lunes, 22 de septiembre de 2014

Capítulo 20.

La cosa no había cambiado desde aquella última plática con mis padres.
Con “cambiado” me refiero a que  mi padre no había conseguido un trabajo y  lo que era peor; la casa ya se había puesto en venta y ya existía un comprador.
Solo faltaba que nosotros encontráramos un  “nuevo” lugar donde vivir y para como estaban las noticias, mi madre ya había conseguido una; al menos eso le había comentado a mi padre.

De eso había pasado dos semanas y teníamos una más para mudarnos completamente.
Realmente fue  muy doloroso e incómodo alejarse de todo aquello a lo que me había acostumbrado y a lo que le había tomado cariño.


No solo era el cambio de domicilio, sino también el hecho de que  al tener un  hogar más pequeño y hogareño, ya no necesitaríamos la presencia de tantos asalariados o empleados. No y lo que es más, no necesitaríamos a ninguno por lo que papa prescindió de los servicios de toda la planta que trabajaba para nosotros.
Así que adiós Dave, a Sarah y por ultimo a Bill. ¿Quién demonios era Bill? Bueno era el jardinero, aquel hombre que nunca mencione pero que en efecto existía. Ellos se habían quedado sin trabajo y más aparte se habían llevado un poco de mi corazón, jamás pensé lo mucho que me dolería no volverlos a ver; en especial a Sarah, quien fue a quien más llore.

Dejando de lado todo aquel lado “dramático” debo hacerles mención de otro problema que me aquejaba en el momento y era la búsqueda de  mi empleo temporal a petición de mis padres.
Afortunada o desafortunadamente, no había tenido  suerte con ello y sumado a ello mis posibilidades eran pocas. No podía trabajar en una oficina por mi edad y tampoco podía estar en un alto puesto por mi carencia de estudios, así que solo me quedaba ser algo así como una mesera.
La idea, no más de pensarla, me daba jaqueca, era horrible

 Con todo esto que acabo de decirles, le daba un adiós a mi casa, a mi antiguo hogar y una bienvenida a mi nueva vida.
Vida que estaba justa a empezar y las horas estaban contando….

-¡Brit!- escuche que mi padre me llamaba, baje rápidamente a verle ya que me encontraba en mi habitación  haciendo mi última maleta.
-¿Sucede algo malo?
-En realidad no cariño, solo quería saber si estas lista.
-Bueno, estaba a punto de cerrar mi maleta y listo. Para cuando nos vayamos…
-Entonces hazlo, trae tus maletas y súbelas al auto.
-¿Cómo? ¿Para qué?-pregunte algo sorprendida.
-Tu madre y yo hemos pensado que es mejor deshabitar la casa de una vez. Así que toma tus cosas.
-Pero… ¿y los muebles? ¿No sería preferible que llevaran los muebles primeros a la nueva casa?
-Ya lo hicieron, van en camino Brittany-dijo seriamente mi padre.
-Aun veo algunas cosas por…. ¡oh! Ya entiendo-dije algo desanimada.-Ahora voy por ellas, espérenme unos minutos.


Sinceramente desconocía el paradero de nuestra nueva casa, los únicos que sabían dónde estaba eran mi padre y por lógica, mi madre. Yo no había preguntado y la verdad no estaba ni de ánimos para ello por lo que solo me limite a subir al auto, tal y como ellos me lo indicaron, dejándome llevar por las ruedas del carro de Papá.
Mientras el carro iba avanzando me di a la tarea de espiar por la ventana, cosa que no sé qué tan buena fue; ya que  cada vez que la veía me quedaba con la boca abierta.
No podía creer que estuviéramos ahí, lo que es más, era imposible de creer.


-Hemos llegado, ¿Qué te parece cariño?-Papá me tomo del hombro, yo por mi parte estaba asombrada y alucinada.
- Esto es una broma ¿Verdad?
-¿Por qué lo dices?
-Pues… porque es horrible ¿Acaso no lo ves?-pregunte  como si la cosa fuera obvia.
-¡Brittany! No le hagas caso Ryan, el lugar es muy bonito y en una buena zona. ¿Por qué no entramos y vemos  como acomodaremos los muebles?
-Me parece una buena idea ¿vienes con nosotros, cariño?-pregunto mi padre dulcemente.
-No, gracias. Creo que me quedare un rato aquí afuera.

Mi padre  solo se encogió de hombros y siguió a mi madre quien parecía muy entusiasta en todo este movimiento.
Yo no pude evitar hacer uno de mis típicos berrinches. De hecho, estaba tan encismada conmigo misma que fueron unas risas las que me distrajeron de  todo lo que pasaba por mente en esos momentos.
¿Y saben que era lo peor? Que yo conocía a la perfección esas risas…

-¿Qué no es esa Brittany?-escuche una de esas voces conocidas hacer aquella insignificante pregunta. Quería que me tragara la tierra en ese mismo momento.
-Pues se parece mucho.- en ese momento decidí que lo mejor era entrar con mis padres pero ello me fue imposible, ya que apenas di dos grandes zanjadas cuando escuche aquel grito.- ¡Brittany!
-Hola…... Hola, chicos.-dije un  muy poco convencida.
-Sabía que eras tú hermosura-John se acercó sigilosamente y beso mi mejilla
-Tu ni siquiera la viste Lennon-rio  Paul- Además, si Stuart te viera, te mataría.
-Se lo tendría muy bien merecido-dije riendo junto a Paul cosa que duro muy poco por la interrupción de mi queridísima madre.
-Brittany, ven ayúdanos con… disculpen, buenas tardes.-Saludo mi madre al notar la presencia de Paul y de John.
-Mamá, quiero presentarte a unos amigos. Él es  Paul y él John y bueno chicos,  ella es mi mamá-dije sin saber muy bien que decir.
-Buenas tardes Sra. Gray  es un placer conocerla, mi nombre es James Paul McCartney-John hacia cara de burla por la presentación de Paul, es que se veía  demasiado caballeroso.
- Para mí también es un gusto conocerla Sra. Gray, es tan hermosa como su hija. Mi nombre es John Lennon, amigo de su hija, para servirle- toda aquella palabrería de John era una copia barata de Paul.
-Mucho gusto chicos. Pero bueno, los dejo unos minutos para que platiquen. En cuanto acaben, entras a casa Brittany.-No me quedo más que asentir y ver como mi madre se alejaba de nuestra presencia.
-Déjame ver si entendí. ¿Eres tu mi nueva vecina?-´pregunto Paul con una sonrisa inexplicable.
-Hasta donde sé, sí.
-¡Que mierda!... vendré a visitarte más seguido Paulie-dijo John con una sonrisa burlona.
-¡Deja de joder Winston!-contesto Paul con mala cara.
-¿Winston?- Pregunte a la vez que observaba como John fusilaba con la mirada a Paul.
-Es una larga historia.-contesto John.
-Entonces… ¿A qué se debe el cambio? Si se puede saber-pregunto Paul.
-Pues... hubo unos problemas….
-¿Económicos?-se apresuró a cuestionar Lennon.- ¿Te has quedado Pobre?
-Eres un imbécil Lennon-dijo Paul algo irritado- <será mejor que nos vayamos- golpeo la espalda de John- Entonces oficialmente te doy la bienvenida. Este lugar te gustara, ya verás. Algunos vecinos están locos pero la mayoría son soportables.
-No lo dirás por ti Paulie ¿Cierto?-dijo John con una voz afeminada mientras tocaba con su mano la babilla de Paul.
-¡No me toques!
-Muchas gracias Paul, y también a ti Lennon.  ¿Les parece si nos vemos después?- ellos asintieron y me aleja adentrándome a la casa.



Decidida, entre a casa  para examinarla y echarle un vistazo. Adentro me esperaba Bonnie quien jugueteaba conmigo.
Entre a lo que sería mi habitación y me tire en mi cama. Ahí fue donde mi di cuenta de que mi vida comenzaría a cambiar y tenía que  asimilarlo.
Lo único bueno es que, al menos tendría un vecino muy guapo.
¿No lo creen?
Yo sí.
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Habíamos llegado a viernes y  ese viernes era diferente porque no tenía clases, noticia que parecería buena sino fuera porque fue un viernes en que tuve que madrugar, desgraciadamente.
Esa no fue una idea mía, más bien tuve que hacerlo al tener que acudir a una entrevista de trabajo que tenía ese día. ¿De qué? de mesera y eso ya lo  había veía venir.
Tome unos jeans y una blusa de lo más sencilla.
Salude a mi madre quien se disponía a hacer el desayuno, no era tan buena ya que digamos que, en nuestra antigua vida ella no estaba muy acostumbrada a ello.

-Listo Brittany. Sabes que no se cocinar mucho pero de hambre no nos moriremos-me dijo mamá en cuanto me vio acercarme al comedor.
-No te preocupes mamá, es cuestión de tiempo.-dije un tanto optimista.
-Espero que en tu nuevo trabajo aprendas algo y me ayudes-Mi madre lanzo un bufido
-Aún no sé si me lo darán. Y ni siquiera sé que es lo que hare en ese lugar.
-Eres muy inteligente Brittany, no sé porque dudas tanto de tus capacidades.
-Ese  trabajo no es por inteligencia.
-Deja de quejarte, come ya para que te vayas-se quitó su mandil, aquel que ahora usaba- tengo que irme ya mismo a una entrevista.
-¿De trabajo? ¿De qué se trata?
- No lo sé con certeza, creo que es para hacer costuras. Es lo único que se hacer, al menos eso creo pero en fin, nos vemos después.


Mi madre abandono la casa rápidamente mientras yo comía apresuradamente casi detrás de ella.
Cuando salí, eche una mirada a mi nuevo vecindario y claro, a la casa de mi vecino de enfrente. Si, ni más ni menos que Paul McCartney. Tenía un poco de ilusión de encontrarme con él pero no, respire resignada mientras caminaba  cuesta abajo y fue ahí, donde me saludo la Sra. Taylor a quien por cierto tenía mucho tiempo in ver.


Al encontrarme en la zona centro de Liverpool, me imaginaba horrorizada las tareas que tenía que hacer al tener que trabajar y es que la verdad aun no  me hacía a la idea de ello.
Entre aquellos pensamientos fue que llegue al lugar de mi entrevista. Era un lugar bastante pequeño y hasta podría causar desconfianza pero aun así entre con todo el valor posible.
Su nombre era Casbah Coffe, no sabía que era exactamente hasta que entre. Supongo que era una especia extraña de comedor y bar a la vez.
¿A dónde fui a caer?
¡Mierda!

-Buenos días  ¿Que se te ofrece?- se dirigió a mí una señora mientras  su vista se concentraba en un cuadernillo.
-Pues… ayer llame por teléfono por lo de la vacante  que anunciaban en unos carteles y me dijeron que viniera hoy.
-¡Oh sí!  Ya lo recuerdo, pasa.  Yo soy  Mona Best, la dueña de este lugar.
-Mucho gusto, soy Brittany Gray.
-¿Para que necesitas el dinero?-pregunto la mujer seriamente, ahora me miraba a mí y eso me ponía bastante nerviosa.
- En realidad yo estudio y sería una forma de ayudar a mis padres en pagar las colegiaturas.
-Seguro tus padres están orgullosos de ti-anotaba algo en su  libretita-¿Tienes novio?-¿Qué se supone que tenía que decir? Ante mi tenía la dos opciones; mentir o decir la verdad…. Adivinen cual elegí
 -No…………… claro que no, aun no estoy en edad para eso. Tengo otras prioridades en mi vida.
-Excelente, así no tendré que soportar visitas incomodas ¿Cuántos años tienes?
-16,  los acabo de cumplir hace un par de meses.
-Entonces, no me queda más que decirte que estas  bienvenida
- ¿Es enserio?-pregunte sorprendida
-Claro, hasta ahora has sido la mejor opción y además me urge contratar a alguien-sonrío- aquí tienes tu uniforme, el lunes será tu primer día.
-Muchas gracias. Aquí estaré apenas salga del colegio.



Tome la ropa que la Sra. Best me había entregado y salí del establecimiento con una sonrisa de satisfacción y orgullo.
Lo último que hice fue hacer un ligero movimiento de mano antes de volver de nuevo a casa.
Solo faltaba esperar el bendito Lunes….


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Y paso el Sábado, Domingo y por fin el Lunes.
Ahora no solo tenía que soportar el tener que ir a la escuela por las mañanas, no señores, también tenía que ir a trabajar apenas terminara y en un lugar que no era lo mía.
¿Quién pensaría que en eso terminaría mi vida?
Supongo que nadie.

No quería iniciar mi primer día de trabajo con el pie izquierdo y fue por eso que después del colegio y de despedirme de Mariel, corrí directamente al Casbah Coffe. Mire mi reloj y no pude más que escandalizarme al ver que en 20 minutos iniciaba mi turno

-Buenas tardes Sra. Best -Dije con la voz entrecortada por el cansancio
-Justo a tiempo.-dije brindándome una especie de sonrisa.
- Solo me cambiare y estaré lista.
-Tranquila, apenas lo hagas comienzas a limpiar las mesas que se han desocupado.
-Seguro.

En realidad no era tan pesado tomar órdenes, llevar la comida y  uno que otro mandado que hacia dentro del bar ese.
Todo iba bien  hasta que llego un señor bastante desagradable a mi ver, no tenía buen aspecto y  aparte de obeso estaba  sucio.



-Buenas tardes ¿qué le ofrecemos?-Utilice mi tono de voz amable.
-Quiero un whisky con hielo y un emparedado.
-¿Algo más?-pregunte algo confundida.
-No y apúrate que tengo prisa.
-Enseguida traigo su orden-Me aleje de él y le entregue la orden de la bebida al Barman mientras yo preparaba el bocadillo.  Cuando  estuvo listo, me decidí a entregárselo a aquel hombre.
-Que lenta eres-no pude evitar poner una cara de disgusto ante su comentario.
-Aquí está su orden, si necesita algo más puede pedirme...
-¡Tonta!  Que tonta eres.
-¿Disculpe? ¿Qué me ha dicho?-abrí mis ojos al escuchar sus palabras.
-Este no es el whisky que me gusta ¿Acaso no lo sabes?
-No, en realidad apenas tengo  este día trabajando aqui.
-Puedo verlo en el mediocre servicio que das.

¿Qué se creía ese viejo estúpido? No quería insultarlo ya que eso podría costarme mi trabajo, sinceramente no sabía cómo reaccionar.
Me limite a apretar mi mandíbula conteniendo todo el coraje que irradiaba en mí, afortunadamente llego la Sra. Best. ¡Qué alivio!


-¿Que sucede?-dijo la Sra. Best.
-Esta jovencita torpe que has contratado. No me trajo bien la orden.
-Tranquilízate Ralph,  ella es nueva. Para tu satisfacción te  daré otro totalmente gratis ¿Te parece bien?
- No suena mal. Solo como consejo, deberías despedirla-La Sra. Best solo le sonrió
-Tú ocúpate de tu comida y yo de mi empleado- La Sra. Best toco el hombro de aquel señor. Yo le seguí hasta una especia de cocina, donde, ella se dispuso a preparar la orden.
-Yo quería pedirle una disculpa, fui muy....
-No te preocupes Brittany, así es este hombre. Tranquila, mejor atiende a las demás personas  y  yo me encargo de él.
- De verdad lo siento- ella tomo mi mejilla cosa que me relajo.
- Anda, has lo que te dije.


Le obedecí sin siquiera chistear. Después de aquel suceso, no hubo nada que entorpeciera más mi primer día de trabajo. Es más, no necesite nada más para sentirme la peor y más inútil persona en toda la tierra. Así que debía agradecer a aquel tipejo por ello.
Para mi fortuna, el tipo restante paso volando y llego la hora de salida.
Casi puedo jurarles que corrí hasta llegar a mi casa, por cierto, fue ahí donde me encontré sorpresivamente con Stuart quien parecía estar esperándome.
-Hola Brittany.
-Hola Stu.-dije con un tono de voz evidentemente cansado.
-¿Qué pasa? ¿Por qué es cara tan larga?-pregunto a penas noto mi rostro decaído.
-Fue un día agotador. De hecho, fue una mierda.- con estas palabras deje caer mi cuerpo en la cera y Stuart me hizo compañía.
- Que mal. Pero algo me dice que paso algo mas.-no me contuve y llore. ¿Pueden creerlo? Me puse a llorar como un bebe en el regazo de Stuart ¡Qué vergüenza Brittany!
-Fue horrible, es odioso y humillante tener que soportar a la gente y ya no quiero hacerlo.
-Dime que paso.
-Pues, un asqueroso señor me dijo tonta y torpe- Stuart soltó una risadota-¡Stuart!
-Lo lamento Brit, pero déjalo pasar, mañana será mucho mejor.
-No quiero volver. ¿Crees que me gusto que me tildaran de incompetente e idiota? No volveré a ese lugar, no lo hare.
- Con eso solo le demostraras que tenía razón.
- Me importa una mierda.
- Deberías enséñales de lo que estas hecha-dijo con tono orgulloso- Yo que se puedes hacer mucho más que eso. Tápales el hocico.
- Tienes razón. Gracias Stu.-le di un abrazo.
-  De nada, sabes que te amo.
-…. Yo también te quiero-se incomodó por mi respuesta e inclusive se tensó, me sentí un poco mal por ello.
-Sabes…-dijo mientras se levantaba- Voy a ir a ver a John pero antes quería pasar a saludarte y como ya lo hice…
-¿Estas tratando de decirme que te vas?-pregunte de manera divertida.
-Sí, lo lamento  pero  prometo que el día de  mañana será solo tuyo y mío
- Lo has prometido y entonces solo te esperare- me acerque a él y bese su mejilla
-Adiós. Y piensa en lo que te dije.
-Lo hare. De nuevo gracias.

Antes de que pudiera reaccionar, Stuart me beso en los labios causando un poco de sonrojo por parte mía. Después de ello el chico desapareció de mis ojos mientras yo seguía observando el lugar por donde él se había ido.
Fue en ese momento en el que me di cuenta de que no estaba sola, es más, alguien estaba pasando justo al lado mío.



-¡¿Brit?! ¿Qué haces sola a estas horas?
-¡Hola Paul!  De hecho acabo de despedirme de Stuart, así que no estaba sola-dije con una media sonrisa
-Ya estaba preocupándome…. ¿Estabas llorando? ¿Acaso  te hizo algo Stuart?- me asombre por el grado de preocupación que sus facciones denotaban o tal vez yo me estaba volviendo.
-No, claro que no-conteste confundida ante su reacción-son cosas de mi trabajo.
-¿Así que ahora trabajas?-frotaba sus manos más tranquilamente por lo fresca que ya estaba la noche.
-Efectivamente. Que vueltas de la vida  ¿No lo crees?
-Supongo pero todo eso te ayudara en un futuro, creo-rio, tenía una hermosa sonrisa. Vaya que la tenía.
-Eso espero pero ¿Y tú? ¿Qué haces aquí??-le pregunte mientras veía su cara
-Voy a casa de John.
-¡Que coincidencia! Stuart también fue para con John.-dije con una media sonrisa.
- Lo sé. Los tres vamos a tenemos que hablar.
-¿De qué?
-Luego te enteraras-dijo riendo.
-Si tú lo dices-nos quedamos en silencio unos segundos  antes de ver como el chico se movía insistentemente.
-Bueno me tengo que ir ya.-estaba a punto de tomar su camino cuando se detuvo de repente- ¡ Ah! Y no llores, nada de lo que haya pasado vale la pena tus lágrimas.
-Gracias por el consejo, Paul.
-De nada, te ves hermosa sonriendo-Mis mejillas ardían- ahora si me voy.
-Cuídate mucho.
- Gracias. Adiós.



 Lo vi irse por el mismo camino que Stuart pero estaba vez había una gran diferencia y era la sonrisa babalónica que me cargaba al verle partir.
Sonreí  aún más cuando me di cuenta ¡Que boba era!
Aun así quedó la incógnita más grande que podía quitarme el sueño

¿De qué se supone que hablarían aquellos tres?

Supongo que mañana me enteraría por boca de Stuart.

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