella
miraba a Stuart y lo peor, era que él le correspondía.
Por primera vez en nuestra relación pude sentir algo parecido
a los celos, si, celos.
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Mariel y yo estábamos ya somnolientas ante las altas horas
de la noche, los chicos aun no terminaban su
participación y parecía tan lejano el momento de partida. Ahora, ya no estábamos en una mesa, si no
cercas del escenario y recostadas
intentando no ser vencidas por el sueño.
- Brit… ¡Brit!...- abrí los ojos y me di cuenta de que era
Stuart.
-¿Qué paso? ¿Dónde estamos?
-Es hora de irnos, vamos floja-sonrió el chico.
-Pensé que nunca terminarían-estire mi brazo en señal de que
me ayudara a levantarme- ¿Y Mariel?
-George ya la lleva al departamento, ahora es nuestro turno.
-¿Qué hay de John y Paul?-pregunte al estar ya a la altura
de él.
-Pues…- sonrió.- no vendrán con nosotros, no por ahora,
vamos.
No dije nada más y me deje cargar por él, estaba demasiado
dormida y tan bien, un poco bebida. Realmente no me di cuenta del espacio de tiempo pero, para mí fue
rápida nuestra llegada, entre una plática extraña y un Stuart evidentemente
divertido por mi ebriedad, jamás me había visto así.
- Eres más pesada de lo que pensé…-dijo mientras soltaba un
bufido de cansancio- Dormirás aquí esta
noche.
-¿Dónde está Mariel y George?
-Seguro se fueron a dar una vuelta, tu tranquila, esperare a
fuera a que te cambies.
-¿Por qué? Nadie te dijo que te fueras, solo pásame mi ropa
y ayúdame-dije con una sonrisilla picara.
Ignoro mi comentario y me tendió la maleta, acercándola a mí y después de ello y con varios intentos
de no caerme, me vestí con algo ligero, mientras Stuart estaba intentando no
verme.
-listo…
-Claro, ahora acuesta y duerme- me acomodo la almohada.
-¿Y tú? ¿Qué harás?
-Lo mismo, tonta… estaré…
-Quedare conmigo-le tome la mano y el chico me observo- No
muerdo a menos que quieras que lo haga- solté
una sonrisita
-Está bien- el chico se acostó al lado mío, le gire a ver y
vi como miraba atento el techo, como si este fuera lo más interesante.
-luces guapo cuando estas así- me acerque a él y bese su mejilla.
-¿Cómo que te endulzaron un poco aquellas cervezas, no?-dijo
divertido.
-Solo digo lo que pienso y actuó a consecuencia…. Te quiero Stuart-
comencé a besarlo y ya no me bastaban los dulces y traviesos besos en sus
mejillas, no, y creo que aquel atrevimiento se debía a las copas que había
tomado de más.
-Brit… Brit…-Stuart me separo de el- ¿Qué haces?
-Lo que tú antes habías querido-le mire a los ojos- ¿O qué?
-Estas ebria y no es justo… seria abusar de ti- el chico se levantó-
solo necesitas dormir.
-¿Acaso no me quieres?
¿No soy suficiente para ti?-le dije ya evidentemente molesta.
-¿Qué cosas dices?.. No seas tonta. Mañana me lo agradecerás.
-Es por otra ¿verdad?...-le mire casi al punto de llorar.
-Qué cosas dices….
-¿Entonces?...
Stuart se quedó en silencio y se acercó a mí, me di un
ligero beso en la mejilla y se recostó a mi lado. Me abrazo por detrás y
escuche que susurraba una canción en mi oído.
Tenía miedo y no sabía a qué. ¿A perderlo? ¿A la soledad?
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Los chicos estaban un tanto
desvelados y notablemente cansados, era de mañana un poco antes de mediodía y la cara de
muertos que tenían era casi imposible no notarles.
En resumen, era el segundo día de nuestro viaje a Hamburgo y aun así no podía creer que
siguiera estando ahí, con un dolor de cabeza y con la risa de Mariel quien
parecía no estar tan afectada como yo lo estaba.
- Y la luna era impecable, debiste venir... Brit... ¡Brit!
-Por favor calla Mariel, me duele mi cabeza-dije mientras
tomaba la misma y dejaba entrever mi
resaca.
-¿Mala noche? ¿Muchas copas?
¿Sexo desenfrenado? ¿Qué es lo que te duele Gray?-pregunto John bastante
molesto.
-No todos andan ahí buscando sexo como perros, claro, además
de ti-dije ya algo picada.
-No fui el único, cierto Paul- John soltó una sonrisa
autosuficiente.
-¡Que te jodan Lennon!-dijo el chico mientras tomaba una
lata de soda.
-Ahora que recuerdo... George... tu mama te mando esto-
Mariel corrió a su maleta y tomo un
pequeño paquete que le entrego al chico.
-¿Galletas?-agito la
caja.
-No lo sé…-Mariel sonrió y yo recordé de inmediato que tenía
un paquete también para uno de ahí.
-Cierto, yo también tengo algo para ti Pete- vi que todos me
miraban.
-¿Para mí?-pregunto el chico incrédulo- ¿Qué es y de quién?
-no lo sé, tu mamá dijo que te lo diera- se lo entregue
y esto es para ti John, es de Cynthia.
-gracias- John la tomo y la escondió en su chaqueta- Parece
que me he acostado con un muerto-dijo haciendo cara de asco.
-O tal vez el muerto seas tú- dijo Paul vengándose un poco.
-Que gracioso McCartney… de seguro el cine está ocupado y el
agua ha de estar hecha una mierda.
-¿Por qué no vamos a con Astrid?-pregunto George dejando a
Mariel a un lado- ella nos ofreció su casa para cuando quisiéramos.
- No la molestaremos por bobadas-dijo de repente Stuart,
serio y hasta un poco molesto.
-Lo digo porque ella misma lo dijo-dijo George algo molesto-
Además, estuve hablando con Mariel…
-hables con Mariel?- pregunto John en una risa- Te la hubieras
tirado… eres tan tonto George…
-¿Por qué crees que todas las personas piensan en sexo Lennon?
¿Acaso sufres de alguna enfermedad mental?-pregunte irritada.
-¿Y a ti quién diablos te hablo Gray?-se levantó de la silla
y se acercó algo retante hasta donde yo estaba.
-¡Basta! –grito Pete- estoy harto de esto… gracias Brit- el chico
beso mi mejilla.- regreso en un rato.
-Pues espero que tengas una puta hora de llegada-dijo John
ya cabreado.
-Me duele la cabeza… dinos que nos iba a decir George…
-gracias Paul, bueno, este asunto también le concierne a
Brit- me miro- Mariel piensa que es…
-Yo lo digo- le interrumpió
Mariel de golpe- Pienso que sería
buena idea que nos quedáramos en la casa de aquella chica, Brit ¿Qué dices?
-¿Por qué?-pregunte- aquí estamos bien y…
-No te engañes, esto es horrible, sin ofenderlos-John hizo
una mueca de burla para Mariel- Y la
chica parece amistosa…
-Ayer no te lo aprecio-dije mordazmente.
-Pero lo analice bien y lo es… Brittany. Aquí muy apenas
acaben los chicos y nosotras n queremos incomodarlos.
-Mariel tiene razón, Brit… estarán más comidas allá.
-no lo sé…
-No seas cabeza dura-dijo Mariel- si tú no aceptas yo sí.
-Mariel…
-tú decides… no es bueno que estemos aquí- la chica se acercó
a mí y lo dijo en un susurro y mirando a los chicos quienes estaban un poco
distraídos.
-Bien. Bien. ¿Y dónde se supone que vive la chica esa?
-Nosotros las llevamos-dijo Stuart mientras sonreía ¿Por qué lo hacía?
Salimos almorzar con los chicos y justo antes de que fueran
a trabajar, George, John y Stuart nos llevaron
hasta la casa de Astrid, era un barrio tranquilo y bastante pacifico, con casas
de doble piso y pasillos angostos.
Mire a Mariel y vi la sonrisa y supongo, la emoción que le
causaba entrar ahí, sabría que le
había dicho George para convencerla.
-Hola… pasen- obedecimos a la chica, yo con algo de
incomodidad y los demás con total normalidad.-Veo que ya se han decidió- nos dedicó
una mirada a mí y a Mariel.
-Pues sí, la casa de los chicos es muy incómoda y como planeamos quedarnos unos días más, la
mejor opción es quedarnos aquí.
-Qué bueno, me da gusto…
-¿Puedo usar tu baño?-dijo John bruscamente.
-Sí, claro John. Sigue derecho.
-Disculpa lo irrespetuoso que puede ser-dijo Stuart.
-No te preocupes... sabes, creo que esta celoso.
-¿Celoso? ¿De qué podría estarlo?
-de mi-dijo la chica sin más, con una mirada que casi me congelo en el acto.
-¿Y bien… donde será la habitación de la chicas?
-Claro vengan... en seguida les muestro, espero no les
incomode compartir cama.
-No, supongo que no-dije a secas y sentí que Stuart me
esquivaba la mirada.
Nos instalamos tan rápido como pudimos, mientras tanto John,
Stuart y George estaban con Astrid platicando en la sala, de lo más entretenidos,
a ellos se les unió Mariel y lo vi. Ahí tan claro como el agua.
Lo había visto y me daba miedo, ahora lo entendía. Me acerca
a Stuart y le abrace, causando su asombro y provocándole una gran tensión.
-bueno, creo que ya es hora de irnos-dijo John- muchas
gracias por el té y la odiosa música que escuchas.
-¿No te gusta Edith Piaf?
-¿A quién no le gusta? Es una vieja francesa que ya no tiene
tanta fama en nuestros días.
-Lastima, yo no podría sentir agrado por alguien quien no le
gustase Edith- Stuart sonrió y Astrid correspondió
la sonrisa.
-¿Tienen que tocar tan temprano?- los saque de su ensoñación.
John asintió.- Que lastima, tan a gusto que estábamos-dije.
-Si, en fin, nos vamos ya que si no nunca nos iremos- George
tomo a Mariel y juntos, los dos se despidieron en una lugar apartado de nosotros.
-Gracias por su visita-dijo Astrid antes de levantarse a despedir a cada uno.
Todos se fueron y ahí fue donde el pánico entro a mi ¿Cómo estaría
ahí si la chica no me agradaba?
Ella seguramente sabía lo que pasaba por mi mentó o al
menos lo sospechaba.
-No sabía que Stuart tuviera una novia tan bonita-dijo la
chica- ¿Cuánto tienes con él?
- Un poco más de un año y seguramente no se había dado la
oportunidad de decírtelo.
-Supongo.
-Que bonitas fotografías ¿De quién son?
-Mías, estoy estudiando fotografía de hecho.
-Esta es bonita-dijo Mariel señalando una foto- Eres tu tomando
una foto-rio Mariel.
-En realidad estaba probando la luz de la cámara, fue intencional, pero me
gusto y la he dejado ahí. Hace poco les tome unas fotos a los chicos ¿Quieren
verlas?
-Sí, me encantaría-dijo Mariel.
-¿Qué dices Brittany?
-Claro, tengo curiosidad.
Caminamos hasta el baño. No eran tan grande pero era mucho
mejor que el de los chicos posea, lo raro del asunto era que, tenía fotografías colgando de en el lugar, unas eran de ella y las otras de
aquel chico llamado Klaus.
-Miren… son estas-Astrid las extendió y Mariel pudo verlas.
-Me encantan, esta me encanta-dijo señalando una donde salía
George.
-Sale bien-dijo Astrid. Debía admitir que la chica hacia
bien su trabajo, sentí que era como Stuart pero en mujer.
-Son muy buenas, Astrid. Tienes talento.
-hago el intento, la fotografía me gusta mucho y solo trato
de enfocar a las personas y pasmarlas en un pedazo de papel, para que ellas ven
como las veo yo…
Mire un rato toda la amplia galería que tenía ahí frente a mis ojos. Me tope las fotos de los chicos y
por ultimo vi unas fotos donde solo aparecía
Stuart.
-¿Así es como lo ves?-le pregunte a la chica.
-Stuart es una persona fascinante, Brittany, tú debes
saberlo…
-Lo sé, lo sé y por eso sé que tienes talento, por así como está
aquí, es como es el.
-Seguro-Astrid tomo la foto en sus manos.
-¿Qué es lo que hay?-la chica me miro- Dime ¿Qué es lo que hay?-insisti
-Ese día lo invite a tomarle unas fotos y accedió, aun no se
las he mostrado-dijo la chica.
-Seguro.
Le entregue las fotografías y sali de ahí. La chica estaba
mintiendo y podía olerlo a kilómetros y mucho me temia que Stuart también pudiera estarme mintiendo.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderBorrarTarán, terminé de leer *aplausos, ovaciones, caen rosas, cae arroz, caen ¿piedras?* jajajajajajajja Parece que hay gente que no me quiere viva XD
ResponderBorrarLlegué justo para los tiempos de Hamburgo... Hmmmm... Astrid... Querida mía, hermosa, yo te quiero, te banco, pero ALEJATE DE STUART ¬¬
No sé pero me agrada mucho la pareja Brit-Stu, así que Astrid... Ya sabés.
En fin, espero que subas pronto, y cuídate mucho ♥ Un besoo :*