sábado, 29 de noviembre de 2014

Capítulo 40.

No había salido de mi casa en el resto del  día, creo que hasta me había surgido una clase de miedo a encontrarme con John.
Aunque  también había miedo en que mis padres vieran la mejilla enrojecida, por el golpe de John, pero eso fue imposible.
 Apenas llegue mi padre me recibió, algo sorprendido por el rojo escarlata en mí cara y mis ojos, algo llorosos, definitivamente tuve que inventar una excusa bastante torpe e ilógica que al final terminaron aceptando de mala gana. ¿Cuál era? Se preguntaran,  que había  caído al piso accidentalmente  debido a que  el piso en la cafetería de Mona estaba mojado, vaya que era estúpido pero, fue lo único que se me ocurrió en el momento.


Ahora caminaba a casa de Mariel para irnos juntas a la escuela, aún era demasiado temprano pero quería aprovechar el tiempo para pesar, a veces las conversaciones conmigo misma eran las más interesantes…


-¡Hey! Te vi por la ventana y no…. ¡¿Brittany?!- Mariel se acercó a mí, los primero segundos había ignorado   mi mejilla y el golpe que aún se notaba bastante, para mi mala suerte.
-Hola Mariel-suspire- ¿Estas lista?
-Si pero…
-Te cuento en el camino, vamos, antes de que salga  tu mamá y también me vea.-


La chica solo asintió y comenzamos nuestro camino al colegio, aun con la mirada de Mariel sobre mí, examinándome y escuchando lo que le estaba diciendo respecto a mi pequeño incidente.


-John es un completo idiota… los hombres lo son.-Mariel parecía estar molesta.
-Lo sé- le sonreí con sorna.- Si no hubiera llegado Paul, no sé qué hubiera pasado- no pude evitar soltar un sollozo, de dolor y enojo.
-¿y George no hizo nada?-negué- Ni para eso sirve el idiota.
-Vaya… quien te viera hablando así de él.
-Tú sabes bien porque lo hago, definitivamente las relaciones interpersonales son un asco... pero  te juro Brittany  que la  de George es la última vez…
-¿A qué te refieres?
-No volveré a llorar por un hombre… ellos solo buscan eso y uno también debería hacerlo…
-Mariel.-mire a la chica- Me estás diciendo que tu…
-¿Por qué no?- me quede en silencio mientras escuche un bufido de parte de la chica-  No te quedes callada, ni tampoco pienses que... pero algún día veras que tengo la razón-me encogí de hombros
- Eso quiere decir que ¿ya nada con George?- ella negó- Espero que superen este momento triste.
-¿Triste?- sonrió la chica con sorna-  Creo que está saliendo con una chica llamada Aileen.


Me quede en silencio  a la vez que miraba la fachada del Colegio. ¿Algún día las cosas mejorarían para mí y las personas que quería?
Deseaba que fuera pronto.

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Los fines de  semana podrían ser las cosas más aburridas que  pudieran ocurrir en  el mundo, para mí lo eran y  especialmente, los domingos.
Tenía una semana sin haber salido mucho, solo lo realmente lo necesario, de casa al colegio, del colegio al trabajo y de regreso a casa.
Tampoco había tenido mucho contacto con los chicos, a excepción de Pete al que veía  de cuando en cuando en el  Casbah,  para evitar  algún encuentro innecesario  con John.


Así que, al no tener nada que hacer, baje a el comedor, era hora del desayuno  y de cierta manera, necesitaba la compañía de alguien y los únicos que estaban disponibles a esas horas eran mis padres.


-Buenos días-salude.
-Cariño- Papá beso mi mejilla, aquella que no estaba  lastimada- Ven siéntate junto a mí- dijo con una cálida sonrisa.
-No te acuestes sobre la mesa- me regalo mi madre, poniendo en el acto un platillo de frutilla picada sobre mi.-
-Gracias.
- Por cierto- mama se acercó a mí – tú padre y yo hemos notado que estos días has estado un poco extraña ¿Sucede algo?
-Es solo por la escuela, tengo exámenes y trabajos que entregar...
-Bien-mamá me dedico una sonrisa y después paso una mano por mi cabello- Si tú lo dices, está bien. Hablando  de otro tema, tu padre y yo hemos estado pensando que sería bueno ir un fin de semana a Londres…
-Suena divertido- dije mientras comenzaba a sonreír...
-Iríamos tu padre y yo-aclaro mi madre de golpe, eso no me lo esperaba.
- ¡Oh vamos Dority!  Brittany también puede venir con nosotras, claro, si tú quieres venir-papa sujeto mi mano.
- No… de verdad no- dije firme y hasta yo misma me sorprendí- Prefiero quedarme aquí.
-¿Estas segura?-papa me observo fijamente-
-Segura-sonreí.
-Bien. Si no hay nada más que decir, comamos.-dijo por ultimo mi madre.



Después del desayuno,  me vi en la necesidad de despejar mi mente y solo lo conseguiría si salía de casa.
Por una parte me dolía que mis padres  no me hubieran incluido en su pequeño viaje, pero por otra parte, también  comprendía que quisieran un poco de privacidad para ellos, así como yo quería estar sola en esos momentos.

- ¡Brittany!- gire a mi izquierda y pude ver a Paul, un Paul radiante quien me mostraba su sonrisa blanca sin ninguna pena.
-Hola.-trate de corresponderle, aunque no tuviese muchos ánimos.
-¿Cómo estás?- se detuvo unos segundos y antes de que pudiera contestarle, le chico me interrumpió.- Sabes… he querido hablar contigo desde aquel día en el que tuviste tu incidente con John.
-¡Cállate!- le empuje, haciendo que nos alejáramos un poco de  mi casa.- Mis papas no saben nada de esto y tampoco quiero que lo sepan- mire sus ojos quienes me miraban atentamente- Lamento si fui muy brusca.
-No hay problema-sonrió- Al contrario, lamento mi imprudencia- Te ha quedado algo rojo- señalo mi mejilla.
-Sí, aun me duele un poco pero ya no  como antes. Ya es cosa del pasado, de hecho, si no fuera por esto- toque mi mejilla- Ni siquiera recordaría ese día.
-Fue un idiota…. No debió.-toco mi mejilla y sentí la necesidad de  pero tuve que reprimir aquel deseo, aquel que  era más grande que yo.
-Yo creo que  fue mi culpa- me encogí de hombros- tenia razón al decir que yo  no debí meterme en sus asuntos.
-Jamás digas eso-parecía molesto- Eso no justifica  el que te haya dado un golpe. Nadie debería golpear a una mujer y menos si ella es tu amiga.
-Vaya… no sabía que fueras tan caballeroso- reímos-  Pero bueno, ¿Podemos hablar de otra cosa?
-Por supuesto… de hecho iba a ir a hacer unas cosas y si tú quieres…
-¡¡¡Brittany!!!- Ambos giramos a ver a Cynthia, quien estaba a unos cuantos pasos de nosotros.- ¡oh!... lamento interrumpirlos- Cynthia me miro de manera extraña, diría que  me acusaba de algo y no sabía de qué.
-Claro que no lo haces…
-Tú siempre ten modesto Paul- Cyn le dedico una sonrisa al chico y después me miro- Lamento lo que paso… acabo de enterarme hace poco.
-Vaya… no me sorprendería si todo Liverpool lo sabe, lo cual espero que no pase nunca. Además, solo fue un golpecito.
-Pues eso no parece… de verdad que John puede ser un idiota. También te pido una disculpa porque pude evitar todo esto que te paso.
-¡Oh vamos Cynthia! creo que el único culpable aquí es John- dije.
- Tienes razón… pero bueno, además de verte venía a darte una noticia-la mire algo confundida- Fue una falsa alarma…
-¿Qué?
-Ya sabes- rodo sus ojos- Todo fue una falsa alarma.
-¿De verdad?- le  dedique una sonrisa y ella me correspondió.- Lo mejor que te pudo haber pasado con esa bestia.
-LA verdad es que… algo de mí también está feliz porque relativamente somos muy jóvenes para ser padres y bueno, con lo que acaba de ocurrir, no sé cómo vaya a seguir nuestra relación.
-¿De qué están hablando? ¿Estas embarazada de John?- Pregunto Paul, algo escandalizado.
-Por fortuna no.
-Eso me alegra, tener  como expectativa de vida  a un esposo o padre de tus hijos como Lennon  no es lo mejor que te pueda ocurrir en la vida…
-Por favor Brit… Aun si, me siento liberada y hasta pudiera decirse que feliz.
-Esto deberíamos festejarlo ¿Qué te parece si vamos con Mariel?
-Suena una buena idea.
-Definitivamente no las entendiendo- rio Paul-  Es la naturaleza de un hombre no entender a una mujer… en fin,  las dejo divertirse  y Brittany, si llegases a necesitar algo, no dudes en acudir a mí, solo vivo cruzando la calle- señalo su casa.
-Muchas gracias Paul.
-Nos vemos. – beso a Cynthia en la mejilla y a mí  me dedico una sonrisa y una caricia en la mejilla.
-Es un chico increíble- Cynthia me miro- Deberíamos llevarlo con nosotros y emborracharlo y tal vez tu pudieras hacer lo que quisieras con él.
-¿De qué hablas?
-Sabes muy bien de lo que hablo… vaya que me sorprendería que él no supiera que te gusta-soltó una risa.
-¡Por favor Cynthia!




La chica sonrió y a paso lento la seguí mientras veíamos que a unos metros adelante, el chico desaparecía de nuestras vistas.
Tal vez la idea de alcoholizarlo no fuera tan mala….








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sábado, 22 de noviembre de 2014

Capítulo 39.


Una de las cosas que nunca faltaban  la ciudad de Liverpool eran las celebraciones y festejos, casi por cualquier cosa que pudiera uno pensar.
Como ahora era el caso, era por motivo del regreso de John, quien por cierto,  se ofreció a llevarme hasta la fiesta  que le harían pero, por lógica me negué rotundamente.
¿Cómo era posible que el  pudiera pensar que eso estaba bien?
Si hubiésemos llegado juntos a tal reunión, estoy segura que la mayoría pensaría que  ambos estábamos en una relación, cosa que no era nada cierta.


-Pero miren nada mas quien ha llegado- Mire a Lennon quien estaba recargado en el marco de la puerta de la casa de Eric, uno de sus amigos y uno, de los miembros iniciales de su banda.
-Para tu desgracia he llegado ¿Podrías dejarme pasar?-dije mientras intentaba quitar  su pesado cuerpo de la  entrada.
-Primero tendrás que pagar la cuota que todos aquí  han dado… cariño- se acercó y supe que estaba, sino era que ebrio, al menos estaba iniciando a  embriagarse.
-No creo que hayas hecho  a todos así… a menos que quisieras besar a  Pete o a… George-señale al chico quien ya estaba a dentro. Todos los que estaban ahí rieron y Lennon, un tanto molesto se quitó abriéndome paso.
-Eres una perra insoportable…
-Gracias por los halagos.



Sonreí lo más que pude, ignorándolo la mayor parte del tiempo. Los primero  minutos de mi llegada, los invertí saludando a unos cuantos conocidos y amigos de los conocidos, eso fue hasta que entro John, tambaleante y riendo a carcajadas con sus amigos, quienes estaban igual o peor que él.

-¡Podrían callase! Malditos hijos de puta- todos ahí rieron- Bueno, solamente quiero decirles que, estoy muy agradecido de beber cerveza gratis hoy… cortesía de Eric-levanto su vaso y este, estuvo a punto de caerse- Como sea… aun así extraño jodidamente ver a las alemanas desnudarse frente a mí, pero nada se compara con ver a… mi cara de ángel-   John se acercó a mí y me  abrazo- beban y reprodúzcanse, malditos bastardos….- el tocadiscos comenzó a sonar, me aleje de John mientras él seguía viéndome.
-¿Qué haces? –le empuje.
-¿Por qué siempre me agredes?- pregunto molesto.
-¿Es necesario que te lo diga?... ¿No te da vergüenza que te vean así? Digo, que Cynthia te vea así-le señale- por cierto ¿Dónde está Cynthia?
-No la invite. Me tiene harto-dijo mientras volvía una sonrisa a su cara.
-¿Eres idiota acaso? ¿Cómo que no la invitaste?
-¿Cuál es tu puto problema? Ni mi novia eres.
-Pero Cynthia si lo es…- vi su cara enrojecida por la furia que, seguramente, sentía en esos instantes.
-¡Johny!  ¡volviste!- John se giró sorprendido y después, excitado al ver a aquella chica  que una vez vimos al salir de un pub y que fue  ella quien me salvo de que John no fuera conmigo esa noche a mi casa y que fuera Paul junto a Grace a mi casa.
-Afortunadamente…



John tomo a la chica de la cintura y desaparecieron juntos,  aquella acción no hizo más que llenarme de ira, para mí no era más que un desgraciado. Me parecía irreal que ante la llegada de Lennon, Cynthia lucia demasiado ilusionada y entusiasmada, claro, queriendo pasar la mayor parte del tiempo al lado de él y  ¿Qué era lo que hacía John? La ignoraba y se iba  con otras chicas, todo un descaro.


-¿Por qué esa cara?-se acercó George algo contrariado.
-¿Por qué?.. ¿Qué no has visto a John? Es un sinvergüenza.
-Bueno… No creo que debieras ser tú la molesta, si no Cynthia…
-Ella no está aquí- dije con obviedad- Si lo estuviera…. No me quiero ni imaginar.
-Yo tampoco-dijo George, gire a verlo después de que por varios segundos se había mantenido quieto y callado, además, tenía sus ojos oscuros sobre mí.
-¿Qué?
-Brit… ¿te gusta John?-Abrí los ojos en par, estaba  algo sorprendida por aquella pregunta.
-Claro que no George, no seas tonto… solo que, Cynthia, me preocupa.
-bueno, es que esta no es la primera vez que John le es infiel a Cynthia y lo sabes. Me extraña que ahora estés tan ¿Preocupada?
-Lo que sucede George, es que cuando pasas por algo parecido, llegas a comprender por lo que pasan y dejas de tolerarlo.
-Espero sea eso y no lo que pensé- el chico me sonrió y se  dedicó a lo que, seguramente, estaba haciendo antes de ir conmigo, es decir, platicar con el resto de la gente y seguro, con uno que otro de sus amigos.



Odiaba la idea de que pensaran que era por alguna especie de celos ¡¿celos por John?!  ¡Qué tontería!
Esperaría la oportunidad de hacer algo.
¿Hacer qué?
Algo para ayudar a Cynthia.

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Corría la primavera  del  año de 1961, es decir, eran finales de Marzo y el día era completamente soleado. Había tanto sol que  caminaba a paso rápido para evitar que este consumiera demasiado el color casi pálido de mi piel.
Suspire aliviada al ver la cafetería en la que Cynthia me había citado, la chica me había hablado el día anterior y dijo que le urgía hablar conmigo, supuse que era demasiado importante como para haberme pedido que fuera a ese lugar a tan tempranas horas del día.
Desde el día que hable con George, había estado esperando hablar con Cynthia y esa parecía mi gran oportunidad, seguro era el momento adecuado.


-Hola Brittany-dijo la chica apenas me visualizo.
-He llegado- sonreí- ¿Cómo estás?-la vi y parecía algo nerviosa.
-Primero siéntate, pedimos algo y después hablamos del por qué te quise ver aquí ¿Te parece?
-Bien, me parece lógico  pero ¿Todo está bien?-Cyn solo sonrió y llamo al mesero para que nos trajera un par de tazas de té.
-y ¿Qué pretendes? ¿Embriagarme  con un par de tazas de té?-dije algo divertida al dar un pequeño sorbo a mi taza.
-Eres muy ocurrente Gray-sonrió- Dime… ¿Cómo estás?
-Esa pregunta yo la hice primero y no obtuve respuesta ¿Por qué debería contestarte?
-Solo hazlo, por favor.
-Pues, estoy bien o al menos eso intento que pase.
-Sonara algo incómodo pero… ¿Sabes algo de Stuart?-sentí un escalofrió recorrerme pero desapareció en  un instante.
-No, bueno, no realmente- tome un poco de mi bebida y espere a que ella dijese algo
-Lamento mi imprudencia pero…
-Solo dime lo que tenías que decirme Cynthia-toque la mano que ella tenía sobre la mesa- Digo, no creo que fuera tan cruel para querer hacer  el mal al hablar de él, porque si es así, sabes que tengo mejor cosas que hacer…
-Es que no sé cómo empezar con esto...
-Obviamente desde el principio, por favor no juegues que mis nervios son muchos-dije al final con una sonrisa.
-Bueno, como ya sabes, John volvió hace como dos meses- asentí- En su plena llegada él se distancio mucho de mí y eso me lastimo mucho- vi su rostro decaído y pensé si haría bien en decirle, en ese momento no parecía buena idea.
-John  a veces suele ser un chico bastante…
-Lo sé, inclusive creí que la relación no iba para más... pero  todo cambio hace un mes, el me busco y se portó más cariñoso… ya sabes, nos reconciliamos.
-Cynthia…
- Brit…-le mire a los ojos porque sus palabras fueron como si me lo pidieran- Tengo un retraso.
-¡¿Qué?!
- Tal vez esté embarazada Brittany-la chica tomo su cara entre sus manos- No sé cómo decírselo y tampoco sé cómo reaccionara. Aunque como ha reaccionada últimamente…-sonrió- Seguramente se pondrá contento y me apoyara, el me ama y yo a él…
-Para por favor… -Cynthia giro a verme algo confundida-¿Crees que él esté contento por ser padre?-bufe—John es un desgraciado, Cynthia… -la chica me miraba anonadada- Te engaña cada que puede, de hecho el día de su bienvenida lo hizo, en Hamburgo lo hizo e inclusive antes de irse a Hamburgo…
-¡Brit!-grito  Cynthia algo molesta- ¿De qué me estás hablando?
-Solo te estoy diciendo la verdad Cynthia... ojala que lo de tu retraso sea solo una falsa alarma, de lo contrario solo sufrirás- apenas  termine pude ver como la chica comenzaba a llorar.
-¡No Brittany! Estas muy equivocada, todo esto que me dices es una gran mentira.
-No lo es, u de verdad que no entiendo que hace una chica como tú al lado de un bestia como Lennon.
-Estas mintiendo…. Solo estás hablando porque me envidias, envidias que  yo tengo a Lennon y tu ni siquiera pudiste retener a Stuart a tu lado.-vi cómo se levantaba y tomaba su abrigo-me voy.



Me dejo  sentada ahí, con algo de mi orgullo herido por sus palabras y  con una cuenta que pagar….



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Exactamente habían pasado  9 horas desde mi encuentro con Cynthia, era sábado por la tarde y estaba terminando mi turno ese día, después de que me dejaran en aquella cafería sola, había decidió que iría a trabajar temprano para poder salir  antes de que anocheciera  y justo eso paso.
Sin duda el día había sido un tanto agotador, ya que, los sábados eran uno de los días más ajetreados para el Casbah Coffe, por el buen número de clientes que arribaban al lugar.
Esa era la razón por la que salí corriendo  apenas termino el turno, tenía la intención de tirarme en cama y no levantarme hasta el día siguiente, pero mis planes se verían ligeramente entorpecidos cuando vi a aquel chico llamado John, quien fumaba un cigarrillo mientras se recargaba en la pared que daba a un callejón.




-Hola… John-sonreí lo mejor posible, pero de inmediato sabía que no era lo más inteligente, John tenía una cara de pocos amigos.
-Mi queridísima Brittany Gray…-vi sus ojos rojos como me penetraban, el chico estaba furioso, lo que es más, estaba más que eso.


¿Cuál era el motivo de su  gran enfado? ¿Qué  pudo ponerlo tan molesto?
Recordé mi charla con Cynthia horas antes y esa idea hizo que me estremeciera de inmediato ¿Seria eso la causa de su evidente sarcasmo al nombrarme?
Apenas reaccione y acto seguido me dispuse a correr.

-¡Detente ahí Gray!.... Ahora veras lo que no debes meterte donde no te llaman.


Corrí tan rápido que alcance un autobús y rápidamente me subí a el, pedí al chofer que  acelerara y que no se detuviera ante la parada de John, tuve que decirle que ese chico me estaba acosando y afortunadamente, el chofer accedió y cerró  las puertas del autobús mientras John alcanzo a golpear uno de los vidrios de la ventana con la palma de su mano.



-¡Te estaré esperando! ¡Sé dónde vives!




Mientras el permanecía en el autobuses, mi mente  trabajaba  dando vueltas y vueltas al asunto. ¿Ahora qué era lo que tenía que hacer?


Por lógica, no fui a mi casa por el temor de encontrarme a Lennon en aquel lugar, por ello decidí dar un paseo y cuando no pide más, camine hasta llegar a la casa de George Harrison, la cual no estaba muy lejos de donde me encontraba.
Pensé en recurrir a él para que me ayudara o al menos me acompañara a mi casa y así evitar que Lennon desquitara su coraje. Pero, al parecer tenía una maldita mala suerte para todo  ¿Por qué lo decía? Porque mi idea no había sido tan buena al ir acercándome y ver que George estaba en compañía de John, al parecer estaban en una plática, justo a fuera de la casa del chico.



-¡Por dios!- dije en un gritillo, a unos metros de distancia de ellos.
-¡Hey Brittany!-Dijo George haciendo que me detuviera, ya que había empezado a alejarme-¿Qué haces por aquí?
-Bueno es que… yo… -mire a Lennon- Tengo que irme George…
-No des un paso más Gray-escuche la voz de Lennon.
-Sera mejor que hablemos en otro momento, cuando estés más…
-Tú fuiste la que debiste  pensar antes de hablar…. ¿Qué me dirás? ¡¿Qué fue una puta equivocación decirle a Cynthia que me cojo a medio mundo?!
- John yo… solo se me salió…- Lennon me había alcanzado y tenía sujeta mi mano de tal manera que estaba roja y me dolía lo suficiente.
-¿Qué estás haciendo John?-pregunto George.- Suelta… lo que te paso con Cynthia fue por tu culpa, por ser un cabrón…
-tú no te metas…- John empujo a George haciendo que este cayera en el piso- Y a ti  Brittany, esto te enseñara a que no se te salga la estupidez por la boca- sentí su mano golpear fuertemente mi mejilla, sí, me había bofeteado- La jodiste y mucho, Gray.
-¿Qué demonios está pasando?-  apenas pude distinguir la voz de Paul, sentía un ardor y dolor punzante en mi cara-¡John! ¿Qué  hiciste?-insistió Paul alejando a John quien tenía la respiración aun agitada.
-Se lo merecía, La desgraciada abrió  la boca  en lo que no le importaba.
-Eso no es motivo para que le pegaras- Paul me miro- ¿Estas bien?-pregunto en un tono débil y tocando mi mano que estaba sobre mi mejilla.
-Sabes…-mire a Lennon ignorando a Paul completamente- Me alegro mucho que te dejara… porque eres un hijo de Puta y un bestia…. Imbécil-

Mis lágrimas comenzaron a salir sin remordimientos y vi que John quería intentar  golpearme, de nuevo, pero Paul se lo impidió y ahí aproveche para  salir corriendo.
Esto me había enseñado dos cosas, no meterme en lo que no me importa y a no subestimar la fura de los demás.

Aun así, esto no se lo perdonaría, jamás.





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 les dejo la cancion de el capi  XD




viernes, 21 de noviembre de 2014

Capítulo 38.

15 días  más tarde….


Baje las escaleras apresuradamente, tal y como lo haría una persona que tiene prisa por salir y eso era justo lo que tenía, prisa.
Había quedado de verme con  Cynthia  e iba un tanto tarde para ello, por lo cual no había tiempo que perder.


Al llegar al último escalón, camine hasta el perchero y tome mi abrigo antes de abrir la puerta y recibir el aire fresco de Liverpool, el cual, invadió mi rostro.
Pero más que el sorpresivo frio que hacia aquel día, me sorprendió ver a Cynthia sonriendo y recibiéndome  justo a la puerta de mi casa.


-Hola-dijo apenas con una sonrisa.
-No esperaba verte aquí-dije  correspondiendo su sonrisa.- Justo estaba saliendo para la cafetería...
-Me pareció mejor alcanzarte aquí, además…
-¿Qué?
-Esperaba ver a… olvídalo… será mejor que nos vayamos.


Asentí y mire algo extrañada a Cynthia quien parecía algo distraída y para ser sinceros, ella no dejaba de ver hacia la casa de Paul, como si esperara que alguien o algo saliera de ese lugar.
Deje de mostrarle importancia al hecho hasta que  en nuestro camino, a no más de 2 metros de mi casa, nos encontráramos a un par de chicos, tal vez a aquellos de los que Cynthia estuviera tan al pendiente.


-¡Paul!-grito Cynthia antes de cruzar la calle e ir tras el chico quien le recibió con un abrazo.- ¿Cómo están chicos?-Mire algo estupefacta a Paul y a Pete quienes estaban, al parecer, caminando y perdiendo el tiempo por ahí.
-Hola Cynthia… bueno creo que, afortunadamente   no hemos sido víctimas de algún grupo nazi  existente-dijo Paul con algo de gracia.
-Hola-dijo Pete quien estaba justo frente a mí- Pareciera que estas ida ¿Te encuentras bien?
-Si…-mire de nuevo a ambos-¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué están aquí?
-Es una muy larga historia-dijo Pete antes de girar ver a Paul quien le sonrió en complicidad.-Tengo que irme, nos vemos después. Un gusto en verte de nuevo Brit.
-Igual Pete…-el chico se acercó y beso mi mejilla antes de  correr y perderse entre la poca neblina que aún había en el lugar.
-¿Y John?-pregunto Cynthia mientras husmeaba por ahí.
-Él sigue en Hamburgo, prefirió quedarse unos días.-Volvi a verlo y Paul me sonrió.
-¿Tú me dirás lo que pasa? porque parece que la única que no sabe nada aquí, soy yo.
-Ya dijo Pete… es una larga historia-dijo le chico mientras  sonreía más ampliamente.
-Descuida, tengo mucho tiempo para escucharla.
-Bueno- sostuvo su mirada, esa que le caracterizaba, unos minutos sobre mi hasta que la desvió para después mirara hacia donde estaba Cynthia- Cuando deportaron a George, nos sentimos un poco mal y…. Pete y yo estábamos solos en la habitación y decidimos divertirnos un poco. Tomamos  algo de la billetera que John olvido sobre la cama.
-¿Qué fue?-escuche una risita ahogada de Cynthia, ella parecía divertirse, pero pareció sonrojarse un poco.-Vamos dime Acaso ¿le robaste un billete?
-No Brittany…no fue un billete- se acercó un poco a mí y casi en un susurro me hablo- ¿Qué crees tú que puede uno tomar de la billetera de John?
-Pues… no tengo idea- mire que sonreía tiernamente, inclusive me miraba de  una manera divertida.
- Pete y yo tomamos un condón  y le prendimos fuego- abrí mis ojos como plato- Estábamos demasiado aburridos.
-Eso es muy estúpido.
-Vaya que lo fue, John se quedó muy molesto-dijo Paul mientras se alejaba un poco de mí.
-¿Cuándo volverá?-pregunto Cynthia.
-Aun no lo sé, pensé que ya se había comunicado contigo.
-¿Cuándo llegaron?-pregunte.
-Hace un par de horas-sonrió.
-Entonces no tardara en llamarme John- dijo Cynthia algo preocupada- Sera mejor que vaya a casa.
-Bueno pues… ¿Quieres dar una vuelta?-gire a ver a Paul quien lucía algo  sonríete ante su propuesta.
-Me encantaría, pero tengo que ir con Cynthia.
-Al parecer a ella se le ha olvidado.
-Pero a mí no, está entusiasmada por John- puse mis ojos en blanco  y Paul rio por ello.
-Eso creo… yo también tengo que ir a ver a George-ambos miramos que Cynthia había comenzado a alejarse.- Si quieres te acompaño mientras la alcanzas.
-Me parece buena idea, gracias.
-De nada,  somos amigos ¿no?-me miro de reojo y sentí que mis mejillas ardían.
-Claro que lo somos-le mire y él lo hizo, pude sentir que ambos nos mirábamos- ¿De verdad no sabes cuándo vuelve?-señale a Cynthia.
-¿Preguntas por ella o porque tu quieres saber?-note algo de sarcasmo en su pregunta.
-Lo hago por ella-dije algo escandalizada.
-¿Te gusta John?-le vi más serio que antes y me dio un escalofrió.
-¡No! Claro que no.
-Pensé que habías cambiado de opinión-dijo riendo.
-Aun no... ¿Y tú?
-No, John no es mi tipo- le lance un pequeño golpe en el brazo y se quejó- Eres un poco ruda.
-Tú te lo buscaste.
-Supongo que sientes con derecho porque somos amigos ¿Cierto?
-Lamento que no hayas leído mis términos de amistad-sonreí- vamos, me refería a ti ¿Cómo estás?
-Estoy muy bien.-sonrió y recordé lo que Cynthia había dicho días atrás, sobre su nueva conquista.
-Me alegro-fingí sonreírle- Bueno, creo que es hora de que corra antes de que se vaya sin mí-señale a Cynthia.
-Tienes razón.
-Fue un gusto verte.
-Para mí también Brittany- cogió un poco de mi cabello y lo coloco detrás de mi oreja, alcanzando a besar mi mejilla derecha.


Este chico no perdía su encanto y, la habilidad de hacerme sentir aquel hueco en el estómago, era uno de sus grandes poderes sobre mí.



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Después de haber pasado un largo y ajetreado día con Cynthia, me dedique a pasear por aquel Liverpool tranquilo y silencioso.
Nada parecía entorpecerlo y para mi opinión, el día pintaba perfecto. La idea de que Paul estuviera de vuelta me volvía loca y me entusiasmaba de una manera casi exorbitante.


Además de ello, aquella tarde con Cynthia y los planes que teníamos, me había puesto de buen humor. Habíamos hecho unos planes para mediados del mes de febrero y justo iba pensando en ellos cuando pase por una tienda de modas en Liverpool.
Como toda mujer, no me resistí y entre para dar un vistazo a lo nuevo que había en el lugar.

-Ese vestido es precioso-dijo una de las dependientas.- Y podrías medírtelo si quieres.
-Solo estoy viendo. Muchas gracias.
-Puedes apartarlo, además, se te vería muy bien-dijo la chica antes de apartarse, Volvi a ver el vestido  y analice la posibilidad.


Supongo que era de lo poco materia que había llamado mi atención y para ser sinceros era muy bonito. Lo mire y examine varias veces antes de hacerme a la idea de comprarlo o no.
Finalmente lo decidí y revise mi cartera y saque un poco de dinero y sonreír con algo de autosuficiencia.

-Creo que me lo llevare-dije con una sonrisa.
-Buena lección ¿Se lo medirá?-asentí.


Camine hasta los vestidores y comprobé que no me veía tan mal con el.
Creo que también lo hice porque sabía dónde y cuándo lo utilizaría…


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25 de  Febrero de 1961.


Iba camino a casa de la familia Harrison, aquella fecha podría sonar como cualquiera otra del calendario, pero no era así, claro que no, para los cercanos  y amigos de George, sabíamos que era una fecha importante, bueno, desde el 24 hasta ese día era  fecha de festejo para todos.

¿A qué se debía?
Al simple hecho de que George cumplía años ese día, pero no solo eso, si no que con ellos cumplía su mayoría de edad y una barrera se eliminaba entre los chicos, ya saben, eso fue uno de los motivos de deportación del chico y de la disolución temporal de grupo por dichas circunstancias.

Por dicha, el día pintaba maravillosamente soleado y  era por ello que caminaba pasivamente por las calles antes de llegar al domicilio de George, donde, a lo lejos divise como un par de chicos ya estaban arribando al hogar del chico.


-Hasta que llegas…. ¿la has traído?
-No, pero vendrá-dije con una sonrisa.
-Más te vale, se ha puesto muy insoportable
- Lo sé. Dímelo a mí que tuve que soportarlo  cuando  fue a mi casa a rogarme a que la convenciera de hablar con él- me recargue en la puerta apenas llegue y Cynthia me había abordado.
-En fin, iré a ver si no hace falta nada ¿Vienes conmigo Brit?
-No, esperare a que venga Mariel.
-Está bien-Cynthia sonrió y  se alejó de mí, dejándome “aparentemente” sola.
-Hola- escuche la voz tímida de George, quien no venía solo, de hecho estaba acompañado de Paul quien aprecia divertido por lo que estaba ocurriendo.
-¡hey!- y me acerque a él para revolverle el cabello- Feliz cumpleaños.
-Gracias… ¿Vienes sola?
-No tarda en llegar-toque su hombro- tranquilo. Lo prometió y seguro vendrá.
-Eso espero, necesito hablar con ella, explicarle lo que paso.
-Haz caso a Brittany, ella sabe lo que dice- Paul me lanzo un guiño y no me quedo más que sonreír, pero esta vez fue de manera babalónica ¡Maldita sea!
-Entonces….-tartamudee un poco- no comas ansias y, ven, baila conmigo-tome su mano y el chico pareció resistirse.
-No tengo muchos ánimos- me miro – Además, no hay nadie haciendo eso…
-Porque se supone que el festejado es el que tiene abrir la pista ¿No es así Paul?
-Claro… vamos no todos los días una chica guapa te invita a bailar- Paul empujo a George y sentí un ligero sonrojo en mis mejillas, no tarde mucho en evitar la mirada de ambos.

Jale a George llevándolo al lugar hasta donde la música  tenía su sonido más puro y alto, si, justo al lado del tocadiscos, donde muchos estaban sentados. La voz de Elvis empezó a resonar en la sala con aquella canción “Heartbreak Hotel” no era demasiado bailable pero  lo hacía más que nada para animar al chico, quien pareció más animado y divertido que cuando lo vi.



-Ya se ha tarado-dijo de la nada George, después de un par de canciones más.
-No es cierto…
-Seguro no vendrá. ¡Mierda!..- en el momento vi como Cynthia se acercaba a nosotros, específicamente a mí.
-Brit... te buscan.
-¿A mí?-asintió- ¿Quién puede buscarme a mí y no entrar? Digo es una fiesta-sonreí.
-Creo que es urgente.- Cynthia me indico que la siguiera y lo hice, dejando a George un tanto cabizbajo.
-¿Qué paso?- mi respuesta se vio contestada cuando vi a Mariel parada a unos cuantos pasos  en el patio delantero de la casa de George. -¿Qué haces ahí? ¿Por qué no pasas?
-Porque no sé si hacerlo, no quiero hacerlo. Solo vine aquí para que vieras que llegue y cumplí. Pero será mejor que me vaya…. ¿Él está ahí adentro?-asentí- ¿Sabe que estoy aquí?
-No, Cynthia dijo que me buscaban pero no dijo que tu…
-Genial. Entonces, me voy…
-Si a ti te parece bien eso.
-gracias Brit- Mire la sonrisa entristecida de Mariel.
-¡¿Mariel?!-Mariel giro a verlo, algo sorprendida- ¿A dónde vas?... ¿No pensabas irte sin siquiera hablar conmigo?
-¿Tendríamos que hablar?-Mariel le miro con algo de incredulidad.
-Necesito hablar contigo… dame unos minutos.-Mariel no dijo nada, solo me miro y yo asentí- ¿Podrías dejarnos a solas?
-Sí, nos vemos después.


Cynthia nos había estado observando a los tres desde lejos, apenas me vio se acercó a mí con una sonrisa tranquilizadora.
Debo decir que pase varios minutos intranquila, y también, algo curiosa por lo que estuviese pasando con George y Mariel allá afuera.
Aunque aquello se esfumo cuando mire a Paul quien se acercaba a mí y a Cynthia.


-¿Y George?
-Esta allá con Mariel-dije apresuradamente.
-¡Vaya! Ambos necesitan hablar, es insoportable ver a George tan… ¿triste?
-Pobrecillo… espero todo se solucione por el bien de ambos.
-Cupido ha hablado- sonrió Paul en forma burlona.
-Cállate Macca-dije algo molesta e irritada.
-¿he escuchado bien como me llamaste?-me miro y pude ver su dientes desde el ultimo al primero.- Buen trabajo-dijo mientras me tomaba por los hombros e intentaba formar un tipo de abrazo con aquel acto.- Vino…
-¿Qué?-dije ante aquel susurro casi imperceptible del chico.
-Eh… tengo que irme Brit.
-¿Por qué? ¿Qué paso?-pregunte confundida.
-Ella… no creí que fuera a venir-sonrió babalonicamente, intente girar a ver de quien hablaba pero, él me lo impidió- No-sonrió- Iré con ella… ¿me veo bien?
-Supongo-dije sin muchos ánimos.


 Él solo se levantó y camino hasta donde estaba una chica de vestid blanco y  zapatillas negras. Apenas se encontraron, la chica le recibió de manera afectuosa mientras yo, parada justo frente a ellos, miraba atónita  la imagen.
Ingenuamente, creí que podría conquistar al chico con un poco de mi personalidad que ya no le era tan indiferente y sobre todo, porque para mí lucia bastante bien esa noche con el  vestido que había comprado aquella pasada tarde.
La cercanía que habíamos conseguido Paul y yo era nicamente amistosa y esto no era mejorar, si no empeoraba la situación, al menos desde mi punto de vista.
¿Qué podía ser peor?
No lo sabía.


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Era  lunes y el regreso a la escuela, al inicio de la rutina semanal, era inevitable. Habían pasado unos cuantos días de aquella fiesta en casa de George, la cual no había estado mal, bueno, no lo hubiera estado si no hubiera tenido que soportar la soledad ahí en aquella habitación donde  me había quedado a ver a Paul y aquella chica, quien yo suponía que era la tal Dot, disfrutar de la noche mientras yo pasaba minutos de total desagrado.

Como sea que fuese, iba tarde para las clases y me era inevitable no estar un tanto preocupada, era mi último año en el colegio y no quería terminar mal por  faltas o retardos.
Desafortunadamente, para cuando llegue, las puertas de la entrada estaban cerradas, refunfuñe un par de minutos antes de resignarme a volver a casa.  Jamás me volvería a quedar dormida…


-Eres una chica  mala Gray…. Tal vez si te levantas la falda y le dejas ver un poco de eso que tienes, el portero te deje entrar….- gire algo asustada y sorprendida a quien me llamaba.
-Pero… ¡¿Lennon?!...-sonreí y corrí a abrazarlo.
-Tranquila... casi me asfixias-sonrió- Mis planes eran entrar y robaste pero, tu impuntualidad  me ha facilitado las cosas.
-Eres un idiota-le sonreí  y vi que el me correspondía- ¿Cuándo volviste?
-Hace – fingió mirar un reloj el cual no tenía, cosa que me pareció graciosa- Dos horas.
-¿Y estas aquí en vez de descansar?-asintió despreocupadamente- Genial- se acercó a mí y tomo mi cara, debo  admitir que me puse nerviosa por lo que fuera hacer, pero solo deposito un beso en mi frente.
-¿Quieres dar un paseo por ahí?
-Me encantaría.


Por más raro que sonara, extrañaba profundamente a Lennon y pasar unos minutos con aquel chico me habían sentado de maravilla, especialmente para el humor de los mil demonios que me había cargado últimamente.
Durante el trayecto, Lennon se había dedicado a platicarme unas cuantas experiencias de sus últimos días  en Hamburgo.


-Aun no creo que hayas estada unos días más ahí, solo y sin el resto.
-Estuve con Stuart-dijo  a bocajarro, provocando que dejara de caminar y le viera- No estuve solo del todo.
-Eso es bueno-trate de enmendar mi cara de sorpresa y comencé a caminar.
-Como sea- encendió un cigarrillo como era su costumbre- Tengo que irme, iré a ver a Cynthia. Quiere  hacer algo cuando llegara o algo así me dijo cuándo la llame  antier...
-¿Una fiesta por tu llegada?-asintió- ¿Estoy invitada?-le mire con algo de burla.
-Claro cariño, sin ti esto no sería posible… si regrese fue por ti….
-No seas ridículo- le empuje al sentirlo demasiado cerca de mi.- Ahora tendré que ver lo que me pondré…
-Por mí  no uses nada, solo puedes ponerte un moño rojo en la cintura  y nada más que eso, esperarme en mi habitación y la fiesta sería la mejor de mi vida.-me vio de reojo y no pude evitar darle un manotazo.
-Eres un imbécil- rio con sorna - ¿Dónde se supone que será la fiesta?
-No tengo ni puta idea…
-Cuando sepas me dices- el chico asintió y se alejó rápidamente para tomar un bus que justo había parado  en la parada más cercana.




A veces quería matar a ese chico, pero mi vida era mucho más divertida cuando él está  a mi lado.




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Bueno aqui un poco tarde pero seguro.El dia de ayer el fic cumplio dos años de existencia jajaja desde que escribi el primer capitulo que  ustedes ya han leido, pero me dio nostalgia recordarlo y quise compartirlo con ustedes.


en fin me despido y les dejo la cancion del capitulo ...



sábado, 15 de noviembre de 2014

Capítulo 37.

Enero de  1961


Las vacaciones estaban a punto de terminar, justo estábamos a tres semanas de volver a la escuela y a la rutina de la misma, y era por eso que Mariel y yo habíamos decidido pasar esa tarde de viernes juntas.
Desde nuestro regreso a Liverpool casi no había  tenido la oportunidad de vernos y si lo hacíamos era encuentros casuales y sin mucho sentido.
Pero esa ocasión era distinta, estábamos sentadas en el patio de su casa, justo donde ella y su madre tomaban él te cuando el día era buen Liverpool, tal y como lo era ese día.



-¿Y has hablado con George?-pregunte casualmente.
-Hace tres días recibí una carta de él-se sonrojo- Al parecer están bien y el clima también  es frio…
-¿De verdad?-pregunte sarcásticamente- ¿No te ha dicho nada de los demás?..
-Pues… nada relativamente, solo respecto a su trabajo, ya sabes que utiliza más de la mitad de la hoja para decirme lo mucho que extraña estar aquí y  que me extraña.
-Que romántico-reí.
-De hecho, la tengo aquí conmigo-la mire extrañada- es que viene un mensaje para ti-puso los ojos en blanco.
-¿Para mí? ¿Qué querrá decirme el enano ese?
-No es de George-dijo riendo- toma y velo por ti misma


Tome la carta de Mariel y pude ver la letra reconociblemente de George, pero ella rápidamente me señalo la parte que era para mí y sonreí al ver la letra de John.


-Esto es para Brit-dije leyendo en voz alta- George me ha prestado un poco de su interesante carta para Mariel, debería decirle que se la quiere follar y listo ¿no? Como sea-mire a Mariel y ella hizo una  cara de asco y yo reí por ello- No quiero dilatarme porque si George ve que he abierto su carta me matara… te extraño y estoy esperando mi respuesta, cuando regrese a Liverpool quiero verte. Besos  y abrazos… fogosos de Johnny.
-Es un asqueroso-dijo Mariel mientras tomaba de su té.- Y tiene una horrenda letra.
-Lo sé- me quede embobada con la carta aun en mis manos.
-Te daría la carta si no fuera porque es de George-me arrebato la hoja- ¿De qué respuesta está hablando?-Mariel me miro curiosa mientras miraba de nuevo la carta.
-Bueno es que…cuando veníamos para acá, John me propuso algo.
-¿Y que fue?


Trataba de acomodar mis ideas vacilantes del momento. ¿Sería bueno contarle a Mariel? Al fin y al cabo ella era mi mejor amiga y debía saberlo. Yo  realmente había olvidado aquella conversación inesperada con John y su propuesta de locos, llegue a pensar que había sido una especie de sueño pero aquella carta me lo había confirmado. ¿De verdad quería casarse conmigo?


-Brit… ¡Brittany!-Mariel chasqueo los dedos frente a mí devolviéndome a la realidad.
-Lo lamento es que...
-¿Me dirás o no?
-En la estación de tren… ¿Recuerdas que John estaba ahí conmigo?-Mariel asintió- El me...
-¡Chicas!-ambas giramos sorprendidas al escuchar la voz familiar de Cynthia, quien venía rápidamente corriendo hacia nosotras- Que bueno que las encuentro-dijo   poniéndose a nuestro nivel, sentándose casi en el acto.
-Nos has descubierto ¿Por qué tanta prisa?-Mariel desvió su mirada de mí y la fijo en Cynthia.- Por cierto, te ves muy contenta.
-Y lo estoy-la chica saco una carta- John me ha mandado dinero para que lo vaya a ver ¿Pueden creerlo?
-¿Cómo?-pregunte confundida-
-Si. Esta mañana me llego esto y la carta de John.
-Ahora entiendo tu cara de felicidad ¿Y cuándo te iras? Porque  iras ¿verdad?
-Claro que si Mariel,  estaba esperando una oportunidad como esta y no pienso desaprovecharla-sonrió Cynthia.
-¿Cuándo te iras?-mire a la chica quien lucía una, casi, espeluznante sonrisa llena de felicidad.
-Mañana,  tengo que hablar con Dot para saber si ella también ira…
-¿Dot? ¿De quién estás hablando?-pregunto Mariel.
-¡Oh! Cierto-golpeo su cara- Olvide decirles de ella, Dorothy Rhone la nueva conquista de McCartney.
-¿Conquista? Pero si él ni siquiera está aquí-exclame casi en un reclamo.
-Pues…-Cynthia me vio algo asustada e indecisa- Al parecer ellos  estaban entendiéndose antes de que él se fuera a Hamburgo.


Sentí que la sangre se me helaba. ¿Esos eran los problemas que había tenido con Grace cuando se fueron de Liverpool?
Seguramente  aquella chica había sido un problema en la relación de ellos. ¡Maldita sea!
Volvi a la tierra después de unos segundos y vi que ambas chicas me miraba, creo que, con algo de lastima.


-Que emocionante-dije en un intento de sonar más animada- Supongo que saldrán lo más rápido que puedan ¿Me equivoco?
-Solo pasaremos un fin de semana, ya casi entro a clases y no quiero que esa visita entorpezca el colegio.
-Pues buena suerte, la necesitas estando allá-dije con un poco de sarcasmo que, seguramente solo Cynthia había notado porque Cynthia ni siquiera se inmuto.
-Gracias.


Mi felicidad siempre se vería apañada por cualquier lugar que lo viera.
Tal vez lo mejor era morir, eso era lo que quería.




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Las clases habían iniciado e  iba   camino a  casa de Mariel. La chica no tardó mucho en saludarme por la ventana y salir corriendo para alcanzarme.
Nuestras caras no eran las mejores ¿Quién estaría contento de levantarse a esas horas en Lunes? Supongo que nadie.


-Odio esto-señalo su uniforme y yo reí por ello-  ¿Te enteraste de que Ayer llego Cynthia?
-No-me encogí de hombros.


¡Claro que lo sabía!
No con exactitud pero sabía que  en uno de esos días Cynthia habría de llegar. ¿Cómo era posible?
John me había mandado una carta hace dos días y entre las muchas tonterías que decía, como el que me extrañaba, que quería que regresara y que me mandaba sus saludos afectuosos, me conto de la visita de su novia.

No podía creer que John en esa misma misiva me dijese que preferiría que yo hubiera estado allí en vez de ella. Debo admitir que reí con ello pero  mi sonrisa se deshizo cuando leí las  noticas que me contaba acerca de la banda, quiero decir, los problemas que estaban teniendo Paul y Stuart  y todo porque al primero no le gustaba mucho el trabajo de Stuart en la banda y que Paul le había pedido que lo sacara, cosa que según me aclaro, nunca haría.


-Pues así es, la chica llego ayer-dijo Mariel- Dijo que quería hablar conmigo.
-¿Cynthia? Que extraño ¿Te dijo de qué?
-No, eso es lo que me tiene más angustiada, pero dijo que era muy serio.
-Entonces lo será. Tranquila, todo estará bien- le sonreí.
-Eso espero.



Cuando se terminaron las clases, Mariel fue a casa de Cynthia, supongo que sus ansias eran muy grandes y lo había notado durante todo el curso del día en la escuela.
No la detuve y tampoco quise acompañarla, ya que me había invitado, preferí ir a casa tranquilamente mientras pensaba en todo lo que había pasado últimamente en mi vida.



-¿Brit? –Escuche a mi madre llamarme- Has llegado temprano.
-Supongo-dije sin muchas ganas- en poco tengo que ir a trabajar.
-Seguro… ¿estás bien?
-Un poco cansada, me desacostumbre a esto-dije señalando mi unirme y libros.
-Bien, bueno la comida esta lista…-asentí con la intensión de subir a mi habitación y cambiar mi ropa- Oh…. Por cierto, te ha llegado esto.
-¿Qué es?-dije tomando   un sobre que mi madre me extendía.
-Te llego esta mañana.

Mis manos se congelaron al leer el remitente. Digo ¿Quién se imaginaria recibir una carta de quien menos lo deseas?
Bueno, la carta era de Stuart y tuve que verla varias veces para poder creer lo que estaba viendo.


-G…. gracias mamá-dije antes de girarme para evitar su mirada curiosa.
-Espero sean buenas noticias…

Ignore eso último que mi madre me dijo por último y subí rápidamente a mi habitación.
No baje a comer y todo había sido porque aún estaba en un estado de shock ante  aquella carta que inevitablemente tenia ahí y reposaba en mi cama de manera indecisa.
Inclusive mire mi reloj y sabía que llegaría tarde al trabajo pero no me importo ello, lo único que me saco de mi ansiedad fue el toquido insistente de la puerta de mi habitación.

-¿Quién?-grite.
-Te busca Mariel- mi madre abrió ligeramente la puerta.
-¿Mariel?... podrías decirle que suba.
-Si, por cierto… tengo que irme a trabajar Brittany, la comida está ahí y…. cuídate.
-Está bien mamá.-no dijo nada más y yo tampoco.
-hola…
-Mariel, siéntate por favor-dije  sin mirarla, de hecho aún miraba la carta- Adivina que… ¿Mariel? ¿Qué pasa? ¿Qué tienes?
-Brit….-la chica estaba roja y era de furia- No puedo creer esto me pase a mí.
-¿Qué paso?
-Cynthia… me dijo que –se recostó en mis piernas-  me conto que  el estúpido de George… se acostó con una prostituta-dijo mientras aventaba su bolso.
-¿Y ella como sabe?-pregunte algo enojada.
-Bueno ella y John… tu sabes... estaban ahí… de hecho todos estuvieron ahí-dijo con obviedad.- Estoy destinada a ser la burla de los hombres y es cansado.
-Debe haber una razón, George no es…

-No lo justifiques-me dijo molesta- Esta es la última vez que me hacen algo así, lo juro Brittany-limpio unas lagrimilla de su rostro.
-¿Hablaras con él?
-Claro que no ¿Para qué? Me llenara de excusas idiotas.
-No sé qué decir…
-Nada… no hay nada que decir-ambas nos miramos, seguramente las dos nos  encontrábamos en una situación  similar pero por diferentes causas- Lo siento… ¿Qué ibas a decirme cuando entre?-me miro y vi que no era el mejor momento de hablar de ello.
-Quería salir contigo ¿Qué te parece? Nos tomamos unas cervezas y la pasaos bien.
-Suena genial y lo mejor… ¿Qué es eso?-señalo la carta que estaba en la cama.
-Nada… no es nada-la tome y la guarde en mi buro cercas de la cama- es una carta que le llego a mi mama y se la entregare cuando vuelva.
-Bien ¿Puedo acompañarte camino a tu trabajo?
-Si… de hecho voy tarde, vamos.



Caminamos juntas hasta llegar a la salida de mi habitación en donde eche un último vistazo a la carta que había dejado ahí atrás.
¿Qué era lo que querría ahora Stuart?
Tenía tanta curiosidad pero a la misma vez existía un recelo con el chico.
Quería olvidarlo y quería que eso pasara….


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1 Semana después….



Caminaba tranquilamente por la calle de Penny Lane con un par de bolsas en mano, no había podido resistirme a comprarme algo en una  tienda de modas en esa calle tan conocida de Liverpool.
Todo parecí pintar para ser un día bueno, digo parecía por que la situación cambio al ver a alguien por demás conocido  quien también transitaba por las calles de Liverpool.


-¡¿George?!-dije casi en un grito antes de que el chico levantara la vista y me viera.
-¡Brittany!.. Qué bueno que te veo-dijo el chico una sonrisa amarga.
-¿Qué haces aquí? Digo, deberías estar en Hamburgo ¿no?
-No realmente… me deportaron-dijo mientras desviaba un poco la vista.
-¿Por qué? ¿Qué hiciste?
-No hice nada… solo por ser menor de edad.
-Eso nadie lo sabía, solo ustedes y Allan…
-Y el dueño del lugar donde trabajamos, él fue el que nos delato al ya no estar trabajando para él-dijo algo molesto e irritado.
-¡vaya! Lo siento tanto. ¿Y los demás? ¿Solo volviste tú?
-Sí, solo he sido yo… Brit quería preguntarte algo.
-¿Qué paso?
-¿Sabes que sucede con Mariel?-el chico me miro suplicante- He tratado de comunicarme con ella pero no me contesta y fui a su casa y no salió nadie.
-No quiero meterme en asuntos que no son míos…
-Es quiere decir que tú sabes lo que pasa ¿Cierto?
-Tengo que irme George-dije comenzando a caminar- Me da gusto que estés bien y….
-Gray…- me tomo del brazo, para ser delgado tenia fuerza- Por favor...
-Solo puedo decir que ambos necesitan hablar-toque su mejilla- solo dale tiempo y podrán aclarar todo.
-¡Mierda!- El chico se alejó echando humo y en parte lo entendía pero quería evitarme problemas y  meterme en líos ajenos, no era lo mío.

Apenas llegue a casa, el asunto lo había dado por olvidado y comencé a acomodar mis compras en sus respectivos lugares.
Cuando lo hice me topé con la carta que días atrás había recibido y las dudas que se habían disipado, así, de la misma manera habían vuelto para taladrarme la mente.
Tome la carta en mis manos examinando la idea de abrirla o tirarla definitivamente. ¿Qué era lo que diría?  Si la leía ¿Él estaría esperando una respuesta mía?

Sacudí mi cabeza  intentando que las ideas se escaparan pero no lo hicieron.
Así que me decidí…. tenía que abrirla y saber que era lo que Stuart  quería decirme.
¿Qué tan malo sería?....







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Aqui la ultima de la semana :D espero les guste y  sin mas que decir contestare mi comentario fiel de Luu!!!



Cariño y mi muy amada Luu!! claro  vos puedes llamarme como quieras  y gustes, hasta se me hace tierno y lindo jajaja. Es bueno saber que te gusta este fic tan simple y asqueroso , tal vez algun dia me anime a enseñarte el anterior de este XDD tan feo y mal escrito jaja. y Bueno de a poco van ir apareciendo personajes que  aun les falta poquitito para establecerse como permanentes en el fic, pero buenoooo.
Me gusta la cancion que pusiste, y ojala las cosas mejoren :3
 la pregunta del dia es.. ¿Cual es tu banda favorita de los 70's? la mia es Wings... amo a Paul locamente jajaja aunque tambien me gusta Led Zeppelin >.< ok me largo jaja














viernes, 14 de noviembre de 2014

Capítulo 36.

Liverpool, mi amado y querido Liverpool, aquella ciudad  que poseía un importante puerto que a casi nadie le importaba y claro, yo no era la excepción.
Y es que no era que no me importara la historia, no, si no que en esos momentos lo único que quería era llegar a casa y echarme a llorar como una niña de 6 años o menos, si era posible aquello.


El viaje no había sido tan pesado como imagine y eso lo debía a que  había tomado una larga siesta, de hecho, no pasó mucho desde la partida del tren  hasta el momento en que quede profundamente dormida.
Mire por la ventanilla como era que  se veía a unos caso metros, la estación de tren en Liverpool y fue ahí cuando me inquiete. ¿Qué se supone que les diría a mis padres ante esta repentina llegada?
No quería que ellos pensaran mal y después de ello, me llenaran de sermones o cosas parecidas, no, no era una opción.
Había pensado en decirles que  el dinero se me había terminado, que se me había perdido algo del mismo pero sabía que esas excusas solo empeorarían las cosas, así que mejor decidí dejar aquella terrible inquietud para después, ya que lo verdaderamente importante era que ya estábamos en el país y me encontraba mucho mejor que cuando salimos de Hamburgo.


Mariel y yo tomamos un taxi apenas bajamos del tren y afortunadamente lo encontramos, sospechosamente ese día  había mucha gente rondando la estación y parecía un buen agüero, tal vez las cosas desde ese momento mejorarían y eso esperaba.


La primera parada que hizo fue en casa de Mariel,  la chica se despidió e mi con un escueto y sincero abrazo y la vi entrar a su casa e inclusive, puedo jurar que escuche el grito sorpresivo de su madre al verla, seguramente, para frente a ella.

Y ahí, ahí era donde yo entraba en  juego y estaba  ya frente a mi casa, pague el taxi y baje mi maleta con un esfuerzo sobre humano de caer por lo pesada que esta se sentía.
Mire mi casa y note algo de nostalgia, realmente el estar aquel tiempo en las condiciones en las que vivían los chicos me habían hecho valorar lo poco o mucho que yo tenía en Liverpool, sobretodo las comodidades que ahí tenia, tanto así que casi me lanzo a abrazar la linda cerca que tenía en mi casa, esa vieja madera que lucía en un color blanco, sencillamente era  más hermoso que la habitación entera que tenían los chicos allá en Hamburgo.


Dejándome de rodeos, entre a mi casa sin más, con la esperanza de pasar desapercibida pero, como siempre, mis deseos nunca se cumplían.


-¡Brittany! ¡¿Qué haces aquí?!- mi madre dejo caer un plato que tenía en manos, supongo que de puro susto.
-Hola...- trata de sonreír lo mejor posible.
-Cariño ¿Estas bien?- escuche la voz de Papá, quien seguramente estaba en la planta de arriba.
-Brittany…-insistió mi madre.
-Bueno… los extrañaba demasiado ¿No es esa una razón de peso para estar ya aqui?
-No tanto como tus deseos de ir-dijo mi padre quien ya estaba ahí, justo detrás de mí.
-Además, tú no eres así Brittany. Dinos de una buena vez que es lo que paso.
- Es que...-mire a ambos- me quede sin dinero…
-¿Cómo?-pregunto mi madre- Si te dimos más dinero del que tú misma tenías…
-Lo sé mamá. Lo que pasa es que las cosas en aquel lugar son muy caras.
-Increíble, la inflación es demasiada ¿A dónde iremos a parar  más adelante?-dijo mi mamá mientras regresaba a la cocina con los pedazos de aquel plato que había tirado.
-¿Segura que eso es todo?- papá se inclinó un poco, era un hombre alto y de ojos color verdes, aquellos mismos que me examinaban en ese momento.
-Técnicamente…
-Vamos Brit, sabes que puedes contar conmigo hija- me brindo una sonrisa y le correspondí.


Mi padre más que ser ello también era mi amigo, un amigo en el que podía confiar  y acudir cada que tenía un problema o por un consejo, el cual, ahora necesitaba más que nunca.


-Termine con Stuart-dije a bocajarro ante su mirada casi inexpresiva.
-Stuart era el chico de los lentes ¿O me equivoco?-  mi papá  solo conocía a Stuart por las cartas y  por varias veces que se vieron de lejos, más nunca lo presente como era debido.
-Efectivamente- me deje caer pesadamente en una silla.- Tuvimos unos problemas y diferencias irreconciliables, no tenía caso que estuviera ahí.
-Cariño...- papá toco mi mejilla y beso mi frente-La vida está llena de desilusiones como esta, solo falta esperar el tiempo en que llegue la persona indica y sé que la encontraras.
-Que cosas dices papá-dije con una risita amarga.
-La verdad.-sonrió.
-Y…-gire a verle- ¿Tú crees que algún día… lo encuentre?
-Claro, todas las personas lo encuentran, solo hay que darle tiempo al tiempo.
-Claro-suspire.


¿Cuánto tiempo tendría que esperar para que quien quería que me quisiera se llegara a fijar en mí?
Esperaba que fuera antes de que yo muriera ya que,  a veces el tiempo no te alcanza en su espera….


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No regrese al trabajo hasta que termino mi permiso establecido por la Sra. Best, además, sinceramente no tenía muchos ánimos de volver a trabajar inmediatamente, aunque poco me duro el gusto por que tampoco había estado  disfrutando mucho mi tiempo a solas en la mi casa.
Por eso, apenas fue lunes comencé mi camino al trabajo, con algo de entusiasmo y muy relativamente temprano.


-Buenos tardes Sra. Best-dije quitándome el abrigo.
-Ya te he dicho que me llames Mona.-me reprendió.
-Está bien,  Buenos tardes… Mona.
-¡Cariño!-me tomo entre sus brazos- ¿Cómo estás? ¿Cómo esta Pete?
-Yo estoy bien, gracias por preguntar-sonreí.- Y Pete… creo que esta mejor de lo que yo estoy.
-¿Estas segura?... esa cara que pusiste no me  convence mucho.
-Bueno… es que donde ellos viven es un verdadero asco… pero dentro de lo demás, él está bien.
-Ni me lo digas, solo de imaginármelo me dan ganas de ir por él a Hamburgo o donde quiera que estén.- Solté una risa por la cara de la Sra. Best- Como sea, apúrate que ya tenemos gente esperando.-señalo una mesa que estaba siendo ocupada por una grupo de chicos.



Camine rápidamente para ponerme aquella clase de mandil que tenía que usar y me acerque a ellos.
Lo peculiar era que, cada que me acercaba a ellos me parecían prácticamente familiares y no sabía exactamente de dónde.


-Buenas tardes ¿Desean ordenar algo?
-Hola-dijo uno de ellos con una brillante sonrisa.- Yo para empezar quiero un... ¿Qué me recomiendas?-  reaccione en el momento ya que me había perdido en los ojos azules de aquel chico  que además, era notorio también, por su peculiar nariz.
-Pues…-sonreí ante la mirada de todos- tenemos pasta y… cerveza… es como la especialidad de la casa.-me sonroje  ante mi torpeza.
-Entonces dame uno de eso- los demás rieron- Creo que ellos también quieren eso.
-Vuelvo en unos minutos con sus pedidos.

Sin más que decir corrí hecha un manojo de nervios y pedí ayuda al barman quien me  puso las bebidas en una charola y más tarde que temprano les lleve las bebidas y poco después les lleve su comida.



-Con permiso-dije mientras pasaba cada uno de los platillos entre ellos.- ¿Alguna otra cosa que deseen?
-Por ahora no-dijo aquel mismo chico, fue ahí cuando uno de ellos me giro a ver causando mi curiosidad, le regrese la mirada.
-Yo a ustedes los conozco, no sé de dónde pero…
-Otra fan…- murmuro uno de ellos.
-¿Fan?...-pregunte eso más para mí misma y casi como un rayo iluminatorio me vino a la mente por que aquellos chicos me eran tan conocidos.- Tú...-señale al rubio y más alto de ellos- Ere hermano de la chica que estaba ese día con Paul.
-¿Te refieres a Iris?-pregunto el chico quien me sonrió y pude notar aquel tartamudeo que reconocí.
-No sé cómo se llame la chica. –hice una cara de disgusto. Sería la última en querer hacerlo ¡Obviamente!- Y a ti también te conozco.-señale al chico de ojos azules.
-Mi nombre es Richard…
-Pero para los amigos es Ringo-uno de los chicos lo abrazo y tras escuchar aquello, solté una risa.
-¿Qué pasa? ¿Por qué te ríes?
-¿Es enserio?-pregunte incrédula, él asintió.- Lo lamento pensé que era una broma.
-No te preocupes- sonrió.- yo también reiría si escuchara que alguien tiene un apodo que parece nombre de perro-todos soltaron una risa y no me quedo más que mostrar mi mejor sonrisa.
-Y… ¿Cuál es tu nombre?-pregunto  clavando sus ojos azules en mí.
-Yo soy Brittany, Brittany Gray.
-Un gusto-ambos sonreímos y pude escuchar unos cuchicheos de parte del resto.
-¡Vaya! Aquí nuestro buen amigo ya consiguió ligue ¿Qué hay de nosotros?-todos rieron y no pude evitar molestarme un poco.
-Yo no soy ligue de nadie, solo quería decirle que tocaba bien la batería, eso es todo y  si no quieren nada más, me retiro.

Escuche unas risas de parte de ellos pero trata de ignorarlas hasta que llegue con el barman quien parecía divertido por la escena.
Le reprendí varias veces por su risa hacia mí pero solo termino contagiándome su risa.
Realmente me había agrado aquel chico, lucia simpático y agradable.
Además, poseía los ojos más bonitos que había visto hasta el momento.


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Termine el turno realmente cansada, el sol estaba a pocos minutos de ocultarse a totalidad y tenía que apresurarme a coger el autobús antes de que la oscuridad me cogiera a mí.
Camine con rumbo a la parada de autobús con la esperanza de que este no tardará mucho en llegar pero, fui sorprendida por una chica que parecía, venia corriendo en dirección mía, eso me parecí por lo exhausta que estaba.



-H…. hola-tomo mi brazo mientras trataba de recuperar el aliento- ¿Tu trabajas en el Casbah?
-No, solo uso el uniforme por gusto-dije con algo de sarcasmo y alejándome un poco de aquella chica.
-Cierto-rio- soy una distraída, no importa ¿Podrías decirme si ahí estuvieron Rory Storm & the hurricanes?
-¿Disculpa? ¿De qué me estás hablando?
-¡Rory Storm & the hurricanes!-dijo esto como si fuera lo más obvio del mundo- ¿No sabes quiénes son?- negué- Son el grupo más genial de aquí, de Liverpool.
-¡Ah! Ya sé de quién hablas… sí estuvieron ahí ¿Qué hay con ello?
-¿Estaba Richard ahí?
-¿el baterista?-pregunte dudosa.
-Si… ¿Estuvo aquí?
-¿Por qué debería decirte todo esto? Sinceramente  no te conozco y no tengo porque responderte.
-Tranquila-sonrió- además de distraída soy una mal educada… mi nombre es Abie, Abie Wood y si te pregunto todo es to es porque soy una admiradora fiel de ese grupo.
-Ya creía yo que eras un psicópata-dije con una sonrisa irónica.
-¿Y tú cómo te llamas?
-Soy Brittany.
-Bonito nombre-sonrió- Entonces… ¿Me contestaras la pregunta? ¿Estaba Richard ahí? ¿Tiene mucho que se fue?
- Si estuvo Richard- conteste con pocas ganas- y tiene a lo mucho, un par de horas que se fueron.
-¡Mierda!-la mire un tanto sorprendida- Como sea… muchas gracias por todo- volvió a sonreír y Volvi a lo mío o eso intente ya que  no fue mucho cuando escuche un grito y supuse que era ella.
-¿Estas bien?
-Sí, solo me lastime un poco-dijo mientras se tocaba su rodilla- Este día ha sido una mierda.
-Te has hecho una herida- me acerque a ella y pude ver que tenía un poco de sangre- te ayudo-le extendí mi mano.
-Muchas gracias.
-Creo que deberías tomar un autobús, a menos que puedas…
-No creo-sonrió.
-Lo suponía-sonreí- ¿Puedo hacerte yo ahora una pregunta?-la chica asintió- ¿Tanto es tu interés por el tal Richard?- la chica se sonrojo.
-Es solo curiosidad.
-Tu curiosidad es muy extrema-le mire- Acaso… ¿Él te gusta?
-Richard es muy lindo-se sonrojo a un mas.-Le voy a ver cada que actúan y supe que regresaron de Butlins y quería verlo.
-Si…querías ver sus lindos ojos azules-dije con una sonrisa.
-¿verdad que son lindos? Mis amigas se ríen de mí por pensar eso.
-Se ve que es un buen chico.
-Y vaya que lo es, cada que llevo algo, siempre lo firma-sonrió- Creo que ese es mi autobús. ¿También el tuyo?
-No, el mío supongo no tardara.
-Entonces nos vemos. Un gusto conocerte Brittany.
-Eso mismo digo Abie.

La chica con un poco de dificultad se montó al autobús y  ya al estar sentada se despidió con un movimiento de mano que me pareció gracioso.

Las personas siempre se conocen por algo y esperaba que estas nuevas personas para mi fueran  un buen presagio de lo que fuera a ocurrir en tiempos posteriores.







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Capitulo meramente de relleno y para el entre de futuros personajes :D, espero les guste y si se les da la oportunidad y quiere puede recomendarlo ante la falta de lectores :v. como sea jajaja


Muchas gracias a Luu :3 mil gracias que sin ti esta fic no seguiria  pero aqui estamos tratando de conseguir llegar hasta el final.
Esta fic la escribi cuando tenia 19 hace dos años, dejare que tu misma hagas tus calculos jajaja (lo se estoy vieja) lamento las faltas de ortografia pero solamente subo y reviso rapidamente y no me fijo en los horrores, asi que una disculpa sincera . Espero te este gustando el fic ;) ahora me paso a tu fic :3. La pregunta del dia es. ¿Que cancion describe tu estado de animo este dia?
La mia es You really got me de los Kinks :v


en fin saludos a cualquiera que este del otro lado de esta gran pantalla y sin mas que decir les dejo la cancion que me acompaño en esta entrega de capitulo,saludos y buenas noches ;)