Dicen que el tiempo cura las heridas,
no sabía si esto había ayudado a John pero lo que sé es que me había hecho que
yo regresara a la escuela. Si, de nuevo a las rutinas incesantes de ir y venir.
¿Qué había ocurrido en estas últimas
semanas?
John había cambiado, su actitud no era
nada buena y pensé que ese dichosos tiempo le ayudaría, pero lamentablemente
no. Con nosotros, me refiero a los de la banda, a Mariel y por supuesto, conmigo, él se mostraba como
en realidad era, con el resto de la gente era un simple bastardo, más de lo que
él solía ser.
La actitud de John no era lo único novedoso en ese mes y medio trascurrido; una mala noticia
también se le adjuntaba. ¿Cuál? La banda de John había dejado de tocar
mientras el chico recuperaba su estado anímico, cosa que yo veía casi
indefinido.
Sea como fuera, era mi tercer día de
clases, de ese nuevo curso en específico, y como lo exigía un día tan ordinario
me levante muy de mañana y en ese
preciso momento cepillaba mi cabello mientras miraba mi reflejo proyectarse en
el espejo que tenía frente mí. Unos pocos minutos después tuve que abandonar mi
casa para ahora encontrarme en el colegio,
donde en la entrada estaba Mariel, lo que parecía, esperándome.
La chica me sonrió como casi siempre lo hacía, lamentablemente en ese tiempo
nos habíamos distanciado. ¿Por qué? Mariel y Grace, la novia de Paul, habían
estrechado sus lazos de amistad, cosa que no me agradaba del todo.
Aquel día pintaba para la normalidad,
las clases trascurrieron con algo de
lentitud pero no tan tediosas, tal vez por el inicio de semestre, como solían
serlo casi siempre. En fin caminaba a la entrada para salir del colegio cuando oí la voz de mi
amiga Mariel.
-¡Brit! Espera, no tan aprisa.
-¡Mariel! Perdón, no me di cuenta que
estabas detrás mío.
-No te preocupes-me dedico una sonrisa
cálida, las típicas que solían salir de su rostro.
- Por cierto, te invito en la tarde a
mi casa, podríamos escuchar el nuevo disco que papa me regalo.-Dije con una ligera sensación de felicidad.
- ¡Oh Brit! Me encantaría...pero…
-¿Qué pasa?
-Iré con Grace a ver un vestido para su
cita con Paul el viernes ¿Puedes creerlo que ya tienen 2 meses juntos? que
emoción.
-Creo, bueno entonces nos vemos mañana.
-¿Por qué no nos acompañas?
-No tengo ganas de ir de compras, mejor
otro día salimos tú y yo.
-No te cae bien Grace, ¿Verdad?
-¿Por qué dices eso?-Dije algo nerviosa
ante mi posible destape. ¿No era ya notorio? ¡bah!
-Se ve Brit, no sé porque. Grace
es muy agradable, además de que es linda, divertida…
-Sabes Mariel, me encantaría quedarme a
escuchar esto pero Dave ya llego por mí.
-Está bien, aunque no entiendo tu
actitud hacia Grace.
-Son puras alucinaciones tuyas, nos
vemos mañana.
Corrí hasta alejarme de la rubiecilla
quien aún me sostenía la mirada, aquella mirada interrogante que quemaba mi conciencia.
Sinceramente no había tenido la confianza suficiente de
contarle a Mariel mi desagrado por Grace, pero sobretodo no le había dicho la
razón de ese gran desagrado. ¿Ustedes saben por qué? Creo que sí.
Aunque Mariel hubiera declinado a mi
invitación eso no alteraba ni una pizca los planes de escuchar aquel disco,
cortesía de mi padre, que ahora sonaba
en el tocadiscos mientras yo me encontraba recostada en la cama cuando
fui ligeramente interrumpida por el llamado de la puerta de mi habitación, era
Sarah quien me lanzo una sonrisilla algo apenada, supongo que por la obvia interrupción a mis actividades.
-Srita. Brittany la busca el joven John
Lennon.
-¿John? ¿Qué querrá?-a la mujer se encogió
de hombros- ¿Esta abajo?
- Si ¿Lo
hago pasar?
-Mmm no, yo bajo, gracias Sarah.- Tarde
unos segundos en bajar y cuando lo hice,
apenas pude ver a John quien estaba
parado justo al lado de las escaleras cuando giro a verme- ¿Qué haces aquí?
-No tenía nada mejor que hacer, Paul
salió con su novia, George fue a visitar a si tía y para ser honestos solo me quedaste tu como
opción-pude ver su sonrisa burlona antes de que yo pudiera estar a su misma
altura.
-Que atento, no sé cómo agradecer este
gesto tan amable de tu parte.
- Por eso me gustas-me sonroje ante sus
palabras-¿Gusta usted Srita. Gray ir a dar un paseo por el bello Liverpool
junto a mí? hay algo que quiero mostrarte.
-Tu sarcasmo es único.
-¿Vienes o no?
-Me encantaría pero….
-¿Qué esperamos entonces?
Sin esperar alguna otra respuesta de mi
parte, el chico tomo de mi mano y juntos, caminamos hasta el dichoso lugar
misterioso y sorprendente al que él estaba tan entusiasmado en llevarme.
Ese día era por demás soleado, muy
diferente al clima habitual en Liverpool. Durante el trayecto, el silencio fue el
acompañante principal entre nosotros, pero uno era un silencio incomodo del
cual quisieras salir corriendo, más bien, era uno confortable y que
mostraba algo de timidez entre ambos.
Aun a pesar de ello, agradecía el hecho
de haber llegado a aquel lugar, que por cierto, me sorprendió
-John ¿Qué hacemos aquí? ¿Te has dado
cuenta que estamos en un orfanato?
-¡¿Enserio?! Si no me dices, juro que
lo ignoraba-recibió un golpe de mi parte, por su evidente sarcasmo-¿Te gusta?
-Pues… es un lugar muy triste ¿No lo
crees?
-No, eso lo dices porque no lo has
visto aun, Vamos.
-Pero si está cerrado, John.
-¿Y? ¿Acaso eso es impedimento para la “gran”
Gray?
Odiaba que de un tiempo acá hubiera
adoptado la costumbre de llamarme por mi apellido aunque sabía perfectamente
que lo hacía por joda.
Ante su pregunta, no recibió contestación
mía pero si hubo una de su parte.
John comenzó a trepar por el rejado de
dicho edificio mientras yo le observaba estupefacta. Sabía que si él se había montado así para poder entrar, yo también tenía
que hacer lo mismo.
Vaya que lo intente pero tenía pies
torpes aunados al miedo pavoroso que le tenía
a las alturas. Fue por eso que termine lesionada de una pierna al caer de mala forma. Solo me quedo soportar
las burlas de John ante mi pequeña torpeza.
De ahí, pasamos un buen rato caminado
en aquel bello lugar. Tras de ello, decidimos sentarnos en el pasto, yo por mi
parte disfrute me dedique a disfrutar de
la brisa en mi rostro, realmente aquel paseo me había caído como anillo al
dedo.
Lo único realmente malo fue el sentir
la mirada penetrante de John, cosa que me saco de quicio.
-¡¿Qué?!
-Te vez hermosa cuando piensas, aunque
también lo eres cuando te enojas.-me dijo
John causando un leve sonrojo en mis mejillas.
-Estúpido, solo tú sabes sacarme de mis
casillas, idiota-el chico rio ante mi reacción, un tanto agresiva.
- No solo yo, también Grace ¿No lo crees?
-¡¿Grace?! ¿Ella que tiene que ver en esto?-pregunte
confundida.
- Bueno
cariño, ella no te agrada porque esta con tu amor platónico, el señorito
McCencantador- me levante de golpe al escuchar sus palabras.
- ¿Qué putas dices? Si seguirás con esa
idea tonta mejor me voy.
-¿Por qué te cuesta tanto admitirlo?
anda di que sí y deja de sufrir
-Mira que sabio eres, John.
-Lo dudabas, genios como yo solo nacen
una vez en mil años.
-Ya cállate Lennon. Mejor dime ¿Cómo te
va en la escuela de arte?
- Muy bien- dijo con algo de morbosidad
en su voz-Pues veo a Grace, la sexy y ardiente Grace “todos” los días. Ahora
veo porqué Paulie la ama ¿Crees que él y
ella ya…?
-¡Y a mí que diablos me importa!
-¿Segura?-sus ojos me examinaban y acusaban
al mismo tiempo.
- Muy segura… Me dirás de tu nueva
escuela ¿sí o no?
- Veo que
te interesa mucho, bien, es interesante. Llevo mi primer reporte-dijo con orgullo.
-Torpe, no puedes durar ni siquiera un
día sin problemas-reí ante su descaro.
-Hice méritos. Por cierto, conocí a un chico, estudia pintura, se llama
Stuart Sutcliffe, es un jodido genio, deberías conocerlo.
-Mientras no sea como tú, un reverendo
desastre.
- Ya quisiera; algún día te lo
presentare, es el único que vale la pena en esa mierda de burocracia…
-¡¡¡Lennon!!! Cállate ¡mierda! ya
vámonos que ya es tarde
- Que vocabulario…. Pero como digas
Gray
¿Por qué querría John que conociera a
aquel chico?
Fue todo lo que pensé de regreso a
casa.
Después
de despedirme de John, corrí a mi habitación a terminar lo que estaba haciendo.
Amaba al jodido Elvis Presley ¿Algún día
lo llegaría a conocer?
¡Sueñas Brittany! Como me gusta soñar.
Al día siguiente, al terminar las clases
hablando más concretamente; me encontré a la salida a la más odiada (al menos
por mí) y repugnante chica del universo, la encantadora Grace.
¡¿No era mejor darse un tiro por la
cabeza?! A veces me faltaba valor para
completar mi retorcida mente.
Lo peor no era eso, si no que venía
acompañada de su uña, es que ella era la mugre…
-Hola, Brit-Grito con toda emoción, Grace.
-¡Hey Grace! ¿Cómo están?-Dirigí mi vista a Paul, quien tenía una sonrisa de
oreja a oreja, después de ello vi sus manos asquerosamente entrelazadas (¡Vomito!)
-Muy bien-la chica miro a Paul quien
le miro tiernamente-¿Has visto a Mariel?
-Creo si la hubiera visto estaría aquí a
mi lado...-ambos me miraron contrariados por mi respuesta poco agradable- Es
una broma-fingí una sonrisa- Vine a esperarla.
-¡Oh!-Grace sonrió al escuchar aquella expresión
banal de su novio- La esperaremos junto
a ti.
-A mí me parece una excelente idea-dijo
por fin Grace-Y…. ¿Cómo te fue en la escuela Brit?
-Creo que, bien.
-Excelente, ¿Tu familia como esta?-insistió Grace, ¿Por qué tenía que ser tan simpática?
Ella debería saber que ello me provocaba más odio.
-Si no es que están en casa, en el
trabajo, no lo sé…
Al ver mis pocas ganas y el ánimo de
mierda que tenía, Grace, por fin dejo de preguntarme cosas.
Sus semblantes de desconcierto por mi
rara actitud cambio al ver a aquella rubiecita que caminaba en dirección nuestra.
-¡¡Grace!!-Mariel se abalanzo contra
Grace, quien le correspondió mientras tanto yo miraba de lejos como me robaban
a mi mejor amiga.
-¡Mariel! … Pues, como te dije, Paul y
yo venimos a invitarte a comer ¿Qué te parece?
-Fantástico, me gusta la idea…
-Bueno… Yo…. Tengo que irme, los dejo,
fue un gusto verlos….- vaya que sabía cómo interrumpir momentos épicos.
-También es una invitación para ti-dijo
Paul, lanzando un guiño, ¿Por qué tenía que ser jodidamente comestible?
-No... Gracias, tengo cosas que
hacer-hice una cara de fastidio, no por las palabras de Paul, sino por la idea
de que él estaba a acompañado de su novia.
-Que ma. Nos hubiera gustado que también
fueras…
-Brittany tenemos que hablar-dijo
Mariel cerca de mí, aprovechando una pequeña distracción de la parejita.
-Sí, cuando quieras Mariel-esto lo dije
en susurro, también.
-No, nada de después ¡Ahora!-estaba muy decidida la rubiecita.
-Pero van a salir ¿Qué no?
-Grace, Paul, discúlpenme, enserio, se
los agradezco pero tengo que hacer cosas con Brit. Lo había olvidado.
-¿De verdad? Mmm… No te apures nosotros
entendemos, tal vez en otra ocasión ¿Podría ser el sábado? Si tú quieres-esa
Grace era tan irritable, para mí.
-Con Mike-Dijo Mariel.
-Está bien, cuídense
-Adiós Brit, nos vemos Mariel-Grace
beso la mejilla de Mariel.
-Adiós chicas-dijo Paul tomando de la
mano a su novia al mismo tiempo que se desaparecían de nuestra vista.
No sabía de qué quería hablar conmigo
Mariel, cosa que realmente me intrigaba
y deseaba saber.
Aunque, muy en el fondo de mi sabía exactamente de lo que trataría aquella
charla.
-Brittany…. ¿Qué sucede contigo?
-¿De qué hablas Mariel?
-Está bien que Grace no te agrade, pero
tu actitud es por demás hostil y petulante.
Ambas comenzamos a caminar sin un rumbo
fijo, bueno, en realidad si lo hacíamos pero sin darnos cuenta precisamente;
solo hasta que llegamos a aquel parque que se encontraba cercas del
colegio.
-¿De nuevo con eso, Mariel? Ya te he
dicho que son alucinaciónes tuyas…
-Claro que no, yo lo veo con mis
propios ojos, además te conozco. Aunque no sé por qué…espera… es por él
¿Cierto?
-¿Él?
-Paul, Brittany
-No me hagas reír Mariel, ¿De dónde
sacas ideas tan…?
-¡Es eso!-grito a la desesperada- ¿Por
qué no me di cuenta antes? La forma en que lo miras, como te
comportas cuando estas cerca de él. ¡Como fui tan ciega!
-No días digas idioteces Mariel.
-A mí no me engañas Brittany Gray. Oh me dices o... ya no seremos amigas-dijo
seriamente.
-¿Pero qué diablos? La verdad es que, no
me gusta Paul, solo esa chica no me cae bien y ya.
-Es que no solo es contra Grace,
también Lily, bueno, Lily también me caía mal, pero tu odias a las novias de
Paul ¿Cuál es la razón? Pues claro, te
gusta Paul-razono Mariel.
-Ya deja de joderme con eso Mariel,
primero John y luego tú, ya me tienen harta
-¿Ósea que no solo soy yo? Ves, 2
personas no pueden mentir-Expreso Mariel satisfecha por su conclusión.
-Ya Mariel, me estás haciendo enojar…
-¡¡¡Por dios Brit!!! Deberías decirle
lo que sientes-dijo con entusiasmo la chica- tal vez tú también le gustes…
- Estoy harta, me largo.-dije más que
molesta.
-Brit no te engañes.
-Cállate Mariel, Ya cállate.
-Está bien, pero ere una tonta si lo
dejas así nada más por culpa de tu maldito orgullo que no te deja reconocer tus
sentimientos. Si sigues así, te quedaras sola. No me malentiendas, te amo Brit,
pero debes cambiar.
Siempre odiaba cuando Mariel tenía la razón. Porque
la tenía, hace mucho tiempo que yo misma había tenido que reconocerlo. Paul
me gustaba, me encantaba, ese re un
secreto entre mi mente y corazón y de ahí, jure que nunca saldría.
Pero Mariel ya lo había descubierto.
¿Ahora que hacia?
Tal vez Mariel tenía razón. ¿Y si Paul sentía
algo por mí?
Solo me faltaba esperar la oportunidad.
O, mejor aún ¿Me atrevería a quitarle en novio a
la linda y dulce Grace?
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