Los sábados
eran generalmente para pasarlos con los amigos, con la familia y cosas
semejantes pero era distinto para mí, especialmente ese día.
Era cerca
del mediodía y justo estaba terminado de alistarme para la cita.
¿Cita? ¡¿Cuál cita?!
No se
asusten, lo que sucede es que yo iba a
ser acompañante de la hermosa pareja de los señores M; Mariel y Mike.
Si, sería su
chaperón por ese día, ya que aun a esas alturas del partido; a la señora Blake
no le parecía muy buena idea que ambos salieran juntos sin la compañía de
alguien. Ahí era donde yo entraba, siendo la tercera persona que salía sobrando. ¡Dichosa de mí!
Los planes
eran, ir prácticamente al cine. Yo me
sentía relativamente incomoda, sentía
que estorbaba pero Mariel no se cansaba
de decirme que era mentira, que de hecho se estaban divirtiendo mas ¿Le
creería?
Justo al
estar a la entrada del cine, nos percatamos de que había unos rostros más que
conocidos por esos rumbos. ¡Vaya! Era la
otra parejita “ejemplar” del pequeño Liverpool.
-¡Hola!
¡Grace! No sabría que vendrían
aquí-Saludo Mike a su cuñada y a su sonriente hermano.
-Pues ya
ves… ¡Chicas!... Brittany.-Paul sonrió ¿Cómo resistirme a sus encantos? Bueno
había algo que me detenía y estaba justo
a su derecha, estúpida Grace….
-Hola-
conteste no muy animada.
-¿A dónde
van?-pregunto Paul viendo directamente a Mike.
-¿No es
lógico? Mariel quiere entrar a ver una película.
-Pue déjame
decirte que no hay nada interesante ¿No es cierto cariño?-Grace asintió a las
palabras de su novio.
-Paul tiene razón
¿Por qué no mejor vamos y comemos en un restaurante todos juntos?-pregunto
Grace muy entusiasmada.
-Me parece
mejor idea. No soporto estar más de una hora callado y viendo dibujitos
hablando a costa mía.
-Son
personas Mike-Mariel rio por la notoria ocurrencia de Mike.
-Como sea,
Mariel y yo nos apuntamos ¿Qué dices Brit? ¿Vienes con nosotros?
-Bueno…. Yo
quería ir al cine-Vi a Mariel quien me rogaba con la mirada- Pero como quieran…
-Entonces
esta dicho. ¡A comer!-grito Mike ante su interrupción a mis palabras.
Fue durante
el camino que me arrepentí de haber aceptado. Los cuatro iban jugueteando y
bromeando sobre sus respectivas relaciones, apodos que tenían y cursilerías; a
mi ver era por demás estúpido, solo quería que aquella tortura lenta terminara lo más rápido posible.
Y todo aquello empeoro cuando en el restaurante
nos entregaron nuestros platillos, Mike
y Paul jugaban con la comida y por supuesto, sus novias reían de las
estupideces que decían.
Yo por mi
parte estaba a punto de levantarme e irme de ahí. O en su mejor momento, que
llegara un hada madrina y cumpliera mi
sueño; que Grace desapareciera de nuestras vidas, lástima que no paso eso
ultimo…
-Paren ya
par de tortolos ¿Qué no ven que la señorita Gray se aburre con sus amoríos?-Mire
a John más que agradecida por estar ahí en ese momento.-Al menos consíganle con
quien juguetear.
-Cállate ya
Lennon-dijo Paul riendo al ver a Mike con un par de papas en la nariz.
-Sería mejor
que Grace te besara, para que tú cerraras tu hocico, princesa-Todos reímos,
pero John nos indicó que debíamos guardar silencio- ¡shhh! Me alegro de verlos a toso reunidos aquí,
hijos míos, a excepción de George, a quien por cierto deje en casa por estarse tocando demás.
-¿Qué
es lo que intentas decir John?-dije
ahogando un poco la risa.
-Bueno,
preciosa, quiero presentarles hoy a un tío que he recogido de las manos de unos
anarquistas quienes pronto nos
gobernaran-golpee a John, a veces sus discursos eran eternos- Stuart Sucliffle.
Aplausos por favor.
-Es un gusto…
¿Grace?-Aquel chico miro con asombro a la chica que acompañaba a Paul, mientras
tanto ella se notaba un tanto tensa e incómoda.
-Stuart, que
coincidencia. Por cierto, él es mi novio, Paul.
-Mucho
gusto, como ya dijo John, mi nombre es Stuart…
-¿Ustedes se
conocer?-John y no solo el, si no todos,
mirábamos a Stuart y a Grace.
-En realidad
si, Stuart y yo….
-Estuvimos
saliendo un tiempo, años atrás ¿No es así
Grace?-la chica asintió- Ahora somos muy buenos amigos-Stuart sonrió y la chica
suspiro aliviada.
-Justamente
iba a decir eso, gracias Stuart.-Grace
tomo de la mano a Paul quien no estaba muy contento, se le veía en el
rostro. Sin duda en aquel momento todos portábamos unas caras diferentes. Bien
les diré; Mariel y Mike tenían cara de no creer lo que pasaba, Stuart y Grace
estaban más que incomodos, y John y Yo
tratábamos de no partir en risa ahí mismo.
-Aclarado el
asunto, Stuart se puede sentar al lado de su socio y yo al lado de esta
chica que me quiero coger-John se sentó
a lado mío. Sonreí al ver la cara de asesino que se cargaba Paul tras las
palabras dichas por John.
-Hola ¿Así
que tú eres el amigo nuevo de John?-le pregunte al tal Stuart
- Eso creo.
No se debo decir que por fortuna, pero soy yo.
- Un gusto.
¿Cómo es que lo conociste?-pregunte más que curiosa.
-Es una
larga historia, realmente no es por dónde empezar. Mira...-Stuart comenzaba a
platicarme pero John tajantemente nos interrumpió.
- Ese no es
tu asunto Gray. Solo vinos a comer, no ha ser cuestionad por agentes de
policía-interrumpió Lennon mientras revisaba la carta, supongo que para ordenar
algo.
-¿Qué dices
John? Yo no tengo dinero- dijo Stuart.
-Tampoco yo.
- Pues si no
les importa, yo invito- los chicos se
vieron sorprendidos, ya que no se imaginaban que alguien los estuviera...
¿espiando??
-Por eso
eres el amor de mi vida, bueno yo quiero para empezar…-Decía John
-¡No John!
muchas gracias, pero es que no es correcto que una chica pague a un par de idiotas como nosotros-dijo
de golpe Stuart
-Ya estoy
acostumbrada a John, él no es algo que digamos caballeroso-John me fulmino con
la mirada- Anda hoy por ti mañana por mí-dije
-En verdad
eres linda, tal y como dijo John-dijo con galanura Stuart.
-Verdad que
si-afirmo John un poco receloso.-Entonces si no hay objeción comenzare a
pedir.-ignore a John y comencé a poner atención al chico que tenía frente a mí.
Quien por cierto no era nada feo.
-¿Acaso tú
eres el amigo que es pintor o algo así?-seguí con mi interrogatorio.
-El
mismo-sonrió Stuart.
-¿Por qué no
les enseñas de lo que estas hecho?-dijo John, Stuart me extendió una carpeta
donde traía sus dibujos; eran hermosos, un trabajo muy limpio y de una
perspectiva fuera de lo común.
-¡Wooow!
eres muy bueno-le dije.- Aunque no entiendo mucho de este tema.
-Son simples
bocetos que les falta refinamiento...-dijo Stuart.
-Claro que
no, son preciosos-lo detuve diciendo esto último.
-Gracias,
pero aún no se tu nombre ¿Cómo te llamas?-me miro a los ojos, tenía algo que me
penetraba hasta el alma, eran sus ojos descubriéndome totalmente.
-Soy
Brittany Gray-sonreí siendo ligeramente interrumpida.
-Yo soy
Mariel y él es Mike hermano de él -Dijo Mariel señalando a Paul quien no paraba
de ver con desconfianza a Stuart.
-Mucho
gusto-Dijo Stuart quien aún me sostenía la mirada
Durante los
siguientes minutos nos sumergimos en una plática que me distrajo tanto que no
me percate que John ya había acabado de
comer y de que era la tercera vez que
Mariel me llamaba.
Realmente
había quedado idiotizada por aquel chico.
-Brit, Mike
y yo queremos dar una vuelta por el parque ¿Te importaría si después nos vemos aquí? Más o menos dentro
de una hora…
-Pero que
hay de los…. ¿Dónde está Paul y Grace?-pregunte al notar la ausencia de la
parejilla.
-Ya tienen más
de media hora que se fueron. ¿Qué dices? ¿Pasamos por ti?-insistió Mariel.
-Está bien,
aquí los vemos-conteste no muy convencida. Ahora sabía que había estado muy
atontada con Stuart.
-Ahorita
vuelvo, voy al baño-dijo John levantándose a la vez que tenía su mirada puesta
en una chica de atributos sobresalientes.
-¿Seguro que
vas al baño?
-¡Vete a la
mierda!-John miro con complicidad a
Stuart mientras sonreían y al cabo de pocos minutos, John desaparecía con
aquella chica, casi mágicamente.
-¡Ese
Lennon!-Stuart resoplo algo divertido.
-Deberías acostumbrarte,
así es él-sonreí.
-¿Pero nos
dejaron solos?
-Mejor que
estar con John-reí.
-Estoy
totalmente de acuerdo contigo y también con John-me quede tambaleante por sus palabras.-Se quedó corto
cuando te describió.
-¿John te hablo de mí?-él chico asintió- No creas todo lo que te haya dicho.
-Lo creo
porque lo estoy viendo, y te digo, se ha quedado corto
- ¿Crees?
-Estoy
seguro
-Ni siquiera
me conoces, así que no puedes asegurar nada aun.
-Por lo que
John me ha contado y lo que también he
visto, sí. Hasta te considero como mí
amiga-el chico rio ante aquello.
- Es muy
pronto para decirlo ¿No lo crees?
- La vida es
muy corta para llevarla contando, así
que… ¿Que dices? ¿Amigos?-pregunto Stuart
-Amigos-tome
la mano que él con delicadeza me extendían, podría jurar que la tomo por más
segundos de los necesarios.
-Eres muy
linda y divertida y tienes una extrañeza que pocos pueden ver, por eso me
gustaría dibujarte.
-¿A mí?
¿Estas bromeando?-solté un carcajada.
-Sí y no. ¿Qué
tiene de malo?
-Nada, solo
que no me imagino siendo una especie de modelo para un pintor. O mejor dicho
algo parecido a una….
-¿Mi musa?-asentí-
No sé por qué antes no te lo han ofrecido, pero yo lo hago, vamos di que sí.
- Bien… creo
que será divertido ¿Cuándo seria?
-El martes
después de clases, ¿Puedes?
-
Si…excelente.
Sonreí y vi
que el chico terminaba el último trago de su bebida. Termine de pagar la cuenta
y de por supuesto, escuchar las palabras apenadas de Stuart por aquel acto tan
bajo de John. ¿Qué más daba si ya eramos amigos?
Y como éramos
amigos, el chico se ofreció llevarme a casa y termine aceptando. La verdad es que la estaba pasando demasiado
bien con Stuart que me era inevitable no querer su compañía.
- Es
aquí, muchas gracias. La pase increíble.
-Yo también
Brittany-dijo Stuart, con sus manos en los bolsillos y unos lentes oscuros que
le caracterizaban.
- Puedes decirme
Brit, si tú quieres…
- Este bien,
Brit. Esperaba que me dieras la confianza de hacerlo.
- Entonces,
nos vemos hasta el martes.
-Exacto, que
no se te olvide. Si quieres paso por ti
a la escuela.
-No. Pediré
a John que me lleve.
- Bien. Adiós
entonces
-Adiós
Stuart me dio un tenue beso en la mejilla que me hizo
sonrojar. Hasta me olvide de la pobre Mariel, quien seguramente también se
había olvidado de mí, da igual. No sabía que me deparaba el futuro con Stuart,
lo que si sabía era que él me cautivo desde el primer momento en que lo vi.
¡Quarrymen Get Back!
Tal como
significaban dichas palabras que habíamos gritado y festejado, el grupo de John
Lennon había vuelto de su retiro
musical.
Lo único
malo de aquella noticia es que de apoco, los integrantes se iban alejando de la
agrupación, John decía que el grupo estaba mejor si ellos pero yo sabía que en
el fondo a él también le preocupaba todo aquello, veía como su sueño iba en
declive.
Yo por mi
parte, tenía más de 15 días que había acudido a mi cita con Stuart y aquel
asunto del autorretrato que me realizaría. Aunque era muy distinto a lo que me
imaginaba, me había encantado el trabajo que hacía y al final, cuando lo hubo
terminado, me lo termino regalando.
Mientras
tanto, John me conto que en el Colegio
de artes había conocido una linda chica, según él era para poder olvidarme.
Cynthia, creo que era el nombre de
aquella chica que había robado la atención de John pero había un pequeño
detalle, Cynthia tenía novio. John dijo
que no había problema con ello, en
realidad no entendí a que venían aquellas palabras.
Por otro
lado, estaban Mariel y Mike era la prueba ferviente de que en toda
relación existían problemas, por más
linda y perfecta que esta pareciera. Al parecer, su relación de 6 meses estaba
cobrando factura y de cierta manera estaba un tanto preocupada por Mariel,
quien últimamente tenía un genio de los
mil demonios por culpa de todo aquello, yo solo esperaba que todo se
solucionara pronto.
Solo falta
hablar de un par de personas, Paul y
Grace. Ellos seguían en su mundo de amor y parecían más felices que antes, aun así yo notaba algo raro cada vez que Grace se
encontraba con Stuart, tal vez puras alucinaciones mías o no.
Lo que si sabía quera que Paul se ponía
rotundamente furioso cuando veía a Stuart, era tan notorio el desagrado que
sentía por el chico y creo que era mutuo.
¿Y que había
de mí?
Bueno. Yo
estaba más que feliz, sentía que por primera vez el mundo me sonreía.
Todavía seguía enamorada hasta la
medula espinal de Paul pero esto desaparecía cada vez que recordaba
que el chico, hasta el momento, no
mostraba ningún tipo de sentimientos amorosos por mí; era ello lo que me volvía
a mi cruda realidad.
Pero, aun a
pesar de ello, lo único que me consolaba era el gran lazo de amistad que estaba
formando con Stuart. Salía con el casi todos lo sábados, a veces en compañía de
John, quien por cierto, no paraba de hacer bromas respecto a nosotros.
John sabía cómo
joder y lo hacía diciendo que Stuart y yo terminaríamos en una tipo de
relación sentimental, John y sus jodidas bromas, lo malo es que en esta ocasión no estaba tan errado….
Febrero de 1959.
Stuart y yo teníamos aproximadamente más de 5
meses de conocernos, y con ello había descubierto a uno de los chicos más
misteriosos e interesantes de Liverpool. Me encantaba su forma de ser, de ver
el mundo y de su descaro y aparente caballerosidad. Simplemente me estaba
volviendo loca.
Ese día
había tomado un paseo con él, aquel viernes después de clases.
Habíamos
estado dando unas vueltas por un parque cercas
el Colegio de artes y justo en ese momento había decidió descansar
mientras comíamos un par de mantecados. El chico había decidido sacar su
libreta y garabatear algo mientras yo miraba a los “más grandes chicos” que
estudiaban en aquel lugar.
-Te quiero
Brit-dijo de repente y causando un asombro de mí parte.
-Yo también...
eres un gran amigo-le dedique una sonrisa de oreja a oreja.
-Me refería
a otro tipo querer…. Te quiero más que a una amiga.
-¿Cómo? ¿A qué
te refieres?-dije un tanto asustada.
-Bien, diré
lo que siento con la posibilidad de ser
rechazado.-rio- Me gustas mucho, siento ganas de besarte y saber si eres tal y
como lo he soñado…
-Stuart…
-Quisiera
saber si tú sientes al menos un mínimo de atracción por mí.
-Yo… pues,
creo que eres un chico increíble y lindo. Y… si me gustas o algo parecido-el
chico soltó una carcajada que me hizo también sonreír, por lo raro que yo había
contestado.
-¿Entonces...?
-No lo sé,
que tal si esto termina mal, no me gustaría arruinar lo que tenemos.
-No pasara
nada. Iremos despacio. Sin presiones. ¿Lo intentamos?
-¿Podría
pensarlo? Solo unos días.
-Me parece
justo-sonrió- ¿Quieres ir a mi departamento?
Tranquila, no quiero seducirte ni nada, en realidad tengo que pasar por
unas cosas.
-Me parece
bien.-sonríe con algo de ironía por lo que había pasado en mi mente cuando él me pidió que fuéramos a
su departamento.
Después de
la revelación que le mismo Stuart me había hecho, me quede helada, no sabía que
decir y a mi mente venían los beneficios
de la relación, más bien el beneficio, que era olvidarme de mi loco amor por
Paul. Pero no solo eso sino también veía
las probabilidades que tenía, dígase si la relación llegara a fallar, de perder a Stuart que era excelente persona y gran amigo. Esos
pensamientos me inundaron la cabeza. No había notado el silencio que se había
hecho ente los dos hasta que llegamos a casa del chico y el me detuvo.
-Aquí es mi
linda morada.
-Entonces
entremos, me muero por conocerlo por dentro-le lance un golpe antes de correr
los pequeños escalones que nos separaban de la entrada.
-Listo…
bienvenida al hoyo de la lujuria y desastre.
Comencé a reír
y a caminar al lado de él. Todo marchaba sobre ruedas hasta que Stuart paro
en el acto y yo, algo confusa le
mire.
-¿Qué pasa?
-Olvide que…
será mejor que nos vayamos...
-Que
olvidaste… ¿Qué se escucha?
-Vámonos-
Stuart me tomo de la mano.
-¿Por
qué? Es la voz de John- sonreí- No sabía
que también lo habías invitado…
-Es hora de
irnos…-dijo casi rogándome y jaloneándome.
Le desobedecí
y camine hasta la sala de donde provenía la voz de John. Ojala hubiera hecho
caso a Stuart de irme, ya que el mal
sabor de boca que me lleve y la vergüenza que pase fue lo más espantoso que me
había pasado en años, sin exagerar.
-¡John….!
¡Joder!-cubrí mis ojos no sin antes recordad lo que mis ojos habían visto, a un
John semi desnudo encima de una chica.
-¡¿Qué
mierda haces…?!
-Corre…-
Stuart me tomo de la mano y salimos justo corriendo, como huyendo del lugar.
Salimos del
departamento, yo sin casi poder articular nada, de hecho, no sé ni a donde nos dirigíamos,
solo sabía que estábamos lo suficientemente lejos de John.
La cara se
me caía de vergüenza, estaba más roja que un tomate y aquello le parecía de lo más
divertido a Stuart.
-¡Deja de reírte!-le
golpee mientras que eso le causaba más risa.
-Lo lamento,
es que debiste ver tu cara. Lennon me matara-dijo ya más tranquilo el chico.
-Lo que menos
quería en esta vida es ver a John con los pantalones abajo-cubrí mi cara- Debí
haberte hecho caso, mejor dicho, debiste decirme que John estaba follando ahí adentro-
Volvi a golpearle, pero ahora yo también reía.
-Te llevo a
tu casa, vamos.
-Me parece
mejor. Es hora además de que me vaya.
De regreso
a mi casa, íbamos aun riéndonos de lo
ocurrido. Sin querer note como Stuart
tomaba mi mano con tanta naturalidad que me sorprendió pero que tampoco hice
nada para evitarlo, al contrario, me había gustado la acción de su parte.
-Ahora es mi
turno de decir: hemos llegado-sonreí y me pose frente a el quien por fin quito
su mano.
-Y a mí, es
hora de irme. Antes de eso, me gustaría hacer algo si tú me lo permites.
-¿Hacer qué?
Como
respuesta obtuve un tierno beso en la boca, no respondí aunque después me deje
llevar. Pude sentir sus suaves labios junto a los míos, hasta que termino. Debo
admitir que era el primer beso que recibía, los anteriores no había pasado de
la mejilla y es porque yo no lo había
permitido. Pero este sin duda había sido especial.
-Me has
correspondido, eso quiere decir que…
-Espero no
arrepentirme, Stuart.
-Juro que
no, voy a tratar de quererte y respetarte….
-¿No nos
vamos a casar o sí?-sonreí causando su risa. Volvi a besarme pero esta vez no
tan tímidamente.
-Me tengo
que ir, pero nos vemos mañana ¿Cierto?
-Claro que sí,
hasta mañana.
-Adiós.
-Adiós
Stuart-le di un beso en la mejilla.
Se alejó y
no volví a verlo, no, al menos no por ese día.
Me sentía
bien aunque una punzada en mi corazón no me dejaba en paz. Stuart me quería, yo
solo sentía cariño y afecto ¿Era justo que solo recibiera eso de mí?
Él sabía o
al menos trate de decírselo.
Además, mi incomodidad tenía nombre: Paul. Tal
vez con Stuart podría borrar a aquel chico de mi cabeza y corazón.
Aunque no
era nada bueno querer a Paul y estar con otro.
Esperaba que
todo cambiara para bien con el trascurso de los días.
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