viernes, 14 de noviembre de 2014

Capítulo 36.

Liverpool, mi amado y querido Liverpool, aquella ciudad  que poseía un importante puerto que a casi nadie le importaba y claro, yo no era la excepción.
Y es que no era que no me importara la historia, no, si no que en esos momentos lo único que quería era llegar a casa y echarme a llorar como una niña de 6 años o menos, si era posible aquello.


El viaje no había sido tan pesado como imagine y eso lo debía a que  había tomado una larga siesta, de hecho, no pasó mucho desde la partida del tren  hasta el momento en que quede profundamente dormida.
Mire por la ventanilla como era que  se veía a unos caso metros, la estación de tren en Liverpool y fue ahí cuando me inquiete. ¿Qué se supone que les diría a mis padres ante esta repentina llegada?
No quería que ellos pensaran mal y después de ello, me llenaran de sermones o cosas parecidas, no, no era una opción.
Había pensado en decirles que  el dinero se me había terminado, que se me había perdido algo del mismo pero sabía que esas excusas solo empeorarían las cosas, así que mejor decidí dejar aquella terrible inquietud para después, ya que lo verdaderamente importante era que ya estábamos en el país y me encontraba mucho mejor que cuando salimos de Hamburgo.


Mariel y yo tomamos un taxi apenas bajamos del tren y afortunadamente lo encontramos, sospechosamente ese día  había mucha gente rondando la estación y parecía un buen agüero, tal vez las cosas desde ese momento mejorarían y eso esperaba.


La primera parada que hizo fue en casa de Mariel,  la chica se despidió e mi con un escueto y sincero abrazo y la vi entrar a su casa e inclusive, puedo jurar que escuche el grito sorpresivo de su madre al verla, seguramente, para frente a ella.

Y ahí, ahí era donde yo entraba en  juego y estaba  ya frente a mi casa, pague el taxi y baje mi maleta con un esfuerzo sobre humano de caer por lo pesada que esta se sentía.
Mire mi casa y note algo de nostalgia, realmente el estar aquel tiempo en las condiciones en las que vivían los chicos me habían hecho valorar lo poco o mucho que yo tenía en Liverpool, sobretodo las comodidades que ahí tenia, tanto así que casi me lanzo a abrazar la linda cerca que tenía en mi casa, esa vieja madera que lucía en un color blanco, sencillamente era  más hermoso que la habitación entera que tenían los chicos allá en Hamburgo.


Dejándome de rodeos, entre a mi casa sin más, con la esperanza de pasar desapercibida pero, como siempre, mis deseos nunca se cumplían.


-¡Brittany! ¡¿Qué haces aquí?!- mi madre dejo caer un plato que tenía en manos, supongo que de puro susto.
-Hola...- trata de sonreír lo mejor posible.
-Cariño ¿Estas bien?- escuche la voz de Papá, quien seguramente estaba en la planta de arriba.
-Brittany…-insistió mi madre.
-Bueno… los extrañaba demasiado ¿No es esa una razón de peso para estar ya aqui?
-No tanto como tus deseos de ir-dijo mi padre quien ya estaba ahí, justo detrás de mí.
-Además, tú no eres así Brittany. Dinos de una buena vez que es lo que paso.
- Es que...-mire a ambos- me quede sin dinero…
-¿Cómo?-pregunto mi madre- Si te dimos más dinero del que tú misma tenías…
-Lo sé mamá. Lo que pasa es que las cosas en aquel lugar son muy caras.
-Increíble, la inflación es demasiada ¿A dónde iremos a parar  más adelante?-dijo mi mamá mientras regresaba a la cocina con los pedazos de aquel plato que había tirado.
-¿Segura que eso es todo?- papá se inclinó un poco, era un hombre alto y de ojos color verdes, aquellos mismos que me examinaban en ese momento.
-Técnicamente…
-Vamos Brit, sabes que puedes contar conmigo hija- me brindo una sonrisa y le correspondí.


Mi padre más que ser ello también era mi amigo, un amigo en el que podía confiar  y acudir cada que tenía un problema o por un consejo, el cual, ahora necesitaba más que nunca.


-Termine con Stuart-dije a bocajarro ante su mirada casi inexpresiva.
-Stuart era el chico de los lentes ¿O me equivoco?-  mi papá  solo conocía a Stuart por las cartas y  por varias veces que se vieron de lejos, más nunca lo presente como era debido.
-Efectivamente- me deje caer pesadamente en una silla.- Tuvimos unos problemas y diferencias irreconciliables, no tenía caso que estuviera ahí.
-Cariño...- papá toco mi mejilla y beso mi frente-La vida está llena de desilusiones como esta, solo falta esperar el tiempo en que llegue la persona indica y sé que la encontraras.
-Que cosas dices papá-dije con una risita amarga.
-La verdad.-sonrió.
-Y…-gire a verle- ¿Tú crees que algún día… lo encuentre?
-Claro, todas las personas lo encuentran, solo hay que darle tiempo al tiempo.
-Claro-suspire.


¿Cuánto tiempo tendría que esperar para que quien quería que me quisiera se llegara a fijar en mí?
Esperaba que fuera antes de que yo muriera ya que,  a veces el tiempo no te alcanza en su espera….


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No regrese al trabajo hasta que termino mi permiso establecido por la Sra. Best, además, sinceramente no tenía muchos ánimos de volver a trabajar inmediatamente, aunque poco me duro el gusto por que tampoco había estado  disfrutando mucho mi tiempo a solas en la mi casa.
Por eso, apenas fue lunes comencé mi camino al trabajo, con algo de entusiasmo y muy relativamente temprano.


-Buenos tardes Sra. Best-dije quitándome el abrigo.
-Ya te he dicho que me llames Mona.-me reprendió.
-Está bien,  Buenos tardes… Mona.
-¡Cariño!-me tomo entre sus brazos- ¿Cómo estás? ¿Cómo esta Pete?
-Yo estoy bien, gracias por preguntar-sonreí.- Y Pete… creo que esta mejor de lo que yo estoy.
-¿Estas segura?... esa cara que pusiste no me  convence mucho.
-Bueno… es que donde ellos viven es un verdadero asco… pero dentro de lo demás, él está bien.
-Ni me lo digas, solo de imaginármelo me dan ganas de ir por él a Hamburgo o donde quiera que estén.- Solté una risa por la cara de la Sra. Best- Como sea, apúrate que ya tenemos gente esperando.-señalo una mesa que estaba siendo ocupada por una grupo de chicos.



Camine rápidamente para ponerme aquella clase de mandil que tenía que usar y me acerque a ellos.
Lo peculiar era que, cada que me acercaba a ellos me parecían prácticamente familiares y no sabía exactamente de dónde.


-Buenas tardes ¿Desean ordenar algo?
-Hola-dijo uno de ellos con una brillante sonrisa.- Yo para empezar quiero un... ¿Qué me recomiendas?-  reaccione en el momento ya que me había perdido en los ojos azules de aquel chico  que además, era notorio también, por su peculiar nariz.
-Pues…-sonreí ante la mirada de todos- tenemos pasta y… cerveza… es como la especialidad de la casa.-me sonroje  ante mi torpeza.
-Entonces dame uno de eso- los demás rieron- Creo que ellos también quieren eso.
-Vuelvo en unos minutos con sus pedidos.

Sin más que decir corrí hecha un manojo de nervios y pedí ayuda al barman quien me  puso las bebidas en una charola y más tarde que temprano les lleve las bebidas y poco después les lleve su comida.



-Con permiso-dije mientras pasaba cada uno de los platillos entre ellos.- ¿Alguna otra cosa que deseen?
-Por ahora no-dijo aquel mismo chico, fue ahí cuando uno de ellos me giro a ver causando mi curiosidad, le regrese la mirada.
-Yo a ustedes los conozco, no sé de dónde pero…
-Otra fan…- murmuro uno de ellos.
-¿Fan?...-pregunte eso más para mí misma y casi como un rayo iluminatorio me vino a la mente por que aquellos chicos me eran tan conocidos.- Tú...-señale al rubio y más alto de ellos- Ere hermano de la chica que estaba ese día con Paul.
-¿Te refieres a Iris?-pregunto el chico quien me sonrió y pude notar aquel tartamudeo que reconocí.
-No sé cómo se llame la chica. –hice una cara de disgusto. Sería la última en querer hacerlo ¡Obviamente!- Y a ti también te conozco.-señale al chico de ojos azules.
-Mi nombre es Richard…
-Pero para los amigos es Ringo-uno de los chicos lo abrazo y tras escuchar aquello, solté una risa.
-¿Qué pasa? ¿Por qué te ríes?
-¿Es enserio?-pregunte incrédula, él asintió.- Lo lamento pensé que era una broma.
-No te preocupes- sonrió.- yo también reiría si escuchara que alguien tiene un apodo que parece nombre de perro-todos soltaron una risa y no me quedo más que mostrar mi mejor sonrisa.
-Y… ¿Cuál es tu nombre?-pregunto  clavando sus ojos azules en mí.
-Yo soy Brittany, Brittany Gray.
-Un gusto-ambos sonreímos y pude escuchar unos cuchicheos de parte del resto.
-¡Vaya! Aquí nuestro buen amigo ya consiguió ligue ¿Qué hay de nosotros?-todos rieron y no pude evitar molestarme un poco.
-Yo no soy ligue de nadie, solo quería decirle que tocaba bien la batería, eso es todo y  si no quieren nada más, me retiro.

Escuche unas risas de parte de ellos pero trata de ignorarlas hasta que llegue con el barman quien parecía divertido por la escena.
Le reprendí varias veces por su risa hacia mí pero solo termino contagiándome su risa.
Realmente me había agrado aquel chico, lucia simpático y agradable.
Además, poseía los ojos más bonitos que había visto hasta el momento.


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Termine el turno realmente cansada, el sol estaba a pocos minutos de ocultarse a totalidad y tenía que apresurarme a coger el autobús antes de que la oscuridad me cogiera a mí.
Camine con rumbo a la parada de autobús con la esperanza de que este no tardará mucho en llegar pero, fui sorprendida por una chica que parecía, venia corriendo en dirección mía, eso me parecí por lo exhausta que estaba.



-H…. hola-tomo mi brazo mientras trataba de recuperar el aliento- ¿Tu trabajas en el Casbah?
-No, solo uso el uniforme por gusto-dije con algo de sarcasmo y alejándome un poco de aquella chica.
-Cierto-rio- soy una distraída, no importa ¿Podrías decirme si ahí estuvieron Rory Storm & the hurricanes?
-¿Disculpa? ¿De qué me estás hablando?
-¡Rory Storm & the hurricanes!-dijo esto como si fuera lo más obvio del mundo- ¿No sabes quiénes son?- negué- Son el grupo más genial de aquí, de Liverpool.
-¡Ah! Ya sé de quién hablas… sí estuvieron ahí ¿Qué hay con ello?
-¿Estaba Richard ahí?
-¿el baterista?-pregunte dudosa.
-Si… ¿Estuvo aquí?
-¿Por qué debería decirte todo esto? Sinceramente  no te conozco y no tengo porque responderte.
-Tranquila-sonrió- además de distraída soy una mal educada… mi nombre es Abie, Abie Wood y si te pregunto todo es to es porque soy una admiradora fiel de ese grupo.
-Ya creía yo que eras un psicópata-dije con una sonrisa irónica.
-¿Y tú cómo te llamas?
-Soy Brittany.
-Bonito nombre-sonrió- Entonces… ¿Me contestaras la pregunta? ¿Estaba Richard ahí? ¿Tiene mucho que se fue?
- Si estuvo Richard- conteste con pocas ganas- y tiene a lo mucho, un par de horas que se fueron.
-¡Mierda!-la mire un tanto sorprendida- Como sea… muchas gracias por todo- volvió a sonreír y Volvi a lo mío o eso intente ya que  no fue mucho cuando escuche un grito y supuse que era ella.
-¿Estas bien?
-Sí, solo me lastime un poco-dijo mientras se tocaba su rodilla- Este día ha sido una mierda.
-Te has hecho una herida- me acerque a ella y pude ver que tenía un poco de sangre- te ayudo-le extendí mi mano.
-Muchas gracias.
-Creo que deberías tomar un autobús, a menos que puedas…
-No creo-sonrió.
-Lo suponía-sonreí- ¿Puedo hacerte yo ahora una pregunta?-la chica asintió- ¿Tanto es tu interés por el tal Richard?- la chica se sonrojo.
-Es solo curiosidad.
-Tu curiosidad es muy extrema-le mire- Acaso… ¿Él te gusta?
-Richard es muy lindo-se sonrojo a un mas.-Le voy a ver cada que actúan y supe que regresaron de Butlins y quería verlo.
-Si…querías ver sus lindos ojos azules-dije con una sonrisa.
-¿verdad que son lindos? Mis amigas se ríen de mí por pensar eso.
-Se ve que es un buen chico.
-Y vaya que lo es, cada que llevo algo, siempre lo firma-sonrió- Creo que ese es mi autobús. ¿También el tuyo?
-No, el mío supongo no tardara.
-Entonces nos vemos. Un gusto conocerte Brittany.
-Eso mismo digo Abie.

La chica con un poco de dificultad se montó al autobús y  ya al estar sentada se despidió con un movimiento de mano que me pareció gracioso.

Las personas siempre se conocen por algo y esperaba que estas nuevas personas para mi fueran  un buen presagio de lo que fuera a ocurrir en tiempos posteriores.







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Capitulo meramente de relleno y para el entre de futuros personajes :D, espero les guste y si se les da la oportunidad y quiere puede recomendarlo ante la falta de lectores :v. como sea jajaja


Muchas gracias a Luu :3 mil gracias que sin ti esta fic no seguiria  pero aqui estamos tratando de conseguir llegar hasta el final.
Esta fic la escribi cuando tenia 19 hace dos años, dejare que tu misma hagas tus calculos jajaja (lo se estoy vieja) lamento las faltas de ortografia pero solamente subo y reviso rapidamente y no me fijo en los horrores, asi que una disculpa sincera . Espero te este gustando el fic ;) ahora me paso a tu fic :3. La pregunta del dia es. ¿Que cancion describe tu estado de animo este dia?
La mia es You really got me de los Kinks :v


en fin saludos a cualquiera que este del otro lado de esta gran pantalla y sin mas que decir les dejo la cancion que me acompaño en esta entrega de capitulo,saludos y buenas noches ;)






1 comentario:

  1. Hooola Ary (te puedo decir así? no? pues hacemelo saber jajajajjaj), me halagas, la que tendría que agradecerte soy yo, por hacer un fic tan brillante, en serio! Es genial.
    Me alegra que ya estén por allá en Liverpool, y ese Rich 7u7, veamos qué pasa...
    Ahora mismo la canción que me describe es ''The Show must go on'' de Queen, porque perdí a una amiga, que se fue a vivir lejos, y eso es lo que me digo siempre: ''El show debe continuar''
    Un beso, cuídate mucho y subí pronto, vamos vamos! :*

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