martes, 12 de agosto de 2014

Capítulo 17.




Dicen que el tiempo cura las heridas, no sabía si esto había ayudado a John pero lo que sé es que me había hecho que yo regresara a la escuela. Si, de nuevo a las rutinas incesantes de ir y venir.

¿Qué había ocurrido en estas últimas semanas?
John había cambiado, su actitud no era nada buena y pensé que ese dichosos tiempo le ayudaría, pero lamentablemente no. Con nosotros, me refiero a los de la banda, a Mariel y   por supuesto, conmigo, él se mostraba como en realidad era, con el resto de la gente era un simple bastardo, más de lo que él solía ser.


La actitud de John no era lo único  novedoso en ese  mes y medio trascurrido; una mala noticia también  se le adjuntaba. ¿Cuál?  La banda de John había dejado de tocar mientras el chico recuperaba su estado anímico, cosa que yo veía casi indefinido.


Sea como fuera, era mi tercer día de clases, de ese nuevo curso en específico, y como lo exigía un día tan ordinario me levante muy de mañana  y en ese preciso momento cepillaba mi cabello mientras miraba mi reflejo proyectarse en el espejo que tenía frente mí. Unos pocos minutos después tuve que abandonar mi casa para ahora encontrarme en  el colegio, donde en  la entrada  estaba Mariel, lo que parecía, esperándome. La chica me sonrió como casi siempre lo hacía, lamentablemente en ese tiempo nos habíamos distanciado. ¿Por qué? Mariel y Grace, la novia de Paul, habían estrechado sus lazos de amistad, cosa que no me agradaba del todo.

Aquel día pintaba para la normalidad, las clases trascurrieron con  algo de lentitud pero no tan tediosas, tal vez por el inicio de semestre, como solían serlo casi siempre. En fin caminaba a la entrada  para salir del colegio cuando oí la voz de mi amiga Mariel.

-¡Brit! Espera, no tan aprisa.
-¡Mariel! Perdón, no me di cuenta que estabas detrás mío.
-No te preocupes-me dedico una sonrisa cálida, las típicas que solían salir de su rostro.
- Por cierto, te invito en la tarde a mi casa, podríamos escuchar el nuevo disco que papa me regalo.-Dije  con una ligera sensación de  felicidad.
- ¡Oh Brit! Me encantaría...pero…
-¿Qué pasa?
-Iré con Grace a ver un vestido para su cita con Paul el viernes ¿Puedes creerlo que ya tienen 2 meses juntos? que emoción.
-Creo, bueno entonces nos vemos mañana.
-¿Por qué no nos acompañas?
-No tengo ganas de ir de compras, mejor otro día salimos tú y yo.
-No te cae bien Grace, ¿Verdad?
-¿Por qué dices eso?-Dije algo nerviosa ante mi posible destape. ¿No era ya notorio? ¡bah!
-Se ve Brit, no sé porque.  Grace  es muy agradable, además de que es linda, divertida…
-Sabes Mariel, me encantaría quedarme a escuchar esto pero Dave ya llego por mí.
-Está bien, aunque no entiendo tu actitud hacia Grace.
-Son puras alucinaciones tuyas, nos vemos mañana.


Corrí hasta alejarme de la rubiecilla quien aún me sostenía la mirada, aquella mirada interrogante que quemaba  mi conciencia.
Sinceramente  no había tenido la confianza suficiente de contarle a Mariel mi desagrado por Grace, pero sobretodo no le había dicho la razón de ese gran desagrado. ¿Ustedes saben por qué? Creo que sí.


Aunque Mariel hubiera declinado a mi invitación eso no alteraba ni una pizca los planes de escuchar aquel disco, cortesía de mi padre, que ahora sonaba  en el tocadiscos mientras yo me encontraba recostada en la cama cuando fui ligeramente interrumpida por el llamado de la puerta de mi habitación, era Sarah quien me lanzo una sonrisilla algo apenada, supongo que por la  obvia interrupción a mis actividades.


-Srita. Brittany la busca el joven John Lennon.
-¿John? ¿Qué querrá?-a la mujer se encogió de hombros- ¿Esta abajo?
- Si ¿Lo hago pasar?
-Mmm no, yo bajo, gracias Sarah.- Tarde unos segundos en bajar y  cuando lo hice, apenas  pude ver a John quien estaba parado justo al lado de las escaleras cuando giro a verme- ¿Qué haces aquí?
-No tenía nada mejor que hacer, Paul salió con su novia, George fue a visitar a si tía y  para ser honestos solo me quedaste tu como opción-pude ver su sonrisa burlona antes de que yo pudiera estar a su misma altura.
-Que atento, no sé cómo agradecer este gesto  tan amable de tu parte.
- Por eso me gustas-me sonroje ante sus palabras-¿Gusta usted Srita. Gray ir a dar un paseo por el bello Liverpool junto a mí? hay algo que quiero mostrarte.
-Tu sarcasmo es único.
-¿Vienes o no?
-Me encantaría pero….
-¿Qué esperamos entonces?



Sin esperar alguna otra respuesta de mi parte, el chico tomo de mi mano y juntos, caminamos hasta el dichoso lugar misterioso y sorprendente al que él estaba tan entusiasmado en llevarme.
Ese día era por demás soleado, muy diferente al clima habitual en Liverpool.  Durante el trayecto, el silencio fue el acompañante principal entre nosotros, pero uno era un silencio incomodo del cual quisieras salir corriendo, más bien, era uno confortable y que mostraba  algo de timidez entre ambos.
Aun a pesar de ello, agradecía el hecho de haber llegado a aquel lugar, que por cierto, me sorprendió

-John ¿Qué hacemos aquí? ¿Te has dado cuenta que estamos en un orfanato?
-¡¿Enserio?! Si no me dices, juro que lo ignoraba-recibió un golpe de mi parte, por su evidente sarcasmo-¿Te gusta?
-Pues… es un lugar muy triste ¿No lo crees?
-No, eso lo dices porque no lo has visto aun, Vamos.
-Pero si está cerrado, John.
-¿Y? ¿Acaso eso es impedimento para la “gran” Gray?


Odiaba que de un tiempo acá hubiera adoptado la costumbre de llamarme por mi apellido aunque sabía perfectamente que lo hacía por joda.
Ante su pregunta, no recibió contestación mía pero si hubo una de su parte.
John comenzó a trepar por el rejado de dicho edificio mientras yo le observaba estupefacta. Sabía que si él se había  montado así para poder entrar, yo también tenía que hacer lo mismo.
Vaya que lo intente pero tenía pies torpes aunados al miedo  pavoroso que le tenía a las alturas. Fue por eso que termine lesionada de una pierna  al caer de mala forma. Solo me quedo soportar las burlas de John ante mi pequeña torpeza.
De ahí, pasamos un buen rato caminado en aquel bello lugar. Tras de ello, decidimos sentarnos en el pasto, yo por mi parte  disfrute me dedique a disfrutar de la brisa en mi rostro, realmente aquel paseo me había caído como anillo al dedo.
Lo único realmente malo fue el sentir la mirada penetrante de John, cosa que me saco de quicio.

-¡¿Qué?!
-Te vez hermosa cuando piensas, aunque también lo eres cuando te enojas.-me dijo  John causando un leve sonrojo en mis mejillas.
-Estúpido, solo tú sabes sacarme de mis casillas, idiota-el chico rio ante mi reacción, un tanto agresiva.
-  No solo yo, también Grace ¿No lo crees?
-¡¿Grace?!  ¿Ella que tiene que ver en esto?-pregunte confundida.
- Bueno  cariño, ella no te agrada porque esta con tu amor platónico, el señorito McCencantador- me levante de golpe al escuchar sus palabras.
- ¿Qué putas dices? Si seguirás con esa idea tonta mejor me voy.
-¿Por qué te cuesta tanto admitirlo? anda di que sí y deja de sufrir
-Mira que sabio eres, John.
-Lo dudabas, genios como yo solo nacen una vez en mil años.
-Ya cállate Lennon. Mejor dime ¿Cómo te va en la escuela de arte?
- Muy bien- dijo con algo de morbosidad en su voz-Pues veo a Grace, la sexy y ardiente Grace “todos” los días. Ahora veo porqué Paulie la ama ¿Crees que  él y ella ya…?
-¡Y a mí que diablos me importa!
-¿Segura?-sus ojos me examinaban y acusaban al mismo tiempo.
- Muy segura… Me dirás de tu nueva escuela ¿sí o no?
- Veo que te interesa mucho, bien, es interesante. Llevo mi primer reporte-dijo  con orgullo.         
-Torpe, no puedes durar ni siquiera un día sin problemas-reí ante su descaro.
-Hice méritos. Por cierto,  conocí a un chico, estudia pintura, se llama Stuart Sutcliffe, es un jodido genio, deberías conocerlo.
-Mientras no sea como tú, un reverendo desastre.
- Ya quisiera; algún día te lo presentare, es el único que vale la pena en esa mierda de burocracia…
-¡¡¡Lennon!!! Cállate ¡mierda! ya vámonos que ya es tarde
- Que vocabulario…. Pero como digas Gray


¿Por qué querría John que conociera a aquel chico?
Fue todo lo que pensé de regreso a casa.
 Después de despedirme de John, corrí a mi habitación a terminar lo que estaba haciendo.
Amaba al jodido Elvis Presley ¿Algún día lo llegaría a conocer?
¡Sueñas Brittany!  Como me gusta soñar.




Al día siguiente, al terminar las clases hablando más concretamente; me encontré a la salida a la más odiada (al menos por mí) y repugnante chica del universo, la encantadora Grace.
¡¿No era mejor darse un tiro por la cabeza?! A veces me faltaba  valor para completar mi retorcida mente.
Lo peor no era eso, si no que venía acompañada de su uña, es que ella era la mugre…



-Hola, Brit-Grito con  toda emoción, Grace.
-¡Hey Grace! ¿Cómo están?-Dirigí  mi vista a Paul, quien tenía una sonrisa de oreja a oreja, después de ello vi sus manos asquerosamente entrelazadas (¡Vomito!)
-Muy bien-la chica miro a Paul quien le  miro tiernamente-¿Has visto a Mariel?
-Creo si la hubiera visto estaría aquí a mi lado...-ambos me miraron contrariados por mi respuesta poco agradable- Es una broma-fingí una sonrisa- Vine a esperarla.
-¡Oh!-Grace sonrió al escuchar aquella expresión banal de su novio-  La esperaremos junto a ti.
-A mí me parece una excelente idea-dijo por fin Grace-Y…. ¿Cómo te fue en la escuela Brit?
-Creo que, bien.
-Excelente, ¿Tu familia como esta?-insistió  Grace, ¿Por qué tenía que ser tan simpática? Ella debería saber que ello me provocaba más odio.
-Si no es que están en casa, en el trabajo, no lo sé…




Al ver mis pocas ganas y el ánimo de mierda que tenía, Grace, por fin dejo de preguntarme cosas.
Sus semblantes de desconcierto por mi rara actitud cambio al ver a aquella rubiecita que caminaba en dirección nuestra.



-¡¡Grace!!-Mariel se abalanzo contra Grace, quien le correspondió mientras tanto yo miraba de lejos como me robaban a mi mejor amiga.
-¡Mariel! … Pues, como te dije, Paul y yo venimos a invitarte a comer ¿Qué te parece?
-Fantástico, me gusta la idea…
-Bueno… Yo…. Tengo que irme, los dejo, fue un gusto verlos….- vaya que sabía cómo interrumpir momentos épicos.
-También es una invitación para ti-dijo Paul, lanzando un guiño, ¿Por qué tenía que ser jodidamente comestible?
-No... Gracias, tengo cosas que hacer-hice una cara de fastidio, no por las palabras de Paul, sino por la idea de que él estaba a acompañado de su novia.
-Que ma. Nos hubiera gustado que también fueras…
-Brittany tenemos que hablar-dijo Mariel cerca de mí, aprovechando una pequeña distracción de la parejita.
-Sí, cuando quieras Mariel-esto lo dije en susurro, también.
-No, nada de después  ¡Ahora!-estaba muy decidida la rubiecita.
-Pero van a salir ¿Qué no?
-Grace, Paul, discúlpenme, enserio, se los agradezco pero tengo que hacer cosas con Brit. Lo había olvidado.
-¿De verdad? Mmm… No te apures nosotros entendemos, tal vez en otra ocasión ¿Podría ser el sábado? Si tú quieres-esa Grace era tan irritable, para mí.
-Con Mike-Dijo Mariel.
-Está bien, cuídense
-Adiós Brit, nos vemos Mariel-Grace beso la mejilla de Mariel.
-Adiós chicas-dijo Paul tomando de la mano a su novia al mismo tiempo que se desaparecían de nuestra vista.


No sabía de qué quería hablar conmigo Mariel, cosa que realmente me  intrigaba y deseaba saber.
Aunque, muy en el fondo  de mi sabía exactamente de lo que trataría aquella charla.



-Brittany…. ¿Qué sucede contigo?
-¿De qué hablas Mariel?
-Está bien que Grace no te agrade, pero tu actitud es por demás hostil y petulante.



Ambas comenzamos a caminar sin un rumbo fijo, bueno, en realidad si lo hacíamos pero sin darnos cuenta precisamente; solo hasta que  llegamos  a aquel parque que se encontraba cercas del colegio.



-¿De nuevo con eso, Mariel? Ya te he dicho que son alucinaciónes tuyas…
-Claro que no, yo lo veo con mis propios ojos, además te conozco. Aunque no sé por qué…espera… es por él ¿Cierto?
-¿Él?
-Paul, Brittany
-No me hagas reír Mariel, ¿De dónde sacas ideas tan…?
-¡Es eso!-grito a la desesperada- ¿Por qué no me di cuenta antes? La forma en que lo miras, como te comportas cuando estas cerca de él. ¡Como fui tan ciega!
-No días digas idioteces Mariel.
-A mí no me engañas Brittany Gray.  Oh me dices o... ya no seremos amigas-dijo seriamente.
-¿Pero qué diablos? La verdad es que, no me gusta Paul, solo esa chica no me cae bien y ya.
-Es que no solo es contra Grace, también Lily, bueno, Lily también me caía mal, pero tu odias a las novias de Paul ¿Cuál es la razón?  Pues claro, te gusta Paul-razono Mariel.
-Ya deja de joderme con eso Mariel, primero John y luego tú, ya me tienen harta
-¿Ósea que no solo soy yo? Ves, 2 personas no pueden mentir-Expreso Mariel satisfecha por su conclusión.
-Ya Mariel, me estás haciendo enojar…
-¡¡¡Por dios Brit!!! Deberías decirle lo que sientes-dijo con entusiasmo la chica- tal vez tú también le gustes…
- Estoy harta, me largo.-dije más que molesta.
-Brit no te engañes.
-Cállate Mariel, Ya cállate.
-Está bien, pero ere una tonta si lo dejas así nada más por culpa de tu maldito orgullo que no te deja reconocer tus sentimientos. Si sigues así, te quedaras sola. No me malentiendas, te amo Brit, pero debes cambiar.


 Siempre odiaba cuando Mariel tenía la razón. Porque la tenía, hace mucho tiempo que yo misma había tenido que reconocerlo. Paul me  gustaba, me encantaba, ese re un secreto entre mi mente y corazón y de ahí, jure que nunca saldría.
Pero Mariel ya lo había descubierto.
¿Ahora que hacia?
Tal vez Mariel tenía razón. ¿Y si Paul sentía algo por mí?
Solo me faltaba esperar la oportunidad.
O,  mejor aún ¿Me atrevería a quitarle en novio a la linda y dulce Grace?







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