Toda historia tiene un principio y la mía es en el pequeño
lugar, ahora muy conocido, de Liverpool. Yo nací en la ciudad de Londres pero
por circunstancias del destino, viví y crecí la mayor parte de mi vida en esta
pequeña ciudad.
Esas circunstancias eran que
debido a que mi abuelo (por parte de mi madre) se encontraba en un
delicado estado de salud y como mi abuela era algo mayor, no podía con la gran
responsabilidad de cuidarlo.
Claro, como siempre, acudieron a su muy querida hija Doroty
es decir mi madre quien movió cielo, mar y tierra para convencer a papa de
mudarnos a la ciudad, si es que eso era, de Liverpool.
¿Y que
creen?.................lo consiguió.
Con apenas 6 años de edad tuve que acostumbrarme a vivir en
ese pequeño y a mí ver, odioso lugar. En verdad lo odiaba.
Aunque ustedes no lo crean, a mi corta edad tenía un fuerte
carácter, lejos de la tierna e inocente imagen que representaba mi exterior por
la edad que tenía. Pero dicen que siempre es posible acostumbrarse a lo malo y
con el tiempo pude lograrlo.
Tenía que. No tenía
opción.
A sincerándome aquel lugar no era tan malo, ahora que lo
pienso no lo era. Al menos no donde yo vivía ya que era una zona un tanto ¿exclusiva? algo así. Papá podía darnos esos lujos a mama y a mí por el trabajo que tenía y
permitían estos caprichos de nuestra parte.
Bueno, ya dejemos de hablar de mi niñez y vamos a hechos más
recientes. Trasladémonos a un año que marco mi vida.
¿Para bien? o ¿Para mal? no lo sé.
Lo dejo a comprensión
del lector.
Ese año era 1958
Ese año era 1958