Liverpool, mi amado y querido Liverpool, aquella ciudad que poseía un importante puerto que a casi
nadie le importaba y claro, yo no era la excepción.
Y es que no era que no me importara la historia, no, si no
que en esos momentos lo único que quería era llegar a casa y echarme a llorar
como una niña de 6 años o menos, si era posible aquello.
El viaje no había sido tan pesado como imagine y eso lo
debía a que había tomado una larga
siesta, de hecho, no pasó mucho desde la partida del tren hasta el momento en que quede profundamente
dormida.
Mire por la ventanilla como era que se veía a unos caso metros, la estación de
tren en Liverpool y fue ahí cuando me inquiete. ¿Qué se supone que les diría a
mis padres ante esta repentina llegada?
No quería que ellos pensaran mal y después de ello, me
llenaran de sermones o cosas parecidas, no, no era una opción.
Había pensado en decirles que el dinero se me había terminado, que se me
había perdido algo del mismo pero sabía que esas excusas solo empeorarían las
cosas, así que mejor decidí dejar aquella terrible inquietud para después, ya
que lo verdaderamente importante era que ya estábamos en el país y me
encontraba mucho mejor que cuando salimos de Hamburgo.
Mariel y yo tomamos un taxi apenas bajamos del tren y
afortunadamente lo encontramos, sospechosamente ese día había mucha gente rondando la estación y
parecía un buen agüero, tal vez las cosas desde ese momento mejorarían y eso
esperaba.
La primera parada que hizo fue en casa de Mariel, la chica se despidió e mi con un escueto y
sincero abrazo y la vi entrar a su casa e inclusive, puedo jurar que escuche el
grito sorpresivo de su madre al verla, seguramente, para frente a ella.
Y ahí, ahí era donde yo entraba en juego y estaba ya frente a mi casa, pague el taxi y baje mi
maleta con un esfuerzo sobre humano de caer por lo pesada que esta se sentía.
Mire mi casa y note algo de nostalgia, realmente el estar
aquel tiempo en las condiciones en las que vivían los chicos me habían hecho
valorar lo poco o mucho que yo tenía en Liverpool, sobretodo las comodidades
que ahí tenia, tanto así que casi me lanzo a abrazar la linda cerca que tenía
en mi casa, esa vieja madera que lucía en un color blanco, sencillamente
era más hermoso que la habitación entera
que tenían los chicos allá en Hamburgo.
Dejándome de rodeos, entre a mi casa sin más, con la
esperanza de pasar desapercibida pero, como siempre, mis deseos nunca se
cumplían.
-¡Brittany! ¡¿Qué haces aquí?!- mi madre dejo caer un plato
que tenía en manos, supongo que de puro susto.
-Hola...- trata de sonreír lo mejor posible.
-Cariño ¿Estas bien?- escuche la voz de Papá, quien
seguramente estaba en la planta de arriba.
-Brittany…-insistió mi madre.
-Bueno… los extrañaba demasiado ¿No es esa una razón de peso
para estar ya aqui?
-No tanto como tus deseos de ir-dijo mi padre quien ya
estaba ahí, justo detrás de mí.
-Además, tú no eres así Brittany. Dinos de una buena vez que
es lo que paso.
- Es que...-mire a ambos- me quede sin dinero…
-¿Cómo?-pregunto mi madre- Si te dimos más dinero del que tú
misma tenías…
-Lo sé mamá. Lo que pasa es que las cosas en aquel lugar son
muy caras.
-Increíble, la inflación es demasiada ¿A dónde iremos a
parar más adelante?-dijo mi mamá
mientras regresaba a la cocina con los pedazos de aquel plato que había tirado.
-¿Segura que eso es todo?- papá se inclinó un poco, era un
hombre alto y de ojos color verdes, aquellos mismos que me examinaban en ese
momento.
-Técnicamente…
-Vamos Brit, sabes que puedes contar conmigo hija- me brindo
una sonrisa y le correspondí.
Mi padre más que ser ello también era mi amigo, un amigo en
el que podía confiar y acudir cada que tenía
un problema o por un consejo, el cual, ahora necesitaba más que nunca.
-Termine con Stuart-dije a bocajarro ante su mirada casi
inexpresiva.
-Stuart era el chico de los lentes ¿O me equivoco?- mi papá
solo conocía a Stuart por las cartas y
por varias veces que se vieron de lejos, más nunca lo presente como era
debido.
-Efectivamente- me deje caer pesadamente en una silla.-
Tuvimos unos problemas y diferencias irreconciliables, no tenía caso que
estuviera ahí.
-Cariño...- papá toco mi mejilla y beso mi frente-La vida está
llena de desilusiones como esta, solo falta esperar el tiempo en que llegue la
persona indica y sé que la encontraras.
-Que cosas dices papá-dije con una risita amarga.
-La verdad.-sonrió.
-Y…-gire a verle- ¿Tú crees que algún día… lo encuentre?
-Claro, todas las personas lo encuentran, solo hay que darle
tiempo al tiempo.
-Claro-suspire.
¿Cuánto tiempo tendría que esperar para que quien quería que
me quisiera se llegara a fijar en mí?
Esperaba que fuera antes de que yo muriera ya que, a veces el tiempo no te alcanza en su espera….
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No regrese al trabajo hasta que termino mi permiso
establecido por la Sra. Best, además, sinceramente no tenía muchos ánimos de
volver a trabajar inmediatamente, aunque poco me duro el gusto por que tampoco había
estado disfrutando mucho mi tiempo a
solas en la mi casa.
Por eso, apenas fue lunes comencé mi camino al trabajo, con
algo de entusiasmo y muy relativamente temprano.
-Buenos tardes Sra. Best-dije quitándome el abrigo.
-Ya te he dicho que me llames Mona.-me reprendió.
-Está bien, Buenos tardes…
Mona.
-¡Cariño!-me tomo entre sus brazos- ¿Cómo estás? ¿Cómo esta
Pete?
-Yo estoy bien, gracias por preguntar-sonreí.- Y Pete… creo que
esta mejor de lo que yo estoy.
-¿Estas segura?... esa cara que pusiste no me convence mucho.
-Bueno… es que donde ellos viven es un verdadero asco… pero
dentro de lo demás, él está bien.
-Ni me lo digas, solo de imaginármelo me dan ganas de ir por
él a Hamburgo o donde quiera que estén.- Solté una risa por la cara de la Sra.
Best- Como sea, apúrate que ya tenemos gente esperando.-señalo una mesa que
estaba siendo ocupada por una grupo de chicos.
Camine rápidamente para ponerme aquella clase de mandil que tenía
que usar y me acerque a ellos.
Lo peculiar era que, cada que me acercaba a ellos me parecían
prácticamente familiares y no sabía exactamente de dónde.
-Buenas tardes ¿Desean ordenar algo?
-Hola-dijo uno de ellos con una brillante sonrisa.- Yo para
empezar quiero un... ¿Qué me recomiendas?-
reaccione en el momento ya que me había perdido en los ojos azules de
aquel chico que además, era notorio también,
por su peculiar nariz.
-Pues…-sonreí ante la mirada de todos- tenemos pasta y…
cerveza… es como la especialidad de la casa.-me sonroje ante mi torpeza.
-Entonces dame uno de eso- los demás rieron- Creo que ellos también
quieren eso.
-Vuelvo en unos minutos con sus pedidos.
Sin más que decir corrí hecha un manojo de nervios y pedí
ayuda al barman quien me puso las
bebidas en una charola y más tarde que temprano les lleve las bebidas y poco después
les lleve su comida.
-Con permiso-dije mientras pasaba cada uno de los platillos
entre ellos.- ¿Alguna otra cosa que deseen?
-Por ahora no-dijo aquel mismo chico, fue ahí cuando uno de
ellos me giro a ver causando mi curiosidad, le regrese la mirada.
-Yo a ustedes los conozco, no sé de dónde pero…
-Otra fan…- murmuro uno de ellos.
-¿Fan?...-pregunte eso más para mí misma y casi como un rayo
iluminatorio me vino a la mente por que aquellos chicos me eran tan conocidos.-
Tú...-señale al rubio y más alto de ellos- Ere hermano de la chica que estaba
ese día con Paul.
-¿Te refieres a Iris?-pregunto el chico quien me sonrió y
pude notar aquel tartamudeo que reconocí.
-No sé cómo se llame la chica. –hice una cara de disgusto. Sería
la última en querer hacerlo ¡Obviamente!- Y a ti también te conozco.-señale al
chico de ojos azules.
-Mi nombre es Richard…
-Pero para los amigos es Ringo-uno de los chicos lo abrazo y
tras escuchar aquello, solté una risa.
-¿Qué pasa? ¿Por qué te ríes?
-¿Es enserio?-pregunte incrédula, él asintió.- Lo lamento pensé
que era una broma.
-No te preocupes- sonrió.- yo también reiría si escuchara
que alguien tiene un apodo que parece nombre de perro-todos soltaron una risa y
no me quedo más que mostrar mi mejor sonrisa.
-Y… ¿Cuál es tu nombre?-pregunto clavando sus ojos azules en mí.
-Yo soy Brittany, Brittany Gray.
-Un gusto-ambos sonreímos y pude escuchar unos cuchicheos de
parte del resto.
-¡Vaya! Aquí nuestro buen amigo ya consiguió ligue ¿Qué hay
de nosotros?-todos rieron y no pude evitar molestarme un poco.
-Yo no soy ligue de nadie, solo quería decirle que tocaba
bien la batería, eso es todo y si no
quieren nada más, me retiro.
Escuche unas risas de parte de ellos pero trata de
ignorarlas hasta que llegue con el barman quien parecía divertido por la
escena.
Le reprendí varias veces por su risa hacia mí pero solo
termino contagiándome su risa.
Realmente me había agrado aquel chico, lucia simpático y
agradable.
Además, poseía los ojos más bonitos que había visto hasta el
momento.
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Termine el turno realmente cansada, el sol estaba a pocos
minutos de ocultarse a totalidad y tenía que apresurarme a coger el autobús antes
de que la oscuridad me cogiera a mí.
Camine con rumbo a la parada de autobús con la esperanza de
que este no tardará mucho en llegar pero, fui sorprendida por una chica que parecía,
venia corriendo en dirección mía, eso me parecí por lo exhausta que estaba.
-H…. hola-tomo mi brazo mientras trataba de recuperar el
aliento- ¿Tu trabajas en el Casbah?
-No, solo uso el uniforme por gusto-dije con algo de
sarcasmo y alejándome un poco de aquella chica.
-Cierto-rio- soy una distraída, no importa ¿Podrías decirme
si ahí estuvieron Rory Storm & the hurricanes?
-¿Disculpa? ¿De qué me estás hablando?
-¡Rory Storm & the hurricanes!-dijo esto como si fuera
lo más obvio del mundo- ¿No sabes quiénes son?- negué- Son el grupo más genial
de aquí, de Liverpool.
-¡Ah! Ya sé de quién hablas… sí estuvieron ahí ¿Qué hay con
ello?
-¿Estaba Richard ahí?
-¿el baterista?-pregunte dudosa.
-Si… ¿Estuvo aquí?
-¿Por qué debería decirte todo esto? Sinceramente no te conozco y no tengo porque responderte.
-Tranquila-sonrió- además de distraída soy una mal educada…
mi nombre es Abie, Abie Wood y si te pregunto todo es to es porque soy una
admiradora fiel de ese grupo.
-Ya creía yo que eras un psicópata-dije con una sonrisa irónica.
-¿Y tú cómo te llamas?
-Soy Brittany.
-Bonito nombre-sonrió- Entonces… ¿Me contestaras la pregunta?
¿Estaba Richard ahí? ¿Tiene mucho que se fue?
- Si estuvo Richard- conteste con pocas ganas- y tiene a lo
mucho, un par de horas que se fueron.
-¡Mierda!-la mire un tanto sorprendida- Como sea… muchas
gracias por todo- volvió a sonreír y Volvi a lo mío o eso intente ya que no fue mucho cuando escuche un grito y supuse
que era ella.
-¿Estas bien?
-Sí, solo me lastime un poco-dijo mientras se tocaba su
rodilla- Este día ha sido una mierda.
-Te has hecho una herida- me acerque a ella y pude ver que tenía
un poco de sangre- te ayudo-le extendí mi mano.
-Muchas gracias.
-Creo que deberías tomar un autobús, a menos que puedas…
-No creo-sonrió.
-Lo suponía-sonreí- ¿Puedo hacerte yo ahora una pregunta?-la
chica asintió- ¿Tanto es tu interés por el tal Richard?- la chica se sonrojo.
-Es solo curiosidad.
-Tu curiosidad es muy extrema-le mire- Acaso… ¿Él te gusta?
-Richard es muy lindo-se sonrojo a un mas.-Le voy a ver cada
que actúan y supe que regresaron de Butlins y quería verlo.
-Si…querías ver sus lindos ojos azules-dije con una sonrisa.
-¿verdad que son lindos? Mis amigas se ríen de mí por pensar
eso.
-Se ve que es un buen chico.
-Y vaya que lo es, cada que llevo algo, siempre lo firma-sonrió-
Creo que ese es mi autobús. ¿También el tuyo?
-No, el mío supongo no tardara.
-Entonces nos vemos. Un gusto conocerte Brittany.
-Eso mismo digo Abie.
La chica con un poco de dificultad se montó al autobús y ya al estar sentada se despidió con un
movimiento de mano que me pareció gracioso.
Las personas siempre se conocen por algo y esperaba que
estas nuevas personas para mi fueran un
buen presagio de lo que fuera a ocurrir en tiempos posteriores.
Hooola Ary (te puedo decir así? no? pues hacemelo saber jajajajjaj), me halagas, la que tendría que agradecerte soy yo, por hacer un fic tan brillante, en serio! Es genial.
ResponderBorrarMe alegra que ya estén por allá en Liverpool, y ese Rich 7u7, veamos qué pasa...
Ahora mismo la canción que me describe es ''The Show must go on'' de Queen, porque perdí a una amiga, que se fue a vivir lejos, y eso es lo que me digo siempre: ''El show debe continuar''
Un beso, cuídate mucho y subí pronto, vamos vamos! :*